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jueves, 22 de diciembre de 2016

Sobre la existencia del Infierno (Padre Alfonso Gálvez)


Duración 13:16 minutos

El Papa no responde a los cuatro cardenales. Pero son pocos los que lo justifican (Sandro Magister)




[Un artículo para ponerse al día sobre lo sucedido con las "Dubia" de los cuatro cardenales, que salieron a la luz el 14 de noviembre de este año]

El Papa no responde a los cuatro cardenales. Pero son pocos los que lo justifican. Y son cada vez más, por el contrario, los cardenales y obispos que se arrojan a apoyar a los autores de las cinco preguntas de clarificación sobre las ambigüedades de "Amoris laetitia". A continuación los enumeramos uno por uno:




ROMA, 21 de diciembre de 2016 "Son solamente cuatro cardenales", dijo el purpurado brasileño Cláudio Hummes, gran elector de Jorge Mario Bergoglio, respecto a los autores de la carta al Papa con los "dubia" sobre puntos controvertidos de "Amoris laetitia". "Solamente cuatro contra más de doscientos, un grupo enorme que está dando todo su apoyo al Papa":

> Hummes: “¿Las críticas al Papa? Son sólo cuatro cardenales. Todo el colegio cardenalicio está con él”


En realidad el paisaje parece mucho más movido, a juzgar por todos los que, entre los cardenales y los obispos, se han pronunciado sobre los "dubia", después de su publicación el 14 de noviembre por obra de los cardenales Walter Brandmüller, Raymond L. Burke, Carlo Caffarra y Joachim Meisner.

Son dieciocho los cardenales y los obispos que hasta hoy han hablado sobre el tema. De éstos, no más de siete han tomado partido por el Papa, arrojándose contra los cuatro autores de los "dubia".

En todo caso, de ninguna manera se ha visto irrumpir esa defensa coral y universal del papa Francisco dada por cierta por Hummes.

No sólo eso. El primero que se ha arrojado contra los cuatro cardenales lo hizo con tal virulencia que a su vez se encontró aislado, respecto a los otros partidarios del papa Francisco.

Fue el obispo emérito de Syros, Fragkiskos Papamanolis, presidente de la minúscula Conferencia Episcopal Griega, quien en una carta abierta del 20 de noviembre acusó nada menos que de herejía y de apostasía a los cuatro autores del "escándalo", indignos de formar parte del Colegio Cardenalicio:

> "Carissimi fratelli nell'episcopato…"


Ninguno de los otros críticos de los cuatro cardenales reiteró tales acusaciones desmesuradas.

- El cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena y muchas veces acreditado por Francisco como el más notable intérprete doctrinal, negó que en "Amoris laetitia" hayan afirmaciones ambiguas o erróneas, y por lo tanto – dijo – ella no debe ser atacada sino obedecida, en cuanto "documento magisterial".

Schönborn hizo estas observaciones el 18 de noviembre en Roma, durante un curso de formación para obispos organizado por el tribunal de la Rota Romana. Y fueron de dominio público en los días posteriores, en paralelo a análogas declaraciones hechas por otro relator del curso, Dimitrios Salachas, exarca apostólico para los católicos de rito bizantino residentes en Grecia:

> Le cardinal Schönborn panique

- También el neocardenal Kevin Farrell, prefecto del nuevo dicasterio para los laicos, la familia y la vida, ha invalidado las dudas suscitadas por "Amoris laetitia": "No veo cómo y por qué algunos obispos parecen pensar que es necesario interpretar este documento". A su juicio, Francisco no tiene ningún motivo para responder, también porque "ya ha hablado" en la carta enviada a los obispos de la región de Buenos Aires respecto al capítulo octavo de la exhortación post-sinodal.

Son pensamientos que Farrell ya había expuesto en una entrevista al "National Catholic Reporter" del 14 de octubre:

> New Cardinal Farrell: Amoris Laetitia is "the Holy Spirit speaking"

- En cuanto al otro neo-cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago, se pronunció en la misma línea de Schönborn. "Amoris laetitia" – dijo – es un "documento magisterial", fruto de dos sínodos, por eso no se lo puede cuestionar y el Papa no tiene la obligación de responder a las dudas que "no son las dudas de la Iglesia universal". Es suficiente – agregó – lo que el Papa ha dicho en la entrevista publicada en "Avvenire" el 18 de noviembre: "Algunos siguen sin comprender, o blanco o negro, pues es en el fluir de la vida que se debe discernir".

