BIENVENIDO A ESTE BLOG, QUIENQUIERA QUE SEAS



Mostrando entradas con la etiqueta Cardenal Burke. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cardenal Burke. Mostrar todas las entradas

martes, 30 de junio de 2026

El estado de necesidad, a vista de cardenal (a propósito de las declaraciones del cardenal Burke)





Uno, que no ha tenido ocasión de gobernar dicasterio alguno ni de que un sacerdote le sostenga la mitra mientras se arrodilla, ha aprendido a desconfiar de los hombres que resuelven los problemas ajenos desde la comodidad de no padecerlos. Es un viejo defecto del oficio teológico y, antes que del teológico, del cortesano: Versalles estaba lleno de gente sinceramente convencida de que en Francia se comía de maravilla, y la dama que supuestamente recomendó pasteles a quien no tenía pan no lo decía por crueldad, sino por una entrañable, casi conmovedora incapacidad de imaginar una cocina vacía. Qu’ils mangent de la brioche. No hay mala fe en la frase. Hay tabique.

Viene esto a cuento de las recientes declaraciones del cardenal Raymond Burke sobre las consagraciones episcopales de la Fraternidad de San Pío X y sobre el célebre «estado de necesidad» que los lefebvrianos esgrimen para justificarlas. Su Eminencia lo despacha sin pestañear: la situación actual, dice, no constituye un estado de necesidad. Y uno, que de derecho canónico sabe lo justo para no meterse en pleitos, recuerda sin embargo aquel axioma que los canonistas repiten desde hace siglos y que el cardenal, antiguo prefecto de la Signatura, domina infinitamente mejor que quien esto escribe: necessitas non habet legem, la necesidad carece de ley. Máxima formidable y peligrosísima, porque antes de declararla inexistente conviene responder a una pregunta que Su Eminencia sortea con elegancia episcopal: la necesidad, ¿de quién?

Una cosa es la fe que subsiste de iure en la Iglesia —que Cristo permanece con ella hasta la consumación de los siglos, que los medios de la gracia están ahí, íntegros, garantizados, indefectibles— y otra muy distinta es la fe que llega de facto al cristiano de a pie un domingo cualquiera en una parroquia de extrarradio. Lo primero es dogma, y uno no piensa discutírselo al cardenal: faltaría más. Cuando Burke afirma que el Señor prometió no abandonarnos y que ninguna circunstancia, por dura que sea, autoriza un acto intrínsecamente malo, lleva toda la razón del mundo, y conviene decirlo sin ambages para que nadie confunda estas líneas con una apología del cisma, que no lo son. El reparo es otro, y bastante más incómodo: que la indefectibilidad de la Iglesia responde a una pregunta que nadie le estaba formulando.

Porque quien invoca el estado de necesidad —con acierto o sin él, ésa es harina de otro costal— no niega que Cristo siga en su Iglesia. Dice algo más terrenal y más verificable: que el acceso concreto a la fe íntegra, a una liturgia que no le sonroje, a una predicación que no le deje peor de lo que entró, se le ha vuelto cuesta arriba. Y a esa objeción, que es de hecho, el cardenal responde con una verdad de derecho. Es como contestar a quien se lamenta de que en su barrio no hay panadería recitándole la composición química del pan. El pan existe, en efecto. La pregunta era si llega.

Es en este punto donde la biografía, que uno preferiría no airear pero que el propio argumento reclama, se vuelve pertinente. Su Eminencia tiene el problema del acceso resuelto de un modo que al fiel común le resulta sencillamente inalcanzable. Vive —cuando no está en su Wisconsin natal, irradiando claridad doctrinal desde el magnífico santuario que él mismo promovió— en un amplio apartamento a pocos pasos de la columnata de Bernini; el mismo, dicho sea como curiosidad, del que Francisco quiso desalojarlo en 2023 y del que, andando el tiempo, no lo desalojó nadie: conservó la vista de San Pedro tras una audiencia con Bergoglio y varios meses de silencio. Dispone de capilla propia. Tiene a su servicio sacerdotes bien formados, que le disponen el altar con la pulcritud devota de un orfebre flamenco. Y tiene unas monjas que cuidan, con la abnegación callada de tantas almas buenas, de que la ropa del cardenal regrese al cajón impecablemente doblada, calzoncillos incluidos.

No hay en ello pecado alguno: así han vivido siempre los príncipes de la Iglesia. Lo que hay, insisto, es tabique. Quien tiene garantizada cada mañana una liturgia inmaculada y una doctrina sin grumos puede, con la conciencia más tranquila del mundo, no apreciar la necesidad, porque para él, sencillamente, no existe. De iure y de facto coinciden en su persona con una felicidad que no se concede al resto de los bautizados. Y es desde esa coincidencia afortunada —desde esa torre de cristal con sacristía incorporada— desde donde Su Eminencia certifica que el acceso a la fe no está en cuestión, igual que la dama de Versalles zanjaba el hambre de Francia entre dos bocados.

Pero el fiel común no tiene capilla ni orfebre. Tiene a Paco. Paco es el párroco de su barrio, hombre probablemente bienintencionado y seguramente exhausto, que celebra la misa de doce como le sale —seamos finos— de las posaderas: con su guitarra desafinada, su homilía sobre la inclusión y el reciclaje, su rito de la paz convertido en junta de vecinos y su comunión repartida con el desparpajo de quien entrega propaganda en un semáforo.

A ese fiel, que sale de misa algo más solo de lo que entró, el estado de necesidad no hay que explicárselo con jurisprudencia de la Signatura. Lo padece cada domingo a las doce, y lo padece precisamente porque a él de iure y de facto no le coinciden: sabe que la Iglesia custodia el tesoro, pero a su parroquia no termina de bajar.

Conste que uno no extrae de todo esto ninguna licencia para que nadie consagre obispos por su cuenta y riesgo: No tengo opinión propia al respecto, como de tantas otras controversias. Pero una cosa sí tengo clara: que un purpurado a quien la crisis le llega filtrada, planchada y servida a su temperatura no es, con todos los respetos, el perito más fiable para extender el certificado de que la crisis no aprieta. Se comprende, por lo demás, que no la vea: el mismo Colegio Cardenalicio que, invitado el año pasado a enderezar el rumbo, despachó el trámite encumbrando en la cuarta votación a un hombre del pontificado anterior, parece compartir con Su Eminencia cierta dificultad congénita para asomarse a la ventana.

Será cosa de las ventanas vaticanas, que dan todas a un patio precioso.
Así que sí, Eminencia: lleva usted razón, no hay estado de necesidad. No lo hay en su capilla. Baje un domingo cualquiera a la de Paco sin previo aviso, siéntese en el último banco, entre la señora del carrito de la compra y el adolescente que ha llegado antes para confesar los excesos de la noche pasada y no ha encontrado luz en el confesionario, y aguante la misa entera, de cabo a rabo. Después, si aún le quedan ánimos, vuelve usted y nos firma que la necesidad es un invento de cuatro.
Carlos Balén

El Cardenal Burke rechaza el argumento de «estado de necesidad» de la FSSPX y advierte de la excomunión por las consagraciones (en una entrevista con Per Mariam)


Cardenal Raymond Leo Burke

El Cardenal Burke critica el formato sinodal del Consistorio, lamenta que la crisis de la FSSPX no figurara en la agenda y pide que la Santa Sede designe cardenales para dialogar con la Fraternidad.


(InfoCatólica) El Cardenal Raymond Burke ha valorado el reciente Consistorio Extraordinario celebrado en Roma y ha expresado su firme preocupación por las consagraciones episcopales que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) tiene previsto celebrar el 1 de julio en Écône, en una entrevista concedida a Michael Haynes en PerMariam.

El purpurado estadounidense, antiguo prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, acogió positivamente la celebración de este segundo Consistorio del pontificado de León XIV, al que acudieron cerca de 180 cardenales, y valoró que el Papa haya dado «una alta prioridad» a estos encuentros del colegio cardenalicio, que ofrecen la ocasión de «discutir cuestiones importantes con respecto a la Iglesia».

