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lunes, 19 de octubre de 2020

Ciencia, verdad, gobierno, mass media, mascarillas, PCRs y sentido común [José Martí] (2 de 4)




Continuando con el tema de la mascarilla

La medida que se ha tomado en España ( y también en otros países, aunque no en todos) [pinchar también aquí] que consiste en salir ya de casa con la mascarilla puesta y no quitársela si no es para comer o introducir algo en la boca es una auténtica exageración, que carece de todo rigor científico, aunque en la tele se diga lo contrario. Ya sabemos quién paga la tele: a la gente se la engaña, o bien ocultándole información o bien dándole información falsa ... haciéndole creer, por ejemplo, que el virus se encuentra en el aire, en todas partes, se vaya por donde se vaya. Esto es un auténtico disparate, una mera conjetura arbitraria, sin base científica que la respalde, y que se impone de modo obligatorio, para crear pánico en la población ... Y así se consigue (como muy bien dice Pablo Iglesias cuando habla de "politizar el dolor" y de aprovechar políticamente esta situación) que la gente no se manifieste públicamente en la calle, en todas las ciudades de España, que es lo que ocurriría, con toda seguridad -y, además, de forma masiva- de no ser por esta "falsa pandemia", puesto que, no nos engañemos,  ya no hay pandemia, propiamente dicha, sino epidemia, al haberse reducido drásticamente el número de muertos, gracias a Dios.

Recordando al comité de expertos

¡No se puede tener confinada a toda una nación basándose en conjeturas!  ¿Qué intereses se ocultan detrás de esta mentira, a la que adornan con el adjetivo de "científica"? La ciencia es otra cosa: aquí no se ha seguido, en absoluto, el método científico, que es el propio de todo trabajo científico serio. Las hipótesis o conjeturas que se hagan deben de ser luego contrastadas con la experiencia: ¡esto no se ha hecho!. Por eso no vale que nos digan que la información que nos llega a través de la tele o los periódicos procede de las "autoridades sanitarias" (son más bien las autoridades políticas, o sea, el Gobierno, quien dictamina lo que deben decir esas "llamadas" autoridades sanitarias. Parecería como que estas "autoridades" están diciendo algo verdadero y testado científicamente. En realidad, son simples hipótesis, que no resisten un análisis científico riguroso. 

Recordemos, por ejemplo, el famoso comité de expertos, del que hablaba Sánchez, diciendo que él estaba presente en dicho comité y que era algo realmente serio. Luego resultó que tal comité de expertos nunca había existido. Jugar así con la salud de las personas es grave, máxime cuando el responsable directo de esa mentira (¡un gran experto en el "arte" de mentir!) es el propio presidente de la nación ... ¿Qué tiene que ocurrir para que la sociedad reaccione, antes de que sea demasiado tarde? Es importante apoyar la moción de censura de VOX al Gobierno (que se hará desde el miércoles, 21 de octubre, a las 9:00 hasta el jueves, 22 de octubre, a las 14:00). Nosotros, como españoles de a pie, no podemos hacer nada en este sentido, pero PP y Ciudadanos sí que pueden y tendrían que apoyarla, por el bien de la nación (¡olvidándose de sus propios intereses partidistas!). Cierto que tal apoyo no va a dar lugar a un cambio de Gobierno, pero si fueran verdaderos representantes de los españoles que los han votado, no cabe duda de que apoyarían esa moción. Según lo que hagan sabremos a qué atenernos a la hora de votar en las próximas elecciones. 

¿Por qué no se han realizado autopsias de los cadáveres de personas muertas por (o con) coronavirus?

Llama la atención (¡o debería de llamarla!) que los cadáveres de personas fallecidas con coronavirus, real o probable, hayan sido incluidos por el Gobierno de España en el grupo II, un grupo que se refiere sólo a las sustancias radioactivas (como si el coronavirus fuera radioactivo, que no lo es). Y por eso, al estar incluídos en ese grupo, no se ha permitido su autopsia. Esto lo explica muy bien la doctora Natalia Prego, de Médicos por la verdadLa Dra Natalia Prego Cancelo nos explica que el Ministerio de Sanidad clasificó a los fallecidos por Covid-19 como radiactivos de acuerdo a los procedimientos para el manejo de cadáveres de Covid-19. El dolor causado a los familiares de enfermos de los fallecidos y a toda la sociedad por causa de tener que incinerar los cadáveres, sin haber podido realizar autopsias que confirmaran el Covid-19 sospechoso, y no poder ser nunca exhumados, merece una investigación en profundidad,  puesto que no existe ninguna evidencia científica de que los cadáveres de una enfermedad como covid-19 sean radiactivos

Lo mismo ocurre con la OMS, que ha "recomendado" también que no se haga autopsias a estos cadáveres. Me viene a la mente lo que ocurrió en el atentado terrorista del 11-M de 2004 en Madrid, en donde (¡oh, casualidad!) lo primero que se destruyeron fueron los trenes (o sea, las pruebas necesarias para poder investigar bien la autoría de este atentado, en el que murieron 193 personas y en el que hubo más de 2000 heridos). Salvando las debidas proporciones, nos encontramos con que, también ahora, lo primero que se hace es incinerar a los cadáveres de aquellas personas que, supuesta o realmente, han muerto de (o con) coronavirus.

En cierto modo se puede decir que están destruyendo las pruebas. ¿Cómo se puede investigar bien acerca de un virus al que no se tiene acceso porque se lo ha eliminado, incinerando a los cadáveres que, supuestamente, lo tienen?  Es difícil de entender ... a menos que haya "gato encerrado". Según la doctora Roxana Bruno,  experta en inmunología,  a nivel internacional,  ha sido gracias a un grupo de médicos de Italia, que desobedeció esa orden, como se ha podido avanzar bastante -aunque no lo suficiente- en el conocimiento de este virus letal. 

José Martí (continuará)

NOTICIAS VARIAS 19 de octubre de 2020

 


SPECOLA

Los sórdidos bajos fondos del Vaticano: ‘diez millones y nadie saldrá herido’, el cisma alemán del Papa Francisco, pagar al Cesar

IL SETTIMO CIELO

En Estados Unidos disminuyen los cristianos y aumentan los que no profesan una religión. Pero Trump tiene sus seguidores fieles

INFOVATICANA

Queman dos iglesias en Santiago de Chile

El Papa acudirá a una oración por la paz en el “espíritu de Asís”


Cardenal Burke: “La educación está bajo un ataque feroz”

Obispos de Extremadura: “No puede prohibirse la comunión en la boca”

Sánchez podría tener una foto con el Papa en la víspera de la moción de censura

ADELANTE LA FE

CHRISTUS VINCIT: Nuevo libro de Mons. Schneider en español

SECRETUM MEUM MIHI

domingo, 18 de octubre de 2020

NOTICIAS VARIAS 18 de octubre de 2020

 


SPECOLA

El Papa Francisco y sus promesas incumplidas, el reino Vaticano sumido en el caos, la larga sombra de Pell.

ADELANTE LA FE

El César también es de Dios

ES NEWS

No queremos morir, pero queremos asesinar legalmente”


Hermanos Todos: Ideología de Bergoglio sobre la Fraternidad

SECRETUM MEUM MIHI

Entrevista completa de Diane Montagna a Monseñor Schneider sobre la encíclica "Hermanos todos"




Aquí está la entrevista completa:


Diane Montagna: Excelencia, ¿cuáles son sus impresiones generales sobre la nueva encíclica del Papa Francisco, Hermanos Todos ?


Monseñor Schneider: Esta nueva encíclica da la impresión general de ser una instrucción detallada sobre la ética de la convivencia pacífica basada en los términos clave de "hermandad" y "amor" entendidos en una perspectiva altamente temporal y altamente política, "contribuyendo al renacimiento de una aspiración universal a la fraternidad "( Fratelli Tutti, No. 8). Aunque la encíclica utiliza pasajes clave del Evangelio, como la parábola del buen samaritano (Lc 10, 25-37) y las palabras de Cristo en el juicio final, al identificarse con los necesitados como "mis hermanos más pequeños" (cf. 25,40), sin embargo, aplica su significado en un horizonte más humanista y mundano. En su conjunto, la encíclica carece de un horizonte claramente sobrenatural; no se hace referencia a palabras como "sobrenatural", "Encarnación", "Redentor", "Pastor", "evangelización", "bautismo", "filiación divina", "perdón divino de los pecados", "salvífico", "eternidad", “Cielo”, “inmortal”, “Reino de Dios o de Cristo”.