Cupich expuso estas consideraciones el 22 de noviembre en la conferencia de prensa brindada en ocasión de su promoción a cardenal:

> Cardinal Cupich is Mistaken: Synod Fathers Did Reject Communion for Remarried Divorcees

- Por último, entre los críticos de los cuatro cardenales está el purpurado español Fernando Sebastián Aguilar, de 86 años de edad, que en una nota publicada en "Vida Nueva" el 3 de diciembre y reproducida en "L'Osservatore Romano", liquidó las dudas como "imaginarias, porque el Papa dijo con suficiente claridad lo que le pareció conveniente":

> Basta voler capire

Pero se advierte que en un comentario anterior suyo publicado en "Vida Nueva" y también reproducido en "L'Osservatore Romano", Sebastián Aguilar había dado del capítulo octavo de "Amoris laetitia" una interpretación más bien restrictiva, admitiendo la absolución y la comunión para los divorciados que se han vuelto a casar sólo "al atardecer de su existencia", cuando ellos podrían más fácilmente cumplir con la condición, confirmada por Juan Pablo II, de vivir como hermano y hermana:

> Altro che ambiguità nell'esortazione postsinodale


Y sobre todo se recuerda que en el 2014, en la vigilia del primer sínodo de la familia, Sebastián Aguilar escribió incluso el prefacio a un libro del cardenal Gerhard L. Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que refutaba de arriba a abajo las tesis del cardenal Walter Kasper a favor de la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar, entonces en segundas nupcias con el primer cónyuge en vida:

> Müller: "Estas teorías son radicalmente erróneas"
*

El cardenal Müller es precisamente uno de los que han dicho que comprenden las razones de las "dubia" de los cuatro cardenales, aunque sin entrar él personalmente en el fondo de las cuestiones.

En una entrevista concedida el 1 de diciembre a la radio de la arquidiócesis de Colonia, retransmitida en parte por la agencia austríaca Kathpress, Müller ha dicho que la Congregación para la Doctrina de la Fe habla y actúa "con la autoridad del Papa", por eso no puede "tomar parte en la controversia". Pero también ha esperado un debate objetivo sobre las cuestiones suscitadas por los cuatro, que evite el "peligro de una polarización", dando a entender que "no forma parte del poder del magisterio corregir la revelación de Dios" y las declaraciones vinculantes de los Papas y de los concilios:

> Head of CDF Declines to Comment on "Dubia" of Four Cardinals
> Did Cardinal Schönborn’s News Agency Selectively Edit Cardinal Müller’s Remarks on Amoris Laetitia?

Efectivamente, es práctica habitual de la Congregación que sus respuestas a las "dubia" sometidas a ella sean formuladas y publicadas con la aprobación explícita del Papa.

Un ejemplo notorio de esta praxis es la respuesta que la Congregación para la Doctrina de la Fe – en el período en que fue presidida por Joseph Ratzinger – dio en el año 1995 a una duda que le había sido planteada respecto a la facultad o no de la Iglesia de ordenar sacerdotes mujeres:

> Respuesta a la duda propuesta sobre...


Si hoy no ha habido una respuesta de la Congregación a las cinco "dubia" planteadas por los cuatro cardenales respecto a "Amoris laetitia", y presumiblemente tampoco la habrá, es porque falta la aprobación del Papa, como Müller ha dado a entender.

*

- Entre los cardenales y los obispos que se lanzaron públicamente a apoyar la iniciativa de sus cuatro colegas está el purpurado alemán Paul Josef Cordes, en una entrevista en Kath.net, publicada el 13 de diciembre:

> Cordes: "Diskussionen und Konflikte gehören zur Geschichte der Kirche"


Ha dicho que el pedido de clarificación está más que motivado: es suficiente con pensar en la forma ambigua en la que "Amoris laetitia" sugiere un cambio de doctrina en una nota a pie de página. Y la indignación con la que algunos han reaccionado – agregó – pone "en duda que los indignados estén movidos por la búsqueda de la verdad".

