Cardenal Raymond Leo BurkeEl Cardenal Burke critica el formato sinodal del Consistorio, lamenta que la crisis de la FSSPX no figurara en la agenda y pide que la Santa Sede designe cardenales para dialogar con la Fraternidad.
(InfoCatólica) El Cardenal Raymond Burke ha valorado el reciente Consistorio Extraordinario celebrado en Roma y ha expresado su firme preocupación por las consagraciones episcopales que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) tiene previsto celebrar el 1 de julio en Écône, en una entrevista concedida a Michael Haynes en PerMariam.
El purpurado estadounidense, antiguo prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, acogió positivamente la celebración de este segundo Consistorio del pontificado de León XIV, al que acudieron cerca de 180 cardenales, y valoró que el Papa haya dado «una alta prioridad» a estos encuentros del colegio cardenalicio, que ofrecen la ocasión de «discutir cuestiones importantes con respecto a la Iglesia».
Reservas sobre el formato sinodal
Sin embargo, Burke manifestó sus reservas sobre el método de trabajo en pequeños grupos de mesa, de estilo sinodal, que ha sustituido en buena medida al debate abierto tradicional. «El formato clásico del consistorio era un debate abierto en el que todos los cardenales estaban presentes y escuchaban a quien hablaba y podían responder», recordó, para añadir que no está «completamente convencido» de la nueva fórmula.
El Cardenal señaló además que la cuestión de la sinodalidad, sobre la que los cardenales recibieron una exposición durante la sesión del sábado, «permanece sin resolver». «No está claro qué significa y ciertamente no tiene historia en la vida de la Iglesia», afirmó, reclamando «un examen crítico de lo que se quiere decir con esto o de si es una manera apropiada de llevar a cabo la consulta en la Iglesia».
Según explicó a PerMariam, el Papa «insiste bastante» en mantener este formato, pero Burke consideró que «quienes tenemos preocupaciones críticas necesitamos expresárselo».
Un programa centrado en lo mundano
Burke observó que el programa del Consistorio se centró casi exclusivamente en las preocupaciones del mundo, examinando «dónde la gente se siente aislada o perdida», mientras que las principales crisis internas de la Iglesia estuvieron ausentes de la agenda oficial. Según indicó, algunos cardenales plantearon durante las sesiones la crisis de la FSSPX, «pues les parecía muy extraño que los cardenales no hubiéramos discutido eso».
El purpurado coincidió con su entrevistador en que la amplitud temática del programa dificulta la adopción de medidas concretas: «Cuando los cardenales nos reunimos y hablamos de algo, deberíamos llegar a alguna acción pastoral, a una mejor manera de cuidar las almas, y eso no siempre es evidente».
Las consagraciones de la FSSPX: sin justificación canónica
Sobre las consagraciones episcopales previstas para el 1 de julio, Burke se mostró contundente al rechazar el argumento de «estado de necesidad» invocado por la Fraternidad. «La situación actual no constituye un estado de necesidad, porque en realidad la idea detrás de eso es que los fieles que están en la FSSPX no pueden vivir su fe católica en la Iglesia sin tener una iglesia dentro de la Iglesia», afirmó.
El Cardenal fundamentó su posición en términos doctrinales: «La verdad dogmática es que Nuestro Señor ha prometido permanecer con nosotros en la Iglesia hasta el último día. Él está con nosotros en la Iglesia y nosotros permanecemos con Él en la Iglesia». Y concluyó: «Ninguna situación justifica hacer algo que es intrínsecamente malo».
Excomunión y esperanza de diálogo
Respecto a las consecuencias canónicas, Burke precisó que la ordenación de obispos sin mandato pontificio conlleva la excomunión latae sententiae para «cualquiera que coopere activa, consciente y voluntariamente con el acto», y que la Santa Sede «tendrá que publicarla».
No obstante, restó credibilidad a los rumores sobre una posible excomunión general de todos los fieles de la FSSPX. «No creo que eso pueda sostenerse, porque creo que hay muchos fieles que son miembros de la FSSPX, incluidos también sacerdotes, que no tienen este espíritu cismático: simplemente aman la tradición del uso más antiguo del Misal Romano», argumentó. En este sentido, mencionó un estudio reciente de los doctores Stephen Bullivant y Stephen Cranney que muestra que los católicos vinculados a la misa tradicional, en su mayoría, no cuestionan la validez del Concilio Vaticano II.
Burke expresó también su esperanza de que la Santa Sede designe a «un cardenal o dos, o incluso tres cardenales» para reunirse con miembros de la FSSPX, apuntando que unas negociaciones de este nivel podrían resultar más fructíferas que las conducidas hasta ahora por el Cardenal Víctor Manuel Fernández. «Para muchos de ellos esto también es muy perturbador, porque lo ven como un acto cismático, pero podrían ser reconciliados y eso es por lo que tenemos que trabajar», sostuvo.
Sin embargo, a juzgar por las declaraciones del Papa a la prensa, Burke no percibe que vaya a producirse un acercamiento de última hora por parte de la Santa Sede: «La impresión que tengo es que el enfoque es dejarles seguir adelante y hacer esto».