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domingo, 16 de septiembre de 2018

Consejos vendo, que para mí no tengo (José Martí) (3) El Nuevo Orden Mundial y el verdadero Progreso


Es preciso orar en todo momento y no desfallecer (Lc 18, 1)


Teniendo en cuenta que el uso de la recta razón es imprescindible para el «posible» encuentro con la verdad, me propongo hacer uso de ella. Y confío en que Dios me ilumine, para no decir nada que se desvíe de este propósito; pues si la razón no se deja iluminar por la fe, entonces se sale de su cometido y se caen en auténticos despropósitos, que es lo que está ocurriendo hoy en día, a saber: el desmoronamiento de la razón como consecuencia del alejamiento y del rechazo de Dios. 

En el mundo de las comunicaciones, especialmente de Internet,  hay que llevar especial cuidado y realizar una selección de aquellas páginas web que merezcan toda la confianza posible y que estén en conformidad con la Tradición de la Iglesia, desechando todas aquellas otras que la contradicen. 

Luchar contra la Tradición de la Iglesia de dos mil años de historia es luchar contra su Fundador. Tal pretensión, de cambiar la Iglesia por otra distinta a la Iglesia fundada por Jesucristo, está condenada al fracaso ... por más que casi todos los mass media y mucha gente «infiltrada» dentro de la Iglesia, que aparecen como pastores y son lobos, en realidad, estén continuamente machacando y engañando a la gente, con sus mentiras, cada una mayor que la anterior. Pero, en honor a la verdad, es preciso admitir que es el Príncipe de este mundo quien está ganando la batalla ... por el momento. Cierto que aquellos que tengan buena voluntad no se dejarán engañar ... pero esto no quita para que seamos conscientes de que la prueba por la que está atravesando hoy la Iglesia es -con mucho- la peor de todas cuantas ha pasado, debido -entre otras cosas- a que ha estado encubierta y no se ha manifestado abiertamente. 

En realidad, habría que remontarse a finales de los años cincuenta y comienzos de los sesenta del siglo XX, sólo que ahora el proceso de destrucción de la Iglesia se ha acelerado, en el Pontificado de Francisco, y está llegando a su clímax. Lo que hoy está ocurriendo es algo que ya se veía venir. Y muchos ya lo anunciaron en su día. Pero no se les hizo caso: el cardenales Ottaviani, por ejemplo.  Lo que está sucediendo no ha surgido de repente, sino que se ha estado fraguando durante bastante tiempo, como digo. 

Concretamente,  en la «apertura» del Concilio Vaticano II al mundo lo que se produjo -realmente- fue una « entrada del mundo»  en la Iglesia, de modo que ésta se ha ido separando paulatinamente de sus orígenes ... sin negar ningún dogma, de modo explícito, pero no hablando de la Doctrina y quedando la Religión católica, de hecho, reducida a algo cada vez más parecido al protestantismo, y a una especie de ONG, de carácter casi exclusivamente humano, sin tener en cuenta lo esencial del catolicismo, que es su aspecto sobrenatural: sin éste no tendría sentido la vida de un cristiano. 

Cierto que no ha sido así en todos los lugares del mundo ... Siempre ha habido -y lo hay- un resto que ha permanecido -y permanece- fiel ... pero este resto ha tenido que luchar con todas sus fuerzas, contra el mundo -por supuesto- y también contra muchos miembros de la Jerarquía que, en teoría, deberían de haberles animado cuando, de hecho, les han hecho la vida imposible ... y se la siguen haciendo ... lo cual es particularmente cierto en el caso de los sacerdotes fieles a la Iglesia de toda la vida, la única Iglesia verdadera, los cuales lo tienen muy difícil y no les queda otra salida que la de poner su confianza exclusivamente en Dios. Esto vale también para los seglares, que somos más; y que tenemos que apoyarlos con nuestras oraciones fervientes -y confiadas- a Dios y a la Virgen María, nuestra Madre.

