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sábado, 29 de diciembre de 2018

McCarrick abusó de una de sus víctimas en el confesionario durante años (Carlos Esteban)



El aún arzobispo emérito de Washington, ex cardenal Theodore McCarrick, habría abusado sexualmente de una de sus víctimas -de 11 años cuando se iniciaron los abusos- en el propio confesionario.

El caso del depredador sexual Theodore McCarrick, que fuera el verdadero ‘hacedor de reyes’ en la jerarquía católica norteamericana durante décadas y fue empleado incluso en el retiro por el Papa Francisco en delicadas misiones diplomáticos, se agrava por momentos. James Grein, informa la agencia de noticias Associated Press, acaba de testificar ante el vicario judicial de la Diócesis de Nueva York que el ex cardenal abusó sexualmente de él durante años, desde que la víctima tenía 11 años, incluso durante la confesión.

Grein fue la víctima cuyo testimonio en julio fue tenido por “creíble”, desencadenando el escándalo que llevó, primero, a la pérdida del capelo cardenalicio del anciano prelado y a su confinamiento en un convento, presuntamente dedicado a una vida de oración y penitencia, y más tarde al explosivo testimonio del arzobispo Carlo María Viganò, ex nuncio en Estados Unidos, que acusó al Papa y a la Curia de conocer la vida sexualmente escandalosa de McCarrick.

Los nuevos cargos agravan considerablemente la acusación de pedofilia desde el punto de vista canónico, ya que el pecado de solicitación -el uso del sacramento de la penitencia para lograr favores sexuales- convierte el abuso en sacrilegio.

Según el testimonio de Grein, McCarrick, viejo amigo de su familia que incluso bautizó a la que acabara siendo su víctima, solía subir al piso de arriba de su casa para confesarle antes de celebrar misa privada. Y los abusos sexuales, asegura, se producían prácticamente en cada ocasión, algo que ha creado terroríficas asociaciones en la mente de James entre el sacramento y los abusos. “La gente es muy vulnerable en el confesionario”, recuerda Patrick Noaker, abogado de Grein. “Si manipulas eso y lo sexualizas, resulta emocionalmente devastador”.

El escándalo McCarrick -que ha negado los cargos a través de sus abogados- supuso un mazazo para la credibilidad de la política de ‘tolerancia cero’ con los abusos sexuales de clérigos anunciada por el Papa Francisco al principio de su pontificado, más a medida que se ha ido sabiendo que el prelado se prevalía de su autoridad para mantener relaciones sexuales con seminaristas y jóvenes sacerdotes, a los que a menudo llevaba a una casa de la playa pagada por los feligreses.

Lo que es peor: que todos parecían conocer las andanzas homosexuales y no demasiado discretas del poderoso príncipe de la Iglesia salvo, curiosamente, sus colegas en el episcopado, incluyendo casos de inadvertencia verdaderamente singulares como el de Kevin Farrell, hoy prefecto del Dicasterio para la Familia y la Vida, que vivió durante seis años en la misma residencia en Washington que el defenestrado cardenal.

Después de que Viganò, aún hoy en paradero desconocido, acusara al Santo Padre y a miembros de la Curia de conocer el caso de McCarrick y ocultarlo, el propio cardenal canadiense Marc Ouellet, en una carta desmintiendo supuestamente al ex nuncio, admitía que la vida desordenada del ex cardenal era ampliamente conocida en Roma.

Pretende Viganò en su testimonio que Benedicto XVI habría impuesto como sanción privada al entonces cardenal que se retirara de la vida pública, lo que no hizo en absoluto. Sea o no cierta esa sanción, lo que es indudable es que el Vaticano prescindió de sus servicios y dejó de valerse de sus dotes diplomáticas hasta la llegada al Solio Pontificio de Francisco, que lo empleó en varias delicadas misiones diplomáticas en Arabia Saudí, Irán, Armenia y, sobre todo, China.

