BIENVENIDO A ESTE BLOG, QUIENQUIERA QUE SEAS



jueves, 30 de julio de 2026

Roche asegura que León XIV no revertirá las restricciones a la Misa tradicional



El prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el cardenal Arthur Roche, ha asegurado que el papa León XIV no modificará las restricciones a la celebración de la Misa tradicional establecidas por Traditionis custodes ni restaurará el régimen previsto por Benedicto XVI en Summorum Pontificum.

Las declaraciones fueron realizadas en una entrevista concedida al semanario británico The Tablet, en la que el purpurado inglés afirmó de manera categórica: «El papa León no va a cambiar Traditionis custodes y no va a volver a Summorum Pontificum.»

Se trata de la primera afirmación pública de Roche sobre la posición del Pontífice respecto a una de las cuestiones litúrgicas que más debate ha suscitado en la Iglesia durante los últimos años.

La unidad como argumento

Durante la entrevista, el prefecto defendió que la cuestión de la liturgia tradicional debe entenderse desde la perspectiva de la unidad eclesial. Recordó que la Eucaristía es «el sacramento de la unidad» y sostuvo que, si la celebración de la Misa se convierte en motivo de división, «algo va seriamente mal».

Roche también rechazó las denuncias de persecución formuladas por algunos fieles vinculados a la liturgia tradicional. Según explicó, cuando el Papa concede autorizaciones conforme a la normativa vigente y esos grupos continúan afirmando que son perseguidos, «no pueden responder cuál es realmente el problema».

Asimismo, lamentó el tono de algunas críticas dirigidas contra responsables de la Iglesia y llegó a preguntarse: «¿Se puede decir honestamente que uno es católico cuando escribe cosas tan llenas de odio sobre personas y sobre la Iglesia?».

Defensa de la reforma litúrgica

El prefecto precisó que no considera errónea la liturgia anterior al Concilio Vaticano II, pero sostuvo que la reforma impulsada tras el Concilio respondió a la necesidad de preparar a la Iglesia para una renovada tarea misionera.

Entre los cambios introducidos destacó la ampliación de las lecturas bíblicas en la liturgia y subrayó una comprensión distinta de la participación de los fieles en la celebración eucarística. Mientras que en la forma tradicional el sacerdote actúa en representación de la asamblea, afirmó, la reforma conciliar pone de relieve que todo el pueblo bautizado participa activamente en la celebración junto al sacerdote.

Las declaraciones del prefecto no constituyen un cambio de posición. Desde la publicación de Traditionis custodes, Arthur Roche ha sido uno de sus más firmes defensores.

Ya en enero, durante el consistorio extraordinario convocado por León XIV, el cardenal intentó situar la cuestión litúrgica en el centro del debate. Roche distribuyó entre los cardenales un extenso documento en el que defendía la reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II y justificaba las restricciones impuestas por Francisco a la celebración según el Misal de 1962. Finalmente, el debate fue aplazado y la cuestión quedó fuera del orden del día del consistorio.

Un debate que sigue abierto

Las declaraciones de Roche llegan en un momento en que el futuro de la liturgia tradicional continúa siendo objeto de intenso debate dentro de la Iglesia. Desde la promulgación de Traditionis custodes en 2021, numerosas diócesis han restringido la celebración según los libros litúrgicos de 1962, mientras otras han buscado vías para mantener su continuidad pastoral.

Además, el debate litúrgico dio un giro con las consagraciones episcopales realizadas por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) en Ecône a principios de julio.

La consagración de cuatro nuevos obispos sin mandato pontificio desembocó en el decreto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe que calificó el acto como cismático y declaró la excomunión de los obispos consagrados y de quienes participan directamente con la FSSPX.

Este acontecimiento alteró profundamente el clima en torno a la cuestión litúrgica. El foco dejó de estar exclusivamente en Traditionis custodes para centrarse en la ruptura con la FSSPX y en las consecuencias que esa decisión podía tener para el conjunto del mundo tradicional.

Al mismo tiempo, numerosas comunidades vinculadas a la liturgia tradicional que permanecen en plena comunión con Roma manifestaron su preocupación por el riesgo de que se identificara su situación con la de la Fraternidad, insistiendo en que la inmensa mayoría de los fieles ligados al usus antiquior continúan viviendo plenamente integrados en la vida de la Iglesia.

Las palabras del prefecto del Dicasterio para el Culto Divino contrastan con esas posiciones y apuntan a la continuidad de la línea marcada por Traditionis custodes, aunque hasta el momento León XIV no se ha pronunciado personalmente sobre esta cuestión ni ha publicado documento alguno relativo a una eventual modificación de la normativa vigente.

Crecen las voces contra Traditionis custodes

Lejos de cerrarse, el debate se ha intensificado durante las últimas semanas. Algunas de las críticas más directas llegaron por parte del cardenal Gerhard Ludwig Müller, quien pidió recuperar la plena libertad para la celebración de la Misa tradicional y sostuvo que Traditionis custodes «no tuvo un efecto positivo», sino que terminó reforzando las posiciones de la FSSPX.

Asimismo, el arzobispo Georg Gänswein afirmó que Francisco «se equivocó» con Traditionis custodes y defendió que ese error debería corregirse. Además, reveló el profundo dolor que experimentó Benedicto XVI al conocer la publicación del motu proprio que limitaba el alcance de Summorum Pontificum.

En este contexto, las declaraciones de Roche parecen dirigidas a enfriar las expectativas de quienes confiaban en una revisión de la política litúrgica iniciada durante el pontificado de Francisco.

Los últimos recuerdos de Francisco

En la entrevista, Roche también evocó su último encuentro con el papa Francisco. Relató que estuvo con él el día anterior a su fallecimiento y recordó cómo el Pontífice insistió en salir a la plaza de San Pedro para saludar a los fieles a pesar de la oposición inicial de los médicos.

Según el cardenal, tras regresar al Vaticano y ser acostado nuevamente en su habitación, Francisco pronunció sus últimas palabras: «Gracias por llevarme hasta la gente».

Roche abordó además otras cuestiones relacionadas con la vida de la Iglesia, defendió la importancia de la asistencia dominical a la Misa como elemento esencial de la vida católica y expresó su preocupación por la evolución de la cultura contemporánea en materias como el aborto y la eutanasia, reivindicando la enseñanza de Humanae Vitae y la necesidad de preservar la dignidad de la vida humana hasta su fin natural.

Por el momento, la única certeza es que el propio León XIV no se ha pronunciado sobre esta cuestión. Las palabras de Arthur Roche reflejan la posición del prefecto del dicasterio encargado de la liturgia, pero cualquier eventual modificación —o confirmación— de Traditionis custodes dependerá, en último término, de una decisión del Papa.