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martes, 21 de enero de 2020

Inmolar las aulas a la ideología (Roberto Esteban Duque)



Querer silenciar el derecho que asiste a los padres en la educación de sus hijos, inmolando las aulas en el altar pagano de leyes abominables que implementan la «ideología de género» en las escuelas, debe conducir al derecho a resistir, a la obligación de practicar la resistencia de las familias, exigiendo el respeto a no imponer un credo totalitario que refrende en los colegios públicos o concertados la confusión creada por la ley. 

La histérica reacción gubernamental a la objeción de conciencia simbolizada en el «pin parental», reclamando una adhesión sin fisuras a la ingeniería de cuerpos y almas, al nuevo hombre corporativo diseñado desde una dictadura educativa alojada en una democracia formal, y activando la judicialización de la acción política, conmina con destruir la familia con el único propósito de cancelar este espacio de libertad que de otro modo escaparía a su férrea vigilancia.

La concepción moral del Estado, por medio de la supremacía moral otorgada a la Ley sobre el Derecho, está provocando una indignación justificada en buena parte de la sociedad. El reconocimiento legal de la indiferenciación sexual causará un daño inconmensurable difícil de reparar en futuras generaciones. El prometeísmo de la ley, su instrumentalización al servicio del poder o su utilización para instaurar la moralidad pública, nos lleva a un nuevo sistema de creencias, sustentando por blasfemos creyentes que pretenden definir el sentido de la existencia humana desde la subordinación de la persona a un nuevo orden estatal. El cambio de mentalidad pretendido a través de la educación sólo podrá tener éxito cuando los hijos, adoctrinados por el Estado, se conviertan no ya en extranjeros al mundo de sus padres sino en verdaderos parricidas, quedando al fin libres de cualquier hipoteca opresiva basada en la autoridad y en las costumbres.

La acción disolvente que sobre la familia está creando el nuevo gobierno, donde se prioriza la salvaguardia de las libertades individuales y la coordinación de derechos, responde a una concepción roussoniana que ve al hombre naturalmente inocente, y a su obrar, tanto mejores cuanto más cerca estén de una espontaneidad sin influencias o bajo el estricto sometimiento de un Estado-gendarme donde la concreción del poder se establece a través de leyes optimizadoras de un pensamiento que deviene mera ideología. 

El estatismo que todo lo impregna espolea el sano juicio frente a la barbarie: nadie renunciaría a la influencia educativa y moral sobre sus hijos, ni abandonaría a éstos a cualquier influjo de un pensamiento único que determine la educación de los niños.

El odio a la naturaleza humana, el mismo orden del ser que la clase política está empeñada en dilapidar desde las legislaciones y el Estado, el desaforado tránsito antropológico que la sociedad europea padece, nos precipita hacia un positivismo jurídico y un poder absoluto del legislador, donde el individuo está cada vez más aislado y es más controlable desde la fragmentación de la sociedad creada por el legislador

El fin inevitable es la desontologización de la persona y del sexo, la degradación pertinaz del matrimonio y la familia, la institución más vulnerable y necesaria de la sociedad. Si, como afirma Chesterton, «mientras los hijos sean pequeños siempre tendrán que obedecer a alguien», procuremos que, lejos de someterse a una intencionada finalidad política de deconstrucción de la sociedad y restaurando pacientemente las raíces y los fundamentos antropológicos, esa obediencia recaiga en quienes más amor les procuran desde sus primeros pasos.

Roberto Esteban Duque

lunes, 20 de enero de 2020

With the Rosary Against the Marx Church

 
Duración 3:10 minutos

With the Rosary Against the Marx Church

On Saturday, an international coalition of 120 Catholics, prayed silently for one hour on Munich's Odeonsplatz. This was not an actual demonstration, as the participants were personally invited by the Italian historian Roberto de Mattei. The event was directed against the German Bishops' Conference, its chairman Reinhard Marx, and against the German Synodal Way. The media present were LifeSiteNews, RemnantNewspaper, EWTN's Register and Gloria.tv. No informants from Munich Archdiocese were spotted. They apparently didn’t know anything. The anti-Church media, who support Cardinal Marx, censored the event.

Viganò welcomed by the faithful

Among those praying was Whistle-Blower Archbishop Carlo Maria Viganò. This was his first public appearance since summer 2018. After the prayer he was greeted by many faithful who kissed his ring and he spoke kindly to them. However, in front of media representatives, he kept a reserved distance.

Nobody wants to talk about the problem of the "heretic pope 


During the press conference afterwards, Count Peter zu Stolberg objected from the crowd, that the event called for opposing Francis and the bishops, although Catholics are supposed to honor a Pope, even if he were senile or ill. Nobody on the podium wanted to respond to the objection. Moderator John Smeaton referred it to De Mattei, but he passed it on to José Antonio Ureta. Ureta said that one has to resist the pope’s mistakes, however, the pope is judged by Christ, not by the faithful. The Remnant’s Michael Matt added, that not every person who has question-marks about Francis needs to stand up. Matt cited the Ratzinger/Sarah book on celibacy as an example of a non-direct approach. Then, Stolberg asked also de Mattei to answer. He refused. Obviously, nobody wanted to say in public that they are resisting Francis’ heresies.

Biggest prolife-problem: Church works against it

John Smeaton, who has been working in the pro-life arena for forty years, revealed at the end what is currently the biggest problem for his work: to bring Pope, bishops and priests to the point that they cooperate with the prolife-movement instead of working against it.

