BIENVENIDO A ESTE BLOG, QUIENQUIERA QUE SEAS



Mostrando entradas con la etiqueta ESTADO TOTALITARIO COMUNISTA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ESTADO TOTALITARIO COMUNISTA. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de febrero de 2026

La paradoja de las pantallas de Sánchez: menores autónomos para el cuerpo, tutelados para la conciencia

   


Artículo 19.2 de la Ley Trans: «Se prohíben todas aquellas prácticas de modificación genital en personas menores de doce años […] En el caso de personas menores entre doce y dieciséis años, solo se permitirán dichas prácticas a solicitud de la persona menor siempre que, por su edad y madurez, pueda consentir de manera informada a la realización de dichas prácticas».

Artículo 19.3 de la Ley Trans: Las Administraciones públicas […] impulsarán protocolos de actuación en materia de intersexualidad que garanticen, en la medida de lo posible, la participación de las personas menores de edad en el proceso de adopción de decisiones”

Artículo 4 de la Ley Orgánica 5/2000, reguladora de la responsabilidad penal de los menores: la edad límite de dieciocho años establecida por el Código Penal para referirse a la responsabilidad penal de los menores se rebaja a los catorce años.

Ley Orgánica 1/2023, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, artículo 13 bis: “Las mujeres podrán interrumpir voluntariamente su embarazo a partir de los 16 años, sin necesidad del consentimiento de sus representantes legales. En el caso de las menores de 16 años” bla bla bla, podrán hacerlo con consentimiento y acompañamiento.

Son solo algunos ejemplos de leyes en que el sistema jurídico actual de nuestro país reconoce la capacidad de obrar de los menores de edad. 
Cambios de género, declaraciones judiciales, aborto, responsabilidad penal… son casos que la izquierda radical considera que un menor de dieciséis años tiene la suficiente madurez para asumir. 
Pero ahora, en un ataque de demagogia a la moda, sumándose al carro de la lucha contra las pantallas de pedagogos y expertos que no dejan de avisar de sus peligros, Pedro Sánchez ha abanderado la causa haciéndola campaña, metiéndose hasta la cocina de los hogares españoles, para censurar al votante joven de los próximos años a su antojo.

Porque, curiosamente, este mismo Ejecutivo dejó sobre la mesa, antes de finalizar el curso pasado, una propuesta para rebajar la edad de voto a los 16 años, anunciada como una implantación “gradual” mediante reforma legal. La idea quedó en el cajón, pero la contradicción permanece. Votar, con 16 años, sí. Instagram, con 15 años y madre al lado, no.

Una sociedad hiperdigitalizada

Soy de la generación de messenger temprano y Tuenti tardío… esa generación que se topó de frente con el acceso a redes sociales desde los primeros móviles inteligentes, ‘smartphones‘. Esa generación que mentía sobre su año de nacimiento para registrarse en tal o cual red social, y que aprendió a apagar el móvil para estudiar –o al menos, a dejarlo fuera de la habitación– a veces, a base de cates o de golpes, pues era fuente de toda distracción.

Allá por aquel entonces, las redes sociales no eran lo que son ahora. Ni tampoco los delitos en torno a estas, ni los peligros. Y aún así, ya nos avisaban: cuidado con las falsas identidades, cuidado con el acoso, con la violencia verbal, con la deshumanización del trato digital, cuidado con las críticas y riñas, siempre más fáciles que a la cara… Cuidado, también con pederastas y depredadores sexuales. Al menos, en mi colegio, no lo pudieron hacer mejor.

Ahora las cosas han cambiado, sí. Pero, precisamente por eso. La realidad es que vivimos en una sociedad hiperdigitalizada. Y vendar los ojos a los adolescentes sería como cerrarles en una ermita alejada del mundo.

Claro que los niños de nueve años no deberían estar haciendo bailecitos de TikTok -cuidado, que a veces son los propios padres los que facilitan eso desde sus cuentas-

Claro que los niños de nueve años no deberían estar haciendo bailecitos de TikTok -cuidado, que a veces son los propios padres los que facilitan eso desde sus cuentas-. Claro que hay menores, cada vez más pequeños, recurriendo con asiduidad a la pornografía -que, por cierto, no llega de las redes sociales sino que se encuentra fácilmente por Internet de cualquier vía-. Claro que hay padres que no tienen criterio para inculcar a sus hijos el sentido común. Y claro, también, que no estaría de más que a algún que otro adulto se le prohibiera usar en general las redes sociales… Aquí, cada uno con sus dones y sus defectos.

Pero la prohibición de las pantallas a menores de dieciséis años me resulta tan estúpida como el propio debate en torno a las pantallas. ¿Pantallas, de qué? ¿Es lo mismo una hora al día, que una película con los primos un domingo por la tarde? ¿Es lo mismo unos dibujos de esos de antes mientras ‘mamá’ hace la cena o acuesta al bebé, que un niño hipnotizado -e idiotizado- viendo Cocomelon mientras va atado a su sillita de paseo por la calle?

La respuesta es obvia. Las pantallas hacen daño: interno, al cerebro, y externo, a los ojos. Producen TDAH, autismo o lo que sea, y sobre todo, la pérdida de la capacidad de asombrarse con el mundo real, mucho más espectacular que el virtual. Pero, como todo, hacen daño si se abusa de ellas.
Lo que verdaderamente hace daño es privar a un padre de su capacidad de decidir sobre sus hijos en semejante asunto

Lo que verdaderamente hace daño es privar a un padre de su capacidad de decidir sobre sus hijos en semejante asunto -en el que, cada padre y madre, conocedores de cada hijo, único e irrepetible, saben lo que necesita-, mientras que le imponen que una menor pueda plantarse con un proceso judicial por impedirle abortar -lo que, implícitamente, presupone las relaciones sexuales en menores de dieciseis años-.
¡Pero vamos a ver! Esto ya clama al cielo. Aborto, sí, pero Instagram con mamá al lado, no. Cambio de sexo, sí, pero un hilo del twittero de moda sobre el derbi del día anterior con papá al lado, tampoco. Fuera de mi casa, señorías. Si quieren prohibir, prohiban: prohiban sexo prematuro, prohiban asesinatos traumaticos en vientres de menores, prohiban pornografía, prohiban educación sexual en escuelas -o cómo enseñar a un niño de seis años a masturbarse o a una de once a poner un condón-, prohíban el divorcio exprés, que tanto estrago y abandono supone para los niños, víctimas reales de esa tragedia…

Señor Sánchez, váyase a su casa y ocúpese de sus asuntos, que no son pocos.

miércoles, 4 de febrero de 2026

El ataque sin precedentes de Sánchez a la libertad de expresión



Sánchez, contra la libertad, el periodismo y la crítica.