Con la excusa, sincera o no, de acercarse más al mundo para transmitirle el Mensaje de Jesús, se introdujeron una serie de «cambios» en algunos de los documentos del Concilio Vaticano II ... a raíz de los cuales se ha ido vaciando de contenido el Evangelio, durante ya más de tres generaciones, de modo que los «cristianos» de hoy (me refiero a los católicos, lógicamente) conocen muy poco la grandeza de su fe; diría que la mayoría desconocen su fe por completo. Y esto es muy grave.

Se ha hecho hincapié en la «antropología», mal entendida, en un intento de comprender mejor al hombre, al ser humano ... pero esto es imposible si dicha tarea se realiza con olvido del hombre Cristo-Jesús, quien encarna a la perfección la idea de lo que significa ser un hombre. 

Jesucristo es el modelo a seguir para todas las personas que quieran «progresar» en su vida y ser, en verdad, felices ... con una felicidad que el mundo no conoce. Todo PROGRESO sólo es tal en tanto en cuanto nos acerca al conocimiento y al amor a Jesucristo

Según esta lógica, que es verdadera, todo aquél que use su razón de modo inapropiado, es decir, alejándose de la verdad (en la cual no cree), ese tal, aunque presuma de «progreso» y de «avanzado» y de «estar con los tiempos modernos», en realidad, está produciendo en su vida un auténtico RETROCESO  a etapas prehistóricas, ya superadas y muy alejadas del AVANCE que se produjo con la venida de Jesús a este mundo. 

El «progre» no ama el verdadero Progreso, ni ama la verdad. Al «progre» le importa un pimiento si algo es o no es verdad, puesto que se guía por ideologías. Y esto que antes era lo propio del socialismo y del marxismo, como lo sigue siendo también hoy, se ha ido extendiendo por todas las capas de la sociedad, a nivel planetario, de modo que cualquiera que no piense hoy según el llamado «pensamiento político correcto» es rechazado, sin ningún tipo de argumentaciones. 

Todos tienen que estar sometidos a ese «Nuevo Orden Mundial» que amenaza con destruir la libertad  de las personas, haciendo de ellas simples medios -impersonales y sin derechos- pues sólo cuenta la adhesión a la moda reinante -e ideológica- del momento. Antes era «adhesión a Hitler o a Lenin y Stalin», «adhesión al Sistema o a las consignas del Partido», que eran sagradas. Hoy es «adhesión a todo cuanto sea anticatólico», bien sean los Gobiernos de izquierdas o de falsas derechas, bien sean los medios de comunicación, comprados, la mayoría de ellos, por personas de grandes recursos económicos y de  ideología masónica y anticatólica, etc. 

De ahí que se encuentre por doquier y como pensamiento indiscutible, ideologías perniciosas y llevadas, incluso, a la categoría de ley, como, por poner un ejemplo, el derecho al aborto; es decir, el derecho a asesinar impunemente, a niños no nacidos, indefensos e inocentes, cuyo único delito es haber sido concebidos sin el deseo de sus padres, que es lo único que importa.

Prohibido discrepar, prohibido pensar, si este pensamiento y este «discernimiento» lleva a una conclusión que contradice las ideas reinantes y «anticatólicas» que hay en la actualidad, que son «intocables» y por las cuales deben regirse todos ... y esto a nivel mundial.  El objetivo, como vemos, es una especie de «religión universal» , con unas ideas fabricadas por el propio ser humano que se ha atribuido a sí mismo el « ser dios en lugar de Dios», unas ideas que son un mero producto de su imaginación febril, que sólo busca el dominio y el Poder sobre los demás y no el bien común.

