BIENVENIDO A ESTE BLOG, QUIENQUIERA QUE SEAS



Mostrando entradas con la etiqueta Eutanasia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eutanasia. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de marzo de 2026

La Fundación Pablo VI señala a los padres de Noelia por la relación con su hija y a Abascal por culpar al Estado



La Fundación Pablo VI ha publicado un texto que, bajo apariencia de reflexión bioética, termina derivando en un posicionamiento difícil de sostener tanto en términos intelectuales como morales. El artículo, firmado por José Ramón Amor Pan, aborda el caso de Noelia Castillo —la joven de 25 años eutanasiada en un hospital propiedad de la Orden de los camilos— y lo presenta como un “fracaso colectivo”. Sin embargo, al descender del plano teórico al concreto, introduce afirmaciones que alteran el eje del análisis y desplazan la responsabilidad hacia unos padres que todavía lloran el cadaver de su hija eutanasiada.

El autor dice literalmente:
Una penúltima reflexión tiene que ver con lo que escribió Santiago Abascal (presidente de Vox) en sus redes sociales: “Estoy muy afectado por esta noticia. El Estado le quita una hija a sus padres. Los Menas la violan. Y la solución que le da el Estado es suicidarla. La España de Sánchez es una película de terror”. Salvo la primera afirmación, el resto no es de recibo ni resulta un lenguaje éticamente aceptable. Mucho menos la segunda de las frases, “El Estado le quita una hija a sus padres”, pues estamos, por un lado, ante una decisión autónoma de Noelia y, por otro lado, como resulta público y notorio, estamos ante unos padres que no han sabido o no han podido construir una buena relación con su hija. Los políticos harían bien en no tensionar lo que ya es una realidad súper compleja y trágica en sí misma.
El texto afirma que los padres “no han sabido o no han podido construir una buena relación con su hija”. En un contexto marcado por depresión grave, institucionalización, intento de suicidio, agresión sexual y una decisión final de eutanasia, colocar a la familia directa como elemento explicativo equivale a cargar sobre ellos una responsabilidad implícita. Se trata de una forma de culpabilización que, además, se formula cuando la hija ha muerto y los padres quedan expuestos públicamente sin posibilidad de réplica. Esa afirmación, presentada como algo “público y notorio”, opera como una conclusión impuesta, temeraria, falta de prudencia y caridad pero sobre todo desenfocada sobre los verdaderos responsables.

El objetivo del artículo es desplazar el foco desde la responsabilidad institucional hacia la culpabilidad del entorno familiar. Pero el caso contiene una cadena de decisiones públicas perfectamente identificables: tutela por parte de la administración donde fue violada, paso deficiente por el sistema asistencial, evaluación médica negligente, autorización por comisiones autonómicas y validación judicial en varias instancias. Ese recorrido define el marco real del caso. Introducir a los padres como pieza central del problema altera la lectura de los hechos y reduce la exigencia sobre el funcionamiento del sistema.

Por si fuera poco, en ese mismo texto se introduce una valoración sobre las declaraciones de Santiago Abascal, cuya crítica al papel del Estado es calificada como inaceptable. La secuencia objetiva del caso incluye intervención estatal desde la minoría de edad, incapacidad para evitar situaciones de extrema vulnerabilidad y una resolución final mediante eutanasia. Señalar esa secuencia no es una exageración, es una lectura de los hechos. El artículo opta por desautorizar esa lectura mientras mantiene una acusación no probada sobre la familia directa. El resultado es una inversión del plano de exigencia: se suaviza la responsabilidad institucional y se intensifica una temeraria imputación muy poco caritativa a la familia, ¿ésta es la forma de pensar de la jerarquía eclesiástica, del presidente de la ACdP y de los miembros de una fundación eclesial tan significativa?

El posicionamiento adquiere un alcance mayor al situarse dentro de la Fundación Pablo VI, una entidad cuyo patronato concentra a una parte significativa del liderazgo eclesial español. La preside Ginés Ramón García Beltrán y forman parte de él figuras de primer nivel como Luis Argüello García, presidente de la Conferencia Episcopal Española, José Cobo Cano, José Luis Retana Gozalo, Juan Antonio Martínez Camino, Jesús Fernández González, Joseba Segura Etxezarraga y José María Gil Tamayo. Junto a ellos, participan Alfonso Bullón de Mendoza, Jesús Avezuela Cárcel, Fernando Fuentes Alcántara y Alfonso Carcasona García.

Este patronato no es una instancia simbólica. Define la orientación de la institución y respalda el marco en el que se publican sus contenidos. Cuando desde un entorno de esta naturaleza se difunde un texto que introduce juicios no fundamentados sobre una familia en duelo y, al mismo tiempo, corrige a quien dirige su crítica hacia el verdadero culpable, la cuestión deja de ser anecdótica. Refleja un criterio de enfoque. El caso de Noelia exige precisión en la atribución de responsabilidades y prudencia en el tratamiento de las personas implicadas. El texto opta por una línea distinta: fija el foco en los padres y rebaja la crítica institucional y legal mediante la descalificación del discurso político que la formula y, de paso, intenta criticar a Santiago Abascal, que parece algo de moda en el entorno clericalista. Un delirio preocupante.

Miguel Escrivá

jueves, 26 de marzo de 2026

Hoy, a las 18:00 horas, Noelia Castillo morirá al recibir la eutanasia



Cuando era menor de edad, sus padres perdieron su tutela a raíz de un divorcio complicado. Por ello, pasó a estar en un centro tutelado. 

En el 2022, sufrió una violación grupal y, posteriormente, se intentó quitar la vida lanzándose por un quinto piso. Algo que le ocasionó estar en silla de ruedas y, según asegura, tener dolores constantes.

Además, está diagnosticada con trastorno límite de la personalidad y trastorno obsesivo compulsivo. En 2024, Noelia solicitó la eutanasia a la Comisión de Garantía y Evalución de Cataluña y, tres meses después, su asesinato fue aceptado. 

Ahí, empezó una batalla judicial con su padre, quién está totalmente en contra de esta decisión. Él ha recurrido en varias ocasiones la eutanasia a su hija, tanto frente al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña como ante el Tribunal Europea de Derechos Humanos. 

Sin embargo, parece que su intento no ha servido porque ese mismo órgano avaló la eutanasia. Noelia va a morir hoy a las 18:00 de la tarde. Su historia, además de reabrir el debate de la eutanasia como asesinato asistido, debería también hacernos a todos replantearnos en qué estamos fallando como sociedad.

Duración 6:45 minutos

El caso Noelia: el ejemplo del fracaso como sociedad



DURACIÓN 2:27 MINUTOS


Si nada lo cambia, Noelia Castillo recibirá esta tarde a partir de las 6 de la tarde la eutanasia. Tiene 25 años, paraplejia y un pasado oscuro que hace de su vida un continúo sufrimiento en palabras de la propia víctima.

Porque sí, ante todo, Noelia es una víctima de una sociedad y unas leyes cada vez más deshumanizadas.

Pero quizá, para entender cómo ha llegado hasta este punto es importante reconstruir su pasado. 