Si bien afirma de manera encomiable que "Cristo derramó su sangre por todos y cada uno y que nadie queda fuera de su amor universal" (n. 85) (...) la encíclica desafortunadamente, entonces reduce el significado de la redención sobrenatural a la perspectiva nebulosa y secular de una "comunión universal". Leemos: "De ella" brota para el pensamiento cristiano y para la acción de la Iglesia el primado dado a la relación, al encuentro con el misterio sagrado del otro, a la comunión universal con toda la humanidad como vocación de todos". (nº. 277). La primacía, sin embargo, en todas las relaciones humanas, debe darse al encuentro con Jesucristo, Hombre-Dios, y con la Santísima Trinidad, mediante la gracia santificante y el don de la virtud sobrenatural del amor. 

El Papa Francisco afirma correctamente en Todos los hermanos, No. 85: "Si vamos a la fuente última de ese amor que es la vida misma del Dios trino, encontramos en la comunidad de las tres Personas divinas el origen y modelo perfecto de toda la vida en sociedad". En otra parte, dice: " Otros beben de otras fuentes. Para nosotros la fuente de la dignidad humana y la fraternidad está en el Evangelio de Jesucristo "(n. 277). Sin embargo, la perfecta dignidad humana y la fraternidad de todos los seres humanos pueden tener una sola fuente, y es Jesucristo, porque sólo a través del Hijo de Dios encarnado se ha restaurado la dignidad humana de una manera aún más admirable de lo que fue creada (Orden, Oración en el Ofertorio) .Habría sido un gran bien que los Hermanos Todos hubieran enfatizado la necesidad de que todos los hombres crean en Jesucristo, Dios y Hombre,

D.M. El Papa Francisco abre la nueva encíclica señalando que su título, " Todos los hermanos ", está tomado de las " Advertencias " de San Francisco, dirigidas a sus hermanos. En tu libro Christus Vincit dijiste que San Francisco te inspiró a seguir a Cristo en la vida religiosa. En su opinión, ¿el uso de estos textos por parte del Papa Francisco es fiel al significado que les atribuye San Francisco?

Monseñor Schneider: El Papa Francisco usa aquí la expresión " Hermanos todos " (Todos los hermanos) de una manera claramente diferente a la de San Francisco. Para San Francisco, "todos los hermanos" son los que siguen e imitan a Cristo, es decir, todos los cristianos, y ciertamente no simplemente todos los hombres, y mucho menos los seguidores de religiones no cristianas.

Podemos ver esto observando el contexto más completo del que se toman estas palabras: “ Miremos con atención, todos mis hermanos, al buen pastor que, para salvar a sus ovejas, apoyó la pasión de la cruz. Las ovejas del Señor lo siguieron en tribulación y persecución, en ignominia y hambre, en enfermedad y tentación y otras cosas por el estilo; y a cambio recibieron la vida eterna del Señor. Por lo tanto, es una gran vergüenza para nosotros, los siervos de Dios, que los santos hayan hecho estas obras y queramos recibir gloria y honra simplemente contándolas. "( Advertencias , 6).

San Francisco, de hecho, “sabía no adular los pecados, sino azotarlos; no para persuadir la conducta de los pecadores, sino para derribarla con duras reprimendas. Con igual firmeza de espíritu hablaba a los pequeños y a los grandes" (Legenda Maior , 12, 8) El Papa Francisco presenta a San Francisco como si hubiera sido un partidario de la diversidad de religiones. El propósito de la visita de San Francisco al Sultán Malik-el-Kamil en Egipto, sin embargo, no era mostrar "su apertura de corazón, que no conocía fronteras y trascendía las diferencias religiosas" ( Fratelli Tutti , n. 3) . Más bien, su propósito preciso era predicar el Evangelio de Jesucristo al Sultán. Debe lamentar que el Papa Francisco reduzca a San Francisco a Hermanos Todos a un hombre que "intentó abrazar a todos" y, por ejemplo, de "sumisión" humilde y fraterna a los que no compartían su fe "(n. 3). San Buenaventura atestigua en la Legenda Mayor que San Francisco predicó explícitamente el Evangelio al Sultán, invitándolo a él y a todo su pueblo a convertirse a Cristo, escribiendo: "Y predicó al Sultán el Dios trino y Salvador de todos, Jesucristo, con tanto coraje, con tanta fuerza y ​​tanto fervor de espíritu ... ”( Legenda Maior , 9, 8). Además, mientras San Francisco predicaba el Evangelio al Sultán, envió a cinco frailes a predicar el Evangelio a los musulmanes en España y Marruecos. Cuando San Francisco se enteró de su martirio, gritó: "Ahora puedo decir verdaderamente que tengo cinco hermanos" ( Analecta Franciscana, III, 596).

Toda la tradición católica siempre ha presentado a San Francisco como un santo apostólico y verdaderamente misionero. El Papa Pío XI escribió: "San Francisco como un" hombre católico y completamente apostólico ", así como esperaba la reforma de los fieles de una manera admirable, hizo todo lo posible para personalmente y ordenó a sus discípulos que trabajaran con presteza en la conversión de los infieles a la fe y a la ley de Cristo." (Encíclica Rito Expiatis , 37)

D.M. ¿Cuáles son las fortalezas o elementos positivos de esta nueva encíclica?

Monseñor Schneider: Uno de los pasajes más brillantes y teológicamente sólidos de Fratelli TuttiEs la siguiente afirmación del Papa Francisco: "Si vamos a la fuente última, que es la vida íntima de Dios, nos encontramos con una comunidad de tres Personas, origen perfecto y modelo de toda vida en común". (no. 85). Esta afirmación es una luz real en medio del estrecho horizonte naturalista, el relativismo religioso y la falta de perspectiva sobrenatural de esta encíclica.

Otro elemento importante es el rechazo del Papa Francisco a cualquier intento de construir una sociedad contra el plan de Dios. Él escribe: “El intento de construir una torre (Torre de Babel) ... fue un intento torpe, nacido del orgullo y de la ambición de crear una unidad distinta a la querida por Dios en su designio providencial para las naciones (cf. Gn 11, 1-9) ”(n. 144).

Igualmente significativas son las siguientes declaraciones, que reflejan la enseñanza del Papa Benedicto XVI: “Sin la verdad, la emoción se vacía de contenidos relacionales y sociales” (n. 184); “La caridad necesita la luz de la verdad que buscamos constantemente. "Esa luz es la luz de la razón y la luz de la fe (Benedicto XVI, Encíclica Caritas in veritate) "y no admite ninguna forma de relativismo" (n. 185). 

El Papa Francisco también recuerda la importancia de las verdades objetivas, siempre válidas, basadas en la naturaleza humana según el plan de Dios en la creación, afirmando que hay "verdades fundamentales para apoyar siempre, ... trascienden nuestras situaciones concretas y permanecen innegociables, ... en sí mismas, se consideran duraderas en virtud de su significado intrínseco "(n. 211), y que "por tanto, no hay necesidad de contrastar conveniencia social el consentimiento y la realidad de una verdad objetiva ”(n ° 212).

Fratelli Tutti también advierte contra un falso universalismo y el virus del individualismo radical (ver n. 100). Al respecto, el Papa Francisco escribe: “un modelo de globalización que“ conscientemente apunta a una uniformidad unidimensional y busca eliminar todas las diferencias y tradiciones en una búsqueda superficial de la unidad. […] Si una globalización pretende hacer a todos iguales, como si fuera una esfera, esta globalización destruye la peculiaridad de cada persona y de cada pueblo "" (n. 100). 

También las siguientes declaraciones en Fratelli Tutti pretenden proteger el derecho de las naciones a su propia identidad y tradiciones: "No puede haber apertura entre los pueblos si no se basa en el amor a su tierra, a su gente, a sus raíces culturales" (n. 143); "Puedo acoger a otros que son diferentes ... sólo si estoy firmemente arraigado en mi pueblo y mi cultura" (n. 143); y "del mismo modo el bien común exige que protejamos y amemos a nuestra patria" (n. 143). Incluso Brothers All habla con razón del "derecho a la propiedad privada y su significado social" (n. 123).

El Papa Francisco alza la voz contra una sociedad inhumana, que acepta sólo a los fuertes y sanos y desprecia y elimina a los enfermos y débiles. Escribe: “Las personas tienen este derecho incluso si nacen o se crían con limitaciones; de hecho, esto no disminuye su inmensa dignidad como persona humana, que no se basa en las circunstancias sino en el valor de su ser. Cuando no se salvaguarda este principio elemental, no hay futuro ni para la fraternidad ni para la supervivencia de la humanidad ". (No. 107). 