Los términos del día: cisma, antipapa, apocalipsis del Papa Francisco; el libro sobre el celibato sigue de actualidad, los hombres imprescindibles



Si alguna palabra se escucha estos días por las estancias vaticanas es ‘cisma’. La iglesia católica vive desde tiempos conciliares una situación en la que conviven dentro de su seno sensibilidades, como ahora gusta decir, muy diversas. El libro del Papa Benedicto XVI y del cardenal Sarah sigue siendo el centro de la polémica no tanto por su contenido, que también, como por su propia existencia. 

Los hay que prefieren un papa emérito muerto en vida. Esto es imposible y los seres humanos, mientras estamos vivos, tendemos a dar señales de que algo de sangre queda. Vivimos una situación de excepcionalidad en lo que hasta ahora ha sido la concepción y el ejercicio del papado. La principal consecuencia que estamos ya viviendo es que la figura del papa se está desacralizando. Para todos hoy entra como posibilidad la ‘jubilación’ del papa y por tanto empezamos a entender el ministerio de Pedro como algo temporal. El derecho no puede contemplar todas las posibilidades y la vida siempre en más rica, lo que estamos viviendo está rompiendo todos los moldes.

El tiempo de las monarquías ha terminado y las que quedan poco tienen que ver con sus antecesores que ocuparon el trono. Durante siglos hemos asimilado la forma de gobierno de la iglesia católica con la forma monárquica que era la común y habitual. Esto ha caído y la propia iglesia está sufriendo la necesidad de descubrir otras formas de administración. 

Curiosamente el Vaticano II ha incrementado la visión del obispo monarca y hoy todo depende, todo, de la decisión del obispo. Esto está terminado y a los obispos se les obedece poco y ellos saben que se están quedando con muy pocos súbditos sobre los que mandar. Ciertamente hay una iglesia que esta desapareciendo y otra que empieza y los aires no van en la dirección que el Papa Francisco pretende imponer.

Hemos oído que la fe se propone y no se impone, pero en el gobierno de la iglesia pocas veces hemos vivido momentos de mayor imposición y de menos proposiciones

El libro publicado capitaneado por Sarah y con importantes contenidos del Papa Benedicto XVI nos indica la fuerza de autoridad que puede tener quien aparentemente no la tiene y lo mal que queda el que parece tenerla. El Papa Francisco sigue con sus máximas políticas y mira a Libia, ayuda a sus amigos del actual gobierno de Argentina, sigue a partir un piñón con las Naciones Unidas, como si con todo esto se pudiera comprar una bula. 

Estamos llegando al desprecio de una iglesia que cambia con el viento y que pierde lo que de sacro e inmutable ha conservado durante siglos. Palabras que creíamos perdidas en los libros de historia vuelven a la vida diaria, cisma, antipapa, apocalipsis… se utilizan con una normalidad increíble, intentando razonar sobre la situación que estamos viviendo, o mejor sufriendo.

La actualidad, por mucho que el Papa Francisco se empeñe en decir que el caso esta cerrado, se centra en el polémico libro que vemos que tiene un peso mucho más importante que todas la pachamamas juntas. Estamos esperando el documento final del sínodo que suponemos que será de un nivel mucho más discreto y que sólo tendrá como argumento la imposición, convenciendo a muy pocos. 

Los tiempos de crisis en la iglesia siempre la han purificado y reforzado. Los brotes verdes, que los hay, están haciendo desaparecer la hojarasca inútil que tanto abunda.

Bertolt Brecht decía con mucha claridad: 
‘Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida. Esos son los imprescindibles.’ 
Hoy necesitamos más que nunca quienes estén dispuestos a luchar toda la vida y haberlos los hay.

Aparecen a la venta en el rastro una zapatillas rojas que parecen del Papa Benedicto. 

Viganò es reconocido en Munich con un aspecto muy cambiado.

«… a vino nuevo, odres nuevos.»

Buena lectura.

Specola

Ya hay un cisma: dos religiones en una misma Iglesia




Ya hay un cisma de hecho, pero todavía no formalizado en la Iglesia, dijo el historiador y profesor italiano Roberto de Mattei.

Al hablar el 18 de enero en Múnich (vídeo en inglés aquí), en la rueda de prensa de "Acies Ordinata", De Mattei declaró que “hay dos religiones diferentes dentro de la misma Iglesia”.

Distinguió entre la religión de los obispos alemanes nucleados en torno al cardenal Marx por un lado, y la religión católica por otro lado.

De Mattei enfatizó que Francisco también tiene que decidir si quiere ser el vicario de Cristo o “la cabeza de la Iglesia amazónica alemana”.

Las exposiciones en la rueda de prensa están publicadas en Gloria.tv, en inglés, alemán e italiano.

domingo, 19 de enero de 2020

NOTICIAS VARIAS 19 DE ENERO DE 2020




INFOVATICANA

‘Objetivo África’, la nueva forma de colonialismo

El arzobispo Léonard se une a Sarah y Benedicto XVI en defensa del celibato

SPECOLA

Book Gate: Incesantes, nauseabundas y falsas polémicas; el sínodo Alemán el fin de un camino, el caso Orlandi y el tribunal Vaticano cerrado.

ADELANTE LA FE

Acies ordinata en Múnich contra la Conferencia Episcopal Alemana

INFOCATÓLICA

Denuncian a directora de Instituto de la Mujer de España por justificar la quema de iglesias

Cardenal Sarah tras reunión con Benedicto XVI: «no hay malentendidos entre nosotros»

Isabel Celaá: «No podemos pensar de ninguna de las manera que los hijos pertenecen a los padres»

El obispo holandés Rob Mutsaerts espera «que el Papa Francisco destruya el documento final» del Sínodo

El Partido Comunista Chino extorsiona a los sacerdotes para que se unan a la «Iglesia Patriótica»

Elena Lorenzo lanza el curso online «camino a la heterosexualidad»

Católicos en la India construyen una gran imagen de Cristo, pese a la oposición hindú

SECRETUM MEUM MIHI

Card. Sarah se reunió con Benedicto XVI tras polémica de co-autoría de libro En raison des polémiques incessantes, nausé...

