DURACIÓN 33:03 MINUTOS
Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que procede de Dios (1 Cor 2, 12), el Espíritu de su Hijo, que Dios envió a nuestros corazones (Gal 4,6). Y por eso predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los judíos y locura para los gentiles, pero para los llamados, tanto judíos como griegos, es Cristo fuerza de Dios y sabiduría de Dios (1 Cor 1,23-24). De modo que si alguien os anuncia un evangelio distinto del que recibisteis, ¡sea anatema! (Gal 1,9).
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sábado, 18 de abril de 2026
Cristo Rey y el Nuevo Orden Mundial (Monseñor Athanasius Schneider)
Conferencia de Monseñor Schneider pronunciada en Madrid el 14 de marzo en el congreso:
«Cristo Rey: España será cristiana o no será»
TIEMPO 44:22 MINUTOS
Sobre Mons. Athanasius Schneider
Anton Schneider nació en Tokmok, (Kirghiz, Antigua Unión Soviética).
En 1973, poco después de recibir su primera comunión de la mano del Beato Oleksa Zaryckyj, presbítero y mártir, marchó con su familia a Alemania.
Cuando se unió a los Canónigos Regulares de la Santa Cruz de Coimbra, una orden religiosa católica, adoptó el nombre de Athanasius (Atanasio).
Fue ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1990.
A partir de 1999, enseñó Patrología en el seminario María, Madre de la Iglesia en Karaganda.
El 2 de junio de 2006 fue consagrado obispo en el Altar de la Cátedra de San Pedro en el Vaticano por el Cardenal Angelo Sodano.
En 2011 fue destinado como obispo auxiliar de la Archidiócesis de María Santísima en Astana (Kazajistán), que cuenta con cerca de cien mil católicos de una población total de cuatro millones de habitantes.
Mons. Athanasius Schneider es el actual Secretario General de la Conferencia Episcopal de Kazajistán.
El magisterio retórico (Bruno Moreno)

Otras veces hemos hablado ya de un tema que era obvio para cualquier teólogo del pasado, pero hoy parece una novedad: no todo el magisterio es magisterio. O, dicho menos provocativamente, pero con más precisión para evitar la paradoja, no todo lo que hay en los textos magisteriales es propiamente magisterio en sentido estricto y mucho menos lo es todo lo que sale de la boca de los obispos y papas.
¿Han visto los lectores lo que he hecho? Al decir “no todo el magisterio es magisterio”, he usado una frase retórica, que tiene una gran fuerza por su brevedad y contundencia, sazonada con una pizca de extrañeza para que resulte más llamativa.
¿Cuál es el problema con la retórica? Que no se puede tomar del todo en serio. Estrictamente hablando, “no todo el magisterio es magisterio” constituye una contradicción y, por lo tanto, lógicamente es ruido. Las frases retóricas arrastran al oyente y pueden quedar fijadas en su mente, pero requieren después una gran cantidad de explicaciones, matizaciones y precisiones para entender el sentido que encierran, sin exageraciones ni malentendidos. Es decir, para separar el metal precioso de la ganga.
Antes, ya en el primer párrafo, di la explicación de mi frase retórica: “no todo lo que hay en los textos magisteriales es propiamente magisterio en sentido estricto”. Esto sí que es cierto y resulta mucho más preciso y claro que la frase retórica. Desgraciadamente, lo que la explicación tiene de preciso lo pierde de atractivo y de llamativo. Se hace aburrida, no capta la atención del que escucha o lee y se olvida con facilidad.
La retórica tiene la finalidad de suscitar una fuerte emoción en el oyente, de conmoverle y tocar su corazón. Precisamente por eso, tiene sus lugares adecuados, como la publicidad, un sermón exhortativo, los discursos para enardecer a los soldados antes de una batalla, o los (generalmente vanos) intentos de los padres de convencer a un niño pequeño de que debe comerse la papilla de verduras. Nada hay de malo en ello, pero, cuando la retórica se sale de su lugar propio, se convierte en una tentación, que desnaturaliza otras formas de discurso.
Me temo que hay que reconocer que el magisterio actual hace tiempo que coquetea con la tentación retórica. Es inevitable, porque, a medida que los prelados se van metiendo en todos los temas bajo el sol, desde la ecología hasta medicina, la política o la meteorología, resulta casi imposible mantenerse en el plano esencialmente explicativo o docente, que es el propio del magisterio.
Podrían darse numerosos ejemplos del pontificado anterior. Los múltiples “tengo un sueño” de la exhortación postsinodal “Querida Amazonia” son claros casos de retórica sin contenido magisterial. Las apelaciones a la “madre Tierra”, a sus “gemidos” y a los pecados contra ella de Laudato Si son igualmente retóricas. Lo mismo se puede decir de multitud de afirmaciones del Papa Francisco sobre la inmigración, el “¿quién soy yo para juzgar?”, el “nadie puede ser condenado para siempre” o incluso la “inadmisibilidad” de la pena de muerte (signifique eso lo que signifique, porque nadie lo sabe). Se trata de afirmaciones destinadas no tanto a transmitir una verdad, sino más bien a conmover al oyente para que dé más importancia a las cuestiones ecológicas, aborrezca la contaminación, sea acogedor con los inmigrantes o, en el peor de los casos, se admire ante lo avanzado y comprometido que es el hablante. Lo que no son esas afirmaciones es propiamente magisterio, porque, o bien carecen de significado o, estrictamente hablando, son erróneas (ni la tierra es nuestra madre, ni se puede pecar contra seres que no son personales, etc.).
Como hemos visto estos días, a León XIV, que aprendió a ser papa junto al Papa Francisco, se le han pegado algunas de las costumbres menos afortunadas de su antecesor. En efecto, en relación con el tema de la guerra de Irán y por su laudable deseo de parar ese terrible conflicto que se ha cobrado ya la vida de multitud de inocentes, ha dejado que invadan su discurso afirmaciones retóricas que pueden llevar a error si se toman como afirmaciones magisteriales.
Ejemplos de esas afirmaciones son frases recientes del Pontífice como “Dios no escucha a los que hacen la guerra”, “Dios no bendice ningún conflicto”, “todo el que es discípulo de Cristo, el Príncipe de la Paz, nunca está del lado de los que antes empuñaban la espada y hoy arrojan bombas” o “las acciones militares no crean espacio para la libertad ni para tiempos de paz, que solo vienen de la paciente promoción de la coexistencia y el diálogo entre los pueblos”.
