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miércoles, 27 de mayo de 2026

«Estrategia de hecho consumado» del Gobierno sobre el Valle de los Caídos ante la audiencia con el Papa


 
Proyecto de desfiguración del Valle de los Caídos



El profesor De Meer denuncia que los cardenales Cobo y Parolin, las dos figuras que informarían al Papa, son precisamente quienes han facilitado las pretensiones del Gobierno sobre el Valle, mientras los monjes y los fieles quedan desprotegidos.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es recibido hoy en audiencia privada por el Papa León XIV en el Vaticano, en su primer encuentro directo desde el inicio del pontificado. Mientras la agenda oficial de la visita incluye inmigración, inteligencia artificial y los conflictos en Ucrania y Oriente Próximo, el jurista Ramón de Meer, doctor y profesor universitario de Filosofía del Derecho, Teología e Historia Antigua y Medieval, advierte en una extensa entrevista de que el Gobierno podría intentar arrancar del Santo Padre una autorización para intervenir en el interior de la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, conforme al proyecto de resignificación que nueve recursos judiciales tienen en entredicho.

Una estrategia de «hecho consumado»

De Meer sostiene que el Ejecutivo ha desplegado una «estrategia de comunicación performativa» consistente en presentar como existente o prácticamente cerrado un acuerdo con la Santa Sede que, según la propia Conferencia Episcopal Española (CEE), no consta formalizado. El jurista recuerda que, tras la publicación del documento firmado en marzo de 2025 por el Cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, y el ministro Félix Bolaños, el Gobierno deslindó al cardenal reduciéndolo al papel de «simple mediador», al tiempo que aseguraba disponer de un acuerdo directo con la Santa Sede. El propio Bolaños, señala De Meer, corroboró esta versión en una entrevista posterior en La Sexta.

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¿Por qué el Gobierno, tal como ha propuesto el presidente de la CEE, no parece terminar de sentarse a la mesa con los monjes para cerrar un acuerdo razonable con relación a la pretendida resignificación política e ideológica de la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos?

Ramón de Meer: Bueno, si en efecto todavía no se ha dado esa interlocución directa de los monjes con el Gobierno, cosa que desconozco, es fácil deducir la razón. Porque, aun después de la sorprendente y fallida intervención del cardenal Cobo en favor del Gobierno, sobradamente conocida, el Ejecutivo ha dado suficientes muestras públicas de no haber cejado en el intento de obtener directamente de la Santa Sede una aceptación explícita que le permita intervenir en el acceso y en el interior de la basílica conforme al proyecto de resignificación --en efecto, de naturaleza política e ideológica-- al que usted se refiere.

De hecho, en un artículo publicado por El País hace algunas semanas, el Gobierno deslindaba ya al cardenal Cobo del documento que había firmado, reduciendo su papel al de simple mediador, pero anunciando simultáneamente que disponía de un acuerdo directo con la Santa Sede. En este sentido, el ministro Bolaños corroboró lo mismo en una entrevista posterior realizada en La Sexta.

Y ahí es donde muchos perciben una evidente estrategia de comunicación performativa o de hecho consumado: presentar públicamente como existente o prácticamente cerrado un acuerdo que todavía no consta formalizado, contribuyendo así a generar una percepción de inevitabilidad y a preparar el terreno político y mediático para intentar consolidarlo posteriormente. Y en este contexto, de pronto y para sorpresa de propios y extraños, el presidente Sánchez viajará a Roma para ser recibido en audiencia por el Santo Padre.

¿No se trataría de una pretensión sin recorrido alguno? La Santa Sede no podría aceptar nunca un proyecto de resignificación que implica de forma clara y pública la profanación práctica de un templo. No parece posible que la Santa Sede, nada menos que de la mano del Santo Padre según podría pretender el Gobierno, viole el Código de Derecho Canónico y burle el derecho constitucional de los fieles a la libertad religiosa, con grande y lógico escándalo por parte de estos, estableciéndose un antecedente incontrolable. A eso hay que añadir que, según el Secretario General y portavoz de la CEE, en su comparecencia pública al final de la última Asambleas Plenaria, manifestó que el Vaticano no había participado en firma alguna, remarcando que ningún representante del Vaticano había firmado nada.

R: En efecto, esas dos barreras jurídicas han sido señaladas públicamente por los propios monjes del Valle en La Tercera de ABC recientemente publicada por su representante. Sobre ello, yo mismo tuve la oportunidad de publicar un informe, donde por supuesto se contemplaban los alcances protectores del derecho canónico y el derecho constitucional, pero también otros aspectos jurídicos de incluso mayor calado. Además, en el mencionado artículo de ABC, los monjes se ponían a disposición del Gobierno para negociar una solución satisfactoria para todas las partes, atendiendo así la petición formulada al respecto por el presidente de la Conferencia Episcopal Española en su discurso de apertura de la misma Asamblea plenaria a la que usted hace referencia. Pero que ningún representante de la Santa Sede haya firmado nada hasta la fecha, no quiere decir que no se pudiese pretender que lo hicieran ahora. El Gobierno ya lo ha manifestado y en el próximo viaje del presidente Sánchez para entrevistarse con León XIV, podría perfectamente intentar cristalizar esta inaudita pretensión, con el apoyo ante el Santo Padre de la jerarquía eclesiástica que incomprensiblemente ha defendido el proyecto del Gobierno.

¿Por qué cree plausible esa posibilidad en la que el Gobierno sigue confiando para poder saltarse a los monjes, obteniendo por fin directamente de la Santa Sede autorización para intervenir en la basílica conforme al actual proyecto ganador del concurso de resignificación?

R: Por lo dicho anteriormente. Porque el próximo día 27 el presidente Sánchez será recibido en Roma por el Santo Padre y resulta razonablemente probable que plantee la conveniencia de resolver la única controversia relevante que permanece hoy abierta entre el Gobierno y la Iglesia, una vez encauzadas cuestiones como el régimen fiscal, las inmatriculaciones o las indemnizaciones derivadas de los casos de pederastia. Incluso podrían apelar a conversaciones con el difunto Papa Francisco, en las que supuestamente habría aceptado verbalmente las pretensiones del Gobierno.

El hecho de que los monjes hayan cumplido con su ineludible obligación de interponer un recurso judicial parece preocupar al Gobierno; señal de que son conscientes de la nula solidez jurídica de sus pretensiones y de que prevén un resultado adverso al final del proceso. A un Gobierno como el encabezado por Sánchez, presionar y amenazar forman parte de su modus operandi habitual y, es comprensible esperarlo, no dudarán en tratar de involucrar nada menos que al Santo Padre en un asunto, aparentemente complejo, pero en realidad muy sencillo: la inviolabilidad de los lugares de culto.

¿No cree entonces que podamos estar tranquilos ante ese posible intento del presidente Sánchez en el Vaticano, nada menos que ante el Papa León XIV?

R: Podríamos estarlo sin ningún género de dudas, pero solo en el caso de que el Santo Padre disponga de información suficiente, precisa y plenamente veraz acerca de las pretensiones ya publicadas por el Gobierno respecto al acceso y al interior de la basílica. Ya es algo inaudito, como usted observa, que todo un presidente del Gobierno del reino de España plantee nada menos que al Romano Pontífice, un asunto que no debía haber salido nunca del ámbito de la comunidad benedictina y de los responsables gubernamentales directamente implicados en la controversia.

Pero la actuación unilateral del cardenal Cobo, asumiendo competencias que excedían su papel como mediador, ha generado una controversia sin sentido y alimentado unas expectativas en el Gobierno que carecen de razonabilidad y sustento legal alguno. Si, como afirma el cardenal Cobo, también el Secretario de Estado estuvo detrás de todo este desaguisado desde el principio, comprenda usted que no es para estar tranquilos.

¿Qué le hace dudar al respecto de que el Papa reciba o no información veraz?

R: Bueno, reitero que las dos principales figuras eclesiásticas implicadas en este asunto han sido el cardenal Cobo y, según ha afirmado el propio cardenal Cobo, también el cardenal Parolin. Se supone, por tanto, que han sido ellos quienes han informado o informarán al Santo Padre León XIV antes de su entrevista con el presidente Sánchez.

¿No cree que aportarán información objetiva al Santo Padre antes de esa importante reunión con el presidente Sánchez, curiosamente unos pocos días antes de que necesariamente se vean también en España?

R: El cardenal Parolin no ha realizado ninguna declaración pública sobre esta cuestión. El cardenal Cobo sí lo ha hecho, tanto en la COPE como en Alfa y Omega, afirmando de manera sorprendente que el proyecto ganador respeta los principios del «acuerdo» firmado por él y, por tanto, que no afecta a la basílica ni a su acceso. Conviene recordar que se trata de un documento firmado con el ministro Bolaños sobre una basílica respecto de la cual ninguno de los dos posee competencia directa, además de estar diametralmente en contraposición con los establecido por el Código de Derecho Canónico sobre los lugares de culto.

