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viernes, 15 de noviembre de 2024

La Iglesia se nutre de la perenne liturgia católica (Monseñor Schneider)



https://adelantelafe.com/monsenor-schneider-la-iglesia-se-nutre-de-la-perenne-liturgia-catolica/



Ya desde el momento en que entramos en un templo para participar en la Santa Misa tenemos que esforzarnos por elevar la mente y el corazón al Gólgota y a la liturgia del Cielo.

Michael Haynes 6 de noviembre de 2024

(PerMariam) Continuación de la charla pronunciada por monseñor Athanasius Schneider cuya primera parte se publicó aquí.

La luz de la Fe católica (2ª parte)

Muchos protestantes y católicos modernistas piensan que no se puede dar verdadero culto a Dios en medio de tanta hermosa ceremonia litúrgica. Pero en realidad es todo lo contrario: «El culto católico es el centro de la adoración, ofrecida a Dios de la manera más bella y perfecta que se pueda imaginar» (monseñor Henry Grey Graham, From the Kirk to the Catholic Church, Glasgow 1960, p. 58).

El rito católico está fijado. El católico no tiene que preocuparse por ello. Centra voluntariamente toda su atención en el culto interno «en espíritu y en verdad», independientemente de que sea sacerdote o seglar.

Ciertamente hay unidad de culto, pues en todo el mundo se celebra un mismo Sacrificio divino y una misma liturgia. Sin embargo, posee una diversidad exquisita de lo más exquisita, porque cada alma tiene sus necesidades, deseos y aspiraciones particulares y las presenta a Dios en sus propias palabras. El humilde mendigo que está arrodillado en un rincón perdido de la inmensa catedral y reza en unidad con el noble y la dama de alta alcurnia. Y si se trata del Santo Sacrificio, también se une al obispo y al Papa mismo, es un adorador individual y tan dilecto a los ojos y el corazón de Dios como si no hubiera nadie más en el mundo.

¡Cuán maravilloso y sublime es el culto de la Iglesia Romana! Hermoso en lo externo, hermoso en lo interno, siguiendo el modelo que el propio Dios le enseñó. Con razón tantas almas atormentadas y turbadas han quedado prendadas de él. Con razón ha satisfecho su corazón y su intelecto, además de sus sentidos, pues Jesucristo, «el Cordero inmolado desde la fundación del mundo, está ahí presente. Él es su gloria y belleza, tanto aquí como en el Cielo. Él es el centro del culto de la Iglesia Católica, pues es Él el Sacrificio de la Iglesia. De ahí que media hora de Misa Romana supere el culto conjunto de todos los herejes del mundo» (From the Kirk to the Catholic Church, pp. 59-60).

«Ningún rito, ceremonia, santos, ángeles, belleza externa ni fascinación puede satisfacer por sí solo el alma de católico alguno. De por sí sería menos que nada, vanidad, y la hermosura y atractivo de la Iglesia Católica sería una espantosa y yerma parodia si el Dios eterno y Salvador no habitase en medio de ella. Si existen es en razón de Él, y lo honran y reflejan su belleza; pero Él mismo es, Él ni más ni menos, Aquél en quien tenemos fijado el afecto y la fe de nuestro corazón» (What Faith really means. A simple explanation. Londres 1914, p. 91).

«Así como la gloria esencial y la felicidad del Cielo consisten en la presencia de Dios mismo, y sin Él, todo, por hermoso que sea, nos asquearía y decepcionaría, así también en el Reino de los Cielos en la Tierra, que es la Iglesia Católica, es Nuestro Señor Jesucristo, el Cordero degollado, quien constituye nuestra paz y nuestra alegría. Siempre está con nosotros, y tanto nos ama que ha decidido vivir con nosotros en el Santísimo Sacramento, en el que día y noche es objeto de la adoración de legiones de ángeles y de millones de almas humanas por todo el mundo.

Él y nada más que Él fue quien llenó tanto de fuego el corazón de los santos que tenían que refrescarse el pecho en una fuente para no que no los consumiera el ardor del amor divino. Él y nada más que Él ha arrobado a los santos con tales éxtasis de amor y unión con Él que, al igual que San Pablo, pudieron decir que fueron arrebatados al tercer cielo y oyeron palabras inefables. Él y nada más que Él se ha aparecido como el Niño Jesús en numerosas ocasiones a santos sacerdotes mientras decían la Santa Misa. Nuestros amigos protestantes no tienen ni idea de cuánto amamos a Jesús y cuánto nos ama Él, ni de que no pasa una hora, ni siquiera un momento, en que no haya alguien adorándolo en espíritu y en verdad, sea en el silencio de un claustro o una capilla solitaria, o en una magnífica catedral, o de lo contrario exclamarían: “Dios es conocido en Judea”. “Como brama el ciervo por las fuentes de agua, así clama mi corazón por ti, oh Dios”.

El alma católica se hace eco de estas palabras, y en todo momento encontramos al Señor en su hermosa morada terrenal dándonos en todo momento paz en nuestras tribulaciones, alegría en el dolor, consuelo en la aflicción, descanso total a la mente, la voluntad y el intelecto, una paz que el mundo no puede darnos ni arrebatarnos. Recibimos a Jesucristo y quedamos satisfechos; lo más satisfechos que podemos estar fuera del Cielo. Es privilegio de los más nobles, poderosos y acaudalados, pero es igualmente privilegio de pobres y humildes, de los analfabetos y los menospreciados, que no sólo pueden acercarse a Nuestro Señor y tocar la orla de su manto sino recibirlos en su propio pecho y prodigarle todo su cariño, uniéndose con Él y reposando sobre su Corazón.

Ciertamente es así hasta el punto de que quienes no poseen literalmente ninguno de los bienes de este mundo y no tienen quien los consuele ni dónde encontrar alegría o felicidad, ni aun lo más elemental para vivir. Esos mismos, los pobres de Dios, encuentran en Jesús cuanto necesitan, y porque lo tienen a Él no temen mal alguno. Aun atravesando el valle de las sombras de la muerte conservan la calma, la confianza y la dicha, pues saben que un día, quién sabe si en breve, contemplarán cara a cara a Aquel al que recibieron bajo el velo del Sacramento y habitarán con Él por los siglos de los siglos en el Templo en el que el Cordero de Dios está entronizado en la gloria. Allí no habrá más muerte, dolor ni llanto, y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos» (pp. 92-93).

Crezcan todos los fieles en la firmeza de la Fe Católica y en amor a la belleza de la casa de Dios y su culto sagrado conforme a liturgia católica de siempre. Que el ejemplo de inquebrantable fidelidad en unos tiempos en que el venerable rito milenario es limitado como en la crisis que actualmente atraviesa la Iglesia nos motive y aliente, y cuando el clero y los fieles, por su amor al carácter sagrado de la Misa son marginados en la Iglesia y tratados como católicos de segunda categoría.