Al escucharlas, inmediatamente surgen preguntas. Si Dios no escucha a los que hacen la guerra, ¿quiere eso decir que no escuchaba a San Fernando, a San Luis o al rey David? Si Dios no bendice ningún conflicto, ¿cómo pueden existir las guerras justas? ¿Cómo es que la Iglesia mantiene capellanes militares para bendecir y atender religiosamente a los que participan en conflictos? Si Dios nunca está de parte de los que empuñan la espada o arrojan bombas, ¿cómo es que hay muchos de ellos que son santos e incluso la Iglesia ha tenido órdenes religiosas enteras dedicadas a empuñar la espada? ¿Por qué habló elogiosamente San Pablo del magistrado que lleva espada? Si las acciones militares no crean espacio para la libertad ni para tiempos de paz, ¿cómo es que la experiencia de siglos nos dice evidentemente lo contrario? ¿Cómo es que multitud de Papas, como San Juan Pablo II, en ocasiones han dicho que era un deber hacer una guerra en concreto para conseguir la paz o la libertad?
Con todo el respeto debido, lo cierto es que se trata de frases erróneas, porque no concuerdan con la enseñanza de la Iglesia. O, mejor dicho, son simplemente retóricas y no magisteriales. El Papa, con toda la razón del mundo, rechaza el conflicto de Irán, que es en buena parte innecesario e injustificado, y clama contra él, deseando conmover los corazones de los que le escuchan para que pongan fin a la matanza de inocentes. Al hacerlo, se deja llevar por la retórica y dice cosas que quizá no debería decir como maestro, pero que son muy comprensibles en un padre que sufre por sus hijos.
El problema es que las afirmaciones puramente retóricas solo sirven para los que ya están convencidos. Su punto débil está en que no sirven para convencer al que piensa distinto, porque inmediatamente descubre que no tienen contenido racional. No son diálogo, sino más bien pura exhortación.
Así ha pasado con el Vicepresidente de los Estados Unidos, J.D. Vance, que ha hecho notar que lo que decía el Papa, estrictamente hablando, era erróneo. Y debemos admitir que tiene toda la razón en decirlo, porque así es (curiosamente le sucedió lo mismo con el Papa anterior y el ordo amoris). Vance necesitaba magisterio claro y con contenido racional sobre las causas de la guerra justa, para que pudiera descubrir que la guerra que su gobierno ha desencadenado en Irán muy probablemente no sea justa. En cambio, lo que recibió de la Iglesia fue retórica conmovedora y, como era predecible, no le ha convencido. Necesitaba pan y recibió una piedra.
Al margen de este momento concreto y de la guerra de Irán (que Dios quiera que no se reanude), quizá todo esto debería mostrarnos la importancia de la distinción. Como decían los escolásticos, pensar es distinguir. Es fundamental distinguir lo que es magisterio y lo que son otras cosas, desde retórica hasta afirmaciones protocolarias, buenos deseos, consideraciones personales, aplicaciones prudenciales y aspectos similares. No sea que, al descubrir los frecuentes errores, vanidades e incluso tonterías que puede haber en lo segundo, caiga en descrédito lo primero. El oro es oro y la ganga es ganga. Llevamos este tesoro en vasos de barro, para que se manifieste que lo sublime de esta fuerza viene de Dios y que no viene de nosotros.
En lo verdaderamente magisterial es donde se encuentra la unidad esencial de la Iglesia, en torno al tesoro de la Revelación de Dios, y por eso le corresponde la obediencia de la fe y la sumisión de los católicos. En lo demás, siempre con el respeto debido, pero también con gran libertad, cada uno piensa y decide de acuerdo con su saber y su conciencia.
Bruno Moreno
domingo, 12 de abril de 2026
¿Qué está en juego en la “batalla por Hungría”?

La Batalla por Hungría no decide solo un gobierno: decide si una nación puede seguir defendiendo su soberanía frente a las presiones del poder globalista.
Las elecciones parlamentarias celebradas en Hungría se han convertido en mucho más que una cita electoral. Diversos analistas y medios internacionales como RT ya las han descrito como la “Batalla por Hungría”, una expresión que refleja el enorme pulso político que se libra en el corazón de Europa.
En esta contienda no solo participan los partidos húngaros. También aparecen actores internacionales con intereses claros: la Unión Europea, Ucrania, Estados Unidos y, en menor medida, Rusia. Cada uno intenta influir en el rumbo político del país, porque el resultado marcará el futuro de Hungría y también el equilibrio ideológico del continente.
El pueblo húngaro, sin embargo, es quien más se juega en esta batalla. Sus ciudadanos vivirán las consecuencias directas de la decisión que adopten en las urnas. La continuidad del gobierno de Viktor Orbán o la llegada de la oposición marcarán el modelo de país en los próximos años.
La pregunta central resulta evidente: ¿qué está realmente en juego en la llamada Batalla por Hungría?
La presión ideológica de la Unión Europea
La Unión Europea mantiene desde hace años una fuerte confrontación política con el gobierno de Viktor Orbán. El motivo no se limita a cuestiones económicas o institucionales. En realidad, el choque responde a una batalla ideológica profunda.
Hungría se ha convertido en uno de los pocos países de la UE que defiende abiertamente la soberanía nacional, las raíces cristianas y una agenda conservadora frente al modelo izquierdista-globalista dominante en Bruselas.
Desde la perspectiva de la burocracia europea, el gobierno húngaro representa un obstáculo para proyectos globalistas más ambiciosos. Bruselas impulsa planes de federalización europea, mientras que Orbán defiende la autonomía de los Estados miembros.
La oposición húngara cuenta además con el asesoramiento económico de István Kapitany, antiguo vicepresidente de Movilidad de Shell. Sus planteamientos apuntan hacia un modelo más alineado con la agenda económica globalista internacional que Bruselas promueve en el bloque.
La UE busca inmiscuirse, interferir y derrotar Orbán con el objetivo de eliminar uno de los principales frenos al proyecto político que pretende consolidar en Europa.
El papel de Ucrania en la presión sobre Hungría
Ucrania también mantiene un conflicto político con el gobierno húngaro. El origen de esa tensión se encuentra en la postura adoptada por Viktor Orbán frente a la guerra. Hungría ha optado por una política pragmática. Orbán se niega a enviar armas a Ucrania, mantiene relaciones energéticas con Rusia y ha bloqueado en ocasiones determinados paquetes de financiación de la Unión Europea dirigidos a Kiev.
Esta postura ha provocado fuertes fricciones. Ucrania incluso ha utilizado el oleoducto Druzhba, del que Hungría depende en gran medida para su suministro energético, como instrumento de presión política. Además, sectores políticos cercanos a Kiev han difundido mentiras y falsedades de acusaciones sobre supuesta injerencia rusa en la política húngara, una narrativa que la oposición ha utilizado durante la campaña electoral.