Su infancia fue feliz pero no tanto la adolescencia, marcada por el divorcio de sus padres y la pérdida de la casa en la que vivía con sus padres por motivos económicos. Pero sin duda, las gotas que colmaron el vaso fueron dos agresiones sexuales, la primera de ellas por una de sus exparejas, y la segunda, aún más traumática, una de carácter múltiple. Hay quién dice que esta agresión fue por tres menas en el propio centro tutelado dónde ella estaba tras perder sus padres la tutela, mientras otros dicen que en una discoteca. Lo cierto es que, fuera donde fuese, Noelia Castillo no contó con ni con la ayuda ni con la protección necesaria.


La Justicia avala la eutanasia de Noelia horas antes de su aplicación y la CEE expresa “profundo dolor”



La eutanasia de Noelia, una joven de 25 años en Barcelona, se aplicará este jueves a las 18:00 horas después de que la Justicia haya rechazado en las últimas horas el último intento de su padre por frenar el procedimiento, según informa El Mundo. La decisión judicial despeja cualquier obstáculo para la ejecución de la muerte asistida, tras más de dos años de batalla en los tribunales.

La resolución se produce en un contexto de creciente preocupación social y eclesial. La Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha hecho pública una nota en la que afirma que contempla “con profundo dolor la situación de Noelia”, subrayando que su caso “no puede ser interpretado solo en clave de autonomía individual”.

La Justicia rechaza el último recurso del padre

El juzgado de Barcelona ha desestimado este mismo jueves una nueva petición del padre de la joven, presentada a través de Abogados Cristianos, para suspender la eutanasia. La solicitud se producía apenas horas antes de su aplicación.

Se trata del segundo intento reciente del progenitor para frenar el procedimiento, después de que una primera petición, presentada el pasado 19 de marzo, también fuera rechazada por la magistrada.

Con esta última decisión judicial, queda firme la autorización concedida en julio de 2024 por la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, que aprobó por unanimidad la solicitud de eutanasia presentada por Noelia en abril de ese mismo año.


La Conferencia Episcopal advierte: “No es un acto médico”

Ante la inminente aplicación de la eutanasia, la Conferencia Episcopal Española ha publicado una nota en la que insiste en que “la eutanasia y el suicidio asistido no son un acto médico, sino la ruptura deliberada del vínculo del cuidado”.

Los obispos subrayan que el caso de Noelia no responde a una enfermedad terminal, sino a una situación de sufrimiento que “reclama atención, tratamiento y esperanza”, y advierten de que presentar la muerte como solución constituye “una derrota social”.

Asimismo, recuerdan que la dignidad de la persona “no depende de su estado de salud ni de su percepción subjetiva de la vida”, y reclaman una respuesta basada en el acompañamiento, los cuidados adecuados y el apoyo integral.

Llamamiento a una cultura del cuidado

La Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida ha expresado su cercanía a la joven y a su familia, al tiempo que ha hecho un llamamiento a reforzar los recursos de atención psicológica y las redes de apoyo.

“Cuando la vida duele, la respuesta no puede ser acortar el camino, sino recorrerlo juntos”, concluyen los obispos, en un mensaje que apela a la responsabilidad de toda la sociedad ante situaciones de sufrimiento extremo.

-------

A continuación un vídeo corto sobre este tema de la "eutanasia", por Julio Ariza

Duración 6:12 minutos



Reig-Pla pide oración por Noelia y Argüello afirma que «un médico no puede ser brazo ejecutor de una sentencia de muerte»


 
 
El presidente de la CEE advierte de que normalizar la muerte como solución al sufrimiento abre la puerta a que «todo esté permitido» y pide oración por la joven de 25 años que este jueves recibe la eutanasia. Mons. Reig Pla invita también a rezar.


El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, ha reaccionado con firmeza ante el anuncio de la eutanasia de Noelia, la joven de 25 años que este jueves se somete a dicho procedimiento tras un complejo proceso marcado por el trauma de una violación grupal. El Arzobispo de Valladolid ha advertido de las consecuencias de normalizar la muerte como salida al sufrimiento y ha hecho una llamada pública a la oración.

Mons. Reig-Pla, obispo emérito de Alcalá de Henares ha hecho llegar un comunicado en el que además de referir el magisterio reciente de la Iglesia universal y de la Iglesia en España con respecto a la eutanasia conmina a rezar por Noelia:

¡DETENEOS, POR EL AMOR DE DIOS!

Unidos al Santo Padre León XIV, Mons. Juan Antonio Reig Pla, invita a orar a los fieles católicos con intenso amor y espíritu de piedad por Noelia y en prevención de todo suicidio. Convencido de que la misericordia de Dios es infinita y de que su amor lo puede todo, invita igualmente a acudir a la intercesión de la Virgen María para que proteja a su familia y a todos los sanitarios de modo que en todo momento nadie se sienta abandonado y así triunfe la dignidad de la vida humana.

Oremos con el Papa León XIV:

Por la prevención del suicidio

«Oremos para que las personas que están combatiendo con pensamientos suicidas encuentren en su comunidad el apoyo, el cuidado y el amor que necesitan y se abran a la belleza de la vida».

«Señor Jesús, Tú que invitas a los cansados y agobiados a acercarse a Ti y descansar en Tu Corazón, te pedimos este mes por todas las personas que viven en la oscuridad y la desesperanza, especialmente por quienes están combatiendo con pensamientos suicidas. Haz que encuentren siempre una comunidad que los acoja, los escuche y acompañe. Danos a todos un corazón atento y compasivo, capaz de ofrecer consuelo y apoyo, también con la ayuda profesional necesaria. Que sepamos estar cerca con respeto y ternura, ayudando a sanar heridas, crear lazos y abrir horizontes. Que juntos podamos redescubrir que la vida es un don, que sigue habiendo belleza y sentido, aún en medio del dolor y sufrimiento. Sabemos bien que quienes te seguimos también somos vulnerables a la tristeza sin esperanza. Te pedimos que nos hagas siempre sentir Tu amor para que, a través de Tu cercanía hacia nosotros, podamos reconocer y anunciar a todos el amor infinito del Padre que nos lleva de la mano a renovar la confianza en la vida que nos das. Amén.» (noviembre 2025)

«Todo está permitido» si la muerte es la solución

A través de su cuenta en la red social X, Argüello ha lanzado un mensaje directo tanto a la sociedad como al ámbito sanitario. «Si la muerte provocada es la solución a los problemas, todo está permitido», ha señalado el prelado, que ha puesto especial énfasis en la responsabilidad del personal médico: «Un médico no puede ser brazo ejecutor de una sentencia de muerte por muy legal, empoderada y compasiva que parezca».

El Arzobispo ha cerrado su intervención reconociendo el dolor de la joven, pero rechazando que la eutanasia constituya una respuesta adecuada: «Su sufrimiento estremece, pero su verdadero alivio no es el suicidio».