- Está el cardenal George Pell, quien en una conferencia pronunciada en Londres el 29 de noviembre denunció "las falsas teorías" de la conciencia que frustran toda verdad, e interpelado sobre las "dubia" suscitadas por los cuatro cardenales, las definió como "significativas" y a su vez preguntó: "¿Cómo no se puede estar de acuerdo con sus preguntas?":

> Pell said that conscience must refer to revealed truth and the moral law

- Está el cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino, que sin citar explícitamente las "dubia", pero aludiendo claramente a ellas, ha dicho en una entrevista publicada el 28 de noviembre en "L'Homme Nouveau", que "la Iglesia toda siempre mantuvo con firmeza que no se puede recibir la comunión cuando uno es consciente que ha cometido un pecado grave, principio que fue confirmado definitivamente por la encíclica 'Ecclesia de Eucharistia', de San Juan Pablo II", y agregó que "ni siquiera un Papa puede desvincularse de esta ley divina":

> Kardinal Sarah: Der Papst kann göttliches Eherecht nicht ändern

- Está el obispo auxiliar de Astaná, en Kazajistán, Athanasius Schneider, quien primero en una declaración escrita del 23 de noviembre, después en una conferencia pronunciada en Roma el 5 de diciembre en la Fundación Lepanto – en la que estuvieron presentes los cardenales Brandmüller y Burke – y por último en una entrevista del 6 de diciembre en un canal francés de televisión apoyó enérgicamente la iniciativa de los cuatro cardenales, definida por él como "profética":

> Fondazione Lepanto: uniti nel Credo cardinali, vescovi e sacerdoti

- Está también el obispo polaco Józef Wróbel, auxiliar de Lublin, quien fue entrevistado el 21 de noviembre por "La Fede Quotidiana" y dijo que para los cuatro cardenales plantear esas "dubia" fue "no sólo un derecho sino incluso un deber" y que "sería justo responder a sus observaciones":

> Wróbel: “La 'Amoris laetitia' non è stata scritta bene”

- Hay otro obispo de Polonia, Jan Watroba, presidente de la Comisión para la Familia de la Conferencia Episcopal Polaca, quien en una carta publicada el 23 de noviembre en el diario alemán "Die Tagespost" ha reconocido en la iniciativa de los cuatro cardenales "la expresión de un compromiso y de una preocupación por la recta interpretación de la enseñanza de Pedro", lo cual exige "una respuesta clarificadora", tanto más ahora que cada obispo y pastor se encuentra "abrumado por preguntas similares".

"No es bueno – subrayó – que no exista una interpretación unívoca de 'Amoris laetitia' y que cada uno deba interpretarla por sí. Personalmente, prefiero documentos como los que escribía Juan Pablo II, para los cuales no eran necesario en absoluto comentarios o interpretaciones referidos a la enseñanza de Pedro":

> A Third Bishop Comes to the Defense of the Four Cardinals

- Está el cardenal Peter Turkson, prefecto del nuevo dicasterio para el servicio del desarrollo humano integral, quien el 1 de diciembre declaró al "National Catholic Register" que sería bueno, en ausencia de una respuesta del Papa, que cardenales y obispos se encuentren para confrontar las respectivas interpretaciones de "Amoris laetitia" y ver cómo "responderían y reaccionarían uno y otro":

> Church Leaders Respond to the "Dubia"

- Está el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el cual, lejos de sepultar las "dubia" planteadas por los cuatro cardenales, dijo también él, entrevistado el 24 de noviembre por Radio Vaticana, que "el debate se continúa en el respeto recíproco y sobre todo utilizando los talentos de las respectivas posiciones", para que se llegue a "posiciones más integradas y mejoradas".

> Amato: dibattito teologico fa bene, ma nel rispetto

- Está el cardenal Renato Raffaele Martino, presidente emérito del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, quien entrevistado el 16 de diciembre por la "La Fede Quotidiana" dijo que "es lícito en temas de doctrina dirigir al Papa una opinión y también es justo responder", sobre todo porque ese "caso por caso" del cual habla "Amoris laetitia" efectivamente "puede prestarse a interpretaciones dudosas":

> Martino: "Leciti i 'dubia' su 'Amoris laetitia', giusto che il Papa risponda"

- Y por último está – a su modo – el arzobispo Angelo Becciu, sustituto de la Secretaría de Estado, en una entrevista del 18 de diciembre en "Vatican Insider":

> Becciu: “L’unità della Chiesa prima delle proprie idee”

En la entrevista, Becciu no aprueba explícitamente, pero ni siquiera descalifica la iniciativa de los cuatro cardenales, confirmando más bien "los principios" en los que él se inspira.

Son los siguientes:

"Como humilde colaborador del Papa, siento el deber de decirle lealmente lo que pienso cuando está en fase de elaboración de una decisión. Una vez que ésta ha sido tomada, obedezco totalmente al Santo Padre".