IL SETTIMO CIELO

De nuevo, del libro bomba de Ratzinger y Sarah. Pequeña antología sobre el celibato

Selección por José Martí

sábado, 18 de enero de 2020

Noticias varias 17 y 18 de enero de 2020



QUE NO TE LA CUENTEN

Si viaja a España, compre un cinturón de castidad». El caso de Beatriz Gimeno

ADELANTE LA FE

Acto público de oración y protesta Acies Ordinata en Múnich

INFOCATÓLICA

Isabel Celaá: «No podemos pensar de ninguna de las manera que los hijos pertenecen a los padres»

El obispo chino Mons. Guo, varios sacerdotes y ancianos desalojados y arrojados a dormir en la calle

260 millones de cristianos fueron «duramente perseguidos» en 2019

El obispo holandés Rob Mutsaerts espera «que el Papa Francisco destruya el documento final» del Sínodo

Aceleración del cierre de monasterios de clausura en Italia

SECRETUM MEUM MIHI

China: Tasa de natalidad cae al nivel más bajo desde 1949 Las medidas antinatalistas que tuvo China hasta hace poco no e...

Mindong, Mons. Guo desalojado de la curia: dormirá en la calle. Sin techo también varios sacerdotes y ancianos (Videos) ...

IL SETTIMO CIELO

“La Civiltà Cattolica” desentierra a un obispo chino difunto para atacar al cardenal Zen

LIFE SITE NEWS

Belgian retired archbishop proclaims strong support for Benedict, Cdl Sarah on celibacy

Little Sisters return to Supreme Court for third time in new contraception case

Cardinal Müller: Benedict XVI could not keep silent because he saw the ‘danger’

Bishop: Amazon Synod final doc will be ‘mockery of our faith,’ pope should destroy it

Catholic prof fired by bishop after posting Viganò’s criticisms of Pope Francis online

ONE PETER FIVE

Scripture & Tradition: Second Sunday After Epiphany

A Father to His Flock: In Defense of Priestly Celibacy

Selección por José Martí

Conclusiones inconclusas sobre un best-seller



No pueden ser más que inconclusas las conclusiones que podemos sacar hasta el momento del follón armado en torno al libro a cuatro manos entre Benedicto XVI y el cardenal Sarah, puesto que los sucesos aún no terminan. Sin embargo, algo podemos ya ir viendo.

1. La otrora prestigiosa corte papal es ahora poco más que la corte de un reyezuelo africano. Los escándalos, filtraciones y desmanejos se suceden cada día, con hechos que sobrepasan con creces escándalos análogos como el portazo del príncipe Harry y su mestiza mujer a la familia real inglesa. Si no fuera por la protección mediática de la que goza Francisco, hace tiempo que lo habrían destripado. Y señalemos lo más obvio: ¿cómo es posible que el Papa y su guardia de corps progre se enteraran por la prensa y a días de su aparición sobre la publicación del famoso librito, siendo que los protagonistas viven a un tiro de piedra de Santa Marta? Evidentemente, el servicio secreto Vaticano está dirigido por el nieto de Maxwell Smart.

2. Circuló en varios medios una cronología de los hechos atribuida a Antonio Socci (fue publicada como comentario del post anterior) y creo que es verosímil: la co-autoría del libro sobre el celibato estaba clara y acordada entre las partes - Benedicto y Sarah -, con el conocimiento y beneplácito de Mons. Gänswein. Cuando se conoció la noticia, en Santa Marta ardió Troya y el incendio se dirigió directamente hacia Gänswein, como era lógico que sucediera. ¿Qué opciones tenía el prefecto-secretario? O desobedecía una orden directa del Romano Pontífice, que le habrá exhibido todos los poderes de llaves y llaveros que obran en sus manos. O traicionaba a Benedicto XVI. O traicionaba a Sarah. La primera opción difícilmente se la permitiera su conciencia alemana y, además, aceptarla llevaba consigo la defenestración —literaliter— desde la ventana más alta del torrione San Giovanni. Optó por la más fácil, y la más estúpida. Traicionó al cardenal Sarah sin darse cuenta que éste tenía todos los documentos que prueban de modo fehaciente la veracidad de los hechos tal como él mismo la relató. Y el cardenal me sorprendió gratamente al hacer públicas esas cartas puesto que podría haber tenido algún escrúpulo y quedarse callado pro bono pacis. 

3. Este hecho objetivo más los datos que publicó hoy Marco Tosatti, muestran que Gänswein no es el angelical guardaespaldas del Papa Benedicto que se pensaba, sino un personaje de cuidado, mucho más sinuoso de lo que creíamos. Y frente a este hecho, vale la pena preguntarnos si es que la renuncia de Ratzinger al pontificado no fue un hecho sabio. Si aún siguiera en el Trono de Pedro, estaríamos en manos de Gänswein rodeado probablemente de la camarilla de Sodano, y seguiríamos creyendo que estábamos bien porque abundarían las mucetas y los zapatos rojos. Ahora, con Bergoglio, estamos mal, pero estamos conscientes que lo estamos, y cientos de miles de católicos abrieron los ojos. La morfina, en este caso, no sirve porque enmascara los síntomas y no cura; permite que la muerte se acerque sin darnos cuenta. Es lo que sucedió durante el largo y tedioso pontificado de Juan Pablo II, cuando la Iglesia fue inconscientemente entrando en su agonía.

