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jueves, 26 de febrero de 2026

In memoriam. Antonio Tejero: "Dios no abandonó nunca a mi familia y siempre nos protegió"




NOTA:- Publicamos esta histórica entrevista por su actualidad en el triste día de su fallecimiento y ser una de las muy pocas que concedió el Tte. Col. Tejero. Rogamos oraciones por su eterno descanso y damos el pésame a toda su familia, especialmente a su hijo sacerdote Ramón.

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Tuve la oportunidad de conocerlo en una comida privada el fatídico día de la profanación de Franco. Pudimos conversar de manera entrañable. Se mostró muy afable y muy devoto e interesado por las enseñanzas de la Iglesia Católica.

¿A su edad contempla el pasado con paz y serenidad?

A mis 86 años tengo una visión amplia y veraz de todo el pasado de España, desde la Guerra de Liberación, donde bajo el mando del Generalísimo Franco, se venció al comunismo, liberando a Europa de su expansión. Soy un hombre sereno por naturaleza, pero es tanto el mal que se está haciendo a la religión y a España, destruyendo toda la magnífica obra que construyó el Caudillo durante 40 años, que es difícil controlar la serenidad. Además Franco lo hizo él sólo, y la victoria sobre el comunismo parece que sentó mal a todo el mundo, salvo dos excepciones. Éste mal se plasmó en la nefasta y atea constitución de 1978.

Es bonito y edificante llegar a su edad con la conciencia tranquila.

Mi conciencia particular la tengo bien tranquila, ya que he cumplido fielmente el juramento que hice a España en la Academia General Militar, aunque no obedecí a mis jefes siempre que fueron contrarios a los intereses de la Patria, como ocurrió en varias ocasiones.

Recuerdo alguna de ellas como la publicación de un artículo en la prensa pagana del Imparcial, con motivo del proyecto de la nefasta Constitución, en la que advertía del peligro de las nacionalidades, ya que se convertirían las autonomías en embriones de futuros intentos de separatismos. Cumplí el arresto correspondiente y me quedé tan tranquilo, aunque todo siguió para adelante dándole el incompetente Suárez los amplios estatutos a Cataluña y Vascongadas ¡Fue un desastre que ahora estamos sufriendo!

¿Podría contar más ejemplos?

Durante la lucha contra la ETA en Vascongadas me encontré con la exaltación de la llamada ikurriña (otra bajada de pantalones) y como yo había sido testigo de unas cuentas muertes de Guardias Civiles en su intento de destruirlas, protesté oficialmente ante el Ministro de la Gobernación, así como ante el Director General del Cuerpo preguntándoles a cuento de qué venía dar los honores a esa bandera de asesinos.

Resultado un mes de castillo y retirada del mando de Guipúzcoa, pero se lo debía a mis muertos, al Cabo Frutos y al Guardia Vergara entre otros. Me dieron la comandancia de Málaga y allí tuve tres encuentros con sus mandos.

Otros ejemplos son el llevar a honores enterrar el cadáver de un Guardia Civil asesinado por el Grapo, cuando se me ordenó que fuera de modo clandestino y la negativa a aceptar el pésame de Carrillo, diciéndole en la prensa que era el seductor de la filosofía que ha fabricado en la calle de su asesinato y por último como homenaje a los tres asesinados en Vizcaya (Unceta y dos Guardias Civiles) impidiendo la celebración de una manifestación, ya que según le manifesté al Gobernador Civil y al Ministro, España estaba de luto por el asesinato de sus más preclaros hijos. Inmediatamente arresto de castillo y retirada del mando de la Comandancia.

Luego encabecé el asalto al Congreso de los Diputados para conseguir lo que yo creía que iba a ser la solución de todos los males de la Patria.

Es bonito dedicar toda la vida a un gran ideal y ser fiel a sus principios hasta las últimas consecuencias…

Siempre fui fiel a mis ideales, que creo deben de ser los de la mayoría de los españoles, con la diferencia de que siempre me he sacrificado y he sacrificado a los míos para defenderlos con alma y vida.

¿Se sintió engañado y traicionado el 23 F?

Como he dicho anteriormente para ser fieles a los principios que tenemos grabados en el alma hay que llegar a las últimas consecuencias, incluido la pérdida de la vida y en menor escala perder el destino, el ascenso, la carrera y todo lo demás de menor importancia.

Me sentí ya dentro del Congreso más que engañado, traicionado. Fue mi compromiso con un Gobierno Militar, pensando que este ordenaría lo que había destruido Suárez que fue el principio de toda la ruina actual. Todo se concretó, en boca del general Armada, en un gobierno de comunistas, socialistas, social demócratas, liberales etc., etc…, cosa que no acepté que fuera obra del Rey y de los Capitanes Generales, lo que permitió a Calvo Sotelo y todo su partido poder gobernar hasta las elecciones, aunque nunca nos los agradeció…

Fue una gran injusticia su prisión y muy dolorosa, pero ¿Qué sacó de positivo de esa durísima experiencia?

Mi prisión no fue una injusticia una vez que nos vimos solos. Todo se convirtió en una rebelión militar severamente castigada en el Código, aunque si que fue una actuación despreciable la del Tribunal que nos juzgó porque habiéndome condenado a 12 años, se dejó presionar por el gobierno de Felipe González y subió la pena a 30 años de reclusión. Sólo dos componentes protestaron, siempre hay caballeros.

¿Cómo sintió el apoyo y ánimo de muchos españoles de bien?

Constantemente me sentí apoyado, en primer lugar por Carmen, mi valiente mujer y por mis hijos y yernos y nueras, que no me abandonaron un segundo, a pesar de la lejanía de las prisiones (Cartagena, el Ferrol del Caudillo y Figueras) donde estuve 8 años, algunos de ellos sólo.

Amigos tuve montones que tampoco me abandonaron y me visitaban con frecuencia a pesar de tener que guardar a veces largas colas.

¿Fue determinante para no desmoronarse tener el consuelo de la fe?

Mi fe católica, apostólica y romana que practiqué desde mi nacimiento se vio incrementada por la influencia de mi mujer, que fue la que hizo que aumentase y siga aumentando hasta el día de hoy mi fe. Es un gran consuelo saber que Dios no nos abandona nunca y a nosotros no sólo no nos abandonó sino que siempre nos protegió. Tengo que decir que tengo un hijo sacerdote que prueba la fuerza de nuestra catolicidad.

¿Está orgulloso de su trayectoria al servicio del glorioso cuerpo de la Benemérita?

El pertenecer al Benemérito Instituto de la Guardia Civil ha sido algo muy grande en mi vida y de hecho hoy, dentro de la podredumbre que nos rodea, ese Cuerpo sobresale gloriosamente entre todo lo demás.

