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sábado, 5 de enero de 2019

La sociedad es hipócrita respecto del abuso sexual de sacerdotes (Cardenal Walter Brandmüller)



El artículo original en inglés, al que hace referencia Secretum Meum Mihi, lo pego a continuación:

NOTICIAS VARIAS 4 de enero de 2019





GLORIA TV

Cardenal Walter Brandmüller: abuso clerical no es un fenómeno católico, sino homosexual

Extraño giro en supuesto caso de abuso



Holanda se queda sin cristianos pero los que permanecen son más fieles


Mons. Fernando Ramos será el representante chileno en la reunión de febrero en Roma para tratar los abusos

ONE PETER FIVE

De Mattei Reviews Socci’s Latest Book, Argues That the “Thesis Falls Short” (Steve Skojec)

El Vaticano y la Fraternidad San Pío X: Perspectivas para el 2019 por Côme de Prévigny (artículo ajeno)



La visita del pasado noviembre del Padre Davide Pagliarani, nuevo Superior General de la Fraternidad San Pío X (FSSPX) a la Comisión Ecclesia Dei en Roma, ha revivido el eterno asunto de las relaciones entre la Santa Sede y la fraternidad fundada en 1970 por el Arzobispo Marcel Lefebvre, levantando especulaciones sobre la posibilidad de que la sociedad sea oficialmente reconocida por el Vaticano. Los analistas se preguntan si la postura que ha tomado el mando de la FSSPX quiere la regularización o no. Aquí y allá, el comentador se esfuerza por saber si los acuerdos doctrinales deberían alcanzarse antes de considerar un acuerdo práctico, alcanzando una situación que se parece a la de hace 15 años atrás. ¿Pero a dónde, concretamente, deberían llevar estas discusiones? ¿Deberían ellos esperar a que Roma finalmente condene el Concilio Vaticano II, o más bien alcanzarían algunas garantías? Este punto debe aún ser clarificado.

La actual situación canónica de la Fraternidad San Pío X está mayormente normalizada. La Misa que celebran sus miembros es la misma que todos los sacerdotes del mundo pueden rezar o cantar siguiendo el Motu Proprio Summorum Pontificum del 7 de julio de 2007. Las condenaciones que pesaban sobre los obispos de la Fraternidad fueron levantadas por un decreto firmado el 21 de enero de 2009. En 2015, la Santa Sede garantizó a su Superior General el poder de juzgar en el primer escalón de la jurisdicción. La validez de las confesiones oídas por sus sacerdotes fue reconocida por la Carta Apostólica Misericordia et Misera, del 20 de noviembre de 2016.

En ese mismo año, la Pontificia Comisión Ecclesia Dei pidió a los obispos en cuyas diócesis están establecidos los seminarios de la Fraternidad, aceptar las ceremonias de ordenación que allí se realizan. Los matrimonios celebrados frente a los sacerdotes de la Fraternidad son finalmente reconocidos en plenitud por Roma, como lo testimonia una carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe del 27 de marzo de 2017. Este documento va incluso más allá: pide a los sacerdotes de la Fraternidad que envíen sus registros probando la celebración de casamientos a las cancillerías diocesanas. Estos registros se organizan junto a los de todas las parroquias y comunidades en una situación perfectamente regular. Implícitamente, puesto que las sanciones han desaparecido y puesto que los sacerdotes han recibido el mandato canónico de administrar varios sacramentos, la Fraternidad ha encontrado de nuevo su estatus original, que fuera abolido el 6 de mayo de 1975, y se comporta, de facto, como una prelatura personal.

Aquellos que se han acostumbrado a rechazar todo tipo de regularización, puesto que temen que lleguen malas influencias a través de los lazos canónicos, han remarcado fuera de toda duda que estas ramas se han reinjertado casi completamente. Nada falta a la Fraternidad, excepto quizás una Corte de apelaciones eclesiásticas, para procedimientos canónicos que la estructura de una Prelatura permitiría. Algún día, la Fraternidad tendrá también la necesidad de renovar sus obispos. En el contexto actual, uno no ve por qué el Papa evitaría garantizarlos para la Fraternidad. La Fraternidad se ha convertido, al fin, en un automóvil que tiene todos los elementos para moverse hacia delante: una carrocería, ruedas, volante, asientos… todos los elementos están nuevos y no falta nada. Debido a un estado de tensión, tanto interna como externa, sobre el asunto de la regularización (sin dudas en razón del actual pontificado), todo lo que falta es una licencia que apruebe su estatus, pero las patrullas de control vial diseminadas en todo el mundo saben que el automóvil puede moverse como quiera. Hallar una iglesia para celebrar un matrimonio o para peregrinar, ya no presenta ninguna dificultad: ese ya no es el problema. El Papa lo ha decidido.