Si la muerte provocada es la solución a los problemas, todo está permitido. Un médico no puede ser brazo ejecutor de una sentencia de muerte por muy legal, empoderada y compasiva que parezca. Oremos por Noelia, su sufrimiento estremece, pero su verdadero alivio no es el suicidio.— Mons. Luis Argüello (@MonsArguello) March 26, 2026

La CEE denuncia una «sociedad del bienestar» incapaz de cuidar

En la misma línea, la CEE, a través de su Oficina de Información, ha vinculado el caso de Noelia con lo que considera una crisis de acompañamiento en el sistema actual. «Hoy en España, la muerte se presenta como solución al sufrimiento», ha lamentado la institución, que ha calificado la situación como «una dignidad infinita abocada a la muerte por una «sociedad del bienestar» incapaz de cuidar y de amar».

Frente a este diagnóstico, la Conferencia Episcopal ha apelado a «la esperanza que brota del encuentro con la Vida».
La Jornada por la Vida como telón de fondo

Estas reacciones llegan inmediatamente después de la celebración, el pasado 25 de marzo, de la Jornada por la Vida, que este año se ha desarrollado bajo el lema «La vida, un don inviolable». En los materiales elaborados por la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida, los obispos han defendido que la protección de la vida no es solo una cuestión de fe, sino una «exigencia de la recta razón y de la ciencia».

Los prelados han subrayado que «la biología defiende unánimemente que, desde el momento de la fecundación, existe un organismo humano vivo e independiente». Aunque el texto de la Jornada incide especialmente en la preocupación por la tendencia a elevar el aborto a la categoría de derecho, la mirada de la CEE se extiende a todas las etapas de vulnerabilidad humana.

Una «alianza social para la esperanza»

Los obispos españoles han manifestado su voluntad de promover una «alianza social para la esperanza» que garantice que ninguna mujer tenga que recurrir al aborto por soledad y que, en casos de sufrimiento extremo como el de Noelia, el sistema ofrezca las condiciones necesarias para que los jóvenes puedan proyectar su vida con dignidad y apoyo real.

Nota de la Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida: «contemplamos con profundo dolor la situación de Noelia»

A media manaña la CEE emitía la siguiente nota

Celebrábamos ayer la Jornada por la Vida, en el contexto de la Solemnidad de la Encarnación del Señor, con el lema: «La vida, un don inviolable». Hoy contemplamos con profundo dolor la situación de Noelia, esta joven de 25 años cuya historia refleja una acumulación de sufrimientos personales y carencias institucionales que interpelan a toda la sociedad. Su situación no puede ser interpretada solo en clave de autonomía individual, sino que exige una mirada más honda, capaz de reconocer el peso del sufrimiento psicológico, la soledad y la desesperanza.

1. Queremos subrayar que la eutanasia y el suicidio asistido no son un acto médico, sino la ruptura deliberada del vínculo del cuidado, y constituyen una derrota social cuando se presentan como respuesta al sufrimiento humano. En este caso, no estamos ante una enfermedad terminal, sino ante heridas profundas que reclaman atención, tratamiento y esperanza.

2. La dignidad de la persona humana no depende de su estado de salud, ni de su percepción subjetiva de la vida, ni de su grado de autonomía. Es un valor intrínseco que exige ser reconocido, protegido y promovido en toda circunstancia. Por ello, la respuesta verdaderamente humana ante el sufrimiento no puede ser provocar la muerte, sino ofrecer cercanía, acompañamiento, cuidados adecuados y apoyo integral.

3. Deseamos manifestar nuestra cercanía a Noelia y a su familia, asegurándoles nuestra oración, afecto y compromiso con una cultura del cuidado que no abandona a nadie. Al mismo tiempo, hacemos un llamamiento a toda la sociedad para reforzar los recursos de atención psicológica, el acompañamiento humano y las redes de apoyo, especialmente para las personas más vulnerables.

Cuando la vida duele, la respuesta no puede ser acortar el camino, sino recorrerlo juntos. Solo así podremos construir una sociedad verdaderamente justa, donde nadie se sienta solo ni descartado.

martes, 8 de abril de 2025

«La eutanasia no es una muerte digna, sino un acto contrario a la dignidad humana»


Los Obispos del Uruguay han publicado una declaración conjunta en la que se posicionan frente al actual debate legislativo sobre la eutanasia. En su mensaje subrayan el valor sagrado de toda vida humana y reivindican el papel fundamental de la medicina paliativa, la familia y el acompañamiento espiritual en el proceso de morir.


(InfoCatólica) Los prelados rechazan el proyecto de ley que pretende legalizar la eutanasia en el país y apuestan por una mayor difusión de los cuidados paliativos y del acompañamiento integral al final de la vida

El texto, Afrontar con amor el final de la vida, arranca recordando que la dignidad de la persona humana es intrínseca y no depende de ninguna condición externa. Esta verdad, accesible a la razón y fundamento de los derechos humanos, se ve reforzada por la fe cristiana, que proclama que Dios otorga una dignidad infinita a cada ser humano. «La vida humana es bella e irrepetible, pero limitada y acompañada de sufrimientos», señalan, y añaden que es necesaria una conciencia social que acoja, proteja y acompañe a la persona durante toda su existencia, incluida la etapa final.

Frente a la eutanasia, los obispos proclaman su «esperanzador sí» a los cuidados paliativos. Defienden esta rama de la medicina como una forma de «humanizar el proceso de la muerte» y destacan el valor de la sedación paliativa cuando se presenta un sufrimiento clínico refractario. Esta práctica, correctamente indicada y aplicada, cuenta con base ética y científica, siempre que exista consentimiento del paciente o su familia y no implique la suspensión de los cuidados básicos.

Asimismo, los prelados advierten contra la concepción de la dignidad humana basada exclusivamente en la autonomía personal, recordando que las enfermedades y otras circunstancias pueden limitar dicha autonomía. En este sentido, subrayan que la eutanasia implica actos que afectan también a terceros y que pueden causar daños morales y sociales.

En su «firme no», denuncian tanto la obstinación terapéutica —el uso desproporcionado de tratamientos ineficaces— como la eutanasia activa, que definen como «la acción u omisión que acelera o causa la muerte de un paciente». Esta práctica, según recuerdan, es contraria a la ética médica vigente en Uruguay y al compromiso del médico de no causar la muerte. «Matar al enfermo no es ético ni siquiera para evitarle el dolor», insisten.

Los obispos muestran su preocupación ante el actual proyecto de ley que busca legalizar la eutanasia, y alertan de sus consecuencias jurídicas y sociales. En su opinión, esta normativa redefine arbitrariamente la muerte como «natural» cuando ha sido provocada, y establece criterios discriminatorios que podrían presionar a los más vulnerables. «Una vez que se empieza a distinguir entre vidas con y sin calidad suficiente, se abre la puerta a abusos y a una pendiente resbaladiza», advierten.

En la parte final del comunicado, los prelados reivindican también el papel de la asistencia espiritual como parte del cuidado integral al final de la vida. Recuerdan que muchas personas, ante el sufrimiento y la proximidad de la muerte, desean apoyo religioso. En ese contexto, la Iglesia desea ofrecer esperanza desde la fe cristiana y acompañar a los enfermos con amor y cercanía.

