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miércoles, 10 de julio de 2019

EE UU crea una ‘Comisión de Derechos Inalienables’ en desafío a la ONU (Carlos Esteban)



Mary Ann Glendon, que desde la embajada de Estados Unidos en Roma coordinó con Juan Pablo II la estrategia pro-vida en todo Occidente, presidirá una nueva Comisión de Derechos Inalienables creada por la Administración Trump para orientar su política internacional.

¿Quién podría oponerse a la creación de una Comisión de Derechos Inalienables, creada para orientar la política exterior de la hiperpotencia mundial, salvo quizá quienes opinan que ya hay demasiados organismos en este sentido?

Yo se lo digo: quienes aborrecen todo lo que haga Donald Trump. Si, además, el fautor de la idea es el secretario de Estado, Mike Pompeo, y la comisión se plantea para “clarificar” lo que es realmente un derecho inalienable, en oposición a la inflación de derechos que plantea la ONU, mucho más. Y si ya, encima de todo esto, se nombra para presidirla a la profesora de Harvard Mary Ann Glendon, ni les cuento.

Glendon tiene un historial sobradamente brillante y cuajado de méritos para cualquier cargo, pero le aquejan varios ‘defectos’ imperdonables. El primero es ser católica ortodoxa; el segundo, haber sido un apoyo crucial de Juan Pablo II, desde su puesto de embajadora de Estados Unidos ante la Santa Sede, en su arrolladora estrategia en favor de la vida.

En su presentación, Pompeo aseguró que la primera misión de la comisión será replantear “la pregunta más básica: ¿qué significa decir o afirmar que algo es, de hecho, un derecho humano?», y recordó, citando al líder checo de la resistencia contra el régimen comunista Vaclav Havel, que «palabras como ‘derechos’ pueden usarse para bien o para mal».
«Con esto en mente, es el momento adecuado para una revisión informada del papel de los derechos humanos en la política exterior estadounidense», dijo Pompeo.
El nombramiento de Glendon es una evidente declaración de principios sobre qué supuestos ‘derechos’ no sólo no lo son realmente, sino que se utilizan para vulnerar otros verdaderamente inalienables, como el derecho a la vida.

Glendon representó al Vaticano en la conferencia de la ONU de 1995 sobre las mujeres en Pekín, donde la entonces primera dama de Estados Unidos, Hillary Clinton, años después secretaria de Estado, pronunció un histórico discurso en el que declaró que «los derechos de las mujeres son derechos humanos». La profesora de Harvard, que Pompeo ha calificado de ‘perfecta’ para encabezar la nueva comisión, fue muy crítica entonces con este planteamiento aberrante. Lo que se pretendía en la Conferencia de Pekín, aclaró más tarde en First Things, era «forjar un vínculo entre la ayuda para el desarrollo y los programas que presionan a las mujeres pobres para que aborten, se esterilicen y utilicen métodos anticonceptivos de riesgo». Es decir, se disfrazaba de preocupación por unos vaporosos “derechos reproductivos” una implacable política imperialista para reducir la población africana.

Además de Glendon, el panel de Pompeo incluye a Katrina Lantos Swett, una demócrata que ha trabajado para preservar el legado de su padre, el fallecido congresista Tom Lantos, un crítico abierto de los regímenes opresivos. También está integrado por Russell Berman, Peter Berkowitz, Paolo Carozza, Hamza Yusuf Hanson, Jacqueline Rivers, Meir Soloveichik, Christopher Tollefsen, y David Tse-Chien Pan.

Carlos Esteban