Prueba del amor que le tengo a la Guardia Civil es que dos hijos, nietos y yerno pertenecen al Glorioso Cuerpo. ¡Viva la Guardia Civil!

¿Se arrepiente de algo?

Me arrepiento de que quizás me he quedado corto en darle a Dios y a la Patria todo lo que se merecen. No me arrepiento de haber encontrado en mi vida a la mujer ideal con la que me casé y me casaría mil veces, por su religiosidad y su patriotismo (nunca me obstaculizó cuando de la Patria se trataba). Su valentía, su entrega a sus hijos, dándoles una educación completa de religiosidad y amor a la Patria fue ejemplar. Tengo que destacar en ella su enorme honradez y amor al prójimo.

Y es precioso poder dejar ese legado a sus hijos.

Mi legado es que sepan que las injusticias son unas canalladas que se usan mas de lo que se debe y que deben castigarse duramente al que las hace en este tiempo de satanás. Lo que sí que es grandioso es crecerse ante ellas, aplastarlas si es posible y si no afrontarlas con entereza y luchar contra los injustos, que desgraciadamente son muchos. En resumen el legado completo es tras la Fe, un inmenso amor a España.

¿En qué emplea ahora su tiempo?

Como estuve tanto tiempo privado de familia, sobre todo de mi mujer, me dedico a ella todo cuanto puedo. Escribo poco, pero sí procuro hablar, con mi familia, de las proezas que hicieron nuestros antepasados y lo enorme que fue su labor. Hoy en día cientos de millones de personas en todo el mundo rezan y hablan en español, que es el idioma más hermoso del mundo, algo que se debe a nuestros ancestros.

¿Le preocupa la situación de España?

La caótica situación de nuestra patria es altamente preocupante y además no se ve solución para ello ni a medio ni a largo plazo. Los dirigentes actuales son y han sido capaces de aliarse con los separatistas antiespañoles con tal de conseguir sus poltronas y como es natural haciendo concesiones y promesas sediciosas, traicioneras y asquerosas. Y no sé si los que esperan sustituirles tendrán las agallas suficientes para coger el toro por los cuernos, sin pensar en los votos sino solamente en España. Habría que poner a trabajar a los ineptos del Congreso, prescindir de los independentistas de Cataluña y Vascongadas, volver al idioma común de tantos millones de personas, conservando como joyas a todos los dialectos, pero sobre todo habría que abolir las autonomías, que tanto daño hacen y es por donde se escapa mucho del dinero de todos los españoles y es el verdadero cáncer de España y hay que terminar con él.

España es una nada más. Del Ejército es mejor callar. Sus mandos son ciegos, sordos y mudos. Sólo se atreven a hablar cuando pasan a la reserva y aún estando en ella los quieren tener callados. Hablan y escriben cuando están jubilados y no pueden perder ascensos. Quizá hayan intentado algo, pero rápidamente les han hecho callar y eso que la reformable Constitución los considera garantía de la Patria y de su independencia. Y hoy que la patria está pidiendo auxilios a gritos, están todos acuartelados. Es francamente penoso.

La Iglesia salvo algunos obispos, pocos, y algunos sacerdotes, todos miran los toros desde la barrera, sin tener en cuenta que el Caudillo, con su victoria, paró que fuera infinito el número de mártires. Algunos clérigos pregonan la ignominia desde sus púlpitos sobre todo los catalanes.

En fin, tenemos una España que no se parece en nada a la de la poesía al 2 de mayo o al 1 de abril de 1939, pero a pesar de todo muy hermosa. ¡Viva España!

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Recomendamos este libro sobre su vida:


Por Javier Navascués

sábado, 22 de noviembre de 2025

El mariológo Salvatore M. Perrella cuestiona la solidez doctrinal de Mater Populi Fidelis




El reconocido mariológo italiano Salvatore M. Perrella, una de las voces más autorizadas en el estudio contemporáneo de la Virgen María, ha ofrecido una lectura crítica de la Nota Mater Populi Fidelis, publicada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe. En una extensa entrevista concedida al medio suizo RAI, el teólogo advierte que el documento interpreta la mariología desde un marco “excesivamente cristológico” y “demasiado dependiente” de la perspectiva del papa Francisco, dejando fuera dimensiones esenciales para comprender el lugar de María en la economía de la salvación.

Según Perrella, la Nota doctrinal “abre debates necesarios”, pero revela serios desequilibrios internos. A su juicio, el texto reduce prácticamente a cero las dimensiones eclesiológica, antropológica, trinitaria y simbólica de la mariología, tratándola únicamente desde una perspectiva funcional a Cristo. Esta carencia, afirma, empobrece la comprensión de la tradición y dificulta ofrecer una visión integral de la fe.

La importancia de la memoria doctrinal: un vacío que debilita la Nota

Perrella subraya que la explicación magisterial sobre la cooperación de María en la obra redentora debería apoyarse en los desarrollos doctrinales posteriores a la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, donde teólogos y pontífices —de León XIII a Pío XII— reconocieron en María un fruto de la misericordia divina y un sujeto de misión dentro del plan salvífico. Sin embargo, considera que el nuevo documento no recoge adecuadamente esa evolución ni la memoria histórica que la sustenta.

El título “Corredentora”: tradición, matices y reduccionismos

Uno de los puntos centrales de la entrevista es la crítica a la valoración del título “Corredentora”. Perrella se muestra crítico con el término, aunque reconoce su presencia en el magisterio posconciliar, especialmente bajo san Juan Pablo II, quien utilizó tanto el título como expresiones equivalentes. “Como teólogo, no puedo ignorarlo”, afirma.

Sin embargo, condena la forma en que Mater Populi Fidelis descalifica el título recurriendo exclusivamente a afirmaciones de Francisco, sin dialogar con la tradición teológica y magisterial previa. El mariológo recuerda que Lumen gentium optó por un método inteligente: acoger el vocabulario anterior sin absolutizarlo ni repudiarlo. En su opinión, la Nota del DDF hace precisamente lo contrario: estigmatiza algunas expresiones tradicionales sin ofrecer alternativas doctrinalmente más sólidas.

Preocupación ecuménica desproporcionada y pérdida de la “sobrietas” romana

Otro aspecto que Perrella destaca es la preocupación ecuménica, que considera legítima pero desproporcionada. A su juicio, la Nota sacrifica profundidad doctrinal para evitar tensiones con otras confesiones cristianas, algo que califica como “un paso en falso”. Añade que el texto peca de exceso de extensión y de falta de sobrietas, una nota distintiva del Magisterio romano tradicional.