Reservas sobre el formato sinodal

Sin embargo, Burke manifestó sus reservas sobre el método de trabajo en pequeños grupos de mesa, de estilo sinodal, que ha sustituido en buena medida al debate abierto tradicional. «El formato clásico del consistorio era un debate abierto en el que todos los cardenales estaban presentes y escuchaban a quien hablaba y podían responder», recordó, para añadir que no está «completamente convencido» de la nueva fórmula.

El Cardenal señaló además que la cuestión de la sinodalidad, sobre la que los cardenales recibieron una exposición durante la sesión del sábado, «permanece sin resolver». «No está claro qué significa y ciertamente no tiene historia en la vida de la Iglesia», afirmó, reclamando «un examen crítico de lo que se quiere decir con esto o de si es una manera apropiada de llevar a cabo la consulta en la Iglesia».

Según explicó a PerMariam, el Papa «insiste bastante» en mantener este formato, pero Burke consideró que «quienes tenemos preocupaciones críticas necesitamos expresárselo».

Un programa centrado en lo mundano

Burke observó que el programa del Consistorio se centró casi exclusivamente en las preocupaciones del mundo, examinando «dónde la gente se siente aislada o perdida», mientras que las principales crisis internas de la Iglesia estuvieron ausentes de la agenda oficial. Según indicó, algunos cardenales plantearon durante las sesiones la crisis de la FSSPX, «pues les parecía muy extraño que los cardenales no hubiéramos discutido eso».

El purpurado coincidió con su entrevistador en que la amplitud temática del programa dificulta la adopción de medidas concretas: «Cuando los cardenales nos reunimos y hablamos de algo, deberíamos llegar a alguna acción pastoral, a una mejor manera de cuidar las almas, y eso no siempre es evidente».

Las consagraciones de la FSSPX: sin justificación canónica

Sobre las consagraciones episcopales previstas para el 1 de julio, Burke se mostró contundente al rechazar el argumento de «estado de necesidad» invocado por la Fraternidad. «La situación actual no constituye un estado de necesidad, porque en realidad la idea detrás de eso es que los fieles que están en la FSSPX no pueden vivir su fe católica en la Iglesia sin tener una iglesia dentro de la Iglesia», afirmó.

El Cardenal fundamentó su posición en términos doctrinales: «La verdad dogmática es que Nuestro Señor ha prometido permanecer con nosotros en la Iglesia hasta el último día. Él está con nosotros en la Iglesia y nosotros permanecemos con Él en la Iglesia». Y concluyó: «Ninguna situación justifica hacer algo que es intrínsecamente malo».

Excomunión y esperanza de diálogo

Respecto a las consecuencias canónicas, Burke precisó que la ordenación de obispos sin mandato pontificio conlleva la excomunión latae sententiae para «cualquiera que coopere activa, consciente y voluntariamente con el acto», y que la Santa Sede «tendrá que publicarla».

No obstante, restó credibilidad a los rumores sobre una posible excomunión general de todos los fieles de la FSSPX. «No creo que eso pueda sostenerse, porque creo que hay muchos fieles que son miembros de la FSSPX, incluidos también sacerdotes, que no tienen este espíritu cismático: simplemente aman la tradición del uso más antiguo del Misal Romano», argumentó. En este sentido, mencionó un estudio reciente de los doctores Stephen Bullivant y Stephen Cranney que muestra que los católicos vinculados a la misa tradicional, en su mayoría, no cuestionan la validez del Concilio Vaticano II.

Burke expresó también su esperanza de que la Santa Sede designe a «un cardenal o dos, o incluso tres cardenales» para reunirse con miembros de la FSSPX, apuntando que unas negociaciones de este nivel podrían resultar más fructíferas que las conducidas hasta ahora por el Cardenal Víctor Manuel Fernández. «Para muchos de ellos esto también es muy perturbador, porque lo ven como un acto cismático, pero podrían ser reconciliados y eso es por lo que tenemos que trabajar», sostuvo.

Sin embargo, a juzgar por las declaraciones del Papa a la prensa, Burke no percibe que vaya a producirse un acercamiento de última hora por parte de la Santa Sede: «La impresión que tengo es que el enfoque es dejarles seguir adelante y hacer esto».

viernes, 22 de agosto de 2025

Entrañas de los bergoglianos se revuelven de nuevo: León recibe en Audiencia a enemigo de Francisco, el Cardenal Burke (22 agosto 2025)





No solamente León encomió recientemente en una carta al cardenal Raymond Leo Burke, sino que hoy le concedió una audiencia

Ya saben Ustedes que hay un cierto espectro, especialmente en el ámbito de la información de temas de Iglesia, que encuadró al cardenal Burke en el conjunto de supuestos enemigos de Francisco, por lo que deben estar deplorando amargamente el gesto.

Entrañas de los Bergoglianos se revuelven: León rehabilita al Cardenal Burke (8 de julio 2025)



Francisco

“El cardenal Burke es mi enemigo, por eso le quito el piso y el sueldo”.


León XIV  (sobre el cardenal Burke)


“Ha predicado los preceptos del Evangelio según el Corazón de Cristo y ha contado sus tesoros, ofreciendo con diligencia su devoto servicio a la Iglesia universal”.



Recientemente el cardenal estadounidense Raymond Leo Burke cumplió 50 años de su ordenación sacerdotal, con tal motivo León XIV le ha enviado una carta en ruptura con el “amado” antecesor, quien no desperdiciaba ocasión para denostarlo, hasta inmoralmente, quitarle su estipendio como cardenal y ordenar cobrarle el alquiler de su apartamento en el Vaticano a precios comerciales. 

La caterva de viudos y viudas de Francisco debe estar descompuesta porque León no trata como hacía Francisco, a semejante enemigo de la Iglesia. Por el contrario, tiene palabras de obsequio para con él.

La carta, en latín, la ha publicado el propio cardenal Burke en su cuenta de X. Nuestra traducción.


A Nuestro Venerable Hermano 
RAYMOND LEO Cardenal BURKE 
de la Santa Iglesia Romana, 
Cardenal Presbítero de la Basílica de Santa Águeda de los Godos en Roma


Al celebrar el Jubileo de Oro de su ordenación sacerdotal en Roma, la cual recibió como sacerdote de la Diócesis de La Crosse, le agradecemos el diligente servicio que ha desempeñado y el ferviente cuidado que ha demostrado, especialmente por el derecho, lo cual también ha sido de gran utilidad para los Dicasterios de la Sede Apostólica. Ha predicado los preceptos del Evangelio según el Corazón de Cristo y ha compartido sus tesoros, ofreciendo diligentemente su devoto servicio a la Iglesia universal. Esperando lo mejor para él, y bajo la atenta protección de los beatos apóstoles Pedro y Pablo, nos complace impartirle nuestra Bendición Apostólica a él y a sus allegados.

Dado en el Vaticano, el 17 de Junio del Año Santo 2025

Papa León XIV


Al publicar la carta original, con una traducción al inglés, el cardenal Burke agrega estas palabras suyas. Nuestra traducción.


Praised be Jesus Christ! I am very humbled to have received this letter from His Holiness, Pope Leo XIV, for the celebration of the Golden Jubilee of my ordination to the Holy Priesthood. Please join me in thanking Our Lord for the election of Pope Leo XIV, Successor of Saint… pic.twitter.com/BBLX5VQxdS— Cardinal Burke (@cardinalrlburke) July 8, 2025


¡Alabado sea Jesucristo! Me conmueve profundamente recibir esta carta de Su Santidad, el Papa León XIV, con motivo de la celebración del Jubileo de Oro de mi ordenación sacerdotal. Les pido por favor que se unan a mí para agradecer a Nuestro Señor la elección del Papa León XIV, sucesor de San Pedro, como Pastor de la Iglesia en todo el mundo. Por favor oren también por el Papa León XIV para que Nuestro Señor, por intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe, San Pedro Apóstol y el Papa San León Magno, le conceda abundante sabiduría, fuerza y valentía para cumplir con todo lo que Nuestro Señor le pide en estos tiempos difíciles. Que Dios bendiga al Papa León y le conceda muchos años de vida. Viva el Papa!

