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viernes, 28 de junio de 2019

Secretos sucios: Tribunal oculta “evidencia” contra cardenal Pell del escrutinio público



El Tribunal de Apelaciones de Victoria (Australia), se negó a proporcionar al diario The Australian la transcripción del interrogatorio de la [fraudulenta] denuncia contra el cardenal mártir George Pell, según informa el 28 de junio.

El tribunal dijo que los documentos archivados en los procedimientos no estaban disponibles para su análisis, “a menos que lo señale el tribunal”.

La [falsa] víctima que actuó bajo la cobertura del anonimato fue interrogado durante horas por el abogado del cardenal en una sesión secreta del tribunal. Su “evidencia”, que se mantiene en secreto, fue crucial para condenar judicialmente a Pell.

Actualmente el cardenal Pell es mantenido durante 23 horas al día en confinamiento solitario en una cárcel de Melbourne.

La Parábola del Papa y el Gitano (Carlos Esteban)



En medio de gran fanfarria mediática, Su Santidad recibió en audiencia privada a Imer Omerovic y a su familia, pobres gitanos bosnios rechazados por los vecinos del barrio obrero romano donde se les había concedido una vivienda social.

Era un caso de libro de rechazo xenófobo del que una de las formaciones de la coalición de gobierno en Italia, el Movimiento 5 Estrellas, hizo bandera en su día, la perfecta víctima de esa ‘cultura del descarte’ contra la que fulmina el Santo Padre. Pero ahora se ha sabido que quizá, tal vez, los vecinos tuvieran contra Imer algo diferente de su condición de gitano y extranjero, a saber: que recibiera una vivienda social gratuita cuando tiene a su nombre 27 automóviles de alta gama.
¿Es importante en sí misma esta noticia? No, en absoluto. ¿Es de algún modo responsable Francisco de que le hayan dado gato por liebre? Para nada, naturalmente. Pero si traemos aquí esta noticia es por el valor que tiene esta anécdota como parábola ilustrativa de uno de los aspectos más problemáticos de las opciones políticas que defiende obsesivamente el Papa con un lenguaje más o menos evangélico.

Esta misma semana, Su Santidad ha recordado cómo los Hechos de los Apóstoles recogen el modo de vida de los primeros cristianos, que vivían juntos y cuanto tenían lo repartían equitativamente en la comunidad, haciendo notar que así deberíamos vivir los cristianos.

De hecho, no solo no es así como vivimos hoy los católicos que no hemos sido llamados a la vida conventual, sino que la Iglesia, a lo largo de la historia, no ha pretendido en ningún momento que así sea. Es más, ha condenado como herejes a algunos que tal pretendían, y obligado incluso a San Francisco de Asís a aceptar una regla menos exagerada en este sentido que la que pretendía originalmente.

Cuando el Papa demanda, para luchar contra el Cambio Climático, una autoridad supranacional a la que deban someterse todos los Estados, o cuando aboga por una apertura de las fronteras europeas a todos los que quieran entrar procedentes del Tercer Mundo, refugiados o inmigrantes económicos, legales o ilegales, en la esperanza de un enriquecimiento cultural y una armonía que de algún modo no afecte a nuestras raíces, parece partir de un mundo, de una humanidad, que no ha caído, libre del pecado original y capaz, al menos, de un cambio revolucionario en su naturaleza que no exija el Fin de los Tiempos.

De hecho, sus ingenuas prescripciones son perfectamente adecuadas para ese mundo edénico en el que se recuestan juntos el león y la gacela del que a veces parece hablar, pero son potencialmente desastrosas para el mundo real, con personas reales; para ese mundo real donde los gobernantes deben tener en cuenta cosas como que los ciudadanos rara vez pagarían los impuestos si no se les obligase, y plantearse el uso de la fuerza policial y construir cárceles. Y muros, físicos o metafóricos.