El siguiente testimonio del arzobispo Davie Kearney de Cashel (Irlanda), de comienzos del siglo XVII, es muy conmovedor:

«Cuando hay riesgo de persecución y nos buscan los soldados nos refugiamos en escondrijos. Y cuando se relaja la persecución nos atrevemos a aparecer otra vez en público. Como hacen todo lo que pueden por capturarnos, siempre estamos alerta, y casi nunca consiguen obtener información certera sobre nuestro paradero. No nos quedamos mucho tiempo en un lugar, sino que vamos de casa en casa, incluso en villas y ciudades.

También viajamos al amanecer, o de noche… Es de noche cuando celebramos las funciones de culto, llevamos de un sitio a otro las vestiduras sagradas, celebramos Misa, exhortamos a los fieles, conferimos órdenes sagradas, bendecimos la crisma y administramos el sacramento de la Confirmación. En resumidas cuentas, cuando cumplimos nuestros deberes eclesiásticos.

Los herejes llevan a cabo diligentes pesquisas para prender a quienes asisten a Misa, e imponen multas a quienes no concurren a los templos de ellos. No sólo encarcelan a quienes ayudan a los sacerdotes, sino a los que se niegan a perseguirlos y entregarlos a las autoridades. Prohíben el uso de capillas, impiden las peregrinaciones, castigan a quien les parece y descargan arbitrariamente su ira contra nosotros.

El año pasado, cuando amainó un poco la persecución, administré el sacramento de la Confirmación un mediodía en una amplia pradera al menos a unas diez mil personas, pues nuestros católicos veneran hasta tal punto este sacramento que llegan desde los rincones más apartados del país cuando tienen oportunidad de recibirlo» (cardenal Patrick Moran, History of the Catholic Archbishops of Dublin, Dublín 1884, p. 235).

En 1731 había en Irlanda 892 casas particulares en las que se celebraba la Santa Misa y 54 capillas privadas, además de altares portátiles, calculándose que existían más de un centenar. Había 1445 sacerdotes y 254 frailes que celebraban en ellos. Esto en un país en el que las autoridades no creían que hubiera un solo sacerdote católico.

Cuenta el padre Augustin OFM en su libro Ireland’s Loyalty to the Mass (Londres 1933) que un Jefe de Secretaría* de Irlanda no católico observó a principios del siglo XX: «Lo importante es la Misa. Eso es lo que cuenta. Es muy sutil, muy difícil de definir, pero se nota la diferencia entre un país católico y uno protestante. Yo diría que ése será una de los campos de batalla del futuro» (p. 212-213) [* El Jefe de Secretaría era el segundo en autoridad durante la administración británica del reino de Irlanda antes de su independencia; N. del T.].

En el libro del padre capuchino Augustine se describen testimonios históricos muy conmovedores de la fidelidad de los católicos a la Misa en la época de las persecuciones de Irlanda, los llamados santos ocultos de la Misa, como los siguientes:

«Tras un recorrido por tierras irlandesas, el ilustre Conde de Montalembert publicó en París en 1829 unas cartas muy interesantes en las que describe sus experiencias y observaciones en la Isla Esmeralda. “Jamás olvidaré –dice– la primera Misa a la que asistí en una capilla rural. Me dirigí a caballo hasta el pie de una colina, la parte inferior de cuya falda estaba cubierta por un tupido bosque de robles y abetos. Desmonté de mi montura, y emprendí la subida. Apenas había avanzado unos pasos, cuando observé a un hombre arrodillado al pie de los abetos. Luego descubrí varios más en la misma postura. Cuando más ascendía, más campesinos arrodillados veía.

Cuando por fin llegué a la cumbre, descubrí un edificio en forma de cruz toscamente construido con piedras amontonadas, sin cemento, y con el techo de paja. En torno a él, una muchedumbre de hombres robustos con la cabeza descubierta, a pesar de que la lluvia caía a raudales sobre el fango en que estaban de rodillas. Reinaba un profundo silencio. Se trataba de capilla católica de Blarney (en Waterloo), y el sacerdote oficiaba la Misa. Llegue a la puerta en el momento de la Elevación, y aquella piadosa congregación se postró unánimemente rostro a tierra. Me costó acceder a la capilla, de lo concurrida que estaba.

No había bancos, ni ornato, y el mismo suelo era de tierra, húmedo y pedregoso. El techo se caía a pedazos, y velas de sebo ardían sobre el altar en lugar de cirios. Cuando concluyó el Santo Sacrificio, el sacerdote se marchó en su caballo. Los feligreses se fueron poniendo en pie y se fueron marchando cada uno a su casa. Muchos permanecieron mucho más tiempo en oración, arrodillados en el barro en aquel habitáculo silencioso que los pobres y los fieles habían escogido en la época de las antiguas persecuciones» (Ireland’s loyalty to the Mass, op. Cit., 194-197).

Cuando reconocemos y nos convencemos de lo que realmente es cada Santa Misa, nos damos cuenta de que cada detalle del rito, cada palabra, cada gesto es importante, lleno de sentido y hondamente espiritual. Ya desde el momento en que entramos en un templo para participar en la Santa Misa tenemos que esforzarnos por elevar la mente y el corazón al Gólgota y a la liturgia del Cielo.

San John Henry Newman escribió: «La sola Iglesia Católica es hermosa. Me entenderán si entran en una catedral de otro país, o incluso en cualquiera de los templos católicos de nuestras grandes ciudades. El celebrante, el diácono, el subdiácono, los acólitos, la luz de las velas, el incienso, los cánticos… Todo se combina con miras a un mismo fin, un mismo acto de culto. Se palpa la adoración; todos los sentidos: la vista, el oído, el olfato se da cuenta de que se está dando culto. Los feligreses rezan el Rosario, o hacen el acto de contrición; el coro canta el Kyrie; el sacerdote y sus asistentes inclinan la cabeza y rezan el Confíteor el uno cara al otro. Eso es adoración, muy por encima de toda razón» (palabras de Mr. White en la novela Perder y ganar, op. Cit.).

La fidelidad a la Fe católica suele ser un fenómeno minoritario, como explicó San John H. Newman: «Siempre había pensado que se acercaba una época de gran infidelidad, y efectivamente, todos aquellos años las aguas crecían anegándolo todo. Aspiro a que llegue el día, después de mi muerte, cuando las cimas de las montañas se vean como islas en la desolación de las aguas. Los dirigentes católicos habrán de realizar proezas, el Cielo deberá concederles una gran prudencia y valentía para que la Iglesia se libre de tan terrible calamidad. Y aunque toda prueba que le sobrevenga será temporal, puede ser dura en extremo mientras dura» (Carta del 6 de enero de 1877).