El ataque sin precedentes a la libertad de expresión de Sánchez se materializa en un plan que prohíbe redes sociales a menores de 16 años y crea un sistema estatal para rastrear y perseguir opiniones mediante una llamada “Huella de Odio y Polarización”.

Un proyecto de control ideológico sin precedentes

El presidente Pedro Sánchez anunció el 3 de febrero de 2026 una batería de medidas que marcan un antes y un después en la relación entre el Estado y la libertad de expresión.

El ataque a la libertad de expresión y la censura de Sánchez incluye la obligación de verificar la edad en redes sociales y la prohibición de acceso a menores de 16 años. También prevé la creación de un sistema de rastreo de mensajes para medir la llamada “polarización social”. El Gobierno afirma que busca un entorno digital “seguro y democrático”. Sin embargo, la realidad apunta hacia un modelo de vigilancia permanente y control poblacional.

Nunca antes un Ejecutivo en España había planteado un mecanismo estatal de monitorización ideológica a gran escala.

La “Huella de Odio”: la censura disfrazada de protección

Aunque los medios comunicación de Sánchez lo están centrando mayoritariamente en la prohibición del uso de las redes sociales a los menores de 16 años, el elemento más grave del plan es la llamada Huella de Odio y Polarización.

Se trata de un sistema de trazabilidad que rastrea mensajes desde su origen hasta su difusión masiva. La censura de Sánchez se articula así como un mecanismo de vigilancia del pensamiento. El Estado pretende mapear en tiempo real qué ideas considera “polarizantes” o “extremistas”.

El problema para empezar resulta evidente: ¿quién define qué es odio y qué es crítica legítima? Si el Gobierno controla ese criterio, cualquier disidencia puede convertirse en discurso peligroso. Esto no es protección. Es censura ideológica institucionalizada.

Además, tal como señalan los juristas, si lo que se dice en las redes sociales se considera punible ya está el código penal y los juzgados para dilucidarlo. Con esto, el Gobierno elimina la función de los juzgados y se convierten en juez y parte.

Responsabilidad penal de directivos y control del algoritmo

Otro pilar del plan es imponer responsabilidad legal directa a los directivos de plataformas digitales. La censura de Sánchez pretende que los ejecutivos respondan penalmente por los contenidos publicados. Además, el Gobierno quiere tipificar como delito la manipulación de algoritmos.

Esto implica otra vez que el Estado decidirá qué tipo de contenido resulta aceptable. No solo vigila. También condiciona qué información llega a los ciudadanos. El Ejecutivo deja de perseguir delitos concretos y pasa a controlar flujos de información. Ese cambio altera la naturaleza misma de la democracia

Prohibición de redes a menores: intrusión en la patria potestad

El plan también prohíbe el acceso a redes sociales a menores de 16 años. Esta medida invade y usurpa directamente la patria potestad.

El ataque a la libertad de Sánchez sustituye el criterio de los padres por imposición legal. El Estado decide ahora cuándo un menor puede expresarse en el espacio digital. Se elimina la libertad educativa y la autonomía familiar. No protege. Usurpa funciones que pertenecen a la familia.

Además, hoy la prohibición afecta a menores de 16 años. Mañana puede afectar a mayores de 18. Después a colectivos considerados incómodos.

El ataque a la libertad de expresión y la censura de Sánchez sienta un precedente letal para las libertades civiles. Si el Estado lo consigue puede regular ya cualquier aspecto de la vida privada.

No existe sociedad sana sin libertad de expresión. Y no existe libertad cuando el Estado vigila el pensamiento, lo controla y lo reprime.

El efecto desaliento y la autocensura social

Juristas y expertos alertan del llamado “efecto desaliento” que va a producir. Saber que el Gobierno rastrea mensajes provoca autocensura. El ciudadano deja de opinar por miedo a sanciones. El debate público se vacía y solo quedan las voces aceptadas por el poder.

Todos los sistemas de control comienzan igual. Primero prometen protección. Después limitan derechos. Finalmente terminan convirtiéndose pensamiento único y reprimiendo a los críticos. Es el modelo propio de las dictaduras comunistas.

El ataque a la libertad de expresión y la censura de Sánchez representa una deriva extremadamente peligrosa hacia un modelo de vigilancia ideológica: rastreo de opiniones, control de algoritmos, prohibición de redes y persecución de plataformas configuran un escenario de control estatal del discurso.

Cuando el poder decide qué se puede decir, la libertad de expresión desaparece y la sociedad deja de existir. La libertad muere. La tiranía se consolida. Es lo que quiere conseguir Pedro Sánchez.

viernes, 30 de enero de 2026

¿Adoctrinamiento franquista?





Querido lector, aún con el alma compungida por las últimas catástrofes que hemos tenido en España por los accidentes de varios de trenes, con el corazón roto por esos padres que han perdido a sus hijos, por esos hijos que han perdido a sus padres… tenemos que continuar viviendo.

Y vivimos no solo rodeados por estos acontecimientos tan desgarradores, si no también, muy a nuestro pesar, por otros en los que también hay víctimas que sufren. No de un modo físico, quizás, sino más bien de una forma sutil, casi imperceptible, por las ideologías destructivas que se van colando en la mente de las nuevas generaciones.

Los que atizan el fuego del odio, esos que se alimentan de los enfrentamientos ideológicos, de los negocios que giran a sus sombras, de los puestos de trabajo que les generan… esos, no se contentan con meter sus sucias zarpas en las aulas, si no que tienen que encender la mecha buscando un cordero al que sacrificar en nombre de la libertad y la democracia.