Un argumento inconsistente: ¿explicaciones excesivas?

De manera especial, el teólogo se muestra crítico con el razonamiento del párrafo 22, donde el Dicasterio sostiene que un título que requiere demasiadas explicaciones catequéticas pierde su utilidad. Perrella considera que esta lógica es insostenible, pues con ese criterio también deberían abandonarse títulos esenciales como “Madre de Dios”, “Inmaculada” o “Madre de la Iglesia”, todos ellos necesitados de una extensa elaboración teológica. “Esa es precisamente la tarea de la teología y de la catequesis”, afirma.

La crisis doctrinal actual: María como clave para recuperar la fe completa

El mariológo advierte que el problema de fondo no es María, sino la propia crisis doctrinal contemporánea. “Hoy muchos ya no creen en la Trinidad, ni en la divinidad de Cristo”, señala. En ese contexto, la figura de María “es segunda pero no secundaria”, como recordaba Benedicto XVI, y su correcta comprensión ayudaría a recuperar la coherencia interna de la fe. Sin embargo, acusa al documento de ofrecer una visión “demasiado monofisita”, incapaz de sostener esa tarea.

Falta de especialistas en la elaboración del documento

Perrella lamenta también la ausencia de competencia especializada en la redacción de la Nota. A su juicio, un documento de esta naturaleza debería haber contado con expertos en mariología, dogmática y tradición magisterial. El resultado final, denuncia, no refleja el rigor que históricamente caracterizaba al Dicasterio para la Doctrina de la Fe.

Crítica severa al uso de las nuevas normas sobre fenómenos sobrenaturales

El mariológo dedica una crítica especialmente contundente al párrafo 75, en el que la Nota remite a las nuevas normas del Dicasterio para el discernimiento de presuntos fenómenos sobrenaturales. Según él, estas normas —y la dependencia del nuevo documento respecto a ellas— diluyen el patrimonio doctrinal acumulado desde 1978 y rompen con la línea prudente, histórica y profunda que había guiado a la Iglesia hasta la reforma de la Curia impulsada por Francisco.
Tradición, sensus fidelium y devoción: claves que la Nota no recoge

Perrella concluye recordando que la mariología auténtica no nace de ocurrencias teóricas, sino de la Palabra de Dios, de la tradición viva de la Iglesia y del sensus fidelium, donde la devoción popular sigue revelando una sabiduría profunda. Señala que, durante dos milenios, el pueblo cristiano ha invocado a María con títulos ricos en significado teológico, como los de la Salve Regina, que expresan la espiritualidad e intuición del conjunto de los fieles. A su juicio, Mater Populi Fidelis no logra integrar esa riqueza y pierde así una oportunidad para fortalecer la fe del pueblo de Dios.


Dejamos a continuación la entrevista completa traducida al español:

Mater Populi Fidelis. Para muchos, es un documento inapropiado, dañino e inútil…

Sobre la cuestión de su inutilidad, discrepo. Todo es útil de algún modo, incluso un documento controvertido, porque provoca y sostiene el debate. En este caso concreto, la Nota doctrinal abre debates en teología y mariología, especialmente en lo que respecta a las distintas dimensiones implicadas. En ella aflora una perspectiva que interpreta la mariología en un sentido estrictamente cristológico. Pero hay poco, casi ningún espacio para las dimensiones eclesiológica y antropológica. Y las dimensiones trinitaria y simbólica están completamente ausentes. El documento debe, en cualquier caso, entenderse dentro de una perspectiva mucho más amplia.

¿Qué perspectiva?

Detrás de esta Nota, como sugiere el propio documento —y espero que los autores sean conscientes—, hay que considerar el párrafo 20, donde se aborda la postura del papa Francisco sobre el título de Corredentora. La cuestión de los títulos marianos ha estado siempre en la agenda: reaparece y luego se atenúa. Entonces, ¿qué puede decirse? En lo que respecta a los títulos relacionados con la cooperación de María, estos se convirtieron en objeto de reflexión renovada a partir de 1854 con la definición dogmática de la Inmaculada Concepción. Fue precisamente en el marco de la doctrina inmaculista donde se favorecieron interpretaciones más profundas del servicio o munus de María en la obra de la salvación, utilizando una variedad de términos. Algunos, en verdad, eran del todo inapropiados, como Redemptrix o Substitutrix de lo que es propio de Dios. Esto llevó a los teólogos y a los papas, desde León XIII hasta Pío XII, a comprender a la Inmaculada en la obra de la salvación tanto como fruto como misión: el fruto de la misericordia, la misión de María.

¿Qué faltaba, en su opinión, en aquella interpretación?

Ante todo, se pasaba por alto la dimensión creatural de María. Hoy ese aspecto está afortunadamente presente, aunque quizá de manera algo excesiva. En resumen, necesitamos un equilibrio que actualmente falta. En cuanto a la Nota doctrinal, mi opinión —después de leerla y releerla— es que se adhiere formalmente, aunque no siempre con acierto, a la enseñanza del Concilio Vaticano II, especialmente Lumen Gentium 60–62, retomados más tarde por Juan Pablo II en Redemptoris Mater, particularmente en los párrafos 40–42. Estos son hoy los pilares de la doctrina sobre la cooperatio de María. Personalmente, no soy partidario del título “Corredentora”, pero como teólogo no puedo dejar de tener en cuenta que también ha aparecido en el Magisterio posconciliar.

Juan Pablo II, de hecho, utilizó el título Corredentora siete veces. Y aunque —después de la Feria IV del antiguo Santo Oficio el 21 de febrero de 1996— ya no volvió a emplearlo, como señala la Nota, también es cierto que posteriormente utilizó expresiones equivalentes como Cooperadora del Redentor o Singular cooperadora en la Redención. ¿Qué puede decir sobre esto?

Todo cierto. Examinando específicamente el documento Mater Populi Fidelis, lo encuentro inconfundiblemente “franciscano”, en sentido bergogliano. El párrafo 21, que introduce el párrafo 22, recurre a tres afirmaciones del papa Francisco para explicar por qué el término Corredentora es “inapropiado” e “inútil”. Personalmente, yo nunca habría utilizado tales expresiones. Prefiero el enfoque inteligente de Lumen gentium, que tiene en cuenta el vocabulario previo: ni lo estigmatiza ni lo adopta. Además, tengo la impresión de que la Nota está dominada por la preocupación ecuménica. Y esto, creo, es un paso en falso. Dicha preocupación debe estar presente, por supuesto, pero no debe ser predominante. La prioridad debería ser el carácter pastoral de la doctrina. También encuentro la Nota excesivamente larga, en contraste con el Magisterio romano, tradicionalmente caracterizado por la sobrietas, es decir, la concisión.