4. El diario Clarín publicó la noticia de un libro que aparecerá en pocos días en el que el Papa Francisco afirma que el “celibato obligatorio es intocable” lo que, según el viboroso periodista que la escribe, “hace fruncir las cejas de muchos progresistas”. Yo me inclino a pensar, como adelanta también Sandro Magister en un reportaje de hoy, que Bergoglio colocará en la exhortación apostólica post-sinodal una ambigüa y estratégica nota a pie de página, como hizo con Los amores de Leticia, que permita la ordenación de hombres casados en ciertos y excepcionales casos. Y con esto no estará introduciendo ninguna novedad: la iglesia católica de rito oriental ordena hombres casado, y la iglesia católica de rito latino ordena “en ciertos y excepcionales casos” a hombres casados (por ejemplo, en el ordinariato de Walsingham). Ya Pío XI había escrito hace más de ochenta años: “38. No es nuestro ánimo que cuanto venimos diciendo en alabanza del celibato eclesiástico se entienda como si pretendiésemos de algún modo vituperar, y poco menos que condenar, otra disciplina diferente, legítimamente admitida en la Iglesia oriental; lo decimos tan sólo para enaltecer en el Señor esta virtud, que tenemos por una de las más altas puras glorias del sacerdocio católico y que nos parece responder mejor a los deseos del Corazón Santísimo de Jesús y a sus designios sobre el alma sacerdotal”. (Carta encíclica Ad catholici sacerdotii. 20 de diciembre de 1935). Bien podría Francisco escribir un texto similar y añadir una por aquí una notita por la que se abriera la brecha de los curas casados.

5. Pero si así fuera, ¿por qué su rabieta y tanto escándalo con el libro? Para entenderlo, hay que recurrir al manual de bergoglismo básico: porque le escupieron el asado, y el único que escupe y orina el asado es él. Y aclaremos que a Bergoglio le importa un bledo el asado; él es vegetariano. Lo que le importa es conservar la potestad exclusiva de escupirlo. En otros términos, el enojo se debió a que le cuestionaron la autoridad, y no a una cuestión doctrinal en la que no cree y que le tiene sin cuidado. Es lo que sucedió con la reciente exoneración de su secretario privado: el problema no fue lo que hacía don Fabián sino que no cumplió la condición que se le había impuesto. Desobedeció al Papa; a dormir bajo algún puente del Tíber. Lo que a Bergoglio le interesa es ejercer el poder; no hay que olvidarlo. Es el más digno y acabado hijo de San Ignacio, y se relame, como sus hermanos en religión siempre lo hicieron, siendo el armador en las sombras de cualquier componenda política. En este caso, claro, están muy alejadas de las intrigas con las que los jesuitas gobernaban las cortes europeas en el siglo XVII. Francisco se conforma con organizar una reunión entre el presidente argentino Alberto Fernández y los directivos del FMI en el Vaticano. 

6. Entonces, ¿las previsibles excepciones excepcionales al celibato son cosa de poca mota? No. Si la famosa exhortación post-sinodal abriera efectivamente la posibilidad de la ordenación de hombres casados, sería una cuestión gravísima porque, como lo han afirmado ya muchos medios, esa excepción sería el codicilo del que se agarrarían los alemanes y con ellos toda la progresía para incorporar sacerdotes casados a su clero. Y prueba de ello es la carta confidencial que envió hace tres días el cardenal Hummes a todos los obispos del mundo pidiéndoles que fueran particularmente diligentes en dar a conocer y efectivizar el próximo documento amazónico en sus diócesis. Cuesta entender qué interés puede tener tal escrito para los fieles de Madrid, de Budapest, de Melburne, de Temuco o de Los Ángeles. La única explicación es que, a partir de él, se quiere sentar doctrina para la Iglesia universal. El documento sobre la Amazonía a los que menos les interesará será a los amazónicos

7. Pero si la iglesia oriental han mantenido la posibilidad del clero casado desde la época apostólica, ¿dónde radicaría la extrema gravedad de trasladar la misma experiencia a la iglesia latina? Specola, en su entrada de ayer, ha sido muy agudo en señalar el peligro: “Sobre los curas casados es evidente que hoy no existe, como lo podía estar hace decenios, una demanda por parte del clero católico. El matrimonio está viviendo una profunda crisis y no entra en los proyectos de vida de los jóvenes de las generaciones actuales y el número reducido de jóvenes sacerdotes tienen mucho más claro que sus antecesores el tema del celibato. Estamos ante una palanca ideológica que pretende instituir un sacerdocio distinto del que conocemos y que no pertenece a la tradición católica. Este es el verdadero problema de fondo y es el contenido fundamental de la reciente publicación. Quedarse en las ramas es querer despistar y no poco sobre las verdaderas intenciones. Entramos en momentos decisivos en los que los impulsores de cambios radicales ven que la oportunidad Francisco se va terminado”.Se trata, sin más, en la introducción de un nuevo modelo de sacerdote quien no será ya el hombre elegido y consagrado para “hacer sagradas” las cosas profanas —concepto arcaico y ampliamente superado por el mundo contemporáneo—, sino una suerte de mediador social, lenitivo de los conflictos vecinales y pacificador de greñas y disturbios, con algún resto de difusa espiritualidad cósmica. 

Buon pranzo a tutti!

The Wanderer

jueves, 16 de enero de 2020

NOTICIAS VARIAS 16 de enero de 2020




INFOVATICANA

Advierten del riesgo de un ‘antipapa Ratzinger’ (Carlos Esteban)

SPECOLA

La incómoda coexistencia de dos papas, Papa Francisco y Scalfari, arrancan la viña de Benedicto XVI, el milagro de Corea del Sur.