También son encomiables las siguientes importantes declaraciones del Papa Francisco en Fratelli Tutti: “Hay que reconocer que« entre las causas más importantes de la crisis en el mundo moderno se encuentra una conciencia humana anestesiada y el alejamiento de los valores religiosos, así como el predominio del individualismo y las filosofías materialistas que deifican al hombre y sitúan los valores mundanos y materiales en el lugar de los principios supremos y trascendentes "" (n. 275); y “No existe el bien y el mal per se, sino sólo un cálculo de ventajas y desventajas. 

El desplazamiento de la razón moral tiene como consecuencia que el derecho no puede referirse a una concepción fundamental de la justicia, sino que se convierte en un espejo de las ideas dominantes. Aquí entramos en una degeneración: una “nivelación” a través de un consenso superficial y comprometedor. Así, en última instancia, triunfa la lógica de la fuerza ". (No. 210). 

D.M. El Papa Francisco presentó a Fratelli Tutti como una reflexión sobre el documento de Abu Dhabi, que firmó con el Gran Imán el-Tayeb en febrero de 2019. Usted ha expresado abiertamente su preocupación por ese documento, en particular por la afirmación de que la "diversidad de religiones "es" querida por Dios " [ aquí - aquí - aquí ] . ¿Esta nueva encíclica ha mitigado o profundizado estas preocupaciones?

Obispo Schneider: Todos los hermanos dedica un capítulo entero al tema "Las religiones al servicio de la fraternidad en el mundo" (cap. 8). El título mismo revela un cierto tipo de relativismo religioso. Las religiones se ven aquí como un medio de fraternidad natural. Por lo tanto, uno llega a entender la religión como un medio para promover el naturalismo. Esto es contrario a la esencia del cristianismo, que es la única religión verdadera verdaderamente sobrenatural. La fe cristiana no puede colocarse indiscriminadamente al mismo nivel que otras religiones; sería una traición al Evangelio

La afirmación de que, "Desde nuestra experiencia de fe ... nosotros, creyentes de diferentes religiones, sabemos que hacer presente a Dios es bueno para nuestras sociedades" (n. 274) promueve el relativismo religioso, ya que el concepto de "Dios" es ciertamente diferente entre las diversas religiones. También hay algunas religiones donde se adora a los espíritus malignos. El concepto de Dios en la religión cristiana no se puede colocar al mismo nivel que una religión que practica la idolatría. La Sagrada Escritura dice que "todos los dioses de las naciones son demonios" (Salmo 96: 5), y San Pablo enseña que "los sacrificios de los paganos se ofrecen a los demonios, no a Dios" (1 Co 10, 20). Según la Revelación Divina y la enseñanza constante de la Iglesia, el concepto de "fe" significa lo siguiente:

Dado que el hombre es un ser totalmente dependiente de Dios, como su Creador y Señor, y la razón creada está completamente sujeta a la verdad no creada, estamos obligados a rendir a Dios, mediante la fe en Su revelación, la plena obediencia de nuestra inteligencia. y la voluntad. La Iglesia Católica profesa que esta fe, que es el comienzo de la salvación del hombre, es una virtud sobrenatural, por la cual, inspirados y asistidos por la gracia de Dios, creemos que las cosas que Él ha revelado son verdaderas. ... Por tanto, sin fe nadie ha obtenido jamás la justificación, ni nadie obtendrá la vida eterna ”(Concilio Vaticano I, Dei Filius , cap. 3).

Por tanto, los adherentes a religiones no cristianas no tienen el don de la virtud sobrenatural de la fe y, por tanto, no pueden ser llamados "creyentes" en el sentido propio de esta palabra. Los no cristianos no aceptan la revelación divina dada a través de Jesucristo. Por tanto, su conocimiento de Dios y su práctica religiosa son sólo una expresión de la luz de la razón natural, y no de la fe. El Magisterio infalible de la Iglesia enseña esto, declarando:

La Iglesia Católica, con consenso, también siempre ha mantenido y sostiene que existe un doble orden de conocimiento, distinto tanto en principio como en objeto; en principio, porque nuestro conocimiento, en uno, es por razón natural y, en el otro, por fe divina; en el objeto, porque, además de las cosas a las que puede llegar la razón natural, se proponen para nuestra fe misterios ocultos en Dios, que, a menos que sean revelados divinamente, no pueden ser conocidos. … Si alguien dice que la fe divina no es distinta del conocimiento natural de Dios y las verdades morales, y por lo tanto, que no es necesario para la fe divina que se crea la verdad revelada por la autoridad de Dios que la revela; sea ​​anatema "(ibid., cap. 4 y can. 3 de fide ).

Los cristianos no son simplemente "compañeros de viaje" junto con los seguidores de religiones falsas, religiones que Dios prohíbe ( Fratelli Tutti , n. 274). Memorable a este respecto es la siguiente afirmación teológicamente precisa del Papa Pablo VI: "Nuestra religión cristiana establece efectivamente una relación auténtica y viva con Dios que otras religiones no pueden establecer, aunque tengan, por así decirlo, los brazos extendidos hacia el el cielo "(Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi , n. 53).

Las diferentes expresiones en Brothers All transmiten esencialmente el mismo relativismo religioso que se establece en el Documento de Abu Dhabi, que establece que "el pluralismo y la diversidad de religiones, color, sexo, raza e idioma son queridos por Dios en Su sabiduría". Fratelli Tutti no corrigió Abu Dhabi sino que lo consolidó. La verdad que Nuestro Señor ha revelado, y Su Iglesia ha proclamado de manera incambiable y constante, sigue siendo válida para siempre: "El deber principal de todos los hombres es aferrarse a la religión tanto en su alcance como en su práctica, no esa religión que pueden preferir, sino la religión que Dios manda, y que ciertos y más claros signos muestran ser la única religión verdadera "(Papa León XIII, Encíclica Immortale Dei, 4).

La siguiente enseñanza infalible de la Iglesia en la Constitución Dogmática, Dei Filius , del Concilio Vaticano I, rechaza la enseñanza falible sobre la "diversidad de religiones" expresada en el Documento de Abu Dhabi y en Hermanos Todos: "No hay paridad entre la condición de aquellos que se han adherido a la verdad católica mediante el don celestial de la fe, y la condición de quienes, guiados por opiniones humanas, siguen una religión falsa ”(capítulo 3); y “Si alguno dice que la condición de los fieles y de los que todavía no han alcanzado la verdadera fe es igual, sea anatema” (ibid., can. 6 de fide ).

D.M. Conocemos dos tipos de fraternidad: la de sangre, en Adán y Eva, y la de gracia, en Jesucristo, a través de la Iglesia y los sacramentos. ¿Qué "nueva visión" (n. 6) de la fraternidad propone el Papa Francisco en esta encíclica? Y como Obispo y Sucesor de los Apóstoles, ¿puede animar a los fieles a aspirar a la visión de fraternidad que propone el Papa Francisco en esta encíclica?

Monseñor Schneider: La verdadera fraternidad, que agrada a Dios, es fraternidad en y para Cristo, el Hijo de Dios encarnado. El cardenal Ratzinger (Papa Benedicto XVI) definió acertadamente el concepto cristiano de fraternidad cuando dijo: “Uno es vuestro maestro, pero todos vosotros sois hermanos” (Mt 23,8). Con esta palabra del Señor, la relación entre los cristianos se determina como una relación de hermanos y hermanas como una nueva hermandad del espíritu, frente a la hermandad natural, que surge de la relación de sangre "( Die Christliche Brüderlichkeit, München 1960, 13). Indispensable es el reconocimiento de la diferencia entre una fraternidad basada en la naturaleza, es decir, el vínculo de sangre, y una fraternidad basada en la elección y la revelación divinas: "Si bien Dios es Padre de los pueblos del mundo sólo por la creación, también es Padre de Israel por elección "( Ibíd ., 20)

Desde el principio, los cristianos conocieron la diferencia esencial entre la simple hermandad natural y la hermandad a través del bautismo. San Juan Crisóstomo dijo: “¿Por qué lo hace la hermandad? El lavamiento de la regeneración y poder, por tanto, llamar a Dios nuestro Padre ”( Homilía 25 sobre los Hebreos , 7). Asimismo, San Agustín escribió: "Entonces dejarán de ser nuestros hermanos, cuando dejen de decir:" Padre Nuestro ". A los paganos no los llamamos hermanos según la Escritura y el modo eclesiástico de hablar ”. (En. En Sal . 32, 2, 29).

