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sábado, 11 de abril de 2026

Aveline pide acoger la Misa tradicional, pero insiste: «la tradición incluye el Vaticano II»



El cardenal Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella y presidente de la Conferencia Episcopal Francesa, ha situado la cuestión litúrgica entre los asuntos eclesiales más delicados del momento en Francia. En una entrevista concedida a KTO con motivo de la Pascua, el purpurado abordó la relación entre liturgia y tradición a partir de la carta enviada por el Papa a los obispos franceses durante su asamblea plenaria de primavera.

Aveline abordó directamente la tensión entre liturgia y tradición, insistiendo en que no se trata de una cuestión meramente ritual, sino de fondo teológico. Una idea que, por cierto, ya ha comenzado a abrirse paso entre los propios obispos franceses, que reconocen que detrás del debate litúrgico hay “problemas de doctrina y de eclesiología”, especialmente en torno a la aceptación del Concilio Vaticano II.

Acoger a los fieles ligados al rito antiguo, pero sin cuestionar el último Concilio

El presidente del episcopado francés explicó que los obispos están llamados a ejercer una “solicitud pastoral” hacia los fieles vinculados a la liturgia anterior a la reforma conciliar. En sus palabras, hay que “acoger” esa necesidad espiritual y no empezar por juzgarla.

Sin embargo, esa acogida tiene un límite claro: la aceptación de la tradición viva de la Iglesia, que para Aveline incluye expresamente el Concilio Vaticano II. “La tradición llega hasta el último concilio, incluido el Vaticano II”, sostuvo.

Con ello, el cardenal intenta mantener un equilibrio que en la práctica sigue siendo fuente de tensión: abrir espacio a quienes prefieren la liturgia anterior al Concilio, pero exigirles al mismo tiempo la aceptación de la enseñanza conciliar.

“No es necesariamente irreconciliable”

Durante la entrevista, se le planteó precisamente esa aparente contradicción: cómo hacer sitio a quienes prefieren la tradición anterior al Vaticano II mientras se les pide aceptar ese mismo Concilio.

Aveline respondió que esa tensión “no es necesariamente irreconciliable”, siempre que se adopte una “hermenéutica de la continuidad”. Según su planteamiento, cada concilio responde a un momento de la historia y no anula los anteriores, sino que se inserta en una continuidad más amplia.

Sin embargo, el propio debate en Francia muestra que esta interpretación no logra cerrar la herida. El crecimiento de comunidades vinculadas al Vetus Ordo ha llevado incluso al Papa a advertir de una “dolorosa fractura” en torno a la celebración de la Misa, pidiendo a los obispos soluciones concretas para integrar a estos fieles sin romper la unidad.

La Fraternidad San Pío X y la herida que sigue abierta

La entrevista abordó también el anuncio de nuevas consagraciones episcopales por parte de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Aveline calificó ese gesto como motivo de “tristeza”, subrayando que no es la primera vez en la historia de la Iglesia que un concilio encuentra dificultades para ser recibido.

Más que recurrir a medidas de fuerza, el cardenal defendió el diálogo como único camino. “Solo el diálogo permite continuar el anuncio del Evangelio”, afirmó, evocando incluso el ejemplo de san Agustín ante las divisiones en la Iglesia africana.

Liturgia, tradición y crisis de transmisión

Lo más revelador de su intervención quizá no esté en las fórmulas de conciliación, sino en el diagnóstico de fondo. Aveline relaciona esta cuestión con la sed espiritual de muchos fieles, especialmente jóvenes, que buscan estabilidad doctrinal, raíces y una fe expresada con formas sólidas.

Por eso insiste en que la respuesta no puede consistir simplemente en derivarlos de un lugar a otro, sino en acoger ese anhelo y explicarlo a la luz de la tradición de la Iglesia. Pero, de nuevo, la clave está en qué se entiende por tradición: si una continuidad orgánica con lo recibido o una adhesión obligada a la lectura posconciliar dominante.

Una cuestión abierta que Francia no ha resuelto

Las palabras de Aveline confirman que el debate sobre la liturgia tradicional sigue lejos de cerrarse en Francia. El episcopado habla de acogida, de escucha y de continuidad, pero el fondo del problema permanece intacto: la dificultad de armonizar el apego a la tradición litúrgica anterior con la recepción de un Concilio cuya aplicación sigue siendo, para muchos, fuente de fractura.

La cuestión, por tanto, no es solo disciplinar o de qué forma se celebra la Misa. Es una cuestión de tradición, de autoridad y de continuidad eclesial, que llega incluso a cuestionar qué significa ser fiel a la tradición de la Iglesia en el siglo XXI.

Las "democracias" occidentales son cada vez más hipócritamente totalitarias.



Päivi Räsänen es una parlamentaria finlandesa, exministra del Interior, médica y madre de siete hijos. En 2019, recurrió a Twitter para criticar la participación de su iglesia luterana en el Desfile del Orgullo de Helsinki, citando la Carta a los Romanos.

Ese tuit desencadenó una investigación penal. La fiscalía rastreó los hechos hasta un folleto de 2004, escrito a petición de su propia iglesia, en el que Räsänen expresaba la visión cristiana del matrimonio y la sexualidad. Este texto teológico, distribuido en la parroquia, fue escrito antes de que existiera la ley por la que posteriormente fue condenada.

Siete años de juicio. Absuelta en primera instancia. Absuelta en apelación. Posteriormente, el Tribunal Supremo finlandés (por 3 votos contra 2) la declaró culpable de "incitación al odio".

Räsänen apelará ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. «No se trata solo de mi libertad», declaró. «Se trata de la libertad de toda persona que quiera expresar sus creencias en el ámbito público».

Pro Vita & Famiglia escribe:

Lo que le ocurrió en Finlandia es precisamente lo que denuncia nuestra campaña E I PARLO en Italia: quienes hablan "demasiado" corren peligro hoy en día. ¡Y lo sabemos bien, con 12 campañas censuradas!

¿Y tú qué opinas? ¿Está la libertad de expresión también bajo ataque en Italia?

Aloisius escribe:

Otro ejemplo, entre muchos, del nivel de idiotez alcanzado por las "democracias" occidentales, cada vez más hipócritamente totalitarias:

Todo pensamiento que afirma la realidad y rechaza las visiones ilusorias que buscan subvertirla se convierte en "incitación al odio", o "fobia", o "racismo", "suprematismo", etc., etc.

Las diferencias objetivas se convierten en "discriminación", la naturaleza misma se vuelve discriminatoria, incitando al odio.

Así pues, los dementes no eliminan la discriminación compensando las diferencias objetivas entre las personas para que sean iguales ante la ley, sino que eliminan las diferencias objetivas en sí mismas, distorsionando la realidad, negándola, rechazándola por ideología.

