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jueves, 27 de septiembre de 2018

El SILENCIO del VATICANO ante el Testimonio Viganò, según SPECOLA (4) [11 al 14 de Septiembre de 2018]

SPECOLA 11 Septiembre 2018 (Selección)

La iglesia en Estados Unidos se desangra, se anuncia el fin del silencio esperando hechos

La situación es Estados Unidos es más que complicada. Son muchos los obispos que están pidiendo a gritos que se aclare toda esta situación, caiga quien caiga, porque es insostenible y está desangrando la iglesia católica. 


El odium plebis crece y cualquier intervención de los obispos acusados en el testimonio Viganò es interpretada en esta óptica. Los seminaristas de Chicago están enfadados con las explicaciones del inefable Cupich. A Wuerl le abandonan hasta los monaguillos que no quieren aparecer a su lado en las celebraciones públicas. La cadena de despropósitos sigue porque estamos ante la posible destitución más grande de cardenales de la historia

El problema es que todo esto afecta de lleno al Papa Francisco que ha sido quien los ha promocionado, en contra de tantas opiniones, siguiendo las voces de las sibilas amigas como McCarrick. En Chile se fió ciegamente del padre Arana y ha dejado la iglesia a los pies de los caballos después de organizar un lío monumental que todo ha complicado y nada ha resuelto. Lo de Estados Unidos es otro caso en el que ha obedecido ciegamente los gustos deplorables de McCarrick y ha colocado a su gente es puestos clave. Es posible que estemos a las puertas de otro histórico «nos hemos equivocado»  que necesariamente no se puede quedar en palabras. Los católicos americanos están muy hartos y ya están tomando sus decisiones.

Viganò está desaparecido y le recomendamos que siga así. Es el consejo que le dieron a Lutero ante la invitación de ser juzgado en Roma: “No vayas porque no saldrás vivo”. No vemos a Viganò muy devoto del reformador, pero en este caso le conviene seguir su sabio ejemplo.

Se anuncian clarificaciones sin nombrar, ni de lejos, la maldita palabra Viganò. Cuanto más tiempo pasa más claro está todo y cuanto antes se actúe más contenidos serán los daños.

SPECOLA 12 de Septiembre (Selección)

El Papa Francisco y la reuniòn de ‘urgencia’ para febrero


Los intentos por desactivar los efectos del “testimonio Viganò” no han tenido éxito. Los grandes medios intentan defender al Papa Francisco, pero lo hacen con la boca pequeña porque se dan cuenta de que aquí hemos tocado hueso y todo esto terminará en los tribunales. El clamor es tan gigantesco que basta como prueba el aumento de las noticias relacionadas con lo sucedido en todos los medios.

En el Vaticano han aplicado las reglas previstas sin tener resultados: han desacreditado al autor, han silenciado el contenido, han intentado hablar de otras cosas y hacer como si nada sucediese. A los hechos nos remitimos. Mañana encuentro de algunos obispos de Estados Unidos llamados a capítulo en Vaticano. Se anuncia reunión de urgencia en febrero de presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo. Creemos que otro error de libro y rezamos para que nuestra intuición sea equivocada. Se quiere aplicar la solución chilena al caso Norteamericano. Si los resultados en Chile son de desastre el extenderlo a todo el orbe no traerá buenas consecuencias.

Enviar a Estados Unidos a las plañideras chilenas no es posible porque su detención era más que segura. Convocar a todos los obispos de Estados Unidos a Roma para darles una carta e invitarlos a rezar es un riesgo que el Papa Francisco no puede permitirse porque es seguro que se iban a callar y soportar la situación. Roma y su curia está tan desacreditada que nada de lo que diga es creíble. La conclusión es que se eleva el nivel y se convoca a los presidentes de la conferencias episcopales para después de los turrones. Nos tememos que será la forma de intentar crear una cortina de humo para eludir el fondo del problema. Estos meses anteriores a la fantasmagórica reunión estarán llenos de sucesos que complicaran mucho más las cosas.


SPECOLA 13 de Septiembre (Selección)

Papa Francisco atrapado en sus errores


La presión informativa es terrible y no sólo no cesa sino que está creciendo con nuevos matices. El testimonio Viganò y sus consecuencias aumentan. Dejando de lado la hojarasca con la que se ha intentado rodear el caso, ya es universal el reconocimiento de la veracidad del contenido. Ni los más fervientes defensores del Pontífice se atreven a desmentir ni una sola línea. El último de ellos, el afectado Maradiaga, a lo más que llega es a decir que esas cosas no se hacen públicas.

La reunión ‘urgente’ para febrero de los presidentes de las conferencias episcopales está causando sorpresa y perplejidad. La indignación universal por lo sucedido se siente y es más que evidente que las cosas no han funcionado y que el ocultamiento y los silencios impuestos han sido la forma de actuar en muchos de los gravísimos casos. El Papa Francisco está atrapado en sus propios errores, ya son cinco años de promesas frustradas y de palabras vacías. Las reuniones, comisiones, encuentros, enfados, simpatías o antipatías no han tenido ninguna consecuencia y el engaño ya no resiste mucho más.
Nos gustaría equivocarnos y mucho, pero este periodo será dramático. Es previsible que la reunión de febrero justifique el que no se clarifique nada hasta esa fecha y nos tememos que tampoco después. Son muchos meses y la herida está abierta y la gangrena se extiende. Son muchos los sacerdotes, obispos y laicos que están viviendo estas jornadas con mucha amargura. Ya no sólo hablamos de casos de terribles delitos que han quedado impunes. De miles de víctimas inocentes con vidas destrozadas por quienes tienen obligación de ayudarles. Estamos ante una cadena de complicidades, encubrimientos, silencios, malversaciones de donaciones en la que está implicada una gran parte de la jerarquía de la iglesia.