El gobernante debe tomar medidas para una comunidad real, de hombres y mujeres reales, y entre esas medidas, los ‘muros’ no son necesariamente la consecuencia del egoísmo, ni tampoco el síntoma de una paranoia incomprensible, sino del conocimiento de la naturaleza humana, la gestión de recursos limitados, la prevención de un previsible caos social… Y consciencia de que, a menudo, las cosas no son lo que parecen ni las personas lo que dicen ser, y que incluso hay ‘pobres’ con 27 coches de alta gama que no tienen escrúpulos en recibir una vivienda social a costa de los contribuyentes.

Carlos Esteban

La autoridad de Benedicto XVI, el sínodo hereje y apóstata, abusos en Vaticano, silencios australianos, el amigo rumano de Papa Francisco



El Papa Benedicto XVI ha concedido un entrevista a un conocido diario italiano precisamente en estos momentos de gran tensión interna por todo el caos provocado por el instrumentum laboris del sínodo de la Amazonia. El mismo día que uno de los cardenales de los dubbia, que sigue con muchos más dubbia que antes ahora sobre el sínodo, por entender que el documento preparatorio es poco católico, herético y apostata.

De la breve entrevista al Papa Benedicto XVI viene resaltado en todos los titulares que el papa es solo uno, el Papa Francisco, y que la unidad en la iglesia es muy importante. Muy mal tienen que estar las cosas para llegar a estos extremos. Es una situación preocupante en un momento de profunda debilidad de la iglesia en la que la voz de Benedicto XVI sigue gozando de incontestable autoridad. 

Los casos de pedofilia no resueltos y la ineficacia de los organismos vaticanos para tratarlos están creando una situación de continua presencia en los medios que destruye, si es que esto es posible, la imagen social de la iglesia. Los actuales organismos vaticanos son incapaces de resolver las cosas serias y son propensos a crear todo tipo de confusiones, es una clara situación de desgobierno, o de mal gobierno, que tanto monta. Si la intención es cubrir con unas cosas las otras el resultado es el fracaso. El mundo Vaticano está gobernado por ancianos, una verdadera gerontocracia, que nos intenta vender una revolución fundamentada en cosas muy pasadas y que a nadie interesan. Piensen por un momento lo que sucedería si jubilamos, siendo prudentes a los mayores de 70 años, si ponemos 65 cerramos las puertas. Lo que no llega por jubilación llegará un poco más tarde por pura imposición natural. Estamos viviendo una extraña situación irresoluble y que en muy poco tiempo se extinguirá por defunción pero lo peor, sin duda, puede ser la herencia envenenada que va a dejar.

Los obispos australianos están de vivita ad limina y del cardenal Pell no se habla. Los católicos en Australia son algo más de 5 millones. Hay 32 diócesis extensísimas pero de poca población. El único cardenal Australiano está encarcelado. Han sufrido durante años una situación durísima con comisión nacional civil de investigación y cientos de juicios. Es una iglesia herida en donde muchas instituciones han tenido que cerrar sus puertas. La solución no puede ser la táctica del avestruz, que en esas tierras saben muy bien lo que es, pero puede ser peor el efecto boomerang. Lanzar los problemas lejos con el riesgo de que vuelvan con más fuerza y por la espalda. En el Vaticano siguen usando la táctica del silencio con lo que no gusta esperando que el tiempo arregle las cosas. Más pronto que tarde se deberá tratar la situación del cardenal Pell y tomar alguna posición.

Otro tema que vuelve con fuerza, en el que la justicia italiana ya está empezando a actuar, es el de los abusos a los monaguillos de San Pedro. En el Vaticano habían prometido abrir un proceso pero no sabemos nada y todo apunta a que nada se ha hecho. Como en el caso Orlandi, el silencio y la oscuridad lo invade todo. Los organismos vaticanos están en manos de personas que llevan decenios ocupando sus puestos y a las que les ha funcionado el tancredismo. Hoy se les ve fuera de juego, no tenemos muy claro si están acartonados por la edad o viviendo en una sorpresa continúa. En otros tiempos, los poderosos medios vaticanos y las relaciones de amistad conseguían acallar las voces disonantes. Hoy los medios vaticanos son poco menos que nada y el mundo mediático es incontrolable por su propia naturaleza. Los monaguillos y sus testimonios vuelven en máxima audiencia y dan la vuelta al mundo. Mucho nos tememos que la primera reacción, si es que alguna tenemos, será a la vuelta de las vacaciones en vísperas de la Navidad.