Que Roma avale los alcances de ese documento firmado con el ministro Bolaños, ayudaría a suavizar el serio deterioro que se ha producido en la imagen que se espera de un pastor responsable, prudente y capaz de administrar una archidiócesis tan importante como la de Madrid. Lo mismo sucedería con el cardenal Parolin, si en efecto estuvo involucrado en la firma de ese documento. El cardenal Parolin carece también de competencia sobre los monjes y sobre la basílica; de querer satisfacer como el cardenal Cobo las pretensiones del Gobierno, necesitaría una delegación directa del Romano Pontífice.

Si son ciertos los rumores sobre su inminente traslado a la archidiócesis de Milán, poco tendría que perder en un último intento por satisfacer las pretensiones del Gobierno de Sánchez. Insisto que hago esta conjetura basándome en la afirmación del cardenal Cobo de que el todavía Secretario de Estado estuvo involucrado en este borrascoso asunto desde sus inicios. Lo cual, por otra parte, es difícil de creer en un alto jerarca de la Iglesia con su amplia experiencia.

Ahora se comprende mejor su preocupación. En efecto ese documento sorprendió mucho, porque los planos y textos explicativos publicados por el propio Gobierno indican de manera clara justamente lo contrario: según el proyecto ganador se profana la basílica exceptuando el altar y los bancos adyacentes. Pero también es cierto lo manifestado por el delegado de Liturgia de la Archidiócesis de Madrid ante el jurado para la selección de propuestas del concurso para la resignificación del Valle, actuando como asesor religioso nada menos que en representación de la Iglesia católica. Según los monjes, en La Tercera de ABC mencionada firmada por su representante, dicho delegado de Liturgia de la Archidiócesis afirmó expresamente, de acuerdo con su arzobispo y con los monjes, que el Gobierno no podía intervenir en el interior de la basílica y que disponía de espacio suficiente en el exterior para desarrollar sus actuaciones de resignificación.

R: Exactamente. Y por eso surge inevitablemente la pregunta: ¿por qué, una vez publicado el proyecto ganador y, no obstante la intervención del delgado de Liturgia y las propias notas informativas publicadas con anterioridad por la propia archidiócesis de Madrid, -- acusando al Gobierno de no haber tenido en cuenta a la Iglesia católica--, el cardenal Cobo sostuvo e insistió posteriormente en que dicho proyecto no afectaba a la basílica? La explicación parece encontrarse en que él mismo había firmado previamente, a propuesta del ministro Bolaños, el polémico planteamiento de origen según el cual en un templo únicamente serían lugares de culto el altar y los bancos adyacentes, aceptando con su firma que el resto de la basílica, -- atrio, vestíbulo, nave y cúpula--, no son lugares de culto y el Gobierno podía proceder a su resignificación.

¿Cree usted que esa disparidad de planteamientos ha sido percibida por otros miembros de la jerarquía eclesiástica, siquiera en la Iglesia española? ¿Contó el cardenal Cobo con la aprobación de los monjes, antes de suscribir el citado documento?

R: Estoy seguro de que esa disparidad se percibe, y cada vez con mayor claridad. Al menos así me lo han corroborado en privado obispos a los que tengo acceso y numerosos sacerdotes, no solo de la archidiócesis de Madrid, sino también de otras diócesis españolas e incluso de fuera de España. Resulta difícil no advertir la contradicción existente entre esa posición y las afirmaciones realizadas previamente por su propio delegado de Liturgia ante el jurado, así como con el contenido de las referidas notas informativas previas. Todo ello conforma un escenario confuso, errático y ciertamente preocupante.

Y no, no creo que los monjes tuvieran el menor conocimiento previo de lo que había firmado el cardenal Cobo. De otro modo, difícilmente se explicaría que hayan acudido a la vía judicial para defender aquello que dicho cardenal entregó unilateralmente al Gobierno, afortunadamente sin competencia para ello. Tampoco la Conferencia Episcopal Española estuvo involucrada, como ella misma se ha encargado de aclarar pública y reiteradamente.

He de confesar que todavía no salgo de mi asombro ante el contenido del documento firmado por el cardenal Cobo, a propuesta del ministro Bolaños y sin que hubieran transcurrido siquiera veinticuatro horas desde su recepción. ¿Qué pudo impulsarle a actuar de una manera tan impropia y desconcertante en la alta jerarquía de la Iglesia?

Respeto profundamente a mis pastores y, precisamente por ello, creo que el cardenal Cobo, por el bien de sus fieles y de su propia responsabilidad pastoral, debería ofrecer una explicación suficiente o, al menos, reconocer que incurrió en un grave e injustificable error. Se comprende y es humano errar; lo que no tiene lógica alguna es perseverar en el error, no obstante además el revuelo que ha levantado y el problema de imagen que le ha creado.

Tiene usted razón y es fácil compartir esa sorpresa, pero el cardenal Cobo, según él mismo ha manifestado, parece haberse deslindado completamente del asunto. Si esto es realmente así, y el escenario que usted plantea se hace realidad, será pues el cardenal Parolin quien informe al Santo Padre y no estamos seguros de que coincida con el inexplicable planteamiento del arzobispo de Madrid.

R: El temor surge precisamente porque, según el propio cardenal Cobo como decía antes, todo se habría hecho por su parte con el conocimiento del cardenal Parolin. De ahí que muchos teman que el Secretario de Estado pueda sostener ante el Santo Padre que el proyecto gubernamental no afecta realmente a la basílica y que, en consecuencia, debería aceptarse la petición del presidente Sánchez para proceder a su resignificación.

Pero cuesta entender cómo el cardenal Parolin --que, al igual que el cardenal Cobo, carece de competencia directa sobre los monjes y sobre la basílica abacial-- podría revertir la posición pública y jurídicamente fundamentada que los monjes han hecho valer, incluida la legítima interposición de un recurso contencioso-administrativo. Aunque el presidente Sánchez regresara de Roma afirmando contar con el respaldo de León XIV, los monjes seguirían siendo los únicos legitimados para defender la sacralidad del templo. No bastan las declaraciones públicas de nadie para revertir la situación que estamos comentando. Como usted ha indicado, declaraciones parecidas hizo hace poco el ministro Bolaños, y fue la propia CEE la que lo desmintió.

R: De acuerdo, pero eso podría cambiar como he dicho antes. El escenario que algunos contemplan sería el siguiente: que el cardenal Parolin pidiera al Santo Padre que delegara directamente en él, como Secretario de Estado, la resolución de esta controversia con el Gobierno español, argumentando por ejemplo que los monjes mantienen una posición excesivamente rígida o insuficientemente consciente de determinadas supuestas implicaciones políticas y diplomáticas del asunto. En ese contexto podría apelar también a la conveniencia de cerrar esta cuestión antes del futuro viaje de Su Santidad a España, evitando que la visita del Papa a España se viese supuestamente enturbiada por la controversia en torno a la basílica con el Gobierno. No puedo evitar recordar algunas actuaciones problemáticas del actual Secretario de Estado, especialmente la singular situación en la que ha dejado inmersos a los católicos chinos fieles a Roma durante muchas décadas.

Francamente, cuesta imaginar que pudiera darse una actuación tan arbitraria y escandalosa, especialmente por parte de un Papa que ha insistido tanto en el respeto a los procedimientos, en la importancia del Derecho Canónico y en la necesidad de evitar abusos de poder. No ha actuado así ante el poderoso presidente de los EEUU de su misma nacionalidad. ¿Por qué habría de hacerlo en un asunto tan serio y delicado ante el actual presidente del Gobierno de España? No me cabe en la cabeza que pudiese darse una situación tan irracional.

R: Yo también quiero creerlo. Insisto que el problema es que León XIV no haya sido informado por los suyos de una manera leal, objetiva y veraz. No obviemos que en torno a este asunto se han producido desde el principio situaciones muy difíciles de comprender y actuaciones difícilmente conciliables con la lógica canónica y jurídica ordinaria. Y todo ello se ha hecho público sin que haya existido un verdadero desmentido de fondo, salvo las aclaraciones aportadas en una sola ocasión por los propios monjes, quienes además han mantenido una actitud extraordinariamente generosa hacia el cardenal Cobo, probablemente conscientes del grave deterioro reputacional que este asunto ha terminado provocando en su pastor.

¿Cómo cabe explicarse una posición tan extraña por parte del cardenal Cobo y, según él mismo ha declarado, también del cardenal Parolin, al menos hasta que el primero decidió deslindarse aparente y completamente del asunto? ¿Cómo aplicar un mínimo de lógica y razonabilidad a una actitud tan colaborativa y aparentemente empecinada por satisfacer las pretensiones del Gobierno en el interior de un templo consagrado a Dios?

R: Le aseguro que me he formulado esa pregunta en numerosas ocasiones. Y sinceramente no he encontrado todavía una respuesta mínimamente satisfactoria que permita comprender una actuación tan alejada de la lógica jurídica y canónica, del más elemental sentido común y del deber de prudencia que cabría esperar ante un asunto de semejante gravedad. Resulta difícil entender cómo no se valoró desde el primer momento el enorme escándalo que una actuación así podía provocar entre miles de fieles, ni el gravísimo deterioro reputacional que inevitablemente terminaría afectando a quienes aparecieran vinculados a ella. Por eso digo que, más allá de cualquier hipótesis o intento de explicación, sigue siendo para mí un verdadero misterio.

