BIENVENIDO A ESTE BLOG, QUIENQUIERA QUE SEAS



miércoles, 16 de enero de 2019

El cardenal Wuerl rechaza disculparse por haber mentido sobre McCarrick (Carlos Esteban)



Tras el escándalo de la noticia de que el cardenal Donald Wuerl mintió al decir que ni siquiera le habían llegado “rumores” sobre los abusos homosexuales de McCarrick, el administrador apostólico y arzobispo emérito de Washington complica su situación negándose a reconocer su engaño.

El cardenal Donald Wuerl gestionó adecuadamente la denuncia que le llegó en 2004, siendo entonces obispo de Pittsburgh, contra el ex cardenal Theodore McCarrick, ha asegurado el propio interesado ante un grupo de sacerdotes de la archidiócesis capitalina, añadiendo que no mintió al decir que no había oído siquiera “rumores” sobre la vergonzosa conducta de su predecesor en Washington porque se estaba refiriendo específicamente a abusos de menores.

Al estallar el escándalo de abusos sexuales a un menor por parte del influyente ex cardenal McCarrick, Donald Wuerl insistió ante los medios en que los cargos contra su predecesor fueron una absoluta sorpresa, ayer se supo que había recibido denuncias contra el prelado pederasta al menos desde 2004.

La diócesis de Pittsburgh ha confirmado que su entonces obispo Wuerl reenvió al nuncio apostólico en Washington una denuncia que implicaba a McCarrick por el sacerdote secularizado Robert Ciolek, extremo que ha confirmado la archidiócesis de la capital estadounidense.

En el verano pasado, primero con el estallido del escándalo del ex cardenal y luego con la aparición del Testimonio Viganò, en el que se aseguraba que Wuerl conocía las andanzas de McCarrick, Wuerl declaró en repetidas ocasiones que no le habían llegado ni tan siquiera “rumores” sobre la conducta homosexual predatoria del todopoderoso prelado.

El pasado 21 de junio, Wuerl, entonces arzobispo de Washington, envió una carta pastoral a los feligreses de su diócesis mostrándose “aturdido y entristecido” por las acusaciones presentadas contra su predecesor al frente de la archidiócesos. En ella, Wuerl llegó a afirmar que “no se ha presentado ninguna alegación -creíble o no- contra el cardenal McCarrick durante este tiempo aquí en Washington”. Al mes siguiente, declaró a WTOP que nunca había oído rumores sobre conducta sexual impropria por parte de McCarrick. En agosto aseguró ante los periodistas de CBS News que no tenía conocimiento de rumor alguno en el sentido de que McCarrick mantuviera relaciones con sacerdotes.

Ahora, en una carta enviada para responder a la evidente contradicción, asegura que sus comentarios sólo se referían a abusos sexuales a menores. “Cuando se presentó la acusación de abusos sexuales a un menor contra el arzobispo McCarrick, declaré públicamente que nunca habían llegado a mis oídos rumores de tal acusación. Esta afirmación la hice en el contexto de las acusaciones de abuso sexual de menores, que en ese momento era el centro del debate y la atención mediática”, dice en la carta.

Y añade: “Aunque alguien podría interpretar mi declaración en un contexto diferente, la discusión pertinente sobre la conducta del arzobispo McCarrick hace referencia al abuso a menores”.

Es difícil determinar qué es más escandaloso, si el modo de Wuerl de resistirse con uñas y dientes a reconocer su engaño o el hecho de que no viera nada reseñable en el hecho de que el hombre más poderoso de la Iglesia americana, verdadero ‘hacedor de reyes’ responsable directo en el nombramiento de varios obispos, mantuviera relaciones homosexuales con jóvenes sacerdotes y seminaristas.

En cualquier caso, quizá el paso obligado para la prensa sea volver a preguntar a los cardenales Farrell, Cupich y Tobin, pupilos y protegidos de McCarrick que en su momento se confesaron anonadados por la sorpresa y aseguraron no haber oído tampoco el menor rumor, si se referían solamente al caso investigado de pederastia criminal, y estaban, en lo demás, al cabo de la calle sobre las andanzas del ex cardenal con jóvenes bajo su autoridad.

Carlos Esteban