NOTA:

En su momento se supo que las palabras que hemos citado de Francisco, al principio, sí fueron suyas, aunque los áulicos hayan dicho que no.

Citando a Francisco, el biógrafo de Francisco corre al rescate de Francisco sobre la historia del cardenal Burke (29 noviembre 2025)


Miércoles 29 de noviembre de 2023

Francisco preside la Audiencia General en el Aula Paulo VI del Vaticano, 29 de noviembre de 2023. © AP


Francisco ha decidido quitar su apartamento y su salario al cardenal Raymond Leo Burke, pero no usamos nunca, jamás, la expresión “mi enemigo”. 

Sucintamente es lo que contiene la historia que, en rescate de Francisco, ha escrito hoy su biógrafo, Austen Ivereigh, citando como fuente al propio Francisco, respecto de la historia surgida hace dos días sobre ciertas medidas represalias tomadas por Francisco contra el cardenal Burke. 

Y lo que se esperaría es que Francisco negara contundentemente que es falso que le haya despojado de su departamento y de sueldo al cardenal Burke, cosa que en efecto se ha confirmado, sino que el gran desmentido es que no usamos las dos palabras “mi enemigo”. Tenemos un desmentido de las formas pero no del fondo. 

Nuestra traducción de los apartados principales:

Conocí al papa Francisco el día 27 de noviembre. Fue una reunión breve debido a su inflamación pulmonar, lo que implica un cierto esfuerzo para hablar. En el curso de nuestra conversación, Francisco me dijo que había decidido quitarle los privilegios cardinalicios al cardenal Burke (su apartamento y su salario) porque había estado usando esos privilegios contra la Iglesia. Mi decisión fue tomada en un momento de secreto, no había intención de hacer un anuncio público, pero este día (lunes) fue filtrado.

El Papa: “Adiós a la casa y al sueldo del cardenal Burke” (27 noviembre 2023)





Este es un artículo de La Nuova Bussola Quotidiana, Nov-27-2023, firmado por su director, Riccardo Cascioli. 

¿Recuerdan que el pasado Nov-20-2023 dimos cuenta de la convocatoria por parte de Francisco a una de esas reuniones con todos los jefes de dicasterio?,

Ya sabemos uno de los temas que le preocupan a Francisco y que manifestó en aquella ocasión.

El Papa: “Adiós a la casa y al sueldo del cardenal Burke”

Fuentes vaticanas han revelado a la Brújula el anuncio hecho a los Jefes de Dicasterio de la Curia Romana: Burke ha sido definido como un “enemigo”. El cardenal aún no ha recibido una notificación formal, pero los precedentes sugieren que no se trata sólo de una amenaza, que de todos modos ya sería grave.

Riccardo Cascioli
27_11_2023


“El cardenal Burke es mi enemigo, por eso le quito el piso y el sueldo”. 

Esto es lo que habría dicho el Papa Francisco en la reunión con los Jefes de Dicasterio de la Curia Romana el pasado 20 de noviembre, y que una fuente vaticana ha revelado a la Brújula Cotidiana. 

La indiscreción ha sido confirmada posteriormente por otras fuentes. Por lo que sabemos, el cardenal Raymond L. Burke, actualmente en Estados Unidos, aún no ha recibido un acto formal que confirme las palabras del Papa, pero dados los precedentes –el más reciente, el caso de monseñor George Ganswein, antiguo secretario personal de Benedicto XVI-, no cabe duda de que a las palabras seguirán los hechos. La dificultad para justificar canónicamente tal medida tampoco supondría ningún obstáculo, dado el desprecio que también ha demostrado el Papa Francisco por las leyes de la Iglesia con ocasión de la remoción de obispos de sus diócesis (véase aquí).
La supuesta enemistad del cardenal Burke se ha convertido en los últimos tiempos en una auténtica obsesión para el Papa Francisco, pero en realidad el cardenal estadounidense ha estado en su punto de mira desde el inicio de su pontificado, probablemente porque encierra algunos de los elementos que más le molestan: es estadounidense y es un recordatorio constante de la doctrina y la Tradición de la Iglesia; y además reside en Roma, a tiro de piedra de la Plaza de San Pedro, desde donde –pensará el Papa- puede “conspirar” contra él.
Ciertamente Burke ha sido muy claro en sus críticas al concepto de sinodalidad, convertido ya en un mantra destinado a cambiar la naturaleza de la Iglesia. 

Además, en la conferencia “La Babel sinodal” del pasado 3 de octubre –organizada en Roma por La Brújula Cotidiana precisamente la víspera de la apertura del Sínodo sobre la sinodalidad-, habían dado mucho que hablar sus argumentos y su polémica directa con el nuevo Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Víctor “Tucho” Fernández, que había llamado hereje y cismático al cardenal Burke y a quienes piden al Papa que “salvaguarde y promueva el depositum fidei”.

Después de todo, llamar la atención al Papa es parte del deber de los cardenales, y el propio Francisco ha alentado repetidamente (de palabra) la parresìa. 

En cualquier caso, el cardenal Burke siempre ha rechazado tajantemente la etiqueta de “enemigo del Papa” que le han querido colgar desde el inicio del pontificado, sobre todo desde que criticó la postura del cardenal Walter Kasper que, en la preparación del Sínodo sobre la Familia de 2014, pidió explícitamente el acceso a la comunión para los divorciados vueltos a casar. Aunque no fue el único que se expresó en este sentido, Burke sufrió una verdadera campaña de demonización, pintado como el director de complots ocultistas contra el Papa Francisco (acusaciones que Burke siempre ha rechazado enérgicamente).

Pero antes, en diciembre de 2013, el Papa ya lo había destituido como miembro de la Congregación de Obispos, sustituyéndolo por el cardenal Donald Wuerl, decididamente liberal y, casualmente, vinculado al cardenal Theodore McCarrick, ex abusador en serie. 

Tras su participación en el libro “Permanecer en la verdad de Cristo” (que además contó con contribuciones de los cardenales Caffarra, Brandmüller, Müller y De Paolis) Burke, que es un canonista de talento, también fue destituido en noviembre de 2014 del cargo de Prefecto de la Signatura Apostólica al que había sido llamado por Benedicto XVI en 2008.

En su lugar, se le confió el cargo de Patrono de la Soberana Orden de Malta, un puesto menor para un cardenal aún joven y en activo. 

Sin embargo, tras la firma de los Dubia a raíz de la Exhortación postsinodal Amoris Laetitia (2016), las “represalias” contra el cardenal Burke continuaron, y en 2017 se le privó de facto de su cargo de Patrono de la Orden de Malta (pero dejándole el cargo formal), con el nombramiento de un delegado especial del Papa: primero el cardenal Becciu y después, en 2020, el cardenal Tomasi. 

Aunque no volvió a tener contacto con los miembros de la Orden y no desempeñó ningún papel en toda la problemática renovación de los Estatutos, el cardenal Burke dimitió formalmente en junio de este año al alcanzar la fatídica edad de 75 años, y fue sustituido inmediatamente por el cardenal Ghirlanda, de 81 años, algo que parece una broma.

Para más inri, en los últimos años el Papa Francisco no ha dejado pasar la oportunidad de lanzar pullas personales al cardenal Burke, culminando con la desafortunada (por decirlo suavemente) broma pronunciada mientras el cardenal Burke se debatía entre la vida y la muerte a causa del Covid. 

La manzana de la discordia era la vacuna, un “acto de amor” según el Papa, que Burke rechazaba por motivos éticos: “Incluso en el Colegio Cardenalicio hay algunos negacionistas”, había dicho el Papa con una sonrisa de satisfacción en la rueda de prensa en el avión al regreso de su viaje a Hungría y Eslovaquia el 15 de septiembre de 2021, “y uno de ellos, pobre hombre, está hospitalizado con el virus”.