Todos creímos que el Papa Francisco tenía la intención y decisión de terminar con todo esto y creímos que seguiría la linea de fortaleza iniciada en los pontificados anteriores. Los hechos nos hablan de lo contrario. Nos han querido vender el calentamiento global y los mundos de primaveras arco iris, nos quieren convencer de revoluciones históricas y de iglesias en salida y de puertas abiertasEstamos viendo todo lo contrario. Las puertas de cierran incluso físicamente. Los seminarios y noviciados desaparecen y los fieles abandonan en masa a sus pastores porque han dejado de sentirlos como propiosIncluso la posible renuncia de Papa Francisco es un problema porque no enfrentaríamos a un conclave con muchos de sus miembros más que tocados y desprestigiados.

SPECOLA 14 de Septiembre (Selección)

Esto no hay quien lo pare. Las informaciones caen en cascada y cada día se complica más la situación. Del encuentro de ayer de algunos obispos americanos con el Papa Francisco tenemos una fotos oficiales de muchas sonrisas, impropias de la situación por la atravesamos, y que son disparos contra las víctimas. Chesterton decía que el problema actual no es que hemos perdido la fe sino que hemos perdido la razón. Y esta sensación da. Toda previsión de gestionar un tema tan delicado y grave con un mínimo de seriedad ha desaparecido y de lo único que estamos seguros es que el Papa Francisco y su entorno sólo reaccionan delante de evidencias externas y con la sola finalidad de ver como reducen los daños del desastre.

El problema de fondo, la condena de los culpables, la situación de la víctimas, poco interesan o, al menos, esa sensación daLa inmensa mayoría de sacerdotes se siente abandonados por sus obispos que, con su silencio, están creando una imagen de complicidad general ante la opinión pública. No son tiempos de cobardías o de silencios absurdos, hay que defender con fuerza la verdad y no hacer creer que aquí todos somos iguales. Esperar a que un obispo cumpla los 75 para “aceptar su renuncia” y empezar una investigación no deja de ser una tomadura de pelo universal. ¿ Desde cuando se conocían sus desmanes y quien los ha tolerado? Tenemos delante unos meses de vértigo que no se solucionan con abrazos y sonrisas.

La culpa de todo la tiene el ‘clericalismo’ y nos quedamos tan tranquilos. Ni sabemos qué es el clericalismo, ni sabemos por qué tiene la culpa ni qué culpa y, por lo tanto, no tomamos ninguna decisión. ¿Se ha perdido claramente la razón?  Estamos delante de una pandemia que era fácil prever cuando empezó el caso Irlandés, Australiano, Chileno… Sin ser grandes profetas es evidente que el hombre no cambia por saltar una frontera y que los casos están en todo el mundo. En estos meses veremos cómo empiezan a extenderse las causas generales en muchos países. Cuando llegue la famosa reunión urgente de febrero de 2019, a finales casi en marzo, veremos cómo nos encontramos con presidentes de las Conferencias Episcopales que llegarán más que tocados. Ya los chilenos se preguntan quién irá y si podrá ir alguno y no es caso único.


Continuará

Más reflexiones sobre la destitución del Papa (Christopher A. Ferrara)