La declaración concluye con una oración a Dios, pidiendo que ilumine a los legisladores en su responsabilidad y fortalezca a todos los que, desde distintos ámbitos, defienden la vida y la dignidad de las personas hasta su último aliento.

martes, 26 de noviembre de 2024

De tabú a ley: así se impuso la eutanasia en España con la estrategia de la ventana de Overton | José María Romero



La semana pasada escribía un artículo en Adelante España sobre la derecha cultural y cómo la izquierda había ganado la batalla cultural al usar la ventana de Overton.

Desde entonces, han sido muchos los que habéis preguntado en qué consiste eso de la ventana de Overton. La mejor explicación es verlo con un caso práctico: la eutanasia, que, en unos años, pasó de lo impensable a lo normalizado en España. Esta transformación no fue espontánea, sino el resultado de una estrategia social, política y mediática que se ajusta al modelo conocido como la Ventana de Overton. Este concepto explica cómo las ideas, independientemente de lo controvertidas que sean, pueden evolucionar desde el rechazo absoluto hasta su aceptación como política pública.

La ventana de Overton es una estrategia bien diseñada que puede extenderse durante años e, incluso, varias décadas. Comprender su naturaleza de largo plazo es crucial para identificar cómo se manipulan y moldean los valores y el discurso cultural con fines ideológicos.

En el caso de la eutanasia, el proceso se desarrolló mediante la aplicación de técnicas de sensibilización, el cambio de narrativas, manipulación de lenguaje y una constante legitimación social ficticia. Analizar este caso permite entender no solo los mecanismos detrás del cambio legislativo, sino también cómo se moldean los valores de una sociedad. No es casualidad.

La Ventana de Overton: Transformación paso a paso. La Ventana de Overton define un proceso de transformación que atraviesa seis fases: impensable, radical, aceptable, sensato, popular y política pública. En cada etapa, las ideas evolucionan gracias a la introducción de nuevas narrativas, el uso estratégico de casos paradigmáticos y el apoyo de actores clave. Veamos en el caso de España que fue lo que ocurrió.

1. De lo impensable a lo radical. En los años 80 y 90, la eutanasia era un tema tabú y era visto como impensable. Las voces a favor de la eutanasia eran marginales. Se consideraba un atentado contra la vida humana y opuesta a los valores de la dignidad humana, según la mentalidad, aún provida, de aquella época. Las posturas dominantes eran fuertemente favorables a la vida, con un fuerte peso aún de la moral cristiana. Sin embargo, el caso de Ramón Sampedro, quien quedó tetrapléjico tras un accidente y solicitó públicamente la eutanasia, marcó un antes y un después. Su historia, amplificada convenientemente por los medios y llevada al cine con Mar Adentro, abrió el debate desde una perspectiva emocional.

En el paso de lo impensable a lo radical dentro de la ventana de Overton, se recurre muchas veces a grupos que realizan acciones estrafalarias, provocadoras y diseñadas para generar un impacto mediático inmediato (Por ejemplo, el grupo Femen y sus protestas con los pechos al descubierto, el acto de arrojar pintura a los cuadros de los museos, bloquear los camiones que transportan gallinas, abrazar árboles, entre otras acciones). Estas iniciativas, de grupos subvencionados – y no espontáneos-, aunque puedan parecer absurdas o chocantes, tienen como objetivo inicial romper el silencio en torno a un tema hasta entonces tabú. Al lograr titulares y debates, aunque sea desde el rechazo, introducen el primer mensaje en la agenda mediática. Este ruido inicial, por extremo que sea, siembra la semilla para futuras discusiones más moderadas, allanando el camino hacia la aceptación gradual de lo que antes era impensable.

2.De lo radical a lo aceptable. Durante la década de 2000 comenzó a considerarse aceptable. En este período se intensificaron los debates sobre lo que le pasaron a llamar la «muerte digna», con la incorporación de términos como «calidad de vida» y «autonomía personal»

En el proceso de desplazar lo radical hacia lo aceptable dentro de la ventana de Overton, los seminarios y congresos científicos juegan un papel crucial como herramientas de legitimación. Estas reuniones, cuidadosamente organizadas, presentan estudios y conclusiones que, bajo un barniz de rigurosidad académica, avalan las posturas ideológicas que se pretenden normalizar. A menudo, se financian investigaciones alineadas con el objetivo buscado, mientras se desacreditan o invisibilizan otras perspectivas. Así, lo que inicialmente era inaceptable se reviste de credibilidad, ganando adeptos y allanando el camino hacia su aceptación social e institucional. Esos estudios, informes y documentos serán repetidos incansablemente por medios, políticos y administraciones, convirtiéndose en auténticos mantras. Como bien se dice, “una mentira repetida mil veces, se convierte en verdad”.

Simultáneamente, la aprobación de leyes de eutanasia en países europeos como los Países Bajos y Bélgica ofreció ejemplos concretos que sirvieron como modelo. Esto ayudó a que España comenzara a considerar la posibilidad de legislar sobre el tema. Fue la época de la promoción de la sensibilización social.

3. De lo aceptable a lo sensato. En la década de 2010, la eutanasia se hizo popular gracias a movimientos sociales que la incluyeron en la agenda pública. Las campañas de organizaciones como la Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) ganaron fuerza. Estas campañas pusieron el foco en casos individuales de sufrimiento extremo, presentando la eutanasia como una solución compasiva y válida. Al mismo tiempo, las encuestas debidamente realizadas y «cocinadas» comenzaron a reflejar un aumento en el apoyo social, superando el rechazo de los sectores providas. Se consolidó como un tema sensato y necesario para garantizar derechos individuales. En esta época se consiguió dar la sensación de un respaldo social lo suficientemente mayoritario.

4. De lo sensato a lo popular y política pública. El respaldo social y político culminó en la aprobación de la Ley de Regulación de la Eutanasia, que institucionalizó el derecho a morir dignamente. En 2020, la coalición socialista-comunista de gobierno liderada por PSOE y Unidas Podemos incluyó la legalización de la eutanasia en su agenda. El proyecto de ley fue aprobado en diciembre de ese año, y en marzo de 2021 se convirtió en una realidad legislativa. La Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia otorgó a los ciudadanos con enfermedades terminales o sufrimiento crónico e irreversible el derecho a solicitar asistencia para morir.

Como se puede observar, han sido necesarios más de 40 años de trabajo constante para imponer la eutanasia en España. Este logro ha implicado una terminología nueva, la movilización de grupos sociales, el respaldo persistente de medios de comunicación, el apoyo estratégico de figuras públicas y la complicidad activa de algunos partidos políticos. Todo ello, por supuesto, siguiendo una hoja de ruta meticulosamente diseñada, donde cada paso ha estado orientado a normalizar esta práctica en la sociedad y a debilitar la defensa de la vida como valor esencial.