Porque se puede entender el sectarismo ideológico que caracteriza a algunas altas autoridades del Gobierno y su obsesiva pretensión de intervenir nada menos que en el interior de un templo; lo que es del todo incomprensible es que hayan contado con la colaboración del cardenal Cobo y, según este, también del cardenal Parolin. Lo dicho, el asunto representa todo un misterio para mí.

¿Qué podrían hacer los monjes ante una hipotética delegación formal del Santo Padre que recayese en el cardenal Parolin, dejando a los monjes al margen del asunto?

R: No sé qué harían los monjes ante una situación tan grave. Habría que preguntárselo a ellos y no responden preguntas de nadie. Conviene recordar que llevan años sometidos a una presión constante y a amenazas de expulsión por parte de los gobiernos socialistas de José Luis Rodríguez Zapatero y de Pedro Sánchez, sin que hayan recibido, al menos públicamente, un apoyo claro de la jerarquía eclesiástica, sino más bien lo contrario. En esas circunstancias, sería humanamente comprensible que algunos se sintieran tentados a tirar la toalla y abandonar el Valle. No quiero imaginar lo que habrá supuesto para ellos la actuación del cardenal Cobo y me quito el sombrero ante su respetuoso silencio y el apoyo público posterior brindado al arzobispo de Madrid, omitiendo algunos hechos y aspectos que estamos esclareciendo en este momento.

Lo que sí no parece verosímil es que unos monjes benedictinos pudieran consentir en conciencia celebrar el culto en una basílica sometida a una intervención profana incompatible con su carácter sagrado, con las consecuencias canónicas y el escándalo de los fieles que de ello podrían derivarse. Porque, por supuesto, los fieles entre los que me encuentro, se escandalizarían si no fuese así, es decir, si una comunidad benedictina orante, escrupulosa con sus deberes religiosos y fieles a la Tradición y al Magisterio de la Iglesia, así como a su ley universal que obliga a todos, negociaran su permanencia y comodidad a cambio de consentir una profanación de la basílica abacial confiada a dicha comunidad por su Iglesia.

Suponiendo que no tirasen la toalla los monjes, ¿qué mecanismo de defensa les quedaría si se diera el escenario que plantea usted?

R: Si se tratase de una delegación formal y explícita del Santo Padre en el cardenal Parolin, los monjes podrían elevar un suplicatorio directamente al Papa, exponiendo con serenidad filial, rigor documental y pleno respeto eclesial el verdadero alcance del proyecto, su afectación al interior de la basílica y las razones canónicas, concordatarias y constitucionales por las que consideran que no puede admitirse una intervención profana en un templo no desacralizado.

¿Y si se tratase de una delegación verbal o informal, en virtud de la cual el cardenal Parolin tratase de avalar ante el Gobierno su pretendida intervención política e ideológica en la basílica?

R: En ese caso habría que distinguir. Una mera indicación verbal o informal, en principio, no sería fácilmente recurrible si no se traduce en un acto administrativo canónico concreto. Pero si los cardenales Cobo y Parolin, juntos o por separado, pretendiesen imponer a los monjes una solución contraria al Código de Derecho Canónico y lesiva para la libertad religiosa de los fieles, excediendo sus respectivas competencias, los monjes podrían activar las vías canónicas previstas frente a actos administrativos singulares. Eso exigiría respetar los procedimientos establecidos: primero, identificar el acto formal recurrible y, en su caso, acudir a los cauces de recurso jerárquico y, posteriormente, si procediera, a la Signatura Apostólica. Precisamente esos legítimos procedimientos existen para evitar arbitrariedades, abusos de autoridad y vulneraciones del orden jurídico de la Iglesia.

¿Los fieles tendrían alguna capacidad de reacción si los monjes no actuasen en consecuencia?

R: Sí. Los fieles no son sujetos pasivos en una cuestión de tantísimo calado para la Iglesia en España: la apertura a los gobiernos seculares de intervención ideológica unilateral en los templos. Contra esto deben usarse todas las armas. Primero, las del derecho positivo: la Constitución Española garantiza la libertad religiosa y de culto de los individuos y de las comunidades, y los Acuerdos entre España y la Santa Sede reconocen la inviolabilidad de los lugares de culto. Por tanto, si una actuación pública afectase de manera real al uso religioso de la basílica o introdujera en su interior elementos incompatibles con su carácter sagrado, los fieles podrían invocar sus derechos fundamentales ante las vías que correspondan en el ordenamiento jurídico español. Además, sin afirmar que todo el Código de Derecho Canónico forme parte en bloque del ordenamiento estatal, sí debe recordarse que los Acuerdos Iglesia-Estado reconocen efectos jurídicos relevantes a la organización y competencia propias de la Iglesia en materia de culto y lugares sagrados.

Por último, la inviolabilidad de un templo consagrado se defiende con firmeza desde una postura eclesiásticamente fuerte que los fieles podrían reclamar a sus pastores, para que defiendan la sacralidad de los lugares de culto que a ellos compete, en primer lugar, proteger. Algo que prácticamente no ha hecho nadie públicamente hasta la fecha, excepto Monseñor Jesús Sanz, fraile franciscano y arzobispo de Oviedo. Es doloroso decirlo, pero ya clama al cielo el silencio de los pastores a estas alturas.

¿No se podría dar el caso de que hubiese una contradicción entre lo establecido en el vigente Código de Derecho Canónico, que obliga también a la jerarquía eclesiástica, y las instrucciones que eventualmente pudieran recibir los monjes desde Roma en el supuesto escenario que estamos contemplando?

R: Claro que existiría una contradicción seria y grave si se pretendiera imponer una solución incompatible con el propio Derecho Canónico. Y sinceramente no cabe dudar que el Santo Padre pudiera sumarse conscientemente a algo así. Lo repito, la cuestión decisiva es otra: quién o quiénes han informado o podrían informar al Papa sobre el verdadero alcance del proyecto. Del cardenal Cobo ya conocemos las posiciones públicas que ha mantenido. Y si es cierta, según el propio cardenal Cobo, la implicación del cardenal Parolin desde el inicio de este asunto, resulta comprensible que algunos teman que tampoco exista desde esa instancia una oposición clara a las pretensiones del Gobierno. Incluso todo lo contrario.

¿Ante la posibilidad de que el Papa no estuviera siendo informado de manera plenamente veraz, como usted teme, cabría la posibilidad de que la comunidad benedictina informara directamente al Santo Padrea la mayor brevedad posible?

R: No tengo la menor idea de si los monjes contemplan realmente un escenario como el que estamos contemplando ni de cómo actuarían preventivamente. Pero, a la vista del silencio y de la prudencia que han desplegado hasta la fecha, no creo que unos monjes profundamente sensibles con la comunión espiritual y pastoral que debe imperar en el seno de la Iglesia --como han demostrado, por ejemplo, con su clara posición pero sin detrimento de un explícito apoyo público al cardenal Cobo, su pastor en la archidiócesis de Madrid-- optasen por saltarse los procedimientos canónicos y actuar directamente, por ejemplo acudiendo a la Prefectura de la Casa Pontificia para solicitar una audiencia con el Santo Padre o remitirle información objetiva y veraz basándose únicamente en posibles escenarios futuros, por muy plausibles que algunos puedan considerarlos.

¿No le parece el potencial escenario que estamos analizando, en efecto un poco surrealista y alejado de toda lógica?

R: No me cabe duda de que, sin haber hecho un exhaustivo seguimiento del caso, muchas personas puedan percibirlo así. Pero lo cierto es que los acontecimientos se han ido desarrollando hasta el momento en esa dirección y, precisamente por ello, las inquietudes que estamos planteando no resultan enteramente absurdas ni caprichosas.

Pues esperemos entonces estar equivocados y que, finalmente, el problema termine resolviéndose como hoy parece razonable, tras apartarse del asunto el cardenal Cobo: es decir, mediante un acuerdo satisfactorio entre el Gobierno y los monjes o, en su defecto, mediante una resolución justa y equilibrada por parte de los tribunales de justicia. El propio arzobispo de Madrid lo planteó públicamente de esta manera en el momento en que aparentemente se deslindó, siendo confirmada posteriormente por el presidente de la CEE.

R: Ojalá sea así. Creo sinceramente que esa sería la mejor salida para todos: para el Gobierno, para la Iglesia, para los monjes y, sobre todo, para los fieles. Porque lo verdaderamente importante aquí no es una victoria de tipo alguno de unos sobre otros, sino preservar con sensatez, justicia y respeto la sacralidad de un templo. No estamos en efecto principalmente ante una controversia política ni ideológica, sino antes de nada ante una pretensión del Gobierno que no tiene cabida ni en el orden natural, ni en el vigente ordenamiento jurídico estatal, ni en el Código de Derecho Canónico o los acuerdos de la Iglesia con el Estado para asuntos jurídicos.