Y cualquiera que no se ajuste a este delirio comete un delito, punible por los magistrados, en este caso incluso por el Tribunal Supremo, que se ha convertido en el guardián de esta locura.

Basta con ver a los fanáticos que pululan por las redes sociales, atacando a cualquiera que critique sus eslóganes prefabricados, que repiten con vehemencia neurótica, incapaces ya de ver las realidades objetivas más evidentes. 

Obviamente, Dios y su Ley se convierten en enemigos públicos número uno. A menos que sean reinterpretadas y adaptadas a su idiotez políticamente correcta.

La generación sin fe que está descubriendo a Dios, jóvenes en busca de sentido |P Santiago Martin FM



DURACION 16:16 MINUTOS

Conferencia: La Misericordia y la Cuaresma | P. Alfonso Avilés | Reprise





Duración 42,46 minutos

Pascua: Sacerdocio exclusivo para varones aclaración del Papa León | P. Santiago Martín FM



DURACIÓN 15:21 MINUTOS

viernes, 10 de abril de 2026

Sigrid Undset, la gran escritora católica que hay que conocer, por María Dolores Bosch

EL ESPAÑOL DIGITAL


María Dolores Bosch

María Dolores Bosch nace en Barcelona. Licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Navarra, es Doctora en Historia por la Universidad de Barcelona. Durante el ejercicio de su profesión, escribió diferentes libros de texto para sus alumnos de bachillerato: Historia de España, Historia de Catalunya, Historia del mundo Contemporáneo…Y una Historia contemporánea en dos volúmenes para la Facultad de Educación de la Universidad de Piura (Perú).

Es autora de diversas biografías de mujeres del siglo XX. Entre otras, La biografía de Sophie (Sophie Scholl) y Memorias de un país cautivo, donde a través de los escritos de Ana Blandiana (Premio Princesa de Asturias de 2025), se estudia la vida cotidiana en la Rumanía de Ceaucescu. Yo soy Sigrid Undset es la última de las biografías que ha publicado.

¿Cómo nace su vocación por la escritura?

De jovencita, por influencia de mi padre y con algo de su ayuda. Entonces escribía brevísimos artículos de opinión. Y en clases de secundaria: los ejercicios que más me gustaba hacer eran los literarios.

¿Por qué se ha especializado en el género biográfico?

Por mi formación de historiadora estoy apegada al dato investigado, al hecho comprobado y a la narración del proceso. No doy rienda suelta a mi imaginación – no podría escribir novelas- si no que intento narrar lo más bellamente posible y también con el mayor grado de objetividad, lo que pasó, cuál fue la andadura de las vidas que describo. Sé que no es posible asegurar un rigor fotográfico, sobre todo cuando se entra en el mundo de las emociones, los sentimientos y los afectos del personaje. Ahí se trata de plasmar lo que se intuye, lo que se supone, lo que podría ser; pero la psicología y, sobre todo, el alma del personaje aparece siempre rodeado de una halo de misterio que el narrador no puede penetrar nunca del todo.

¿Por qué le interesó la figura de Sigrid Undset?

Porque siendo una escritora maravillosa, de una fibra humana e intelectual excepcionalmente sólida, en España es muy desconocida. Ni siquiera han sido traducidas al español todas sus obras; es más, esta es la primera biografía – unos apuntes, o una aproximación , si se quiere, – que se publica escrita en castellano.

Consagrada con el Nobel en 1928, ya había sido una escritora de éxito desde muy joven…¿A qué atribuye su talento y cuáles fueron sus principales influencias?

Entiendo que su talento tiene mucho de inteligencia dada, regalada; una gran parte de entorno familiar y otra buena parte de su trabajo esforzado.

Desde muy niña, su padre – arqueólogo y prehistoriador noruego- le leía las sagas islandesas que tanto han contribuido a alimentar su obra: no sólo su obra cumbre- Cristina hija de Lavrans– si no algunas de sus obras menores. Con los años, era ella quien las leía a su padre enfermo y, más adelante, a sus propios hijos.


Y un trabajo duro e incansable. Desde jovencita se acostumbró a escribir por las noches y los domingos, después de largas jornadas laborales; y repitió el esquema siempre que hizo falta, pues a Sigrid Undset el éxito no se le regaló : lo trabajó duramente gracias a su talento natural igual que a su voluntad de hierro.

¿Qué importancia tiene la conversión en su vida (cuatro años antes del Nobel) y cómo evoluciona su escritura a partir de ese momento?

Hay un antes y un después, tanto en la vida como en la obra de Sigird Undset. La Pascua del año siguiente a su bautizo la pasó en Montecassino, el monasterio benedictino. Allí, al contemplar mas de diez mil personas reunidas – ella sabía que muchas serían católicas, pero otras eran agnósticas y aun ateas que, sin embargo se interrogan sobre que significa aquello -, ella escribe: “La comunidad cristiana, la catolicidad de la Iglesia, la Comunión de los Santos,la realidad relativa del tiempo y del espacio y la realidad absoluta de la eternidad – fuera del cascarón-; las innumerables almas que han vivido a través de los siglos , cada una aprisionada por su propio «yo” y que ninguna doctrina – si no sólo Dios- puede liberar: Dios mismo que va a morir en una cruz. Puede que no comprenda nada; pero a veces, de alguna manera, se puede ver la Verdad. Esta tarde, yo veo la duración efímera del tiempo y los sucesos, tanto como la realidad y la eternidad del espíritu».

Nunca más dejó de “ver” esta Verdad. Y en su obra – especialmente artículos de prensa- la expuso, la defendió, y la divulgó. De esta “visión de la Verdad “que la atrapó se origina también su fuerte crítica al nacismo que provocó su total prohibición en las librerías, escuelas etc…de la Alemania nazi y su necesario exilio ante la invasión de Noruega por Hitler.

Respecto de la claridad de la doctrina católica llamó la atención – ya en su tiempo- que la doctrina sobre la sacramentalidad e indisolubilidad del matrimonio quedaba recogida en obras anteriores a su conversión. Ello es debido, en gran parte, a sus lecturas infantiles de sagas islandesas medievales, cuando la Cristiandad aún no se había escindido y la doctrina era una y única. Este es, de hecho, el concepto del matrimonio que vive Cristina Lavransdatter: “una ayuda que se acepta para ser capaz de asumir una responsabilidad recíproca y común en el camino hacia la salvación eterna»; un concepto publicado ya publicada antes de recibir el Nobel , aunque la definición como tal aparece en un capítulo de Los años más largos, (1934).

Es curioso como un profundo sentimiento de culpa le lleva a la conversión…¿Qué destacaría de este proceso?

