
Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que procede de Dios (1 Cor 2, 12), el Espíritu de su Hijo, que Dios envió a nuestros corazones (Gal 4,6). Y por eso predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los judíos y locura para los gentiles, pero para los llamados, tanto judíos como griegos, es Cristo fuerza de Dios y sabiduría de Dios (1 Cor 1,23-24). De modo que si alguien os anuncia un evangelio distinto del que recibisteis, ¡sea anatema! (Gal 1,9).
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lunes, 3 de agosto de 2026
Roche en campaña para arrastrar a León XIV a su tesis anti Misa tradicional

sábado, 24 de enero de 2026
Mons. Schneider acusa a Roche de distorsionar la historia para justificar Traditionis custodes
INFOVATICANA
El obispo auxiliar de Astana (Kazajistán), monseñor Athanasius Schneider ha respondido con una crítica severa al último informe litúrgico del cardenal Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino, elaborado para el consistorio del 7-8 de enero en Roma. En una entrevista publicada por la periodista Diane Montagna, Schneider sostiene que el documento se apoya en “razonamiento manipulador” y llega a “distorsionar la evidencia histórica” para justificar la línea restrictiva de Traditionis custodes.
Les también: Revelan el documento de Roche sobre la liturgia
Un documento distribuido en el consistorio
El texto de Roche —dos páginas presentadas como una “cuidadosa reflexión teológica, histórica y pastoral”— se distribuyó entre los miembros del Colegio Cardenalicio durante el consistorio convocado por el papa León XIV. Aunque no se debatió formalmente por —debemos suponer— falta de tiempo, su circulación posterior generó un rechazo significativo al notarse la manipulación e intencionalidad en el discurso.
Schneider sitúa el problema en el terreno de la intención y del método. A su juicio, el informe “transmite la impresión de un claro prejuicio contra el rito romano tradicional y su uso actual” y parece impulsado por “una agenda orientada a denigrar esta forma litúrgica y, en última instancia, eliminarla de la vida eclesial”.
“Falta objetividad”: la acusación de fondo
El obispo denuncia que “el compromiso con la objetividad y la imparcialidad —marcado por la ausencia de sesgo y una preocupación genuina por la verdad— brilla por su ausencia”. En su lugar, afirma, el texto “emplea razonamiento manipulador e incluso distorsiona la evidencia histórica”.
Schneider resume la exigencia con un principio clásico que, según él, el informe incumple: sine ira et studio, es decir, un enfoque “sin ira ni celo partidista”.
Continuidad o ruptura: Benedicto XVI como referencia
En el núcleo de su respuesta, Schneider niega que la reforma litúrgica moderna pueda describirse sin más como desarrollo orgánico. Por eso cita a Benedicto XVI: “En la historia de la liturgia hay crecimiento y progreso, pero no ruptura”. Desde esa premisa sostiene que el Novus Ordo de 1970 se percibe como una ruptura con la tradición milenaria del rito romano.
“La Misa más fiel al Concilio fue el Ordo Missae de 1965”, recuerda Schneider, y añade que el orden de Misa presentado en 1967 a los padres sinodales —sustancialmente el mismo que se promulgaría después— habría sido rechazado por la mayoría por considerarlo demasiado “revolucionario”.
Ratzinger: “un tipo de prohibición” ajeno a la tradición
Asimismo, Schneider recurre a un testimonio de Joseph Ratzinger. Cita una carta de 1976 al profesor Wolfgang Waldstein, en la que el entonces teólogo denuncia con claridad:
“El problema del nuevo Misal radica en que se separa de esta historia continua —que progresó ininterrumpidamente tanto antes como después de Pío V— y crea un libro completamente nuevo, cuya aparición va acompañada de un tipo de prohibición de lo que existía anteriormente, algo totalmente ajeno a la historia del derecho y de la liturgia de la Iglesia.”
añade la conclusión de Ratzinger, decisiva para su argumento:
“Puedo afirmar con certeza que esto no era lo que se pretendía.”
Quo primum: “unidad no significa uniformidad”
Schneider también combate la lectura que Roche haría de Quo primum (san Pío V). Le reprocha una referencia selectiva que “distorsiona” el sentido del documento y recuerda que el texto permitía continuar legalmente variantes del rito romano con al menos doscientos años de uso ininterrumpido. De ahí su conclusión:
“La unidad no significa uniformidad, como lo atestigua la historia de la Iglesia.”
