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sábado, 13 de julio de 2019

MOLOC HA VUELTO


Duración 10:04 minutos


Cardenal Marx: No “amenazaremos” más con el infierno



El liberal cardenal limusina de Múnich, Reinhard Marx, se entregó al populismo y dijo que espera que la Iglesia nunca será de nuevo en el modo que acostumbraba serlo: “en tiempos pasados las personas eran amenazadas con el infierno si no creían en Dios”.

Según publicó el 11 de julio el sitio web katholisch.de, Marx hizo sus [estúpidos] comentarios durante una discusión en Múnich con un rabino.

En los Evangelios, Jesucristo “amenaza” más de veinte veces con el infierno, pidiendo el temor de Dios que condena a las almas al infierno. Los obispos alemanes amenazan a los católicos que se niegan a pagar el impuesto eclesiástico con la excomunión.

Marx es miembro del Consejo de Cardenales. Tiene fuerte influencia en el papa Francisco.

NOTICIAS VARIAS 13 de Julio de 2019



INFOCATÓLICA






MILENIO


SPECOLA

LifeSiteNews ve la mano de Marx en la carta del Papa al episcopado alemán (Carlos Esteban)



Fuentes del portal LifeSiteNews aseguran que el Cardenal Reinhard Marx exigió ver la carta del Papa a los obispos alemanes en respuesta a su anuncio de revisión unilateral de la moral sexual, antes de su envío, y logró ‘suavizarla’ en puntos clave.

Lo primero que se pregunta quien lea la reciente carta de Su Santidad a los obispos alemanes, en respuesta al anuncio de que la Conferencia Episcopal presidida por el cardenal Reinhard Marx se disponía a iniciar un ‘camino sinodal’ en el que se revisarían aspectos cruciales de antropología sexual católica, es: ¿por qué? O, si lo prefieren, ¿para qué?

El documento alcanza tales cotas de ambigüedad que las informaciones en prensa comentándolo han podido titular en un sentido (el Papa pide a los obispos alemanes “caminar juntos” con la Iglesia) o en el contrario (Su Santidad acepta el ‘camino sinodal’ abierto por los alemanes). No hay mucho que pueda irritar a los prelados progresistas, pero tampoco que escandalice a los demás. Entonces, ¿para qué escribirla?

Según fuentes anónimas del portal LifeSiteNews, fue un grupo de prelados romanos quienes, alarmados por las apenas veladas amenazas de cisma lanzadas por algunos obispos y teólogos alemanes, presionaron para que Su Santidad reaccionara clarificando la necesidad de unidad en aspectos tan esenciales de la doctrina. Ese sería el origen de la carta.

Pero la noticia llegó a oídos de Marx, que montó en cólera y exigió conocer el contenido del documento antes de su envío y publicación. Reinhard Marx no es un cardenal más. Arzobispo de la Diócesis de Munich, preside la Conferencia Episcopal Alemana y el consejo de asuntos económicos de la Santa Sede y es miembro de la ‘junta’ de cardenales que asesora al Papa en la reforma de la Curia. Tiene, desde luego, línea directa con el Papa.

Y al decir de las fuentes consultadas por LifeSiteNews, no sólo logró su objetivo de conocer el documento antes de su envío sino que consiguió ‘suavizarlo’ en la redacción exasperantemente ambigua que conoce el mundo. Consultado el cardenal, su portavoz negó tajantemente todas las informaciones vertidas por el portal de información católica.

Carlos Esteban

Teólogo benedictino tacha el Sínodo de la Amazonia de ‘cristianismo biodegradable’ (Carlos Esteban)



El Instrumentum Laboris del Sínodo de la Amazonía, que se celebrará en octubre, parece haber tocado un nervio. Después de que el cardenal Brandmüller lo tachase de “herético” y de ejercicio de “apostasía” y de que su colega Müller subiera la apuesta a “estupidez”, un teólogo benedictino lo califica de “cristianismo biodegradable”.

“La Persona de Cristo y Su Evangelio desaparecen; quedan literalmente devorados por la exuberante selva tropical”, comenta sobre el Instrumentum Laboris del Sínodo de la Amazonía el teólogo benedictino Giulio Meiattini, de la Abadía de Madonna della Scala en la localidad italiana de Bari, para quien el documento propone lo contrario de la idea misma de fe cristiana.

Publicado en el blog Duc in Altum del vaticanista Aldo Maria Valli, Meiattini, que califica de “cristianismo biodegradable” el modelo que presenta el Instrumentum Laboris, sostiene que “al leer este himno al paraíso amazónico en la tierra, es difícil comprender cómo y por qué esta porción de la humanidad necesitaría la fe en la Encarnación”.

Sus autores ni siquiera “se preocupan por dar alguna plausibilidad teológica o bíblica a lo que dicen”, señala, al tiempo que se muestra en completa sintonía con las palabras de Brandmüller, aunque matiza que hay en el documento más de apostasía incluso que de herejía.

Desde luego, insiste Meiattini, “no es un documento cristiano. “Dejemos clara una cosa: insertar algunas citas bíblicas en el epígrafe introductorio de algunos párrafos o usar palabras como “Iglesia”, “conversión” y “pastoral” no bastan para garantizar el carácter evangélico de un texto”.

El Instrumentum Laboris es el texto preparatorio que desarrolla la base de lo que se tratará en un sínodo, y normalmente acaba coincidiendo en lo fundamental con el documento con las conclusiones del mismo. Pero en este caso tal resultado sería desastroso si atendemos a las palabras de Meiattini, porque, por un lado, Su Santidad emitió en las fases finales del Sínodo de la Juventud un documento en el que calificaba de magisterial la doctrina emanada de los sínodos, una vez otorgada la sanción papal, y, por otro, que el actual Instrumentum representa “un abandono de la fe bíblica a cambio de algo diferente, con el cristianismo como una etiqueta falsificada. Un poco como esos productos que llevan la marca de la Unión Europea pero que realmente se han fabricado en China”.

La fascinación del documento con el “mundo de los primitivos”, es decir, con “la infancia de la humanidad”, incide el teólogo, delata una regresión infantil.

El monje intuye en el documento un paso más en una tendencia ideológica corriente en el mundo y que se insinúa cada vez más en la Iglesia. “Tras los intentos de los hijos de las flores, lo que ahora se propone es un modelo cultural más ecológicamente sostenible y tan poco neurótico como sea posible: la vida vuelta a sus orígenes, al arco y las flechas, a los rituales shamánicos de curación”.
“Si queda algo cristiano en este Instrumentum Laboris -concluye Meiattini-, es decir, algunas palabras y expresiones aquí y allá, tampoco hay que preocuparse: es indudablemente biodegradable”.
Carlos Esteban