Aunque la cuestión debería haber quedado aclarada tras una detenida lectura de mi artículo sobre si la Iglesia puede defenderse, y cómo, de los ataques de un pontifice   descarriado  como el actual, a fin de evitar malentendidos sobre mi postura por parte de comentaristas poco íntegros, me ha parecido oportuno destacar los siguientes puntos:
1. Los autores teológicos no sostienen, ni yo tampoco, que un papa válidamente elegido pueda ser destituido simplemente por ser indigno, como sucedió con Benedicto IX, calificado por la Enciclopedia católica de «calamidad para la silla de San Pedro». Los papas no se someten a votos de censura.
Por el contrario, los autores que tratan el tema (como Cayetano) hablan de tres casos: (1) un pontífice que claramente haya sido elegido de forma inválida, y sea por tanto antipapa; (2) un papa que suscite dudas en cuanto a su   idoneidad para el cargo, y haga necesario resolver la cuestión a como dé lugar, y (3) un papa que incurra en herejía formal y pierda por consiguiente el cargo, como ha señalado el propio cardenal Burke   .
2. En la historia de la Iglesia abundan ejemplos de los dos primeros casos, que al final fueron resueltos en sínodos o concilios que declararon depuesto al antipapa y optaron por un pontífice concreto como el verdadero. Pero ni siquiera en este caso el resultado está siempre meridianamente claro. Por ejemplo, Silvestre III figura en el elenco de los papas (ocupando el puesto 146) a pesar de que el sínodo de Sutri lo depuso y hay muchos historiadores que consideran que usurpó el solio pontificio.
Del mismo modo, Benedicto IX también fue depuesto en Sutri (por haber dimitido en 1045 sobornado por su padrino, que le sucedió como pontífice), y a pesar de ello volvió a reinar en dos ocasiones (la primera en 1045, al retractarse de su dimisión, y una vez más de 1047 a 1048). Por eso, aparece enumerado al mismo tiempo como el pontífice número 147 y como el 150. En una nota a pie de página a su elenco de papas, la Enciclopedia católica explica: «Aparece tres veces en la lista porque en dos ocasiones fue depuesto y reinstaurado en el trono». Por esa razón Francisco es el pontífice número 266 y no el 264.
3. Por lo que respecta al papa que incurre en herejía, no se ha dado en la Historia ningún caso de destitución. Lo más parecido es el anatema póstumo de Honorio I por haber participado en la promoción de la herejía monotelista. Ahora bien, la falta de ejemplos históricos no significa que en caso de que un papa profese una herejía formal no pueda ser destituido o que la Iglesia, por medio de un sínodo, un concilio imperfecto o una asamblea de cardenales no pueda declarar que él mismo se ha provocado la pérdida del cargo, como han sostenido los autores teológicos. Basado en esta permisible opinión teológica, el cardenal Burke (que no acusa a Francisco de herejía) lo explica de la siguiente manera:
CWR: Volvamos a la cuestión del papa hereje. ¿Qué pasa si el Sumo Pontífice incurre en herejía y deja de ser papa? ¿Se reúne un nuevo cónclave? ¿Quién está al mando de la Iglesia? ¿O ni siquiera queremos ponernos a dilucidarlo?
Cardenal Burke:  Existen normas disciplinarias para cuando un pontífice cesa en su cargo, como cuando dimitió Benedicto XVI. Mientras estuvo vacante la sede entre la fecha efectiva de su abdicación y la entronización de Francisco la Iglesia no dejó de estar gobernada.
CWR: ¿Quién tiene competencia para declararlo hereje?
Cardenal Burke: Tendrían que hacerlo los miembros del colegio cardenalicio.
Por último, los cardenales podrían publicar la corrección formal hace tiempo prometida por monseñor Burke condenando los errores de Francisco, incluido su intento de dejar sin efecto las enseñanzas de Benedicto XVI, Juan Pablo II y sus predecesores, y volver a la de Nuestro Señor sobre la imposibilidad de recibir la Sagrada Comunión en ninguna circunstancia los divorciados vueltos a casar, ya que viven en adulterio. Y también eliminando la francamente desastrosa introducción por parte de Francisco de una especie de moral de situación en la vida de la Iglesia con casos complejos exentos de que se les apliquen preceptos del derecho divino y natural, que no admiten excepciones.
Como mínimo, la corrección anularía el bergoglismo aunque Francisco siguiera siendo papa, y repito, debemos considerarlo tal a menos que la Iglesia (en la manera indicada por Burke) declare algún día otra cosa. Algo que teológicamente no es imposible por extraordinario que sea.
Eso sí, en ningún caso puede la jerarquía quedarse cruzada de brazos y no resistir el incansable empeño de este papa en imponer a la Iglesia sus erróneas opiniones.
(Traducido por Bruno de la Inmaculada. Artículo original)
Christopher A. Ferrara

El primado romano desfigurado por el sucesor de San Pedro (De Mattei)