Todo católico y todos los pastores de la Iglesia, ante todo el Papa, deben arder de celo y amor por todos los que, lamentablemente, son sólo nuestros hermanos según la carne y la sangre, para que nazcan de Dios en filiación sobrenatural en Cristo y lleguen a ser verdaderamente hermanos en Cristo. Si los líderes de la Iglesia de nuestros días están satisfechos con la hermandad de carne y hueso, con "todos los hermanos" de carne y sangre, están descuidando el mandamiento de Dios en el Evangelio, es decir, el mandamiento de hacer discípulos a los miembros de todas las naciones y religiones. de Cristo, hijos en el Unigénito Hijo de Dios, hermanos en Cristo, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a observar todas las cosas que Cristo ha mandado (cf. Mt 25, 19-20). Tal celo es, para un alma cristiana, la expresión más profunda del amor al prójimo: amarlo como te amas a ti mismo. Si tu filiación divina en Cristo representa para ti el mayor regalo de Dios concebible, y realmente lo es, entonces te falta verdadero amor y caridad hacia tu prójimo si no ardes con el deseo de comunicarle este regalo, obviamente con delicadeza y respeto. No conocer a Cristo, no tener el don divino de la fe católica sobrenatural y no ser bautizado significa que uno no está verdaderamente iluminado, que no posee la verdadera vida del alma. Significa permanecer en tinieblas y en sombra de muerte, como dice el Evangelio (cf. Lc 1, 79; Mt 4, 16; Jn 9, 1-41). 

En la Iglesia antigua, el Bautismo se llamaba con razón "iluminación" ( fotismós ) y regeneración ( anagénnesis ). San Agustín destaca la diferencia esencial entre la vida mortal dada por medio de la carne y la sangre y la vida eterna dada por el bautismo: "Hemos encontrado otros padres, Dios nuestro Padre, y la Iglesia nuestra Madre, de la cual nacimos para la vida eterna.  Consideremos, por lo tanto, de quién comenzamos a ser hijos "( Sermo 57 ad compete, 2). 

Qué perspectiva temporal estrecha, meramente terrenal y empobrecida nos revela la siguiente declaración de todos los Hermanos: “Soñamos, pues, como una sola familia humana, como compañeros de viaje que comparten la misma carne, como hijos de la misma tierra que es nuestra casa común, cada uno trayendo la riqueza de nuestras convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos y hermanas ”(n. 8). Una fraternidad de sangre, una fraternidad limitada al aquí y ahora, que es perecedera, una fraternidad limitada a la convivencia pacífica en la bondad, implica una pobreza espiritual extraordinaria, una vida carente, una felicidad carente, ya que en tal perspectiva falta lo más importante. en todo el mundo y en la historia de la humanidad, es decir, Cristo, Dios encarnado, Hijo Unigénito y Eterno de Dios,

Cuán urgente es para el Vicario de Cristo en nuestros días volver a proclamar al mundo entero las palabras de su predecesor, Juan Pablo II: "Todos ustedes que todavía están buscando a Dios, todos ustedes que ya tienen la inestimable fortuna de creer, y ustedes también que estáis atormentados por la duda: escuchad una vez más las palabras de Simón Pedro. En esas palabras está la fe de la Iglesia. En esas mismas palabras está la verdad nueva, más aún, la verdad última y definitiva sobre el hombre: el hijo de Dios viviente: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo". ”( Homilía de inauguración de su pontificado , 22 de octubre de 1978) ¡Qué valiente, qué apostólico, qué magnífico sería si estas palabras resonaran también en Fratelli Tutti !

D.M. A menudo ha dicho que la Iglesia de hoy carece de una perspectiva sobrenatural. ¿Cómo soluciona o agrava esta nueva encíclica este problema?

Lamentablemente, la encíclica Fratelli Tutti exacerba la crisis de décadas de debilitamiento de la perspectiva sobrenatural en la vida de la Iglesia, con el consiguiente abrazo excesivo de las realidades temporales y la tendencia aún peor a interpretar las realidades espirituales y teológicas en clave naturalista. y forma racionalista. Esto significa diluir el Evangelio, es decir, las verdades reveladas, en un humanismo naturalista, encerrando la propia perspectiva de la vida de la Iglesia dentro del estrecho horizonte de estas realidades mundanas. Significa transformar el verdadero Evangelio, que es el Evangelio de la vida eterna, en un nuevo Evangelio falsificado de la vida material (...)  Memorables son las palabras de la primera encíclica social del Magisterio,Rerum Novarum, donde el Papa León XIII enseña que la Iglesia debe mirar siempre las realidades, incluso las temporales, con una perspectiva sobrenatural. El escribe:

"No es posible comprender y valorar adecuadamente las cosas del tiempo, si el alma no se eleva a otra vida, es decir a la eterna, sin la cual se desvanece necesariamente la verdadera noción de bien moral, de hecho toda la creación se convierte en un misterio inexplicable. Por tanto, lo que la naturaleza misma nos dice en el cristianismo es un dogma sobre el que descansa todo el edificio de la religión como fundamento principal: es decir, que la verdadera vida del hombre es la del mundo venidero. Porque Dios no nos creó para estos bienes frágiles y pasajeros, sino para los celestiales y eternos; y la tierra nos fue dada por él como lugar de destierro, no como patria. Si tienes riquezas y otros bienes terrenales en abundancia o si no los tienes, esto no importa para la felicidad eterna; pero el buen o mal uso de esos bienes, esto es lo que más importa. Jesucristo, que nos redimió con copiosa redención, no quitó las diversas tribulaciones con las que se entreteje la vida aquí abajo; los convirtió en un estímulo de virtud y en una manera de mérito, tanto que ningún hijo de Adán puede llegar al cielo si no sigue sus pasos sangrientos ". (No. 21).

D.M. Libertad. Fraternidad. Igualdad. Estos tres temas recorren “Fratelli Tutti”. ¿Deberían los católicos preocuparse de que un Papa haya retomado el lema de la Revolución Francesa en su última encíclica?

Por sí mismos, los tres conceptos "Libertad, Fraternidad, Igualdad" tienen un significado cristiano y han sido mal utilizados por la Revolución Masónica Francesa. En cuanto al concepto de "libertad", la Sagrada Escritura enseña que la verdadera libertad es la libertad de la mayor esclavitud, es decir, la esclavitud del diablo y del pecado, y la ignorancia de las verdades divinas: "Conocerás la verdad, y la verdad te hará libre ". (Jn 8, 32); "Si el Hijo os hace libres, seréis verdaderamente libres" (Jn 8,36). La libertad que da Jesucristo es un don de su obra redentora: "La creación misma será liberada de su esclavitud a la corrupción y obtendrá la libertad de la gloria de los hijos de Dios" (Rm 8, 21). La libertad que Dios concede es un don sobrenatural del Espíritu Santo, el Espíritu de verdad: "El Señor es el Espíritu y donde hay es el Espíritu del Señor que hay libertad ”(2 Co 3, 17). La verdadera hermandad no es la hermandad de los nacidos de la sangre, la carne y la voluntad del viejo Adán, sino la hermandad de los nacidos de Dios (ver Jn 1:13) que son hermanos en Cristo, el nuevo Adán. (ver Romanos 5:14). Estos son "los que antes conoció, y también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos" (Rom 8, 29).

El concepto cristiano de la verdadera "igualdad" significa que todos los pecadores necesitan igualmente la salvación en Cristo: "No hay distinción: todos han pecado y están destituidos de la gloria de Dios" (Rom 3: 22-23). Todos los bautizados tienen la misma dignidad objetiva que los hijos adoptivos de Dios: “En Cristo Jesús todos sois hijos de Dios por la fe. No hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay hombre ni mujer, porque todos sois uno en Cristo Jesús ”(Gal 3, 26.28). Por lo tanto, “De hecho, te has despojado del anciano con sus acciones 10 y te has puesto el nuevo, que se renueva, para un conocimiento pleno, a la imagen de su Creador. Donde no hay gentiles ni judíos, ni circuncisión ni incircuncisión, ni bárbaros ni escitas, ni esclavos ni libres. Pero Cristo es todo en todos ”(Colosenses 3: 9-11). Todos los hombres también estarán ante el juicio de Dios por igual, porque "ninguna criatura está oculta a los ojos de Dios, sino que todos están desnudos y expuestos a los ojos de Aquel a quien debemos rendir cuentas" (Heb 4, 13). Y “todo el bien que haga alguien, lo recibirá a cambio del Señor, ya sea esclavo o libre. No hay acepción de personas en Dios ”(Efesios 6: 8.9). El significado distorsionado del concepto de libertad e igualdad introducido por la Asamblea Nacional de la Revolución Francesa fue inmediatamente condenado por el Papa Pío VI. Al condenarlo, el magisterio de la Iglesia proporcionó simultáneamente el verdadero significado de la libertad y la igualdad. Pío VI escribió:

"La Asamblea Nacional establece como un derecho humano en la sociedad esta libertad absoluta que no sólo garantiza el derecho a ser indiferente a las opiniones religiosas, sino que también otorga plena licencia para pensar, hablar, escribir e incluso imprimir libremente lo que se desee. asuntos religiosos, incluso las fantasías más desordenadas. Ese derecho monstruoso, que la Asamblea apoya, sin embargo, se deriva de la igualdad y las libertades naturales de todos los hombres. Pero, ¿qué es más imprudente que establecer entre los hombres esta igualdad y esta libertad incontrolada, que sofoca toda razón, el don más precioso que la naturaleza le ha dado al hombre, el que lo distingue de los animales? Habiendo creado al hombre en un lugar lleno de deleites, ¿No lo amenazó Dios con la muerte si comía del fruto del árbol del bien y del mal? Y con esta primera prohibición, ¿no estableciste límites a tu libertad? Cuando, después de que el hombre desobedeció el mandamiento y así incurrió en culpa, Dios no le impuso nuevas obligaciones a través de Moisés. Y aunque dejó la elección entre el bien y el mal al libre albedrío del hombre, ¿no le proporcionó Dios preceptos y mandamientos que podrían salvarlo "si los guardaba"? ¿Dónde está entonces esa libertad de pensar y de actuar que la Asamblea concede al hombre en la sociedad como derecho natural indiscutible? ¿No es esto un derecho inventado contrario al derecho del Creador Supremo a quien debemos nuestra existencia y todo lo que tenemos? Podemos ignorar el hecho de que el hombre no fue creado solo para él, sino para ayudar a otros? " (Breve apostólicoQuod Aliquantum , 10 de marzo de 1791).

En su monumental encíclica sobre la masonería, Humanum Genus , el Papa León XIII explicó el verdadero significado cristiano de "libertad, fraternidad e igualdad", tal como se realiza en la Tercera Orden de San Francisco, rechazando así explícitamente el significado masónico distorsionado. León XIII escribió:

"Entre los muchos beneficios que se esperan de la Tercera Orden de San Francisco, estará la gran ventaja de devolver las almas a la libertad, la fraternidad, la igualdad: no como la secta masónica está soñando absurdamente, sino como Jesucristo trajo al mundo y Francisco en mundo revivido. La libertad que decimos de los Hijos de Dios, que libera a los malos tiranos de la servidumbre y las pasiones de Satanás: la fraternidad, que nace de Dios, Creador y Padre de todos: la igualdad que, fundada en la justicia y la caridad, no destruye entre los hombres todas las diferencias, pero desde la variedad de la vida, los deberes, las inclinaciones forman ese acuerdo y casi armonía, deseado por la naturaleza a la utilidad y dignidad del consorcio civil ". (no. 34).

Es lamentable que el Papa Francisco haya utilizado este lema ideológico central de la masonería también como subtítulo en un capítulo de Fratelli Tutti (véanse los números 103-105), sin presentar las aclaraciones y distinciones necesarias para evitar malentendidos y explotación.

D.M. Ha hablado mucho sobre cómo los papas a lo largo de los siglos, incluido el Papa Francisco ( Discurso a los jóvenes en Turín, 15 de junio de 2015), han condenado la masonería. ¿Ves alguna similitud o superposición entre la idea masónica de fraternidad y la propuesta en esta nueva encíclica?

Monseñor Schneider: En una declaración a los medios de comunicación, la Gran Logia de España expresó su satisfacción con la última encíclica del Papa Francisco, Hermanos Todos [ aquí ], declarando que el Papa ha adoptado el concepto masónico de fraternidad y ha eliminado las posiciones anteriores de la Iglesia Católica. Su declaración dice:

“Hace 300 años vio el nacimiento la masonería moderna. El gran principio de esta escuela iniciática no ha cambiado en tres siglos: la construcción de una hermandad universal donde los seres humanos se autodenominan hermanos más allá de sus creencias específicas, sus ideologías, el color de su piel, su origen social, su idioma, su cultura o su nacionalidad. Este sueño fraterno chocó con el fundamentalismo religioso que, en el caso de la Iglesia católica, dio lugar a duros textos que condenaban la tolerancia de la masonería en el siglo XIX. La última encíclica del Papa Francisco demuestra lo lejos que está la Iglesia católica actual de sus posiciones anteriores. En "Todos hermanos", el Papa abraza la Fraternidad Universal, el gran principio de la masonería moderna ”.

Las similitudes y superposiciones entre la idea masónica de fraternidad y la propuesta en Fratelli Tutti son sorprendentes. En esencia, el Papa Francisco presenta una fraternidad puramente terrenal y temporal de carne y hueso a nivel natural. En última instancia, es una fraternidad basada y nacida del primer Adán, y no de Cristo, el nuevo Adán. Esta perspectiva se formula en las siguientes declaraciones de Brothers All: “Es mi deseo contribuir al renacimiento de una aspiración universal a la fraternidad” (n. 8); y “Esta necesidad de ir más allá de los propios límites también se aplica a las distintas regiones y países. De hecho, «el número cada vez mayor de interconexiones y comunicaciones que envuelven nuestro planeta hace más palpable la conciencia de unidad y participación de un destino común entre las naciones de la tierra. En los dinamismos de la historia, a pesar de la diversidad de etnias, sociedades y culturas, vemos la vocación de formar una comunidad de hermanos que se acogen, se cuidan unos a otros ”. (n. 96).

Una fraternidad universal y puramente naturalista basada en los lazos de sangre y naturaleza es el núcleo de la teoría y la práctica de la masonería. Un famoso francmasón francés, el marqués de La Tierce, escribió en su introducción a la traducción de Anderson de las primeras constituciones de los masones, que la hermandad universal significa “una religión universal, en la que todos los hombres están de acuerdo. Consiste en ser personas buenas, sinceras, modestas y de honor, para cualquier denominación o creencia particular que se pueda distinguir ”(ver Revue d'Histoire Moderne et Contemporaine 1997 / 44-2, 197). Según La Tierce, el objetivo de la masonería es permitir que personas de todas las naciones entren en una fraternidad (verHistoire de Franc-maçons que contiene les sobre las obligaciones et statuts de la très vénérable confraternité de la Maçonnerie , 1847, I, 159). El propio autor lo escribió explícitamente: "Es para revivir y expandir estos principios esenciales tomados de la naturaleza del hombre que nuestra sociedad se ha establecido" (ver ibid., 158).

El Papa León XIII señaló precisamente el naturalismo como la característica central de la masonería, ya que persigue como objetivo "la sustitución de un nuevo estado de cosas según sus ideas, cuyas bases y leyes deben extraerse del mero naturalismo" (Encíclica Humanum Genus , 10 ). Este es el dogma principal de la masonería: "Sólo hay una religión, una verdadera, sólo una natural, la religión de la humanidad" (ver Henri Delassus, La Conjuration Antichretienne, Lille 1910, volumen 3, p. 816). 

Desde el punto de vista religioso y espiritual, el naturalismo es una de las mayores tentaciones y engaños con que Satanás aleja a los hombres del Reino de Cristo, del reino de la gracia y de la vida sobrenatural. Sin proclamar los derechos de Dios, los derechos de Cristo Rey sobre todos los hombres y naciones, los derechos de los hombres, el bienestar social, la justicia y la paz carecerán de garantía sólida. El Papa León XIII afirmó correctamente:

El mundo ha oído bastante sobre los llamados "derechos humanos". Permítanme escuchar algo sobre los derechos de Dios: ¡que Dios mire con misericordia a este mundo, que ciertamente ha pecado mucho, pero también ha sufrido mucho en expiación! Y, abrazando en su bondad a todas las razas y clases de la humanidad, recuerde sus propias palabras: 'Yo, si fuere levantado de la tierra, atraeré todas las cosas hacia mí' (Jn 12, 32) "(Encíclica Tametsi Futura Prospicientibus , 13).

D.M. Brothers All ofrece una crítica de la política, tanto del liberalismo como del populismo, e incluye numerosos tropos anti-Trump. ¿Cree que este es un documento político programado para las elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre?

Creo que el Papa Francisco haría bien en seguir el ejemplo de los Apóstoles y la gran tradición de la Iglesia en no proponer modelos políticos y económicos concretos y transitorios. El Papa Juan Pablo II dijo acertadamente: "La Iglesia no propone sistemas o programas económicos y políticos" y "la Iglesia ofrece su primera contribución a la solución del urgente problema del desarrollo cuando proclama la verdad sobre Cristo, sobre sí misma y sobre el hombre "(Encíclica Sollicitudo Rei Socialis , 41). El Papa León XIII enseñó que "los católicos, como todos los ciudadanos, son libres de preferir una forma de gobierno a otra" (véase la encíclica Immortale Dei). La misma enseñanza la encontramos en los documentos del Concilio Vaticano II: "La Iglesia, por su función y competencia, no se confunde en modo alguno con la comunidad política y no está vinculada a ningún sistema político" ( Gaudium et Spes , 76).