Además, la normalización de la eutanasia en España se apoyó en varias estrategias que fueron erosionando la resistencia inicial. Las principales fueron:

  • Los argumentos sentimentales y las emociones prevalecen sobre los racionales en la configuración del debate público, y la Ventana de Overton se mueve principalmente a través de ideas fuerza emocionales. Casos como el drama de una niña violada utilizado para justificar el aborto, o la conmovedora historia de un hombre tetrapléjico para legitimar la eutanasia, son ejemplos de cómo se apela al corazón antes que a la mente. La derecha, al enfrentarse a estos argumentos con una respuesta puramente racional y científica, ha perdido terreno, incapaz de competir con la carga emocional que mueve a las masas. Para revertir esta tendencia, es imprescindible adaptar las estrategias y elaborar mensajes que conecten emocionalmente con el público, reservando los argumentos racionales para los niveles donde sean efectivos. La batalla cultural exige inteligencia, pero también sensibilidad en la comunicación.
  • Controlar el marco del discurso. Esto implica decidir qué se discute, cómo se discute y qué posturas son consideradas legítimas o inadmisibles. Este poder es un arma decisiva que, en manos de quienes dominan los medios, las instituciones y la cultura, inclina la balanza antes de que la otra parte tenga oportunidad de presentar sus argumentos. En este contexto, la derecha cultural siempre ha participado en el debate, sin desafiar activamente las reglas preestablecidas, sin cuestionar al árbitro y sin proponer un marco alternativo donde sus ideas puedan tener una oportunidad justa de ser escuchadas y aceptadas. Ha sido como los primeros cristianos en los circos romanos, destinados a ser devorados por los leones. Con ello, además de ofrecer un espectáculo, han logrado casi siempre un éxito asegurado.
  • Humanización del debate: Los medios de comunicación y las campañas de los lobbies proeutanasia utilizaron historias personales para presentar la eutanasia como una solución ética al sufrimiento. Esto desplazó el debate de la abstracción moral a la empatía individual, de la razón y la ciencia al sentimiento.
  • La manipulación del lenguaje es una herramienta clave en la aplicación de la ventana de Overton, pues redefine conceptos para hacerlos más aceptables socialmente. Cambiar términos como «eutanasia o muerte asistida» por «derecho a morir dignamente» suaviza la percepción pública y elimina la resistencia inicial. Este uso estratégico del lenguaje no solo altera la forma en que se debate un tema, sino que también condiciona cómo las personas lo entienden, facilitando que ideas impensables avancen hacia la normalización.
  • Cambio de narrativas: Como consecuencia de lo anterior, se dejó de hablar de “matar” o “eutanasia o suicidio asistido” para centrarse en conceptos positivos como “dignidad”, “compasión” y “derecho a decidir”. Este cambio terminológico en la narrativa fue fundamental para vencer el rechazo inicial.
  • Los medios de comunicación y los personajes populares han jugado un papel fundamental como catalizadores de la ventana de Overton. Mediante una narrativa calculada, han introducido gradualmente ideas controvertidas al discurso público, presentándolas primero como temas de curiosidad o polémica y, con el tiempo, como derechos o cuestiones legítimas. Estos actores, aprovechando su alcance e influencia, han amplificado el impacto de estas ideas, normalizándolas en el imaginario colectivo. Ya sea a través de series, películas, entrevistas o redes sociales, han suavizado la percepción de lo inaceptable, convirtiéndose en herramientas clave para quienes impulsan agendas ideológicas que transforman profundamente los valores de la sociedad
  • Legitimación mediante determinadas «encuestas ad hoc»: Los estudios de opinión realizados «ad hoc» mostraron un apoyo creciente a la eutanasia, lo que permitió que los partidos políticos izquierdistas integraran esta causa en sus programas sin temor a perder respaldo electoral.
  • Los partidos políticos no fueron los motores del cambio cultural, sino más bien sus pasajeros, arrastrados por la dinámica de la Ventana de Overton, que define los límites de lo que la sociedad considera aceptable en cada momento. No son los partidos los que transforman la opinión pública, sino que adaptan sus posturas en función de lo que perciben como rentable electoralmente. Aunque ideológicamente puedan coincidir con ciertas ideas o principios, rara vez las impulsan si no hay un claro rédito político en ello. Solo cuando perciben que una iniciativa cuenta con un respaldo social amplio y puede traducirse en votos o ventajas estratégicas, la hacen suya, moldeando sus discursos y agendas en función de los intereses del electorado, más que por convicciones profundas.
  • Debilitamiento de la oposición provida y religiosa: A medida que la sociedad española se secularizaba, las posturas religiosas tradicionales perdieron influencia. Esto permitió que los defensores de la eutanasia presentaran la medida como una cuestión de derechos civiles y no como un conflicto ético o moral.

La implementación de la eutanasia en España es un caso claro de cómo una idea inicialmente rechazada puede convertirse en una política pública aceptada – o al menos no discutida- mediante estrategias de sensibilización, cambio discursivo y apoyo social. Este proceso refleja el cambio cultural de una sociedad cada vez más secular y enfocada en los derechos individuales.

Obviamente, el proceso ha dejado fuera del debate cuestiones fundamentales como la legalización del asesinato o suicidio asistido, el papel del Estado en la protección de los más vulnerables o el impacto de la legalización en el sistema sanitario.

En definitiva, es imprescindible tomar conciencia de cómo la ventana de Overton ha sido aplicada con éxito en numerosos temas que antes eran impensables y hoy forman parte del discurso aceptado o normalizado en la sociedad. Esta manipulación progresiva no es casual, sino intencional y dirigida. Actualmente, se está comenzando a emplear esta misma estrategia con la pederastia, presentándola inicialmente como un tema tabú «a debatir» bajo la apariencia de derechos o libertades personales. Reconocer este patrón es el primer paso para detener el avance de agendas que amenazan los valores esenciales de nuestra sociedad.

…continuará…

José María Romero | Analista Político

jueves, 25 de marzo de 2021

Médicos contra la eutanasia: «Que no cuenten conmigo»

 CONTANDO ESTRELAS


DURACIÓN 2:20 minutos


Vídeo lanzado por médicos de España contra la aprobación de la Ley de Eutanasia: 
"Queremos dejar claro que los médicos estamos en contra de matar a los pacientes, por mucho que se empeñen en justificarlo en nombre de una falsa compasión"
señalan, y añaden: 
"Nos aplaudían por salvar vidas y ahora nos piden que hagamos como verdugos".

El PSOE intenta amedrentar al obispo de Alcalá y el obispado responde con firmeza y argumentos



El PSOE de Alcalá de Henares (formación que obtuvo un tercio de los votos en las últimas elecciones municipales) arremetió el 23 de marzo contra la carta del obispo de Alcalá, Juan Antonio Reig Pla, en la que había criticado la ley de eutanasia, otras leyes contrarias a la vida y la familia, y había señalado la ineficacia y ambigüedad de la Constitución en estos temas.
"Avanzada la llamada transición política, y con una Constitución española llena de ambigüedades, las fuerzas laicistas unidas a las fuerzas políticas partidarias de la relativización cultural, moral y religiosa de nuestro pueblo, han conseguido, - con la aprobación de leyes que permiten destruir la vida por nacer, tanto en el seno materno como en los laboratorios, y ahora con la aprobación de la Ley de la eutanasia, - convertir a España en un “campo de exterminio”, decía el texto del obispo que se puede leer aquí.
El Partido Socialista local, quizá por el marco de las elecciones autonómicas madrileñas, en el que los socialistas buscan atraer el voto de la izquierda populista, lanzó un comunicado agresivo contra el obispo, exigiéndole "perdón por sus inaceptables declaraciones" y "que deje de proferir sus ya demasiado habituales exabruptos verbales".