«Es evidente que todo cambio importante es introducido por una minoría, no por la mayoría. Por los pocos determinados, intrépidos y entusiastas. Es indudable que la mayoría puede deshacer mucho de lo que hicieron los pocos, pero los únicos que logran transformaciones son los que están especialmente adiestrados para la acción. Durante la hambruna los hijos de Jacob se quedaron cruzados de brazos. Uno o dos hombres, con humildes pretensiones para lo externo pero trabajando con empeño realizan hazañas. No se han preparado con un estallido repentino de entusiasmo ni por una vaga creencia general en la verdad de su causa, sino mediante instrucciones frecuente repetidas que se les quedan grabadas. Y como lógicamente es más fácil enseñar a unos pocos que a muchos, salta a la vista que tales hombres siempre serán pocos» (Carta del 6 de enero de 1877).

Todos los don nadies de la Iglesia actual –sacerdotes, religiosos, padres de familia, jóvenes y niños– son marginados y humillados por sola razón de su inquebrantable fidelidad a la integridad de la Fe y la liturgia católicas son sin duda la auténtica gloria de la Iglesia Católica, y Cristo los bendice con su inefable amor eucarístico.


Monseñor Schneider

(Traducido por Bruno de la Inmaculada)

viernes, 8 de noviembre de 2024

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14:48 minutos


Mons. Schneider: Cuando Dios permite que atravesemos pruebas, siempre nos da frutos espirituales



Monseñor Schneider

Si la Divina Providencia permite que padezcamos tribulaciones en nuestro tiempo, ello redundará indudablemente en abundantes frutos espirituales

Michael Haynes 26 de octubre de 2024

(PerMariam) — «Si tenemos la Fe, si tenemos la Santa Misa, si tenemos la Eucaristía, lo tenemos todo y no nos falta nada». Esto dice monseñor Athanasius Schneider en una charla en la que pone de relieve la belleza y autenticidad de la Fe católica.

Señala que en épocas de pruebas y de persecución Dios siempre concede gracias a la Iglesia y la sostiene, y añade que esas épocas pueden proporcionar inmensas gracias y fortaleza a la Iglesia Católica.

Su Excelencia hizo estos comentarios en una conferencia que pronunció hace unos años, pero ha tenido la amabilidad de permitirnos que la publiquemos para los lectores de Per Mariam. El prelado señala que el contenido de su charla sigue vigente y oportuno a pesar de haber pasado unos pocos años.

Dada la extensión de la conferencia, la publicaremos en Per Mariam en varias entregas. El texto comienza a continuación.

***

La luz de la Fe Católica

Monseñor Athanasius Schneider

En los tiempos recios y oscuros que atravesamos, queremos evocar la luz sobrenatural y los tesoros espirituales que poseemos, donados por Dios. Se trata de la luz de la Fe Católica, el tesoro inefable e incalculable de la Santa Misa, cuya mejor expresión es la celebración del rito en su forma más antigua.

Si tenemos la Fe, si tenemos la Santa Misa, si tenemos la Eucaristía, lo tenemos todo y no nos falta nada.

Muchas generaciones de católicos han vivido persecuciones y han sido marginados. Por ejemplo, en los cinco primeros siglos de la Iglesia, o los católicos del Reino Unido e Irlanda en la época de las leyes penales anticatólicas, las persecuciones masónicas de Francia y de México, los gloriosos confesores y mártires de Irlanda e Inglaterra, los vandeanos, los cristeros mexicanos, o en las persecuciones comunistas de España, la Unión Soviética, China y otros países.

Fueron épocas en que el Señor otorgó gracias especiales. Si la Divina Providencia permite que nosotros vivamos también una experiencia semejante en nuestros tiempos, redundará en muchos frutos espirituales: Dios dará a su Iglesia muchos confesores de la Fe y mártires, y gracias a ello vendrá una nueva generación de santos sacerdotes, obispos y pontífices.

La Divina Providencia nos ha dado para nuestros tiempos un santo especial defensor de Cristo Rey y mártir. El niño mexicano San José Luis Sánchez del Río, que nació en 1913.

El gobierno masónico de México emprendió entre 1926 y 1929 una de las mayores persecuciones que haya conocido la Iglesia Católica en el siglo XX. So pretexto de «liberar al país del fanatismo religioso», el Gobierno lanzó una ofensiva militar contra los sacerdotes, religiosos y fieles laicos que mostraran el menor indicio de profesar la fe católica.

Un día, José vio que los soldados entraban en su iglesia a caballo y ahorcaban al sacerdote. Con apenas 13 años, se alistó en el ejército cristero, que trató de combatir la persecución. José Sánchez del Río se presentó ante el general que mandaba las tropas cristeras y le dijo: «Vengo a morir por Cristo Rey».

Y así fue. Lo detuvieron, y mientras lo torturaban, no dejaba de proclamar: «¡Viva Cristo Rey!» y «¡Viva la Virgen de Guadalupe!» La sinceridad de sus palabras y el alegre e intrépido semblante del noble muchacho causaron una honda impresión al general cristero, que lo autorizó a ingresar en su ejército.

Durante un año, José Sánchez combatió en muchos enconados enfrentamientos con las tropas del masónico gobierno. Por ser el más joven, portaba un estandarte de la Virgen de Guadalupe. Muchos cristianos cayeron en la refriega. José le dijo en una carta a su madre: «Nunca fue más fácil ganarse al Cielo».

En una de dichas batallas, el general de las fuerzas cristeras perdió su caballo y estuvo a punto de ser capturado. José le dijo: «Mi general, aquí tiene mi caballo. Sálvese, aunque me maten a mí. Si me matan a mí no se pierde nada, ¡pero sin usted estamos perdidos.» Por este heroico acto, José fue capturado por los soldados del Gobierno.

Para conseguir que el muchacho renegara de la fe, le desollaron las plantas de los pies hasta las terminaciones nerviosas y lo amarraron a un caballo, tras lo cual lo obligaron a caminar a pie y descalzo a lo largo de 14 kilómetros. Huelga decir el dolor tan atroz que debió de sentir el muchacho. Aun así, cuando el dolor se hacía insoportable, rebosante de Gracia divina, gritaba a pleno pulmón: «¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!»

Impotentes para conseguir que José abjurase de su fe con los dolores más insoportables e inimaginables, los soldados trataron de intimidarlo de otra manera.

Cuando llegaron al pueblo en que nació con la intención de ejecutarlo al día siguiente, los soldados obligaron a la madre a escribirle una carta pidiéndole que renegara de la fe católica si quería que lo pusieran en libertad. José Sánchez del Río respondió con las siguientes palabras:

Querida mamá: Fui hecho prisionero en combate en este día. Creo que en los momentos actuales voy a morir, pero no importa, mamá. Resígnate a la voluntad de Dios. No te preocupes por mi muerte, que es lo que me mortifica; antes diles a mis hermanos que sigan el ejemplo que les dejó su hermano el más chico. Y tú haz la voluntad de Dios, ten valor y mándame la bendición juntamente con la de mi padre. Saluda a todos por última vez. Y tú, recibe el corazón de tu hijo, que tanto te quiere y, verte, antes de morir, deseaba.

