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jueves, 12 de julio de 2018

Cuando la iglesia se convierte en discoteca (Carlos Esteban)



Una de las consecuencias de la descristianización es que cientos de templos católicos se desacralizan y se venden, algunos de notable valor estético, convirtiéndose en centros comerciales, heladerías e incluso discotecas. En Roma tratarán este asunto a final de mes.

No hay estadísticas oficiales sobre cuántos lugares de culto se venden o se desacralizan para su uso civil, pero según declaraciones en rueda de prensa de Valerio Pennaso, director de la Conferencia Episcopal Italiana para la administración de lugares de culto, superan el centenar.

En Italia, “65.000 iglesias son propiedad de las parroquias, pero existen unas cien mil de propiedad privada o de las autoridades regionales o municipales”. El principal problema, según Monseñor Nunzio Galantino, ex secretario de la CEI recién nombrado responsable de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), se produce cuando “las iglesias no pertenecen a las diócesis o parroquias, sino que se han cedido a particulares que hacen con ellas lo que quieren”, como convertirlas en locales ‘chic’, en tiendas o en centros comerciales.

De esto se ocuparán las autoridades eclesiásticas pertinentes reunidas en Roma el próximo noviembre. Los obispos llevan tiempo implorando que los lugares de culto desacralizados mantengan cierto ‘aire de sacralidad’, leemos en Il Tempo, pero como ha explicado el Cardenal Gianfranco Ravassi, responsable vaticano de Cultura, suelen transformarse en locales comerciales, desde garajes hasta ‘pubs’. “En Praga hay una antigua iglesia, exponente del barroco bohemio, que se ha convertido en un ‘night club’.

Nos preguntamos si ese destino es mucho peor que la ‘idea’ del obispo emérito de Caserta, de convertir todas las iglesias en mezquitas.

Los prelados hacen votos para que el fenómeno no siga adelante, para que no haya que desacralizar más lugares de culto o, en el caso de que deba hacerse, que éstos se cuiden y se destinen a fines ‘dignos’, pero al mismo tiempo confiesan que la tendencia va en sentido contrario: con la secularización, cada vez son más las iglesias que se venden porque carecen de fieles, porque no hay curas que puedan atenderlas o porque las diócesis no tienen para atender a su mantenimiento. O las tres cosas.

El caso de nuestro país ha surgido en las declaraciones de los prelados. Así, declaraba Ravassi que Monseñor Mario Iceta, Obispo de Bilbao, le había comentado el día anterior “que el problema es muy agudo en España, donde ya solo se bautiza un 34% de los recién nacidos. No hay duda de que estamos ante un fenómeno cultural y pastoral de gran relieve”.

Sí, Eminencia, sobre todo ‘cultural’.
Carlos Esteban