Su proceso de conversión podría ser objeto de interesantes monografías; por una parte está muy documentado – aunque en forma dispersa- y, por otra, arroja luz sobre lo que puede ser el acercamiento de cualquier adulto a la fe de la Iglesia. El suyo fue un camino largo y doloroso que llegó a su culmen el 1 de noviembre de 1924, al ser bautizada como católica. Tenía 43 años. Sus padres, pese a ser agnósticos, habían educado a sus hijas en el luteranismo. Ella misma describe el momento de su conversión –La Zarza ardiente, 1930, en la persona de Pablo, el protagonista: “la realidad era que Dios le había perseguido, aguijoneado, había seguido sus huellas, y le había dado caza, de refugio en refugio. Dios se plantaba delante de él y le ordenaba abrir la puerta: “he aquí que estoy a la puerta y llamo; si alguien escucha mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa, cenaré con él y él conmigo».Sigrid Undset



Hasta que vió la luz, ella era practicante de una “religión humanista” y no encontraba motivos para estar satisfecha consigo misma, confiesa; pero no sabía dónde hallarlos y los remordimientos por el mal cometido a lo largo de su vida, no hacían si no aumentar su sufrimiento. Como he dicho, ella percibe su conversión como el punto final de un largo y doloroso itinerario que se agudizó después de que el padre de sus hijos, Anders Svaard, les abandonara. Y que culminará, después de meses de intensa catequesis en la certeza de que ,en su vida “había un misterio que no comprendía, pero del que estaba segura: Dios no había dejado de envolverme con su amor, sin que me diera cuenta, y, a través de mi obstinación, de mi espíritu terco aquel Amor había permanecido en mí y actuado, como el sol que fecunda la tierra».

En su obra está muy presente el valor de la maternidad. ¿Qué importancia tiene para ella?

En sus propias palabras: “una buena madre tiene más importancia que la mayor parte de los ministros del gobierno. Ella es irreemplazable en el lugar que ocupa: muchos ministros son reemplazables con ventaja. Cuanta razón tiene el refranero popular al cantar ¿Cómo podría la hierba crecer sobre la tierra si un hijo debiera desconfiar de su madre?».

Su vivencia de la maternidad no abundaba sólo en ideas; era su vida : tres hijos propios, dos del anterior matrimonio – que deciden quedarse con ella cuando su padre abandona la familia – , y otros tres niños fineses “adoptados” temporalmente, a raíz de la invasión de Finlandia por los soviéticos , hasta que ella debe marchar al exilio.

A exponer el papel crucial de la madre en la vida de un niño, ha dedicado una obra completa: Ida Elisabeth, en parte un autorretrato que refleja el impacto de una madre sola, silenciosa, con pocos recursos y sólo las luces naturales sobre lo que conviene hacer para sacar adelante a sus hijos, a punta de cariño y de renuncias.

¿Qué otros valores católicos están presentes en su obra?

La serenidad o fortaleza en enfrentar las duras situaciones que la vida le fue colocando desde pequeña, sin aspavientos ni desmayos: la muerte de su padre, a los once años; el abandono – impuesto- de su vocación a la pintura; el fracaso de su matrimonio, la soledad, la enfermedad mental de su hija, la guerra y el exilio forzado a través de una huída que más bien parece una novela.

La sinceridad de vida y de palabra: llama las cosas por su nombre; no se excusa; no se autoengaña.

La lealtad: a sus hijos, a su marido -mientras pudo, pues se trataba de un psicópata que, al final, les abandonó – a su país, y – una vez convertida- a su fe en Jesucristo y la Iglesia.

La laboriosidad: primera mujer en recibir el premio Nobel en Literatura, Primera mujer en Presidir la Sociedad de Escritores de Noruega, autora de más de 20 libros- la trilogía que conforma su obra cumbre, Cristina la hija de Lavrans, tiene más de mil paginas… y cientos de artículos publicados en diferentes idiomas: noruego, francés, alemán, inglés.

Además de su obra literaria, ¿qué podría destacar de su labor como articulista?

Esta es otra posible vía de investigación: la mayor parte de sus artículos son escritos después de su conversión y aparecen en diversas revistas ; con frecuencia inciden en temas doctrinales y religiosos. Otro pequeño grupo son los artículos de condena al nazismo , ya comentados, y en tercer lugar el conjunto de artículos publicados durante los cinco años de su exilio en Estados Unidos, a causa de la invasión nazi.

¿Cómo la coherencia de vida y honestidad impregnan toda su vida y obra?

Sigrid Undset fue educada por sus padres, – especialmente, quizás por su padre al que quería y se identificaba mucho- en unos parámetros morales basados en la honestidad y en la honradez; su mente distinguió siempre el bien del mal ; pero su ateísmo práctico y sus propias pasiones la dejaron indefensa frente a las situaciones que una vida libre de ataduras familiares le brindó desde el mismo momento en que se marchó a Roma y se enamoró. De ahí el posterior desgarro al reconocer- no en teoría si no desde su experiencia vital- que ella era capaz de cualquier pecado y que, en los momentos de ofuscación, había negado incluso la maldad y fealdad de su conducta.

Javier Navascués

¿QUÉ PASA EN LA IGLESIA? #112 PADRE JORGE GONZÁLEZ GUADALIX.


ESPAÑA 

1. Gran auge de la semana santa 
2. Logotipo de la visita del papa 
3. El bulo de los bebés robados 

MUNDO 

4. La semana santa del papa León 
5. Prohibido acceso al Santo Sepulcro 
6. Islamización de Gran Bretaña 
7. Desbloqueadas las ordenaciones de los Heraldos 
8. Vigilia por la paz

domingo, 5 de abril de 2026

El árbol solitario (por Bruno Moreno)



El árbol de la cruz es solitario. A la resurrección le salen enseguida amigos, pero la cruz tiene muy pocos. No obstante, sin muerte no hay resurrección, sin calvario no hay tumba vacía y, como decía Lope de Vega, sin “cruz no hay gloria ninguna".

Nuestra naturaleza, comprensiblemente, rechaza este árbol, porque es el resumen de todo dolor, oscuridad, angustia, fracaso y muerte. En la cruz, sin embargo, está todo auténtico consuelo, porque en ella está Cristo, que es nuestra vida, nuestra paz y nuestro paraíso.

Para no perder las buenas costumbres de otros años, traigo hoy al blog un pobre sonetillo sobre el árbol de la cruz:




El árbol solitario

Sacudido por tormentas,
crece un árbol solitario
sobre las piedras sedientas
de la cima del Calvario.

Árbol cruel, sanguinario,
de clavos, lanza y afrentas,
cuyo fruto voluntario
cancela todas las cuentas.