Al día siguiente, 10 de febrero de 1928, cuando el muchacho estaba por cumplir 15 años, ofreció su vida terrenal para no perder la eterna ni la visión beatífica de Jesucristo, en el que con tanto valor y fidelidad había cifrado su fe.

Cuando Pío XI tuvo noticia de José y de los padecimientos de los cristianos mexicanos, escribió:

Venerables Hermanos, algunos de estos jóvenes y adolescentes -y al decirlo no podemos contener las lágrimas-, con el rosario en la mano y la invocación a Cristo Rey en los labios, han encontrado voluntariamente la muerte.

El obispo Henry Grey Graham, que se convirtió de la Iglesia Presbiteriana de Escocia a la Santa Iglesia Católica y falleció en 1959, escribió en su autobiografía que Dios había fundado una Iglesia a la que había confiado su verdad para que la conservara y perpetuara hasta el final de los tiempos. Que Dicha verdad era «un cuerpo concreto y reconocible de doctrina, y que a la Iglesia se la tuvo que dotar de autoridad para guardar, enseñar y transmitir esa verdad» (From the Kirk to the Catholic Church, Glasgow 1960, p. 38).

«Era propósito de Dios que la Iglesia se perpetuase a lo largo de los siglos, viviendo, creciendo y extendiéndose, pero en todo caso enseñando la misma verdad; que mantuviese una continuidad y sucesión ininterrumpidas conforme a la promesa de su Fundador de que las puertas del Hades no prevalecerían sobre ella. No se concibe que una Iglesia que tuvo que superar numerosos siglos remontándose sobre santos, doctores y padres hasta los Hechos de los Apóstoles para llegar a su origen, repudiando y rechazando cuanto se interpusiera, no sea la institución que Nuestro Señor deseó para que persistiendo a lo largo de los tiempos descollara como testigo de su doctrina revelada siglo tras siglo.

»Contra viento y marea, la Iglesia Católica ha sido el único cuerpo de creyentes cristianos en este mundo que ha afirmado poseer la luz y la verdad, y que las ha transmitido con infalible certidumbre. Puede darse la fecha, lugar y circunstancias del surgimiento de cualquier otra iglesia en la historia, así como los nombres exactos de quienes fueron sus principales fundadores. Sin embargo, es imposible determinar la fecha o lugar en que nació la Iglesia Católica como no sea aquella ocasión en que Nuestro Señor le dijo a San Pedro: «Tú eres Pedro y sobre esta Roca edificaré mi Iglesia. Es una Iglesia que ha llegado hasta mí con una genealogía incuestionable, que viene desde el mismísimo Jesucristo. Una Iglesia que puede honrarse de haberse desarrollado ininterrumpidamente a partir de una pequeña semilla hasta llegar a ser un corpulento árbol, desde la niñez hasta la edad adulta (pp. 44-45).

»Estaba convencido de que la intención de Cristo era que todo cristiano profesase las mismas verdades exactas, un mismo cuerpo de doctrina, que siempre debe ser la misma. Tiene que ser inmutable, por la simple y sencilla razón de que Él mismo bajó del Cielo para enseñar una serie de verdades. Y esas verdades son, por supuesto, divinas y jamás se podrán alterar; por tanto, todo lo que se aparte de ellas tiene que ser falso. Esas verdades del cristianismo son tan inalterables como las reglas de las matemáticas. Si ayer fueron ciertas, deber serlo hoy también, así como mañana y por los siglos de los siglos. Modificarlas significaría que son susceptibles de cambio y de mejora, en cuyo caso nunca habrían sido ciertas» (pp. 48-49).

La Iglesia Católica, «y solamente la Católica, ha sido siempre objeto de diatribas, como lo fueron los cristianos después de Pentecostés y durante los primeros siglos. Esto se muestra como una señal de su divino origen. Que la Iglesia Católica haya sobrevivido, prosperado y progresado a pesar de la debilidad de sus miembros y autoridades y de que éstos sean pecadores demuestra que tiene un lado divino, como ningún otro cuerpo de creyentes ha tenido» (pp. 52-53).

Monseñor Henry Grey recalca la importancia de la Iglesia Católica con estas palabras:

«Debo reconocer que el culto de la Iglesia de Roma me atrajo tanto como su doctrina. Ejerció sobre mí una influencia santificadora y apaciguadora que eleva el alma y no había experimentado en ningún otro sitio. ¡Qué esplendido y estimulante era el rito de la Misa y la Bendición! Percibí en ella una grandeza y una solemnidad, un influjo santificador y edificante, que brillaba por su ausencia en las frías, aburridas y pesadas reuniones de los presbiterianos. Los templos mismos los encontré santos y edificantes, verdaderas casas de oración, y que los católicos que se lo podían permitir, los hacían claramente lo más dignos de la majestuosidad de Dios que pudieran hacerlos unos pobres mortales» (pp. 53-54).

»Mi experiencia en este sentido ha sido similar a la de muchos otros. Aquello de que en medio de vosotros ha estado Uno al que no habéis conocido, se puede afirmar perfectamente de muchos que no son católicos y visitan un templo católico como de los judíos del tiempo de Nuestro Señor. Hasta que no reciben el don de la fe no se dan cuenta de lo qué era aquella fuerza silenciosa, poderosa e irresistible que los atraía al altar como el imán al acero, y los apremiaba a quedarse allí hasta que el propio Dios encarnado les hería el corazón con las flechas de su amor» (p. 55).

»A Dios le agrada la belleza, y el culto al Altísimo no es más grato para Él cuando es feo, monótono y malo. El culto de la Iglesia de Roma tiene que ser hermoso y fascinante, porque es el culto verdadero; todas las obras de Dios son perfectas. El culto hereje es terrible, porque es falso. La Verdad es bella, y el error feo. El rito de la Misa no puede ser cualquier cosa; debe ser sublime y hermoso, porque lo ha forjado el Espíritu Santo para que sea el único culto verdadero de la única Iglesia verdadera de Dios» (p.55).

La liturgia católica «consagra y embellece la ofrenda interior de los fieles. Es el marco del cuadro, la joya en que está engastado el diamante, por así decirlo. Contiene alguna verdad doctrinal, alguna verdad revelada por Dios. Es una ceremonia creada por Él, y una forma de restituirle lo que Él mismo nos ha enseñado. Pues los católicos creemos que Dios Todopoderoso no sólo nos ha indicado la verdadera Fe, sino la también la forma indicada de rendirle culto. Ha prescrito la manera de tributarle adoración pública. No nos ha dejado librados al azar. La Misa es, pues, la liturgia que ha dispuesto el Altísimo como acto supremo del culto cristiano, y no tenemos derecho a tributarle otro» (p. 55).