El partido que implanta la eutanasia acusa al obispo de "polemizar, polarizar y dividir" en vez de "avanzar y profundizar en la concordia que predica la fe cristiana".

Que el tema no es meramente municipal lo ilustra el hecho de que se haya hecho eco incluso Televisión Española, controlada férreamente por la alianza PSOE-Podemos.


Por su parte, el obispado de Alcalá de Henares ha decidido no callar sino responder ante la agresividad del Partido Socialista local con otra nota. Ya en ocasiones anteriores, la prensa anticlerical, memes y sitios de fakenews y lobbies han tergiversado tramposamente las palabras de este obispo, con bulos que la diócesis desmiente sistemática y documentadamente en su web.

Así, la diócesis responde:

- que las afirmaciones del obispo son respetuosas y van referidas a las leyes y actuaciones que las promueven y que considera inadecuadas.

- que la referencia a España como “campo de exterminio” va circunscrita a los espacios donde se produce la muerte de inocentes: en el seno de la madre, en los laboratorios, en las llamadas “clínicas del aborto” y en los centros de salud ahora también con la eutanasia.

- que "respetar la Constitución Española no significa sacralizarla. Esta es una obra humana perfectible. ¿Qué contiene ambigüedades y permite desarrollos legales no deseables? Como muestra un botón. El Artículo 15 de la Constitución Española reza así: “Todos tienen derecho a la vida”. Sin embargo, esto ha significado la aprobación de la ley del aborto que destruye la vida humana inocente, la destrucción de embriones humanos, su manipulación y, ahora, la decisión de matar a adultos en fase enferma o terminal. ¿Es esto respetar la vida humana y protegerla?"

- que al Estado "le corresponde el cuidado y protección de las personas a través de los centros de la salud. Ejercer lo contrario desvirtúa el acto médico (curar, cuidar, asistir, etc.) e implica desertar de manera ilegítima de su misión protectora".

- que la expresión “nuevos bárbaros embriagados de poder” se refiere "en lenguaje figurado" a quienes "no respetando los bienes indisponibles de la humanidad (el derecho a la vida, el no ser sometido a la esclavitud o a la tortura, etc.) promueven la destrucción de los bienes fundamentales de la persona humana. No podemos olvidar que el Concilio Vaticano II, calificó los atentados contra la vida y, especialmente el aborto, de crimen abominable" (en la Gadium et spes, 27 y 51).

- que "son muchos los años que el obispo de la Diócesis soporta con paciencia acusaciones infundadas que no pueden encontrar fundamento en ninguno de sus escritos, homilías, etc.: “que es homófobo”; “que sueña en ver a todos los gais en el infierno”; “que no respeta a las mujeres”; “que cuando celebra a los mártires es un acto franquista”, etc. Son falsedades repetidas hasta la saciedad sin ninguna base. Es más, aprovechándose de estas mentiras, sin contrastar con el interesado, se produjo un acta de reprobación en el Ayuntamiento de Alcalá de Henares".

[De hecho, reprobación en 2014, y prohibición de su asistencia a actos municipales en 2012, en ambas ocasiones con los votos de PSOE, IU y UPyD]

- "resulta increíble que quienes conocen al obispo, persona amable y colaboradora con todas las iniciativas de Alcalá de Henares, puedan tener una mirada tan ideológica sobre su persona y su ministerio episcopal", añade la nota del obispado

- y finaliza con un deseo: "ojalá juntos, sin rechazar a nadie, podamos lograr hacer de Alcalá de Henares el “pueblo de la vida”. Que los Santos Niños Justo y Pastor intercedan por nosotros".

Se da la circunstancia de que casi ninguna diócesis española ni obispo ha respondido a la aprobación de la eutanasia con una declaración firme de cierta extensión: la mayoría de los obispos españoles han callado o, como mucho, han publicado un breve tuit o mensaje en redes al respecto. En este sentido, la nota contundente de la diócesis de Alcalá ha marcado una diferencia.

sábado, 19 de diciembre de 2020

LA CULTURA DE LA MUERTE Y LA VACUNACIÓN



En Italia, como en muchos otros países, está abierto el melón de la ‘eutanasia’ y es lógico que sea noticia lo sucedido en España, que entra en la asquerosa lista de países que aprueban la ley de eutanasia, ‘muerte asistida’, o cómo la queramos llamar. Hay muchos católicos que siente impotencia al ver cómo incluso correligionarios suyos defienden ésta, y otras aberraciones, y se siguen llamando católicos. No vamos a repetir argumentos tan bien explicados por Santiago Martín en su último video ALGUNOS CATÓLICOS… MEJOR «QUE SE VAYAN, ni los elogios de Paco Pepe al mismo ,haciéndonos ver que esto es lo que deberían decir los obispos, que siguen mudos dejando abandonados a los más débiles, ¡éstos sí son débiles y no los ‘migrantes’ de los muros y los puentes!. Hace 35 años, en el 1985, se aprobó en España la primera ley del aborto y ya nos toca la eutanasia. La generación que ha sobrevivido al aborto aprueba la muerte de sus padres; todo muy macabro, todo muy lógico.

Si nos venden que está bien, muy bien, asesinar a un niño inocente, estará bien, muy bien, quitarse de encima al viejo que no sirve de nada y estorba, viejo, enfermo, triste, gordo, flaco, o lo que toque. En esas estamos y así quedamos retratados para la posteridad como una sociedad enloquecida, asesina y animalizada. No olvidemos que nuestro Dios es el Dios de la vida y estos ‘estorbos molestos’ que nos quitamos de encima son sus preferidos y su sangre clama al cielo; muy contento no lo debemos de tener. 

España ha optado por promulgar una ley de eutanasia que prevé la administración de fármacos letales a los pacientes que padecen enfermedades dolorosas e incurables y que han expresado el deseo de morir. Es una ley similar a la de Bélgica, los Países Bajos, Luxemburgo, más ‘abierta’ que Suecia y Finlandia, Francia, Alemania y Austria y Suiza. Esta es la gloriosa lista de países que permiten legalmente el asesinato de los más débiles. Los que aprobaron las leyes del aborto ven como sus hijos aprueban su asesinato, es demasiado lógico, demasiado cruel.

Unido a esta cultura de la muerte está el debate en torno a las famosas vacunas que pretenden imponernos para salvarnos la vida. Todo muy deprisa y muy poco razonado para no ser sospechoso. Hoy tenemos varios artículos que entran en la moralidad, o no, de esta vacunación y en sus consecuencias. 