La estrategia de continua polarización del Gobierno a la que pretende arrastrar a la sociedad española, un día sí y al otro también, como denunció Monseñor Luis Argüello en su discurso de apertura de la mencionada última Asamblea Plenaria de la CEE, no debe ser respondida sino con argumentos jurídicos y canónicos, alejándose de las provocaciones del ministro Bolaños acusando de poco o nada demócratas a quienes, como ha dicho públicamente, no están en este caso por la labor de que se profane una basílica consagrada. Una pretensión, por cierto, sin parangón en la Europa precisamente democrática de los últimos decenios.

Muchas gracias por su tiempo. Es evidente que ha hecho usted un seguimiento escrupuloso de los acontecimientos y ha publicado un extenso y pormenorizado artículo sobre los alcances jurídicos y canónicos sobre el asunto. ¿Le mueve algún interés especial?

R: Muchas gracias a usted por la entrevista. Me temo que ha resultado en exceso larga, pero usted pregunta y yo respondo. Creo que, en todo caso, es importante en este momento aportar toda la luz posible sobre la peculiar pretensión del Gobierno sobre la basílica y, basándose exclusivamente en hechos y escenarios plausibles, informar sobre cómo se han ido desarrollando las actuaciones de unos y otros, así como sobre los riesgos potenciales futuros, especialmente en este momento de ese próximo e inesperado viaje del presidente del Gobierno a Roma. Personalmente no me mueve otro interés que aportar, como católico y profesional del derecho, mi granito de arena, en la medida de mis posibilidades, al bien de la Iglesia; al de una comunidad benedictina digna de admiración por su mansedumbre, silencio y perseverancia, ante el abandono de unos y el acoso de otros; al de las justas reivindicaciones de los fieles --entre los que me encuentro-- y, por encima de todo, a mayor gloria de Dios y de una basílica cuya sacralidad y santidad le pertenecen.

martes, 26 de mayo de 2026

José Javier Esparza: «Es preciso volver a pensar nuestra política en términos de interés nacional»

 ADELANTE ESPAÑA




José Javier Esparza, director y presentador de El gato al agua, en El Toro Televisión, y autor de títulos tan celebrados como su exitosa trilogía La Reconquista, Historia ilustrada de la legendaria infantería española y El jinete de luz. Clavijo, la batalla prohibida de La Reconquista, entre otros, deja por unos momentos la narrativa histórica para adentrarse en el ensayo con Reiniciar España (La Esfera de los Libros).

La periodista Nieves B. Jiménez le entrevista. Por su interés reproducimos dicha entrevista

Ya sabe cómo somos cuando llamamos al informático y le decimos que no arranca el ordenador después de hacer todo lo que nos ha indicado, que nos pregunta «¿has mirado si está enchufado?» Y, ¡sapristi!, no lo está… Ya le digo yo que nos va a costar poner España otra vez en marcha…

Claro que va a costar. Por eso hay que empezar cuanto antes. Enchufarnos. Es decir, recobrar la conciencia de lo que somos en la Historia como nación, como pueblo, como identidad, como comunidad de personas de carne y hueso que viene de una herencia determinada y que quiere sobrevivir en las generaciones futuras. Eso es enchufarnos.

¿Qué hay que reiniciar? Siguiendo con el símil del ordenador, ¿en qué pantalla se quedó colgada España?

Hay que reiniciar, creo yo, el proyecto nacional. España se quedó colgada en algún momento en el que, sin ser demasiado conscientes de ello, decidimos colectivamente que podía construirse un sistema democrático al margen de la nación: borrar la España histórica y disolvernos suavemente en el mundo global, en la Europa sin rostro, etc. Hoy vemos que nos hemos quedado sin nación, primero, y sin democracia después, hasta el punto de que el país lo gobierna una especie de casta de bandoleros apoyada en partidos separatistas que expresamente desean que España deje de existir. Es urgente salir de aquí.

¿Dónde hemos dejado la fuerza y voluntad de la generación de nuestros padres y abuelos que se sobreponían a tanta adversidad y se construían un camino? Las generaciones que nacieron en los años 30 y 40 del siglo pasado han sido los auténticos protagonistas del milagro español, ¿no cree?

Sin ninguna duda. En mi libro No te arrepientas les dedico un capítulo, porque esa generación es una de las muchas razones que hay para sentirse orgullosos de la Historia de España. Lo tuvieron difícil y salieron adelante. ¿Por qué no habría de pasar ahora lo mismo? Los problemas son distintos, pero las ganas de sobrevivir colectivamente deberían ser idénticas.

Dice que España está en vías de desaparecer como nación, España ya no sería España, ¿qué sería?

En lo que se va convirtiendo hoy es en una especie de unidad administrativa fragmentada en oligarquías, tanto territoriales como de otro tipo (políticas, económicas, etc.), cada una de las cuales vela sólo por su propio interés. El mismo peligro acecha a las otras naciones de la Europa occidental. La desaparición de la comunidad nacional significa también la desaparición de la democracia, porque ya no hay demos. Entraríamos en otra fase, una fase de descomposición acelerada.

En lo que sí estamos sumidos es en plena docilidad a la farsa del globalismo que apunta usted, obedeciendo como borregos, y una desespañolización creciente… ¿es así?

Era así. Antes. Yo creo que ahora estamos viviendo un gran cambio, lo que en Reiniciar España llamo «la gran clarificación», que hace que todo se vea con mucha más nitidez. El globalismo sigue funcionando como ideología de las élites (políticas, económicas, eclesiásticas), pero cada vez menos gente se traga sus dogmas. Por eso mi libro es más bien optimista: creo que es posible caminar hacia otra parte.

¿De qué hablamos cuando habla en uno de los capítulos de «desconstrucción»? No confundir con deconstrucción como la famosa tortilla de patatas de Ferran Adrià cuyos ingredientes quedaban descompuestos. Más bien España está desmantelada y, para colmo, somos el paraíso de esta desconstrucción, los más entusiastas en la aplicación de las políticas progresistas globales…

Imaginemos un lego, un mecano: uno lo deshace y desperdiga las piezas por el suelo, y eso es una destrucción. La desconstrucción –que es, sí, el término de Derrida– es otra cosa: no sólo destruyes lo construido, sino que atribuyes a cada pieza un significado nuevo y lo vuelves a montar todo dándole una identidad distinta. Ese es el proceso que estamos viviendo en Occidente con la resignificación de casi todo: el rol de los sexos, la historia colectiva, la identidad cultural, el sistema político, etc. España es, en efecto, el paraíso de eso que se ha llamado lo woke, que es desconstrucción en estado puro. Lo cual nos obliga a desconstruir la desconstrucción y volver a dar a cada cosa su significado original. Una nueva revolución cultural, en realidad.

Usted se pregunta si todavía es pecado decir que la apertura a la inmigración masiva es una política deliberada de nuestras élites. Sólo hay que ver las declaraciones de Antonio Garamendi apoyando la regularización de inmigrantes y a Luis de Guindos asegurando que «la inmigración es indispensable para España»…

Y a la Conferencia Episcopal apoyando el empeño. La inmigración masiva, en efecto, es una política deliberada de las élites. Es también un perfecto ejemplo de desconstrucción de nuestras identidades históricas por la vía de cambiar físicamente la composición de nuestras sociedades. ¿Para qué? Evidentemente, para mandarnos mejor. Es una operación de poder. Y contra eso es justo rebelarse.

Por otra parte, cualquiera con sentido común sabe el papel tan importante de la demografía como marcador de las crisis económicas y sociales. ¿Existe una ceguera (voluntaria) de nuestros gobernantes europeos y nacionales ante esta deriva suicida ante la baja natalidad, la inmigración incontrolada…?

Forma parte del mismo proceso. Hay que decir, no obstante, que el retroceso demográfico es hoy una constante universal, está pasando en todas partes, incluidas esas regiones del mundo que siempre nos presentan como produciendo niños sin cesar. El problema de la natalidad es más visible en Europa o en Japón porque aquí empezó antes, pero es general: este siglo nuestro es el primero que ha conocido un retroceso demográfico global desde la peste negra del siglo XIV. Lo natural sería adaptarse a él imaginando formas nuevas de organización, no succionando los recursos demográficos de otros pueblos. Y al margen de eso, es evidente que los europeos llevan dos o tres generaciones aclimatados a un contexto nihilista que empuja a considerar que tener hijos no es una prioridad. Es una forma de suicidio colectivo. Y también aquí el problema de fondo es cultural, mucho más que económico.

Hace poco se cumplió el aniversario del apagón. El PP, hace un tiempo, celebraba el cierre de Garoña y de la sustitución de la energía nuclear y los combustibles fósiles por las renovables. Ahora defiende la energía nuclear como indispensable… y así con otros temas. No extraña que al darle al botón de reiniciar esto colapse…

Hay que entender que el motor de estas decisiones no es el que nos dicen los políticos en sus discursos («salvar el planeta» y todo eso), sino los densísimos conglomerados de intereses económicos y de poder que salen beneficiados en el juego. La alternativa ha de consistir en desenmascarar esos intereses, que nunca coinciden con el interés general, y oponerles una política contraria que realmente busque la supervivencia de nuestras naciones.