D.M. Excelencia, ¿hay alguna consideración final que le gustaría agregar?

En su conjunto, Fratelli Tutti da la triste impresión de que, al precio de una aspiración universal a la fraternidad por la paz y la convivencia mundial (entendida como buena y sincera), el anuncio de la unicidad de Jesucristo se sacrifica como único Salvador y Rey de toda la humanidad y naciones. Cuán necesario y beneficioso habría sido, para toda la humanidad, que el Papa Francisco hubiera proclamado en esta encíclica social lo que han hecho todos los Apóstoles, los Padres de la Iglesia y los Papas, declarando esta verdad a los hombres de todas las naciones y religiones: "El mayor beneficio y felicidad es aceptar a Jesucristo, Hombre-Dios, único Salvador y creer en Él".Rerum Novarum :

“La sociedad civil ha sido renovada en todas sus partes por las instituciones cristianas; de esta transformación beneficiosa, Jesucristo fue simultáneamente la primera causa y el fin último; así como todo viene de él, todo debe ser devuelto a él. Porque cuando el género humano, a la luz del mensaje del Evangelio, conoció el gran misterio de la Encarnación del Verbo y la redención del hombre, la vida de Jesucristo, Dios y Hombre, impregnó y penetró simultáneamente cada raza y nación. con su fe, sus preceptos y sus leyes. Y si la sociedad humana va a ser sanada ahora, de ninguna otra manera puede ser sanada excepto con un regreso a la vida cristiana y las instituciones cristianas. Por tanto, abandonar su constitución original implica enfermedad; volver, curar ”(n. 27). Esta enseñanza se hace eco de toda la tradición católica, que se remonta a San Agustín, quien escribió:

“Quien diga que la doctrina de Cristo es incompatible con el bienestar del estado, dénos un ejército de soldados como la doctrina de Cristo exige que sean; Que nos den tales súbditos, tales maridos y esposas, tales padres e hijos, tales amos y sirvientes, tales reyes, tales jueces - finalmente, incluso los contribuyentes y recaudadores de impuestos, como la religión cristiana ha enseñado que los hombres deben ser , y luego que se atrevan a decir que es contrario al bienestar del estado; más bien, que ya no dudan en confesar que esta doctrina, si fuera obedecida, sería la salvación de lo público ”(Ep. 138 ad Marcellinum , 2, 15).

La encíclica Fratelli Tuttirepresenta una solución puramente humana a la emergencia y limita a la humanidad al horizonte de una aspiración universal a la fraternidad naturalista. Tal solución no tendrá efectos curativos duraderos, ya que no se basa en la proclamación explícita de Jesucristo como el Dios encarnado y el único camino a la salvación. La Iglesia, incluso en su doctrina social, debe construir la Casa de Dios, que es el Reino de Jesucristo en el misterio de Su Iglesia y Su Reinado Social. No es misión de la Iglesia construir una "nueva humanidad" en el plano naturalista (ver Fratelli Tutti, n. 127), o "trabajar por la promoción de la humanidad y la fraternidad universal" (Fratelli Tutti, n. 276), o construir un "mundo nuevo" para la justicia temporal y la paz (ver Fratelli Tutti, n. 278). 

Hasta cierto punto, estas palabras de la Sagrada Escritura se pueden aplicar a los Hermanos Todos: “Si el Señor no construye la casa, en vano se afanan los que la construyen. Si el Señor no vela por la ciudad, en vano permanece despierto el centinela ”(Salmo 126: 1). Llenas de verdadero poder profético y relevancia para la situación actual de la Iglesia y del mundo son las siguientes palabras del Siervo de Dios, el sacerdote italiano Don Dolindo Ruotolo (+1970), en su carta al Papa Pío XI:

Los males más graves amenazan a la Iglesia y al mundo. Estos males no se evitan con soluciones de emergencia humanas, sino solo con la vida divina de Jesús en nosotros. Comienza una gran batalla entre el bien y el mal, entre el orden y el desorden, entre la verdad y el error, entre la Iglesia y la apostasía. Los sacerdotes gimen bajo la desolación de una vida inercial, los religiosos se han empobrecido en la vida santa. Los pastores, los obispos, tienen sueño. Se arrastran y no tienen fuerzas para animar a su rebaño, que está disperso ”(Carta de 23 de diciembre de 1924).

San Francisco una vez oró en la capilla de San Damián, en Asís, y escuchó a Cristo decirle desde el crucifijo "repara mi iglesia, que está en ruinas" (ver Legenda maior 2, 1). San Buenaventura atestigua que el Papa Inocencio III, “en un sueño vio, como dijo, la Basílica de Letrán a punto de caer, cuando un pobre, de pequeña estatura y apariencia humilde, la sostuvo con los hombros, evitando que se cayera. "En verdad", dice, "él es quien con su obra y enseñanza sostendrá la Iglesia de Cristo" ( Legenda maior3, 10). Hoy la Iglesia de Roma se encuentra en una situación similar de colapso espiritual, debido al letargo espiritual de la mayoría de los Pastores de la Iglesia, a la excesiva absorción del Papa mismo en los acontecimientos temporales,

Que el Señor conceda, por intercesión de San Francisco, que el Papa Francisco pueda venir a ofrecer un ejemplo a todos los obispos, proclamando una vez más con vigor estas palabras de Nuestro Señor: "¿Qué beneficiaría al hombre ganar el mundo entero y perder su alma? " (Mc 8,36), (...)

Por el arzobispo Athanasius Schneider

Recopilado por Diane Montagna
[Traducción usando el traductor de Google]
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Actualidad Comentada | Vencer el mal a fuerza de bien | 16.10.2020 | P. Santiago Martín FM

Magnificat TV - Franciscanos de María


Duración 7:13 minutos

Bishop Schneider: ‘Today the Church of Rome finds herself in…spiritual collapse’

LIFE SITE NEWS

Mons. Athanasius Schneider:

"Hoy la Iglesia romana está en un estado de ruina espiritual"

Duración 7:13 minutos


El obispo Athanasius Schneider compartió sus pensamientos sobre Fratelli Tutti con The Remnant Newspaper y expresó su pesar por la última encíclica del Papa Francisco, Fratelli Tutti , señalando que "carece de un horizonte claramente sobrenatural", tergiversa a San Francisco y favorece confusión teológica que el Papa Francisco creó con la Declaración de Abu Dhabi [ ver ].

Reflexionando sobre la época de San Francisco, cuando el santo fue llamado por Cristo para reconstruir la Iglesia, Mons. Schneider dice: “Hoy la Iglesia de Roma se encuentra en una situación similar de ruina espiritual, debido al letargo espiritual de la mayoría de los pastores de la Iglesia, de la excesiva implicación del Papa en los asuntos temporales y de sus esfuerzos por promover una aspiración universal a la fraternidad mundana y naturalista ”. 

En una nueva entrevista con The Remnant , el obispo Schneider afirma: "El Papa Francisco presenta a San Francisco como si fuera un partidario de la diversidad de religiones". Más bien, señala el obispo auxiliar de Astana en Kazajstán, San Francisco tenía que ver con convertir a las personas a la única fe verdadera. 

Al subrayar su posición, el obispo Schneider cita la descripción del Papa Pío XI de San Francisco como un hombre que "se propuso personalmente y ordenó a sus discípulos que se ocuparan en primer lugar de la conversión de los paganos a la fe y la ley de Cristo ". (acentuación del original)

En lugar de corregir el relativismo religioso que plaga la controvertida declaración de Abu Dhabi del Papa, en la falsa afirmación de que "el pluralismo y la diversidad de las religiones" es "querido por Dios en su sabiduría", el Papa, según el obispo Schneider, "no corrigió Abu Dhabi, sino que lo consolidó ".

"Hubiera sido bueno que Fratelli Tutti hubiera subrayado la necesidad de que todos los hombres crean en Jesucristo, Dios y Hombre, para encontrar la fuente indispensable de la verdadera fraternidad y la clave para resolver los problemas de las sociedades temporales" ...


Francisco: "Nadie se salva solo" – Ni una palabra sobre el Salvador

ES NEWS


Francisco participará el 20 de octubre en un Encuentro interreligioso de Oración por la Paz, el cual emula el amañado Encuentro de Asís del año 1986.

El evento está titulado “Nadie se salva solo – Paz y Fraternidad” y organizado por la Comunidad romana de San Egidio, una ceremonia ecuménica incluida en la Basílica de Santa María en Aracoeli. Seguirá con una reunión de representantes de diferentes religiones en la Plaza del Campidoglio.