De la vacuna Covid, aún no sabemos la duración y el tipo de inmunidad, todo el proceso es experimental, desconocemos las reacciones alérgicas, no están solucionados los riesgos de almacenamiento, distribución precipitada y es más que discutible la ‘obligación’ de vacunarse anulando la libertad personal. No es extraño que muchos pensemos que quieren que desaparezca del hombre la imagen de Dios, para configurarlo a una imagen diabólica. Crear un mundo nuevo sin Dios para terminar siendo todos zombis.

El Papa Francisco lo tiene muy claro y quiere que la vacuna sea para todos y gratis sin entrar en otros argumentos, pero haciendo buena la vacuna y señalando como ‘herejes’ a los que discuten sus bondades.,Él, por ahora, no parece predicar con el ejemplo.

Specola

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Tamayo contra la CEE sobre la eutanasia: “No hay razones religiosas para oponerse a ella” (Carlos Esteban)



El episcopado español ha convocado para hoy una jornada de ayuno y oración a fin de que suceda un milagro y no se aprueba la ley de eutanasia presentada por el gobierno. Pero eso le parece mal, muy mal, al teólogo Juan José Tamayo, que en su blog de Religión digital se cita a sí mismo diciendo que “No hay razones religiosas, éticas, jurídicas o políticas para oponerse a la Ley sobre Eutanasia”.

Estábamos acostumbrados ya a la tesis implícita de los autores de Religión Digital en el sentido de que los dos mil años de Iglesia hasta el Vaticano II fueran poco más que un ‘calentamiento’ para la llegada del verdadero mensaje de Jesús en nuestros días, concretamente bajo el pontificado de Francisco.

Algo más excepcional, en cambio, es que últimamente contradigan al propio Papa y a nuestro muy melifluo episcopado, además de a la doctrina clara de la Iglesia en un punto tan esencial como es el de la vida humana. Pero así es, y mientras nuestros obispos encuentran la ley de eutanasia del gobierno de suficiente gravedad como para dar el paso excepcional de invitar a los fieles a una jornada de ayuno y oración, el añoso teólogo Juan José Tamayo hace una encendida defensa de la ley y, por extensión, de la práctica de matar a quienes lo pidan por procedimientos médicos, lo que él llama “morir con dignidad”.

Tamayo considera la iniciativa como “un ejemplo más de la alianza y sintonía episcopales con el conservadurismo político”. Otro ejemplo podría ser, no sé, la ingente cantidad de ayudas y publicidad institucional que los obispos ofrecen a una publicación como la nuestra mientras se abstienen escrupulosamente de anunciar su presencia e iniciativas en el portal en el que escribe Tamayo (entiéndase la ironía).

Tamayo es secretario general de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII (antes, solo de teólogos), una vibrante comunidad de expertos seguidores de la primavera eclesial de la que don Juan José es uno de los más jóvenes entre los de renombre, a sus 74 años. Otros destacados integrantes, como Díaz Alegría, Casiano Floristán o Enrique Miret Magdalena ya han pasado a mejor vida, imaginamos que con absoluta dignidad.

El autor desprecia los argumentos contra la eutanasia por fundamentalistas y desfasados, y propone tres a su favor. De los dos primeros solo me ha quedado claro que lo defendieron Juan Goytisolo y Hans Küng, pero el tercero tiene su gracia: “El cristianismo no es una religión dolorista, que se regodee en el sufrimiento. Es, más bien, una religión que lucha contra el sufrimiento y las causas que lo provocan, como se deduce de las propias de Jesús. “Misericordia quiero, no sacrificios”, en plena sintonía con la máxima de Epicuro: “Vana es la palabra del filósofo que no cura los sufrimientos humanos”. ¡Jesús de Nazaret y Epicuro tan cerca, el epicureísmo y el cristianismo en sintonía en lo que se refiere a la eliminación del sufrimiento!”.

Debe de ser por eso por lo que Cristo, siendo Dios, nos redimió muriendo una muerte larga e infamante clavado en una cruz, después de haber sido flagelado. Para no “regodearse en el sufrimiento”. Igualito que Epicuro.

Carlos Esteban

jueves, 12 de noviembre de 2020

El fenómeno Viganó



“Una élite global quiere someter a toda la humanidad, imponiendo medidas coercitivas con las que limitar drásticamente las libertades individuales de poblaciones enteras” (Carlo Maria Viganó)
Tiempos procelosos para la Iglesia Santa y Católica, que lleva ya más de medio siglo envuelta en graves escándalos. Unos escándalos que jamás hubiesen llegado a los abismos de indignidad (y de criminalidad) que han alcanzado, si hubiese habido, además del enorme número de pecadores y encubridores, un puñado, tan sólo un pequeño pelotón de denunciadores de esa terrible depravación y decadencia que, por acción en algunos casos y por omisión en los más, fue ascendiendo en el escalafón eclesial de forma creciente, más y más gravemente hasta alcanzar a la cabeza. La gangrena fue avanzando cada vez más arriba, hasta llegar a lo más alto… 

El arzobispo Carlo María Viganò, ex-nuncio del papa en EEUU, se ha armado de valor para denunciar las que él considera prevaricaciones del máximo nivel en la Iglesia (que, según explica con toda claridad y contundencia, es ejercido en la sombra por los mafiosos de St. Gallen). Hoy, accidentalmente, le toca al arzobispo luchar contra la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos de América, que se ha arrojado con entusiasmo en brazos del católico Joe Biden, abortista convicto y confeso, y entusiasta partidario de la eutanasia, además del adoctrinamiento Lesbian Gay Trans Bisexual de los niños en la escuela. Denuncia Viganò que esos parecen ser sus mayores y más evidentes “distintivos de catolicidad” (¡y no los únicos, ni mucho menos!). Tal vez sea la afición de Biden por manosear a las jovencitas en público - ¡imagínense en privado! - lo que debe hacer a este anciano tan “católico” para unos, y tan simpáticamente progre para tantos… Con estas prendas pues, tiene encandilados el deseado nuevo presidente, a muchísimos obispos estadounidenses. Es de los nuestros, dicen con orgullo los más audaces. ¡Es uno de nosotros! 

Obviamente, y no por casualidad, el órgano de poder y representación de los obispos estadounidenses está en íntima comunión con la cúspide eclesial, que se alegra por la elección del “católico” Biden. Sin que le importe en absoluto que su conducta esté tan alejada de la doctrina de la Iglesia respecto a cuestiones tan esenciales como el aborto, la eutanasia y la corrupción de menores. Para estos mitrados de nuevo cuño, se trata de asuntos de menor importancia. Así vienen viviendo y tratando estas cuestiones desde hace medio siglo… Con honrosísimas excepciones, claro está.

