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martes, 23 de junio de 2020

El cardenal George Pell publicará su diario de presidiario (Carlos Esteban)



“Este diario revela al cardenal Pell que conozco y que todos los fieles deberían conocer”, ha declarado a la agencia CNA el jesuita padre Joseph Fessio, de la editora Ignatius Press, que publicará el diario que el prelado australiano, recientemente liberado, llevó durante sus meses de prisión.

Pell, añade Fessio, “proclamaba a Cristo y la doctrina moral de la Iglesia sin miedo y con plena conciencia de lo que podría costarle. Y pagó el precio con buen humor y, como Cristo, con amor por sus enemigos.

Ignatius Press espera lanzar el libro para la primavera de 2021 en versión abreviada -el diario real de Pell ocupa un millar de páginas en su versión íntegra- o un primer volumen del mismo.

“Ya he leído la primera mitad del diario y es extraordinario”, añade Fessio. “Creo que se va a convertir en un clásico de espiritualidad”.

A principios del pasado abril el Tribunal Supremo australiano halló en revisión a Pell inocente de los cargos de pederastia de las que había sido declarado culpable en un juicio previo que le ha costado pasar en prisión trece meses y diez días. 

Las acusaciones de pederastia contra Pell se remontan a 2015, cuando una de las víctimas denunció ante la Policía de Victoria que había sufrido abusos sexuales en dos ocasiones por parte del prelado, poco después de que fuera nombrado arzobispo de Melbourne en 1996. Tuvo, para comparecer ante los tribunales australianos, que interrumpir su tarea en Roma, donde ocupaba un puesto en el estratégico Consejo de Cardenales que asesora al Papa y, sobre todo, acababa de descubrir, como responsable de las finanzas vaticanas, un colosal agujero en las cuentas de la Santa Sede.

El juicio se llevó a cabo en medio de una furibunda campaña mediática anticlerical, y pese a que el abogado defensor probó la imposibilidad física de los hechos alegados, el jurado lo halló culpable basado solo en el testimonio del denunciante.

A Pell se le prohibió incluso dar misa en la prisión, y un primer juicio en apelación llegó al mismo veredicto que el primero. El caso ha provocado fuertes críticas a la justicia australiana por parte de juristas de todo el mundo anglosajón.

Carlos Esteban