En esta ocasión la víctima es un profesor de filosofía de un instituto en una localidad de Huelva, al que se le acusa de apología del franquismo en sus aulas por decir, supuestamente, que “con Franco se vivía mejor”. Y aunque, tras la investigación llevada a cabo en ese centro educativo, el veredicto fue de inocente, no contentos con esto, los miembros del sindicato CGT[i], sí, esos “comegambas”, le han denunciado por “adoctrinamiento franquista”, y para remate, el mismo alcalde, tuvo la cara dura de, anterior a este hecho, presentarse en la puerta del instituto para repartir panfletos de ideología izquierdista para alertar a los alumnos… ya sabemos querido lector: ¡qué viene la derecha!. Este valiente profesor citado no se lo pensó dos veces y le recriminó esa actuación fuera de contexto en la puerta de un instituto donde hay niños menores. Tan sólo hay que escuchar la grabación que mantuvieron ambos[ii], profesor y alcalde, para darse cuenta del despotismo de este último, la arrogancia y el perfil radical de ideología de izquierda, llamando “gentuza” a los de ideología derecha y burlándose del crucifijo del profesor que colgaba de su cuello.

Lamentablemente hay personas ciegas de odio, y a pesar de que los propios alumnos y padres del centro desmintieron este supuesto “adoctrinamiento”, a pesar de la inocencia probada, a pesar de la verdad, hay personas radicalizadas que tratan de imponer sus ideologías a costa de machacar a los demás. Porque así, tal y como nos demuestran cada día, mediante el enfrentamiento y las mentiras, es como funcionan algunos.

No estaría mal recordarle a este alcalde, así como a tantos siervos del izquierdismo, que ellos no son precisamente los idóneos para dar clases de lo que es o no adoctrinamiento. Ellos que aplauden con las orejas y se enorgullecen de meter en la mente de los niños las ideas del cambio de sexo como una alternativa liberadora, las relaciones homosexuales como rompedoras del patriarcado y el ataque al hombre como si fuesen violadores y maltratadores en potencia. Dejad en paz a los niños y preocuparos por levantar el nivel y la calidad educativa que es vergonzosa como está.

Has de saber, querido lector, que los miembros de la Asociación ECA intentamos contactar con algún alumno de este instituto de Paterna del Campo y el profesor perjudicado, pero sin éxito, porque lo que consiguen estos ogros rabiosos, es amenazar e intimidar a los “buenos”. De esta manera, nos pusimos en contacto con Fernando, un amigo de ECA, quien conoce de primera mano esta situación. Hemos podido realizar una entrevista muy interesante con él en nuestro programa de Radio “Son nuestros hijos” de Multicanal Radio[iii], en la que nos revela todo lo acontecido con muchos detalles y a la que te invito a ver y compartir.

Debemos frenar los pies a estas personas que se creen en posesión de la verdad y con el derecho de pisotear el honor de un profesor y de lavarles el cerebro a los menores con sus mentiras ideológicas.

Desde aquí, quiero manifestar el apoyo de la Asociación ECA a este profesor y dar la enhorabuena a esos valientes alumnos que lo defendieron ante esas falsas acusaciones y ese atentado hacia la neutralidad que debe haber en un centro educativo. La carta que escribieron no tiene desperdicio y es síntoma de que aún hay esperanza[iv].

Gracias.

Un saludo y hasta la próxima cita.

Alicia Beatriz Montes Ferrer

viernes, 7 de noviembre de 2025

La izquierda con orejeras: el fanatismo político como bandera


La afirmación de que «siempre votaré al PSOE», haga lo que haga y porque son de los nuestros, refleja un problema que tenemos en España: una política de fanáticos con orejeras.
La orejeras ideológicas de la izquierda representan una enfermedad política que se ha extendido por toda España. Quien se declara “izquierdista” lo hace, casi siempre, sin reflexión ni argumentos. Repiten eslóganes vacíos como “la izquierda cuida a los demás” sin aportar un solo ejemplo que lo demuestre.

La realidad muestra lo contrario. Allí donde gobierna el socialismo, aumenta la pobreza, la desigualdad y la frustración social. Con su obsesión por la “igualdad”, la izquierda no eleva a nadie: iguala a todos por abajo. Penaliza el mérito, castiga el esfuerzo y premia la mediocridad.

Su modelo económico ahoga al trabajador con impuestos abusivos y estrangula al empresario que crea empleo. El resultado es una sociedad cada vez más dependiente del Estado, más controlada y menos libre.

Sánchez y el espejismo del “buen gobierno”

Los votantes con orejeras ideológicas de la izquierda creen sinceramente que Pedro Sánchez “lo está haciendo bien”. Se lamentan de que sus supuestos logros “no lleguen al gran público” por culpa de una “extrema derecha golpista al servicio del capital”.

Pero los hechos son contundentes. Sánchez controla los principales medios de comunicación, dispone de una maquinaria propagandística sin precedentes y cuenta con un ejército de opinadores dispuestos a defenderlo a toda costa. Sin embargo, la realidad de los ciudadanos desmonta la farsa.

La inflación devora los salarios, la deuda pública se dispara, los jóvenes emigran y los servicios básicos colapsan. Frente a estos datos, el votante con orejeras no reacciona. Prefiere creer la mentira cómoda antes que aceptar la verdad incómoda.

El voto ciego: el PSOE como religión política

El momento culminante de las orejeras ideológicas de la izquierda llega cuando muchos declaran sin pudor: “Yo votaré al PSOE siempre”. No importa que haya numerosos casos de corrupción que les afectan, que se despilfarren millones en contratos amañados o que se pacte con separatistas y filoetarras. Da igual que el partido haya vendido la soberanía nacional o pisoteado la justicia. El voto lo tienen asegurado.

Ese fanatismo refleja una patología social: la izquierda ha convertido la política en una religión secular donde el PSOE actúa como iglesia y Pedro Sánchez como mesías. Quien duda o discrepa, se convierte en “fascista” o “enemigo del pueblo”.

Y lo más preocupante: El socialismo ha conseguido que millones de personas voten en contra de su propio interés. Mientras el Gobierno enriquece a sus amigos y arruina a la clase media, sus fieles seguidores aplauden convencidos de que “el líder” los protege.

El guerracivilismo como estrategia de poder

El socialismo español se alimenta del enfrentamiento. El discurso permanente del odio y del “ellos contra nosotros” ha fracturado la convivencia nacional. La orejeras ideológicas de la izquierda no solo ciegan, también dividen.