La impresionante rapidez con que se suceden los acontecimientos al interior de la Iglesia hace pensar que no sólo se deba a una dinámica de aceleración histórica, sino a una deliberada decisión de los agentes del caos para aumentar la desorientación y paralizar las fuerzas de quienes intentan contener la marea que avanza.
El pasado 22 de septiembre la Santa Sede y la República Popular China emitieron un comunicado conjunto en el que daban a conocer que han firmado un acuerdo provisional sobre la manera de nombrar obispos católicos chinos. No obstante, el texto en sí no se ha publicado y se ignora su contenido.
El arzobispo emérito de Hong Kong, cardenal Joseph Zen, ha hecho llegar a Asia News la siguiente declaración: «El esperadísimo comunicado de la Santa Sede es una obra maestra de imaginación para no decir nada con muchas palabras. Dice que el acuerdo es provisional, pero no especifica cuándo expira; dice que prevé evaluaciones periódicas, sin decir cuándo será la primera fecha de caducidad. Al fin y al cabo, cualquier acuerdo puede calificarse de provisional, porque una de las dos partes siempre podrá tener motivos para pedir una modificación o incluso la anulación del acuerdo. Pero lo que importa es que si nadie pide modificar ni anular el acuerdo, aunque sea provisional, el acuerdo está en vigor. La palabra provisional no dice nada. El acuerdo “trata del nombramiento de los obispos.” Eso ya lo había dicho bastantes veces la Santa Sede, desde hace mucho. Entonces, ¿cuál es el fruto de tanto esfuerzo? ¿Cómo se responde a nuestra larga espera? ¿No se dice nada? ¡¿Es que es secreto?! El comunicado se reduce a decir que se ha firmado un acuerdo entre la Santa Sede y la República Popular China sobre el nombramiento de los obispos. Todo lo demás son palabras vacías de contenido. Y bien, ¿cuál es el mensaje que quiere transmitir la Santa Sede a los fieles de China con este comunicado? ¿”Confiad en nosotros, aceptad lo que ya hemos decidido”? ¿Y qué dirá el Gobierno a los católicos chinos? ¿”Obedecednos, que la Santa Sede ya está de acuerdo con nosotros”? ¿Aceptar y obedecer sin saber qué se debe aceptar y en qué obedecer?»
En sustancia, el acuerdo consistiría en los siguiente: a los candidatos al episcopado los nombra la iglesia oficial china, que está en manos de la Asociación Patriótica, que tiene su origen directo en el Partido Comunista. Los departamentos pertinentes del Gobierno chino propondrán a la Santa Sede un candidato que sea del agrado del Partido Comunista.
¿Y qué pasaría si el Papa no estuviera de acuerdo? El pasado 24 de septiembre, el padre Bernardo Cervellera comentó en Asia News esta hipótesis de la siguiente manera: «Hasta ahora se decía que el Papa tenía derecho de veto temporal: es decir, que el Sumo Pontífice tenía un plazo de tres meses para exponer las razones de su oposición, pero si las autoridades consideraban infundados los motivos del Santo Padre nombraban y ordenaban de todos modos a su candidato. Al no conocer el texto del acuerdo, ignoramos si se mantiene esa cláusula, si realmente el Pontífice tendrá la última palabra en los nombramientos y ordenaciones, o si por el contrario sólo se reconoce formalmente su autoridad».
En caso de que el veto fuese temporal y la última palabra correspondiera a las autoridades chinas, se incurriría en un grave error condenado por la Iglesia. Por citar un ejemplo, Pío VII revocó el concordato de Fontainebleu, estipulado con Napoleón el 25 de enero de 1813, precisamente porque preveía que si no llegaba la ratificación del Papa en el plazo de seis meses, el candidato del Imperio Francés sería confirmado  por las autoridades en el cargo de obispo.
Pero aun en el caso de que el veto fuera permanente, el papel del Pontífice se reduce a hacer de una especie de notario. Se limita a ratificar el nombramiento, y si quiere evitar un tira y afloja con las autoridades políticas con las que ha intentado espasmódicamente llegar a un acuerdo, el veto podría ser la excepción, no la regla. En todo caso, asistimos a una repetición de la Ostpolitik de Pablo VI, que tanto daño hizo a los católicos del Este europeo.
Desgraciadamente, hay una estrecha coherencia entre el funesto acuerdo con China y la constitución apostólica Episcopalis communio sobre la estructura del Sínodo de Obispos firmada por Francisco el pasado 15 de septiembre y dada a conocer el día 18. Mediante este documento, explica Stefania Farlasca en el Avvenire del 18 de septiembre, «queda normativamente establecida la práctica de la sinodalidad como procedimiento para la Iglesia, y con ella el principio que regula las etapas de dicho proceso: la escucha. Pueblo de Dios, Colegio Episcopal, Obispo de Roma: cada uno escucha a los otros, y todos al Espíritu Santo.»
¿De qué forma concluye este proceso de escucha carismática? Lo explican los artículos 17 y 18 de la constitución apostólica. Las conclusiones de la asamblea se recogen en un documento final que, tras su aprobación por parte de una comisión ad hoc, «se presenta al Romano Pontífice, que decide si se publica. En caso de aprobarlo expresamente, el documento final participa del magisterio ordinario del Sucesor de San Pedro» (art. 18, § 2). Si más adelante el Santo Padre concede a la asamblea del Sínodo poderes deliberativos, de conformidad con el canon 343 del Código de Derecho Canónico, el documento final participará del magisterio ordinario del Sucesor de San Pedro una vez ratificado y promulgado. En ese caso el documento final se publica con la firma del Romano Pontífice junto a la de los miembros (art.18, § 3).
En cualquier caso, el documento sinodal «participa del magisterio ordinario del Sucesor de San Pedro». El alcance magisterial de documentos como Amoris laetitia y las conclusiones de sínodos a celebrarse próximamente, como el de los jóvenes y el de la Amazonía, queda confirmado. ¿Y cuál es la misión de San Pedro en la elaboración de documentos sinodales? Pues, como en el caso del nombramiento de obispos chinos, la de hacer de mero notario, cuya firma es necesaria para hacer efectivo el acto, sin necesidad de que sea autor del texto.
La Iglesia está a punto de convertirse en una república, no presidencial sino parlamentaria, cuyo Jefe de Estado cumple en la práctica la misión garante de las fuerzas políticas y de representante de la unidad nacional, renunciando a la de monarca absoluto y legislador supremo que le corresponde como Romano Pontífice. Ahora bien, para llevar a cabo este proyecto democrático, el Sucesor de San Pedro se vale de poderes dictatoriales que no tienen nada que ver con la tradición de gobierno de la Iglesia.
Durante la conferencia de prensa en que se presentó el documento del Papa, el cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de los Obispos, afirmó que «la constitución apostólica Episcopalis communio del papa Francisco representa una auténtica refundación del organismo sinodal», y que «en una Iglesia sinodal, también podrá tener mayor relevo el ejercicio del primado petrino. El Papa no está solo por encima de la Iglesia; está dentro de ella como bautizado entre los bautizados, en el Colegio Episcopal como obispo entre los obispos, con la misión simultánea como sucesor del apóstol San Pedro de guiar a la Iglesia de Roma que preside en el amor a todas las iglesias» (Vatican Insider, 18 de septiembre de 2018).
Los teólogos ortodoxos pueden evaluar la gravedad de estas afirmaciones que pretenden refundar y reformar el munus petrino. Nunca había sido negado y desfigurado como ahora el Primado Romano, y para colmo en un momento en que una ola de fango parece anegar a la Esposa de Cristo.
Quien ame verdaderamente al Papado tiene el deber de gritarlo desde los tejados. Pero parece que la consigna del silencio no sólo afecta al papa Francisco. También los obispos y cardenales que guían la Iglesia parecen repetir ante los escándalos y errores que la golpean en la actualidad: «No diré una palabra sobre esto».
(Traducido por Bruno de la Inmaculada /Adelante la Fe)
Roberto de Mattei