Los fieles de todas partes pueden visitar las iglesias de la Fraternidad. Su conciencia ya no puede ser sujeta a la angustia o ansiedad. Esto ha quedado relegado por los textos pontificios. Entonces bien, ¿cuándo será oficialmente definitiva una regularización que ha sido casi completamente alcanzada por etapas? ¿Ha tomado lugar ya in pectore? ¿Tendrá lugar uno de estos días en el reverso de un sobre, como sellando todo lo que ya ha sido garantizado? Es posible. En cualquier caso, la Santa Sede ha garantizado, en un nivel práctico, todas las funciones sacerdotales a los miembros de la FSSPX. La apreciación de catolicidad se ha realizado a largo plazo, y no en vista a condiciones que todavía deben ser completadas. Y es sólo un asunto de justicia a la obra del Arzobispo Lefebvre el que sea así reconocida. Y eso es, simplemente, lo que él mismo siempre pidió.

(Traducido por Johannes Nimius. Artículo original)
 Côme de Prévigny

¿Está el Vaticano intentando un ‘lavado de cara’ a McCarrick? (Carlos Esteban)



El portal Church Militant asegura saber de fuentes fiables que la investigación canónica sobre el ex cardenal Theodore McCarrick estaría intentando cuestionar la credibilidad de la víctima principal del prelado y presentando el abuso como consentido y no referido a un menor legal.

En lo que podría ser el intento más torpe de Roma en la cuestión de los abusos sexuales por parte de clérigos, los investigadores eclesiásticos que investigan el caso McCarrick estarían tratando de calificar de ‘no creíble’ la versión de la víctima, asegura el portal Church Militant. Alegan que el entonces adolescente de 16 años James Grein fue voluntariamente en busca del cardenal para ayudar en la misa de medianoche en 1972, tras la cual fue abusado en la sacristía.

Aun cuando el chico no fuera a San Patricio con intención sexual alguna, el hecho de que fuera voluntariamente exoneraría total o parcialmente a McCarrick, ya que este no fue en su búsqueda. Por otra parte, la edad del joven haría dudar de que se trate, legalmente hablando, de abuso a un menor.

La idea de que nadie pueda plantearse que los tocamientos sexuales de un arzobispo a un chico de 16 años que se ofrece a ayudar en misa sean otra cosa que un abominable abuso solo puede achacarse a la desesperación, en línea con las declaraciones del pupilo de McCarrick, el cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago, cuando insinuó que las relaciones homosexuales de un sacerdote era meramente un asunto privado.

Son, naturalmente, malas noticias para quienes esperaban que la jerarquía eclesiástica se dejara de extrañas maniobras de ocultación y emprendiera una limpeza honesta y en profundidad, pero lo son de una forma más inmediata para el Cardenal Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York.

En efecto, fue Dolan quien, el pasado día 20 de junio, puso a rodar la bola de nieve que habría de convertirse en un gigantesco alud al anunciar la acusación ‘creíble’ contra McCarrick después de que James Grein, víctima durante años de los abusos del arzobispo emérito de Washington, mantuviera prolongadas entrevistas con el vicario general de la Archidiócesis de Nueva York, Richard Welch. Si, después de todo, el caso no se sostiene a ojos de Roma, Dolan habría acusado en falso a un hermano en el episcopado de un grave crimen.

Dolan ya ha sido recientemente acusado por su colega de Boston, el cardenal Sean O’Malley, de haber encubierto un caso en su diócesis, una iniciativa singular e inédita que hace sospechar que Dolan está en el punto de mira de la Curia.

En cualquier caso, de confirmarse esta información, indicaría a las claras que Roma sigue teniendo más interés en tapar los escándalos y pasar página que en entrar a saco en el problema y atajarlo de raíz.


Carlos Esteban

Monseñor Gustavo Zanchetta: otro esqueleto aparece en el closet del papa Francisco



Nuevas acusaciones contra el papa Francisco y su protegido, el obispo Gustavo Zanchetta aparecieron en Argentina.

Zanchetta se jubiló en agosto en 2017 como obispo de Orán, por “razones de salud”. Inmediatamente después, Francisco creó para él un nuevo puesto en la Administración del Patrimonio de la Santa Sede.

Ahora, El Tribuno de Salta escribió que Zanchetta fue removido porque su propios clérigos lo acusaron de abusos homosexuales y de abuso de poder contra sus propios seminaristas, que tenían entre 20 y 25 años.

Zanchetta está bajo sospecha también de haber trasladado a tres sacerdotes denunciantes, quienes habían informado al nuncio del abuso sexual de tres seminaristas y del abuso de poder contra otros diez seminaristas entre el 2014 y el 2015.

El nuncio en ese momento, el arzobispo suizo Emil Paul Tscherrig, no actuó. Francisco lo promovió en setiembre de 2017 como nuncio en Italia.

Zanchetta está acusado también de haber comprado el silencio de sacerdotes utilizando fondos diocesanos para darles dinero, ropas y computadoras. Los seminaristas abusados fueron silenciados con un par de zapatillas, una notebook o ropas importadas.

Los abusos incluyeron supuestamente masturbación, toqueteos, presión psicológica y de poder, extorsionando a los seminarios o estimulándolos con regalos.

Una muestra de evidencia enviada al nuncio incluyó presuntamente fotos de Zanchetta desnudo, algunas veces acompañado por otro varón. Ellas fueron intercambiadas en una página web pornográfica.

Es claro que el papa Francisco era plenamente consciente de los abusos permanentes en Orán.

Zanchetta estuvo entre los primeros obispos nombrados por el papa Francisco. Ellos están viviendo juntos ahora en la Casa Santa Marta.