Desde las instituciones y los medios afines se reescribe la historia para reabrir heridas del pasado. Se demoniza al adversario político y se convierte la discrepancia en delito. La llamada “memoria democrática” no busca reconciliación, sino revancha. Es el odio hecho ley.

Sánchez y sus socios saben que su poder depende de mantener viva la tensión y la polarización. Una España enfrentada les garantiza un electorado fiel, incapaz de pensar con libertad. La manipulación emocional sustituye al debate racional.

Romper las orejeras ideológicas de la izquierda

Romper las orejeras ideológicas de la izquierda es un paso imprescindible para recuperar la libertad y el sentido común.

La izquierda ha traicionado su propio discurso de justicia social para convertirse en un instrumento de poder y control. Sus votantes deben abrir los ojos ante la evidencia: el socialismo no libera, esclaviza.

No podemos permitir que el fanatismo ideológico de la izquierda destruya los valores que han hecho grande a nuestra nación.

Y otro día habrá que hacer otro sobre las orejeras ideológicas de la derecha.

domingo, 14 de septiembre de 2025

Sánchez alienta la violencia izquierdista sin haber condenado el asesinato de Charlie Kirk




Está promoviendo el extremismo para tapar sus escándalos de corrupción

En febrero de 2008, un micrófono abierto sacó a la luz la estrategia de los socialistas españoles a la hora de impulsar su agenda política.



Después de una entrevista de Iñaki Gabilondo con el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, el entonces presidente del gobierno confesó a ese periodista, afín a su partido: "nos conviene que haya tensión". Esa declaración explica muchas cosas que ha hecho el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y que sigue haciendo en la actualidad, entre ellas el intento de Sánchez de generar una cortina de humo para tapar sus escándalos de corrupción, que están provocando un descalabro del PSOE en las encuestas desde hace meses.

Un ejemplo de esa tensión que conviene al PSOE es lo ocurrido en la edición de este año de la Vuelta Ciclista a España, que hoy concluye en Madrid. 

Activistas de extrema izquierda con banderas palestinas se han dedicado a reventar etapas de La Vuelta utilizando la violencia, como ocurrió en la etapa de ayer. Estos ataques a una competición deportiva no son espontáneos ni obra de incontrolados: han sido organizados por partidos de extrema izquierda e instigados desde el propio gobierno. Ahora mismo, España es el único país de la Unión Europea cuyo gobierno alienta ataques violentos a competiciones deportivas, algo extraordinariamente grave.

En las últimas semanas, esos ataques han ensuciado la imagen internacional de España, mostrándonos como un país en el que ni siquiera puede organizarse un evento deportivo con normalidad porque la izquierda quiere tensionarlo todo, incluso el deporte, para tapar sus escándalos de corrupción. 

En cualquier otro país, unos hechos de esta gravedad y que dañan nuestra reputación como país habría recibido una respuesta oficial del más alto nivel. Sin embargo, Pedro Sánchez no ha emitido ni la más leve condena contra esos ataques violentos a La Vuelta. Además, este domingo, en un mitin del PSOE en Andalucía, Sánchez ha expresado su "admiración" por esas protestas, nuevamente sin desaprobar sus actos de violencia.

Así pues, España tiene un presidente del gobierno que está alentando la violencia izquierdista, primero evitando condenarla y ahora, además, ensalzando a quienes se sirven de ella para reventar una prueba deportiva. 

Un gobierno democrático debería hacer justo lo contrario, porque la violencia con fines políticos no debe tener cabida en una sociedad democrática, pero el gabinete de Sánchez, una coalición de socialistas y comunistas, lleva años flirteando con toda clase de dictaduras y tiene entre sus socios a EH Bildu, un partido que ni siquiera condena los 853 asesinatos perpetrados por la banda terrorista ETA, incluidos los 22 asesinatos de niños y bebés.

Que el presidente del gobierno de España aliente la violencia izquierdista debería ser un escándalo, porque lo que eso nos indica es que el dirigente socialista cree que la izquierda está legitimada a utilizar cualquier medio para conseguir sus fines. 

Sin embargo, en España ya nos hemos acostumbrado a tener un político sin escrúpulos en el poder, un político que esta semana no ha tenido tiempo para condenar el asesinato del líder conservador Charlie Kirk. Sánchez no ha dicho absolutamente nada sobre este crimen, que ha provocado un fuerte debate internacional sobre el extremismo izquierdista. De hecho, en sus siete años de mandato Sánchez no ha condenado ninguna de las numerosas agresiones sufridas por sus rivales políticos.

Esto nos indica la clase de mentalidad que tiene el presidente del gobierno español: sin haber condenado el asesinato de Charlie Kirk, Sánchez se dedica a alentar la violencia izquierdista que ha puesto en grave riesgo a ciclistas en los ataques a La Vuelta en las últimas semanas. 

Sánchez es algo peor que un político irresponsable: es un fanático dispuesto a incendiar su país con tal de mantenerse en el poder.

ACTUALIZADO 18:54h: Unos minutos después de publicar este artículo, y tras el apoyo de Sánchez a estas protestas violentas, la extrema izquierda ha reventado el final de La Vuelta en Madrid provocando algaradas en las calles:

Los manifestantes propalestina ocupan parte de la calle de Gran Vía, recorrido que forma parte de La Vuelta a España y por el que se espera que pasen los ciclistas.https://t.co/Xk35b2tIUZ pic.twitter.com/Zva1TgZOrf

— RTVE Noticias (@rtvenoticias) September 14, 2025

Todo esto para que Sánchez pueda tapar sus escándalos de corrupción. Hoy estamos dando una imagen penosa como país. Será un milagro si la Unión Ciclista Internacional no expulsa a España de su circuito de competiciones.

ELENTIR

martes, 25 de marzo de 2025

La democracia como 'pérdida de tiempo': el PSOE asume una consigna de los totalitarios


La ministra portavoz del gobierno, la socialista Pilar Alegría, 
en la rueda de prensa celebrada este martes 25 de marzo en La Moncloa.

España está contemplando como su gobierno recorre, cada vez con más descaro, el camino que nos aleja del sistema democrático.