¿Quién soporta su visión,
si este árbol es modelo
de muerte y de maldición?

Quiera darme hoy el cielo
un solo y único don:
hallar en él mi consuelo.

Bruno Moreno

sábado, 28 de marzo de 2026

La Fundación Pablo VI señala a los padres de Noelia por la relación con su hija y a Abascal por culpar al Estado



La Fundación Pablo VI ha publicado un texto que, bajo apariencia de reflexión bioética, termina derivando en un posicionamiento difícil de sostener tanto en términos intelectuales como morales. El artículo, firmado por José Ramón Amor Pan, aborda el caso de Noelia Castillo —la joven de 25 años eutanasiada en un hospital propiedad de la Orden de los camilos— y lo presenta como un “fracaso colectivo”. Sin embargo, al descender del plano teórico al concreto, introduce afirmaciones que alteran el eje del análisis y desplazan la responsabilidad hacia unos padres que todavía lloran el cadaver de su hija eutanasiada.

El autor dice literalmente:
Una penúltima reflexión tiene que ver con lo que escribió Santiago Abascal (presidente de Vox) en sus redes sociales: “Estoy muy afectado por esta noticia. El Estado le quita una hija a sus padres. Los Menas la violan. Y la solución que le da el Estado es suicidarla. La España de Sánchez es una película de terror”. Salvo la primera afirmación, el resto no es de recibo ni resulta un lenguaje éticamente aceptable. Mucho menos la segunda de las frases, “El Estado le quita una hija a sus padres”, pues estamos, por un lado, ante una decisión autónoma de Noelia y, por otro lado, como resulta público y notorio, estamos ante unos padres que no han sabido o no han podido construir una buena relación con su hija. Los políticos harían bien en no tensionar lo que ya es una realidad súper compleja y trágica en sí misma.
El texto afirma que los padres “no han sabido o no han podido construir una buena relación con su hija”. En un contexto marcado por depresión grave, institucionalización, intento de suicidio, agresión sexual y una decisión final de eutanasia, colocar a la familia directa como elemento explicativo equivale a cargar sobre ellos una responsabilidad implícita. Se trata de una forma de culpabilización que, además, se formula cuando la hija ha muerto y los padres quedan expuestos públicamente sin posibilidad de réplica. Esa afirmación, presentada como algo “público y notorio”, opera como una conclusión impuesta, temeraria, falta de prudencia y caridad pero sobre todo desenfocada sobre los verdaderos responsables.

El objetivo del artículo es desplazar el foco desde la responsabilidad institucional hacia la culpabilidad del entorno familiar. Pero el caso contiene una cadena de decisiones públicas perfectamente identificables: tutela por parte de la administración donde fue violada, paso deficiente por el sistema asistencial, evaluación médica negligente, autorización por comisiones autonómicas y validación judicial en varias instancias. Ese recorrido define el marco real del caso. Introducir a los padres como pieza central del problema altera la lectura de los hechos y reduce la exigencia sobre el funcionamiento del sistema.

Por si fuera poco, en ese mismo texto se introduce una valoración sobre las declaraciones de Santiago Abascal, cuya crítica al papel del Estado es calificada como inaceptable. La secuencia objetiva del caso incluye intervención estatal desde la minoría de edad, incapacidad para evitar situaciones de extrema vulnerabilidad y una resolución final mediante eutanasia. Señalar esa secuencia no es una exageración, es una lectura de los hechos. El artículo opta por desautorizar esa lectura mientras mantiene una acusación no probada sobre la familia directa. El resultado es una inversión del plano de exigencia: se suaviza la responsabilidad institucional y se intensifica una temeraria imputación muy poco caritativa a la familia, ¿ésta es la forma de pensar de la jerarquía eclesiástica, del presidente de la ACdP y de los miembros de una fundación eclesial tan significativa?

El posicionamiento adquiere un alcance mayor al situarse dentro de la Fundación Pablo VI, una entidad cuyo patronato concentra a una parte significativa del liderazgo eclesial español. La preside Ginés Ramón García Beltrán y forman parte de él figuras de primer nivel como Luis Argüello García, presidente de la Conferencia Episcopal Española, José Cobo Cano, José Luis Retana Gozalo, Juan Antonio Martínez Camino, Jesús Fernández González, Joseba Segura Etxezarraga y José María Gil Tamayo. Junto a ellos, participan Alfonso Bullón de Mendoza, Jesús Avezuela Cárcel, Fernando Fuentes Alcántara y Alfonso Carcasona García.

Este patronato no es una instancia simbólica. Define la orientación de la institución y respalda el marco en el que se publican sus contenidos. Cuando desde un entorno de esta naturaleza se difunde un texto que introduce juicios no fundamentados sobre una familia en duelo y, al mismo tiempo, corrige a quien dirige su crítica hacia el verdadero culpable, la cuestión deja de ser anecdótica. Refleja un criterio de enfoque. El caso de Noelia exige precisión en la atribución de responsabilidades y prudencia en el tratamiento de las personas implicadas. El texto opta por una línea distinta: fija el foco en los padres y rebaja la crítica institucional y legal mediante la descalificación del discurso político que la formula y, de paso, intenta criticar a Santiago Abascal, que parece algo de moda en el entorno clericalista. Un delirio preocupante.

Miguel Escrivá

viernes, 27 de marzo de 2026

León ante: Tradicionalistas que desafían su autoridad y Progresistas que buscan cambiar la doctrina



Duración 21:15 minutos

¿QUÉ PASA EN LA IGLESIA? #111 PADRE JORGE GONZÁLEZ GUADALIX.

 



DURACIÓN 32:33 MINUTOS


EMPEZAMOS EN ROMA ESPAÑA
1. Estos religiosos están locos
2. Lío en una cofradía de Sagunto
3. Curas que son héroes
MUNDO
4. Nuevos informes sinodales
5. Un obispo en contra de la doctrina
6. Desaparición de la Iglesia en los Países Bajos
7. Hay obispos que son un lujo
8. El drama de los musulmanes convertidos al cristianismo

ESPAÑA MATA a la JOVEN NOELIA CASTILLO: lo que está detrás de la EUTANASIA

ROSARIO por NOELIA CASTILLO. ¡SÍ a la VIDA!



DURACIÓN 45.46 MINUTOS

jueves, 26 de marzo de 2026

Hoy, a las 18:00 horas, Noelia Castillo morirá al recibir la eutanasia



Cuando era menor de edad, sus padres perdieron su tutela a raíz de un divorcio complicado. Por ello, pasó a estar en un centro tutelado. 

En el 2022, sufrió una violación grupal y, posteriormente, se intentó quitar la vida lanzándose por un quinto piso. Algo que le ocasionó estar en silla de ruedas y, según asegura, tener dolores constantes.