Lo especialmente problemático es el siguiente pasaje del párrafo 22: “Cuando una expresión requiere muchas explicaciones repetidas para evitar que se desvíe de un sentido correcto, no sirve a la fe del Pueblo de Dios y se vuelve inútil”. Pero desde este punto de vista, títulos como Madre de Dios, Inmaculada o Madre de la Iglesia también parecerían inapropiados, puesto que ellos también requieren amplias explicaciones —tarea que, después de todo, corresponde a la teología y a la catequesis—. ¿No le parece?

Sin duda. La verdad es que estamos en la historia, pero no somos conscientes de ello. Esta desconexión ya era evidente desde el principio con el título Theotokos. Todo el alboroto en torno a los títulos es artificial, porque tienen un único fundamento: la Sagrada Escritura y lo que la Providencia divina, como enseñaba el padre Calabuig, quiso y designó ab aeterno para María. El documento —a pesar de ser amplio y expansivo— carece de memoria histórica. Y eso, por así decirlo, es una pobreza. Incluso el objetivo mismo del documento; es decir, llamar la atención sobre el papel de María en la obra de la salvación —expresado, además, de un modo excesivamente radical—, plantea dificultades. En efecto, deberíamos preguntarnos: ¿Cuál es hoy la preocupación urgente de la Iglesia en materia de fe? Hoy la gente ya no cree en la Trinidad; hay dudas sobre la divinidad y la identidad mesiánica de Cristo. Ahora bien, María es subsidiaria de todo esto. María, para usar una expresión querida por Benedicto XVI, “es segunda pero no secundaria”. Y la Nota, que yo describiría como “demasiado monofisita”, lamentablemente no ayuda a promover la comprensión integral y completa de la fe cristiana que se necesita. A mi juicio, el documento requería una consideración y una elaboración más cuidadosa, pero sobre todo debió ser preparado por personas competentes en la materia.

Al presentar Mater Populi Fidelis, el cardenal Fernández afirmó que ciertos títulos marianos son un tema que “ha causado preocupación a los papas recientes”. ¿Qué piensa de eso?

No me parece que los papas se hayan inquietado por tal cuestión. Su preocupación era algo muy distinto: la receptio inmediata de Lumen gentium y del Concilio. Seguimos viviendo bajo una recepción mítica del Vaticano II, cuyos documentos, lamentablemente, no son profundamente conocidos.

El párrafo n. 75 de la Nota se refiere a las nuevas Normas para Proceder en el Discernimiento de Presuntos Fenómenos Sobrenaturales, sobre las cuales usted ha sido abiertamente crítico. ¿Cuáles son sus razones?

Perdóneme el neologismo, pero ese párrafo es otra “poco preciosa” perla de la Nota. Y lo es precisamente por su estrecha conexión con las nuevas Normas publicadas por el Dicasterio en 2024. Siempre tuve en gran estima las Normas aprobadas por Pablo VI en 1978 y publicadas oficialmente en 2011. Particularmente aprecié el prefacio firmado por el entonces prefecto, cardenal William Levada. En su momento, habiendo sido consultado por la Congregación, animé firmemente a una revisión de las Normas de Pablo VI, pero desde la perspectiva de un sabio profundizamiento, no de un derroche del gran patrimonio retórico y conceptual de lenguaje, contenido y perspectivas.

¿Podría explicar más?

Para comprender las nuevas Normas y lo que ha surgido en estos dos años de prefectura del cardenal Fernández, hay que tener siempre ante los ojos la figura —siempre presente— del papa Francisco, especialmente su reforma de la Curia romana en Praedicate Evangelium. Esa constitución, que quebró todas las costumbres diplomáticas, políticas y operativas del Vaticano, también ha tenido impacto en la mariología y en la identidad mariana de la Iglesia. Con la reforma de la Curia, bajo Francisco, la Secretaría de Estado perdió su primacía y su papel de coordinación, mientras que el dicasterio principal pasó a ser el de Evangelización. Sin embargo, la primacía de la evangelización no puede prescindir de las palabras de Cristo, que no abolió ni la más pequeña letra de la Ley (cf. Mt 5,17-19). Este principio fundamental debería haber guiado —y debería seguir guiando— las declaraciones magisteriales con mayor prudencia, mayor respeto por la historia y por el presente en una perspectiva de futuro, y con cuidadosa atención a otras realidades. Esto también se aplica a la cuestión de los títulos marianos.

El documento también reflexiona sobre la devoción popular. Sin embargo, la devoción popular siempre ha tenido su propio lenguaje —el del corazón, el del sentimiento—. Un ejemplo notable es la variedad de títulos con los que, durante dos milenios, los fieles han invocado a María, Madre de Cristo y de la Iglesia. Piénsese, por ejemplo, en la antífona litúrgica Salve Regina, donde es invocada como Spes nostra y Advocata nostra…

Son títulos que pertenecen propiamente al Espíritu Santo, y sin embargo los atribuimos con razón a María en virtud del principio de analogía. Cuando considero la devoción popular y su lenguaje, recuerdo una espléndida conferencia que el entonces cardenal Ratzinger pronunció en el Marianum sobre la doble caracterización de la mariología y de la dimensión mariana de la Iglesia: a saber, la razón y el sentimiento. De ahí surge la pregunta crucial: ¿Cómo armonizar estas dos exigencias? Ese es el verdadero problema. Por desgracia, hay pocas personas bien preparadas en la Iglesia que puedan ayudar en este sentido. Y así, María continúa siendo explotada, como siempre, a la manera —si se me permite la imagen— de una trabajadora no remunerada. Si realmente queremos conocer a María, debemos hacerlo a través de la Palabra de Dios y del sensus fidelium en el camino de la Iglesia.

miércoles, 29 de octubre de 2025

El futuro del Opus Dei tras las Reformas de Francisco y León XIV con el sacerdote Enrique Cases

INFOVATICANA



DURACIÓN 52:44 MINUTOS



Un sacerdote del Opus Dei admite que el motu proprio del Papa “les fastidió”, pero dice que “Dios quiere el Opus Dei” y que “la forma jurídica da igual”

El sacerdote Enrique Cases, numerario del Opus Dei desde hace más de sesenta años y doctor en Derecho Canónico, ha concedido una entrevista a Marcos Vera para Tekton en la que intenta refutar la información publicada por InfoVaticana sobre el futuro de la prelatura. Sin embargo, sus propias palabras confirman, punto por punto, el diagnóstico de este medio: el Opus Dei se considera una obra divina al margen de cualquier forma jurídica, autoridad eclesiástica o reforma pontificia.