Un capítulo elocuente de Reiniciar España es «cuando la izquierda traicionó al pueblo y la derecha traicionó a la nación», explíquenos esto

La izquierda traicionó al pueblo cuando dejó de representar los intereses de las clases populares (aunque fuera tantas veces equivocadamente) para adoptar un discurso supuestamente emancipador, pero cada vez más individualista y, en el fondo, burgués. Es lo que vio Pasolini en las protestas del 68, por ejemplo. Es verdad que, a partir de ese momento, la izquierda se fue enredando en discursos cada vez más alambicados, a veces simplemente lunáticos, que han terminado conduciendo al nihilismo woke. Y la derecha traicionó a la nación cuando prescindió del marco nacional, es decir, de una comunidad política concreta, para limitarse a predicar la gestión económica en un marco cada vez más globalizado donde la soberanía se evapora y uno acaba en manos de poderes exteriores, tanto públicos como privados. Hoy los términos derecha e izquierda son sólo etiquetas posicionales que sobreviven por inercia, pero que han dejado de significar posiciones realmente trascendentales. Lo trascendental es muy claramente la oposición globalismo/soberanismo.

Sugiere una revuelta de las naciones. Usted ha escrito varios libros dedicados a los grandes conquistadores y conquistas de España, ¿Imagina a aquellas figuras épicas contemplando cómo hemos destruido, siglos después, sus logros? ¿Encuentra alguna similitud heroica actualmente o qué principios debería contener esa revuelta?

Es verdad que nadie se baña dos veces en el mismo río, pero el hecho es que siempre hay agua. Puestos a buscar un precedente, a uno le viene a la cabeza aquel monje anónimo que en el año 754, en la Crónica mozárabe, lloraba la «pérdida de España» tras la invasión musulmana. Y sin embargo, aquella España perdida volvió a existir; de otra manera, con otra configuración, después de un largo lapso, pero manteniendo la conciencia de que un día existió. En cierto modo, nos estamos acercando a esa situación. Yo creo que por eso hay tanta gente en el poder que se pone nerviosa con la palabra «reconquista»: quizá entienden, aunque sea oscuramente, que siempre es posible reconquistar. ¿Sobre qué principios? Bueno, este libro está concebido precisamente para dar algunas pistas. Señalemos sólo una, para empezar: es preciso volver a pensar nuestra política en términos de interés nacional.

La red ferroviaria destrozada, Correos, el apagón, el patrimonio que se nos cae a pedazos, y aún hay países negociando con Pedro Sánchez, vamos, que les preguntas si le comprarían un coche usado al presidente y te dicen que sí. Pero, claro, qué países…

Pero precisamente: Sánchez es el tipo de gobernante que el sistema adora, esa mezcla un tanto indecente de nihilismo ideológico y servilismo al poder transnacional. Por eso puede permitirse todo tipo de desafueros sin que nadie desde el exterior le chiste, al revés. Es el niño bonito de las Úrsulas y las Lagardes y los Soros y los Gates. Porque ha convertido España en un bazar de saldo. Con la complicidad necesaria de los poderes en nuestro país, que han olvidado hace ya tiempo cualquier resto de patriotismo.

Tal vez España empiece a reiniciarse tras las elecciones andaluzas. ¿Con un PP de Juanma Moreno salido del régimen del 78, que añora el consenso y sueña con el PSOE «bueno» con el que alcanzaría acuerdos, cuando en el fondo le aterroriza lo que verdaderamente tendrá que hacer: negociar con VOX?

Juanmas los hay en todas partes y en todos los partidos. Son los restos del viejo mundo, aún en el poder, pero al borde ya del precipicio. Lo estamos viendo en toda Europa. VOX representa lo nuevo, es decir, la rectificación del marco político en términos de soberanía nacional, y por eso despierta tanta hostilidad en el sistema, como Alternativa en Alemania, Fratelli en Italia o el RN en Francia. Para el sistema es más aceptable cualquier grupúsculo violento neocomunista o islamista que un movimiento soberanista, porque los primeros no representan ninguna alternativa real, mientras que los segundos implican un cambio radical. En eso estamos.

¿En qué consiste su propuesta para una nueva etapa nacional: «La gran clarificación»? ¿Podemos ser optimistas?

Hablo de la «gran clarificación», que es una fórmula de Carlos Esteban, porque hoy ha quedado claro que detrás de los dogmas globalistas que nos han venido gobernando no había más que apuestas de poder concretas y parciales: ni el planeta se acercaba a su autodestrucción por el CO2, ni la inmigración era necesaria para que nuestros países sobrevivieran, ni las identidades históricas eran el caldo de cultivo del fascismo, ni nos amenazaba a todos una pandemia global, etc. Todo eso ha sido una mera narrativa del poder, y hoy ha quedado al desnudo la mano que la manejaba. Lo que hay que hacer es reaccionar, y el mejor modo de empezar es recuperar la capacidad de decisión en el marco nacional, que es el único lugar desde donde un pueblo puede defenderse. ¿Optimistas? Da igual, la verdad: simplemente, hay que hacerlo porque es nuestra única oportunidad para sobrevivir como pueblo, como comunidad política, como identidad histórica. Ese es ahora el combate. Lo están haciendo Rusia, China, la India, los Estados Unidos… Como dice el primer ministro canadiense, Carney, en esta mesa o eres comensal, o eres menú. Y yo no quiero que me coman.

Nieves B. Jiménez

jueves, 21 de mayo de 2026

Blanca Parga va al fondo de la cuestión en el Valle de los Caídos: "Con la ley en la mano no cabe negociar"



Blanca Parga Landa. Doctor en Ingeniería Naval (1988, Escuela Técnica Superior de Ingenieros Navales ETSIN, UPM). Premio Extraordinario de Doctorado. Licenciada en Derecho 2015 (UCM). Escuela de Práctica Jurídica 2016, Especialización en Derecho Medioambiental EPJ 2017, (núm. 1 de la Promoción). Máster en Ciclo Integral del Agua: Planificación de recursos, Calidad y Tratamiento (2024,UPM).

Ingresó por concurso oposición en el Cuerpo de Profesores Titulares de Universidad en 1989. (UPM) Seis Quinquenios Docentes y cuatro Sexenios. Ha impartido docencia en varias asignaturas del área de Ciencia de los Materiales e Ingeniería Metalúrgica, Organización y Calidad en la ETSIN; ha impartido también Recursos Hídricos en Materiales de Construcción en el Máster Universitario de Economía Circular (MUEC) de la UPM. Desde 2017 hasta la actualidad es Profesora Coordinadora de Calidad, Seguridad y Protección medioambiental en los Grados de Arquitectura Naval e Ingeniería Marítima. Desde 2019 es también Coordinadora de Recursos hídricos en materiales de Construcción en el Máster de Economía Circular de la UPM.

Es autora de más de cincuenta publicaciones (artículos en revistas científicas indexadas, capítulos de libros, comunicaciones a congresos, un libro como única autora) y de cuatro patentes nacionales e internacionales. Ha dirigido proyectos de investigación nacionales e internacionales. Secretaria de la Comisión COINCIDENTE. Asesora de ASTILLEROS ESPAÑOLES, (hoy Navantia) y del Lawrence Livermoore Laboratory (EEUU). Embajadora española de la Fundación Internacional CLINTEL Clima e Inteligencia. Promotora del Foro Iberoamericano Clima y Energía (FICE), que actualmente preside. Es miembro de la Asociación de Ingeniería Naval Española (AINE), la Asociación Española de la Calidad, (AEC), la Asociación de Realistas Climáticos (ARC). Recientemente ha sido propuesta como miembro de CO2 Coalition (EEUU).

Usted ha presentado uno de los recursos que está en los tribunales defendiendo el Valle de los Caídos…

La prensa me ha denominado “un particular”. Pero no estoy recurriendo ante la Audiencia Nacional como se ha dicho. He interpuesto un recurso contencioso administrativo ante el Tribunal Supremo; es un recurso directo contra la Comisión Interministerial para la resignificación del Valle de Cuelgamuros y un recurso indirecto contra lo que ordena la Ley de memoria democrática respecto del Valle de los Caídos.

¿Por qué aborda ante los Tribunales de Justicia un asunto realmente complejo y al que nadie le interesa ofrecer una resistencia real…?

Porque soy hija de Dios. La resignificación es una profanación que me perjudica a mí y a mi familia; es un ataque contra la casa de Dios y las cosas de Dios, contra la Iglesia Católica de la que soy miembro. Porque creo en conciencia que debo hacerlo. Y porque en un Estado de Derecho con la Constitución y la ley en la mano no cabe resignificar nada ni urbanizar nada en el Valle de los Caídos.

El Señor asignó una triple función a España. Antes se sabía, está narrado por la Venerable María Jesús de Agreda en la Mística Ciudad de Dios que se publicó en 1670. Pero se ha olvidado. Esta misión quiere ser anulada y la fe en Dios erradicada. El ataque contra la Abadía del Valle de los Caídos, su profanación, es una parte importante de este plan para erradicar la fe en el verdadero Dios. Esto lo denunció también públicamente el Presidente de la Comisión de Cultura del Parlamento rumano.