La segunda vuelta de Dubia, presentada el pasado mes de julio junto con los cardenales Brandmüller, Sarah, Zen y Sandoval, pero que no se hizo pública hasta el 2 de octubre, sin duda habrá irritado aún más al Papa, que parece haberse desinhibido tras la muerte de Benedicto XVI el pasado mes de enero. Así, el nuevo prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Fernández, pudo “apuntar” personalmente al cardenal Burke en la mencionada entrevista con el National Catholic Register en septiembre en lo que, en retrospectiva, podría considerarse como una advertencia.

Y ahora llegamos a la decisión anunciada por el Papa de perjudicar directamente al cardenal Burke, quitándole piso y sueldo, una medida grave y sin precedentes, en desafío a todo principio legal y eclesial. Se puede pensar que el verdadero propósito es sacar a Burke de Roma, debilitando el campo de los que se resisten a la revolución en curso mientras se acerca el Cónclave, pero también es una advertencia para los que trabajan en la Curia Romana. El hecho es que el final de este pontificado se parece cada vez más en sus métodos a una dictadura sudamericana.

Riccardo Cascioli

miércoles, 20 de agosto de 2025

El cardenal Burke critica el Novus Ordo: "Radicalmente reducido", "robado de belleza".

CHIESA E POST CONCILIO


« Radicalmente reducido », « robado de belleza ».

Los jóvenes católicos acuden en masa a la misa en el antiguo rito romano porque es muy hermoso ... dijo el cardenal Burke al periodista Raymond Arroyo en su canal YouTube.com - agosto).


A continuación se muestra una transcripción de las citas más importantes:

  • Esta antigua forma de rito romano se celebró desde Gregorio Magno (+604) hasta el Concilio Vaticano II (1962-1965).
  • Las reformas posteriores al Concilio de Trento (1545-1563) afectaron algunos elementos, pero la forma del ritual se mantuvo y mantuvo su continuidad durante más de quince siglos. Sin embargo, tras el Concilio Vaticano II, el ritual se redujo radicalmente.
  • no por la enseñanza del Concilio, sino por la forma en que se ha abusado de esta enseñanza.
  • No cuestiono en absoluto la validez del Novus Ordo . Hay continuidad, ¡pero es tan deficiente! No se puede tomar algo tan rico en belleza y prescindir de los elementos bellos sin tener un impacto negativo.
  • La forma del antiguo ritual es tan completa que deja claro que es Cristo quien actúa. El sacerdote actúa in persona Christi , pero permanece en segundo plano a través de la forma del rito, y Cristo ocupa un lugar central.
  • No hay espontaneidad ni familiaridad introducida después del Concilio, como ocurrió con la introducción del lenguaje ordinario en la sagrada liturgia. 
  • No vamos a la Santa Misa para participar en ninguna actividad mundana que nos mantenga mundanos y no sea constructiva ni estimulante, vamos allí para encontrarnos con Dios. 
  • Está claro, cuando participas en este ritual, que algo celestial está sucediendo, algo más allá de este mundo. 
  • La adoración es la adoración a Dios, como Dios mismo nos ha ordenado que lo adoremos. Adoración  Ad Orientem 
  • El sacerdote es in persona Christi , cabeza y pastor del rebaño. Por lo tanto, se sitúa a la cabeza del rebaño, guiándolo en la oración, y todos se vuelven hacia Dios. 
  • El sacerdote no reza al pueblo, no hace un espectáculo para el pueblo. Se sitúa a la cabeza del pueblo y los guía, juntos, mirando a Dios, en oración. El sacerdote no interactúa con el pueblo; el sacerdote es el Jefe. 
  • Además, no querrías que el conductor te mire si realmente te está llevando a algún lugar.
  • Necesitamos reenseñar qué es la misa y qué significa adorar a Dios. La gente cree que es un evento social o una comida compartida, o lo que sea.
Cardenal Burke

domingo, 27 de abril de 2025

Oración del Cardenal Burke por un Vicario “digno” de Cristo en la tierra



El cardenal Raymond Leo Burke ha compuesto una oración para ser recitada después del entierro del Papa Francisco y durante los nueve días previos al Cónclave Papal.La novena comienza el 26 de abril y termina el 5 de mayo de 2025

Novena por el Sagrado Colegio Cardenalicio reunido para el Cónclave para elegir al Romano Pontífice

Me arrodillo ante ti, oh Virgen Madre de Dios, Nuestra Señora de Guadalupe, Madre compasiva de todos los que te aman, claman a ti, te buscan y confían en ti. 
Oramos por la Iglesia en un momento de gran prueba y peligro para ella. Así como acudiste en ayuda de la Iglesia en el Tepeyac en 1531, te rogamos que intercedas por el Sagrado Colegio Cardenalicio reunido en Roma para elegir al Sucesor de San Pedro, Vicario de Cristo, Pastor de la Iglesia Universal. 
En este momento tumultuoso para la Iglesia y para el mundo, intercede ante tu Divino Hijo para que los Cardenales de la Santa Iglesia Romana, su Cuerpo Místico, obedezcan humildemente las inspiraciones del Espíritu Santo. Que por tu intercesión elijan al hombre más digno para ser Vicario de Cristo en la tierra. 
Contigo pongo toda mi confianza en Aquel que es el único auxilio y nuestra salvación. Amén. 
¡Corazón de Jesús, salvación de los que en Ti confían, ten piedad de nosotros! 
Nuestra Señora de Guadalupe, Virgen Madre de Dios y Madre de la Divina Gracia, ¡ruega por nosotros!

lunes, 9 de octubre de 2023

Burke y Müller: «El Espíritu Santo no puede contradecirse» (Carlos Esteban)



Hace algunas semanas, en vísperas del sínodo, uno de sus más conspicuos participantes, el jesuita norteamericano James Martin, acusó a los críticos de la asamblea sinodal de no creer en el Espíritu Santo, como si la Tercera Persona de la Santísima Trinidad fuera responsable todo lo que cualquiera proclame en su nombre.

Pero en una intervención en la cadena católica norteamericana EWTN, el ex Prefecto del Tribunal de la Signatura Apostólica, cardenal Raymond Burke, recordó lo evidente: Dios no puede contradecirse, y decir hoy lo contrario de lo que dijo ayer.

Burke cargó contra la continua referencia al Espíritu Santo en las decisiones de este Sínodo, señalando que “es el mismo que inspira a la Iglesia desde hace dos mil años y no se contradice. No puede haber inspirado durante dos mil años que algo es malo y ahora inspirar que es bueno».

Burke y su colega Gerhard Müller, antiguo prefecto para la Doctrina de la Fe, reiteraron para la EWTN, la doctrina de la fe e instaron a los católicos a resistir con fortaleza y permanecer en la única Iglesia de Cristo.

Los dos primeros actos del nuevo Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe , a saber, la publicación de la carta del Papa Francisco a la primera versión de la dubia de cinco cardenales y la respuesta a las preguntas del cardenal Dominik Duka sobre Amoris Lætitia, contradecían la enseñanza constante de la Iglesia sobre al menos un punto capital: el mal intrínseco de la sexualidad ejercida fuera del matrimonio legítimo. Estos documentos llevan la firma ex audientia de Francisco, pero no se encuentra en ellos la fórmula habitual: « el Sumo Pontífice NN, el…, aprobó esta Carta (o Instrucción/Decreto/Nota, etc.) y ha ordenado su publicación». El detalle es digno de mención y confiado a la reflexión de los canonistas.

“Permanezcamos con Cristo en la Iglesia”, implora Burke. “Aunque sea el Papa quien defiende lo falso, nosotros defendemos la verdad (…). Creemos que el Señor está llevando todo a buen fin. Mientras tanto el sufrimiento es terrible; En cualquier caso, no subestimo el sufrimiento de los católicos; No sé qué tan buen católico soy, pero también sufro. Pero debemos confiar en el Señor, permanecer con Él, no ir a otra parte». Y pone el ejemplo de la fortaleza de San Atanasio, quienes tuvieron que sufrir toda clase de castigos y sanciones para defender la fe. «Nosotros también debemos estar dispuestos a hacerlo», dijo el cardenal.