Cases, que asegura haber conocido personalmente a san Josemaría Escrivá, afirma que el motu proprio de Francisco —redactado por el cardenal jesuita Gianfranco Ghirlanda— “no nos gustó” y “fastidió un poco”, porque “se hizo desde una mentalidad jerarcológica” y “no entiende la misión de los laicos”. “No estoy contento”, reconoce, “porque no comprenden nuestro carisma”. Pero a continuación deja claro que la prelatura no depende de esa decisión del Papa, ni de su sucesor León XIV, porque —dice textualmente— “lo importante es que Dios quiere que el Opus Dei exista” y que “esto no es un montaje humano, sino una cosa que Dios hizo ver” a Escrivá en 1928.

El sacerdote llega incluso a decir que, aunque se cambie la figura jurídica, “eso no cambia nada”, porque “la vestimenta jurídica es lo de menos” y “nosotros seguiremos haciendo lo mismo”. En su opinión, el Opus Dei es “una misión divina que no se puede abolir”, y las reformas romanas “no afectan a lo esencial”.

Durante la entrevista, el presentador lee en voz alta la noticia de InfoVaticana titulada «El Opus Dei al borde de dejar de existir», y el sacerdote responde airado: “Eso dice InfoVaticana, y no es verdad”. Pero en el mismo diálogo admite que el Papa León XIV está llevando a cumplimiento la reforma iniciada por Francisco y que no ha leído aún el nuevo documento, limitándose a confiar en que “no abandonen a los laicos en manos de los lobos”.

«Dile al señor que ha escrito esto que se confiese de sus pecados. Porque dice muchos pecados, mentiras, calumnias…» llega a afirmar sobre mí el sacerdote, sin aportar un solo argumento que refute las informaciones de este medio.

En otro momento, el propio sacerdote confiesa con un tono de candidez que revela la contradicción central de toda la obra: “A mí me importa un bledo el Banco Popular, y no tengo ni un duro. Pero esto es un querer de Dios, no un montaje de un sacerdote jovencito”. La idea, repetida varias veces, es que la existencia del Opus Dei no depende del Derecho Canónico sino de una elección divina directa, incluso frente a la autoridad del Papa.

El resultado es que, intentando defender la obediencia y la ortodoxia, el sacerdote reproduce el argumento de fondo que InfoVaticana ha venido señalando en sus investigaciones: que el Opus Dei, tras el motu proprio y la pérdida de su estructura privilegiada, se refugia en una convicción casi mística de superioridad espiritual, según la cual ni las normas, ni los estatutos, ni la jerarquía eclesial alteran su misión.

El vídeo, disponible a continuación, es la mejor demostración de que el Opus Dei vive hoy una disonancia entre su retórica de obediencia y su autonomía práctica. Lo que Cases describe con serenidad teológica —que no hay Papa ni ropaje jurídico que importe un pimiento— es, en el fondo, el mismo diagnóstico que InfoVaticana ha documentado con escrituras, notas simples y estatutos: una institución que ya no pertenece jurídicamente a la Iglesia, pero que sigue funcionando como si tuviera una misión divina por encima de ella.

Diego Lanzas | 29 octubre, 2025

martes, 14 de octubre de 2025

Cardenal Robert Sarah: “La Eucaristía es el cara a cara con Dios”



En una extensa entrevista en exclusiva al medio francés Tribune Chrétienne concedida en Roma el 9 de octubre, el cardenal Robert Sarah abordó con su habitual claridad los grandes desafíos de la Iglesia y del mundo contemporáneo. Considerado una de las voces más firmes de la ortodoxia católica, insistió en que el futuro de la humanidad depende de su relación con Dios: «El hombre tiene su raíz en Dios; excluirlo de la sociedad es destruirnos». Para Sarah, la misión de la Iglesia no es adaptarse al mundo, sino volver a colocar a Cristo en el centro: «Sin Dios no podemos vivir. La Iglesia está hecha para enseñar, santificar y guiar, no para callar».

Dios en el centro

El cardenal ve en la secularización una forma de anestesia espiritual que ha vaciado a Europa de sus raíces cristianas. «Occidente vive como si Dios no existiera», afirmó, y señaló que «los gobiernos que legalizan el aborto o la eutanasia se burlan de Dios». En ese sentido, calificó de «insulto directo a Dios» la inscripción del aborto en la Constitución francesa y condenó sin matices la eutanasia: «Ninguna autoridad tiene derecho a decidir sobre la vida o la muerte de alguien». En contraste, destacó positivamente que en Estados Unidos se haya recuperado la oración en la vida pública, valorando la actitud de quienes «invitan al pueblo a volverse hacia Dios».

La liturgia: el corazón de la fe

Sarah dedicó buena parte de la conversación a la Misa y a su sentido profundo. «La Eucaristía es el único momento en que el hombre está en contacto directo con Dios, donde Él lo escucha y le habla», subrayó, lamentando que se haya convertido «en un campo de batalla entre tradicionalistas y progresistas». A propósito del motu proprio Traditionis custodes, expresó su esperanza de que el Papa León XIV «dé lugar a cada uno», recordando que «el Papa es padre de todos: de los tradicionalistas y de los progresistas». Para el cardenal, «prohibir la Misa tradicional es un error; hay que animar a quienes practican y creen».

Doctrina y verdad

Sobre la evolución doctrinal, Sarah precisó que la Iglesia puede profundizar en su comprensión de la verdad, pero sin alterar su naturaleza. «La doctrina evoluciona como un embrión: se desarrolla, pero no se transforma en otra cosa», explicó. «La enseñanza que debemos acoger con fe es la del Magisterio, no la opinión del teólogo». Rechazó la posibilidad del sacerdocio femenino recordando que «la cuestión está definitivamente resuelta por san Juan Pablo II: la Iglesia no tiene poder alguno para ordenar mujeres».

Actualidad eclesial

Preguntado por la primera exhortación apostólica del nuevo pontífice León XIV, centrada en el amor a los pobres, Sarah respondió que aún no la había leído, pero advirtió contra la tentación de politizar la Iglesia: «La Iglesia es esposa, madre, educadora y misionera; no es para los pobres ni para los ricos, es madre de todos los pueblos». En cuanto al rumbo del nuevo pontificado, celebró la prudencia y la continuidad: «No es sabio cambiarlo todo en meses; el verdadero cambio debe empezar dentro de cada uno de nosotros: sacerdotes, obispos y fieles».