El n. 137 de Hermanos Todos de Francisco muestra que el título del evento es mentiroso: “Necesitamos desarrollar esta consciencia de que hoy o nos salvamos todos o no se salva nadie”. La verdad es: Los que nos salvamos nos salvamos en Cristo. Punto final.

sábado, 17 de octubre de 2020

La crisis de la Iglesia y el olvido de lo sobrenatural (Carlos Esteban)



Cuando se dispone de un acervo de doctrina tan espectacular como el de la Iglesia, es perfectamente posible cambiarlo todo sin cambiar nada sustancial: basta con alterar el énfasis. Nada se niega, sencillamente se deja de hablar de ello; nada completamente nuevo se enseña, simplemente se amplían y estiran determinados aspectos de la fe.

La crisis que vive hoy la Iglesia es básicamente el silenciamiento de partes esenciales de su doctrina, su ausencia de la prédica habitual, mayor cuanto más alto se asciende en la jerarquía. No se niegan, e incluso se pueden hacer raras y ocasionales referencias a ellas, pero como de pasada y sin constituir prácticamente nunca el centro del mensaje de los pastores. Nos referimos, específicamente, a la parte sobrenatural de nuestra fe y, más específicamente aún, a lo que se refiere al destino eterno de cada alma. Por hacer un juego de palabras, la novedad es olvidar los Novísimos.

El problema que crea este vacío es doble, y lo tenemos ante nuestros ojos en forma de sangría de fieles e indiferentismo religioso. En primer lugar, esa parte tácitamente negada de nuestra fe es la que más agudamente la distingue de las filosofías y modas ideológicas mundanas. Si las ideologías tienen una obvia desventaja, un fallo fatal en su diseño, es que no cuentan ni dan razón del más universal de los fenómenos humanos: la muerte.

Al tiempo que se presentan como explicaciones multicomprensivas y globales a todos los aspectos de la vivencia humana, al dejar fuera de la ecuación lo más saliente de la experiencia del hombre, el hecho de que todos vamos a morir, dejan a sus adeptos sin respuesta para la pregunta más acuciante: ¿por qué y para qué estoy aquí?

Esa es, incluso en términos meramente humanos, la gran ventaja de la fe, que tiene una respuesta a esa pregunta. Por eso, cuando la institución eclesial pasa por alto ese aspecto esencial, tiende a convertirse en una gigantesca ONG asistencial derivativa, en cuanto a que el contenido no aportado directamente por la fe lo toman en préstamo de las ideas de moda en el siglo, añadiéndoles un leve barniz de retórica cristiana.

Naturalmente, con esto pierden su ‘ventaja comparativa’ en la batalla cultural, de las ideas, y no ganan nada, porque quien pueda sentirse atraído por sus nuevos énfasis -digamos, ecología, pauperismo o inmigracionismo- tenderá a preferir el original a la copia desleída y abrumada por una estructura jerárquica y litúrgica que al espectador se le antoja innecesaria. Es decir, la Iglesia se vuelve irrelevante al repetir el mismo mensaje que llevan décadas predicando las élites intelectuales seculares.

El segundo problema es más grave, y es que el aspecto sobrenatural, el mensaje salvífico y la llamada urgente a considerar que en cada segundo de nuestra vida sobre este mundo nos estamos jugando un eternidad de dicha inefable o un interminable tormento, es tan obviamente esencial que ignorarlo o preterirlo se concibe desde fuera como un haber dejado de creerlo.

En nuestra vida cotidiana, los hombres no sólo creemos o dejamos de creer los mensajes ajenos por su ‘valor nominal’, sino por otras muchas señales, como la insistencia. Si un conocido, por hacer una analogía, nos cuenta que ha conocido a la mujer de sus sueños y que es correspondido, acabaremos descreyendo su historia si nunca le oímos hablar de ella; no nos convenceremos de que alguien cree en un peligro terrible e inminente si le vemos ponerse en continua situación de concitarlo.

No se trata, pues, como insisten muchos de los entusiastas de la ‘renovación’, de que quienes advertimos esta crisis seamos partidarios de una ideología política contraria a la que ahora está de moda defender por la jerarquía eclesiástica del momento. Lo que denunciamos es una mundanización del mensaje cristiano que está vaciándolo de sentido sin necesidad de negarlo o alterarlo de manera visible.

Carlos Esteban

NOTICIAS VARIAS 17 de octubre de 2020



MARCHANDO RELIGIÓN

Selección por José Martí

“Fratelli tutti no sólo está falta de Fe; carece igualmente de Esperanza y de Caridad” (Monseñor Viganò)



TRES PREGUNTAS DE JOHN HENRY WESTEN A CARLO MARIA VIGANÒ

¿Qué opina de Fratelli tutti, en particular con respecto al silencio de la encíclica en torno a lo que ésta califica de «mayores preocupaciones» de los políticos?

Al hablar de las preocupaciones que más deberían promover la acción de los políticos, Fratelli tutti menciona «el fenómeno de la exclusión social y económica, con sus tristes consecuencias de trata de seres humanos, comercio de órganos y tejidos humanos, explotación sexual de niños y niñas, trabajo esclavo, incluyendo la prostitución, tráfico de drogas y de armas, terrorismo y crimen internacional organizado». Todas estas cosas son plagas que se deben denunciar, pero creo que todo el mundo las reconoce como tales. El punto focal, y mucho más importante desde el punto de vista moral, sobre el que calla la encíclica, es el aborto, que por desgracia hoy se reivindica como un derecho2.

Este silencio atronador sobre el crimen más odioso a los ojos de Dios –dado que se comete contra una criatura inocente e indefensa privándola de la vida– delata la cortedad de miras de ese manifiesto ideológico al servicio del Nuevo Orden Mundial. Estrabismo que contempla los planteamientos del pensamiento único con total sumisión ideológica y a las enseñanzas del Evangelio con la mirada miope y avergonzada de quien lo considera inviable y desfasado.

Se pasa totalmente por alto la dimensión espiritual y trascendente, así como la moral natural y católica. Ahora bien, ¿qué fraternidad podrá haber entre los seres humanos cuando no se da importancia al hecho de matar a un inocente? ¿Cómo se puede condenar la exclusión social mientras se calla la más criminal de las exclusiones sociales, la de un hijo que tiene derecho a vivir, a crecer, a amar y ser amado, a adorar y servir a Dios y a alcanzar la vida eterna? ¿De qué sirve ocuparse del tráfico de armas si se puede declarar hermanos a quienes desmiembran a un niño en el vientre materno, a quien aspira un cerebro un instante antes del parto? ¿Cómo es posible anteponer la fraternidad al horror de envenenar al enfermo o al anciano privándolo de la posibilidad de unirse a la Pasión del Señor en el sufrimiento? ¿Qué respeto a la naturaleza cabe invocar cuando se acepta que es posible modificar el sexo de la persona inscrito en nuestros cromosomas, o que se pueda considerar familia a la estéril unión de dos hombres o dos mujeres? La furia destructora de la madre tierra no vale para quienes, manipulando la obra admirable del Creador, se arrogan el derecho de modificar el ADN de plantas, animales y seres humanos.

La encíclica Fratelli tutti no sólo está falta de Fe; carece igualmente de Esperanza y de Caridad. En su texto no se percibe el eco de la voz del Divino Pastor y Médico de las almas, sino el gruñido del lobo rapaz o el silencio del mercenario (Jn. 10,10). No hay el menor atisbo de amor ni a Dios ni al prójimo, porque para desear verdaderamente el bien del hombre actual es necesario despertarlo de la hipnosis buenista, ecologista, pacifista, ecumenista y mundialista. Para amar al hombre pecador y rebelde, es preciso hacerle entender que lejos de su Creador y Señor terminará por ser esclavo de Satanás y de sí mismo, así como que su fraternidad con otros condenados no remediará la inevitable enemistad con Dios; que no serán el mundo y la filantropía quienes lo juzguen, sino Nuestro Señor, que también murió por él en la Cruz.

Creo que esta lamentabilísima Fratelli tutti representa en cierto modo el vacío de un corazón marchito, de un ciego privado de la visión sobrenatural que a tientas trata de responder a quien –empezando por él mismo– desconoce. Sé bien que es una afirmación dolorosa y grave, pero creo que más que preguntarnos por la ortodoxia de este documento tendremos que preguntarnos cuál es el estado de un alma incapaz de experimentar un arranque de Caridad, de dejarse abrazar por un rayo divino en la gris monotonía de un sueño utópico, caduco y cerrado a la gracia de Dios.