Los signos de autoritarismo del gobierno de Pedro Sánchez

El gobierno de Pedro Sánchez, una coalición de socialistas del PSOE y los comunistas de Sumar, empezó a recorrer ese camino con su intento de controlar el Poder Judicial, su ataques a derechos constitucionales (como los que hizo confinando ilegalmente a los españoles durante la pandemia), su concesión de privilegios penales a sus aliados (los más escandalosos han sido los recogidos en la amnistía otorgada a los líderes del golpe separatista de 2017) y su colonización política de toda clase de instituciones (convirtiendo el Estado en una agencia de colocación de militantes y simparizantes socialistas).

A la lista de actitudes antidemocráticas de este gobierno hay que añadir sus ataques a la libertad de información (copiando las recetas del dictador Vladimir Putin para controlar a los medios de comunicación), su falta de transparencia (tenemos el gobierno más opaco que ha habido en España en casi medio siglo de democracia) y su constante desprecio a la labor de control del Parlamento, en el cual Sánchez y sus ministros se dedican sistemáticamente a contestar cualquier pregunta de la oposición con ataques a sus rivales y sin ofrecer ninguna explicación, además de ser el gobierno que más decretos ha aprobado en el actual régimen democrático, recurriendo de forma cotidiana a un mecanismo que la Constitución limita a casos de "extraordinaria y urgente necesidad".

El partido de Pedro Sánchez perdió las últimas elecciones generales

Esto no lo está haciendo un gobierno con mayoría absoluta: es un gobierno de un partido que perdió las últimas elecciones generales y que compró su permanencia en el poder haciendo toda clase de concesiones ilegales a sus socios separatistas, endosando a los españoles la cada vez más abultada factura que deja el afán de Sánchez por aferrarse al poder a cualquier precio. Lo que está pasando en España no es algo nuevo en la historia: es un caso típico de creencia en la idea de que todo vale en política y de desprecio a los contrapesos democráticos, dos ingredientes que nunca faltan en aquellos países sometidos a una deriva autoritaria.

El gobierno dice que presentar los presupuestos es «perder el tiempo»

Hoy mismo hemos visto la última exhibición de falta de respeto a la democracia por parte de este gobierno. En una rueda de prensa en el palacio de La Moncloa, la portavoz del gobierno, la ministra Pilar Alegría, ha dado a entender que el gobierno no presentará los presupuestos "para no perder el tiempo", ya que carece de los apoyos necesarios para poder aprobarlos. Esto es una violación del Artículo 134 de la Constitución, que señala la obligación del gobierno de presentar los Presupuestos Generales del Estado con carácter anual.

Hay que señalar que los presupuestos llevan prorrogados desde 2023 por la incapacidad del gobierno para obtener los apoyos necesarios para aprobar unos nuevos. La diferencia este año es que el gobierno ya ni siquiera se quiere esforzar por cumplir su deber de presentarlos. Pretender gobernar al margen del Parlamento, a pesar de estar en minoría, y para ello asume una de las consignas habituales de los totalitarios, que consiste en presentar la democracia como una "pérdida de tiempo", frente a la cual el modelo autoritario se autorretrata a sí mismo como un ejemplo de eficacia y ahorro.

Deben convocarse unas nuevas elecciones y que los españoles decidan

No debemos tolerar esto. Que el gobierno deba rendir cuentas ante el Parlamento no es una pérdida de tiempo: es uno de los pilares de la democracia, un sistema de gobierno que podrá tener muchos defectos, pero que es mucho mejor que todas las alternativas conocidas. Quienes presentan la democracia como una pérdida de tiempo son los que pretenden gobernar como en una dictadura, que es precisamente lo que Sánchez y su gobierno están haciendo en España.

Ante esa deriva autoritaria, los españoles debemos pedir con más fuerza e insistencia la convocatoria de nuevas elecciones. Si el gobierno carece de los apoyos necesarios para gobernar, la alternativa no debe ser que Sánchez ejerza el cargo como si fuese un dictador. España es una democracia y si el gobierno no puede cumplir sus deberes, debe renunciar y dar paso a que los españoles elijan uno nuevo. Lo contrario es instalarnos en un modelo político que es muy del gusto de los socialistas (basta con ver lo ocurrido en Venezuela) pero que debería provocar el rechazo de todos los demócratas.

ELENTIR

sábado, 22 de marzo de 2025

Los crímenes de la dictadura comunista de China, a la que Pedro Sánchez elogia



Este año, el gobierno de Pedro Sánchez ha programado muchos actos para celebrar el 50º aniversario de la muerte de Francisco Franco.



El sociamismo español critica la dictadura de Franco...

En diciembre, Sánchez anunció más de un centenar de actos para celebrar ese aniversario. En su presentación de esos eventos, el dirigente socialista afirmó que con la muerte de Franco España pasó de "ser una dictadura, pobre y aislada, a una de las democracias más plenas del mundo". Así pues, cabe deducir que lo que a Sánchez le parece mal del franquismo es que era una dictadura, pero no estoy del todo seguro.

... pero tiene amistosas relaciones con la dictadura comunista de China

El año pasado, el PSOE (el partido de Sánchez) mantuvo una cordial reunión con representantes del Partido Comunista de China (PCCh), es decir, el partido único de la mayor dictadura del mundo, dirigida desde Pekín y que lleva 76 años gobernando la China continental sin elecciones libres, violando los derechos humanos de forma sistemática y cometiendo los mayores genocidios perpetrados por el movimiento comunista, con hasta 82 millones de muertos durante el sangriento mandato de Mao. De todas las dictaduras actuales, la de Pekín es la que más gente ha matado, con mucha diferencia.

Este jueves, Sánchez elogió a esa dictadura comunista, afirmando: "Vamos a trabajar activamente para entendernos con una gran potencia como China, hay muchas cosas que trabajar comúnmente".

Una dictadura comunista que viola derechos humanos

Recordemos que la China comunista (y la llamo así para no confundirla con la China libre y democrática, también conocida como Taiwán) ocupa el puesto 172º de un total de 180 países en la lista mundial de libertad de prensa de Reporteros Sin Fronteras, un puesto peor que el de otras dictaduras como Venezuela, Rusia, Bielorrusia y Cuba.