Sin embargo, esas acusaciones forman parte del clima político que rodea a la llamada Batalla por Hungría, donde cada actor intenta influir en el resultado.
El respaldo de Estados Unidos a Viktor Orbán
Mientras Bruselas y Kiev presionan para debilitar al actual gobierno húngaro, Estados Unidos vive una situación política diferente. El liderazgo conservador estadounidense observa a Hungría como un referente dentro de Europa. Donald Trump y el vicepresidente J.D. Vance han mostrado públicamente su apoyo a Viktor Orbán, un gesto que refleja la afinidad ideológica entre ambos proyectos políticos.
La estrategia estadounidense contempla el apoyo a líderes conservadores europeos que defienden la soberanía nacional y los valores tradicionales. En esa visión geopolítica, Hungría podría convertirse en un modelo alternativo frente al dominio político de la élite liberal-globalista que controla buena parte de las instituciones europeas.
Desde esa perspectiva, la continuidad de Orbán reforzaría un bloque de países que reivindican una Europa basada en las naciones, la identidad cultural y la libertad política.
El limitado papel de Rusia
A pesar de las acusaciones frecuentes sobre supuesta influencia rusa, la realidad muestra un escenario bastante distinto. Rusia mantiene una relación pragmática con Hungría. El Kremlin valora la postura independiente de Viktor Orbán respecto al conflicto ucraniano y considera a Hungría un socio relevante dentro de Europa.
El presidente Vladimir Putin también ha señalado en distintas ocasiones que Orbán podría facilitar una futura mejora en las relaciones entre Rusia y la Unión Europea cuando termine la guerra en Ucrania. Sin embargo, Rusia apenas interviene en el proceso electoral húngaro. Su interés directo resulta mucho menor que el de otros actores internacionales que sí intentan influir activamente en la llamada Batalla por Hungría.
Lo que realmente se juega el pueblo húngaro
Más allá de las maniobras internacionales, el verdadero protagonista de esta historia es el pueblo húngaro. Durante el mandato iniciado en 2022, el gobierno de Viktor Orbán ha logrado mantener la estabilidad económica del país en un contexto europeo extremadamente complejo. Hungría ha evitado una crisis energética gracias a la continuidad de las importaciones de gas y petróleo procedentes de Rusia. Además, el gobierno húngaro ha mantenido al país al margen del conflicto militar en Ucrania, una decisión que muchos ciudadanos consideran clave para preservar la seguridad nacional.
Orbán también ha impulsado políticas destinadas a reforzar la soberanía política y cultural de Hungría, frente a las presiones externas. Por ese motivo, numerosos votantes consideran que una derrota electoral del actual gobierno podría tener consecuencias negativas para los intereses nacionales del país.
Un escenario incierto tras las elecciones
Si Viktor Orbán logra formar gobierno nuevamente, algunos analistas no descartan que sectores vinculados a la oposición así como la UE intenten promover protestas o incluso una Revolución de Colores, una estrategia política que ya se ha visto en otros países.
Las inversiones políticas y mediáticas realizadas para derrotar al actual gobierno han sido enormes. Ante una eventual victoria de Orbán, ciertos actores internacionales podrían intentar cuestionar el resultado bajo el argumento de una supuesta injerencia extranjera. Este tipo de escenarios no garantiza el éxito de quienes los impulsan, pero sí podría generar inestabilidad política y social en Hungría.
Más que unas elecciones nacionales
La llamada Batalla por Hungría representa mucho más que unas elecciones nacionales. En realidad simboliza el choque entre dos modelos de Europa. Por un lado, se encuentra el proyecto de una Europa centralizada, dirigida por élites políticas y económicas que pretenden uniformar las decisiones de los Estados. Por otro lado, aparece la visión de países que defienden su soberanía, su identidad cultural y su libertad política.
Hungría se ha convertido en el campo de pruebas de ese enfrentamiento. Y la gran pregunta que recorre Europa resulta inevitable: si cae Hungría, ¿quién defenderá después la soberanía de las naciones?
La Batalla por Hungría no decide solo un gobierno: decide si una nación puede seguir defendiendo su soberanía frente a las presiones del poder globalista.
Sumisión del pueblo español: ¿hasta cuándo?

Cuando una nación consiente la humillación sistemática, no solo pierde su libertad: pierde su alma. Lo que hoy vive España no es una crisis política, es una apostasía nacional donde la servidumbre se ha aceptado como destino. Cuando un pueblo acepta la humillación como algo normal, la libertad deja de existir y comienza la sumisión.
La docilidad del español actual es el mayor triunfo de la ingeniería social en la que estamos inmersos. Observamos con preocupación cómo situaciones que antes provocaban indignación, rechazo y rebeldía, hoy generan un silencio que bordea la servidumbre voluntaria. En España ocurren hechos graves: el ultraje a los símbolos nacionales, el pacto con los herederos de los asesinos de ETA, una corrupción sistémica que ya no escandaliza, un expolio fiscal asfixiante, etc. Hemos pasado de ser un pueblo de conquistadores a una masa de rehenes del bienestar subvencionado.
Este fenómeno plantea una pregunta incómoda pero necesaria: ¿por qué el español ha dejado de rugir para limitarse a balar? Nos han lobotomizado con una cultura de la derrota y una resignación que se ha instalado poco a poco. La historia demuestra que los pueblos libres reaccionan ante las injusticias; cuando esa reacción desaparece, surge la normalización del abuso absoluto del poder.
Cuando el desprecio a España se vuelve cotidiano
El ultraje a la bandera nacional
Uno de los síntomas más visibles de esta sumisión aparece en el trato que recibe la bandera nacional. La nación tolera su propio ultraje como si fuera un trapo viejo. Quemar el símbolo de nuestra unidad sale gratis, mientras que defenderlo te convierte en un paria ante los ojos de la corrección política oficial. En cualquier sociedad madura, la bandera representa la soberanía y la convivencia; en España, el desprecio se ha convertido en algo cotidiano y sin consecuencias.
El blanqueamiento de terroristas
El abrazo de Pedro Sánchez con los matarifes de los proetarras de Bildu es el acto de traición más infecto de nuestra historia reciente. No es pragmatismo, es una profanación de las tumbas de nuestras víctimas que el pueblo permite sin rodear la Moncloa. Durante décadas, España sufrió los asesinatos de ETA; hoy, el poder pacta con quienes no han pagado por sus crímenes ni muestran ni reparo moral ni arrepentimiento. Es una anestesia moral aterradora.