El putiferio Vaticano y la doble firma, Hummes calienta motores, ¿curas casados o nuevo sacerdocio?, el ‘espíritu’ del concilio se termina.

QUE NO TE LA CUENTEN

Reedición de los libros del Padre Javier Olivera Ravasi, SE






ONE PETER FIVE

miércoles, 15 de enero de 2020

El libro del escándalo es suceso en ventas en Francia




Il pasticcio Benedicto - Sarah y el celibato




La situación que explotó en los últimos dos días a raíz del libro escrito por Benedicto XVI y el Cardenal Sarah sobre el celibato es grave. Pareciera que no aporto ninguna novedad al calificarla de tal modo porque lo cierto es que todo lo que ocurre durante el pontificado de Bergoglio es grave, pero en este caso, la gravedad es aún mayor y todavía es muy pronto para saber cómo terminará el affaire. Lo cierto es que en el Vaticano están furiosos y los “guardianes de la revolución” han soltado a la jauría.

Copio a continuación el artículo de Ricardo Cascioli aparecido recién en La brújula cotidiana. Me parece un excelente análisis de los hechos. Agregaría solamente una observación. Me huelo que el que complicó la situación fue Nicolás Diat, el editor de los libros del cardenal Sarah. Y, como apunta Marco Tosatti, lo hizo “tutto a sua gloria e merito”.


El libro sobre el celibato, el gran lío de monseñor Georg Gänswein

Tras el clamor suscitado por los extractos del libro en defensa del celibato eclesiástico, firmado por Benedicto XVI y el cardenal Robert Sarah, se discute el sensacional giro de 180 grados del secretario de Ratzinger, monseñor Georg Gänswein. Había asegurado el desconocimiento del Papa emérito sobre el proyecto del libro a cuatro manos, pero los hechos lo desmienten. Y el cardenal Sarah confirma que todo estaba claro y compartido, y publica cartas de Benedicto XVI dirigidas a él. Y los editores también recibieron en su momento el "visto, se imprima" de Gänswein. Quizás después de los violentos ataques, mentiras y amenazas recibidas, el secretario ha querido proteger al Papa emérito, pero va a obtener el resultado contrario, porque separar a Benedicto XVI del cardenal Sarah sólo ha facilitado a sus enemigos su eliminación. Mientras tanto, el libro saldrá con la firma del cardenal Sarah y "con la contribución de Benedicto XVI". Pero el contenido, que es lo que cuenta, sigue siendo el mismo.

Empecemos con los hechos. El libro "Desde lo más profundo del corazón", del que Le Figaro anticipó algunos extractos causando un gran revuelo, ha sido compartido realmente por Benedicto XVI y el cardenal Robert Sarah. La obra está compuesta por dos ensayos sobre el sacerdocio, con especial atención al celibato, escritos respectivamente por Benedicto XVI y el cardenal Sarah. Luego hay una introducción y una conclusión firmada por ambos: las dos fueron escritas por el cardenal Sarah pero vistas y aprobadas por Ratzinger. Y el "visto, se imprima" vino directamente del secretario personal de Benedicto XVI, monseñor Georg Gänswein.

¿De dónde viene entonces todo el caos de estas horas y el giro inesperado de Gänswein? El secretario de Ratzinger ha declarado a la agencia de noticias ANSA: "El Papa emérito sabía que el cardenal estaba preparando un libro y había enviado un texto suyo sobre el sacerdocio autorizándole a usarlo como quisiera. Pero no había aprobado ningún proyecto de libro firmado por ambos, ni había visto o autorizado la portada". En realidad, los editores son capaces de demostrar que monseñor Gänswein está mintiendo: el secretario sabía muy bien que el libro saldría con la doble firma y había dado el visto bueno a pesar de que era consciente del enorme impacto que tendría la publicación. Además, desde la tarde del lunes 13 de enero, tan pronto como se difundió la noticia de una disputa sobre las firmas, el cardenal Sarah –hablando de "difamaciones de excepcional gravedad"- hizo circular en las redes sociales las cartas que le había escrito Benedicto XVI en las que se ponía de manifiesto que el Papa emérito era consciente del proyecto del libro.

Y de nuevo, la introducción corresponde a esa media página preparada por el cardenal Sarah que es el tema de la carta enviada por Ratzinger el 25 de noviembre: "Querida Eminencia, de todo corazón quiero darle las gracias por el texto añadido a mi contribución y por toda la elaboración que ha hecho. Me ha conmovido profundamente que haya comprendido mis intenciones: en realidad había escrito siete páginas de aclaración metodológica de mi texto y me alegra decir que usted ha sido capaz de decir lo esencial en media página. Por lo tanto, no veo la necesidad de enviarle las siete páginas, ya que usted ha expresado lo esencial en media página. Por mi parte, el texto puede ser publicado en la forma que usted ha previsto".

En la mañana del 14 de enero, el cardenal Sarah reconstruye de nuevo con un comunicado oficial todo el proceso que ha llevado a la publicación del libro: desde el 5 de septiembre pasado, cuando fue a ver a Benedicto XVI a la Mater Ecclesiae pidiéndole un "texto sobre el sacerdocio católico, con especial atención al celibato", hasta el 3 de diciembre, cuando en otra visita explicó a Benedicto XVI que "nuestro libro se imprimiría durante las vacaciones de Navidad y que se daría a conocer el miércoles 15 de enero". Entre tanto, las fechas que han marcado los distintos momentos han sido en gran parte ya documentadas con las cartas que circularon el día 13 por la tarde. En la conclusión del comunicado, el cardenal Sarah habla de "una abyecta controversia": "Perdono sinceramente a todos aquellos que me calumnian o que quieren oponerse al Papa Francisco. Mi adhesión a Benedicto XVI permanece intacta y mi obediencia filial al Papa Francisco es absoluta".