Consejos vendo que para mí no tengo (José Martí) (5) Católicos perseguidos y «católicos» bien considerados


Es preciso orar en todo momento y no desfallecer (Lc 18, 1)

Ahondando un poco sobre lo dicho en los anteriores posts y antes de pasar a aquello que justifica el título de las entradas, de lo que hablaremos más adelante, quisiera señalar aquí algo que todos sabemos, al menos en teoría, y es el hecho histórico innegable de que los cristianos han sido siempre perseguidos: «Si me persiguieron a Mí también os perseguirán a vosotros» (Jn 15, 20b) ... pero es preciso añadir lo que sigue inmediatamente después: «Si guardaron mi Palabra, también guardarán la vuestra» (Jn 15, 20c) ... lo que significa que siempre ha habido, hay y habrá, personas que creen en Jesucristo, como verdadero Dios y como verdadero hombre y que guardan su Palabra, haciendo de ella su vida

Es importante tener esto in mente, porque son también muchos los que todavía siguen creyendo en Jesucristo ... aunque hay que reconocer que dicho número va decreciendo a gran velocidad y que la gran apostasía se está generalizando en el mundo a marchas forzadas ... e incluimos aquí a muchos de los que se dicen católicos, pero que, en realidad, no lo son.

¡Es urgente que surjan santos, aunque sea de las piedras, del estilo de San Francisco de Asís o del santo cura de Ars ... o de cualquier estilo, pues Dios no se repite en sus santos y respeta su personalidad. Yo estoy seguro de que ya se encuentran entre nosotros y que su oración está haciendo posible que Dios se apiade de nosotros. De no ser así, lo que está ocurriendo podría ser una señal de que nos encontramos «cercanos» al final de los tiempos ... pero eso es algo que nadie puede conocer (ni siquiera al Hijo le fue revelado, no en cuanto Dios, que todo lo sabe, sino en cuanto hombre, con vistas a la misión que el Padre le había encomendado y con vistas a la salvación de los hombres.) 

Sólo nos queda, por lo tanto, ponernos en las manos de Dios y confiar completamente en Él. De seguro que tiene algún as en la manga que desconocemos.Por otra parte, esta situación dura y difícil por la que estamos atravesando va a servir, sin lugar a dudas,  para fortalecernos en la fe. Al fin y al cabo, Dios es el Señor de la Historia y no consentirá que  le ocurra nada a aquellos que, con buena voluntad, permanezcan fieles hasta el final: a quienes así actúen, Dios no los dejará solos, sino que les ayudará a perseverar, lo cual, sin su ayuda, sería imposible.

Pensemos ahora, por un momento, en la pastoral o, dicho de otro modo, en la Evangelización de las gentes. Esto es un mandato explícito de Jesucristo. Y cada uno influirá en su ambiente conforme a sus posibilidades y sin avergonzarse de ser cristiano. A esto se le llama también proselitismo, aunque según Francisco «el proselitismo es una solemne tontería» ¿Dónde quedan entonces esas palabras que leemos en la Biblia: «El celo de tu casa me consume» (Sal 69, 10 citado en Jn 2, 17)? 

Y es que la preocupación por el bien de los que nos rodean pasa, sobre todo, por cuidar y velar por su salvación eterna, y no sólo por los bienes materiales, bien entendido que éstos son imprescindibles, pero la vida no acaba con la muerte. Y quien quiere a otra persona de verdad hará lo imposible porque ésta crea y ame a Jesucristo. Ésa es -o debe ser- la actitud normal del cristiano.

Esa es la razón por la cual los católicos que intentan vivir conforme a la voluntad de su Señor [ y contando, por supuestos, con Su ayuda, que nunca nos va a faltar] hacen todo el bien posible a su prójimo, natural y sobrenaturalmente hablando: Toda persona tiene un valor infinito para él, puesto que Jesús dio por ella su Vida. Así se explica la existencia de los misioneros, que han recorrido todo el mundo para llevar el Mensaje de Jesús al mayor número posible de personas.

Los buenos pastores se preocupan por sus ovejas, aquellas que les han sido encomendadas por Jesús, quien dijo de Sí mismo: «Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas. El asalariado, el que no es pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo, deja las ovejas y huye -y el lobo las arrebata y las dispersa-, porque es asalariado y no le importan las ovejas» (Jn 10, 11-13). De manera que debería de quedar muy claro que el que ama, de verdad, a Dios, ama a todos los hombres, en quienes ve a sus hermanos -o posibles hermanos- en Cristo. Y esto, que es cierto para todo cristiano, lo es particularmente para los miembros de la Jerarquía Eclesiástica.