Así mismo, según la clasificación publicada en enero por la ONG Puertas Abiertas, la China comunista ocupa el puesto 15º de los 50 países que más persiguen a los cristianos, unos niveles muy altos de persecución extrema que también padecen otras confesiones religiosas en ese país. A fin de cuentas, esa dictadura viola sistemáticamente el derecho humano a la libertad religiosa desde hace décadas.

Por otra parte, la dictadura del PCCh impone una férrea censura en la televisión, los medios impresos, la radio, el cine, el teatro, internet y los videojuegos. Es una violación sistemática de los derechos humanos a la libertad de expresión y a la libertad de prensa que esa dictadura impone dentro de sus fronteras. Además, también intenta exportar esa censura contra disidentes chinos en el extranjero, como le ha ocurrido a la compañía de teatro Shen Yun Performing Arts desde hace tiempo.

La versión china del Gulag y el genocidio uigur

Recordemos, además, que la dictadura del PCCh mantiene una amplia red de campos de concentración y de centros de detención, el Laogai, que es la versión china del Gulag soviético, en el que desde hace 76 años son encerrados prisioneros políticos por las razones más diversas, sufriendo toda clase de tratos inhumanos y degradantes.

Por otra parte, en el interior del país, la dictadura del PCCh está perpetrando crímenes de genocidio contra la minoría uigur, que ha incluido la detención de unos 3 millones de personas, muchas de ellas sometidas a torturas, violaciones, esterilizaciones, trabajos forzados y otras formas de trato inhumano.

Unas atrocidades sobre las que Sánchez nunca ha dicho nada

A Sánchez parecen no importarle que todas estas atrocidades, sobre las que nunca ha emitido ni la más leve crítica. Si todo eso le importase, no elogiaría a la dictadura que las comete y su partido no tendría unas relaciones tan amistosas con el PCCh. De la misma forma, cabe deducir que a Sánchez le disgusta Franco no porque fuese un dictador, sino porque no era un dictador comunista. Basta con ver lo sonriente que estaba el dirigente socialista español dándole la mano al dictador chino Xi Jinping hace dos años, cuando se tomó la foto que encabeza este artículo.

ELENTIR
---

Foto: La Moncloa. Encuentro entre el presidente del gobierno de España, el socialista Pedro Sánchez, y el dictador de la República Popular China, el comunista Xi Jinping, el 31 de marzo de 2023 durante un viaje oficial de Sánchez a la China comunista.

viernes, 14 de marzo de 2025

Un político inmoral y que ve aceptable negarse a condenar el terrorismo de ETA


Ayer, las víctimas del terrorismo de ETA sufrieron una nueva humillación por parte del gobierno izquierdista de Pedro Sánchez.



Esa nueva humillación quedó plasmada en una foto de la vergüenza en la que Pedro Sánchez aparece estrechando la mano de Mercedes Aizpurúa, portavoz de EH Bildu en La Moncloa. Es la imagen que encabeza este artículo. Aquí podéis ver a sus protagonistas con más detalle (pulsad sobre la imagen para verla ampliada):


Era la primera vez que Bildu era invitado al palacio de La Moncloa, la residencia del presidente del gobierno de España. Ese partido separatista de extrema izquierda, que muestra un odio manifiesto por España y sus Fuerzas Armadas, fue invitado a hablar con Sánchez sobre la defensa nacional. Es una situación tan absurda como invitar a un partido nazi a hablar sobre la lucha contra el antisemitismo.

Esa invitación ha sido parte de una ronda de consultas de Sánchez con todos los grupos parlamentarios menos uno. Exhibiendo una actitud claramente antidemocrática, Sánchez excluyó a Vox de esta ronda de reuniones. El presidente del gobierno no explicó el motivo, pero es fácil de adivinar: Vox es el único partido del Congreso que discrepa del llamado consenso progresista, un consenso que abarca cuestiones como el apoyo al aborto, la ideología de género, la inmigración masiva y el catastrofismo climático. Con independencia de lo que cada persona piense sobre él, Vox es el tercer partido más votado de España y es un partido democrático, que condena el terrorismo y no apoya a dictaduras.

Esto último es algo que no se puede decir de algunos de los socios de ultraizquierda del gobierno de Pedro Sánchez. Recordemos, sin ir más lejos, que el Partido Comunista de España (al que pertenecen la vicepresidenta Yolanda Díaz y la ministra Sira Rego) apoya a dictaduras como Cuba, Venezuela, la China comunista e incluso Corea del Norte.

Por otra parte, EH Bildu nunca ha condenado los atentados terroristas de ETA. No ha condenado ninguno de los 853 asesinatos perpetrados por esa banda criminal, ni siquiera los asesinatos de 22 niños y bebés. En 2023 EH Bildu también se negó a condenar el ataque terrorista de Hamás contra Israel, que dio lugar a la mayor masacre sufrida por el pueblo judío desde el Holocausto. Por otra parte, Bildu viene rechazando las condenas de agresiones separatistas contra rivales políticos, demostrando con todo ello que no es un partido democrático.

Sin embargo, Sánchez invita a Bildu a Moncloa pero no a Vox. De esta forma, el dirigente socialista vuelve a demostrar su profundo sectarismo y su vacío moral, y deja claro que para él negarse a condenar el terrorismo es aceptable si eres de izquierdas, pero ser de derechas le parece inaceptable, salvo que digas que lo eres y al mismo tiempo muestres sumisión a los dogmas de la izquierda, como hace el Partido Popular. Con ello, Sánchez demuestra tener tan poco respeto por los principios democráticos como sus aliados de Bildu.

ELENTIR

viernes, 28 de febrero de 2025

Sánchez impone la censura en Internet: el Gobierno aprueba la ley para el control de los medios



El 25 de febrero marcó el fin de la libertad de expresión y de prensa en España. El Consejo de Ministros dio un paso definitivo hacia la censura de prensa en Internet. El Gobierno de Pedro Sánchez ha aprobado un anteproyecto de ley que impondrá un control sin precedentes sobre los medios de comunicación digitales.