La Amazonia y sus cosas parece que tienen vida propia y están creciendo descontroladas. Se busca el origen de tanta barbaridad, calificada con razón de herejía y apostasía por altos cardenales, y esta se encuentran en la agenda de las Naciones Unidas. No nos olvidemos que todo esto sigue la línea del famoso nuevo orden mundial con un problema añadido, la iglesia está llegando tarde y mal a los que otros llevan decenios defendiendo y difundiendo.

El caos venezolano sigue siendo actualidad. Presentación de un interesante libro titulado ‘el edén del diablo’. La situación está enquistada y el papelón de la iglesia en todo este lío no la está dejando en buena posición.

El Papa Francisco recibió con gran ruido mediático a una familia rumana a la que los vecinos, de un humilde barrio romano, no querían ver ni en pintura. Se vendió la cosa como odio al diverso, racismo, y demás tópicos. El ‘cato buenismo’ lo vistió de abrazos pontificios y apoyos incondicionales sin entrar en el fondo de la situación. No dudamos que hay rumanos santísimos pero como en cualquier latitud también los hay delincuentes. El pobre rumano es propietario de 27 automóviles de alta gama y de origen más que dudoso. Con lo fácil que es preguntar a los vecinos entes de insultarlos.

En la basílica Vaticana y con gran solemnidad el Papa Francisco ha celebrado las bodas de oro de Guzmán Carriquiry. Es uno de los laicos incombustibles, del 1944 y en plena actividad, de la curia romana, en la que ya empezó con Pablo VI, otra muestra más de la gerontocracia que invade los sacros palacios.

«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados…»

SPECOLA

‘Entidades cristianas’ emiten un duro comunicado contra Vox y su ‘xenofobia’ (Carlos Esteban)



Una serie de ‘entidades cristianas’ han emitido un duro comunicado en el que denuncian «las políticas xenófobas y racistas promovidas por VOX» e invitan a las fuerzas políticas madrileñas a «buscar un acuerdo que nos proteja a todos» de la ultraderecha».

Quiero brindar a los lectores una fórmula que, siendo cierta, se hace cada día más urgente en el debate público: si, en el curso de una discusión, su interlocutor le responde calificándole con algún término de nuevo cuño terminado en “-fobo”, sepan que no les están replicando con un argumento, sino reconociéndoles implícitamente que no lo tienen. Es un modo de callarles, avergonzándoles, descalificando de entrada todo lo que puedan argumentar como “no racional”.

“Fobia” es una categoría clínica, descriptiva de una patología por lo común leve, que implica “miedo u odio irracional” hacia la realidad de que se trate. Por eso, el uso de estas palabras no es inocente; están diciendo con ellas que contradecir su postura no es meramente erróneo, sino enfermizo; que quienquiera que les lleve la contraria es, simplemente, un enfermo mental que no podría discurrir de otra manera porque actúa por pulsiones irracionales. Es, en definitiva, la negación absoluta de todo diálogo y, en un cristiano, el acto menos caritativo que puede desplegar en una discusión.

‘Xenofobia’ significaría, literalmente, “miedo u odio irracionales a lo extranjero”, pero luego se aplicaría a políticas tan universales y antiguas que habría que condenar a casi toda la humanidad como afectada por tal condición psiquiátrica, lo que es perfectamente absurdo. Basta, en realidad, tener una preferencia por lo propio -un rasgo tan natural y universal que puede observarse en cualquier época o lugar- para merecer de los globalistas el calificativo de ‘xenófobo’. Esto, naturalmente, funciona en esta burbujita masoquista, suicida y torturada por la culpa que es Occidente; trate de llamar ‘xenófobo’ a un chino o a un indio, y sabrá de qué le estoy hablando.

