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jueves, 17 de enero de 2019

Francisco pone prelados comprometidos en cargos en los que pueden chantajear a otros



ESPAÑOL

Los casos del obispo Gustavo Zanchetta y de monseñor Battista Ricca muestran que el papa Francisco protege a sus amigos, independientemente de su compromiso profesado de responsabilidad, advirtió Phil Lawler el 11 de enero en la página web CatholicCulture.org.

Zanchetta y Ricca han sido acusados por grave inconducta homosexual, pero Francisco encontró trabajo para ellos, donde son responsables de detectar inconductas de otros:

“Ambos fueron obvios blancos potenciales para chantaje. Y se los puso en puestos donde podrían tener amplia oportunidad para chantajear a otros”.

Según Lawler, con Francisco el Vaticano se ha movido al revés en dos frentes cruciales: la lucha contra el abuso homosexual y la búsqueda para la transparencia financiera.

Él concluye diciendo que en este pontificado “la causa de la reforma está muerta, a menos que la reforma comience con el pontífice mismo”.


ENGLISH

The cases of Bishop Gustavo Zanchetta and Msgr. Battista Ricca show that Pope Francis protects his friends regardless of his professed commitment to accountability, Phil Lawler noticed on CatholicCulture.org (January 11).

Zanchetta and Ricca have both been charged with grave homosexual misconduct, yet Francis has found Vatican jobs for them where they are responsible for detecting misconduct by others,

"Both were obvious potential targets for blackmail. And they were put in positions where they might have ample opportunity to blackmail others."

According to Lawyer with Francis the Vatican has moved backward on two crucial fronts: the fight against homosexual abuse and the quest for financial transparency.

He concludes that in this pontificate, "the cause of reform is dead, unless the reform begins with the Pontiff himself."