En estos momentos, el Vaticano está sometido a fuertes presiones para que concluya el juicio canónico contra el ex cardenal antes de iniciar la reunión especial de obispos que el próximo febrero habrá de dar una solución universal al asunto de los escándalos sexuales en el clero y, sobre todo, al encubrimiento de los mismos por parte de los superiores eclesiásticos.

Carlos Esteban

NOTICIAS VARIAS 29 de Diciembre de 2018



CONTANDO ESTRELAS

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La ‘Unión Católica’ y las amistades peligrosas de Parolin, iglesia entra en política, Papa Francisco y las raras enfermedades episcopales. (Specola)

ADELANTE LA FE

La Virgen y San José no eran inmigrantes ni refugiados


Hasta hace muy poco: un homosexual fue presidente de la Junta del “Catholic Herald”

NOTICIAS VARIAS 28 de Diciembre de 2018



THE WANDERER

Ecclesia Dei

Ecclesia Dei. Un análisis

INFOVATICANA

28 de Diciembre: Día de las víctimas del aborto

Ecclesia Dei se disuelve, algo pasa en Irak, inmigrantes y obispones.

Patada con agradecimiento, sentencias que cubren vergüenzas, guerra de delantales, Juan Pablo II el grande. (Specola)


GLORIA TV

La Comisión Ecclesia Dei, ¿marcada para la liquidación? (Carlos Esteban)



Cuenta el portal italiano Messa in Latino que, según fuentes fiables, la liquidación de la Comisión Eclesia Dei es solo cuestión de poco tiempo. ¿Primer paso antes de derogar Summorum Pontificum?

La Comisión Ecclesia Dei, el órgano vaticano encargado de cuestiones relativas a la Misa Tradicional en Latín y de las negociaciones con grupos católicos tradicionalistas tiene los días contados, si son ciertas las revelaciones aparecidas en el portal Messa in Latino, de las que se hace eco el vaticanista Marco Tosatti en su blog, Stilum Curiae, citando fuentes que reputa como fiables.

Las funciones de esta comisión, aclaran dichas fuentes, serían subsumidas por la Congregación para la Doctrina de la Fe, ahora bajo la dirección del español Luis Ladaria, aunque el organismo ha estado desde su origen muy vinculado a esta congregación, especialmente desde julio de 2008, cuando el prefecto se convirtió “ex officio” en director de Ecclesia Dei.

Estos vínculos, sin embargo, no han impedido hasta ahora cierta autonomía estructural a la comisión que ha resultado muy beneficiosa para el creciente número de fieles que asiste a la Misa Tradicional, sobre todo desde que Benedicto XVI promulgara el motu proprio Summorum Pontificum el 7 de julio de 2007, eliminando la necesidad de permiso episcopal para celebrar la misa de San Pío V.

No pocos observadores ven en esta iniciativa un ‘segundo tiempo’ en una maniobra premeditada para limitar esta práctica. El pasado 16 de noviembre ya informamos de que en la asamble plenaria de la Conferencia Episcopal Italiana, la más cercana al Papa en más de un sentido, Monseñor Carlo Maria Roberto Redaelli, arzobispo de Gorizia, había sostenido en el curso de las discusiones que el Misal Antiguo de Juan XXIII había sido derogado por Pablo VI y que, por tanto, el motu proprio de Benedicto XVI Summorum pontificum parte de premisas jurídicas erróneas y no puede, por tanto, considerarse válido
De aceptarse esa opinión, no podría considerarse ‘liberalizada’ la celebración de la misa tradicional y las consecuencias de semejante conclusión serían de largo alcance, ya que desde la aprobación de Summorum Pontificum se han multiplicado las parroquias que celebran misa según el multisecular Rito Tridentino en latín, común durante medio milenio a toda la Iglesia Universal hasta la reforma encargada por Pablo VI al cardenal Annibale Bugnini y aprobada en 1968, que introducía el rito de la misa en lengua vernácula que es el familiar para casi todos los católicos practicantes de hoy.
Carlos Esteban

La belleza de la Misa Universal (Steve Skojec)


(ONE PETER FIVE)


Es sábado por la mañana, unos días antes de la Navidad, y estoy ocupado con algunas tarjetas que debo enviar. Como suele suceder, tengo varias páginas de redes sociales abiertas en mi ordenador y observo de pronto una publicación de uno de los grupos de Facebook a los que pertenezco.