Pluralismo litúrgico: “manipulador y deshonesto”
El obispo rechaza la idea de que la pluralidad de formas litúrgicas “congele la división”. Sostiene que esa afirmación contradice la praxis bimilenaria de la Iglesia y la califica en términos explícitos:
“Tal afirmación es manipuladora y deshonesta, porque contradice (…) la práctica de dos mil años de la Iglesia.”
Schneider recuerda episodios históricos en los que la uniformidad impuesta no trajo unidad, sino heridas profundas y duraderas, y sostiene que la coexistencia pacífica de formas legítimas evitaría fracturas y permitiría una auténtica comunión.
¿“Concesión” sin promoción? Schneider apela a san Juan Pablo II
Otro de los puntos que rebate es la tesis de que el uso de los libros anteriores a la reforma fue una mera “concesión” sin intención de promoverlos. Schneider lo contradice apelando a la noción de pluriformidad y citando a san Juan Pablo II sobre el Misal de san Pío V:
“En el Misal Romano de san Pío V (…) hay oraciones muy hermosas (…) que revelan la sustancia misma de la liturgia.”
Para el obispo, este testimonio desmiente que se trate de una tolerancia incómoda: el rito antiguo posee un valor espiritual objetivo y forma parte de la vida litúrgica de la Iglesia.
Hacia junio: una vía para restaurar la paz litúrgica
Schneider mira al consistorio extraordinario previsto para finales de junio y sugiere que, ante la falta de formación litúrgica de muchos miembros de la jerarquía, el Papa podría apoyarse en expertos que aporten un análisis más sólido. Propone una salida clara: reconocer a la forma más antigua del rito romano la misma dignidad y derechos que a la forma ordinaria, mediante una medida pastoral amplia que ponga fin a interpretaciones casuísticas y a un trato de hecho discriminatorio hacia muchos fieles, especialmente jóvenes y familias jóvenes.
El cierre: “instrumentalizando el poder y la autoridad”
En el tramo final, Schneider endurece su diagnóstico y describe el documento de Roche como propio de una estructura envejecida que pretende sofocar la crítica, especialmente la que nace de las generaciones jóvenes. Lo expresa así:
“El documento del cardenal Roche es reminiscente de una lucha desesperada de una gerontocracia (…) cuya voz intenta silenciar mediante argumentos manipuladores y, en última instancia, instrumentalizando el poder y la autoridad.”
Frente a esa lógica, Schneider concluye que la autoridad en la Iglesia está ordenada a custodiar la Tradición, no a emplearse contra ella, y por eso reclama que la paz litúrgica se reconstruya sobre bases de continuidad, justicia y respeto.
lunes, 13 de septiembre de 2021
martes, 31 de agosto de 2021
Michael Fiedrowicz en Traditionis Custodes. "Ni siquiera saben lo que se les ha quitado": "Es una reminiscencia de 1984 de George Orwell"
Prof. Dr. Michael Fiedrowicz
Se desprecian las enseñanzas de los padres, se ignoran las tradiciones apostólicas y las iglesias están llenas de las invenciones de los innovadores. Los pastores han sido cazados y en su lugar traen lobos rapaces para despedazar el rebaño de Cristo. Los lugares de oración son abandonados por los que allí se reunieron, los páramos están llenos de gente que llora. Los ancianos se quejan al comparar el pasado con el presente; Los jóvenes son aún más dignos de lástima porque ni siquiera saben lo que se les ha quitado. ( Epístula 9: 2)
Ya no sabemos casi literalmente nada sobre la Revolución y los años previos a la Revolución. Cada documento ha sido destruido o falsificado, cada libro ha sido reescrito, cada pintura ha sido repintada, cada estatua, calle y edificio ha sido renombrado, cada fecha ha sido alterada. [2]
miércoles, 18 de agosto de 2021
Entrevista a Mons. Schneider sobre “Traditionis custodes”
lunes, 9 de agosto de 2021
Viganò explica cómo deben responder los obispos a Traditionis custodes
sábado, 7 de agosto de 2021
Fuentes vaticanas: Bergoglio utilizará un "sistema de espionaje" para suprimir la misa tradicional
viernes, 6 de agosto de 2021
Análisis de la carta que acompaña al motu proprio "Traditionis custodes" del Papa Francisco
"La facultad, concedida por un indulto de la Congregación para el Culto Divino en 1984 y confirmada por San Juan Pablo II en el Motu proprio Ecclesia Dei de 1988, estaba motivada sobre todo por el deseo de favorecer la recomposición del cisma con el movimiento guiado por Mons. Lefebvre. La petición dirigida a los obispos de acoger generosamente las «justas aspiraciones» de los fieles que pedían el uso de ese Misal, tenía por tanto una razón eclesial para recomponer la unidad de la Iglesia".