«Consideramos muy apropiado que todos los tesoros del arte, la música y el ritual sean marca distintiva del culto litúrgico a nuestro Creador. ¿Vamos a tener que conformarnos para siempre con una liturgia que lastima los sentimientos, ultraja la estética y el buen gusto musical y es un insulto para todo principio reconocido de belleza y orden? Gracias a Dios, muchos que no eran católicos han llegado al redil verdadero gracias al sublime y celestial rito que Roma ha ido componiendo siglo tras siglo bajo la guía del Espíritu Santo».

»Esa forma de atraerlos fue idea de Dios mismo. Fue así como llegaron a entender que el culto interior a Dios, las verdaderas doctrinas y la vida de sacrificio en la Iglesia eran más hermosos todavía que el culto externo que los había atraído. No hay contradicción entre el esplendor externo del rito y el culto interno ofrecido por el alma. Si la hubiera, ¿cómo habría podido ser objeto del amor de millares de personas de probada santidad, que llegaron a unirse al Señor así? La objeción protestante a la hermosura del culto romano procede de falsos principios sobre la naturaleza del culto y de la naturaleza del hombre» (pp. 57-58).

(Continuará.)

lunes, 4 de noviembre de 2024

martes, 31 de octubre de 2023

DESPEDIDA Y CIERRE (José Martí)

JOSÉ MARTÍ *

[ (*) se refiere a la NOTA que hay al final de este artículo, inmediatamente debajo de mi firma, con relación al sistema de comunicación a seguir a partir del 1 de febrero de 2024)]

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Pese a que hablo de despedida, he añadido, sin embargo, una serie de pestañas para acceder a numerosos  artículos de actualidad y a videos de interés sobre diversos temas: Política, Fe, Filosofía, Teología, Historia, Latín, etc ... Hay también enlaces a la Sacristía de la Vendée y a diferentes videos de los padres Alfonso Gálvez, Javier Olivera y Santiago Martín.

Noticias actualizadas (de diversos medios), 












He añadido, además, una página dedicada exclusivamente a los comentarios que se hacen en los diferentes medios sobre la polémica Declaración Fiducia Supplicans, del 18 de diciembre de este año de 2023.


Hoy se cumplen 13 años desde el comienzo de este blog, algo que ocurrió el 31 de octubre de 2010. Durante los dos o tres primeros años prácticamente todo lo publicado en el blog era de elaboración personal. Luego, aunque sin dejar de publicar entradas personales, introduje una serie de artículos cuya autoría no me pertenece y por eso siempre se encuentra en ellos un enlace al original. En los dos o tres últimos años, básicamente me he limitado a seleccionar artículos y noticias de interés pertenecientes a otros autores, pero cuyo contenido he considerado que merece la pena.

He escrito también en otro blog, de título "Il Trovatore", que comencé el 1 de octubre de 2010 y en el que dejé de escribir el 30 de julio de 2019. Mis entradas personales pueden encontrarse -si no todas, sí la mayoría- en la categoría "reflexiones". De éstas la última es del 14 de febrero de 2018.

En ambos blogs hay artículos de apologética (de defensa de la fe) y también de dogmática (o catequética) referente al conocimiento de los dogmas de nuestra fe o  doctrina. En todo momento,  cuanto aquí ha sido escrito, se ha realzado siempre en el entorno de una obediencia filial y total a la Iglesia católica, tanto a la Revelación como a la Tradición; en otras palabras, todo ha sido escrito en fidelidad a la Iglesia de siempre; y en continua lucha contra el modernismo, en especial aquel que está infiltrado en la Iglesia. Son muchos los que, por desgracia, siguen esas corrientes modernistas, heréticas y que, "curiosamente", se llaman a sí mismos católicos cuando, en realidad de verdad, no lo son, pues han renegado de Jesucristo y se han dejado engullir por los "antivalores" de este mundo que se ha apartado de Dios, y de Nuestro Señor Jesús.

Deseo con toda mi alma, que la lectura de los artículos, tanto de éste como del otro blog, haya contribuido a expandir el Reino de Jesucristo Cristo en la tierra. Y que haya servido también (¿por qué no?) de ayuda a la gente para que utilice su cerebro y sencillamente, "piense", no dejándose manipular por la propaganda; y buscando, en todos los casos, la verdad, por encima de todo, no sólo la sobrenatural sino también a nivel humano, pues como decía el gran Santo Tomás de Aquino: "Lo sobrenatural no va en contra de lo natural sino que lo supone y lo perfecciona" (citado de memoria).

De todos modos, ambos blogs, "Infirmor sed potens" e "Il trovatore"  seguirán estando en Internet, aunque no haya nuevas entradas. El primero de ellos contiene una lista de blogs situada en el margen derecho. Ahí van apareciendo diariamente todas las noticias, tanto las que se refieren de un modo directo a la Iglesia como aquellas otras que, aun tratando del mundo, afectan, de algún modo, a la Iglesia, "fuera de la cual no hay salvación", como bien sabemos.

Dejo los links a las páginas web que más he usado en mi periplo bloggero:

TEXTO











Chiesa e post Concilio (se traduce directo al español)

VÍDEO




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Un último apunte y es que tomando como base el contenido de los posts de mis dos blogs, he confeccionado TRES LIBROS, cuyos títulos son: "La poesía olvidada" (aquí y aquí), "Dios no es un aguafiestas" (aquí y aquí) y "El 'fundamentalismo' cristiano" (aquí y aquí). Se encuentran en formato de tapa blanda (precio 10,40 €) y en formato kindle (precio 1,99 €).

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José Martí

NOTA a tener en cuenta


A partir del 1 de febrero de 2024 usaré otro sistema de actualización. Seguiré sin usar las entradas, pero las noticias diarias que seleccione podrán encontrarse en la pestaña NOTICIAS, que es la primera que se encuentra en la parte superior, a la izquierda. Para señalar la procedencia de los distintos artículos, haré uso de siglas y colores, que serán los que siguen:

SIGLAS MÁS UTILIZADAS

ADELANTE ESPAÑA: AE

ADELANTE LA FE: AF

CHIESA E POST CONCILIO: CH

CONTANDO ESTRELAS: CE

EL DEBATE: ED

INFOCATÓLICA: IC

INFOVATICANA: IV

LA GACETA DE LA IBEROSFERA: LG

QUE NO TE LA CUENTEN: QN

SECRETUM MEUM MIHI: SM

WANDERER: WA

COLORES USADOS SEGÚN EL TEMA:

POLÍTICA: ROJO

RELIGIÓN: AZUL

El resto de temas se encuentran en las diferentes páginas (pestañas), a saber:  LA VENDÉE, LATÍN, FILOSOFÍA, SUMA TEOLÓGICA, ACTUALIDAD P. SANTIAGO MARTÍN, P. JAVIER OLIVERA, P. ALFONSO GÁLVEZ, ETC. Todo cuanto sea de interés sobre FIDUCIA SUPPLICANS se encuentra sólo  en la pestaña correspondiente, con ese mismo nombre.