Además, está diagnosticada con trastorno límite de la personalidad y trastorno obsesivo compulsivo. En 2024, Noelia solicitó la eutanasia a la Comisión de Garantía y Evalución de Cataluña y, tres meses después, su asesinato fue aceptado. 

Ahí, empezó una batalla judicial con su padre, quién está totalmente en contra de esta decisión. Él ha recurrido en varias ocasiones la eutanasia a su hija, tanto frente al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña como ante el Tribunal Europea de Derechos Humanos. 

Sin embargo, parece que su intento no ha servido porque ese mismo órgano avaló la eutanasia. Noelia va a morir hoy a las 18:00 de la tarde. Su historia, además de reabrir el debate de la eutanasia como asesinato asistido, debería también hacernos a todos replantearnos en qué estamos fallando como sociedad.

Duración 6:45 minutos

El caso Noelia: el ejemplo del fracaso como sociedad



DURACIÓN 2:27 MINUTOS


Si nada lo cambia, Noelia Castillo recibirá esta tarde a partir de las 6 de la tarde la eutanasia. Tiene 25 años, paraplejia y un pasado oscuro que hace de su vida un continúo sufrimiento en palabras de la propia víctima.

Porque sí, ante todo, Noelia es una víctima de una sociedad y unas leyes cada vez más deshumanizadas.

Pero quizá, para entender cómo ha llegado hasta este punto es importante reconstruir su pasado. 

Su infancia fue feliz pero no tanto la adolescencia, marcada por el divorcio de sus padres y la pérdida de la casa en la que vivía con sus padres por motivos económicos. Pero sin duda, las gotas que colmaron el vaso fueron dos agresiones sexuales, la primera de ellas por una de sus exparejas, y la segunda, aún más traumática, una de carácter múltiple. Hay quién dice que esta agresión fue por tres menas en el propio centro tutelado dónde ella estaba tras perder sus padres la tutela, mientras otros dicen que en una discoteca. Lo cierto es que, fuera donde fuese, Noelia Castillo no contó con ni con la ayuda ni con la protección necesaria.


La Justicia avala la eutanasia de Noelia horas antes de su aplicación y la CEE expresa “profundo dolor”



La eutanasia de Noelia, una joven de 25 años en Barcelona, se aplicará este jueves a las 18:00 horas después de que la Justicia haya rechazado en las últimas horas el último intento de su padre por frenar el procedimiento, según informa El Mundo. La decisión judicial despeja cualquier obstáculo para la ejecución de la muerte asistida, tras más de dos años de batalla en los tribunales.

La resolución se produce en un contexto de creciente preocupación social y eclesial. La Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha hecho pública una nota en la que afirma que contempla “con profundo dolor la situación de Noelia”, subrayando que su caso “no puede ser interpretado solo en clave de autonomía individual”.

La Justicia rechaza el último recurso del padre

El juzgado de Barcelona ha desestimado este mismo jueves una nueva petición del padre de la joven, presentada a través de Abogados Cristianos, para suspender la eutanasia. La solicitud se producía apenas horas antes de su aplicación.

Se trata del segundo intento reciente del progenitor para frenar el procedimiento, después de que una primera petición, presentada el pasado 19 de marzo, también fuera rechazada por la magistrada.

Con esta última decisión judicial, queda firme la autorización concedida en julio de 2024 por la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, que aprobó por unanimidad la solicitud de eutanasia presentada por Noelia en abril de ese mismo año.


La Conferencia Episcopal advierte: “No es un acto médico”

Ante la inminente aplicación de la eutanasia, la Conferencia Episcopal Española ha publicado una nota en la que insiste en que “la eutanasia y el suicidio asistido no son un acto médico, sino la ruptura deliberada del vínculo del cuidado”.

Los obispos subrayan que el caso de Noelia no responde a una enfermedad terminal, sino a una situación de sufrimiento que “reclama atención, tratamiento y esperanza”, y advierten de que presentar la muerte como solución constituye “una derrota social”.

Asimismo, recuerdan que la dignidad de la persona “no depende de su estado de salud ni de su percepción subjetiva de la vida”, y reclaman una respuesta basada en el acompañamiento, los cuidados adecuados y el apoyo integral.

Llamamiento a una cultura del cuidado

La Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida ha expresado su cercanía a la joven y a su familia, al tiempo que ha hecho un llamamiento a reforzar los recursos de atención psicológica y las redes de apoyo.

“Cuando la vida duele, la respuesta no puede ser acortar el camino, sino recorrerlo juntos”, concluyen los obispos, en un mensaje que apela a la responsabilidad de toda la sociedad ante situaciones de sufrimiento extremo.

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A continuación un vídeo corto sobre este tema de la "eutanasia", por Julio Ariza

Duración 6:12 minutos



Reig-Pla pide oración por Noelia y Argüello afirma que «un médico no puede ser brazo ejecutor de una sentencia de muerte»


 
 
El presidente de la CEE advierte de que normalizar la muerte como solución al sufrimiento abre la puerta a que «todo esté permitido» y pide oración por la joven de 25 años que este jueves recibe la eutanasia. Mons. Reig Pla invita también a rezar.


El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, ha reaccionado con firmeza ante el anuncio de la eutanasia de Noelia, la joven de 25 años que este jueves se somete a dicho procedimiento tras un complejo proceso marcado por el trauma de una violación grupal. El Arzobispo de Valladolid ha advertido de las consecuencias de normalizar la muerte como salida al sufrimiento y ha hecho una llamada pública a la oración.

Mons. Reig-Pla, obispo emérito de Alcalá de Henares ha hecho llegar un comunicado en el que además de referir el magisterio reciente de la Iglesia universal y de la Iglesia en España con respecto a la eutanasia conmina a rezar por Noelia:

¡DETENEOS, POR EL AMOR DE DIOS!

Unidos al Santo Padre León XIV, Mons. Juan Antonio Reig Pla, invita a orar a los fieles católicos con intenso amor y espíritu de piedad por Noelia y en prevención de todo suicidio. Convencido de que la misericordia de Dios es infinita y de que su amor lo puede todo, invita igualmente a acudir a la intercesión de la Virgen María para que proteja a su familia y a todos los sanitarios de modo que en todo momento nadie se sienta abandonado y así triunfe la dignidad de la vida humana.

Oremos con el Papa León XIV:

Por la prevención del suicidio

«Oremos para que las personas que están combatiendo con pensamientos suicidas encuentren en su comunidad el apoyo, el cuidado y el amor que necesitan y se abran a la belleza de la vida».