"...con la Carta Apostólica «Ecclesia Dei», dada en forma de Motu Proprio, Juan Pablo II exhortó a los obispos a utilizar amplia y generosamente esta facultad en favor de todos los fieles que lo solicitasen. Después de la consideración por parte de nuestro predecesor Juan Pablo II de las insistentes peticiones de estos fieles...".
"...el Sacrificio de la Misa según la edición típica del Misal Romano promulgado por el beato Juan XXIII en 1962, que nunca se ha abrogado...".
"Muchas personas que aceptaban claramente el carácter vinculante del Concilio Vaticano II y que eran fieles al Papa y a los Obispos, deseaban no obstante reencontrar la forma, querida para ellos, de la sagrada Liturgia".
"Esto sucedió sobre todo porque en muchos lugares no se celebraba de una manera fiel a las prescripciones del nuevo Misal, sino que éste llegó a entenderse como una autorización e incluso como una obligación a la creatividad, lo cual llevó a menudo a deformaciones de la Liturgia al límite de lo soportable".
Francisco continúa en el motu proprio afirmando -sin presentar ni una sola prueba, porque no las tiene, ni las puede tener- que la "oportunidad" (sic) de usar el Rito Romano de siempre..."...ha sido aprovechada para aumentar las distancias, endurecer las diferencias y construir oposiciones que hieren a la Iglesia y dificultan su progreso, exponiéndola al riesgo de la división".
"Me duelen por igual los abusos de una parte y de otra en la celebración de la liturgia".
"Dudar del Concilio es dudar de las propias intenciones de los Padres, que ejercieron solemnemente su potestad colegial cum Petro et sub Petro en el Concilio Ecuménico y, en definitiva, dudar del propio Espíritu Santo que guía a la Iglesia".
«para que el pueblo torne parte más activa en el culto divino, se debe restablecer entre los fieles el uso del canto gregoriano, en la parte que le corresponde. Evidentemente, apremia el que los fieles asistan a las sagradas ceremonias, no como meros espectadores mudos y extraños, sino profundamente penetrados por la belleza de la liturgia; que alternen sus voces con la del sacerdote y coro. Si esto, por la bondad de Dios, se verificare, no ocurrirá que el pueblo responda a lo más con un ligero y tenue murmullo a las preces comunes rezadas en latín o en lengua vulgar». La multitud que asiste atentamente al sacrificio del altar, en el que nuestro Salvador, juntamente con sus hijos redimidos por su sangre, canta el epitalamio de su inmensa caridad, no podrá callar, ya que «el cantar es propio de quien ama», o, corno dice el viejo refrán: «cantar bien es orar dos veces». Así resulta que la Iglesia militante, clero y pueblo juntos, une sus voces a los cantos de la triunfante y de los coros angélicos, y todos a una cantan un sublime y eterno himno de alabanza a la Santísima Trinidad, según aquello: «y nosotros te rogamos que admitas nuestras voces mezcladas con las suyas»
"Quienes deseen celebrar con devoción según la forma litúrgica anterior no encontrarán dificultad en encontrar en el Misal Romano, reformado según la mente del Concilio Vaticano II, todos los elementos del Rito Romano, especialmente el canon romano, que es uno de sus elementos más característicos".
"Es para defender la unidad del Cuerpo de Cristo que me veo obligado a revocar la facultad concedida por mis predecesores. El uso distorsionado que se ha hecho de ella es contrario a las razones que les llevaron a conceder la libertad de celebrar la misa con el Missale Romanum de 1962".
"Respondiendo a vuestras peticiones [la de un número ínfimo de obispos que odian el Rito Romano de siempre, porque ni lo conocen, ni sabrían oficiarlo], tomo la firme decisión de derogar todas las normas, instrucciones, concesiones y costumbres anteriores al presente Motu Proprio".
"...tras el Concilio de Trento, San Pío V derogó todos los ritos que no podían presumir de una antigüedad probada, estableciendo un único Missale Romanum para toda la Iglesia latina".
"Durante cuatro siglos, este Missale Romanum promulgado por san Pío V fue, pues, la principal expresión de la lex orandi del Rito Romano".