Corrupción, expolio y restricciones a la libertad
La corrupción como paisaje político
El Estado se ha convertido en una organización extractiva que nos esquilma mediante un terrorismo fiscal sin precedentes.
Por otra parte, investigaciones judiciales, corrupción sistémica de los políticos, sobres con dinero y redes clientelares ocupan titulares mientras la sociedad se acostumbra al abuso. En una nación fuerte, cada escándalo debería provocar exigencias claras de responsabilidad penal; aquí, la repetición constante genera una pérdida total de la capacidad de reacción.
Control sobre la vida cotidiana y presión fiscal
Pagamos la fiesta de una casta que, tras confinarnos ilegalmente, ahora nos encadena con una deuda impagable que heredarán nuestros nietos. El poder político limita derechos fundamentales con una facilidad creciente a la par que nos saquea el bolsillo. El silencio social ante este atropello refuerza la sensación de que la sumisión avanza sin resistencia real.
Lengua, invasión y desigualdad de derechos
El español perseguido en su propia casa
Somos la única nación del mundo que financia con dinero público la persecución de su propia lengua. El apartheid lingüístico en las regiones dominadas por el separatismo es una agresión directa permitida por un Gobierno que ha vendido a los españoles por siete votos. Es inaudito que hablar español sea un problema en espacios públicos o educativos de tu propia nación. Que seas perseguido.
Invasión migratoria e inseguridad
La invasión migratoria descontrolada es el acta de defunción de nuestra seguridad y cultura, de nuestra identidad y esencia. Mientras se desprotege al nacional y se entrega el barrio al delincuente importado, la propaganda oficial castiga al español que se atreve a decir la verdad. Este sentimiento alimenta una percepción de injusticia social que ya es insoportable.
La raíz del problema: la complicidad del silencio
Una sociedad que prefiere la comodidad de la esclavitud a la fatiga de la libertad merece lo que le está pasando. Pero no es solo el sanchismo. Lo que está ocurriendo es el espejo de una España que ha decidido dejar de serlo para convertirse en un campo de experimentos de la Agenda 2030. La sumisión no apareció de repente; surgió tras años de propaganda, división y desgaste social.
La historia no perdonará a la generación que, teniendo todas las herramientas para luchar, decidió bajar la cabeza y morir en silencio. Una nación libre necesita ciudadanos conscientes y dispuestos a defender su honor. La pregunta final nos pertenece a todos: ¿hasta cuándo aguantará el pueblo español?
¡O España despierta, o España desaparece!
sábado, 11 de abril de 2026
Aveline pide acoger la Misa tradicional, pero insiste: «la tradición incluye el Vaticano II»

El cardenal Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella y presidente de la Conferencia Episcopal Francesa, ha situado la cuestión litúrgica entre los asuntos eclesiales más delicados del momento en Francia. En una entrevista concedida a KTO con motivo de la Pascua, el purpurado abordó la relación entre liturgia y tradición a partir de la carta enviada por el Papa a los obispos franceses durante su asamblea plenaria de primavera.
Aveline abordó directamente la tensión entre liturgia y tradición, insistiendo en que no se trata de una cuestión meramente ritual, sino de fondo teológico. Una idea que, por cierto, ya ha comenzado a abrirse paso entre los propios obispos franceses, que reconocen que detrás del debate litúrgico hay “problemas de doctrina y de eclesiología”, especialmente en torno a la aceptación del Concilio Vaticano II.
Acoger a los fieles ligados al rito antiguo, pero sin cuestionar el último Concilio
El presidente del episcopado francés explicó que los obispos están llamados a ejercer una “solicitud pastoral” hacia los fieles vinculados a la liturgia anterior a la reforma conciliar. En sus palabras, hay que “acoger” esa necesidad espiritual y no empezar por juzgarla.
Sin embargo, esa acogida tiene un límite claro: la aceptación de la tradición viva de la Iglesia, que para Aveline incluye expresamente el Concilio Vaticano II. “La tradición llega hasta el último concilio, incluido el Vaticano II”, sostuvo.
Con ello, el cardenal intenta mantener un equilibrio que en la práctica sigue siendo fuente de tensión: abrir espacio a quienes prefieren la liturgia anterior al Concilio, pero exigirles al mismo tiempo la aceptación de la enseñanza conciliar.
“No es necesariamente irreconciliable”
Durante la entrevista, se le planteó precisamente esa aparente contradicción: cómo hacer sitio a quienes prefieren la tradición anterior al Vaticano II mientras se les pide aceptar ese mismo Concilio.
Aveline respondió que esa tensión “no es necesariamente irreconciliable”, siempre que se adopte una “hermenéutica de la continuidad”. Según su planteamiento, cada concilio responde a un momento de la historia y no anula los anteriores, sino que se inserta en una continuidad más amplia.
Sin embargo, el propio debate en Francia muestra que esta interpretación no logra cerrar la herida. El crecimiento de comunidades vinculadas al Vetus Ordo ha llevado incluso al Papa a advertir de una “dolorosa fractura” en torno a la celebración de la Misa, pidiendo a los obispos soluciones concretas para integrar a estos fieles sin romper la unidad.
La Fraternidad San Pío X y la herida que sigue abierta
La entrevista abordó también el anuncio de nuevas consagraciones episcopales por parte de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Aveline calificó ese gesto como motivo de “tristeza”, subrayando que no es la primera vez en la historia de la Iglesia que un concilio encuentra dificultades para ser recibido.
Más que recurrir a medidas de fuerza, el cardenal defendió el diálogo como único camino. “Solo el diálogo permite continuar el anuncio del Evangelio”, afirmó, evocando incluso el ejemplo de san Agustín ante las divisiones en la Iglesia africana.
Liturgia, tradición y crisis de transmisión
Lo más revelador de su intervención quizá no esté en las fórmulas de conciliación, sino en el diagnóstico de fondo. Aveline relaciona esta cuestión con la sed espiritual de muchos fieles, especialmente jóvenes, que buscan estabilidad doctrinal, raíces y una fe expresada con formas sólidas.
Por eso insiste en que la respuesta no puede consistir simplemente en derivarlos de un lugar a otro, sino en acoger ese anhelo y explicarlo a la luz de la tradición de la Iglesia. Pero, de nuevo, la clave está en qué se entiende por tradición: si una continuidad orgánica con lo recibido o una adhesión obligada a la lectura posconciliar dominante.
Una cuestión abierta que Francia no ha resuelto
Las palabras de Aveline confirman que el debate sobre la liturgia tradicional sigue lejos de cerrarse en Francia. El episcopado habla de acogida, de escucha y de continuidad, pero el fondo del problema permanece intacto: la dificultad de armonizar el apego a la tradición litúrgica anterior con la recepción de un Concilio cuya aplicación sigue siendo, para muchos, fuente de fractura.