La situación que estamos viviendo, prácticamente en todo el mundo, tiene una peculiaridad que la hace distinta de la de otras épocas ... y es que todo aquel que pretende permanecer fiel a Jesucristo no sólo es vilipendiado por el mundo sino, incluso, por sus propios hermanos en la fe. Es bastante frecuente observar, un día sí y otro también, la lucha encarnizada que se está produciendo en el seno de la Iglesia: cardenales contra cardenales, obispos contra obispos, sacerdotes contra sacerdotes, seglares contra seglares, etc. Esto está adquiriendo unos visos que, probablemente, sean irreversibles, en el sentido de que no sería de extrañar que se produjera un cisma «formal» en la Iglesia. Digo «formal» porque el cisma «real» es ya un hecho, desde hace bastante tiempo, aunque haya muchos que todavía no se han enterado.

Merece ser destacado también la existencia de grupos de dudosa «doctrina»  (caso de los neocatecumenales, carismáticos, etc.) que han sido admitidos y reconocidos «legalmente» en la Iglesia como si su ortodoxia fuese indiscutible: grupos que, además, tienen una gran influencia mediática y que se están introduciendo en la mayoría de las parroquias como algo natural cuando son, en realidad, sectas camufladas. Es cierto que la mayoría de los católicos no lo ve así. No se pone aquí en duda su buena voluntad, que seguro que la hay: la ignorancia de la Doctrina Católica, por parte de la mayoría de los cristianos, ha hecho posible que estas sectas se estén expandiendo, como si fuesen católicas, pues -para colmo- tienen la «bendición» papal, lo que es incomprensible (Aquíaquíaquíaquíaquí y aquí).

Sin embargo,  aquellos católicos cuyo único afán es el de permanecer fieles a la recta Doctrina enseñada por Jesucristo, éstos son perseguidos. Esta Doctrina, interpretada correctamente por el Magisterio Perenne de la Iglesia, y en la que se ha ido profundizando a lo largo de muchos siglos, siempre ha tenido en cuenta la Tradición apostólica, que básicamente se resume en las palabras de san Vicente de Lerins: 
Los cristianos han de creer « quod semper, quod ubique, quod ab ómnibus», es decir, sólo y todo cuanto fue creído siempre, por todos y en todas partes (Conmonitorio)
Varios Papas y Concilios han confirmado con su autoridad la validez inequívoca de esta regla de fe, que sigue siendo plenamente actualMe vienen a la mente  ahora las palabras de Jesús cuando anuncia a sus discípulos la persecución a la que van a ver sometidos a causa Suya: « Os expulsarán de las sinagogas; más aún: se acerca la hora en la que quien os dé muerte piense que así sirve a Dios» (Jn 16, 2). Y, para que no se escandalicen les dice luego: «Os digo esto para que cuando llegue la hora os acordéis de ello, de que ya os lo anuncié» (Jn 16, 4).

Jesús no nos engaña:  en Él se cumplieron, se hicieron realidad, las profecías del Antiguo Testamento.  Y todo cuanto Él predijo, acerca de su resurrección y de los hechos futuros que están por venir, se está cumpliendo, según unos tiempos que desconocemos: lo ha dispuesto así para que no nos durmamos y para que andemos siempre vigilantes. En infinidad de pasajes del Nuevo Testamento aparecen todas estas advertencias, que son para nuestro bien:
 «Estad atentos, vigilad, porque no sabéis cuándo será el momento» (Mc 13, 33). «Velad porque no sabéis en qué día vendrá vuestro Señor» (Mt 24, 42). «Estad preparados, porque a la hora que menos penséis vendrá el Hijo del Hombre» (Mt 24, 44). «Vigilad, para que vuestros corazones no se obcequen por el vicio, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, y venga de improviso aquel día sobre vosotros. Pues caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Velad, pues, orando en todo tiempo, para que podáis escapar de todo lo que va a suceder, y podáis estar así firmes ante el Hijo del hombre» (Lc 21, 34-36)
San Pablo nos insiste sobre esto mismo:
«Ya es hora de que despertéis del sueño, pues ahora está más cerca de nosotros la salvación que cuando creímos. La noche está avanzada y el día está cerca. Abandonemos,  por tanto, las obras de las tinieblas y vistámonos con las armas de la luz» (Rom 13, 31-12)
E igualmente san Pedro:
«Sed sobrios y vigilad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos soportan vuestros hermanos dispersos por el mundo» (1 Pet 5, 8-9)
Todo lo que aquí se dice no son meras elucubraciones mías, que no tendrían ningún valor, sino que son Palabra de Dios y, por lo tanto, Verdad:
« El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán» (Mt 24, 35; Mc 13, 31).
De manera que no tenemos excusa si no actuamos conforme a la voluntad de Cristo:
«Si no hubiera venido ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa de su pecado. Quien me odia, odia también a mi Padre» (Jn 15, 22-23)
Continuará

El SILENCIO del VATICANO ante el Testimonio Viganò, según SPECOLA (4) [8 al 10 de Septiembre de 2018]

SPECOLA 8 de Septiembre (Selección)



El Caso Viganò tiene dos centros de interés: el Vaticano y Estados Unidos.