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Con todas estas indicaciones confío en que al posible lector le sea más sencillo el acceso a las noticias cotidianas que he seleccionado, tanto de política como de religión. 

Claves para desenmascarar Halloween: el consumista, el satanista y las alternativas



La noche del 31 de octubre muchos celebran Halloween, una pseudo fiesta pagana de origen norteamericano que gracias al imperialismo se ha extendido por Occidente a través de las películas, la afición al género de terror, los disfraces, una cierta cultura de la transgresión. Y es que la imposición de Halloween se extiende a todos los niveles. No hace falta ser cristiano para entender el espíritu macabro que hay detrás de Halloween.

Esta fiesta -o mejor dicho, “antifiesta”- puede parece inofensiva. Pero lo cierto es que se ha convertido en un instrumento más de adoctrinamiento infantil. Las televisiones o plataformas de entretenimiento cambian su programación con el fin de resaltar su importancia en la vida de los niños. Las tiendas se llenan de telarañas, murciélagos o calabazas. Incluso los colegios se decoran en estos días con motivos de Halloween. Todo repleto de elementos feos, macabros y terroríficos.

Vale la pena entender esta fiesta pagana., sus orígenes, efectos y alternativas, antes de practicarla con nuestros hijos.
1. El origen del nombre

La Solemnidad de todos los Santos es el 1 de noviembre y en la Iglesia se empieza a celebrar desde la noche anterior. Por ello la noche del 31 de octubre, en el inglés antiguo, era llamada “All hallow’s eve” (víspera de todos los santos). Más adelante esta palabra se abrevió a “Halloween”.

Pero el Halloween es otra cosa. No celebra los santos. Por el contrario, exalta la fealdad y el horror. Promueve todo lo que es contrario a los atributos de Dios, esto es: la fealdad, el horror, la irreverencia, la oscuridad y el mal gusto. En definitiva, busca promover el mal que es, “La privación del bien, la verdad y la belleza”.
2. Las raíces celtas y el trato con muertos

Antropólogos e historiadores consideran que al menos desde el siglo VI antes de Cristo los celtas del noroeste europeo celebraban el fin de año con la fiesta de “Samhein” (o Samon), festividad del sol que se iniciaba la noche del 31 de octubre y que marcaba el fin del verano y de las cosechas. Creían que el dios de los muertos permitía esa noche que los difuntos llegaran a la tierra, cosa preocupante para los vivos, que debían buscar las formas de protegerse, bien con sacrificios (a veces humanos) o, según otros, disfrazándose para no ser reconocidos.

Como las fronteras con el Otro Mundo se debilitaban, también era un buen momento para practicar adivinación, hablar con ciertos dioses, con los muertos, buscar lo oculto… En este caso la motivación ya no era el respeto a los difuntos y servirlos (o protegerse de ellos) sino la búsqueda de poder, la idea de que con la metodología adecuada (magia, brujería, poder al fin y al cabo) es posible forzar o engañar al Otro Mundo a entregar sus secretos o su fuerza.
3. Se intenta destruir y sustituir la festividad de Todos los Santos

Muchos pueblos celtas cristianizados mantuvieron a nivel popular distintas costumbres y festejos de origen pagano. Además, la coincidencia cronológica de la fiesta pagana del “Samhein” con la celebración de Todos los Santos y que el 2 de noviembre se celebre la de los Fieles Difuntos, mezcló los festejos en las mismas fechas.

Pero el Halloween actual se está utilizando como una auténtica invasión que está intentando devorar la tradición del día de Todos los Santos.

Además, Halloween invita a la desesperanza, todo lo contrario del día de Todos los Santos. En efecto, y es que realmente no se promueve el miedo como a priori se puede pensar, sino, más bien, la desesperanza. Basta recordar las palabras inscritas en el dintel de las puertas del infierno de la Divina Comedia de Dante: “Vosotros, los que entráis, dejad aquí toda esperanza” (Infierno, Canto III, 6).
4. El Halloween consumista. El gran negocio de la celebración

Hollywood ha contribuido con la expansión celebrativa del Halloween a través de numerosas películas en las que la violencia gráfica y los asesinatos crean en el espectador un estado morboso de ansiedad y angustia, provocando muchas veces una idea errónea de la realidad.

El Halloween mundano y consumista, por el contrario, olvida por completo al difunto real -puesto que eso obligaría a pensar seriamente en el sentido de la vida- y lo sustituye por el difunto ficticio, o sea, el monstruo, el no muerto, el vampiro o el zombie… y procurando no profundizar demasiado en una narrativa, pasando rápidamente a la bebida y la diversión.

Los comercios han apoyado la fiesta porque les hace vender: se vende turismo, alcohol, disfraces, cine, teatro, ocio, fiesta en general. En un país volcado en el ocio, la fiesta y el turismo como España es inevitable que algo así se fomente desde las patronales.

Entre los adultos jóvenes, exceptuando aquellos que les guste específicamente el cine o la literatura de terror, es una mera excusa para beber, ir de fiesta y ligar. Las tiendas de disfraces hace años que tienen comprobado que los disfraces femeninos que se venden o alquilan más en octubre no son estrictamente de miedo, sino «sexis»: «diablesa sexy», «bruja sexy», «vampiresa sexy»…

Por su parte, las niñas pequeñas quieren lo que salga en la TV (por ejemplo, las muñecas Monster High) y los únicos de verdad interesados en intentar dar miedo son los niños varones.

En definitiva, exalta la cultura de la muerte. La asimilación de la desesperación al final lleva a lo que desea la revolución secularista: “Comamos y bebamos que mañana moriremos”. Por eso no es extraño que muchos adolescentes y adultos, una vez pasada la infancia, tomen Halloween como una bacanal para “divertirse por la noche”.

Asimismo, las máscaras, disfraces, dulces, maquillaje y demás artículos son motivo para que algunos empresarios fomenten el «consumo del terror» y saquen su provecho económico de esta «moda» estadounidense.
5. El Halloween esotérico o satanista

Un peligro del «Halloween mundano» o «consumista» es que puede llevar al «Halloween esotérico» o demoníaco. El primero anima a «disfrutar al límite en esta noche especial», con un elemento de «arriésgate, asume peligros». El segundo refuerza esa idea: «en esta noche especial, da un paso más, arriésgate a lo sobrenatural y adquirirás poder».

Según el testimonio de algunas personas que practicaron el satanismo y luego se convirtieron al cristianismo, Halloween es la más importante fiesta para los cultos demoníacos porque se inicia el nuevo año satánico y es como una especie de «cumpleaños del diablo».