Cuando cliqueo en el enlace, soy redirigido a un vídeo en directo de un sacerdote en Italia que está celebrando la Misa Tradicional en latín.

El sacerdote está terminando el Ofertorio y comenzando el Prefacio. A medida que empieza a pronunciar las palabras en voz alta (es una misa rezada), escucho el conocido “Per ómnia sæcula sæculórum” y las siguientes respuestas surgen naturalmente en mi mente:

V. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.
V. Sursum corda.
R. Habémus ad Dóminum.
V. Grátias agámus Dómino, Deo nostro.
R. Dignum et iustum est.

Es extraño, porque he estado intelectualmente al tanto de la universalidad de la Misa Tradicional durante muchos años. He pronunciado argumentos a su favor más veces de las que puedo recordar. Pero por alguna razón hoy me sacude de forma visceral: no conozco ni cinco palabras en italiano, probablemente jamás podría mantener una conversación con este sacerdote, pero sé exactamente lo que sucede delante de mí de una manera que no conocía de joven, cuando callejeaba por el mundo buscando misas allá por donde fuese.

Desde que me convertí en católico tradicionalista en 2004 he viajado poco. Estuve ocupado formando una familia, pasando de un trabajo a otro para poder proveerla sin tener la oportunidad de experimentar realmente lo que se siente al estar en un lugar desconocido, pero como en casa, durante la Misa.

Pero sí recuerdo lo que era no sentirse así. Recuerdo asistir a misas en Budapest y Bratislava y sentirme totalmente perdido. Recuerdo tratar de rescatar suficientes palabras en castellano en Monterrey o Ciudad de México como para poder seguirlas. Desde Cracovia a Salzburgo, de Asís a Viena, la historia era la misma. Sí, era posible reconocer los elementos visuales de la Misa Nueva, pero sin conocer ninguna de las palabras, sin ser capaz de simplemente abrir un misal y conocer los Propios y leer el Canon. Me sentía aislado y perdido. Era un forastero a pesar de compartir mi fe con las personas que tenía al lado mío.

Al hablar de liturgia, existen muchos argumentos sobre la importancia de varios aspectos, entre los cuales el latín es un componente crucial para una misa universal en una iglesia universal. Sólo puedo decirles que hoy me conmovió profundamente lo verdaderamente bella e increíble que es y cómo podríamos beneficiarnos nuevamente de una identidad católica auténtica y unificada en este tiempo de discordia y de luchas.

Steve Skojec

(Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original)

Nuncio en Suiza: necesitamos adecuarnos al Vetus Ordo original



Hay urgencia de movilizarnos hacia una “restauración litúrgica plena” del rito romano, escribe el 24 de diciembre en su blog el arzobispo de origen estadounidense Thomas Gullickson, nuncio en Berna (Suiza).

Él cita al padre Jeremy Driscoll, OSB, quien explica en un video publicado en Catholic News Service que la tradición de la liturgia no es primariamente – como piensan los modernos – expresivo de lo que las personas son, sino impresiva: “ella nos forma”.

Gullickson comenta: “He vivido lo suficiente para entender que el modelo expresivo no impacta y contribuye significativamente a la desafección entre los católicos comunes”.

Lo que se hizo después del Concilio, según Gullickson, fue hecho “con venganza y ha cosechado su escasa cosecha”.

Él sospecha que la creciente popularidad del Vetus Ordo entre las personas jóvenes tiene que ver con que ellas se impresionan con la sublimidad de un rito que no admite retoques.