En el Vaticano se intenta controlar el desastre y se usan todas la técnicas posibles y conocidas para anular los efectos del testimonio Viganò, que nadie ha desmentido y que cada día de pasa aparecen nuevos datos que confirman la veracidad de los hechos denunciados. El Papa Francisco intenta retomar la normalidad, pero todo lo que dice o hace es interpretado como respuesta a lo sucedido. Sin duda, estamos ante un momento de gran complejidad y no es fácil de comprender los que está sucediendo y sus consecuencias. Los informadores religiosos no hacen pie y se mueven en el mundo de las alucinaciones más absolutas.

En Estados Unidos las cosas se ponen serias y entramos en el ámbito judicial y penal. Los hechos denunciados son gravísimos delitos, tanto en quien los ha cometido como en quien los ha encubierto. Los pasos dados por el fiscal de Nueva York corren el riesgo de extenderse a otros estados. Hoy se pública la respuesta de Sandri a un sacerdote americano de donde se deduce que ya en el 2000 el Vaticano sabia y ocultaba. Más de uno se está intentado cubrir las espaldas ante la segura citación en un tribunal civil en donde siempre es mejor ser testigo que imputado. Estamos seguros que Viganò será llamado y como consecuencia muchos de los citados en su testimonio. 

La iglesia norteamericana vive de donaciones y no de pasteleos con el gobierno de turno. Ya son varios los donantes importantes que empiezan a decir que se lo piensan. Legatus es la mayor organización católica y anuncia que por ahora deja de hacer donaciones al Vaticano. Las razones son no sólo « el ocultamiento y connivencia de altos miembros de la jerarquía americana sino también la responsabilidad, incluso financiera, al interno del Vaticano, en los fondos recibidos para beneficencia y obras de caridad» . Los dineros no van a los pobresde los que tanto se habla y utilizasino a cubrir corrupciones inconfesables de incapaces y deshonestos. Simplemente están pidiendo respetuosamente aclaraciones del uso de sus fondos.

En el resto del mundo se habla y no poco. En Alemania y en horario de máxima audiencia vuelve un documental muy premiado que acusa directamente al Papa Francisco de encubrir casos de abusos en Buenos Aires. Y los alemanes son muy mirados para las cosas del dinero y no está el horno para bollos.

Viganò, el inventor de falsas noticias, nos dice que es justo callar ... ¡si lo sabrá él!


SPECOLA 9 de Septiembre de 2018 (Completo)

Todos oyen y nadie habla, ¿La Iglesia necesita al Vaticano?, se busca a Viganò, mirando al juicio universal.


« Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos» (Mc, 7,37)


Tomamos estas reveladas palabras del evangelio que hoy se ha proclamado en todas las iglesias del orbe. Los sordos, hasta los mas tenientes, están escuchando de todo. Hoy es imposible ocultar las cosas como en el pasado y estos días contamos con una cascada de información. Son muchos los que prefieren no oír, o hacer como si no oyesen , porque con la que está cayendo el milagro sería no oír. Siempre quedarán almas angelicales que se retiran a las montañas y se alejan de las cosas terrenas, pero el ruido es tan grande que es imposible no oírlo.

Han pasado los primeros días de ataques al firmante, como era de esperar. El “mira quien irá a hablar” llena las mejores páginas de descréditos y difamaciones. Después de este tiempo no tenemos ni un desmentido, ni oficial ni oficioso, del terrible contenido del testimonio Viganò que todos, absolutamente todos, han podido conocerLos sordos han oido y la primera parte del milagro se ha producido.

Queda la segunda parte que, por ahora, no ha llegado: el hablar de los mudos. Ante un peligro, una sorpresa inesperada, una desgracia, solemos tener un tiempo de silencio por no entender muy bien qué está sucediendo a nuestro alrededor. Si el silencio continúa estamos ante una enfermedad. Hay personas que ante una contrariedad caen en depresión y no quieren ver, ni oír y mucho menos hablar. El seguir en un perpetuo silencio no está solucionando nada y está haciendo que el problema de fondo se agrande y de convierta en una verdadera pandemia. Las noticias de hoy nos traen casos de abusos en Milán, en Argentina , en Francia y suma y sigue. Una respuesta no es fácil, porque de palabras ya estamos saturados y necesitamos el milagro de que los mudos hablen y digan todo lo que sepan para llegar a la verdad. Se necesita autoridad para gobernar y más en temas morales y religiosos y, por ahora, la autoridad está desaparecida y no sabemos si del todo perdida.