Müller habló del trato indigno que algunos obispos católicos están recibiendo por parte del Papa, como el obispo de Tyler, monseñor Strickland, mientras que abusadores sexuales, como Rupnik, disfrutan de su protección: «El obispo no es un delegado de la Papa». El Papa sólo puede intervenir cuando hay problemas graves, de carácter moral o doctrinal; «Es una vergüenza que los buenos obispos ortodoxos estén sujetos a estas presiones y que otros que están haciendo muchas cosas malas y son heterodoxos reciban una gran tolerancia por parte de Roma».

Carlos Esteban

miércoles, 6 de septiembre de 2023

El Sínodo de la Sinodalidad es una “caja de Pandora”: Cardenal Burke


Cardenal Raymond Burke. Foto por infocatolica y pixabay


(CATOLIN).- El cardenal Raymond Burke escribió el prólogo de un nuevo libro en donde denuncia que el Sínodo de la Sinodalidad es una “caja de Pandora” que amenaza con desatar graves daños en el Cuerpo Místico de Cristo. De acuerdo con lo relatado por Diane Montagna para el Catholic Herald The Synodal Process is a Pandora’s Box (El proceso sinodal es una caja de Pandora), escrito conjuntamente por José Antonio Ureta y Julio Loredo de Izcue, presenta una serie de 100 preguntas y respuestas destinadas a informar al público en general sobre un debate que, según ellos, ha estado “limitado en gran medida a los iniciados” a pesar de su “impacto potencialmente revolucionario”.

En su prólogo, el cardenal Burke, ex prefecto de la Signatura Apostólica, menciona:

“Se nos dice que la Iglesia que profesamos, en comunión con nuestros antepasados en la fe desde el tiempo de los Apóstoles, ser Una, Santa, Católica y Apostólica, ahora debe ser definida por la sinodalidad, un término que no tiene historia en la doctrina de la Iglesia y para el que no existe una definición razonable.

La sinodalidad y su adjetivo, sinodal, se han convertido en eslóganes tras los que se esconde una revolución para cambiar radicalmente la autocomprensión de la Iglesia, de acuerdo con una ideología contemporánea que niega mucho de lo que la Iglesia siempre ha enseñado y practicado. 

No se trata de una cuestión puramente teórica, pues la ideología ya se ha puesto en práctica, desde hace algunos años, en la Iglesia en Alemania, difundiendo ampliamente la confusión y el error y su fruto, la división -incluso el cisma-, con grave perjuicio para muchas almas. 

Con el inminente Sínodo sobre la sinodalidad, es de temer, con razón, que la misma confusión, el mismo error y la misma división lleguen a la Iglesia universal. De hecho, ya ha comenzado a suceder a través de la preparación del Sínodo a nivel local”. 

El libro publicado en ocho idiomas, responde de forma clara y concisa a toda una serie de preguntas en torno a este controvertido acontecimiento. Toma como base los documentos oficiales del Sínodo y una amplia gama de fuentes, los temas incluyen la naturaleza del Sínodo de los Obispos y los cambios que ha introducido el Papa Francisco, el proceso sinodal y si los organizadores consultaron realmente al “Pueblo de Dios”, así como el significado de “sinodalidad, escucha e inclusión”.

Examina lo que los promotores del Sínodo consideran el “principal problema” de la Iglesia, lo que su solución significaría para una Iglesia jerárquica y cómo afectaría a la sagrada liturgia. Entre otras cosas, examinan la muy controvertida vía sinodal alemana y sus posibles ramificaciones para la Iglesia universal. 

Analizan el impulso a la democratización de la Iglesia, la ordenación de mujeres y lo que significa para sus promotores la «”nclusión” de los homosexuales en la Iglesia. Finalmente, examinan las reacciones a la sinodalidad, si se llegará a un “compromiso a la romana” y qué tipo de Iglesia surgiría si el proceso sinodal se llevara hasta sus últimas consecuencias.

La publicación del libro se da en medio de un creciente rechazo en los medios de comunicación.

El pasado 14 de agosto, el diario francés Le Figaro publicó en portada un artículo del periodista Jean-Marie Guénois, en el que acusaba al Vaticano de avanzar sin tener verdaderamente en cuenta la espiritualidad de los católicos franceses.

“La gente piensa que la consulta que condujo al documento preparatorio fue tendenciosa, como una maniobra para llegar a conclusiones escritas de antemano”, señaló una fuente a Guénois, enfatizando que el nuevo documento de trabajo del Sínodo, Instrumentum laboris, “ha provocado una agitación sin precedentes entre los sacerdotes moderados y un buen número de obispos. Hasta ahora acríticos, muchos están preocupados por el asalto autoritario y voluntarista de Francisco a una reforma que consideran arriesgada y confusa. Esta nueva desconfianza entre los moderados es global”.

En una entrevista reciente concedida por la laica suiza Helena Jeppesen-Spuhler, uno de los nuevos miembros laicos con derecho a voto elegidos por el Papa Francisco para el Sínodo de octubre, admitió abiertamente que está “a favor de la ordenación de mujeres”, que cree que “la cuestión LGBTQIA+ debe tomarse muy en serio y que ¡es nuestra última oportunidad!”.

Diane Montagna asegura que los organizadores del sínodo han insistido en que no existe una agenda oculta, pero la realidad de esa agenda está empezando a salir de esta Caja de Pandora, junto con tantas otras cosas que el Cardenal Burke y muchos otros temen que causarán un gran daño a la Iglesia.

Por su parte, el cardenal Gerhard Müller lo ha calificado de “conquista hostil” de la Iglesia Católica y el cardenal George Pell (DEP) lo calificó de “pesadilla tóxica”.

El Sínodo sobre la Sinodalidad se está celebrando en tres fases: local, continental y universal. En octubre comenzará la etapa universal con la decimosexta Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que reunirá a 300 obispos y laicos en el Vaticano, luego de que el Papa Francisco concediera el mismo derecho de voto a los miembros episcopales y no episcopales.

En 2024 se celebrará una segunda asamblea.

Rolando Tobit

miércoles, 30 de agosto de 2023

El cardenal Burke teme que el Sínodo de la sinodalidad aporte «confusión, error y división» en la Iglesia



Escribe Burke sobre el Sínodo que «es una situación que con razón preocupa a todo católico reflexivo y a toda persona de buena voluntad que observe el daño evidente y grave que se está infligiendo al Cuerpo Místico de Cristo». El purpurado estadounidense afirma que «ee nos dice que la Iglesia que profesamos —en comunión con nuestros antepasados en la fe desde el tiempo de los Apóstoles— como Una, Santa, Católica y Apostólica, ahora será definida por la sinodalidad, un término que no tiene historia en la doctrina de la Iglesia y para el cual no existe una definición razonable».

«La sinodalidad y su adjetivo, sinodal, se han convertido en consignas con las cuales se está fraguando una revolución para cambiar radicalmente la autocomprensión de la Iglesia, de acuerdo con una ideología contemporánea que niega mucho de lo que la Iglesia siempre ha enseñado y practicado», lamenta el cardenal.

Raymond Burke escribe que «no es una cuestión puramente teórica, pues esta ideología ya se ha puesto en práctica desde hace algunos años en la Iglesia en Alemania, difundiendo ampliamente la confusión y el error y su fruto, la división —de hecho, el cisma— con grave daño de muchas almas».

Burke carga contra «el inminente Sínodo sobre la Sinodalidad» y defiende que «es razonable temer que la misma confusión, error y división puedan afectar a la Iglesia universal. De hecho, ya ha comenzado a suceder a través de la preparación del Sínodo a nivel local».