El introito de la Misa de este domingo nos suena a modo de advertencia:

Salus populi ego sum, dicit Dominus: de quacumque tribulatione clamaverint ad me, exaudiam eos: et ero illorum Dominus in perpetuum. Attendite, popule meus, legem meam: inclinate aure vestram in verba oris mei.3

El Señor es la salvación de su pueblo, que será escuchado en la tribulación a condición de que opte por la ley de Él. Nos lo dice Nuestro Señor sin medias tintas: «Separados de Mí no podéis hacer nada» (Jn15, 5). La utopía de la Torre de Babel, por mucho que se actualice y se muestre bajo las novedosas apariencias de las Naciones Unidas o el Nuevo Orden Mundial, está destinada a desmoronarse y a que no quede piedra sobre piedra porque no está fundada sobre la piedra angular que es Cristo:

«He aquí que son un solo pueblo y tienen todos una misma lengua. ¡Y esto es sólo el comienzo de sus obras! Ahora, nada les impedirá realizar sus propósitos. Ea, pues, descendamos, y confundamos allí mismo su lengua, de modo que no entienda uno el habla del otro» (Gn. 11,6-7).

El pacifismo mundialista y ecuménico de Fratelli tutti contempla un paraíso en la Tierra que no se funda en el deseo de reconocer la realeza de Cristo sobre la sociedad y sobre todo el mundo, sino en ocultar el escándalo de la Cruz, considerada factor de división, en vez de única esperanza de salvación para la humanidad; en olvidar que las injusticias sociales y los males que afligen al mundo son consecuencia del pecado, y que sólo conformándonos a la voluntad de Dios podremos esperar la paz y la concordia entre los hombres. Hombres que únicamente pueden ser hermanos en Cristo reconociendo la paternidad de Dios.

En la encíclica brilla la Esperanza por su ausencia, esperanza entendida como una virtud teologal infundida por Dios en el alma, por la cual aspiramos al Reino de los Cielos y la vida eterna, cifrando nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos en la Gracia del Espíritu Santo4 en lugar de en nuestras propias fuerzas. Esperar que una fraternidad horizontal garantice la paz y la justicia no tiene nada de sobrenatural, porque no tiene la vista en el Reino de los Cielos, no se apoya en las promesas de Cristo ni considera necesaria la Gracia divina, confiando por el contrario en el hombre corrompido por el pecado original e inclinado por tanto al mal. Quien nutre estas falsas esperanzas –afirmando entre otras cosas que no es necesario creer en Dios para ir al paraíso5— ni realiza un acto de caridad, sino que por el contrario estimula a los pecadores a seguir por el camino del pecado y la perdición y haciéndose con ello cómplice de su condenación y desesperación. Contradice además las propias palabras del Salvador: «Os dije que moriréis en vuestros pecados. Sí, si no creéis que Yo soy (el Cristo), moriréis en vuestros pecados» (Jn. 8, 24).

Añadiré con gran pesar que últimamente no aparece la respuesta de la Iglesia al mal, la muerte, la enfermedad, el sufrimiento y las injusticias del mundo, más bien brilla por su ausencia. Como si el Evangelio no tuviera nada que decir al hombre de hoy, o si lo que le dice estuviera desfasado o careciera de actualidad. «No quiero ofrecer recetas que no sirven; ésta es la realidad ».6 La sangre se hiela al leer estas palabras: «¿Es Dios injusto? Sí, fue injusto con su Hijo: lo mandó a la Cruz ».7 No hace falta refutar esta afirmación; basta con señalar que si se niega que el pecado sea la causa del dolor y la muerte que afligen a la humanidad, se termina inevitablemente por echar la culpa a Dios tildándolo de injusto y excluyéndolo por tanto del propio horizonte. Se entiende, pues que la búsqueda de la fraternidad humana esté compendiada en las palabras del salmista: «Os dije que moriréis en vuestros pecados. Sí, si no creéis que Yo soy (el Cristo), moriréis en vuestros pecados» (Sal 2, 2).

De este modo la Iglesia –mejor dicho, la falsificación que la eclipsa casi del todo– no brinda la menor respuesta católica al hombre desesperado y sediento de verdad, sino que contribuye a aumentar el escándalo del dolor y del sufrimiento cuya causa es el pecado, achacándole la responsabilidad a Dios y blasfemando al llamarlo injusto.

Excelencia, supongo que habrá visto a los dirigentes pro vida de los EE.UU. implorar a los obispos que declaren abiertamente que el aborto es la cuestión preeminente en estas elecciones presidenciales. Varios obispos han afirmado todo lo contrario, y se están aprovechando de puntos de la encíclica para respaldar sus ideas. ¿Qué propone a sus hermanos en el episcopado y a los fieles?

El silencio en torno al aborto es una señal terrible del extravío espiritual y moral de un sector de la Jerarquía que reniega de su misión porque ha renegado de Cristo. Y así como en el aborto la madre mata al hijo al que debería amar, proteger y generar para la vida terrena, en el fraude actual la Iglesia, que Dios quiso instrumento para llevar las almas a la vida eterna, las está matando espiritualmente en su propio seno por la traición de sus propios ministros. De la enemistad de los adversarios de Cristo no se libra ni su Santísima Madre, cuya maternidad odia Satanás, porque por medio de Ella la Segunda Persona de la Santísima Trinidad se hizo hombre para redimirnos. Si somos amigos de la Santísima Virgen, sus enemigos son nuestros enemigos, según estableció el Señor en el Protoevangelio: «Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje» (Gén. 3,15).

A mis hermanos en el episcopado les recuerdo que fueron ungidos con el crisma para ser atletas de la Fe, no espectadores neutrales del enfrentamiento entre Dios y el adversario. Ruego que a los pocos pastores valerosos que alzan la voz para defender los principios sagrados y no negociables establecidos por el Señor en la ley natural se unan todos cuantos hoy vacilan por temor o por un falso sentido de prudencia. Tened la gracia de estado para que os escuche la grey que reconoce en vosotros la voz del verdadero Pastor (Jn. 10,2-3). No tengáis miedo de proclamar el Evangelio de Cristo, como tampoco lo tuvieron los Apóstoles ni los obispos que les sucedieron para afrontar el martirio.

A los fieles desorientador por el silencio de tantos pusilánimes les pido que eleven sus oraciones al Cielo invocando al Paráclito las gracias que sólo el Espíritu Santo puede infundir en los corazones endurecidos y rebeldes: Lava quod est sordidum, riga quod est aridum, sana quod est saucium. Flecte quod est rigidum, fove quod est frigidum, rege quod est devium. Ofreced sacrificios, penitencias y los dolores de la enfermedad por la Iglesia y por vuestros pastores.

Hace poco entrevisté a la mujer del ex candidato al Tribunal Supremo Robert Bork, que habló de la falta de apoyo a la Iglesia por parte de su marido durante sus escandalosas audiencias; también mencionó brevemente que el ataque fue organizado por el católico republicano Teddy Kennedy. ¿Qué opinión le merecen los ataques de que está siendo objeto la jueza Barret, en particular a causa de su fe?

El odio del mundo, cuyo príncipe es Satanás (Jn.12,31), es la más evidente retractación del sueño utópico de Fratelli tutti. No puede haber fraternidad entre los hombres si se prescinde de la paternidad común del único Dios verdadero, uno y trino. Quienes predican la igualdad y equivalencia de los derechos hasta llegar a dar carta de naturaleza al error y el vicio se vuelven intolerantes en cuanto ven que está en peligro el poder usurpado, en cuanto un político católico, en nombre de esa igualdad de derechos, quiere dar testimonio de su fe al legislar y gobernar. Así, la tan deseada fraternidad sólo se da entre los hijos de las tinieblas, excluyendo necesariamente a los hijos de la luz u obligándoles a renegar de su identidad. Es además significativo que la única declaración de dicha fraternidad esté al parecer fundada en el rechazo a Cristo, en tanto que se considera imposible una verdadera y santa fraternidad en el vínculo de la Caridad «en la justicia y santidad de la verdad» (Ef. 4, 24).

Al recibir la Confirmación el católico se convierte en soldado de Cristo: el soldado que no combate por su Rey y decide aliarse al enemigo es un traidor, un renegado, un desertor. Den, pues, los políticos y todos cuantos ejercen cargos públicos testimonio de Aquel que derramó su sangre por ellos; no sólo obtendrán las gracias necesarias para cumplir su función pública, sino que darán ejemplo a sus hermanos y se harán acreedores al premio eterno, que es lo único que verdaderamente importa. «Te nationum praesides honore tollant publico; colant magistri, judices, leges et artes exprimant»8.

11 de octubre de 2020

Fiesta de la Divina Maternidad de María Santísima, domingo XIX después de Pentecostés

(Traducido por Bruno de la Inmaculada. Artículo original)