Lo que nos sobrecoge de los planteamientos del arzobispo Viganó es que pone en el mismo cedazo el manejo del covid-19 y las recientes elecciones presidenciales de los Estados Unidos. Sobrecoge porque nos muestra con claridad meridiana la filosofía del Nuevo Orden que, en efecto, es milimétricamente la misma en la gestión del Covid que en la “gestión” de las elecciones americanas por parte de los que vienen a imponer este nuevo orden (Órdine Nuovo se le llamó a algo muy parecido en Italia), este novísimo concepto del “bien” en todo el mundo. Y como apunta Viganó, esto comenzó también en la Iglesia: siendo nada menos que el infame y nefando cardenal McCarrick uno de los principales promotores y manipuladores, eligiendo nuevos obispos a la medida de los más disparatados deseos de sus padrinos. McCarrick se ha ido ciertamente (y no con nota de ignominia), pero quedan sus sucesores… tan intocables como él. Es que aportó cuantiosos fondos a las arcas vaticanas, al tiempo que engrasaba copiosamente a algunos de los engranajes del poder y corrompía a otros con las flaquezas de la carne.

Esta es evidentemente la versión conspiranoica, así llamada porque a quienes la adoptan se les acusa de paranoicos y se les trata como locos. Una versión que, tal como avanza el tiempo y se va haciendo la luz, se manifiesta más y más realista. Véase el inaudito caso de los abusos de pederastia por parte del clero católico, afectando de manera importante a altísimos prelados. La realidad fue más demoledora que las más audaces versiones conspiranoicas. Y la respuesta general de la autoridad eclesiástica, tuvo todos los caracteres de la más nefasta no ya connivencia, sino colaboración con el mal. Bien que lo vio y lo sufrió el arzobispo Viganò en su insistente y documentadísima denuncia al papa de la conducta depredadora del cardenal McCarrick. Lo que denunciaba Viganò era totalmente increíble: un cardenal viviendo en el Seminario para utilizarlo como su harén de efebos y como estratégica oficina de promoción a los altos cargos eclesiásticos. Quien denunciaba algo así, tenía que estar loco de remate, claro. Y luego resultó que la realidad era aún más espeluznante.

Es evidente que a la Iglesia le hubiesen ido mucho mejor las cosas si los mecanismos de crítica a la actuación de los obispos y de denuncia contra los escándalos no los hubiesen laminado sin contemplaciones, para así poder ejercer un poder absoluto y paralizante sobre sus subordinados: Ahí está la audaz demolición del Derecho Canónico para poder ejercer una autoridad omnímoda y sin cortapisas. 

El precio que está pagando y seguirá pagando la Iglesia por no soportar la gobernanza eclesial ni el menor atisbo de crítica, es infinitamente más demoledor que el estado de crítica y debate que precede a cualquier cisma (recuérdese el de Aviñón…) Sin la menor duda, lo que hoy soporta la Iglesia parece bastante peor que un cisma.

Claro que a la Iglesia le corresponde como a nadie el “pensamiento único”. Y para eso están los dogmas y el magisterio: para zanjar cuestiones y sacarlas definitivamente del ámbito del debate. Pero no nos ha venido la caída por el dogma, sino por la moral. Y tan escandalosa ha sido la desviación de la moral -en manos de los profes más progres en los Seminarios-, tan profunda, que se ha querido elevar el vicio a la categoría de virtud, echando la doctrina por la borda y alterando para ello toda la estructura eclesial: de manera que el vicio convertido en virtud tuviera un cómodo y confortable asiento, primero en las Facultades teológicas, y luego en toda la Iglesia. Así lo explicó Benedicto XVI. 

En una situación tan absolutamente grave, aparece el fenómeno Viganò, denunciando el más grave y sistémico caso de corrupción: el del cardenal McCarrick. Y tiene el valor de denunciarlo cuando el gran corruptor todavía estaba en la cúspide del poder, en calidad de primer consejero del papa. Entrega un dosier completísimo al mismo Santo Padre y, ante el prolongado silencio de éste, anuncia públicamente que ha entregado ese dossier y que el papa conoce muy bien la catadura moral de su consejero preferido. Pero Francisco, por alguna razón, se resiste a reconocerlo hasta que no le queda más remedio: puesto que del abuso de seminaristas (al no ser menores ¡tampoco es considerado delito por la Iglesia!) pasa a tener que responder de graves casos de pederastia. Y entretanto Jordi Bertomeu, el flamante monseñor, recorriendo medio mundo para limpiar unas alfombras pedofílicas que la Casa de Santiago, en la mismísima Barcelona, conserva todavía hoy mugrientas y enlodadas…

Y resulta que el gran proscrito no es McCarrick, sino Viganó, como corresponde a una potestad tan autoritaria como la del alto estamento eclesiástico. El atrevimiento de haber acusado a un alto príncipe de la Iglesia, no puede quedar impune. El saltarse el conducto reglamentario -que todo lo tapa y disimula cuando el acusado es poderoso- aunque sea en aras de la verdad y el bien, no puede salir gratis a nadie. Viganò sabe que es diplomáticamente aborrecido por las más altas autoridades. Por eso se ha quitado de en medio. En paradero desconocido continúa…

Pero no por eso ha dejado de ejercer la crítica y la denuncia. Es sumamente llamativo su activismo y su posicionamiento ante las elecciones USA. Ha escrito dos cartas abiertas al presidente Trump (la primera, el 7 de junio y la segunda el 25 de octubre ; y un comunicado final el 4 de noviembre (día de su onomástica: san Carlos Borromeo) publicada el día 8. En estos escritos expone valientemente su visión bíblica de los acontecimientos que mueven hoy el mundo (Deep State, Deep Church), pasando por la crisis del covid, tan sagazmente manejada contra la Iglesia, contra la libertad religiosa de los ciudadanos y en aceleración de un proceso totalitario: Hay Pastores fieles que cuidan el rebaño de Cristo -afirmaba el arzobispo-, pero también hay mercenarios infieles que buscan esparcir el rebaño y entregar las ovejas para que sean devoradas por lobos hambrientos. No es sorprendente que esos mercenarios sean aliados de los hijos de la oscuridad y odien a los hijos de la luz: así como hay un Estado Profundo, también hay una iglesia profunda que traiciona sus deberes y renuncia a sus compromisos ante Dios. 

En medio de la confusión, de inconfesables compromisos y pactos secretos, cuando el vender la primogenitura por un plato de lentejas les resulta tan rentable a algunos; cuando la tradición y la doctrina multisecular de la Iglesia y hasta con la revelación del propio Jesucristo se mercadea hasta límites inimaginables, las palabras del apóstol Pablo a los Gálatas resuenan con particular intensidad: Pero aun cuando nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado, ¡sea maldito!" 

La única Iglesia Santa, Católica y Apostólica no es la profunda: es la visible, la de los santos y los mártires, el Cuerpo de Cristo, la Jerusalén del Cielo que es nuestra Madre. A ella y a Cristo nos debemos, no a la Pachamama ni al Nuevo Orden Mundial por ecologista que sea. La gloriosa libertad de los hijos de Dios no puede ser comprada más que por Jesucristo y al precio de su sangre. ¿Quién está dispuesto a pagarlo también en esta tenebrosa hora? Monseñor Viganó es uno de los pocos que se han atrevido a hablar en defensa de la fe y de la moral que nos dejaron en herencia nuestros padres. ¡Dios le bendiga!

Custodio Ballester Bielsa, Pbro.
www.sacerdotesporlavida.info