La cuestión, por tanto, no es solo disciplinar o de qué forma se celebra la Misa. Es una cuestión de tradición, de autoridad y de continuidad eclesial, que llega incluso a cuestionar qué significa ser fiel a la tradición de la Iglesia en el siglo XXI.
Las "democracias" occidentales son cada vez más hipócritamente totalitarias.
Päivi Räsänen es una parlamentaria finlandesa, exministra del Interior, médica y madre de siete hijos. En 2019, recurrió a Twitter para criticar la participación de su iglesia luterana en el Desfile del Orgullo de Helsinki, citando la Carta a los Romanos.
Ese tuit desencadenó una investigación penal. La fiscalía rastreó los hechos hasta un folleto de 2004, escrito a petición de su propia iglesia, en el que Räsänen expresaba la visión cristiana del matrimonio y la sexualidad. Este texto teológico, distribuido en la parroquia, fue escrito antes de que existiera la ley por la que posteriormente fue condenada.
Siete años de juicio. Absuelta en primera instancia. Absuelta en apelación. Posteriormente, el Tribunal Supremo finlandés (por 3 votos contra 2) la declaró culpable de "incitación al odio".
Räsänen apelará ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. «No se trata solo de mi libertad», declaró. «Se trata de la libertad de toda persona que quiera expresar sus creencias en el ámbito público».
Pro Vita & Famiglia escribe:
Lo que le ocurrió en Finlandia es precisamente lo que denuncia nuestra campaña E I PARLO en Italia: quienes hablan "demasiado" corren peligro hoy en día. ¡Y lo sabemos bien, con 12 campañas censuradas!
¿Y tú qué opinas? ¿Está la libertad de expresión también bajo ataque en Italia?
Aloisius escribe:
Otro ejemplo, entre muchos, del nivel de idiotez alcanzado por las "democracias" occidentales, cada vez más hipócritamente totalitarias:
Todo pensamiento que afirma la realidad y rechaza las visiones ilusorias que buscan subvertirla se convierte en "incitación al odio", o "fobia", o "racismo", "suprematismo", etc., etc.
Las diferencias objetivas se convierten en "discriminación", la naturaleza misma se vuelve discriminatoria, incitando al odio.
Así pues, los dementes no eliminan la discriminación compensando las diferencias objetivas entre las personas para que sean iguales ante la ley, sino que eliminan las diferencias objetivas en sí mismas, distorsionando la realidad, negándola, rechazándola por ideología.
Y cualquiera que no se ajuste a este delirio comete un delito, punible por los magistrados, en este caso incluso por el Tribunal Supremo, que se ha convertido en el guardián de esta locura.
Basta con ver a los fanáticos que pululan por las redes sociales, atacando a cualquiera que critique sus eslóganes prefabricados, que repiten con vehemencia neurótica, incapaces ya de ver las realidades objetivas más evidentes.
Obviamente, Dios y su Ley se convierten en enemigos públicos número uno. A menos que sean reinterpretadas y adaptadas a su idiotez políticamente correcta.
Pascua: Sacerdocio exclusivo para varones aclaración del Papa León | P. Santiago Martín FM
DURACIÓN 15:21 MINUTOS
viernes, 10 de abril de 2026
Sigrid Undset, la gran escritora católica que hay que conocer, por María Dolores Bosch

María Dolores Bosch
María Dolores Bosch nace en Barcelona. Licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Navarra, es Doctora en Historia por la Universidad de Barcelona. Durante el ejercicio de su profesión, escribió diferentes libros de texto para sus alumnos de bachillerato: Historia de España, Historia de Catalunya, Historia del mundo Contemporáneo…Y una Historia contemporánea en dos volúmenes para la Facultad de Educación de la Universidad de Piura (Perú).
Es autora de diversas biografías de mujeres del siglo XX. Entre otras, La biografía de Sophie (Sophie Scholl) y Memorias de un país cautivo, donde a través de los escritos de Ana Blandiana (Premio Princesa de Asturias de 2025), se estudia la vida cotidiana en la Rumanía de Ceaucescu. Yo soy Sigrid Undset es la última de las biografías que ha publicado.
¿Cómo nace su vocación por la escritura?
De jovencita, por influencia de mi padre y con algo de su ayuda. Entonces escribía brevísimos artículos de opinión. Y en clases de secundaria: los ejercicios que más me gustaba hacer eran los literarios.
¿Por qué se ha especializado en el género biográfico?
Por mi formación de historiadora estoy apegada al dato investigado, al hecho comprobado y a la narración del proceso. No doy rienda suelta a mi imaginación – no podría escribir novelas- si no que intento narrar lo más bellamente posible y también con el mayor grado de objetividad, lo que pasó, cuál fue la andadura de las vidas que describo. Sé que no es posible asegurar un rigor fotográfico, sobre todo cuando se entra en el mundo de las emociones, los sentimientos y los afectos del personaje. Ahí se trata de plasmar lo que se intuye, lo que se supone, lo que podría ser; pero la psicología y, sobre todo, el alma del personaje aparece siempre rodeado de una halo de misterio que el narrador no puede penetrar nunca del todo.
¿Por qué le interesó la figura de Sigrid Undset?
Porque siendo una escritora maravillosa, de una fibra humana e intelectual excepcionalmente sólida, en España es muy desconocida. Ni siquiera han sido traducidas al español todas sus obras; es más, esta es la primera biografía – unos apuntes, o una aproximación , si se quiere, – que se publica escrita en castellano.
Consagrada con el Nobel en 1928, ya había sido una escritora de éxito desde muy joven…¿A qué atribuye su talento y cuáles fueron sus principales influencias?
Entiendo que su talento tiene mucho de inteligencia dada, regalada; una gran parte de entorno familiar y otra buena parte de su trabajo esforzado.
Desde muy niña, su padre – arqueólogo y prehistoriador noruego- le leía las sagas islandesas que tanto han contribuido a alimentar su obra: no sólo su obra cumbre- Cristina hija de Lavrans– si no algunas de sus obras menores. Con los años, era ella quien las leía a su padre enfermo y, más adelante, a sus propios hijos.

Y un trabajo duro e incansable. Desde jovencita se acostumbró a escribir por las noches y los domingos, después de largas jornadas laborales; y repitió el esquema siempre que hizo falta, pues a Sigrid Undset el éxito no se le regaló : lo trabajó duramente gracias a su talento natural igual que a su voluntad de hierro.
¿Qué importancia tiene la conversión en su vida (cuatro años antes del Nobel) y cómo evoluciona su escritura a partir de ese momento?