«Solo la verdad de Cristo, tal como nos es transmitida en la perenne e inmutable doctrina y disciplina de la Iglesia, puede abordar eficazmente la situación, revelando la ideología subyacente, corrigiendo la confusión mortal, el error y la división que se está propagando, e inspirando a los miembros de la Iglesia a emprender la verdadera reforma, que es la conversión diaria a Cristo vivo para nosotros en la enseñanza de la Iglesia, en su oración, su adoración y su práctica de las virtudes y de la disciplina», sentencia el cardenal Burke.

domingo, 22 de enero de 2023

“Sí, soy un fundamentalista”, dice el cardenal Burke

ADELANTE LA FE


“Estoy abierto al mundo, pero insisto en las cosas fundamentales. Como la Eucaristía”. “La Iglesia debe ser clara sobre la identidad”, dice al Foglio el canonista

El cardenal Raymond Leo Burke, hoy capellán de la Soberana Orden Militar de Malta, fue prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura apostólica del 2008 al 2014. Esto tuvo lugar el 2 de abril de 2016
.
Si por fundamentalista se entiende alguno que insiste en las cosas fundamentales, soy un fundamentalista. Como sacerdote, no enseño ni actúo para mí mismo. Pertenezco a Cristo. Actúo en su persona, enseño solo lo que Él enseña en la Iglesia, porque esta enseñanza salvará las almas. 

El cardenal Raymond Leo Burke, canonista y desde hace casi un año capellán de la Soberana Orden Militar de Malta, responde así a la pregunta de el Foglio si su notable y repetida oposición a cada cambio de la praxis pastoral en discusión durante estas semanas en el sínodo sea tachada de fundamentalismo. 

Burke dice que hay que olvidar las etiquetas, cuyo uso “es un modo para descartar a una persona y para no considerar la verdad de lo que enseña o hace. Yo soy católico romano, espero siempre serlo, y, al final de mi vida terrena, morir en los brazos de la Iglesia”. 

(...) De la Eucaristía se discute y se debate ardientemente, en libros y diarios y asambleas episcopales. Darla o no darla a los divorciados vueltos a casar es el dilema sobre el cual se desarrolla el confrontamiento sinodal, con los bandos opuestos empeñados en individualizar un compromiso capaz de evitar sucesivas laceraciones. 

Walter Kasper, teólogo y cardenal alemán al que el pontífice asignó el honor de sostener la relación consistorial sobre la familia, en febrero de 2014, ha confirmado recientemente que no se puede negar la comunión a los divorciados vueltos a casar, desde el momento en que la Eucaristía “es siempre para los pecadores”.

Burke tiene las ideas claras: “la proposición del cardenal Walter Kasper no es conciliable con la doctrina de la Iglesia sobre la santa comunión y sobre la indisolubilidad del matrimonio. Ciertamente, el Santísimo Sacramento es para los pecadores – que somos todos nosotros- pero para pecadores arrepentidos. La persona que vive en unión irregular es relacionada a otro matrimonio, y por eso vive públicamente en estado de adulterio, según la clara enseñanza del Señor en el evangelio. Hasta que la persona en unión irregular, o sea, en un contexto contrario a la verdad de Cristo sobre el matrimonio, no corrija la propia situación, no puede disponerse a recibir los sacramentos, porque no ha manifestado el arrepentimiento necesario para la reconciliación con Dios”

Y aunque se discute, y no son pocos los que quisieran abrirse a tal posibilidad, también en el nombre de la divina misericordia que no deja atrás a ninguno. Dice Burke: “Si la Iglesia permitiera la recepción de los sacramentos (al menos en un solo caso) a una persona que se encuentra en unión irregular, significaría que o el matrimonio es indisoluble y así la persona no está viviendo en un estado de adulterio, o que la santa comunión no es comunión en el cuerpo y sangre de Cristo, que en cambio necesita la recta disposición de la persona, o sea, el arrepentimiento de grave pecado y el sólido propósito de no volver a pecar”.

“Tristemente –agrega el purpurado- toda la discusión que ha seguido la presentación de la tesis del cardenal Kasper, sea antes o después de la asamblea del sínodo de los obispos en octubre de 2014, creó una gran confusión entre muchos fieles. Muchos sacerdotes y obispos me dicen que tantas personas que viven en unión irregular están convencidas que la Iglesia ha cambiado su enseñanza y por eso pueden recibir los sacramentos. En una gran ciudad que visité el pasado mayo, sobre el portón de una iglesia parroquial había un aviso en el que se advertía que en esa iglesia los divorciados vueltos a casar accederían a los sacramentos. En ciertos países, parece que diversos obispos hayan simplemente tomado la decisión de administrar los sacramentos a cuantos se encuentran en unión irregular”. Raymond Burke ve confusión: “no hay duda que la confusión sea ya grande, y que la Iglesia, para el bien de las almas y para su fiel testimonio a Cristo en el mundo debe afirmar claramente su perenne enseñanza sobre la indisolubilidad del matrimonio y sobre la santa comunión”.

(...). Quizá el riesgo de hoy es de degradar el sentido, casi haciendo aparecer la comunión una rutina o menos: “No hay duda que por varios motivos, el supremo bien con el que el Señor ha dotado su cuerpo místico, la Iglesia, es decir, el sacramento de la Eucaristía, dé mucho para que en la Iglesia no sea visto en su tremenda realidad. Cuando uno considera la verdad enunciada de santo Tomas de Aquino, según el cual la Eucaristía contiene todo el bien de nuestra salvación, es difícil comprender cómo tantos se ausentan de la misa dominical y tantos no retienen que la sagrada hostia sea el verdadero cuerpo de Cristo”.

Pero también hay otras cosas, por ejemplo, la difícil comprensión por el “modo de ofrecer la santa misa centrado en el sacerdote y la congregación, y no en la presencia real de Cristo, sentado a la derecha del Padre celeste, que baja al altar para hacer presente su sacrificio, para ofrecernos de nuevo el don de sí mismo, como lo hizo por primera vez en la última cena, anticipando su Pasión y muerte para nuestra salvación. 

Si uno cree verdaderamente en el sacramento de la Eucaristía, no renunciará a presenciar la asamblea eucarística y querrá demostrar en modos concretos de fe a través de la dignidad de la celebración de la santa misa y las devociones eucarísticas, la exposición del Santísimo con la bendición, las procesiones eucarísticas, las visitas al Santísimo Sacramento, actos de comunión espiritual durante el día, etc.”. 

(...) “En mi opinión dice el cardenal Burke – la principal causa de la pérdida de fe eucarística y de todas las ofensas ofrecidas al Señor en su presencia real en el Santísimo Sacramento es una catequesis vacua y hasta casi errónea que han abajado la Iglesia en los Estados Unidos por lo menos en los últimos 40 años. 

(...) El hecho –agrega el purpurado americano- “que algunos, y quizá muchos, padres no enseñaran en casa la verdad sobre la Eucaristía y no fueran regularmente a la misa dominical, agravó más la ignorancia de la fe eucarística. En los Estados Unidos se dice con cierta frecuencia que más del 50 por ciento de los católicos no cree más en la presencia real. Sin embargo, esto es el corazón de la fe católica. Quien ya no cree en la presencia real ya no es católico. La situación es grave y no puede ser corregida sino por una catequesis completa y repetida –a lo largo de los años de infancia y juventud, y también para los adultos con la homilía dominical- sobre la riqueza de la doctrina de la Eucaristía, sobre el modo de celebrar la santa misa que evidencia la acción de Cristo a través de la persona del sacerdote que guía los fieles en el sacrificio eucarístico. Una catequesis necesaria también en referencia a la devoción eucarística que fue desarrollada en modo extraordinario a lo largo de los siglos cristianos, como el papa Benedicto XVI subraya en la exhortación postsinodal Sacramentum Caritatis”.

(...) Cristo, cuando encontró a la samaritana en el pozo de Jacob, sí fue acogedor, pero le habló claramente de su grave desorden por sus tantos matrimonios y de los requisitos inherentes al culto de Dios ‘en espíritu y verdad’”. 

