BIENVENIDO A ESTE BLOG, QUIENQUIERA QUE SEAS



viernes, 30 de diciembre de 2022

El superdogma de la modernidad: está bien porque lo hacen todos (Miguel Ángel Yáñez)



La sociedad moderna esta nutrida en su basta mayoría por personas de todas las clases sociales que carecen de una verdadera formación espiritual, moral e intelectual, lo cual consustancia un gran vacío intelectual que los imposibilita radicalmente para siquiera distinguir con certeza que es el bien y el mal o, simplemente, entender y gobernar su vida de forma mínimamente coherente.

Su desconocimiento o rechazo de la Verdad (en muchos casos culpablemente, especialmente en países «católicos») no los exime de sus angustias ante la vida y las decisiones que deben tomar, del runrún de su conciencia, pero se encuentran desnudos, carentes de recursos, y buscan la seguridad que no tienen en un superdogma establecido tácitamente: está bien lo que hace la mayoría, lo que la corriente dominante nos transmite a través de todos sus medios de comunicación. Esto es lo único indiscutible. El hombre moderno encuentra su falsa seguridad sintiéndose parte de un rebaño gigantesco que camina hacia un destino desconocido; el borreguismo como forma de vida es la esencia de la sociedad actual.

Ejemplos podrían darse millones, pero por sólo citar algunos que son fácilmente reconocibles en nuestro día a día y que si les preguntaras serían incapaces de dar una explicación mínimamente coherente más allá de su deseo de sentirse seguro siguiendo al rebaño y/o su egoísmo personal:

- Me cambian la Fe, la liturgia las oraciones y hasta el padre nuestro, pero lo sigo ciegamente “porque lo hacen todos”.

- Mantengo relaciones sexuales fuera y/o antes del matrimonio “porque lo hacen todos”, y por lo tanto está bien.

- Aunque yo me case y jure por lo más sagrado que es para toda la vida, en lo bueno y en lo malo, eso es papel mojado decorativo y cuando me canse lo tiro a la basura y me autosatisfago buscando otra “pareja” (adulterio y/o concubinato), importándome un comino si es pecado o no, porque “como lo hacen todos” está bien, y el que diga algo es que “no quiere que yo sea feliz”.

- ¿El criterio para evaluar a otras personas? Por favor, nada de moral, coherencia, mandamientos ni antiguallas, es mucho más fácil hoy día, si es “buena persona” todo lo demás no importa. Y este criterio tan minimalista lo tengo “porque lo piensan todos”.

- La homosexualidad, lesbianismo transexualidad… hay que aceptarlos “porque todos lo aceptan”.

- Me vacuno porque lo hacen todos.

Podríamos seguir así hasta el infinito. El hombre moderno queda enclaustrado en una cárcel moral que sólo tiene tres principios que se mueven en un bucle sin salida: 

1. No existe un bien o mal objetivos, y mucho menos una moral objetiva, el bien y el mal lo determinan el comportamiento de “lo que hacen todos” y “lo que yo quiero”.

2. ¿Quiénes forman parte de ese “todo”? Los que son “buenas personas”.

3. ¿Qué hay que hacer para ser “buena persona”? Hacer “lo que hacen todos”.

Cualquiera que se salga de este guion automáticamente es ridiculizado, insultado, expulsado de la sociedad, estigmatizado como fóbico y condenado al ostracismo. Un monstruo que no quiere que las otras personas sean felices.

Así pasa su vida el hombre moderno, refugiado en la falsa seguridad del rebaño caminando inexorablemente hacia un final en el que se encontrará con Dios que le preguntará ¿me has seguido a Mí o a “lo que hacían todos”? En la respuesta tendrá su destino eterno.

Miguel Ángel Yáñez