Cuando se leen sentencias que dictan los tribunales se observa la fuerza y tenacidad con la que testigos de Jehová litigan defendiendo los locales donde se reúnen para el culto, litigan musulmanes para defender su derecho a portar signos -el velo islámico-, evangélicos para defender su derecho a la libertad religiosa, o del Movimiento Gnóstico Cristiano Universal de España, para defender su derecho a la libertad religiosa y a hacer proselitismo, con sus hijos… No sé qué les sucede a los parlamentarios españoles católicos, a la jerarquía de la Iglesia católica en España y a la mayoría de los católicos. Nos están pisando, nos están atacando, vulnerando la ley y el Derecho, y parece que, como san Isidro fue español, esperan sentados a que vengan los ángeles del cielo a arreglarnos todo.

No nos engañemos; no vivimos tiempos de paz. Estamos siendo víctimas de un ataque muy sutil que pretende erradicar la fe católica. Hemos de defender nuestra fe y nuestros derechos con ley en la mano. Es lo que estoy haciendo: defenderme como católica, como hija de Dios con la ley en la mano, defender a mi Dios y defender a la Iglesia de la que formo parte.

Acaba de referirse a “un ataque contra la Abadía”. ¿Considera que se está enfocando correctamente el debate en torno a la defensa del Valle de los Caídos?

Creo que la defensa del Valle de los Caídos debe afrontarse en los tres niveles en los que está teniendo lugar el ataque.

El primer nivel de ataque está en el ámbito de las normas jurídicas. A este nivel el último ataque es el de la ley de memoria democrática de 2022 en los artículos que le afectan.

El Valle de los Caídos es, en primer lugar, una cuestión de Derecho Internacional público. Está protegido por los Acuerdos Iglesia Estado de 1979 que el Tribunal Constitucional dijo que tenían rango de Tratado internacional. El rango de la norma es importante porque la Constitución española en su artículo 9.3 garantiza el principio de jerarquía normativa. La jerarquía normativa en España es: 1. Constitución; 2. Tratados Internacionales. 3. Normas con rango de Ley. 4 Reglamentos… Una norma con rango de Ley -la Ley de memoria democrática-, no puede ir contra un Tratado ni contra la Constitución porque es jerárquicamente inferior al Tratado y a la Constitución. Por decirlo de manera gráfica: donde manda Capitán no manda marinero. Aquí el marinero está contradiciendo al Capitán y, que yo sepa, soy de las pocas personas que empezó a decirlo. Es más, hay algún Obispo que ha olvidado que las relaciones de la Iglesia Católica con el Estado se rigen por varios Tratados internacionales, en concreto seis; no por una norma con rango de Ley como dijo. Las confesiones cuyas relaciones con el Estado se rigen por Leyes, todas del año 1992, son la judía, la evangelista y la musulmana.

Además, la Ley de memoria democrática de 2022 carece de lo que el Tribunal Supremo denomina “legitimidad democrática”, porque fue aprobada solo por 173 votos a favor. 176 parlamentarios no la votaron: unos porque votaron en contra (159), otros se abstuvieron (14) o no votaron (3). Por tanto, lo que las matemáticas dicen es que el número de representantes que votaron a favor de la Ley de memoria democrática (173) es inferior al número de representantes que no la votaron (159+14+3= 176). No tiene el apoyo de la mayoría de los españoles.

El segundo nivel de ataque o en el que se ha creado confusión es el de la Administración. El artículo 103 de la Constitución obliga a la Administración Pública -y al gobierno-, a actuar con sometimiento pleno a la ley y al Derecho. A mi el TS me ha dado en el expediente administrativo la certificación del acuerdo del Consejo de Ministros de creación de la Comisión Interministerial para la resignificación del Valle de Cuelgamuros (CIRVC) creada por el Consejo de Ministros y, lógicamente, respaldada por el Gobierno.. Fue creada al amparo del artículo 22.3 de la Ley 40/2015 de régimen jurídico del sector público. Ese artículo dice textualmente que los acuerdos de ese tipo de Comisión Interministerial “NO PODRAN TENER EFECTOS DIRECTOS FRENTE A TERCEROS”. Y aquí ha habido efectos directos frente a muchos terceros: Arquitectos, etc.

Personalmente pienso que la Comisión Interministerial ha actuado por vía de hecho como una Comisión Delegada del Gobierno, lo que es contrario a Derecho y produce la nulidad radical de todo lo que ha actuado.

Además, según el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno -que le abrió expediente-, tiene obligación de publicar las actas de todas sus reuniones (al menos una al mes desde su creación); no se ha publicado ni una: todas las reuniones de la Comisión Interministerial para la resignificación del Valle de Cuelgamuros han sido “secretas”.

Por otra parte, dado que el Valle de los Caídos es una obligación internacional contraída por España ante la Congregación Benedictina de Solesmes sita en Francia y la Santa Sede, protegida por normas con rango de Tratado internacional y otras resoluciones de la Santa Sede, el competente para negociar si fuere posible sostengo que es el Ministro de Asuntos Exteriores; y, precisamente él no forma parte de la Comisión Interministerial para la Resignificación del Valle de Cuelgamuros.

A nivel de Administración, pero en este caso Administración de Justicia, el Tribunal Supremo ha sembrado confusión, dicho sea con el debido respeto. En la segunda sentencia de la exhumación de Franco (STS 954/2020 de 08/07/2020 ha declarado que el Valle de los Caídos es un conjunto monumental de titularidad pública estatal. Y lo cierto es que la titular de la finca y todos los edificios del Valle de los Caídos es la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Así obra registrada en el Registro de la Propiedad de San Lorenzo del Escorial.

Por su parte el Gobierno de Aragón que ha intervenido en temas de traslado de restos de fallecidos al Valle de los Caídos declaraba correctamente en su página web que la Titular del Valle de los Caídos es la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Y añadía que su estatuto jurídico es “fundación” “privada”. Aporté en mi recurso esta información pero ya ha sido borrada de la web del gobierno de Aragón.

El tercer nivel de ataque ha sido el concurso que ha finalizado en un proyecto arquitectónico de resignificación ganador; proyecto promovido por la referida Comisión Interministerial. Vd. se preguntará: - ¿ pero si no podían pasar de la verja cómo es que se han metido hasta la cámara nupcial, el altar?. Eso mismo me pregunto yo. Nunca debería haberse llegado a donde se ha llegado. Pero el hecho es que se ha llegado. Creo que ha sido por confusión, por dejación, por desidia y pereza a la hora de estudiar bien un tema que, como dice Vd. es complejo.

Yo combatí inicialmente el Concurso pero reparé en que sólo están legitimados quienes son licitadores y, también, lógicamente, los monjes porque en el Valle de los Caídos está la Abadía que es su residencia, la Basílica es el templo de su Abadía, el Colegio Escolanía que crearon es de su propiedad y tienen firmados dos convenios que están vigentes. Me retiré de esa línea de defensa en vía administrativa (por no ser licitadora). Pero puedo decirle que el concurso no ha respetado la ley ni una parte esencial del entramado jurídico que se creó para hacer posible la petición que España hizo a la Santa Sede en los años mil novecientos cincuenta y dos (creo que fue cuando comenzaron las gestiones aprovechando la firma del Concordato).

Cuando examiné el pliego de prescripciones técnicas comprobé que el Ministerio de la Vivienda olvidó tener en cuenta un reglamento que desarrolló el Decreto Ley de agosto de 1957 y un convenio con los monjes: no los incluyó en el pliego de prescripciones técnicas. El único convenio que cita lo cita mal porque confunde una de las partes que firmaron: dice que los monjes firmaron con el gobierno cuando en realidad el Abad en representación de la Abadía firmó con la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Se dejan tanto en el tintero que cualquier parecido del cuadro que dibujan con la realidad es pura coincidencia.

Considero que todo lo actuado a este nivel es nulo triplemente, porque lo actuado en los dos niveles anteriores es nulo.

¿Por qué ha dicho “si fuere posible negociar? ¿Qué opina de las negociaciones que ha habido o las que se proponen? ¿Acaso no es usted partidaria de una negociación?

Soy partidaria de negociar los asuntos o cuestiones negociables. Pero si algo no es negociable, no cabe negociar nada; y hacerlo con negociadores que carecen de competencia es perder tiempo, dinero y confundir. Respecto del Valle de los Caídos no cabe negociación.

Como he recordado antes el Valle de los Caídos es la respuesta de la Santa Sede a una petición que hizo España a la Abadía de Solesmes ( a través de la Abadía de Silos) y a la Santa Sede para que se erigiera una nueva Abadía benedictina, independiente, en el conjunto monumental sito en el Valle de Cuelgamuros, a la que se iban a encargar unos fines espirituales: el culto a Dios con la mayor solemnidad, impetrar por la paz en España…. España ofreció a la nueva Abadía para residir y cumplir los fines que se le solicitaban el conjunto monumental construido en el Valle y el propio Valle de Cuelgamuros. La Abadía de Solesmes aceptó y la Santa Sede aceptó los términos de dicho acuerdo internacional que cabe resumirlos en lo siguiente: por parte de España cesión indefinida de unos bienes demaniales a cambio de cumplimiento de fines espirituales y de estudio por parte de la Abadía.