(...) Cristo dejó claro que no vino al mundo para cambiar la realidad matrimonial como Dios Padre la constituyó al inicio del mundo, sino para restituirla a su verdad, belleza y bondad original. Por su Pasión, Muerte, Resurrección y Asunción, Cristo elevó el sacramento natural, la participación al amor divino, al sacramento sobrenatural, concediendo a los esposos la gracia de vivir fielmente, hasta el final, la verdad de su estado matrimonial”. 

En cuanto a las críticas que le vienen a diario, de ser indisponible a la apertura hacia la realidad concreta que trasciende la abstracta doctrina, Raymond Burke sonríe: “estoy totalmente abierto al mundo y estoy lleno de compasión para la situación de nuestro mundo, que está confundido y en error sobre las verdades más fundamentales: la inviolabilidad de la vida humana, la integridad del matrimonio y su fruto incomparable, la familia, y la libertad religiosa como expresión de la relación insustituible del hombre con Dios. Por este motivo, voy al encuentro del mundo con la verdadera compasión que ofrece al mundo la verdad en la caridad. He descubierto, durante los cuarenta años de mi sacerdocio, que lo que el hombre (también el secular) espera de un sacerdote es Cristo, su verdad, su amor. Un sacerdote que –frente a la situación de la cultura actual- no anuncia con claridad la verdad, no practica la caridad pastoral y falta al testimonio inherente a su oficio”.

[Traducción H.A. Artículo original]

sábado, 13 de agosto de 2022

Cardenal Raymond Leo Burke. La apostasía avanza en la Iglesia



El cardenal Raymond Burke ofreció aliento y esperanza a los católicos tradicionales en una homilía reciente, lamentando el "veneno del pensamiento mundano" dentro de la Iglesia.

Durante su homilía del 7 de agosto en el Oratorio de Santa María, dirigido por el Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote (IKCSP) en Wausau, Wisconsin, Burke habló a los fieles católicos y advirtió sobre los ataques tanto dentro como fuera de la Iglesia Católica.

“Tiempos como el de hoy no son diferentes a los del Pueblo Elegido antes de la caída de Jerusalén”, dijo. “La cultura laica es una rebelión abierta y violenta contra el buen orden que Dios escribió en la naturaleza y sobre todo en el corazón del hombre”.

“La integridad del matrimonio y la familia, la dignidad inviolable de la vida humana y la libertad fundamental de religión se violan rutinariamente en favor de una cultura fundada en la voluntad de corazones humanos corruptos”, continuó Burke.

“El veneno del pensamiento mundano afecta la vida de la Iglesia, alejando los corazones de Cristo, del respeto por la verdad de la doctrina cristiana y de la adoración a Dios en espíritu y en verdad”, advirtió Burke.

Su homilía llega en un momento de creciente restricción de la misa tradicional en latín, ya que el cardenal Cupich de Chicago canceló las misas públicas y las confesiones de los sacerdotes del ICCSP en su diócesis [aquí - aquí], dejando a unos 400-500 fieles todos los domingos sin la tradicional Misa y los sacramentos.

Esta decisión se tomó luego de que los sacerdotes del IICKSP se negaran a firmar una carta presentada por Cupich, en la que se afirmaba que la Misa del Novus Ordo es la única expresión verdadera del rito romano, rechazando así el rito romano tradicional y su carisma. [ aquí ].
“La apostasía es dolorosamente evidente en la vida de aquellos que dicen ser católicos devotos y al mismo tiempo ignoran la tradición apostólica”, dijo Burke.
“En estos tiempos, los corazones sinceros luchan por comprender la voluntad permisiva de Dios, mientras Satanás los tienta a la duda y al desánimo, y a abandonar la lucha diaria contra las fuerzas del mal”, dijo.
“Pero nunca debemos ceder a la duda, el desánimo y el abandono de la batalla diaria para defender a nuestro Señor y su santa Iglesia”, dijo Burke, y agregó: “incluso de los enemigos dentro de la Iglesia”.
El Cardenal Burke siempre ha apoyado la Misa en latín, defendiendo la Tradición frente a los nuevos documentos publicados por la Congregación (ahora Dicasterio) para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (CDW) [ aquí ].

miércoles, 20 de abril de 2022

Niegan al cardenal Burke la entrada a las oficinas vaticanas por no estar vacunado (Carlos Esteban)



El portal norteamericano Church Militant asegura que el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, dio personalmente instrucciones para negar al cardenal norteamericano Raymond Burke acceso a las oficinas vaticanas por carecer del ‘pase verde’.

Mientras a lo largo y ancho del planeta se eliminan restricciones e incluso empieza cautelosamente a informarse sobre lo absurdo o contraproducente de muchas de las medidas que se han adoptado en estos dos últimos años contra la pandemia, el Vaticano sigue manteniendo un régimen draconiano y totalitario a este respecto.

Sin embargo, en el caso que nos ocupa, hay razones para sospechar que la prohibición de acceso al cardenal norteamericano Raymond Burke -uno de los dos firmantes supervivientes de las no respondidas Dubia sobre Amoris Laetitia- a las oficinas vaticanas pueda tener algo que ver con su posicionamiento público sobre la objeción de conciencia en torno a las vacunas contra el covid. No es normal que una persona que ha pasado la enfermedad, y goza por tanto de una inmunidad contra ella probablemente mayor que cualquier vacunado, tenga que someterse a esta inútil humillación.

Cuenta Church Militant que fuentes vaticanas han confirmado al portal que Burke, miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, fue detenido recientemente en la entrada de las oficinas vaticanas porque no poseía un Pase Verde.

Carlos Esteban

Véase también el enlace siguiente de Secretum meum mihi

https://secretummeummihi.blogspot.com/2022/04/negada-entrada-del-cardenal-burke.html

jueves, 2 de diciembre de 2021

El Cardenal Burke reaparecerá el 11 de diciembre para celebrar una Misa Pontificial de rito Tradicional



Por Redaccion infovaticana | 02 diciembre, 2021

El cardenal Burke ha anunciado que el próximo día 11 de diciembre celebrará su primera misa pública desde su hospitalización el pasado 10 de agosto. «Aunque mi rehabilitación sigue siendo un proceso continuo, mi salud ha mejorado lo suficiente como para regresar al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en La Crosse, Wisconsin», ha comunicado el cardenal a través de una carta.

Para la reaparición, Burke ha afirmado que ofrecerá «una Misa Mayor Pontificia, de acuerdo con el uso más antiguo del Rito Romano, lo que a menudo se llama la Forma Extraordinaria del Rito Romano».

-------

A continuación, les ofrecemos la carta completa del cardenal Burke:



¡Alabado sea Jesucristo!

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Me complace mucho informarles que pronto ofreceré mi primera misa pública desde mi hospitalización el 10 de agosto de este año. Aunque mi rehabilitación sigue siendo un proceso continuo, mi salud ha mejorado lo suficiente como para regresar al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en La Crosse, Wisconsin.

El próximo 11 de diciembre, a las 11 am hora central (CT), ofreceré una Misa Mayor Pontificia, de acuerdo con el Uso Más Antiguo del Rito Romano – lo que a menudo se llama la Forma Extraordinaria del Rito Romano -, que será transmitido en vivo por Respuestas Católicas. Si no puede asistir a la Santa Misa en persona, está invitado a ver la transmisión en vivo.

Aunque el día siguiente, 12 de diciembre, es la tradicional fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, este año cae en el Tercer Domingo de Adviento o Domingo Gaudete. Dado que, según el uso más reciente del rito romano -lo que a menudo se llama la forma ordinaria del rito romano-, una solemnidad -que la Fiesta Patronal es en el Santuario- no puede sustituir a un domingo de Adviento, la celebración de la Solemnidad. de Nuestra Señora de Guadalupe, según el Uso Más Reciente, se traslada, este año, al día siguiente, 13 de diciembre. Por lo tanto, ofreceré la misa dominical de Gaudete el 12 de diciembre a la 1 pm CT, así como la misa del 13 de diciembre para la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe a las 12:15 pm CT, ambas de acuerdo con el uso más reciente. Ninguna de estas misas se transmitirá en vivo. Entonces, si eres libre,

Dado que el Uso Más Antiguo permite la sustitución de la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe por el Domingo Gaudete, la misa dominical regular en la Iglesia del Santuario, según el Uso Más Antiguo, el domingo 12 de diciembre a las 9:30 am, será para la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. Uno de los Padres Norbertinos que sirve en el Santuario ofrecerá la Misa.