Hay un antes y un después, tanto en la vida como en la obra de Sigird Undset. La Pascua del año siguiente a su bautizo la pasó en Montecassino, el monasterio benedictino. Allí, al contemplar mas de diez mil personas reunidas – ella sabía que muchas serían católicas, pero otras eran agnósticas y aun ateas que, sin embargo se interrogan sobre que significa aquello -, ella escribe: “La comunidad cristiana, la catolicidad de la Iglesia, la Comunión de los Santos,la realidad relativa del tiempo y del espacio y la realidad absoluta de la eternidad – fuera del cascarón-; las innumerables almas que han vivido a través de los siglos , cada una aprisionada por su propio «yo” y que ninguna doctrina – si no sólo Dios- puede liberar: Dios mismo que va a morir en una cruz. Puede que no comprenda nada; pero a veces, de alguna manera, se puede ver la Verdad. Esta tarde, yo veo la duración efímera del tiempo y los sucesos, tanto como la realidad y la eternidad del espíritu».
Nunca más dejó de “ver” esta Verdad. Y en su obra – especialmente artículos de prensa- la expuso, la defendió, y la divulgó. De esta “visión de la Verdad “que la atrapó se origina también su fuerte crítica al nacismo que provocó su total prohibición en las librerías, escuelas etc…de la Alemania nazi y su necesario exilio ante la invasión de Noruega por Hitler.
Respecto de la claridad de la doctrina católica llamó la atención – ya en su tiempo- que la doctrina sobre la sacramentalidad e indisolubilidad del matrimonio quedaba recogida en obras anteriores a su conversión. Ello es debido, en gran parte, a sus lecturas infantiles de sagas islandesas medievales, cuando la Cristiandad aún no se había escindido y la doctrina era una y única. Este es, de hecho, el concepto del matrimonio que vive Cristina Lavransdatter: “una ayuda que se acepta para ser capaz de asumir una responsabilidad recíproca y común en el camino hacia la salvación eterna»; un concepto publicado ya publicada antes de recibir el Nobel , aunque la definición como tal aparece en un capítulo de Los años más largos, (1934).
Es curioso como un profundo sentimiento de culpa le lleva a la conversión…¿Qué destacaría de este proceso?
Su proceso de conversión podría ser objeto de interesantes monografías; por una parte está muy documentado – aunque en forma dispersa- y, por otra, arroja luz sobre lo que puede ser el acercamiento de cualquier adulto a la fe de la Iglesia. El suyo fue un camino largo y doloroso que llegó a su culmen el 1 de noviembre de 1924, al ser bautizada como católica. Tenía 43 años. Sus padres, pese a ser agnósticos, habían educado a sus hijas en el luteranismo. Ella misma describe el momento de su conversión –La Zarza ardiente, 1930, en la persona de Pablo, el protagonista: “la realidad era que Dios le había perseguido, aguijoneado, había seguido sus huellas, y le había dado caza, de refugio en refugio. Dios se plantaba delante de él y le ordenaba abrir la puerta: “he aquí que estoy a la puerta y llamo; si alguien escucha mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa, cenaré con él y él conmigo».Sigrid Undset

Hasta que vió la luz, ella era practicante de una “religión humanista” y no encontraba motivos para estar satisfecha consigo misma, confiesa; pero no sabía dónde hallarlos y los remordimientos por el mal cometido a lo largo de su vida, no hacían si no aumentar su sufrimiento. Como he dicho, ella percibe su conversión como el punto final de un largo y doloroso itinerario que se agudizó después de que el padre de sus hijos, Anders Svaard, les abandonara. Y que culminará, después de meses de intensa catequesis en la certeza de que ,en su vida “había un misterio que no comprendía, pero del que estaba segura: Dios no había dejado de envolverme con su amor, sin que me diera cuenta, y, a través de mi obstinación, de mi espíritu terco aquel Amor había permanecido en mí y actuado, como el sol que fecunda la tierra».
En su obra está muy presente el valor de la maternidad. ¿Qué importancia tiene para ella?
En sus propias palabras: “una buena madre tiene más importancia que la mayor parte de los ministros del gobierno. Ella es irreemplazable en el lugar que ocupa: muchos ministros son reemplazables con ventaja. Cuanta razón tiene el refranero popular al cantar ¿Cómo podría la hierba crecer sobre la tierra si un hijo debiera desconfiar de su madre?».
Su vivencia de la maternidad no abundaba sólo en ideas; era su vida : tres hijos propios, dos del anterior matrimonio – que deciden quedarse con ella cuando su padre abandona la familia – , y otros tres niños fineses “adoptados” temporalmente, a raíz de la invasión de Finlandia por los soviéticos , hasta que ella debe marchar al exilio.
A exponer el papel crucial de la madre en la vida de un niño, ha dedicado una obra completa: Ida Elisabeth, en parte un autorretrato que refleja el impacto de una madre sola, silenciosa, con pocos recursos y sólo las luces naturales sobre lo que conviene hacer para sacar adelante a sus hijos, a punta de cariño y de renuncias.
¿Qué otros valores católicos están presentes en su obra?
La serenidad o fortaleza en enfrentar las duras situaciones que la vida le fue colocando desde pequeña, sin aspavientos ni desmayos: la muerte de su padre, a los once años; el abandono – impuesto- de su vocación a la pintura; el fracaso de su matrimonio, la soledad, la enfermedad mental de su hija, la guerra y el exilio forzado a través de una huída que más bien parece una novela.
La sinceridad de vida y de palabra: llama las cosas por su nombre; no se excusa; no se autoengaña.
La lealtad: a sus hijos, a su marido -mientras pudo, pues se trataba de un psicópata que, al final, les abandonó – a su país, y – una vez convertida- a su fe en Jesucristo y la Iglesia.
La laboriosidad: primera mujer en recibir el premio Nobel en Literatura, Primera mujer en Presidir la Sociedad de Escritores de Noruega, autora de más de 20 libros- la trilogía que conforma su obra cumbre, Cristina la hija de Lavrans, tiene más de mil paginas… y cientos de artículos publicados en diferentes idiomas: noruego, francés, alemán, inglés.
Además de su obra literaria, ¿qué podría destacar de su labor como articulista?
Esta es otra posible vía de investigación: la mayor parte de sus artículos son escritos después de su conversión y aparecen en diversas revistas ; con frecuencia inciden en temas doctrinales y religiosos. Otro pequeño grupo son los artículos de condena al nazismo , ya comentados, y en tercer lugar el conjunto de artículos publicados durante los cinco años de su exilio en Estados Unidos, a causa de la invasión nazi.