Viganò conoce muy bien cómo funcionan los mecanismos vaticanos y se ha protegido de un peligro seguroHoy nos enteramos de que lo están buscando. La relación de los “servicios secretos” vaticanos con los italianos no es muy buena y no existe una colaboración real. Otra cosa es que en Italia es difícil actuar en “contra” del Vaticano. La policía del papa es un cuerpo de seguridad privado y sus hombres (mujeres no existen) no tienen reconocida su condición fuera del micro estado pontificio. La única posibilidad de actuar fuera del pequeño territorio es a través de otras redes “privadas” que suelen ser muy peligrosas: ya nos entendemos. Todo esto lo sabe muy bien Viganò y seguro que ha tomado las debidas « precauciones» 
El problema no es lo que ha dicho sino lo que puede estar por decir. Si ha hablado una vez puede hacerlo más y se ha convertido en una mina errante que hay que controlar para que sus detonaciones causen el menor daño posible y si es posible se elimine el peligro de raíz.
Cada vez más nos hacemos la pregunta de qué tiene que ver todo esto con la misión de la Iglesia y con el Evangelio. ¿Necesita la Iglesia Católica tener un estado y meterse en estos líos? ¿No ha llegado el momento de soltar lastre y deshacerse de una pesada reliquia del pasado que poco aporta y nos llena de problemas? ¿Es el Vaticano el mejor sitio para que el Dulce Cristo en la tierra tenga su residencia?. Es evidente que el Vaticano necesita a la Iglesia Católica para existir y también es evidente que la Iglesia Católica no necesita al Vaticano ni forma parte, ni de lejos, de la revelación divina y de la misión de la Iglesia.

Es indudable que éstas y otras muchas preguntas nos estamos haciendo en estos tiempos de descomposición de la Iglesia tal como la conocemosSi tenemos fe sabemos que todo esto esta encaminado al bien y que entra en los planes de Dios.

Son muchos los que piensan que es mejor callar para no hacer daño a la IglesiaEsto es un gran error porque el daño lo causa el mal que existe y si se esconde y protege tiende a crecer, como estamos viendo. Cuanto antes localicemos el cáncer y lo extirpemos, antes empezara la curación. No podemos ser los sepulcros blanqueados, bellos por fuera y llenos de podredumbre en su interior.

Quien hace crecer a la iglesia es Dios mismo y quien la destruye es el mal que anida en su interior. Los ataques externos siempre la han fortalecido. Estamos viviendo momentos en que nos enfrentamos a una auténtica lucha contra las tinieblas que se resisten a salir a la luz. Es indudable que el humo de satanás ha entrado y se ha quedado.

La capilla Sixtina estaba pensada para la celebración de la Misa diaria del Pontífice. Su mirada tenía necesariamente que ver cada día el Juicio Final: justo detrás de la Cruz está el Infierno, para no tener ninguna duda. Ésa debe ser nuestra verdadera preocupación: el día que nos veamos cara a cara con nuestro Creador y sobren las palabras. Lo que puedan pensar los que están detrás poco puede interesarnos ante la presencia de Juez Justo, de la Verdad absoluta, del Sumo Bien.

Aquí estaremos esperando a que los mudos hablen. Antes o después lo tendrán que hacer, aunque por ahora se resisten al milagro.


SPECOLA 10 de Septiembre (Selección)


De “progres” y “carcas”, divide y vencerás


Es evidente que la cascada de noticias sobre temas de la iglesia ha crecido desde el testimonio Viganò. Las noticias se centran en algunos aspectos muy concretos.

Los tenemos que defienden al Papa Francisco haga lo que haga o diga lo que digaEs una postura un poco ridícula, cuando el mismo Papa Francisco ha reconocido que se ha equivocado en diversas ocasiones y ha pedido perdón. El título que más gusta utilizar a los últimos pontífices es el de “siervo de los siervos de Dios” y eso nos indica cuál es el verdadero sentido del sacerdocio católico.

Los tenemos también que critican todo lo que venga del Papa Francisco sea lo que seaTan absurdo como lo anterior y, de hecho, vemos cómo se intenta centrar la atención en algunas cosas y en otras no. Es evidente que el mundo no se divide entre buenos y malos y que las simplificacionesademás de falsasllevan a decisiones equivocadas.

Nuestro deseo es ofrecer la información en estado puro y que cada cual , sin manipulaciones, pueda crearse su opinión y juzgar (o no juzgar) lo que crea oportuno.

Es más que evidente que estamos atravesando una crisis sin precedentes en la historia reciente de la Iglesia. Los continuos anuncios de primaveras no los creen ni los anunciadores, que cada vez lo anuncian menos y con menos entusiasmo.

Plantear lo que está sucediendo como una lucha entre “progres” y “carcas” sólo puede ser fruto de ingenuos o de malvados.  
Nos quieren presentar una Iglesia que tiene que ser absolutamente protestantizada y aceptar todos los postulados del nuevo orden mundial

Los cinco años de pontificado de Papa Francisco nos indican que si bien se ven simpatías, y cada uno tiene las que quiere, cambios sustanciales no se han producido. A los carcas se les quiere presentar como grupos que postulan una vuelta al pasado, algunos hablan de caverna, que se presenta como fuera del mundo. Son dos posturas que no dejan de ser caricaturas de la realidad y, por tanto, falsas. No tenemos dudas de que hay malvados, demoníacos, que juegan con estas caricaturas para llevar el agua a su molino.

Los enemigos de fuera no quieren otra cosa que la división; el divide y vencerás es más que evidente. La petición de unidad es esencial para salvaguardar la verdad revelada y ésta solo se puede dar en torno a una persona, que es JesucristoLos retorcidos de dentro juegan con todo esto para que no se hable de lo esencial y las miradas se entretengan en una ridícula y ficticia lucha fratricida y piensan que a rio revuelto ganancia de pescadores.

Continuará