Perfecto. Pero entonces este mismo principio vale también cuando una decisión, una vez tomada, se presta a errores de interpretación. Y es precisamente lo que han hecho los cuatro cardenales, quienes, sin "desobedecer" al Papa, le han dirigido cinco precisos pedidos de clarificación.

El papa Francisco no responde. Pero las "dubia" permanecen.

Y con ellas crece cada día más precisamente esa "reflexión y discusión, tranquila y respetuosa", que los cuatro han querido promover en "todo el pueblo de Dios":

> "Clarificar". La apelación de cuatro cardenales al Papa

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Este servicio se ha limitado a recorrer las posturas de cardenales y obispos.

Pero también desde otros lugares del "pueblo de Dios" han surgido intervenciones de relieve, respecto a las "dubia" suscitadas por los cuatro cardenales.

Entre las más recientes e importantes basta citar aquí la carta a Francisco escrita por dos teólogos de reconocido valor como John Finnis y Germain Grisez, entregada al Papa el 21 de noviembre y hecha pública en "First Things" el 9 de diciembre:

> An Open Letter to Pope Francis

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Traducción en español de José Arturo Quarracino, Temperley, Buenos Aires, Argentina.

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Los últimos tres artículos de www.chiesa:

16.12.2016

> A Francisco no le gustan los seminarios. Porque forman sacerdotes "rígidos" e incapaces de "discernimiento"

En pocos días, un aluvión de reprimendas. De éstas se trasluce la irritación del Papa por las críticas a "Amoris laetitia", fruto también ellas, a su juicio, de una mentalidad legalista y decadente

11.12.2016

El Papa de la misericordia es también el de los "movimientos populares" anticapitalistas y antiglobalización. Muere Castro, gana Trump, caen los regímenes populistas sudamericanos, pero él no se rinde: está seguro de que el futuro de la humanidad está en el pueblo de los excluidos

5.12.2016

En California, el obispo de San Diego, pupilo de Bergoglio, admite de hecho los divorcios y las segundas nupcias, como en cualquier iglesia protestante. De este noticia surge la pregunta: ¿se puede interpretar así "Amoris laetitia"?

Sandro Magister

Parte de la entrevista de Raymond Arroyo al cardenal Raymond Burke (Corto vídeo subtitulado en español)


Duración 6:46 minutos

EL CLIMA DE TERROR EN EL VATICANO ES REAL (Articulo de LifeSiteNews en Inglés)


December 16, 2016 (LifeSiteNews) – Our Nov. 16-23 visit to Rome was the most dramatic of many such twice-per-year work trips we have taken there during the past 10 years. After meeting with cardinals, bishops and other Vatican agency and dicastery staff, John-Henry Westen, our new Rome reporter, Jan Bentz, and I saw a consistent pattern of widespread anxiety and very real fear among faithful Church servants. We have never encountered this before.

Many were afraid of being removed from their positions, fired from their jobs in Vatican agencies or of encountering severe public or private reprimands and personal accusations from those around the pope or even from Francis himself. They are also fearful and anxious about the great damage being done to the Church and being helpless to stop it.

Near the end of our visit, one very high-level cleric confirmed our observations. He added, “One can sense the fear. It is tangible.” Another, who has always been willing to discuss difficult situations, immediately told us that he would not talk, even off the record, in confidence, about any of the current controversies. We were told not to ask him any questions about these things. By the end of that visit we were able to broach one of the controversies and the important information unknown to him was appreciated.


From left to right, LifeSite Editor-in-Chief/co-founder John-Henry Westen, Rome correspondent Jan Bentz and LifeSite president/co-founder Steve Jalsevac during Nov. 16-23 visit to Rome. St. Peter’s is in background. LifeSiteNews

The release of the dubia letter by the now known to be six brave cardinals, quietly supported by at least 20 to 30 other cardinalshas clearly sparked a heightened atmosphere of intimidation and fear in the Vatican.

On Nov. 23 LSN journalist Pete Baklinski reported that Bishop Athanasius Schneider said he had “great astonishment" for what he called the “unusually violent and intolerant” nature of the backlash, adding that such reaction runs contrary to the Pope’s call for “dialogue and acceptance of a legitimate plurality of opinions.”

The Francis papacy has created a radically different climate in Rome from that of Pope St. John Paul II and Benedict XVI, under whom Rome was a vastly more welcoming place for Catholic Culture of Life warriors such as ourselves.