Siempre ha habido tiranos a lo largo de la historia, pero no en todos los casos. Ha habido épocas florecientes, basadas en las leyes divinas y en la Ley Natural, que han producido auténticos progresos en la Humanidad, progresos que llegan todavía hasta nosotros. Es, por ejemplo, el caso de la Edad Media, de los siglos XII y XIII, una época a la que se le ha dado el nombre de «época oscura» cuando, de hecho, fue la más luminosa o una de las más luminosas,  porque tenía en Dios su fundamento ... independientemente de que, como ocurre siempre, haya habido personas que han deshonrado su nombre de cristianos ... y es, precisamente, a causa de ellos, que muchos han calumniado y han querido cambiar  la Historia, como está ocurriendo hoy en España con la famosa y desconcertante «Ley de Memoria Histórica» , cuyo nombre, en el futuro, pasará a llamarse «Ley de Mentira Histórica»

Si nos situamos en el siglo XX, en el caso del marxismo este totalitarismo se llamaba «Dictadura del proletariado». Ahora en día habría que hablar de «dictadura progre» que coincide con lo que los medios han dado en llamar «lo políticamente correcto». No deja de ser curioso, y preocupante, la facilidad con la que las personas suelen dejarse «comer el coco» por lo que dicen los mass media (prensa, televisión, internet, etc.) siendo así que, prácticamente todos,  están manipulados y con una clara intención anticatólica ... Se está llegando así a convertir en «normales» lo que son, y siempre han sido, auténticas aberraciones, contrarias a la Ley Natural y al Derecho Natural. 

Hoy en día, por ejemplo, desde el Gobierno, se quiere imponer la idea de que las cosas no son lo que son en sí mismas, por su propia naturaleza. Y más que las cosas todavía: las personas humanas. Según la llamada «Ideología de género» ni el hombre es hombre ni la mujer es mujer: cada uno es lo que «siente» que es, pudiendo -incluso- cambiar de «gustos» en cualquier momento y volver a lo que antes era. Esto es el «producto» del uso de la «razón» del hombre contemporáneo: 

Sinceramente: ¿Se puede llamar RAZÓN a este modo «progre» de «pensar» que no ama la verdad de las cosas, y que es, por lo tanto, anticientífico,  aunque presuma de lo contrario, encima de todo? Además, por si fuera poco,  pretende IMPONER, por la fuerza de la «ley» esa ideología aberrante y antinatural en los colegios, como si se tratase de algo científico, verdadero y auténticamente educativo. Y, para más INRI, esto lo hace en contra de la voluntad de los padres, a quienes se les quiere quitar la patria potestad, idea propia de los regímenes totalitarios, que son siempre -o casi siempre- de tinte socialista:  el Comunismo, por supuesto (esto no creo que nadie pueda discutirlo, si es que no ha perdido todavía la capacidad de pensar, a menos que sea obtuso: pensemos en Stalin y Lenin así como en Castro, Chávez, Maduro, etc... ) pero es que el nazismo y el fascismo,  contra lo que muchos piensan, son también socialistas. En el caso de nazismo está claro: Nazismo es una abreviatura de Nacional Socialismo. Al igual que PSOE significa Partido Socialista Obrero Español, el Nazismo era el PNSOA (Partido Nacional Socialista Obrero Alemán). 

« Socialista, comunista,  nazista ...»  vienen -en el fondo- a ser lo mismo. Por supuesto, todos ellos totalitarios y enemigos de la libertad. Incluso «fascista», que  proviene del movimiento de Benito Mussolini (1883-1945), quien comenzó perteneciendo al Partido Socialista Italiano (PSI). Cierto que luego fue expulsado, en 1914 ... pero posteriormente pactó con Hitler (Nacional Socialista)  el llamado pacto de acero. De todos modos, el fascismo, como tal, surgió y murió con Benito Mussolini. Hablar hoy de «fascista» o, de modo despectivo, de «facha» son expresiones que, en realidad, no significan nada, puesto que no existe ya el fascismo. No así el caso del socialismo y del comunismo, que siguen ahí.

Continuará