Grupos satánicos, esotéricos y brujeriles en general han heredado de los celtas la idea de que se trata de una noche «poderosa», en la que los rituales obtienen «poder». Ex-satanistas explican que en esta noche se realizan los rituales supuestamente de «más poder», para los que algunos grupos intentan conseguir víctimas humanas, que pueden ser voluntarios fanáticos, jóvenes drogados o bebés o niños.

Tratar con lo demoníaco es como tratar con la mafia que asegura protegerte: te engancha y te cobra tarifas brutales. Con todo, el 99,9% de lo que pueda interesar al demonio en esta noche probablemente es el mero hedonismo, despilfarro o superstición.
6. Alternativas

Un punto débil de Halloween es que, al contrario que la fiesta de los Reyes Magos, por ejemplo, no tiene una historia, un cuento, una leyenda, no hay una narrativa fundacional para contar.

Pero lo que de verdad puede contrarrestar el Halloween consumista es hablar de los muertos de verdad, de los difuntos, de nuestros seres queridos que ya murieron y de las condiciones en que nos reencontraremos con ellos…

Recordarlos y orar por ellos es un auténtico contacto con la Otra Vida, que gestiona Dios. Eso es algo profundamente instalado en el corazón de cualquier ser humano que ya haya perdido un ser querido. Detenerse un momento y reflexionar sobre eso puede transformar a una persona.

Y ahora que ya tienes una breve síntesis de lo que es Halloween, piensa si es buena idea celebrarlo con tus hijos. De ti depende

domingo, 29 de octubre de 2023

El Señor, «todo lo hizo bien» (Padre Alfonso Gálvez)




HOMILÍA DEL 9 DE SEPTIEMBRE DE 1991

DURACIÓN 11:14

La masiva protesta contra la amnistía desborda la Plaza de Colón en Madrid


Una multitud de españoles se han manifestado este mediodía en Madrid tras el anuncio de Sánchez defendiendo la amnistía a los golpistas.







La protesta ha tenido lugar en la Plaza de Colón, una de las plazas más grandes de Madrid, y la asistencia de público la ha desbordado. Según la Delegación del Gobierno, se han manifestado unas 100.000 personas. La manifestación fue convocada por la Fundación DENAES y tenía el apoyo de decenas de asociaciones y también de Vox. Lamentablemente, el Partido Popular no acudió.


Como ocurrió hace seis años en las manifestaciones contra el golpe separatista de 2017, muchos manifestantes acudieron con Banderas de España y se escucharon gritos de "Puigdemont a prisión", en referencia al cabecilla de ese golpe, huido en Bélgica y que puso la amnistía como exigencia para apoyar la reelección de Pedro Sánchez.


Durante la protesta se han escuchado los discursos de Andrea Llopart, vicepresidenta de la asociación S'ha Acabat; Juan Carlos Girauta, cofundador de Pie en Pared; Rodrigo Alonso, secretario general del sindicato Solidaridad; Santiago Abascal, presidente de Vox; Samuel Vázquez, presidente de la asociación "Una policía para el siglo XXI"; César Pintado, portavoz de la asociación Revuelta; el periodista Luis del Pino e Iván Vélez, director de la Fundación DENAES.


En su discurso, Abascal ha denunciado que "hoy España, su unidad, su convivencia, sus leyes y las libertades e igualdad de los ciudadanos españoles están amenazadas por el secretario general del Partido Socialista y por el aplauso unánime del comité federal del PSOE", en referencia a la escena que se vivió ayer en la dirección socialista.


Abascal ha calificado a Sánchez como el "presidente más corrupto de la historia de España", denunciando que "pretende amnistiar a otros políticos a cambio de votos para permanecer en el poder". El presidente de Vox ha afirmado: "le advertimos de las consecuencias de dar por rotas la Constitución las leyes y la igualdad de los españoles. El autócrata sin escrúpulos debe saber que responderá ante los españoles si se atreve a liquidar las leyes que a todos los españoles nos obligan y las leyes que permiten la convivencia".


Abascal ha señalado que "si el gobierno dice que las leyes ni valen ni obligan a sus cómplices y socios de investidura, entonces el gobierno nos dice que las leyes ni valen ni nos obligan al conjunto de los españoles". El presidente de Vox se ha dirigido públicamente al dirigente socialista, afirmando: "Sánchez, no tienes escrúpulos y lo has demostrado durante mucho tiempo, para esconder como has hecho tu traición".

El acto ha terminado con el Himno de España.

ELENTIR

Discurso completo de Santiago Abascal el 29 de Octubre de 2023 en la plaza de Colón


Duración 6 minutos

Las notas esenciales del amor de Dios (Padre Alfonso Gálvez)



Duración 30 minutos



Homilía pronunciada el 21 de octubre de 2007

Sínodo, la revolución debe esperar | Actualidad Comentada | 29-10-2023 | P. Santiago Martín



DURACIÓN 15 MINUTOS

sábado, 28 de octubre de 2023

"Credo. Compendio de la fe católica", por Monseñor Athanasius Schneider


“ Yo creo. Compendio de la fe católica ” de Monseñor Schneider. Una guía segura y autorizada en este clima oscuro.

Al final de su discurso en el lanzamiento del Credo en Roma, Mons. Schneider dijo:

“Pedimos humildemente al Señor que nos conceda, por intercesión de Nuestra Señora, la gracia de poder decir: “Conozco mi fe católica. No permitiré que me confundan. Por esta Fe estoy dispuesto a morir." 

Encontré algunas apreciaciones autorizadas, que comparto:

Que esta obra resulte ser una gran herramienta para quienes buscan explorar más profundamente la verdad de Jesucristo . (+ Obispo Joseph Strickland)

El credo es una herramienta importante en la obra misionera esencial de la evangelización y la apologética al proclamar la verdad salvadora de Jesucristo a nuestro mundo que tan desesperadamente la necesita. (+ Cardenal Robert Sarah)

Mons. Schneider da voz a la tradición viva, mostrando que no sólo está viva, sino que tiene el poder de cambiar nuestras vidas, de hacernos santos. Creo que este libro hará mucho bien . (Dr. Scott Hahn)

“ Yo creo. Compendio de la Fe Católica” de Mons. Atanasio Schneider.


El libro Credo está siendo publicado estos días en inglés por la editorial católica Sophia Institute Press de Manchester (New Hampshire, Estados Unidos) . Compendio de la fe católica , por monseñor Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Santa María en Astana, Kazajstán.

Escrito para los pequeños y simples, en un lenguaje accesible y comprensible incluso para personas que no son expertas en cuestiones teológicas, siendo preciso y fiel a la doctrina de la Iglesia, este Compendio expone la verdad de la Fe y la Tradición católicas frente a de la complejidad del momento actual.