Another Nov. 23 story reported that Cardinals Burke and Pell were officially removed from the Congregation for Divine Worship and that “the office's membership was recently gutted, with numerous progressives appointed as replacements.” This has effectively left the strongly orthodox Cardinal Sarah, the congregation’s head, a neutralizedsilenced figurehead.

Cardinal Ouellet, head of the Congregation of Bishops, has also been left with little real authority, with progressive, Francis-appointed underlings now having the greater say on who becomes a bishop. The bishops being appointed now are generally tending to be of the most radically liberal views, such as now Cardinals Cupich and Farell and San Diego Bishop Robert McElroy. And of course, Cardinal Pell has been prevented from continuing his greatly needed reforms of Vatican financial institutions and procedures still rife with corruption (that information comes from an impeccable source).

The Academy for Life, originally personally founded by Pope St. John Paul II and the also saintly Dr. Jerome Lejeune, has been drastically changed and Kasperite bishopArchbishop Vincenzo Paglia, has been chosen by Pope Francis to be the new head.

The original requirement by St. John Paul II and Dr Lejeune that members must sign a declaration that they uphold the Church’s pro-life teachings has been removed, the mandate of the Academy has been changed to a seamless-garment type that will now include a focus on the environment. The life-long memberships of the many distinquished original members of the Academy have been revoked. It is likely no coincidence that this was done considering that a significant number of those original members, dear friends of John Paul II and Dr Lejeune, have been among the severest and more capable lay critics of Pope Francis.

Claire Chretien reported on Nov. 23 that Pope Francis has praised the 1960s German moral theologian Bernard Häring, one of the most prominent dissenters from Pope Paul VI’s 1968 encyclical Humanae Vitae, for his new morality, which the pope said helped “moral theology to flourish.”

Can you imagine the impact of that act by Francis on all those in the Vatican curia and agencies, and on pastors around the world, who were all taught to strongly defend Humanae Vitae by St. Pope John Paul II and Benedict? What will happen to them now, in the current climate of severe intimidation, if they continue what was natural to them for decades in union with the Catholic magisterial teaching on the issue of contraception – teaching going back to the very beginning of the Church?

In his editorial in the upcoming December issue of LifeSite's Faithful Insight magazine, John-Henry Westen relates more of what we discovered.

“… Catholic universities in Rome are watched and professors’ lectures screened to ensure they fall in line with a liberal interpretation of Amoris Laetitia. Clerics are reported to superiors if they are overheard expressing concerns about Pope Francis. Many are afraid to speak openly, even though in the past they were always very willing. Vatican reporters told us they were warned numerous times not to report on the dubia.”

It is as though Catholic Rome has turned into a type of Church police state because of what is seen to be a great threat from the dubia letter to certain agendas.

In a December 13 article on OnePeterFive, Vatican commentator Maike Hickson stated,

“I have heard reports that the Vatican is like an occupied state. Certain sources I’ve spoken with have a fear that communications with Vatican officials are being monitored; some have even reported suspicious anomalies in their telephone conversations in which, after a dropped call, the audio of the last moments of their conversation has played over and over again on a loop, as though they are hearing a recording. Some individuals who work within the Vatican are advising their contacts on the outside not to share sensitive information via email or their Vatican-issued cell phones" [emphasis added]

Hickson goes on to quote respected Vatican correspondent Ed Pentin’s response to a question in an extensive interview in Reginamag.com titled, “Is there a reign of terror in the Vatican?” Pentin responded,

The Pope’s reaction, of going so far as to question the [four] cardinals’ mental state, has been read as a manifestation of his own anger at having his agenda taken off course. And instead of taking the four cardinals at their word (they have said they are acting primarily out of charity towards the Holy Father, justice and deep pastoral concern)they are seen as adversaries. I understand he has also been working behind the scenes to ensure his agenda is not thwarted. From strategically placed articles in L’Osservatore Romano to equivocations from those who publicly criticized the dubia when asked if the Pope had asked them to do so, Francis has been acting, as one observer put it, like a “behind-the-scenes political lobbyist.” In the three weeks after the dubia were published, the Pope gave three interviews to the world’s media, each of them aimed at legitimizing his position while denigrating his critics.

Lastly, it’s important to point out that simply by matching facts with words coming from the Pope and his allies, it’s clear there is significant lying and deceit taking place, as well as calumnies and the besmirching of reputations of those labeled to be “on the right” just because they are publicly critical of Amoris Laetitia, or merely report on such criticism. It genuinely pains me to say all this, because as a Catholic journalist one doesn’t wish in any way to diminish the Petrine Office, but I feel I have an obligation to report the facts on what is happening" [my emphasis]

These are strong words from this always top-notch Vatican reporter who is normally soft-spoken and very mild-mannered.