El tema es entonces por qué monseñor Gänswein, en nombre de Benedicto XVI, ha dado este insólito giro con el doble y dramático resultado de haber puesto al cardenal Sarah en serias dificultades y de haber distraído la atención de los contenidos del libro, que siguen estando en cualquier caso confirmados y al mismo tiempo son perturbadores. Además, las afirmaciones más relevantes teológicamente sobre la cuestión del celibato, que niegan absolutamente la posibilidad de excepciones motivadas por necesidades sociales, se pueden encontrar precisamente en el ensayo de Ratzinger.

Sin ninguna duda la publicación de los extractos del libro ha provocado un terremoto en el Vaticano: una verdadera bomba mientras se espera la exhortación post-sinodal con la que algunos albergan la esperanza de que el Papa Francisco se abra a las peticiones contenidas en las conclusiones, precisamente en lo que se refiere a las excepciones al celibato eclesiástico. Las reacciones de los "guardianes de la revolución" no se han hecho esperar en absoluto: si por un lado el gran jefe de la comunicación vaticana, Andrea Tornielli, ha escrito en Vatican News un artículo "normalizador" que intenta reconciliar la posición expresada por Ratzinger con la del Papa Francisco, por otro lado ha “desatado a sus hombres” con el doble propósito de cerrar la boca del Papa emérito y “manchar” al cardenal Sarah, que habría dado vueltas alrededor de un Papa emérito descrito como un pobre viejo tonto. Es significativo a este respecto que el "delfín" de Tornielli, Domenico Agasso jr., firmara el 14 de enero el artículo de apertura de La Stampa, con el título inequívoco de "El Vaticano, el nudo del Papa emérito". Resumen: "Crece la petición de un texto que prevea límites al ejercicio del magisterio del Pontífice renunciante". ¿No está claro?

Se pueden hacer una idea del tipo de presiones que habrán recibido Benedicto XVI y monseñor Gänswein quien, entre otras cosas, es Prefecto de la Casa Pontificia y por lo tanto, se encuentra en una posición delicada entre Ratzinger y el Papa Francisco. Dada la violencia de los ataques públicos, podemos adivinar fácilmente lo que ha ocurrido en privado. Eso no justifica los cambios de rumbo de monseñor Gänswein, pero tal vez se pueda entender que, ante las amenazas y falsedades que circulaban, pretendía proteger a Benedicto XVI. El problema es que obtendrá el resultado contrario: al separar al Papa emérito del cardenal Sarah sólo ha facilitado a sus enemigos su eliminación. Y al mismo tiempo ha debilitado la contribución que los ensayos de Benedicto XVI y Sarah pretenden aportar al debate sobre el celibato eclesiástico, para detener el ataque a la identidad de la Iglesia. El cardenal Sarah ha escrito en Twitter: "Considerando la controversia que ha causado la publicación del libro ‘Desde lo más profundo de nuestro corazón’, se ha decidido que el autor del libro será para futuras publicaciones: el cardenal Sarah, con la contribución de Benedicto XVI. Sin embargo, el texto completo permanece absolutamente inalterado".

Wanderer

¿De verdad cree usted que Benedicto retiró su nombre de la co-autoría del libro con el cardenal Sarah? Una versión de los hechos según Antonio Socci


 
 
 

lunes, 13 de enero de 2020

NOTICIAS VARIAS 13 de enero de 2020




INFOVATICANA

Los ‘cheerleaders’ de la renovación cargan contra Benedicto por abrir la boca

SPECOLA

La fiesta de la lactancia del Papa Francisco, dos papas en Vaticano, máxima seguridad para Pell, el celibato imprescindible.


Selección por José Martí

Un libro bomba. Ratzinger y Sarah le piden a Francisco que no abra la puerta a los sacerdotes casados (Sandro Magister)



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Se han visto. Se han escrito. Precisamente mientras “el mundo retumbaba con el ruido creado por un extraño sínodo de los medios de comunicación que ocupaba el lugar del sínodo real”, el de la Amazonia.

Y han decidido romper el silencio: “Era nuestro deber sagrado recordar la verdad del sacerdocio católico. En estos tiempos difíciles, cada uno debe temer que un día Dios le dirija este duro reproche: ‘Maldito seas, que no dijiste nada’”. Invectiva, esta, retomada de santa Catalina de Siena, gran fustigadora de papas.

Poco antes de Navidad, el papa emérito Benedicto XVI y el cardenal guineano Robet Sarah han entregado a la imprenta un libro que sale en Francia a mediados de enero, publicado por Fayard, con el título: "Desde lo más profundo de nuestros corazones"; es decir, antes de que el papa Francisco haya dictado las conclusiones de ese sínodo amazónico que, en realidad, más que sobre ríos y junglas, ha sido una furiosa discusión sobre el futuro del sacerdocio católico, si célibe o no, y si abierto en un futuro a las mujeres.

Efectivamente, para Francisco será un problema serio abrir la puerta al sacerdocio casado y al diaconado femenino después de que su predecesor y un cardenal de profunda doctrina y evidente santidad de vida como Sarah hayan tomado una posición tan clara y poderosamente argumentada en defensa del celibato sacerdotal, dirigiéndose al papa reinante con estas palabras casi de ultimatum, escritas con la pluma de uno, pero con el pleno consentimiento del otro:
“Hay un vínculo ontológico-sacramental entre el sacerdocio y el celibato. Cada vez que se redimensiona este vínculo se cuestiona el magisterio del concilio y de los papas Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI. Suplico humildemente al papa Francisco que nos proteja definitivamente de esta eventualidad, vetando toda debilitación de la ley del celibato sacerdotal, no importa si limitada a esa u otra región”.
El libro, de 180 páginas, después de un prólogo de Nicolas Diat, se articula en cuatro capítulos.