La norma otorgará a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), cuyo presidente es nombrado directamente por el Gobierno, el control y registro obligatorio de los medios de comunicación. Este mecanismo compromete gravemente la independencia del periodismo en España. En manos de un Ejecutivo que ya ha demostrado su afán por amordazar a la prensa crítica, este control administrativo se convierte en una amenaza peligrosa.

El ministro responsable defiende que la normativa busca garantizar la «transparencia» y evitar la concentración de medios. Sin embargo, en la práctica, es un mecanismo de censura encubierta. La CNMC tendrá la facultad de decidir quién es periodista y quién no, con el poder de excluir del registro a medios críticos con el Gobierno.

Otro punto clave de la ley es la restricción en la financiación de los medios de comunicación. Se limitará el acceso a la publicidad institucional, afectando directamente a aquellos que no se plieguen al discurso gubernamental. En definitiva, Sánchez busca asfixiar económicamente a la prensa libre y crítica, eliminando el último resquicio de disidencia en España.

La ley también contempla sanciones draconianas para quienes incumplan sus disposiciones. Las multas van desde 30.000 euros por infracciones leves hasta el 6% del volumen de negocio anual para infracciones muy graves. En definitiva, esta norma se convierte en un instrumento de castigo contra los medios que osen desafiar la narrativa oficial.

No solo los medios tradicionales estarán bajo vigilancia del Gobierno. La nueva regulación también apunta a intermediarios y plataformas en línea, como redes sociales y foros de opinión. El Ejecutivo usará la excusa de combatir la «desinformación» para imponer una mordaza digital.

Con esta ley, se podrá perseguir a ciudadanos que publiquen información contraria al Gobierno, etiquetándolos como difusores de «discursos de odio». Así se consolida un modelo donde las críticas al poder pueden derivar en sanciones económicas o incluso penales.

Este anteproyecto es un nuevo paso en la deriva autoritaria de Pedro Sánchez. No conforme con controlar todos los resortes del poder institucional, ahora fija su objetivo en el único obstáculo que le quedaba: la prensa libre.

Con este nuevo instrumento de censura, la libertad de expresión en España queda aniquilada. Sánchez busca blindarse contra cualquier crítica, eliminando la oposición mediática y allanando el camino hacia un Estado dictatorial.

La censura impuesta desde el poder no solo atenta contra los medios de comunicación, sino contra el derecho fundamental de cada ciudadano a informarse sin manipulaciones ni filtros gubernamentales.

sábado, 18 de enero de 2025

Si Donald Trump encabeza una 'internacional ultraderechista', ¿qué cosa encabeza Sánchez?



El presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, no ha sido invitado a la ceremonia de investidura de Trump como presidente de EEUU



Significativamente, Trump ha invitado a Santiago Abascal, presidente de Vox, el tercer partido más votado de España y el único que apoyó la candidatura del dirigente republicano hacia la Casa Blanca. Sánchez recoge ahora los resultados de su relación amistosa con toda clase de dictadores y patrocinadores del terrorismo.

Ayer, Sánchez calificó a Trump y a los invitados a su investidura como la "internacional ultraderechista", afirmando que "no tienen en democracia lo más importante: el poder del voto".

La afirmación de Sánchez es tan estúpida como falsa, si tenemos en cuenta que Trump ha ganado las elecciones en su país con 77,3 millones de votos (el 49,87%), el mejor resultado en el colegio electoral para un candidato republicano desde George H. W. Bush en 1988. Por el contrario, en 2023 Sánchez perdió las elecciones en España con 7,8 millones de votos (el 31,68%), comprando los apoyos para su reelección con el dinero de todos los españoles y con medidas abiertamente corruptas y anticonstitucionales como la amnistía para sus socios separatistas condenados por el golpe de 2017 en Cataluña.

Por lo demás, si dos líderes democráticos como Trump y Abascal son una "internacional ultraderechista", como afirma Sánchez (que tiene entre sus aliados a los partidarios de dictaduras como Cuba y Venezuela y a los herederos de la banda terrorista ETA), ¿cómo debemos llamar a la internacional de dictadores y patrocinadores del terrorismo que está cultivando Sánchez? Veamos algunos ejemplos.


Sánchez con Xi Jinping, el dictador de la República Popular de China, un régimen totalitario responsable de uno de los mayores genocidios de la historia.


Sánchez con Miguel Díaz-Canel, dictador de Cuba, un régimen totalitario comunista que gobierna en esa isla sin elecciones libres desde 1959, violando los derechos humanos y torturando a los disidentes políticos.


Pedro Sánchez con Tamim bin Hamad Al-Thani, monarca absoluto de Qatar, una dictadura islámica donde los partidos políticos están prohibidos y no hay elecciones libres, que persigue a los cristianos, discrimina a las mujeres y castiga la homosexualidad con la prisión, además de ser uno de los principales patrocinadores de la organización terrorista Hamás.


Pedro Sánchez con Hassan Rouhani, dictador de Irán entre 2013 y 2021, un régimen islamista que ha asesinado a decenas de miles de personas por motivos políticos, que discrimina de forma brutal a las mujeres, persigue a los cristianos, ahorca a los homosexuales y es uno de los principales promotores mundiales del terrorismo islamista.


Pedro Sánchez con Mahmoud Abbas, dictador de la Autoridad Nacional Palestina, que gobierna Judea y Samaria (también llamadas Cisjordania) sin convocar elecciones desde 2006.


Sánchez con Abdelfatah Al-Sisi, dictador de Egipto desde 2014, cargo que ocupó tras un golpe de Estado en 2012.


Sánchez con Mohamed bin Salman, primer ministro de Arabia Saudí, una monarquía absoluta que promueve el Islam salafista, persigue a los cristianos, discrimina a las mujeres y encarcela a los homosexuales.


Sánchez con el dictador turco Recep Tayyip Erdogan, un aliado y patrocinador de Hamás y que ha calificado a ese grupo terrorista como "grupo de liberación" tras la masacre perpetrada por esos criminales contra Israel el 7 de octubre de 2023, la mayor matanza sufrida por el pueblo judío desde el Holocausto.


Sánchez con el comunista Gustavo Petro, antiguo miembro del grupo terrorista M-19 y cuya campaña para conquista la presidencia de Colombia se financió con dinero procedente del narcotráfico y el contrabando, para una vez en el poder dedicarse a destrozar la democracia en ese país, con gestos autoritarios cada vez más parecidos a los de Sánchez.