Fiducia supplicans y la cuestión moral

Sobre el polémico documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el llamado “peregrinaje LGBT”, Sarah fue categórico: «Cada persona debe ser respetada, pero cada persona también debe respetar a Dios y la doctrina de la Iglesia». Calificó de «agresión a Dios» la introducción de banderas y símbolos ideológicos en las basílicas y apoyó los actos de reparación promovidos por varios obispos. «Respetamos a todos, pero debemos respetar también a Dios», afirmó.

Migración y misión

El cardenal considera insuficiente un enfoque meramente material hacia los migrantes. «Si solo das pan, no has dado nada; dales también a Dios», dijo. A su juicio, la verdadera ayuda es ofrecer educación, trabajo y fe en sus países de origen. Recordó que la misión cristiana sigue siendo actual: «Jesús envió a sus discípulos a enseñar y bautizar; no se trata de forzar, sino de proponer a Cristo como único Salvador».

La familia y las vocaciones

Sarah identificó la crisis de la familia como el origen de la crisis vocacional. «Si destruimos la familia, destruimos la Iglesia», advirtió. «Hay una sola familia: un hombre, una mujer y los hijos». Explicó que la fe se transmite primero en el hogar y que sin esa base «la fe se apaga». Para el cardenal, reconstruir la familia es condición indispensable para renovar la vida cristiana y la misión.

África, cultura y liturgia

El purpurado respondió a quienes lo acusan de alejarse de su continente recordando que sigue siendo profundamente africano, pero que antes que africano es cristiano: «Soy cristiano africano. Primero hijo de Dios, después africano». Criticó con firmeza las celebraciones convertidas en espectáculo: «Celebramos la muerte de Cristo; ¿María y Juan bailaban al pie de la Cruz?», preguntó, lamentando que algunos sacerdotes y obispos «banalicen la liturgia» con bailes y guitarras.

Ecología y fe

Sobre el tema de la “conversión ecológica integral” relanzado por León XIV, Sarah pidió prudencia y equilibrio: «Respetamos la naturaleza porque es obra de Dios, pero no debemos convertirla en una diosa». Recordó que «la tierra nunca ha sido llamada ‘nuestra madre’ en la Biblia» y que un exceso de discurso ecológico puede llevar al sincretismo: «La verdadera conversión es la del corazón; si el corazón se convierte, también cambia nuestra relación con la creación».

Esperanza y santidad

Al final del encuentro, el cardenal resumió su vocación y su deseo más profundo: «Mi única ambición es que Dios haga de mí un sacerdote santo». Pidió orar por los sacerdotes «muchos de ellos desanimados y solos», y repitió la frase que eligió como lema episcopal: «Mi gracia te basta». Para Sarah, ese es el núcleo de toda esperanza cristiana: confiar en que la gracia de Dios basta para sostener la fe, renovar la Iglesia y reconducir al mundo hacia su verdadera luz.


Entrevista exclusiva con el cardenal Robert Sarah (versión íntegra en español)

En el mundo católico y más allá, al cardenal Robert Sarah se le reconoce como una de las grandes voces proféticas de la Iglesia. Fue prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos y es miembro de la Congregación para las Iglesias Orientales. Fiel a la doctrina de la Iglesia, llama a poner a Cristo en el centro de la fe. Millones de fieles lo leen y lo escuchan. 

En esta conversación, repasa su mirada sobre la Iglesia, la fe y los desafíos de nuestro tiempo.

TC — Se le describe como conservador o incluso ultraconservador. L’Humanité, en abril de 2025, antes del cónclave, lo presentó como el digno heredero de la Inquisición. ¿Cómo recibe este tipo de acusación?

RS — Lo recibo como una acusación. No tengo nada que responder. Si me juzgan así, lo acepto. Pero encuentro que es una acusación infundada, que no se sostiene. Si me juzgan así, ¿qué quiere que diga? La acepto. Por definición, no tiene fundamento.

Sobre el aborto

TC — El papa Francisco llegó a decir que los médicos que practican el aborto son “sicarios”. ¿Comparte esa expresión? ¿Y cómo puede la Iglesia seguir defendiendo la vida en un mundo donde la muerte se ha banalizado?
RS —  El Concilio Vaticano II definió el aborto como un crimen abominable. Es la posición de la Iglesia: no matarás. Es un mandamiento absoluto. Comparto plenamente lo que dijo el papa Francisco. No se puede tergiversar: el aborto es un crimen abominable.
TC —  En Francia, el aborto ha sido inscrito en la Constitución.
RS —  Eso es una decisión francesa. Pero me parece una burla a Dios, una ofensa directa a Dios. Francia, hija primogénita de la Iglesia, ha llegado a insultar a Dios con este tipo de decisión.

Donald Trump y el retorno de la fe

TC — En Estados Unidos, Donald Trump ha devuelto la fe al centro de la vida pública. Hay oración y adoración en la Casa Blanca. ¿Qué le inspira este retorno de lo religioso a la política?
RS —  El hombre tiene su origen en Dios. Separarse de Dios es suicidarse. La decisión de Trump de invitar a su pueblo a volverse hacia Dios me parece sabia. Sin Dios no podemos vivir. Occidente se suicida al excluirlo. Hoy en Occidente Dios “ha muerto”. Lo hemos desterrado de la vida cotidiana y de la política. Pero sin Dios, el hombre se destruye.
TC —  ¿Y sobre el asesinato de Charlie Kirk?
RS —  No lo conocía personalmente, pero parece que vivía su fe públicamente. Vivimos en una democracia que proclama la libertad de expresión, pero no tolera una palabra diferente. Es un horror que en un país civilizado se asesine por profesar la fe.

Eutanasia

TC —El Senado francés examina una ley sobre la llamada “ayuda a morir”. ¿Qué les diría a los senadores?
RS — Ningún gobierno tiene derecho a decidir sobre la vida o la muerte de nadie. No tenemos derecho a matar a una persona, bajo ningún pretexto. Decidirlo es usurpar un poder que no les pertenece.

“No hablo en nombre de ningún partido”

TC — En Francia se le asocia con un cierto movimiento identitario.
RS — Yo nunca hablo de política. Soy sacerdote y obispo: hablo de Dios, de la doctrina, de la moral. No soy ni de derecha ni de izquierda. Algunos pueden instrumentalizar mis palabras, pero yo sólo hablo en nombre de Dios.

Sobre la exhortación apostólica de León XIV

TC —  Hoy se publica la primera exhortación del papa León XIV, centrada en el amor a los pobres. ¿Qué le inspira?
RS — Aún no la he leído. Pero diré esto: la Iglesia es esposa, madre y educadora. No es una creación humana, viene de Dios. Hay que evitar calificaciones ideológicas. La Iglesia no es “para los pobres” o “para los ricos”: es madre de todos los pueblos.