El primero, titulado "¿De qué tenéis miedo?", es una introducción firmada conjuntamente por los dos autores, fechada septiembre de 2019.
El segundo es de Joseph Ratzinger, de enfoque bíblico y teológico, y lleva el título "El sacerdocio católico". Está fechado 17 de septiembre, antes de que iniciara el sínodo.
El tercero es del cardenal Sarah y se titula: "Amar hasta el final. Enfoque eclesiológico y pastoral sobre el celibato sacerdotal". Está fechado 25 de noviembre, un mes después de que acabara el sínodo, al que el autor había participado asiduamente.
El cuarto es la conclusión conjunta de ambos autores, titulado: “"A la sombra de la cruz" y lleva la fecha del 3 de diciembre.

En el capítulo por él firmado, Ratzinger quiere, especialmente, arrojar luz sobre “la profunda  unidad entre los dos Testamentos, a través del paso del Templo de piedra al Templo que es el cuerpo de Cristo”. Y aplica este hermenéutica a tres textos bíblicos, de los que extrae la noción cristiana del sacerdocio célibe.
 
El primero es un pasaje del salmo 16: “El Señor es el lote de mi heredad y mi copa…”.
El tercero son estas palabras de Jesús en el evangelio de Juan 17,17: “Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad”.
Mientras que el segundo son dos pasajes del Deuteronomio (10, 8 y 18, 5-8) incorporados a la oración eucarística II: “Te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia”.

Para ilustrar el significado de estas palabras, Ratzinger cita casi íntegramente la homilía que pronunció en San Pedro la mañana del 20 de marzo de 2008, jueves santo, en la misa crismal con la que se ordenan los sacerdotes.

Homilía que reproducimos a continuación, como pequeña muestra de todo el libro, y de las páginas más directamente dedicadas a la cuestión del celibato.

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“Nosotros no nos anunciamos a nosotros mismos”

de Joseph Ratzinger / Benedicto XVI

El Jueves santo nos brinda la ocasión de preguntarnos de nuevo: ¿A qué hemos dicho «sí»? ¿Qué es «ser sacerdote de Jesucristo»? El Canon II de nuestro Misal, que probablemente fue redactado en Roma ya a fines del siglo II, describe la esencia del ministerio sacerdotal con las palabras que usa el libro del Deuteronomio (cf. Dt 18, 5. 7) para describir la esencia del sacerdocio del Antiguo Testamento: astare coram te et tibi ministrare.

Por tanto, son dos las tareas que definen la esencia del ministerio sacerdotal: en primer lugar, «estar en presencia del Señor». En el libro del Deuteronomio esa afirmación se debe entender en el contexto de la disposición anterior, según la cual los sacerdotes no recibían ningún lote de terreno en la Tierra Santa, pues vivían de Dios y para Dios. No se dedicaban a los trabajos ordinarios necesarios para el sustento de la vida diaria. Su profesión era «estar en presencia del Señor», mirarlo a él, vivir para él.

La palabra indicaba así, en definitiva, una existencia vivida en la presencia de Dios y también un ministerio en representación de los demás. Del mismo modo que los demás cultivaban la tierra, de la que vivía también el sacerdote, así él mantenía el mundo abierto hacia Dios, debía vivir con la mirada dirigida a él.

Si esa expresión se encuentra ahora en el Canon de la misa inmediatamente después de la consagración de los dones, tras la entrada del Señor en la asamblea reunida para orar, entonces para nosotros eso indica que el Señor está presente, es decir, indica la Eucaristía como centro de la vida sacerdotal. Pero también el alcance de esa expresión va más allá.
En el himno de la liturgia de las Horas que durante la Cuaresma introduce el Oficio de lectura —el Oficio que en otros tiempos los monjes rezaban durante la hora de la vigilia nocturna ante Dios y por los hombres—, una de las tareas de la Cuaresma se describe con el imperativo «arctius perstemus in custodia», «estemos de guardia de modo más intenso». En la tradición del monacato sirio, los monjes se definían como «los que están de pie». Estar de pie equivalía a vigilancia.

Lo que entonces se consideraba tarea de los monjes, con razón podemos verlo también como expresión de la misión sacerdotal y como interpretación correcta de las palabras del Deuteronomio: el sacerdote tiene la misión de velar. Debe estar en guardia ante las fuerzas amenazadoras del mal. Debe mantener despierto al mundo para Dios. Debe estar de pie frente a las corrientes del tiempo. De pie en la verdad. De pie en el compromiso por el bien.

Estar en presencia del Señor también debe implicar siempre, en lo más profundo, hacerse cargo de los hombres ante el Señor que, a su vez, se hace cargo de todos nosotros ante el Padre. Y debe ser hacerse cargo de él, de Cristo, de su palabra, de su verdad, de su amor. El sacerdote debe estar de pie, impávido, dispuesto a sufrir incluso ultrajes por el Señor, como refieren los Hechos de los Apóstoles: estos se sentían «contentos por haber sido considerados dignos de sufrir ultrajes por el nombre de Jesús» (Hch 5, 41).

Pasemos ahora a la segunda expresión que la plegaria eucarística II toma del texto del Antiguo Testamento: «servirte en tu presencia». El sacerdote debe ser una persona recta, vigilante; una persona que está de pie. A todo ello se añade luego el servir. En el texto del Antiguo Testamento esta palabra tiene un significado esencialmente ritual: a los sacerdotes correspondía realizar todas las acciones de culto previstas por la Ley. Pero realizar las acciones del rito se consideraba como servicio, como un encargo de servicio. Así se explica con qué espíritu se debían llevar a cabo esas acciones.