La Iglesia, Maestra de Humanidad, lo sabe, y siempre ha respaldado el derecho de los Estados a controlar sus fronteras y decidir quién entra y quién no, y en qué condiciones; los últimos en tratar sobre este asunto fueron, precisamente, los dos pontífices anteriores a Francisco, Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Que no deban existir fronteras -es decir, que no deban existir Estados- es una posición radical, con consecuencias fácilmente predecibles de caos y anulación de identidades y culturas, pero, por lo demás, perfectamente respetable. Cuando se defiende leal y abiertamente, claro. Pero casi nunca es el caso.

Por ejemplo, ¿qué alegan estas ‘entidades cristianas’ que alarman contra la ‘ultraderecha’ como no han hecho jamás contra la ultraizquierda, que es precisamente la ideología que ha llenado sus filas de mártires? Leemos: «La hospitalidad no se puede perseguir ni criminalizar, y quien intente hacerlo está remando contra la Declaración de los Derechos Humanos, está remando contra los principios básicos de cualquier sociedad que pretenda reconocerse como democrática».

¿En serio? Para que una sociedad -‘cualquier’ sociedad- sea ‘democrática’ (¿un nuevo valor evangélico, quizá?), ¿tiene que proteger y hacer inmune a quien se salta la ley? ¿Contemplan estas ‘entidades cristianas’ que un defraudador a Hacienda pida asilo -‘hospitalidad’- en una iglesia y de esta forma quede libre de persecución, o de lo contrario la sociedad “no podría reconocerse como democrática”? ¿Probamos a entrar por la ventana del hogar de uno de los firmantes de este comunicado, para comprobar su ‘grado de hospitalidad’?

Porque lo de Vox no es en absoluto nuevo, anómalo o raro; en realidad, es llamar la atención sobre, y tratar de solucionar, una situación nueva, anómala y rara, a saber: el hecho de que los países, incluida España, tengan un proceso reglado para entrar en ellos y que se pueda ignorar sin que eso tenga consecuencia alguna. Entonces, ¿para qué tener leyes? ¿No es discriminar contra quienes pasan los engorrosos trámites para residir en España; no es un modo de decir que la manera más directa de lograrlo es arriesgando un naufragio fatal en el Mediterráneo y poniéndose en manos de las mafias?

Dice el comunicado que «las personas migrantes, todas, mayores y menores no están fuera de la ley, no son delincuentes, por mucho que el partido VOX intente trasladar a la ilegalidad a nuestras vecinos y vecinas inmigrante”. ¿Cómo pueden no estar fuera de la ley si se han saltado la ley? Una cosa es presionar para que no exista la ley, es decir, para que no exista frontera; pero, mientras exista, claro que la hay, y claro que ignorarla es ilegal, exactamente igual que si yo dejo de presentar mi declaración sobre la Renta -lo que he tenido que hacer recientemente-, estoy seguro que con el aplauso de estas ‘entidades cristianas’, que se quedan con un pico de lo que gano, y de los inmigrantes ilegales, que también se benefician de ello.

Estos colectivos son irrelevantes, o lo serían si no fueran con la corriente del ‘pensamiento único’ del progresismo mundial, un movimiento apoyado activamente por, quién se lo iba a decir a estos samaritanos, la banca internacional, las multinacionales, buena parte de los gobiernos y los grandes medios de comunicación, y si no se hubiera subido al mismo carro de un tiempo a esta parte una jerarquía eclesiástica que, pese a las llamadas a la descentralización y la sinodalidad, no mueven un músculo hasta que Roma da la señal, incluso en lo patentemente ideológico.

Este es el comunicado emitido por estas entidades:

Comunicado Contra Propuesta… by on Scribd

Carlos Esteban

NOTICIAS 28 de Junio de 2019



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