Ordenación de mujeres

TC — Sarah Mullally ha sido nombrada arzobispo de Canterbury. ¿Qué piensa?
RS — La cuestión está resuelta por san Juan Pablo II: no hay sacerdocio femenino. Y, por tanto, tampoco episcopado femenino. María fue la más santa de las mujeres, pero Jesús no la hizo sacerdote. La Iglesia no tiene autoridad para cambiar eso.

Evolución doctrinal

TC — Algunos hablan de doctrina “inspirada” frente a doctrina “revelada”, para justificar cambios.
RS — La doctrina puede desarrollarse, pero sin contradecir su naturaleza. Como un embrión que crece sin dejar de ser humano. Los teólogos pueden opinar, pero sólo el Magisterio enseña con autoridad.

Abusos sexuales

TC — Tras el informe de la CIASE, algunos quieren culpar a toda la Iglesia.
RS — Es terrible lo que han hecho algunos sacerdotes, pero representan el 3%. No se puede condenar al 97% restante. Hay una intención clara de usar estos casos para hacer callar a la Iglesia, pero la palabra de Dios no puede encadenarse.

Liturgia y Traditionis custodes

TC — Usted espera que el motu proprio sea revisado.
RS — Cristo rezó por la unidad. Y hemos convertido la Misa en un campo de batalla: tradicionalistas contra progresistas. Es una profanación. La liturgia es el momento en que el hombre se encuentra cara a cara con Dios. Los fieles que más practican hoy son los que asisten a la Misa tradicional. Hay que animarlos, no prohibirles. Espero que el Papa tenga en cuenta eso.

Fiducia supplicans y el “pèlerinage LGBT”


TC —  ¿Qué piensa de esa bendición de parejas homosexuales?
RS — Cada persona debe ser respetada, pero también debe respetar la ley de Dios. Admitir un “matrimonio” entre personas del mismo sexo no tiene sentido. Y haber introducido la bandera LGBT en una basílica es insultar a Dios. Hay que pedir perdón.

Persecución en Occidente

TC — Usted conoció la dictadura en Guinea. ¿Cómo ve la situación en Occidente?
RS — En África sufrimos persecución física. En Occidente, la persecución es más grave: se anestesia la fe. Se profanan iglesias, se legalizan el aborto, la eutanasia, la homosexualidad. Se ha perdido la raíz cristiana. Es una persecución espiritual más profunda.

Laicismo

TC — ¿La laicidad es un pretexto para atacar a la Iglesia?
RS — Sí. El Estado laico que corta sus raíces se destruye. Es una ideología contra la Iglesia. El hombre no puede vivir sin religión. Todo en la cultura europea —arte, arquitectura, música— nace del cristianismo. Negarlo es suicidarse.

Migración

TC — El papa León XIV dijo: “Los migrantes serán siempre bienvenidos”. Usted, en cambio, ha hablado de una “traición”.
RS — Mi posición es clara: ¿por qué vienen? Porque creen que Europa es el paraíso. Hay que ayudarles a desarrollarse en sus países. No basta con darles trabajo: hay que darles también a Dios. Si sólo damos pan, no damos nada.
TC — ¿Y cómo evangelizar a los musulmanes?
RS — Jesús dijo: “Id por todo el mundo y bautizad”. No se trata de forzar, sino de anunciar. Si creemos que sólo Cristo salva, debemos evangelizar. No basta el desarrollo material: hay que anunciar el Evangelio.

Familia y vocaciones

TC — ¿La crisis de vocaciones está ligada a la familia?
RS — Claro. Si se destruye la familia, se destruye la Iglesia. La familia es la pequeña Iglesia doméstica. No hay “varios tipos” de familia: sólo una, formada por un hombre, una mujer y sus hijos. Si no se transmite la fe en casa, la fe se extingue.

Ecología y misión

TC — El papa León XIV ha retomado el tema de la “conversión ecológica”.
RS — Debemos respetar la creación porque es obra de Dios, pero no convertirla en una diosa. La “Madre Tierra” no existe en la Biblia. Introducir ídolos como la Pachamama en una basílica fue un error. La verdadera conversión es la del corazón.

Sobre León XIV y el cambio en la Curia

TC —  Algunos esperaban una revolución en la Curia. No ha ocurrido.
RS — El Papa no puede cambiar todo en pocos meses. No es un mago. El verdadero cambio debe venir de nosotros: sacerdotes, obispos, fieles. El cambio auténtico es interior, de fe, de oración, de santidad.

La Iglesia de Francia

TC — ¿Está la Iglesia francesa demasiado callada?
RS — Comparada con Alemania, Bélgica o Holanda, la Iglesia de Francia no está mal. De ella han nacido muchos movimientos nuevos. Fue la única donde el pueblo salió a manifestar contra el “matrimonio para todos”. Hay que felicitarla.

África y la liturgia

TC — Algunos dicen que ya no conoce el África, que allí las Misas son festivas, con cantos y danzas.
RS — Soy africano y cristiano. Pero antes que africano, soy hijo de Dios. Jesús rezó en silencio 30 años antes de predicar. No confundan cultura con culto. No se trata de espectáculos: en la Misa celebramos la muerte de Cristo. ¿Acaso María bailó al pie de la cruz?

Su lema episcopal: “Mi gracia te basta”

TC — ¿Por qué eligió ese lema?
RS —  Lo escogí porque era joven y sin experiencia. Me recordaba que no era yo quien me había elegido, sino Dios. Y su gracia basta.
TC — ¿Nunca dudó?
RS — Sólo una vez, en el seminario de Nancy. Pero luego mi padre me dijo: “Has tenido varios superiores, cada uno distinto, pero tú no trabajas para ellos, sino para Dios”.

Su testamento espiritual

TC — ¿Qué le gustaría que se recordara de usted?
RS — Sólo deseo ser un santo sacerdote, al servicio de Dios y de la Iglesia. Nada más.
TC — Muchos sacerdotes hoy están desanimados.
RS — Sí, pero que recuerden que Cristo sufrió primero. Su sufrimiento es incomparable. Que no pierdan el valor. Y que los obispos estén cerca de sus sacerdotes.

Entrevista realizada en Roma. Texto original en francés para Tribune Chrétienne. Traducción fiel al español para InfoVaticana.

viernes, 2 de mayo de 2025

PING PONG sobre BIOÉTICA. Eutanasia, fecundación artificial, DIU. Con el P. Jorge Hidalgo. Lo que nadie te explicó sobre la procreación … y lo que la Iglesia realmente enseña.