ELENTIR

sábado, 28 de octubre de 2023

Podemos quiere imponer a los niños un tipo de colegios con más abusos que los religiosos




La extrema izquierda no ha tardado en exhibir cuál era el fin de la campaña de odio que ha desatado contra la Iglesia Católica en España.



Podemos exhibe su vena totalitaria: exige expropiar los colegios religiosos

Tras la presentación del informe del socialista Gabilondo sobre los abusos en la Iglesia, con unas burdas manipulaciones para convertir 487 casos conocidos en 445.000, el partido de extrema izquierda Podemos, socio de gobierno de Pedro Sánchez, no ha querido esperar ni 24 horas para exhibir sus intenciones totalitarias. En una información publicada por el ultraizquierdista Diario Red, Podemos ha reclamado la expropiación de los colegios religiosos, en estos términos: "todos los centros escolares, privados y concertados, que hoy están en manos de la iglesia católica deberán pasar inmediatamente a la red pública de gestión directa".

Podemos rechazó investigar un 99,8% de los abusos porque no afectaban a la Iglesia

Podemos defiende esa medida alegando que "una institución que reiteradamente ha ocultado y silenciado agresiones sexuales a menores está inhabilitada para gestionar centros escolares". Esta afirmación suena bastante cínica viniendo de Podemos, que rechazó investigar abusos sexuales a menores tutelados por gobiernos de izquierdas apoyados por ese partido, concretamente en las comunidades autónomas de Baleares (16 víctimas) y Comunidad Valenciana (127 víctimas).

Recordemos, además, que el año pasado Podemos votó en contra de que se investigasen el 99,8% de los abusos a menores en España, pretendiendo que sólo se investigasen los casos que afectan a la Iglesia, que son el 0,2% del total según datos de la Fundación ANAR. En esa votación, tanto Podemos como sus socios del PSOE ya demostraron lo poco que les importan las víctimas de esos terribles crímenes, dejando claro que sólo les interesa investigar aquellos casos que puedan utilizar contra la Iglesia, ignorando todos los demás.

Los derechos humanos y constitucionales que violaría la medida de Podemos

Hay que señalar que la propuesta hecha ayer por Podemos violaría varios artículos de la Constitución y varios Tratados Internacionales suscritos por España. En lo relativo a nuestro marco constitucional, la expropiación de los colegios religiosos vulneraría el derecho a la libertad religiosa (Artículo 16), el derecho a la libertad de enseñanza y la libertad de creación de centros docentes (Artículo 27), el derecho a la propiedad privada (Artículo 33) y la libertad de empresa (Artículo 38).

Así mismo, y ya sólo en lo que respecta a la Declaración Universal de Derechos Humanos, los planes de Podemos violarían el derecho a la propiedad y a no ser privado arbitrariamente de ella (Artículo 17), la libertad religiosa (Artículo 18, que fija la enseñanza como uno de los ámbitos de ejercicio de ese derecho) y la libertad de educación (Artículo 26). Es bien sabido que los comunistas no sienten el menor respeto por ninguno de estos derechos, y Podemos no deja de ser un partido comunista y, por tanto, totalitario, pero eso no significa que pueda hacer lo que le da la gana en un país democrático.


Tabla que figura en la página 172 del informe del Defensor del Pueblo, que indica el ámbito de los abusos sexuales de los que respondieron a la encuesta de GAD3. En el ámbito educativo no religioso el porcentaje es mayor (un 9,6%) que en el ámbito educativo religioso (5,9%) y que en el ámbito religioso (4,6%), pero el informe sólo se centra en la Iglesia Católica e ignora los casos ocurridos en colegios laicos.

Podemos quiere imponer a los niños el modelo de enseñanza con más abusos

Finalmente, Podemos parece no haber leído el informe publicado ayer por el Defensor del Pueblo, porque la encuesta que incluye ese documento señala que el 9,6% de los encuestados sufrieron abusos en el ámbito educativo NO religioso, una cifra mucho mayor que los casos en colegios religiosos, que son el 5,9%. Al margen de que esa encuesta sea muy cuestionable, el estudio de la Fundación ANAR (ver PDF) sobre abusos sexuales en la infancia y la adolescencia entre 2008 y 2019 ya reveló cuál es el perfil más frecuente entre los abusadores:

Gráfico sobre la condición de los autores de abusos sexuales a menores en España entre 2008 y 2019 (Fuente: Fundación ANAR).

En esta tabla, los abusos cometidos por un profesor eran el 3,7% del total y los cometidos por un sacerdote eran el 0,2%. El estudio de la Fundación ANAR no indicaba el tipo de colegios de esos profesores. La encuesta incluida en el informe publicado ayer indica que los abusos son más frecuentes en colegios no religiosos.

Si Podemos de verdad tuviese alguna preocupación por los abusos, ahora mismo estaría exigiendo una investigación sobre esos casos de abusos mucho más numerosos en los colegios no religiosos, sin excluir los demás ámbitos en los que se producen esos crímenes, por supuesto, pero eso echaría por tierra el verdadero fin de esta campaña, que es criminalizar a todos los católicos por los actos de una exigua minoría, una burda generalización que es típica de los partidos totalitarios que se dedican a señalar a colectivos sociales enteros.

Poniendo en riesgo a los niños para alimentar el odio y generar una distracción

En vez de investigar lo que está ocurriendo en la enseñanza no religiosa, Podemos pretende obligar a los niños a ir a un modelo de enseñanza donde los abusos son más frecuentes que en la enseñanza religiosa. Ya habían demostrado que los casos de abusos fueran del ámbito de la Iglesia les importan muy poco, pero esto es peor: están dispuestos a poner en riesgo a los niños para seguir alimentando el odio entre españoles y distraer a la gente de su pésima actuación en el gobierno, con hechos tan escandalosos como la rebaja masiva de penas a violadores por una ley promovida por ese partido. Esto es lo que pasa cuando pones en el gobierno a unos agitadores sin escrúpulos.

---

Foto: Europa Press. La secretaria de Estado para la Agenda 2030, Lilith Verstrynge (izquierda) y la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, en el Congreso de los Diputados el 22 de febrero de 2023.