¿Cómo la coherencia de vida y honestidad impregnan toda su vida y obra?
Sigrid Undset fue educada por sus padres, – especialmente, quizás por su padre al que quería y se identificaba mucho- en unos parámetros morales basados en la honestidad y en la honradez; su mente distinguió siempre el bien del mal ; pero su ateísmo práctico y sus propias pasiones la dejaron indefensa frente a las situaciones que una vida libre de ataduras familiares le brindó desde el mismo momento en que se marchó a Roma y se enamoró. De ahí el posterior desgarro al reconocer- no en teoría si no desde su experiencia vital- que ella era capaz de cualquier pecado y que, en los momentos de ofuscación, había negado incluso la maldad y fealdad de su conducta.
Javier Navascués
¿QUÉ PASA EN LA IGLESIA? #112 PADRE JORGE GONZÁLEZ GUADALIX.
ESPAÑA
1. Gran auge de la semana santa
2. Logotipo de la visita del papa
3. El bulo de los bebés robados
MUNDO
4. La semana santa del papa León
5. Prohibido acceso al Santo Sepulcro
6. Islamización de Gran Bretaña
7. Desbloqueadas las ordenaciones de los Heraldos
8. Vigilia por la paz
domingo, 5 de abril de 2026
El árbol solitario (por Bruno Moreno)
El árbol de la cruz es solitario. A la resurrección le salen enseguida amigos, pero la cruz tiene muy pocos. No obstante, sin muerte no hay resurrección, sin calvario no hay tumba vacía y, como decía Lope de Vega, sin “cruz no hay gloria ninguna".
Nuestra naturaleza, comprensiblemente, rechaza este árbol, porque es el resumen de todo dolor, oscuridad, angustia, fracaso y muerte. En la cruz, sin embargo, está todo auténtico consuelo, porque en ella está Cristo, que es nuestra vida, nuestra paz y nuestro paraíso.
Para no perder las buenas costumbres de otros años, traigo hoy al blog un pobre sonetillo sobre el árbol de la cruz:

El árbol solitario
Sacudido por tormentas,
crece un árbol solitario
sobre las piedras sedientas
de la cima del Calvario.
Árbol cruel, sanguinario,
de clavos, lanza y afrentas,
cuyo fruto voluntario
cancela todas las cuentas.
¿Quién soporta su visión,
si este árbol es modelo
de muerte y de maldición?
Quiera darme hoy el cielo
un solo y único don:
hallar en él mi consuelo.
Bruno Moreno
sábado, 28 de marzo de 2026
La Fundación Pablo VI señala a los padres de Noelia por la relación con su hija y a Abascal por culpar al Estado
La Fundación Pablo VI ha publicado un texto que, bajo apariencia de reflexión bioética, termina derivando en un posicionamiento difícil de sostener tanto en términos intelectuales como morales. El artículo, firmado por José Ramón Amor Pan, aborda el caso de Noelia Castillo —la joven de 25 años eutanasiada en un hospital propiedad de la Orden de los camilos— y lo presenta como un “fracaso colectivo”. Sin embargo, al descender del plano teórico al concreto, introduce afirmaciones que alteran el eje del análisis y desplazan la responsabilidad hacia unos padres que todavía lloran el cadaver de su hija eutanasiada.
El autor dice literalmente:
Una penúltima reflexión tiene que ver con lo que escribió Santiago Abascal (presidente de Vox) en sus redes sociales: “Estoy muy afectado por esta noticia. El Estado le quita una hija a sus padres. Los Menas la violan. Y la solución que le da el Estado es suicidarla. La España de Sánchez es una película de terror”. Salvo la primera afirmación, el resto no es de recibo ni resulta un lenguaje éticamente aceptable. Mucho menos la segunda de las frases, “El Estado le quita una hija a sus padres”, pues estamos, por un lado, ante una decisión autónoma de Noelia y, por otro lado, como resulta público y notorio, estamos ante unos padres que no han sabido o no han podido construir una buena relación con su hija. Los políticos harían bien en no tensionar lo que ya es una realidad súper compleja y trágica en sí misma.
El texto afirma que los padres “no han sabido o no han podido construir una buena relación con su hija”. En un contexto marcado por depresión grave, institucionalización, intento de suicidio, agresión sexual y una decisión final de eutanasia, colocar a la familia directa como elemento explicativo equivale a cargar sobre ellos una responsabilidad implícita. Se trata de una forma de culpabilización que, además, se formula cuando la hija ha muerto y los padres quedan expuestos públicamente sin posibilidad de réplica. Esa afirmación, presentada como algo “público y notorio”, opera como una conclusión impuesta, temeraria, falta de prudencia y caridad pero sobre todo desenfocada sobre los verdaderos responsables.
El objetivo del artículo es desplazar el foco desde la responsabilidad institucional hacia la culpabilidad del entorno familiar. Pero el caso contiene una cadena de decisiones públicas perfectamente identificables: tutela por parte de la administración donde fue violada, paso deficiente por el sistema asistencial, evaluación médica negligente, autorización por comisiones autonómicas y validación judicial en varias instancias. Ese recorrido define el marco real del caso. Introducir a los padres como pieza central del problema altera la lectura de los hechos y reduce la exigencia sobre el funcionamiento del sistema.
Por si fuera poco, en ese mismo texto se introduce una valoración sobre las declaraciones de Santiago Abascal, cuya crítica al papel del Estado es calificada como inaceptable. La secuencia objetiva del caso incluye intervención estatal desde la minoría de edad, incapacidad para evitar situaciones de extrema vulnerabilidad y una resolución final mediante eutanasia. Señalar esa secuencia no es una exageración, es una lectura de los hechos. El artículo opta por desautorizar esa lectura mientras mantiene una acusación no probada sobre la familia directa. El resultado es una inversión del plano de exigencia: se suaviza la responsabilidad institucional y se intensifica una temeraria imputación muy poco caritativa a la familia, ¿ésta es la forma de pensar de la jerarquía eclesiástica, del presidente de la ACdP y de los miembros de una fundación eclesial tan significativa?
El posicionamiento adquiere un alcance mayor al situarse dentro de la Fundación Pablo VI, una entidad cuyo patronato concentra a una parte significativa del liderazgo eclesial español. La preside Ginés Ramón García Beltrán y forman parte de él figuras de primer nivel como Luis Argüello García, presidente de la Conferencia Episcopal Española, José Cobo Cano, José Luis Retana Gozalo, Juan Antonio Martínez Camino, Jesús Fernández González, Joseba Segura Etxezarraga y José María Gil Tamayo. Junto a ellos, participan Alfonso Bullón de Mendoza, Jesús Avezuela Cárcel, Fernando Fuentes Alcántara y Alfonso Carcasona García.