El compromiso de España a nivel interno se plasmó en el Decreto Ley de 23 de agosto de 1957 de creación de la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos que en su artículo primero crea la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Y define sus fines: “Sus fines serán rogar a Dios por las almas de los muertos en la Cruzada nacional, impetrar las bendiciones del Altísimo para España y laborar por el conocimiento e implantación de la paz entre los hombres, sobre la base de la justicia social cristiana.”

Para la realización de dichos fines se dotó a la Fundación de los siguientes bienes:

Artículo tercero.-Se dota a la Fundación con los siguientes bienes:

a. El Valle de Cuelgamuros con todos sus edificios (incluidos los mobiliarios y ajuares), terrenos y derechos accesorios. Serán bienes de dominio público y tendrán, por consiguiente, el carácter de inalienables, imprescriptibles e inembargables y no estarán sujetos a tributación.

b. Los beneficios de la lotería de 5 de mayo (…)

c. Las aportaciones o donativos que puedan recibir de Corporaciones o particulares
Es evidente que los fines de la Fundación son fines espirituales católicos. Tan es así que en diversos documentos aparece citada como Fundación piadosa de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.

Ese Decreto Ley se desarrolló en el CONVENIO ENTRE LA FUNDACIÓN DE LA SANTA CRUZ DEL VALLE DE LOS CAÍDOS Y LA ABADÍA BENEDICTINA DE SILOS, que en su artículo primero declara que la Abadía Benedictina independiente -Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos-, “residirá en el Valle de los Caídos de Cuelgamuros y se encargará del cumplimiento de los fines de la Fundación, en los términos y condiciones que se expresan en el Decreto Ley de 23 de agosto de 1957 y en el presente Convenio” . En su artículo segundo declara que la duración de este Convenio “será indefinida”. Tras enumerar en el artículo 3 todas las obligaciones de la Abadía, se declara que “en lo que se refiere al culto y al régimen interior de la Comunidad ésta tendrá la libertad plena conforme a las prescripciones de sus Reglas y Constituciones y al Derecho Canónico, sin injerencia alguna del Patronato de la Fundación o de cualquier autoridad civil”. El artículo sexto declara: La Fundación entregará, previo inventario, a la Abadía, la Basílica y edificios, incluidos enseres y muebles, y la Abadía se obliga a conservarlos en perfecto estado, para lo cual se fijará la cantidad necesaria en el presupuesto fundacional. En fin, podría extenderme pero creo que queda claro a qué se obligó España ante la Santa Sede.

Y, atendiendo a esta petición respaldada por el Decreto Ley de 1957 de Creación de la Fundación pía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, y el Convenio que iba a firmarse entre la Fundación y la Abadía, el 27 de mayo de 1958 el Papa Pio XII erigió la Abadía de la Santa Cruz del Valle de Los Caídos como Abadía exenta para que se estableciera en el Valle y Edificios del Valle de los Caídos (Cfr. Carta Apostólica STAT CRUX). Después de referirse a todos los edificios que con esplendidez España cedía a los monjes para cumplir los fines espirituales que se les encomendaban dijo en la Carta Apostólica STAT CRUX:
“erigimos y constituimos para siempre a la nueva Abadía exenta, que ha de ser nombrada con el título de Santa Cruz del Valle de los Caídos a la cual, como perteneciente a la Congregación Solesmense de la Orden de San Benito, la hacemos participe de todos los derechos y a privilegios concedidos a los Abades de tal Familia religiosa. Sin que obste nada en contra.
Esto promulgamos y establecemos, decretando que las presentes Letras sean y permanezcan siempre firmes, válidas y eficaces: que produzcan y conserven íntegros sus plenos derechos, que plenamente favorezcan, ahora y después, a los prelados y monjes, presentes y futuros, de la mencionada Abadía establecida de esta forma por Nos. Conforme a esto se ha de interpretar y definir; desde ahora se ha de tener sin efecto y sin valor cuanto atentare contra ellas, a sabiendas o por ignorancia, por quienquiera o en nombre de cualquier autoridad”.
“Para siempre” en español significa “para siempre”.

Yo tampoco dudo de la interpretación en español del significado de se ha de tener sin efecto y sin valor cuanto atentare contra ellas, a sabiendas o por ignorancia, por quienquiera o en nombre de cualquier autoridad.

Cuando San Juan XXIII erigió la Iglesia de la Abadía en Basílica Pontificia repitió la misma declaración.

Por tanto, con los antecedentes citados: un convenio de cesión de bienes demaniales indefinido con un entramado jurídico de desarrollo correcto con otro convenio firmado entre la Fundación y la Abadía para desarrollar el Reglamento de Régimen Interior y los dos documentos papales con los párrafos que acabo de reproducir…, en mi opinión, no hay nada que negociar por ninguna autoridad. La protección de los Tratados Internaciones es a más a más, porque como en el Derecho Internacional rige el principio Pacta sunt Servanda. El pacto es indefinido y no puede modificarse por ninguna autoridad: Roma locuta causa finita.

Lo dicho: es definitivo. Estamos ante una obligación internacional indefinida protegida, además, por un Tratado Internacional con la Santa Sede. Ante algo no negociable. Pero, o esto no se recuerda por quien debe recordarlo, o no sé qué sucede. Y, en su lugar, se incrementa la confusión y se insiste en que hay que negociar.

Respecto de esto quiero aclarar que también se confunde. Porque si lo que se quiere negociar es una modificación del Acuerdo sobre Asuntos Jurídicos Reino de España- Santa Sede (uno de los Tratados Internacionales), no cabe sentarse a negociar como si de la renegociación de un contrato de arrendamiento se tratara.

Cuando Trump dijo la primera vez en 2017 que EEUU salía del Acuerdo de Paris de Cambio Climático -que tiene rango de Tratado Internacional-, muchísimos analistas se quejaron de inmediato: -¡no puede!. Tiene que cumplir la legislación de los Tratados: la Convención de Viena.

Aquí nadie, que yo sepa, ha dicho nada. Pero es que, además, entramos en un ámbito en el que están afectados derechos fundamentales (el derecho a la libertad religiosa, el derecho al culto por citar sólo dos) y otras cuestiones respecto de las que, según el artículo 94 de la Constitución ha de intervenir el Parlamento. Y, hasta donde sé, este tema no se ha tratado con la seriedad que merece en el Parlamento.

De todas formas, aunque se reformaran los Acuerdos Reino de España Santa Sede, en Derecho Internacional rige el principio Pacta Sunt Servanda y respecto del Valle de los Caídos como ya he dicho, no cabe modificación. La Abadía es la beneficiaria de una concesión de bienes demaniales -todo el conjunto monumental y en mi opinión también el Valle de Cuelgamuros-, indefinida, para siempre, salvo que incumplan las obligaciones que les imponen: celebrar el culto con la mayor solemnidad, crear una Escolanía…. que lo están haciendo. Quien está incumpliendo aquí es la Fundación, que no dota de fondos para mantener los edificios.

Y, aunque se deduce de lo dicho, no cabe extinguir la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos y repartir sus bienes -que es uno de los objetivos para los que se creó la Comisión Interministerial para la Resignificación del Valle de Cuelgamuros-, porque forma parte inescindible del pacto internacional alcanzado con la Santa Sede. La situación no es comparable a la del Hotel Santa María del Paularsito al lado de la Abadía benedictina del Paular. Permítame recordarla. En el año 2014 la Comisión de Patrimonio del Ministerio de Cultura provocó el cierre del Hotel Santa María de El Paular donde los jóvenes que contraían matrimonio en la Iglesia del Real Monasterio del Paular de dicha Abadía Benedictina celebraban su boda. Tras el cierre, determinadas personas se llevaron tapices, otras arrancaron apliques y hasta grifos. Fue un dolor contemplar aquel expolio. El mobiliario y objetos de mayor valor fueron subastados. Cincuenta familias perdieron sus ingresos. Sólo dos fueron reubicadas con trabajo en hoteles de Barcelona. Eso es lo que se pretende hacer con todo el ajuar y los bienes de la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Pero no es posible porque que se cedieron a la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Desconozco qué planes de reparto de bienes -que incluye la hospedería-, y ajuares ha hecho la Comisión Interministerial para la Resignificación del Valle de Cuelgamuros, que recuerdo, tiene prohibido por Ley adoptar acuerdos que afecten directamente a terceros. Pero, insisto, la extinción de la Fundación de la Santa Cruz no es posible; y el reparto de sus bienes, tampoco, aunque sea uno de los objetivos de una Comisión Interministerial creada por el Consejo de Ministros para ejecutar una Ley. No son cuestiones negociables porque la Fundación y todos los bienes de la que es titular forman parte de ese pacto internacional con la Santa Sede; y, además, gozan de la protección del Tratado Internacional como inviolables: todo en el Valle de los Caídos está ordenado al culto a Dios con la mayor solemnidad.

Entonces, siendo realistas, ¿hay alguna posibilidad real de parar todo el infame proceso de resignificación?