Por mucho que desee que estas liturgias públicas marquen el regreso a mis actividades pastorales habituales, mi rehabilitación debe continuar en el futuro previsible. Continuaré manteniéndolos informados sobre mi progreso mientras sigo escribiéndoles. Para quienes deseen recibir mis cartas impresas, el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe las publicará en su Boletín mensual, Saludos, a partir de enero de 2022. 

Ahora, al igual que con mis cartas anteriores, yo, como su padre espiritual, quisiera cambiar el tema de una actualización sobre mi salud a un mensaje pertinente para el Año Litúrgico. Por lo tanto, ofrezco una breve reflexión sobre cómo el mensaje de la carta del mes pasado sobre las Cuatro Últimas Cosas – Muerte, Juicio, Cielo e Infierno – está conectado con la Temporada de Adviento y la preparación para la Fiesta de la Natividad de Nuestro Señor Jesús. Cristo que se encarnó en el seno de la Santísima Virgen María en la Anunciación, Primero de los Misterios Gozosos del Rosario, que celebramos el 25 de marzo de cada año. En cada Santa Misa de los domingos y otros días festivos, profesamos nuestra fe en la Encarnación Redentora con estas palabras del Credo Niceno-Constantinopolitano: “Por nosotros los hombres y por nuestra salvación descendió del cielo, y por el Espíritu Santo se encarnó de la Virgen María, y se hizo hombre ”. O nos inclinamos (forma ordinaria) o nos arrodillamos (forma extraordinaria) cuando decimos estas palabras porque expresan el misterio central de la fe.

El tiempo de Adviento, que comienza para nosotros este año el 28 de noviembre, es fuerte en gracia para nuestra vida cristiana. De manera particular, el Adviento es una invitación para acercarnos al misterio de la Encarnación Redentora, el misterio incomparable por el cual Dios Hijo tomó nuestra naturaleza humana para salvarnos del pecado y de la muerte con Su Pasión, Muerte, Resurrección y Ascensión. y permanecer siempre con nosotros en la Iglesia. El tiempo de Adviento no solo nos invita a una mayor intimidad con Cristo, Dios Hijo Encarnado, en nuestra vida diaria. Nos da la gracia de alcanzar esa mayor intimidad por el bien de nuestra felicidad en esta vida y la plenitud de nuestra felicidad en la vida venidera. Cristo Encarnado, sentado gloriosamente a la diestra de Dios Padre,

Al mismo tiempo, el Adviento nos prepara especialmente para el Último Día, el día en que Cristo, vivo para nosotros en la Iglesia, regresará en gloria para consumar su obra salvífica, para inaugurar “cielos nuevos y tierra nueva en los que mora la justicia”. ”(2 Pet 3, 13). En otras palabras, la Natividad del Señor prepara el camino para “la cena de las bodas del Cordero” (Ap 19,9), en la que hemos sido llamados a participar desde el momento de nuestro bautismo. Cuando el ángel del Señor apareció en los campos de Belén, anunciando a los pastores: “No temáis; porque he aquí, os traigo buenas noticias de gran gozo que vendrán a todo el pueblo; porque os ha nacido hoy en la ciudad de David un Salvador, el cual es Cristo el Señor ”(Lc 2, 10-11), estaba preparando el corazón humano para recibir la invitación del “rey que dio un banquete de bodas para su hijo” y ordenó a sus siervos que “invitaran al banquete de bodas a todos los que encontrareis” (Mt 22, 2, 9). La parábola de nuestro Señor de la fiesta de las bodas encontrará su máximo cumplimiento en el último día.

Si bien vincular la Temporada de Adviento con la Venida Final o el Apocalipsis puede parecer que empaña la naturaleza de celebración de nuestra preparación para la Fiesta de la Natividad de Nuestro Señor, es de vital importancia para nosotros que la Primera Venida del Salvador esté esencialmente conectada a Su Segundo advenimiento. La conexión íntima no es una fuente de miedo o tristeza para nosotros, sino más bien de confianza y alegría. La palabra «apocalipsis» se usa no solo como la palabra inicial del Libro del Apocalipsis (anteriormente conocido como el Libro del Apocalipsis), pero también se usa poco después de la Natividad, en el relato de la Presentación del Señor. Cuando la Virgen Madre de Dios y San José, Padre adoptivo del Salvador y Verdadero Esposo de María, presentaron a Nuestro Señor, poco después de Su Nacimiento, en el Templo, el profeta Simeón tomó al Niño Salvador en sus brazos y le declaró: “ luz de revelación [apocalipsis] a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel ”(Lc 2, 32).

La palabra apocalipsis en el idioma griego que se hablaba comúnmente en ese momento (griego koiné) significa un «desvelar» o «descubrir», por ejemplo, una pareja real que descubre el rostro de su hijo recién nacido para que lo vea el público o un novio que descubre el rostro. de su novia en la ceremonia de su boda. De manera similar, Nuestro Salvador, manifestando el profundo misterio del Amor Divino, inició Su Revelación, Su Apocalipsis, bajo la luz de la Estrella que invitó y guio a los Reyes Magos “de Oriente” (Mt 2,1; cf. Tiene 49, 12). Cuando los Reyes Magos vieron la luz de la estrella que “se posó sobre el lugar donde estaba el niño. . . se regocijaron sobremanera con gran gozo. Y entrando en la casa, vieron al niño con María su madre, y postrándose le adoraron ”(Mt 2, 9-11). Clara y maravillosamente, la luz milagrosa de la Estrella reveló, descubrió, desveló la presencia de Dios – Dios el Hijo Encarnado – para el verdadero gozo del hombre y la adoración correcta de Dios. Jesucristo es la “luz verdadera, que alumbra a todos” (Jn 1, 9), como había profetizado Simeón, y como Nuestro Señor lo reveló más plenamente en el Libro del Apocalipsis: “Yo soy la raíz y la descendencia de David , la estrella resplandeciente de la mañana ”(Ap 22, 16).

Que la Luz del Señor ilumine su vida con su gloriosa verdad y amor durante todo el tiempo de Adviento, que el Papa San Juan Pablo II llamó “un período de intensa formación que nos dirige decididamente hacia Aquel que ya ha venido, que vendrá y que viene continuamente ”(Audiencia general, 18 de diciembre de 2002). 

Por lo tanto, pasemos este tiempo de fuerte gracia en el calendario litúrgico de la Iglesia preparándonos para celebrar el Nacimiento de Dios el Hijo Encarnado, el Redentor, mientras guardamos en nuestros corazones el gozo que es nuestro mientras anticipamos Su Segunda Venida en el Último Día.

Que nuestra observancia del Adviento mantenga en nuestro corazón la exhortación y promesa de Nuestro Señor a sus mayordomos fieles: “Cíñase sus lomos y encienda sus lámparas, y sean como hombres que esperan que su señor vuelva a casa después de la fiesta de bodas, para que le abran enseguida cuando venga y llame. Bienaventurados los siervos a quienes el amo encuentra despiertos cuando llega; de cierto os digo que se ceñirá y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles ”(Lc 12, 35-37).

Implorando a Nuestro Señor, por intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe, que los bendiga a ustedes, a sus hogares, a sus familias y a todas sus labores durante este Tiempo de Adviento, me quedo

Suyo en el Sagrado Corazón de Jesús y en el Inmaculado Corazón de María, y en el Purísimo Corazón de San José

Raymond Leo Cardenal Burke