 QUE NO TE LA CUENTEN


- “Padre, ¿y esto se puede?”
- “¿Y si no puedo tener hijos de forma natural?”
- “¿Y los métodos que dicen ser naturales pero no lo son?” 

Preguntas como éstas se repiten en confesiones, charlas prematrimoniales y sobremesas silenciosas. La verdad es que hay un vacío enorme de formación —incluso dentro de ambientes católicos— sobre temas vinculados a la procreación humana, la ética médica, y los límites morales que no debemos cruzar. Muchas veces reina el silencio, la confusión… o el tabú.

Por eso te recomendamos este video de una hora que arroja luz, con claridad y caridad, sobre un terreno difícil pero urgente.

🎙️ ¿Quiénes hablan?

Dos voces confiables y bien formadas:El Presbítero Mg. Jorge Hidalgo, sacerdote, magister en bioética.

El Presbítero Dr. Javier Olivera Ravasi, sacerdote, docente y divulgador católico, con el carisma para hacer accesible lo profundo.

💬 En este diálogo vas a descubrir:

- Qué métodos de procreación aprueba la Iglesia y por qué.
- Qué tecnologías atentan contra la dignidad del ser humano.
- Cómo hablar de estos temas con verdad y sin miedo.
- Y sobre todo, cómo vivir la apertura a la vida con esperanza cristiana, aún en situaciones difíciles.

🙏 Este video es una herramienta valiosísima para matrimonios, novios, agentes de pastoral, catequistas y cualquiera que quiera vivir la fe con madurez y formación.

📺 No lo dejes para después.

Una hora de tu día puede ayudarte a entender lo que muchos no se animan a decir.

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Duración 68 minutos

jueves, 1 de mayo de 2025

“Los cismas en la Iglesia suceden cuando no hay claridad doctrinal” (Cardenal Müller)



ÍÑIGO DOMÍNGUEZ
Roma

El cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller (Maguncia, 77 años) ha sido una de las voces más destacadas de la oposición al papa Francisco, y probablemente la más respetada. No solo por su sólida formación teológica —fue el prefecto de Doctrina de la Fe con Benedicto XVI, y siguió con Francisco hasta que este lo apartó en 2017—; también porque siempre ha hecho una crítica dura pero directa y abierta, en cartas, artículos y entrevistas. En el cónclave encabeza el sector más conservador, que espera una corrección de rumbo de la Iglesia tras un Papa al que ha acusado de debilidad doctrinal, confusión institucional y decisiones erráticas y autoritarias.

Pregunta. Usted ha sido muy crítico con Francisco. ¿Qué cree que se debería corregir?
Respuesta. Yo nunca lo he criticado como persona. Había preguntas de los fieles que como obispo tengo que responder. Por ejemplo, Jesús definió la indisolubilidad del matrimonio, y entonces ¿cómo es posible, en algunos casos, dar la comunión a los divorciados [que se han vuelto a casar]? Los documentos deben interpretar las palabras del papa a la luz del Evangelio y no al revés.
P. ¿Estos años ha visto la Iglesia en peligro?
R. Sí, porque el papa Francisco ha hecho cosas muy buenas en la dimensión social de la Iglesia pero debemos hablar también sobre la misión de la Iglesia de reunir a los hombres en Jesucristo, el cristocentrismo. El Papa, por supuesto, no lo niega, pero ha habido dudas, no en la sustancia de su doctrina sino en la presentación. Ha habido interpretaciones opuestas. Es absolutamente necesario ser obediente a Cristo.
P. Cree que el Papa se ha equivocado en algunas cosas.
R. El Papa tiene que decir la verdad. Los apóstoles cuando vinieron a Roma no dijeron: ‘Aquí hay muchos dioses, podemos poner Cristo al lado’. No, dijeron que Cristo era el único. Ahora, en China se puede poner el retrato de Xi Jinping en las iglesias [dentro del controvertido acuerdo entre la Santa Sede y China]. Esto es una ideología. No podemos pasar por esto, adorar a los hombres.
P. ¿Cree que Francisco ha buscado la popularidad?
R. Sí. Estar cerca del pueblo de Dios es la misión de cada pastor de la Iglesia; otra cosa es el populismo. Pero no quiero criticarlo, es nuestro siglo, con estos medios de comunicación... El Papa ha dicho muchas veces: yo soy el párroco del mundo. Yo creo que esto no es verdad. El párroco es el párroco. Sí, entiendo lo que quería decir, pero la impresión es que los obispos y los párrocos son solo instrumentos para multiplicar las palabras del Papa. Con todas estas entrevistas del Papa, cada día había un mensaje.
P. Su crítica a Francisco es que doctrinalmente fue problemático.
R. No era un profesor de teología como Ratzinger. Pero no es necesario que un papa lo sea. Los latinoamericanos son distintos de nosotros.
P. ¿El próximo Papa tendría que volver a ser europeo?
R. No depende del país. Tenemos que hablar más de Jesucristo.
P. Usted pide corregir el rumbo. Otras voces dicen que el camino de Francisco es irreversible.
R. La doctrina de los papas es solo obligatoria en cuanto es conforme a la revelación. Lo que el papa diga sobre las cosas civiles, seculares... Tiene que tener una opinión, claro, como confrontarse con la inmigración. [Pero] la Iglesia no tiene una solución para todos los problemas del mundo, solo la misión de guiar a la gente a la vida eterna, responder a las preguntas existenciales. Y no hacer comentarios de cualquier tema.
P. ¿Estos años ha tenido miedo de un cisma?
R. Los cismas en la Iglesia siempre han sido cuando no hay claridad en la doctrina. Y de la claridad en la doctrina es responsable el papa, junto a los obispos. Esta claridad no viene cuando uno solo, autoritariamente, dice ‘Lo hacemos así’ (da un golpe con el puño en el brazo del sillón), como en un partido político.
P. Usted es crítico con la sinodalidad [el gobierno compartido de la Iglesia, con laicos y mujeres]. Ha dicho que la Iglesia no es una democracia.
R. El sínodo de los obispos es de los obispos, que constituyen el magisterio de la Iglesia. Se tiene que distinguir de la cooperación de laicos. No se debe confundir el sínodo de los obispos con una asamblea que discuta los problemas. Ahora tenemos una confusión institucional.
P. Uno de los asuntos más controvertidos fue permitir la bendición de parejas homosexuales.
R. Bendecir a las personas individualmente siempre fue posible. Cuando la gente me ve me pide una bendición para sus niños, y no pregunto si son católicos. Pero bendecir una pareja que no es un matrimonio es una señal que relativiza el matrimonio, no es conforme a la moral cristiana.