Si se aplica la Ley y el Derecho no cabe resignificar nada. Ahora que hay nuevo Abad es él la máxima autoridad de una Abadía que es “exenta” y “territorial” ostentando una concesión administrativa indefinida sobre el territorio especificado en el Decreto Ley de 23 de agosto de 1957 y normas y convenios posteriores de desarrollo -que no cabe derogarlos por ser una obligación internacional ante la Santa Sede para siempre-, cuya titular es la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.

¿Cuáles son las siguientes acciones que espera realizar y qué resultados espera?

El Tribunal Supremo considera que no estoy legitimada. Pero debe interpretar los derechos fundamentales de acuerdo con la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos humanos. Voy a recurrir el Auto de inadmisión. Y espero no se asuste y sea estimado. Digo con el debido respeto que no se asuste porque cuando pedí que se completara el expediente administrativo no exigió que se completara. Y la ley le dota de medios para exigir que se complete.

¿Cuál sería su plan B en caso de que no prospere esta vía?

Rezar. En realidad este plan B llevo ejecutándolo de forma paralela. Rezar por la paz y rezar para que los pastores defiendan a la Iglesia como debe ser defendida.

Los católicos no somos un grupo de creyentes novatos de una nueva confesión que ha alcanzado el número de cien personas para que sea reconocida por el Estado, como algunos pretenden hacernos creer. No se nos puede tratar como a pordioseros; y al Señor, menos. El estado de alguno de los techos, barandillas, etc. de algunas zonas del Valle de los Caídos es propio de pordioseros, porque no se mantienen. No puede ser que con nuestros impuestos se estén realizando donativos a Organizaciones Internacionales mientras se deja que el Valle de los Caídos se deteriore.

La Santísima Virgen María vino a Zaragoza el dos de enero del año cuarenta y nos regaló el Pilar. Desde entonces la fe se estableció en España con especial arraigo y la difundimos por todo el mundo; somos la nación predilecta de la Virgen, pero, también, una de las que más dolor le está causando.

Mi recurso debería prosperar en un Estado de Derecho. Si no prosperara espero haber despertado a algunas personas que hasta el momento no han actuado, o han actuado confundidas, para que ejerzan la defensa de la Iglesia Católica como el Señor, la Santísima Virgen María y los católicos nos merecemos.

Por Javier Navascués

martes, 12 de mayo de 2026

Mons. Schneider acusa al Vaticano de cruzar una “línea roja” doctrinal con el informe sinodal sobre homosexualidad

 INFOVATICANA



El obispo Athanasius Schneider ha lanzado una durísima crítica contra el informe final del Grupo de Estudio nº9 del Sínodo sobre la Sinodalidad, acusando al Vaticano de promover una reinterpretación de la doctrina católica sobre la homosexualidad y de abrir la puerta a un “relativismo moral total”.

En una extensa entrevista concedida a la periodista Diane Montagna, el obispo auxiliar de Astaná denunció que el documento publicado el pasado 5 de mayo por la Secretaría General del Sínodo representa un ataque directo contra la Revelación divina y contra la enseñanza constante de la Iglesia sobre la moral sexual.
“El informe final ha cruzado inequívocamente la línea entre la ortodoxia y la herejía”, afirmó Schneider.
El informe sinodal que ha reavivado la polémica

El documento cuestionado fue elaborado por el Grupo de Estudio nº9, uno de los equipos creados durante el pontificado de Francisco para analizar cuestiones doctrinales, pastorales y éticas surgidas durante el Sínodo sobre la Sinodalidad.

Entre sus integrantes figuraban el cardenal Carlos Castillo Mattasoglio, arzobispo de Lima; el arzobispo Filippo Iannone; y el teólogo moralista Maurizio Chiodi, profesor del Instituto Pontificio Juan Pablo II y conocido por haber defendido públicamente que determinados actos homosexuales podrían considerarse moralmente positivos en ciertas circunstancias.

El texto fue recibido con entusiasmo por sectores eclesiales favorables a una revisión de la pastoral homosexual. Uno de los apoyos más visibles llegó del jesuita James Martin, quien lo calificó inmediatamente como “un gran paso adelante”.

La controversia se intensificó cuando salió a la luz que uno de los testimonios incluidos en el informe pertenecía al hombre que apareció en la portada del New York Times junto a su pareja del mismo sexo recibiendo una bendición de James Martin apenas un día después de la publicación de Fiducia Supplicans.

“Una rebelión contra el orden de la creación”

El obispo kazajo sostuvo que el informe no se limita a proponer cambios pastorales o un lenguaje más inclusivo, sino que intenta introducir una transformación doctrinal de fondo respecto a la moral sexual católica.

En sus declaraciones, acusó directamente a la Secretaría del Sínodo de alinearse con la agenda ideológica LGBT promovida internacionalmente desde ámbitos políticos, culturales y mediáticos.

“El Secretariado del Sínodo está colaborando con grupos de presión en una verdadera rebelión contra la obra de creación de Dios, contra el bello y sabio orden de los dos sexos, hombre y mujer”, afirmó.

Según Schneider, el aspecto más grave del documento es que pone indirectamente en cuestión el valor permanente de los textos bíblicos sobre la homosexualidad mediante lo que definió como una “exégesis de la duda”.

El obispo señaló especialmente un pasaje del informe donde se afirma que es necesario “ir más allá de una mera repetición” de la actual presentación doctrinal y tener en cuenta nuevas interpretaciones exegéticas.

A juicio de Schneider, este planteamiento implica atribuir al hombre la capacidad de redefinir el bien y el mal al margen de la Revelación divina.

“Ese método ocupa el lugar de Dios y presume proclamar lo que es bueno y lo que es malo. Eso es precisamente lo que hizo la serpiente en el Jardín del Edén”, advirtió.

Críticas a Fiducia Supplicans y al proceso iniciado durante el pontificado de Francisco

Schneider vinculó el nuevo informe con el proceso abierto durante el pontificado de Francisco en torno a las bendiciones a parejas homosexuales y otras cuestiones relacionadas con la moral sexual.

En particular, cargó duramente contra Fiducia Supplicans, el documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe que autorizó bendiciones no litúrgicas para parejas en situaciones irregulares, incluidas parejas del mismo sexo.

El obispo auxiliar de Astaná sostuvo que aquel texto ya representaba un intento de normalizar progresivamente las relaciones homosexuales dentro de la vida eclesial.

“Fiducia Supplicans es una burla al sentido común”, afirmó, argumentando que el documento pretende distinguir artificialmente entre bendecir a una pareja y bendecir la relación misma que constituye a esa pareja.

En su opinión, el nuevo informe sinodal supone un paso todavía más profundo, ya no solo en el plano pastoral, sino en el doctrinal.

Schneider considera que existe una estrategia gradual destinada a acostumbrar a los fieles a considerar moralmente aceptables las relaciones homosexuales, o al menos tolerables en determinados casos.

“De esta manera se abre la puerta al relativismo moral total”, alertó.

Una advertencia directa al Papa León XIV

Schneider dirigió además un llamamiento explícito al Papa León XIV para que intervenga y frene lo que considera una deriva doctrinal dentro de estructuras oficiales del Vaticano.

“El primer deber de León XIV es proteger a la Iglesia y a las almas de esta descarada doctrina gnóstica”, aseguró.

El obispo comparó la situación actual con antiguas crisis doctrinales sufridas por la Iglesia y advirtió de que el silencio de muchos cardenales y obispos está permitiendo la expansión de errores graves sobre la moral católica.

Según Schneider, si la jerarquía no actúa con claridad y firmeza, las futuras generaciones podrían contemplar esta época como un momento de profunda confusión doctrinal dentro de la Iglesia.

“Es posible que las generaciones futuras miren nuestra época y digan: ‘El mundo entero suspiró y se sorprendió de cómo había abolido el Sexto Mandamiento de Dios’”, afirmó.

La crisis doctrinal y la cuestión de la Fraternidad San Pío X

Schneider relacionó también este nuevo episodio con la crisis de confianza existente entre numerosos fieles tradicionales y las estructuras vaticanas.

En este contexto, consideró que documentos como el informe del Grupo nº9 refuerzan la percepción de “estado de emergencia” doctrinal denunciada desde hace años por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.

El obispo sostuvo que resulta imposible ignorar la gravedad de la situación actual y advirtió de que la falta de una condena clara por parte de la Santa Sede podría provocar una pérdida aún mayor de confianza entre sacerdotes y fieles.

“Si la Santa Sede no condena inequívocamente este informe, muchos católicos auténticamente fieles perderán la confianza en quienes ocupan cargos en el Vaticano”, afirmó.

Una de las voces más críticas del actual proceso sinodal

En los últimos años ha denunciado repetidamente iniciativas relacionadas con las bendiciones a parejas homosexuales, el Camino Sinodal alemán y diversas propuestas de reforma moral y disciplinaria promovidas desde ámbitos progresistas de la Iglesia europea.

Su intervención sobre el informe del Grupo de Estudio nº9 supone hasta ahora una de las críticas más severas formuladas públicamente por un obispo contra uno de los documentos emanados del entorno sinodal vaticano.