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miércoles, 24 de junio de 2026

El Reino Unido tendrá un Primer Ministro «católico»



Tras la caída de Starmer, todo indica que su sucesor será Andy Burnham, que tendrá la llamativa distinción de ser el Primer Ministro «católico» de un país oficialmente protestante y, a la vez, rechazar de forma pública buena parte de la moral y la fe de la Iglesia.

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(InfoCatólica) El Primer Ministro británico, Keir Starmer, del Partido Laborista, ha caído en desgracia. Su propio partido se ha vuelto contra él por su impopularidad manifiesta en todo el país, de modo que se ha visto obligado a presentar la dimisión. En el Reino Unido, la costumbre es que el jefe del partido mayoritario sea Primer Ministro, de modo que quien suceda a Starmer al frente del Partido Laborista se convertirá automáticamente en Jefe del Gobierno.

Todo indica que el elegido por los laboristas para suceder a Starmer será Andy Burnham, que acaba de ser nombrado Miembro del Parlamento a través de una elección local a medida precisamente con esa intención. Generalmente se considera que Burnham está más a la izquierda que Starmer, hizo un papel aceptable como alcalde de Manchester y en gran medida ha sido designado porque no había nadie que destacara en el partido.

Una de las cosas más llamativas del futuro Primer Ministro, tratándose del Reino Unido, es que Burnham es católico de toda la vida. Proviene del norte de Inglaterra, donde hay una numerosa población católica procedente de la inmigración irlandesa. Sería, pues, el único Primer Ministro «católico» del Reino Unido que ha habido en sentido estricto (porque el puesto se creó en 1720) y, en sentido amplio, el primero desde tiempos de la reina María Tudor, cuando el catolicismo volvió a implantarse brevemente en Inglaterra tras la separación de Roma por el divorcio de Enrique VIII.

Lo de «católico» hay que ponerlo entre comillas, sin embargo, porque se trata de un catolicismo a la carta, parecido al de Joe Biden y otros políticos teóricamente católicos. En efecto, si bien Burnham se educó como católico e incluso fue monaguillo durante mucho tiempo, con los años y la política fue rechazando la moral de la Iglesia en temas como el aborto o el «matrimonio» del mismo sexo, como el mismo Burnham se cuidó de explicar en diversas entrevistas. El Partido Laborista, que es similar a los partidos socialistas europeos, tiene, además, una postura oficial militantemente distante de la moral católica.

Aún así, a Burnham le gusta hablar del catolicismo y afirma que su sensibilidad en temas sociales está muy relacionada con su fe. No es extraño, pues, que tuviera gran simpatía por el Papa Francisco, al que visitó en el Vaticano. Para el político, los papas anteriores habían hablado demasiado de moral y el Papa Francisco había emprendido por fin un camino diferente al dar más importancia a las cuestiones sociales. Cuando el pontífice falleció, Burnham expresó su esperanza de que su sucesor continuara por el mismo camino y la Iglesia cambiara definitivamente su moral sexual.

Curiosamente, aunque ningún otro católico ha desempeñado el cargo de Primer Ministro en tiempos modernos, otros dos primeros ministros han sido católicos, uno antes de desempeñar el cargo y otro después. Boris Johnson era anglicano (tendente al agnosticismo) cuando presidía el gobierno, pero había sido bautizado como católico. En cambio, Tony Blair se convirtió al catolicismo después de dejar de ser Primer Ministro, aunque, a semejanza de Burnham, sus opiniones sobre moral parecían diferir bastante de las de la Iglesia.