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jueves, 11 de junio de 2020

Viganò critica a monseñor Schneider y a los cardenales de los Dubia, con buenas razones


En una extensa declaración, el arzobispo Carlo Maria Viganò agradeció a monseñor Schneider por explicar el vínculo entre el [Concilio] Vaticano II y la declinación que vino después, según escribe el 10 de junio el sitio web LifeSiteNews.com.

“Si la Pachamama puede ser adorada en una iglesia, lo debemos a Dignitatis Humanae”, observa Viganó. Agrega que debemos las liturgias protestantizadas y paganizadas “a la acción revolucionaria de monseñor Annibale Bugnini y a las reformas postconciliares”. Similarmente, si la Declaración de Abu Dhabi fue firmada, “se la debemos a Nostra Aetate”.

Viganò llama al Vaticano II un “golpe de Estado” y lo compara al posteriormente condenado Sínodo de Pistoia (1786) que prohibió recibir la Comunión fuera de la Misa e introdujo el lenguaje vernáculo.

Declaración peligrosa de Schneider

Viganò critica [como hizo Gloria.tv] la teoría de Schneider de que algunas doctrinas de concilios anteriores se han vuelto obsoletas.

Viganò le dice que su afirmación “socava las bases del edificio católico” y da la iniciativa a Francisco, quien recientemente “cambió” el Catecismo basado en el alegato de que la pena de muerte “no es conforme al Evangelio”.

Contrario a ello, el Vaticano II puede ser condenado en cualquier momento, porque fue solamente un concilio pastoral sin autoridad dogmática.

“Buenas intenciones”

Viganò hace una advertencia respecto a considerar a los interlocutores que muestran diferencias en sus ideas y en su fe como personas que, pese a ello, están “motivadas por buenas intenciones”.

Él da un ejemplo: “Creímos sinceramente que ver a Juan Pablo II rodeado por sanadores encantadores, monjes budistas, imanes, rabino, pastores protestantes y otros herejes daba prueba de la capacidad de la Iglesia para reunir a las personas en orden a pedir a Dios por la paz”.

Según Viganò, los cuatro cardenales de las Dubia demostraron una ingenuidad piadosa similar, “pensando que Bergoglio, cuando se encontrara con la corrección del error, argumentada razonablemente, comprendería, corregiría los puntos heterodoxos y pediría perdón”.

Obispos engañados

Ahora, Viganò comprende que “durante décadas hemos sido llevados al error” por obispos y Papas.

Algunos obispos llevaron a sus pueblos al error “en aras de vivir tranquilamente, algunos a causa de tener demasiados compromisos, algunos por conveniencia, y algunos por mala fe o incluso por intenciones maliciosas”.

Viganò mismo “ha obedecido honesta y serenamente órdenes cuestionables hace sesenta años” y fue “engañado”.

Ahora él observa que hay un conflicto entre obedecer a la jerarquía y ser fiel a la Iglesia.

Para él fue [solamente] el pontificado de Francisco el que ha hecho tangible esta “separación perversa”.