Al utilizarse la palabra «servir» en el Canon, en cierto modo se adopta ese significado litúrgico del término, de acuerdo con la novedad del culto cristiano. Lo que el sacerdote hace en ese momento, en la celebración de la Eucaristía, es servir, realizar un servicio a Dios y un servicio a los hombres. El culto que Cristo rindió al Padre consistió en entregarse hasta la muerte por los hombres. El sacerdote debe insertarse en este culto, en este servicio.

Así, la palabra «servir» implica muchas dimensiones. Ciertamente, del servir forma parte ante todo la correcta celebración de la liturgia y de los sacramentos en general, realizada con participación interior. Debemos aprender a comprender cada vez más la sagrada liturgia en toda su esencia, desarrollar una viva familiaridad con ella, de forma que llegue a ser el alma de nuestra vida diaria. Si lo hacemos así, celebraremos del modo debido y será una realidad el ars celebrandi, el arte de celebrar.

En este arte no debe haber nada artificioso. Si la liturgia es una tarea central del sacerdote, eso significa también que la oración debe ser una realidad prioritaria que es preciso aprender sin cesar continuamente y cada vez más profundamente en la escuela de Cristo y de los santos de todos los tiempos. Dado que la liturgia cristiana, por su naturaleza, también es siempre anuncio, debemos tener familiaridad con la palabra de Dios, amarla y vivirla. Sólo entonces podremos explicarla de modo adecuado. «Servir al Señor»: precisamente el servicio sacerdotal significa también aprender a conocer al Señor en su palabra y darlo a conocer a todas aquellas personas que él nos encomienda.

Del servir forman parte, por último, otros dos aspectos. Nadie está tan cerca de su señor como el servidor que tiene acceso a la dimensión más privada de su vida. En este sentido, «servir» significa cercanía, requiere familiaridad. Esta familiaridad encierra también un peligro: el de que lo sagrado con el que tenemos contacto continuo se convierta para nosotros en costumbre. Así se apaga el temor reverencial. Condicionados por todas las costumbres, ya no percibimos la grande, nueva y sorprendente realidad: él mismo está presente, nos habla y se entrega a nosotros.

Contra este acostumbrarse a la realidad extraordinaria, contra la indiferencia del corazón debemos luchar sin tregua, reconociendo siempre nuestra insuficiencia y la gracia que implica el hecho de que él se entrega así en nuestras manos. Servir significa cercanía, pero sobre todo significa también obediencia. El servidor debe cumplir las palabras: «No se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lc 22, 42). Con esas palabras, Jesús, en el huerto de los Olivos, resolvió la batalla decisiva contra el pecado, contra la rebelión del corazón caído.
El pecado de Adán consistió, precisamente, en que quiso realizar su voluntad y no la de Dios. 

La humanidad tiene siempre la tentación de querer ser totalmente autónoma, de seguir sólo su propia voluntad y de considerar que sólo así seremos libres, que sólo gracias a esa libertad sin límites el hombre sería completamente hombre. Pero precisamente así nos ponemos contra la verdad, dado que la verdad es que debemos compartir nuestra libertad con los demás y sólo podemos ser libres en comunión con ellos. Esta libertad compartida sólo puede ser libertad verdadera si con ella entramos en lo que constituye la medida misma de la libertad, si entramos en la voluntad de Dios.

Esta obediencia fundamental, que forma parte del ser del hombre, ser que no vive por sí mismo ni sólo para sí mismo, se hace aún más concreta en el sacerdote: nosotros no nos anunciamos a nosotros mismos, sino a él y su palabra, que no podemos idear por nuestra cuenta. Sólo anunciamos correctamente la palabra de Cristo en la comunión de su Cuerpo. Nuestra obediencia es creer con la Iglesia, pensar y hablar con la Iglesia, servir con ella. También en esta obediencia entra siempre lo que Jesús predijo a Pedro: «Te llevarán a donde tú no quieras» (Jn 21, 18). Este dejarse guiar a donde no queremos es una dimensión esencial de nuestro servir y eso es precisamente lo que nos hace libres. En ese ser guiados, que puede ir contra nuestras ideas y proyectos, experimentamos la novedad, la riqueza del amor de Dios.

«Servirte en tu presencia»: Jesucristo, como el verdadero sumo Sacerdote del mundo, confirió a estas palabras una profundidad antes inimaginable. Él, que como Hijo era y es el Señor, quiso convertirse en el Siervo de Dios que la visión del libro del profeta Isaías había previsto. Quiso ser el servidor de todos. En el gesto del lavatorio de los pies quiso representar el conjunto de su sumo sacerdocio. Con el gesto del amor hasta el extremo, lava nuestros pies sucios; con la humildad de su servir nos purifica de la enfermedad de nuestra soberbia. Así nos permite convertirnos en comensales de Dios. Él se abajó, y la verdadera elevación del hombre se realiza ahora en nuestro subir con él y hacia él. Su elevación es la cruz. Es el abajamiento más profundo y, como amor llevado hasta el extremo, es a la vez el culmen de la elevación, la verdadera «elevación» del hombre.

«Servirte en tu presencia» significa ahora entrar en su llamada de Siervo de Dios. Así, la Eucaristía como presencia del abajamiento y de la elevación de Cristo remite siempre, más allá de sí misma, a los múltiples modos del servicio del amor al prójimo. Pidamos al Señor, en este día, el don de poder decir nuevamente en ese sentido nuestro «sí» a su llamada: «Heme aquí. Envíame, Señor» (Is 6, 8). Amén.

Sandro Magister