«Señor Jesús, Tú que invitas a los cansados y agobiados a acercarse a Ti y descansar en Tu Corazón, te pedimos este mes por todas las personas que viven en la oscuridad y la desesperanza, especialmente por quienes están combatiendo con pensamientos suicidas. Haz que encuentren siempre una comunidad que los acoja, los escuche y acompañe. Danos a todos un corazón atento y compasivo, capaz de ofrecer consuelo y apoyo, también con la ayuda profesional necesaria. Que sepamos estar cerca con respeto y ternura, ayudando a sanar heridas, crear lazos y abrir horizontes. Que juntos podamos redescubrir que la vida es un don, que sigue habiendo belleza y sentido, aún en medio del dolor y sufrimiento. Sabemos bien que quienes te seguimos también somos vulnerables a la tristeza sin esperanza. Te pedimos que nos hagas siempre sentir Tu amor para que, a través de Tu cercanía hacia nosotros, podamos reconocer y anunciar a todos el amor infinito del Padre que nos lleva de la mano a renovar la confianza en la vida que nos das. Amén.» (noviembre 2025)

«Todo está permitido» si la muerte es la solución

A través de su cuenta en la red social X, Argüello ha lanzado un mensaje directo tanto a la sociedad como al ámbito sanitario. «Si la muerte provocada es la solución a los problemas, todo está permitido», ha señalado el prelado, que ha puesto especial énfasis en la responsabilidad del personal médico: «Un médico no puede ser brazo ejecutor de una sentencia de muerte por muy legal, empoderada y compasiva que parezca».

El Arzobispo ha cerrado su intervención reconociendo el dolor de la joven, pero rechazando que la eutanasia constituya una respuesta adecuada: «Su sufrimiento estremece, pero su verdadero alivio no es el suicidio».

Si la muerte provocada es la solución a los problemas, todo está permitido. Un médico no puede ser brazo ejecutor de una sentencia de muerte por muy legal, empoderada y compasiva que parezca. Oremos por Noelia, su sufrimiento estremece, pero su verdadero alivio no es el suicidio.— Mons. Luis Argüello (@MonsArguello) March 26, 2026

La CEE denuncia una «sociedad del bienestar» incapaz de cuidar

En la misma línea, la CEE, a través de su Oficina de Información, ha vinculado el caso de Noelia con lo que considera una crisis de acompañamiento en el sistema actual. «Hoy en España, la muerte se presenta como solución al sufrimiento», ha lamentado la institución, que ha calificado la situación como «una dignidad infinita abocada a la muerte por una «sociedad del bienestar» incapaz de cuidar y de amar».

Frente a este diagnóstico, la Conferencia Episcopal ha apelado a «la esperanza que brota del encuentro con la Vida».
La Jornada por la Vida como telón de fondo

Estas reacciones llegan inmediatamente después de la celebración, el pasado 25 de marzo, de la Jornada por la Vida, que este año se ha desarrollado bajo el lema «La vida, un don inviolable». En los materiales elaborados por la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida, los obispos han defendido que la protección de la vida no es solo una cuestión de fe, sino una «exigencia de la recta razón y de la ciencia».

Los prelados han subrayado que «la biología defiende unánimemente que, desde el momento de la fecundación, existe un organismo humano vivo e independiente». Aunque el texto de la Jornada incide especialmente en la preocupación por la tendencia a elevar el aborto a la categoría de derecho, la mirada de la CEE se extiende a todas las etapas de vulnerabilidad humana.

Una «alianza social para la esperanza»

Los obispos españoles han manifestado su voluntad de promover una «alianza social para la esperanza» que garantice que ninguna mujer tenga que recurrir al aborto por soledad y que, en casos de sufrimiento extremo como el de Noelia, el sistema ofrezca las condiciones necesarias para que los jóvenes puedan proyectar su vida con dignidad y apoyo real.

Nota de la Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida: «contemplamos con profundo dolor la situación de Noelia»

A media manaña la CEE emitía la siguiente nota

Celebrábamos ayer la Jornada por la Vida, en el contexto de la Solemnidad de la Encarnación del Señor, con el lema: «La vida, un don inviolable». Hoy contemplamos con profundo dolor la situación de Noelia, esta joven de 25 años cuya historia refleja una acumulación de sufrimientos personales y carencias institucionales que interpelan a toda la sociedad. Su situación no puede ser interpretada solo en clave de autonomía individual, sino que exige una mirada más honda, capaz de reconocer el peso del sufrimiento psicológico, la soledad y la desesperanza.

1. Queremos subrayar que la eutanasia y el suicidio asistido no son un acto médico, sino la ruptura deliberada del vínculo del cuidado, y constituyen una derrota social cuando se presentan como respuesta al sufrimiento humano. En este caso, no estamos ante una enfermedad terminal, sino ante heridas profundas que reclaman atención, tratamiento y esperanza.

2. La dignidad de la persona humana no depende de su estado de salud, ni de su percepción subjetiva de la vida, ni de su grado de autonomía. Es un valor intrínseco que exige ser reconocido, protegido y promovido en toda circunstancia. Por ello, la respuesta verdaderamente humana ante el sufrimiento no puede ser provocar la muerte, sino ofrecer cercanía, acompañamiento, cuidados adecuados y apoyo integral.

3. Deseamos manifestar nuestra cercanía a Noelia y a su familia, asegurándoles nuestra oración, afecto y compromiso con una cultura del cuidado que no abandona a nadie. Al mismo tiempo, hacemos un llamamiento a toda la sociedad para reforzar los recursos de atención psicológica, el acompañamiento humano y las redes de apoyo, especialmente para las personas más vulnerables.

Cuando la vida duele, la respuesta no puede ser acortar el camino, sino recorrerlo juntos. Solo así podremos construir una sociedad verdaderamente justa, donde nadie se sienta solo ni descartado.

Alegría y esperanza ante la llamada del Papa a los obispos a la generosidad con el Vetus Ordo




Hay imágenes que hacen época. Una de ellas, convertida en meme político, es la de aquella señora que, brazos en alto, celebraba exultante en la calle la proclamación de independencia catalana de Carles Puigdemont en octubre de 2017, rodeada de una multitud entregada a la euforia. Apenas unos segundos después, el júbilo se desplomó: tras una retórica grandilocuente llena de alaracas, llegó la suspensión inmediata de lo que acababa de anunciarse. La expresión de aquella mujer, congelada en el instante exacto en que la exaltación se transforma en desconcierto y decepción, ha quedado como una perfecta metáfora de la distancia entre las palabras y los hechos.

