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martes, 6 de noviembre de 2018

Consejos vendo que para mí no tengo (8) (José Martí). Incoherencias a la hora de insultar a otros.



Dijo el papa Francisco (y dijo bien) en el ángelus del 8 de septiembre de 2014, que insultar no es cristiano. Y así es:


Duración: 24 segundos

Llegó a decir, en otra ocasión, en la audiencia general celebrada el 17 de octubre de este año, que insultar es “una forma de matar”. Agregó que sería hermoso si cada uno de nosotros pudiera decir: “nunca insultaré a nadie”. En junio de 2016 Francisco señaló que “tenemos un vocabulario muy creativo para insultar a otros”.

Despotrica contra los que insultan a otros, porque no está bien insultar a nadie. Y, por supuesto, que tiene toda la razón, como venimos diciendo. Y, sin embargo -y aquí viene la incoherencia manifiesta del Papa- él hace justamente lo contrario de lo que afirma. Hay toda una página web PopeFrancisBookOfInsults.blogspot.com, que se ha dedicado a coleccionar los cientos de insultos que  Francisco ha utilizado durante su pontificado.

En un artículo de Gloria TV, del 22 de octubre de 2018, de título: Papa Francisco: el que insulta predica contra los insultos , que traslado aquí puede comprobarse lo que digo. Y puede apreciarse perfectamente esta incoherencia entre lo que él dice que no debe hacer nunca un cristiano y lo que él, en cambio, sí lo hace ... ¡y se desenvuelve bastante bien, por cierto! Tiene un buen repertorio: a veces se requiere hacer uso de un diccionario (¡de los gordos!) para enterarse del significado de algunos insultos de Francisco.

Entre estos insultos de Francisco tenemos una muestra de algunos de ellos, que señalo a continuación

Cristianos rígidos, superficiales, ideológicos o vagabundos
Cristiano de funerales, con caras largas y tristes
Cristianos momificados
Solterona
Fomentadores de coprofagia (¿?)
Contadores de rosarios
Prometeo auto absorbido (¿?)
Neo-pelagiano
Restauracionista
Triunfalista
Esclavos de la superficialidad
Momia de museo
Príncipe del Renacimiento
Obispo de aeropuerto
Cortesano leproso
Obispo de carrera
Persona desabrida
Cristiano con cara de pimiento en escabeche
Pequeño monstruo

Cristiano loro que recita el Credo
Batidor inquisitorial
Ideólogo abstracto
Sacerdote idólatra y adulador
Quisquilloso moralista
Contemplativo distante
Tienen Alzheimer espiritual
Terrorismo de chismes
Cristiano pompa de jabón


Y se podrían poner muchos más ejemplos. «Curiosamente» los destinatarios de todos estos insultos son siempre aquellos cristianos que van a Misa los domingos y que aman la Tradición de la Iglesia, esa Iglesia que parece que se descompone. 

La gente corriente ni se entera, pero realmente Bergoglio busca un cambio sustancial en la Iglesia (un cambio que lo quiere para ¡ya mismo!) cambio que va imponiendo, minuto a minuto, haciendo uso de su propia voluntad y saltándose todas las reglas, porque para eso es el Papa. Lo más curioso (¡por no decir penoso!)  es que, además, identifica sus ideas, mas o menos improvisadas con lo que él mismo llama las «sorpresas del Espíritu».  Por supuesto que no hay ninguna relación. Es más: ha habido ocasiones en que ha dicho auténticas herejías. 

Aun así, tiene siempre de su parte a los llamados papólatras [o más bien, franciscólatras] que apuestan por él, diga lo que diga  y haga lo que haga, aunque contradiga lo que siempre ha dicho la Iglesia durante casi dos mil años. Y luego, todo el poder mediático del mundo mundial está a su favor: ¡la prueba a la que se nos está sometiendo a los cristianos es grande!. Pero no importa, porque el Señor está a nuestro lado, aunque esté durmiendo y la tormenta amenace con destruir la barca. No lo hará, pues Él está ahí y no lo va a consentir. 

Mientras tanto, recemos mucho, con la fuerza de nuestro primer amor, sabiendo que la victoria final la tenemos asegurada: Dios no abandona a los suyos.

José Martí (continuará)