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viernes, 26 de junio de 2026

PETICIÓN DEL CARDENAL BUX AL PAPA LEÓN XIV PARA EVITAR EL CISMA







Carta de Monseñor Bux pidiendo evitar el cisma

Edward Pentin ha publicado la petición de Nicola Bux, colaborador de Benedicto XVI en la que invita al Papa a tender puentes con la Sociedad de San Pío X antes de que esta consagre nuevos obispos sin mandato papal el 1 de julio. «Ahora que hemos adquirido experiencia en el diálogo con personas y grupos ajenos a la Iglesia», escribe, «¿no deberíamos, sobre todo, entablar también un diálogo interno, haciendo todo lo posible para asegurar que ninguno de esos hermanos y hermanas que el Señor nos ha confiado se pierda?»

Insta al Papa León XIV a emprender otras tres acciones fundamentales: «reexaminar» el motu proprio Summorum Pontificum del Papa Benedicto XVI; garantizar que el «Camino Sinodal» alemán no se pronuncie sobre cuestiones de doctrina, moralidad y práctica sacramental; y responder a las dubia (cuestiones formales que solicitan aclaración) que los cardenales han presentado durante el pontificado del Papa Francisco. «Los fieles necesitan ser confirmados en la verdad, la estabilidad y la inmutabilidad sustancial de la fe y deben poder oír del Sucesor de Pedro, después de más de una década de confusión, que el Espíritu Santo verdaderamente hace nuevas todas las cosas, pero en el sentido de que las lleva a su cumplimiento final ( novus ), en armonía —y no en contraste— con lo que ha sido inspirado hasta ahora». «Te ruego que actúes con rapidez, Santo Padre, te lo imploro». «No permitamos que el cisma latente se vuelva irreparable». «Oramos por usted, Santidad, con la firme esperanza de que, dentro del Consistorio, pueda iniciar y guiar un debate fructífero sobre estos temas urgentes».

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Ofrecemos a continuación una traducción de la carta de Mons. Bux 
(tomado de Infocatólica)


Santo Padre,

Con profunda y filial devoción me atrevo a dirigirle esta sincera súplica, habiendo tenido la gracia de colaborar primero con el cardenal Joseph Ratzinger y posteriormente con el Santo Padre Benedicto XVI, antes de dedicar estos últimos trece años a la oración, el sacrificio y el trabajo discreto pero constante por la unidad de la Iglesia.

La Iglesia es el puente entre Dios y la humanidad, del cual el Papa es el pontifex [en latín, el fabricante de puentes]. En efecto, la Iglesia es sinónimo de la paz que Cristo estableció como su frontera: edificar la Iglesia no es otra cosa que construir la paz y separar ambas es socavar la misión del Evangelio. Por lo tanto, le ruego a Vuestra Santidad que continúe en esta «única» dirección, para resolver en la verdad —y solo en la verdad— las numerosas «polarizaciones» que dividen el cuerpo eclesial.

Ahora que tenemos experiencia en el diálogo con personas y grupos ajenos a la Iglesia, ¿no deberíamos, también y ante todo, dialogar dentro de nuestra propia comunidad, haciendo todo lo posible por conseguir que ninguno de los hermanos que el Señor nos ha confiado se pierda?

En referencia particular a la grave acción anunciada por la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, le pido que retome el «puente» concebido por Benedicto XVI mediante el motu proprio Summorum Pontificum y, de forma consecuente, mediante el levantamiento de la excomunión. Teniendo en cuenta la realidad de tantos obispos que, con equilibrio, han logrado la armonía litúrgica en sus diócesis, Vuestra Santidad podría dar ejemplo otorgando a toda la Iglesia la posibilidad de celebrar, junto con el nuevo rito, el antiguo rito romano, reafirmando al mismo tiempo la validez de la reforma litúrgica y la inviolabilidad del Concilio Vaticano II, como cualquier otro Concilio Ecuménico.

En cuanto al «Synodaler Weg» alemán, le imploro, Santo Padre, que aclare que el «camino sinodal» no puede deliberar sobre cuestiones de doctrina, moral y práctica sacramental, y que la pastoral no puede separarse de estas; de lo contrario, el llamado «acompañamiento» jamás conducirá a la conversión necesaria, porque el pecador no sería, de hecho, apartado del pecado, sino que, al contrario, se vería impulsado hacia su confirmación e incluso su reconocimiento institucional. Vuestra Santidad ya ha afirmado que ciertas cuestiones divisivas «no pueden ser objeto de deliberaciones ni decisiones por parte de una Iglesia particular», pero sin duda es consciente de que esta grave división podría extenderse a otros episcopados. La Iglesia es inclusiva solo si quienes desean entrar reciben la iniciación sacramental y quienes desean regresar siguen el camino penitencial.

Santidad, finalmente, le imploro que elimine otro obstáculo para la verdad y la comunión: la falta de respuesta, o la respuesta insuficiente, a los dubia de los cardenales sobre los asuntos doctrinales y pastorales de los recientes sínodos. Muchos fieles en todo el mundo esperan esta respuesta, no en forma de entrevista —ya que las entrevistas reducen las palabras y el magisterio del Papa a una opinión más entre muchas— sino en forma de un documento de igual o mayor autoridad.

Los fieles necesitan ser confirmados en la verdad, la estabilidad y la inmutabilidad sustancial de la fe, porque el Espíritu Santo no puede negar lo que ha inspirado en la Iglesia a lo largo de sus dos mil años de historia. Los fieles necesitan redescubrir, con san Ireneo, que Cristo trajo todo lo nuevo al venir Él mismo a nosotros y que no hay nada nuevo que esperar, salvo la proclamación siempre nueva del Evangelio de Cristo.

Los fieles deben poder escuchar del Sucesor de Pedro, después de más de una década de confusión, que el Espíritu Santo, en efecto, renueva todas las cosas, pero en el sentido de que las lleva a su plenitud final (novus), en armonía —y no en contradicción— con lo que se ha inspirado hasta la fecha.

En virtud de la prerrogativa indispensable del munus petrino, ruego a Su Santidad que declare con claridad qué es verdad y qué es error, de manera que toda la Iglesia deba, por lo tanto, conformarse a Su palabra. Vuestra Santidad ha dicho con razón que seguir a Cristo requiere conversión y que «debemos buscar maneras de edificar nuestra unidad sobre Jesucristo y sobre lo que Jesucristo enseña». Ahora bien, Santidad, el único camino que conocemos para lograr esto es precisamente y únicamente defender la verdad. Le imploro, Santo Padre, que actúe con prontitud. No permitamos que el cisma subyacente se vuelva irreparable.

Oramos por Vuestra Santidad, con la firme esperanza de que en el Consistorio inicie y dirija un fructífero debate sobre estos asuntos apremiantes.

In Domino Jesu,


Padre Nicola Bux

24 de junio de 2026,

Fiesta de la Natividad de San Juan Bautista