Algo parecido podría suceder ahora entre muchos fieles apegados al rito romano tradicional. Las palabras del papa León XIV a la plenaria de los obispos franceses, que hablan de una integración generosa de los fieles del Vetus Ordo, merecen ser acogidas con alegría. Sería mezquino negarlo. También sería injusto reaccionar con cinismo automático ante un mensaje que, al menos en su formulación, apunta en la dirección correcta. En un contexto eclesial en el que durante años se ha tratado esta cuestión con prevención, hostilidad o simple miedo, escuchar desde Roma una apelación a la generosidad constituye, sin duda, una buena noticia.

Pero conviene no dejarse arrastrar por un entusiasmo ingenuo. Porque la realidad concreta que viven estos fieles en muchos lugares, y de manera muy visible en España, desmiente todavía cualquier clima de verdadera integración. El rito romano de siempre está, de hecho, arrinconado, vigilado y en muchas diócesis prácticamente proscrito. Hablar de él en ambientes clericales normales provoca reacciones que oscilan entre el escándalo y el temor. La mayoría de párrocos que se alteran si un fiel menciona siquiera la posibilidad de la Misa tradicional. Hay sacerdotes jóvenes que no se atreven a celebrar alguna de las Misas en el rito antiguo por miedo a ser marcados por sus obispos, apartados, castigados o condenados a una marginación silenciosa. La situación ha alcanzado tal grado de irracionalidad que a veces parece que no se estuviera hablando de una forma venerable del rito romano, sino de una actividad clandestina y sospechosa.

La imagen de algunos obispos cuando se aborda esta cuestión resulta reveladora. No es una discrepancia serena, ni una prudencia pastoral razonada, ni siquiera una reserva disciplinar explicable. Es, con frecuencia, un pánico inconfundible. Como si la mera existencia de un sacerdote atraído por la tradición litúrgica constituyera una amenaza interna que hubiera que sofocar cuanto antes. En no pocos casos, la reacción del aparato diocesano recuerda a la de quien descubre que tiene un hijo delincuente. No se le trata como a un hijo de la Iglesia con una legítima inclinación litúrgica, sino como a un problema que hay que neutralizar antes de que contamine a otros.

Por eso las palabras de León XIV son esperanzadoras, sí, pero no bastan por sí solas. No basta con invocar la generosidad si en la práctica se mantiene un régimen de sospecha, asfixia y exclusión. No basta con reconocer de palabra a estos fieles mientras se les obliga a desplazarse a capillas remotas, semiclandestinas o toleradas de mala gana, como si fueran católicos de segunda. No basta con apelar a la comunión mientras tantos fieles reciben portazos cuando solicitan algo tan elemental como la posibilidad de asistir con normalidad a la misa según el rito romano tradicional.

En Madrid, sin ir más lejos, la experiencia reciente de quienes se han organizado para pedir esta atención pastoral ha sido la de un rechazo seco y brutal. No encontraron escucha, ni comprensión, ni verdadera voluntad de integración, sino una negativa tajante amparada en la aplicación más cerrada y agresiva de Traditionis Custodes. Y eso es precisamente lo que convierte en decisiva la intervención del Papa: porque obliga a medir la sinceridad de muchos pastores. Ahora habrá que ver si algunos toman nota, si corrigen el tono y el fondo de su actuación, si sustituyen el portazo por una acogida real, o si todo quedará en una frase bella destinada a tranquilizar, sin alterar un milímetro la situación de fondo.


Sería un error responder a las palabras del Papa con desconfianza sistemática. Pero sería un error todavía mayor confundir un cambio de tono con un cambio de rumbo. Los fieles no necesitan ya declaraciones vaporosas ni gestos retóricos. Necesitan hechos. Necesitan seguridad jurídica. Necesitan saber que no serán tratados como un cuerpo extraño dentro de la Iglesia por desear la liturgia que alimentó la fe de innumerables generaciones. Necesitan que cese de una vez esta persecución absurda y reveladora, esta insistencia en presentar como sospechoso lo que durante siglos fue el corazón mismo de la vida litúrgica romana.

La solución, además, no exige ninguna arquitectura compleja. Derogar Traditionis Custodes y restablecer el marco jurídico de Summorum Pontificum no cuesta nada. No requiere largas elaboraciones teóricas ni experimentos pastorales de laboratorio. Es una decisión sencilla, clara y perfectamente viable. Bastaría con devolver a la Iglesia una paz litúrgica que nunca debió romperse y reconocer, con hechos y no solo con palabras, que estos fieles no son intrusos tolerados, sino católicos con pleno derecho a vivir su fe en continuidad con la tradición litúrgica de la Iglesia.

Hay, por tanto, motivos reales para la alegría y para la esperanza. Las palabras de León XIV son buenas y merecen ser celebradas. Nadie gana nada instalándose en el resentimiento o en la demolición preventiva. Pero la experiencia reciente obliga también a la cautela. La esperanza cristiana no es ingenuidad política ni credulidad sentimental.

Ojalá ocurra esta vez. Ojalá no volvamos a encontrarnos, una vez más, en la situación de aquella mujer del meme, suspendidos entre la euforia inicial y la posterior desilusión. Ojalá las palabras del Papa sean el inicio de un giro real y no otro instante fugaz de alivio antes de que todo siga igual. Porque, a estas alturas, los fieles del Vetus Ordo no solo tienen derecho a escuchar mensajes de generosidad. Tienen derecho, sobre todo, a verlos cumplidos.

Miguel Escrivá

miércoles, 25 de marzo de 2026

Los ángeles de la guarda: no es solo cosa de niños



 
El ángel de la guarda / Murillo

Como mucha gente hace años, de niño, mi hermano y yo, junto con nuestro papá, siempre rezábamos en nuestras «oraciones de la noche» la tradicional oración a nuestros ángeles de la guarda: «Ángel de Dios, que eres mi custodio, pues la bondad divina me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, defiéndeme y gobiérname. Amén».

Todavía le pido a mi ángel de la guarda por la noche, cuando me acuesto, y por la mañana, cuando me levanto, que me cuide y me proteja. Además, antes de escribir, siempre le pido a mi ángel de la guarda que me dé claridad de pensamiento y de expresión, y que me susurre las palabras adecuadas al oído. A veces, cuando me cuesta encontrar la palabra adecuada, él pone exactamente la palabra correcta en mi mente.

Las oraciones al ángel de la guarda tienen su fundamento en la Biblia:Dios instruye a Moisés, cuando los israelitas partieron hacia la Tierra Prometida: «Mira, yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te lleve al lugar que te he preparado. Respétalo y escucha su voz» (Éxodo 23, 20-21).
El Salmo 91, 11 afirma que no hay que temer, «pues a sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos».
El mismo Jesús afirma que no debemos menospreciar a los pequeños, «porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos» (Mateo 18, 10).
En los Hechos de los Apóstoles, cuando Pedro escapa de la cárcel y llama a la puerta donde se habían reunido los fieles, sus hermanos piensan erróneamente: «¡Es su ángel!» (Hechos 12, 13-15).