La completa transmisión de la fe, la moral y la Sagrada Liturgia recibidas de la Iglesia es deber y responsabilidad de todo obispo católico, y ello en virtud de la consagración episcopal. Ni el Papa, Vicario de Cristo, ni los obispos son propietarios del Depositum fidei ni de la Sagrada Liturgia, ni pueden disponer de ellos a su discreción. Ni siquiera tienen el poder de proponer nuevas formas de expresión de la doctrina católica, excepto en el mismo sentido que la Tradición. 

A este respecto es muy significativo el comentario de San Vicente de Lerins en el Commonitorio:

La autoridad del Apóstol se manifestó entonces con toda su severidad: "Si incluso nosotros mismos, o un ángel del cielo, os anunciare un evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea anatema" (Gal 1, 8). . ¿Y por qué dice San Pablo “aunque nosotros mismos” y no “aunque yo mismo”? Porque significa que aunque Pedro, o Andrés, o Juan, o todo el colegio de los Apóstoles, anunciaran un Evangelio diferente del que os anunciamos, sea anatema. Tremendo es el rigor con el que, para afirmar la fidelidad a la fe primitiva, no excluye ni a sí mismo ni a los demás Apóstoles.

Nunca antes el pueblo católico había tenido a su disposición tal cantidad de textos del Magisterio. Sin embargo, nunca antes se había perdido la fe como hoy. Esta es una aparente contradicción. La fuerte disminución, en Occidente, en el período posterior al Concilio Vaticano II, de la asistencia a la Santa Misa, a los bautismos, a los matrimonios católicos, a las primeras comuniones, a las confirmaciones, a las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, a la pérdida de los obispos como autoridades morales en en todos los países, el enorme abandono tanto del ministerio sacerdotal como de los votos religiosos, todo esto sucedió por graves razones. Algunos atribuyen una situación tan dramática al Concilio Vaticano II, otros al llamado "espíritu del Concilio", otros a la situación mundial actual, otros a una combinación de estos factores, pero el hecho real está ahí, en frente a nosotros. Reconocerlo en toda su amplitud, profundidad y dramatismo, tanto en el seno de la Iglesia como en el estado caótico del mundo actual (elementos conexos), constituye el punto de partida para buscar una salida sobrenatural y natural a una crisis, la actual, que según para algunos es la más grande en la historia de la Iglesia.

Por otra parte, nadie puede negar que, dada la grave división del cristianismo debido a la desafortunada obra de Martín Lutero en sus diversos aspectos religiosos, políticos, sociales y culturales, el Concilio de Trento y el "movimiento de contrarreforma" tenía el poder, a diferencia del Concilio Vaticano II, de abordar la herejía y salvaguardar toda la fe católica dentro de la Iglesia, reconquistando muchos países con raíces católicas.

El Compendio del obispo Schneider , que expone claramente la fe, la moral y la liturgia católicas, aborda numerosos y complejos temas actuales marcados por una gran confusión . Los afronta sin temor a nadie, excepto a Dios -ante quien todos debemos rendir cuentas- y sin los condicionamientos mentales y comportamentales impuestos por el compromiso con el mundo civil y eclesiástico, que en muchos casos se traduce en un silencio sensacional.

Hoy contamos con el precioso testimonio [ aquí ], a favor de la verdad, del obispo de Tyler (Texas), monseñor Joseph Strickland, que todos debemos acompañar con la oración.

En el Compendio , en más de 400 páginas y con 607 citas de documentos de la Iglesia, el obispo Schneider aborda, entre otros, los siguientes temas:

Transhumanismo [ aquí ], Pentecostalismo, El significado de la persecución de la antigua Misa tradicional y el problema de la "obediencia" que genera esta persecución [ aquí ], El culto a la Madre Tierra [ aquí ], Los métodos asiáticos de meditación, El sacerdocio o el diaconado femenino, El uso de las redes sociales, Ciencia y evolución, La guerra justa, La pena de muerte [ aquí ], Ideología de género [ aquí ], Modestia, Vacunas y mandatos sanitarios [ aquí ], Religiones del mundo, Oración verdadera , La educación de los niños y la escuela, La compleja cuestión de la libertad religiosa [ aquí - aquí ] y la libertad de expresión, Escándalos en la Iglesia, La infalibilidad, los grados del Magisterio y el error, La pornografía y el error, la educación sexual, El trabajo dominical y la forma de adorar a Dios , Comunismo y Masonería, Globalismo, El movimiento carismático, El consumo de marihuana y drogas, El sentido de una auténtica renovación de la Iglesia y mucho más.

¿Era necesario otro Credo o Compendio de la Fe Católica , dado que tanto el Catecismo de la Iglesia Católica como su correspondiente compendio fueron publicados recientemente ?

Leyendo el Compendio del obispo Schneider encontramos, por primera vez en los últimos sesenta años, una exposición de la fe, la moral y la liturgia católicas que contiene numerosas citas del riquísimo magisterio anterior al Vaticano II. También hay buenos pasajes del Vaticano II, por ejemplo del Sacrosanctum Concilium , en relación con el Mediator Dei de Pío XII, la Quanta Cura de Pío IX, la Libertas Praestantissimus de León XIII, etc. La Iglesia no comenzó en 1962: este es un hecho que siempre hay que subrayar.

El Compendio del obispo Schneider también aborda implícitamente la cuestión de las causas de la crisis actual, revelando las ambigüedades inherentes al propio Vaticano II y a los documentos posteriores, incluido el Catecismo de la Iglesia Católica , además de citar las contribuciones del Magisterio actual cuando está en continuidad con la fe y la Tradición de la Iglesia. En la lectura frecuente de estos documentos, a menudo se nos escapan afirmaciones que, examinadas más de cerca y en su verdadero significado, no son compatibles con la doctrina de la Iglesia o la diluyen de manera casi imperceptible.

Agradecemos a Monseñor Schneider por el excelente trabajo realizado y animamos a los lectores a adquirir el Compendio ya disponible en la editorial Sophia Institute Press o en Amazon, en inglés. Esperamos poder tenerlo pronto también en otros idiomas. Oramos para que pronto vuelva a brillar en la Iglesia la pureza de su doctrina, de su moral y de su liturgia, para que podamos distinguir sin duda el trigo de la cizaña, para mayor gloria de Dios y salvación de las almas.

Terminamos estas líneas citando el final del prólogo del autor del Compendio :

“Que los santos Apóstoles, Padres y Doctores de la Iglesia intercedan por todos los que utilizan este Compendio, para que puedan recibir muchos beneficios espirituales. Que la Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre tierna nuestra, dignamente invocada en la Iglesia como Destructora de todas las herejías y Trono de la Sabiduría, nos proteja con su manto materno y ruegue por nosotros para que seamos dignos de las promesas de su divino Hijo, el Verbo hecho carne, que está lleno de verdad y, estando en el Padre, nos ha revelado toda la verdad (cf. Juan 1, 14,18)”.

FUENTE: INFOCATÓLICA
Un Credo de cara a la apostasía de nuestro tiempo