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jueves, 28 de mayo de 2026

Chartres se consolida como símbolo del renacer católico en Europa



Más de 20.000 peregrinos recorrieron este año los cerca de cien kilómetros que separan París de Chartres en una nueva edición de la tradicional Pèlerinage de Chrétienté, una cita que vuelve a confirmar el vigor espiritual y humano de los ambientes vinculados a la liturgia tradicional en Europa.

El sacerdote tanzano Antonius Maria Mamsery, superior general de los Misioneros de la Santa Cruz, fue el encargado de celebrar la Misa solemne de Pentecostés durante la peregrinación y dejó un mensaje de esperanza sobre el futuro del catolicismo europeo. En declaraciones concedidas a AdVaticanum, el religioso definió Chartres como “la esperanza de Europa” y destacó especialmente la presencia masiva de jóvenes, familias numerosas y vocaciones sacerdotales.


Una juventud católica que sorprende en Europa

Uno de los aspectos que más impresionó al sacerdote africano fue precisamente la cantidad de niños y jóvenes presentes durante la peregrinación. Frente al panorama de secularización que atraviesa gran parte del continente, Mamsery aseguró haber encontrado en Chartres una realidad distinta a la habitual en muchas parroquias europeas.

El superior de los Misioneros de la Santa Cruz subrayó que las comunidades ligadas a la liturgia tradicional están atrayendo a numerosas familias jóvenes y pueden desempeñar un papel decisivo en el futuro religioso y cultural de Europa.

La peregrinación, marcada por largas caminatas, confesiones, rezos y cantos, fue presentada por el sacerdote como una manifestación concreta de renovación espiritual en una sociedad cada vez más dominada por el individualismo y la distracción tecnológica.


El crecimiento de la Misa tradicional en África

Mamsery, originario de Tanzania, también habló del creciente interés por la Misa tradicional en distintos países africanos. Según explicó, muchos fieles percibieron que “algo se había perdido” tras los cambios litúrgicos posteriores al Concilio y muestran hoy un renovado interés por la liturgia tradicional cuando tienen ocasión de conocerla.

El sacerdote aseguró recibir cada vez más solicitudes de jóvenes procedentes de países como Mozambique, Angola o Sudáfrica interesados en descubrir la Misa tradicional y profundizar en la espiritualidad católica clásica.

En varios países africanos, explicó, las vocaciones sacerdotales continúan creciendo con fuerza. Solo en Tanzania, donde hace décadas existían tres seminarios mayores, actualmente funcionan al menos siete, todos ellos llenos de seminaristas.

África podría ayudar a reevangelizar Europa

El religioso considera probable que, en el futuro, sacerdotes africanos desempeñen un papel importante en la reevangelización del continente europeo, especialmente ante la grave escasez de vocaciones que sufren numerosas diócesis occidentales.

Según indicó, muchas diócesis europeas cuentan apenas con uno o dos seminaristas, mientras que en África y Asia siguen aumentando los jóvenes que desean formarse para el sacerdocio.

Mamsery señaló además que esta realidad ya comienza a verse en algunos países europeos, donde un número creciente de sacerdotes procede del continente africano.

Convivencia pacífica con los musulmanes en Tanzania

Durante la entrevista, el superior de los Misioneros de la Santa Cruz destacó también la convivencia pacífica entre cristianos y musulmanes en Tanzania. A diferencia de otras regiones africanas marcadas por tensiones religiosas, aseguró que en su país existe una relación cordial entre ambas comunidades.

Incluso explicó que numerosas familias musulmanas inscriben a sus hijos en escuelas católicas y que durante la pasada Pascua varios musulmanes recibieron el bautismo tras completar su catequesis.

Vocaciones y expansión de su comunidad

La comunidad fundada bajo el carisma de preservar y difundir la liturgia tradicional atraviesa además un importante crecimiento vocacional. Mamsery relató que recientemente abrió un seminario menor pensado inicialmente para medio centenar de jóvenes, pero que rápidamente superó todas las previsiones al recibir alrededor de 300 candidatos.

El sacerdote explicó que ahora necesitan ampliar infraestructuras y recursos para sostener la formación de los seminaristas y responder al creciente interés de jóvenes que desean incorporarse a la congregación en distintos países.

La edición de este año de Chartres vuelve así a consolidarse como uno de los principales referentes del catolicismo tradicional contemporáneo y como un fenómeno religioso que, lejos de desaparecer, continúa atrayendo a nuevas generaciones dentro y fuera de Europa.