Aunque la mayoría de nosotros nunca veremos a nuestros ángeles de la guarda, muchos santos sí los han visto. El Padre Pío conversaba con frecuencia con su ángel de la guarda, quien lo defendía de los ataques demoníacos. Gemma Galgani estaba en contacto diario con su ángel de la guarda, que le enseñaba, la protegía y la corregía. Sor Faustina Kowalska hablaba de su ángel de la guarda, que la acompañaba en sus viajes. También lo veía cuando se sumergía en la oración, y a menudo este le pedía que rezara por los moribundos.

El objetivo de los ejemplos anteriores no es decir que haya que ser un «santo» para hablar con el ángel de la guarda o contemplarlo. Más bien, es ilustrar que nosotros también podemos conversar con nuestro ángel de la guarda y estar seguros de su presencia protectora y guía.

Además, debemos disipar la idea romántica y «bonita» de que los ángeles de la guarda solo son relevantes para los niños vulnerables. Los adultos necesitan tanto a sus ángeles de la guarda —quizás incluso más, ya que sus tentaciones y asuntos suelen ser de naturaleza más grave—.

Nuestros ángeles de la guarda están, por lo tanto, presentes para fortalecernos, animarnos y guiarnos en el cumplimiento de nuestras respectivas vocaciones, ya seamos solteros, casados, religiosos o sacerdotes. Descartarlos como algo adecuado solo para lo infantil es ponernos en peligro.

Se ha planteado la pregunta: ¿Después de la muerte, nuestros ángeles de la guarda dejan de estar con nosotros una vez que entramos en el cielo? Obviamente, ya no necesitamos que nos protejan. ¿Se reciclan, entonces, para alguien recién concebido?

Según la tradición católica, nuestros ángeles de la guarda permanecen con nosotros incluso en el cielo y juntos alabamos y glorificamos a la Santísima Trinidad: a nuestro Padre celestial, que es la fuente última de la vida; a Jesús resucitado, el Hijo encarnado del Padre, que es nuestro amoroso Salvador y Señor; y al Espíritu Santo, que nos purifica del pecado y nos santifica.

Junto con todos nuestros hermanos y hermanas en Cristo, y con nuestros respectivos ángeles de la guarda, cantaremos para siempre un glorioso himno de alabanza y acción de gracias.

Aquí percibimos la confluencia de la liturgia terrenal y la celestial. Al concluir el Prefacio de la Misa se dice lo siguiente, o algo similar: «Y así, con los ángeles y todos los santos, proclamamos tu gloria, diciendo a una sola voz: Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria».

Con una sola voz, nuestras voces humanas terrenales, las voces celestiales de los santos y la multitud de voces angélicas, todos juntos proclamamos que tanto el cielo como la tierra están llenos de la triple santidad de Dios.

Así, al participar en la Misa, ya sea en una humilde capilla o en la grandiosidad de una basílica o una catedral, la tierra se une a la liturgia angélica del cielo, y la liturgia angélica del cielo se une a la tierra.

La Misa, pues, cumple la visión celestial de Isaías: «Vi al Señor sentado en un trono excelso y elevado, y las orlas de su manto llenaban el templo. Unos serafines se mantenían en pie por encima de él… Y se gritaban el uno al otro: “Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria”» (Isaías 6, 1-3).

En la Misa, la tierra se llena de la gloria de Dios. Nuestras iglesias están «rebosantes» de ángeles y, así, al unísono con nuestros ángeles de la guarda, nos unimos a los serafines para cantar esta proclamación tres veces santa de la santidad de la Trinidad.

Al final de las misas fúnebres, justo antes de ir al cementerio, el sacerdote reza: «A ti, Señor, te encomendamos el alma de [nombre], tu siervo/a. Al paraíso te lleven los ángeles; a tu llegada te reciban los mártires y te introduzcan en la ciudad santa de Jerusalén, la nueva y eterna».

Nuestro ángel de la guarda estará entre los santos y los ángeles que nos conducirán (esperamos) a la nueva y eterna Jerusalén celestial, regocijándose, sabiendo que ha cumplido la tarea que Dios le había encomendado: protegernos y guiarnos al paraíso.

Fr. Thomas Weinandy, OFM

Si quiero oír hablar de Jesucristo, ¿a quién debo acudir?



Seguramente muchos de ustedes han visto esta imagen circulando en las redes sociales. Yo también la leí y debo confesar que me entristeció profundamente.

En esa breve carta hay una pregunta que, si nos detenemos a pensarla detenidamente, resulta profundamente inquietante: «Si quiero oír hablar de Jesucristo, ¿a quién debo acudir?».

Esta pregunta me impactó porque significa que, entre nosotros, todavía hay personas que buscan a Jesús. Personas que quieren oír hablar de Él, que tienen sed de Él… pero que ya no pueden encontrarlo.
Y es una realidad que duele reconocer.

No porque Jesús ya no esté presente, sino porque poco a poco lo hemos apartado del centro de nuestras vidas. Hemos llenado ese vacío con tantas otras cosas: opiniones, ideologías, debates, posturas políticas, discusiones interminables... mientras que Cristo, que debería ser el corazón de todo, a menudo permanece en un segundo plano.

A menudo hablamos de una crisis de fe, y es cierto. Pero quizás también estemos experimentando otra crisis, igualmente grave: la crisis de lugares auténticos donde aún podemos escuchar hablar de Jesús con amor, con verdad, con la pasión de quienes lo aman de verdad.

La Iglesia no nació para opinar sobre el mundo ni para seguir las tendencias de la época. La Iglesia nació para proclamar a Jesucristo, para darlo a conocer, para guiar a las almas hacia Él.

Sin embargo, ante esa pregunta, persiste una inquietud que no podemos ignorar.

¿Cómo hemos llegado al punto en que alguien tenga que preguntarse adónde ir para oír hablar de Jesús?

A pesar de todo, aún existe una fuente donde Cristo sigue siendo proclamado y entregado: la Santa Misa. En la Palabra proclamada, en el sacrificio del altar, en la Eucaristía, Jesús sigue presente, vivo, real, hablando a los corazones de quienes están dispuestos a escuchar.
Pero la pregunta persiste, y no debería dejarnos tranquilos.

Porque si todavía hay personas que buscan a Jesús y no pueden encontrarlo, entonces tal vez sea hora de detenernos y preguntarnos honestamente:

¿Qué hemos hecho con nuestra fe? ¿Qué hemos hecho con la Iglesia? Y sobre todo… ¿qué hemos hecho con Cristo, que debería ser el centro de todo?

Zarish Imelda Neno