Pope Francis was mostly very sombre during the November consistory. Steve Jalsevac/LifeSIte

In another LifeSite article, we reported Bishop Athanasius’ assessment of the deterioration of the situation in Rome,

“The reaction to the dubia is a proof of the climate in which we actually live in the Church right now,” Bishop Schneider said. “We live in a climate of threats and of denial of dialogue towards a specific group.”

Schneider went on to say that “dialogue seems to be accepted only if you think like everyone else – that is practically like a regime.”

Schneider brought up his experience in Russia, where he was born in the time of the Soviet Union. His parents were sent by Stalin to work camps, or “Gulags,” after the Second World War. “If you didn’t follow the line of the party, or you questioned it, you couldn’t even ask. That is for me a very clear parallel to what is happening now in the reactions to the dubia – questions – of the Cardinals.

At a small press scrum with Cardinal Cupich at the North American College immediately after the consistory, there was an incident related to my question to Cupich on behalf of LifeSite.

After the newly installed cardinal’s unsatisfactory answers to two questions from Ed Pentin, I was given the nod. While briefly prefacing my question, I was suddenly harshly interrupted by a Vatican press official demanding, “Ask the question!” Considering that the preface was brief, the question was about to be asked and there were only a handful of media persons in the room, the interruption was totally uncalled for.

Small press scrum with Cardinal Cupich after recent consistory. Steve Jalsevac is first person in photo on the right. John-Henry Westen was standing next to him. John-Henry Westen/LifeSite

I immediately asked the question regarding the animosity that respectful questioners of Francis have been enduring and to which the cardinal astonishingly responded by denying any knowledge of such a thing occurring. Then, when John-Henry Westen put up his hand to ask a question, a spontaneous rule was announced by the press official. He refused to allow John-Henry’s question saying that only one question was permitted from each agency.

That sudden ruling caused an uncomfortable stir among the several other media representatives. Four in a row were now also not permitted to ask their questions because of the new rule. When the last one was denied, Cardinal Cupich said, “Why not, since yours is a friendly question?” And so that softball question was permitted.

The growing hostility to faithful media who dare to simply question with respect the actions or statements of those around Pope Francis or of the pope himself was especially highlighted in a December 7 Reuters report.

Reuters stated, "Using precise psychological terms,” Pope Francis “said scandal-mongering media risked falling prey to coprophilia, or arousal from excrement, and consumers of these media risked coprophagia, or eating excrement.”

So now, if the translation is correct, as most of these usually are, if we dare to see and report what are obviously newsworthy developments that do not reflect well on the pope or his close collaborators, we are “scandal-mongering,” “eating excrement” and being sexually aroused by this excrement of reporting uncomfortable truth.

How can a pope, the Vicar of Christ, make such vile accusations? Whatever happened to, “Who am I to judge?

This article could go on and on, with many more examples, such as our report that retired Roman Catholic Greek bishop Frangiskos Papamanolis  ripped the four cardinals for committing the sins of “apostasy” and “scandal”, saying they receive Holy Communion “sacrilegiously” for raising concerns about the pope’s document. Then there was very liberal Cardinal Cupich's response that the four holy cardinals are "in need of conversion".

Every day it seems there is more and worse hostility being orchestrated against any who would dare to respectfully support the faithful dubia cardinals, who would dare to respectfully question statements and actions of Pope Francis, and who would dare to mention the crystal clear teachings of Christ’s moral absolutes, wonderfully and thoroughly expounded by Pope St. John Paul II in Familiaris Consortio and Veritatis Splendor.

[IMPORTANT: To respectfully express your support for the 4 cardinals' letter to Pope Francis asking for clarity on Amoris Laetitia, sign the petition. Click here.]

We have to wonder where all of this is going. It is deeply, deeply concerning. The common phrase we kept hearing that week in Rome is that there is a “war” going on in the Church – a war of the "The Spirit of Vatican II" progressives against the orthodox Catholics. One person after another shockingly used that word. 

I have never experienced anything like this in my lifetime and I am sure most, if not all regular LifeSite readers, can say the same thing.

[NOTA: Si un Papa comete herejía formal dejaría de ser Papa, por ese mismo hecho. Esto es así, según el Código de Derecho Canónico. Y así lo ha recordado el cardenal Burke (Pinchar aquí aquí)]