Este patronato no es una instancia simbólica. Define la orientación de la institución y respalda el marco en el que se publican sus contenidos. Cuando desde un entorno de esta naturaleza se difunde un texto que introduce juicios no fundamentados sobre una familia en duelo y, al mismo tiempo, corrige a quien dirige su crítica hacia el verdadero culpable, la cuestión deja de ser anecdótica. Refleja un criterio de enfoque. El caso de Noelia exige precisión en la atribución de responsabilidades y prudencia en el tratamiento de las personas implicadas. El texto opta por una línea distinta: fija el foco en los padres y rebaja la crítica institucional y legal mediante la descalificación del discurso político que la formula y, de paso, intenta criticar a Santiago Abascal, que parece algo de moda en el entorno clericalista. Un delirio preocupante.
Miguel Escrivá
viernes, 27 de marzo de 2026
¿QUÉ PASA EN LA IGLESIA? #111 PADRE JORGE GONZÁLEZ GUADALIX.
DURACIÓN 32:33 MINUTOS
EMPEZAMOS EN ROMA
ESPAÑA
1. Estos religiosos están locos
2. Lío en una cofradía de Sagunto
3. Curas que son héroes
MUNDO
4. Nuevos informes sinodales
5. Un obispo en contra de la doctrina
6. Desaparición de la Iglesia en los Países Bajos
7. Hay obispos que son un lujo
8. El drama de los musulmanes convertidos al cristianismo
jueves, 26 de marzo de 2026
Hoy, a las 18:00 horas, Noelia Castillo morirá al recibir la eutanasia
En el 2022, sufrió una violación grupal y, posteriormente, se intentó quitar la vida lanzándose por un quinto piso. Algo que le ocasionó estar en silla de ruedas y, según asegura, tener dolores constantes.
Además, está diagnosticada con trastorno límite de la personalidad y trastorno obsesivo compulsivo. En 2024, Noelia solicitó la eutanasia a la Comisión de Garantía y Evalución de Cataluña y, tres meses después, su asesinato fue aceptado.
Ahí, empezó una batalla judicial con su padre, quién está totalmente en contra de esta decisión. Él ha recurrido en varias ocasiones la eutanasia a su hija, tanto frente al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña como ante el Tribunal Europea de Derechos Humanos.
Sin embargo, parece que su intento no ha servido porque ese mismo órgano avaló la eutanasia. Noelia va a morir hoy a las 18:00 de la tarde. Su historia, además de reabrir el debate de la eutanasia como asesinato asistido, debería también hacernos a todos replantearnos en qué estamos fallando como sociedad.
Duración 6:45 minutos
El caso Noelia: el ejemplo del fracaso como sociedad
DURACIÓN 2:27 MINUTOS
Si nada lo cambia, Noelia Castillo recibirá esta tarde a partir de las 6 de la tarde la eutanasia. Tiene 25 años, paraplejia y un pasado oscuro que hace de su vida un continúo sufrimiento en palabras de la propia víctima.
Porque sí, ante todo, Noelia es una víctima de una sociedad y unas leyes cada vez más deshumanizadas.
Pero quizá, para entender cómo ha llegado hasta este punto es importante reconstruir su pasado.
Su infancia fue feliz pero no tanto la adolescencia, marcada por el divorcio de sus padres y la pérdida de la casa en la que vivía con sus padres por motivos económicos. Pero sin duda, las gotas que colmaron el vaso fueron dos agresiones sexuales, la primera de ellas por una de sus exparejas, y la segunda, aún más traumática, una de carácter múltiple. Hay quién dice que esta agresión fue por tres menas en el propio centro tutelado dónde ella estaba tras perder sus padres la tutela, mientras otros dicen que en una discoteca. Lo cierto es que, fuera donde fuese, Noelia Castillo no contó con ni con la ayuda ni con la protección necesaria.
La Justicia avala la eutanasia de Noelia horas antes de su aplicación y la CEE expresa “profundo dolor”

La eutanasia de Noelia, una joven de 25 años en Barcelona, se aplicará este jueves a las 18:00 horas después de que la Justicia haya rechazado en las últimas horas el último intento de su padre por frenar el procedimiento, según informa El Mundo. La decisión judicial despeja cualquier obstáculo para la ejecución de la muerte asistida, tras más de dos años de batalla en los tribunales.
La resolución se produce en un contexto de creciente preocupación social y eclesial. La Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha hecho pública una nota en la que afirma que contempla “con profundo dolor la situación de Noelia”, subrayando que su caso “no puede ser interpretado solo en clave de autonomía individual”.
La Justicia rechaza el último recurso del padre
El juzgado de Barcelona ha desestimado este mismo jueves una nueva petición del padre de la joven, presentada a través de Abogados Cristianos, para suspender la eutanasia. La solicitud se producía apenas horas antes de su aplicación.
Se trata del segundo intento reciente del progenitor para frenar el procedimiento, después de que una primera petición, presentada el pasado 19 de marzo, también fuera rechazada por la magistrada.
Con esta última decisión judicial, queda firme la autorización concedida en julio de 2024 por la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, que aprobó por unanimidad la solicitud de eutanasia presentada por Noelia en abril de ese mismo año.
La Conferencia Episcopal advierte: “No es un acto médico”
Ante la inminente aplicación de la eutanasia, la Conferencia Episcopal Española ha publicado una nota en la que insiste en que “la eutanasia y el suicidio asistido no son un acto médico, sino la ruptura deliberada del vínculo del cuidado”.
Los obispos subrayan que el caso de Noelia no responde a una enfermedad terminal, sino a una situación de sufrimiento que “reclama atención, tratamiento y esperanza”, y advierten de que presentar la muerte como solución constituye “una derrota social”.
Asimismo, recuerdan que la dignidad de la persona “no depende de su estado de salud ni de su percepción subjetiva de la vida”, y reclaman una respuesta basada en el acompañamiento, los cuidados adecuados y el apoyo integral.
Llamamiento a una cultura del cuidado
La Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida ha expresado su cercanía a la joven y a su familia, al tiempo que ha hecho un llamamiento a reforzar los recursos de atención psicológica y las redes de apoyo.
“Cuando la vida duele, la respuesta no puede ser acortar el camino, sino recorrerlo juntos”, concluyen los obispos, en un mensaje que apela a la responsabilidad de toda la sociedad ante situaciones de sufrimiento extremo.
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A continuación un vídeo corto sobre este tema de la "eutanasia", por Julio Ariza
Duración 6:12 minutos
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