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jueves, 8 de octubre de 2026

De Familiaris consortio a Amoris laetitia y ¿la respuesta a las dubia que quedó pendiente?






Roma comienza este miércoles a hacer balance de los diez años de Amoris laetitia. Del 7 al 14 de octubre, cerca de 250 obispos, entre presidentes de Conferencias Episcopales y responsables de las Iglesias católicas orientales, participarán junto a familias y expertos en un encuentro convocado por León XIV para examinar la aplicación de la exhortación de Francisco y los desafíos actuales de la pastoral matrimonial y familiar.

La cita llega una década después de uno de los documentos más discutidos del pontificado anterior. Amoris laetitia, publicada en abril de 2016 después de las dos asambleas sinodales sobre la familia de 2014 y 2015, abrió un amplio proceso de aplicación en las Iglesias locales, especialmente en torno al acompañamiento de los divorciados vueltos a casar y otras situaciones denominadas «irregulares».

Diez años después, Roma quiere saber qué ha ocurrido durante ese proceso.

El encuentro ha sido presentado por la Santa Sede como eminentemente pastoral. No está previsto revisar la exhortación ni elaborar un nuevo documento magisterial que la sustituya. Los participantes deberán compartir experiencias, identificar dificultades y valorar qué caminos pueden seguirse en los próximos años.

Sin embargo, el aniversario devuelve también al primer plano algunas de las cuestiones que acompañan a Amoris laetitia prácticamente desde su publicación y que nunca recibieron una aclaración formal

Qué se discutirá durante esta semana

Los trabajos se desarrollarán en el Aula Pablo VI y estarán organizados alrededor de cinco grandes ámbitos: la realidad y los desafíos de las familias actuales, la vocación matrimonial de los jóvenes, los primeros años de matrimonio, el acompañamiento en las situaciones difíciles y la familia cristiana como sujeto de la misión de la Iglesia.

La metodología tendrá también un marcado carácter sinodal. Los participantes trabajarán mediante la denominada «conversación en el Espíritu», alternando intervenciones, escucha y momentos de silencio. Los grupos deberán señalar convergencias, divergencias, tensiones, cuestiones pendientes y posibles pasos futuros.

Al término de los cinco días temáticos se elaborará un informe de síntesis que será discutido por la asamblea, entregado a León XIV y posteriormente publicado.

La reunión concluirá el 14 de octubre, después de una semana destinada fundamentalmente a escuchar qué ha ocurrido en las Iglesias locales durante los diez años transcurridos desde la publicación de Amoris laetitia.


De Familiaris consortio a Amoris laetitia


Una de las claves para comprender lo que está detrás de este aniversario se encuentra en la relación entre Amoris laetitia y la enseñanza anterior de san Juan Pablo II.

En 1981, Familiaris consortio había abordado expresamente la situación de los divorciados que habían contraído una nueva unión mientras continuaba existiendo un vínculo matrimonial válido.

Juan Pablo II reafirmó entonces «la praxis de no admitir a la comunión eucarística a los divorciados que se casan otra vez», porque su estado y situación de vida «contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristía».

Cuando razones graves —por ejemplo, la educación de los hijos— aconsejasen mantener la convivencia, Familiaris consortio vinculaba el regreso a los sacramentos al compromiso de vivir «en plena continencia», absteniéndose de los actos propios de los esposos.

Amoris laetitia mantuvo la doctrina de la indisolubilidad matrimonial, pero puso un acento mayor en el discernimiento de cada situación y en los factores capaces de disminuir la responsabilidad subjetiva.

Su número 305 señala que, debido a «condicionamientos o factores atenuantes», una persona puede encontrarse «en una situación objetiva de pecado» sin ser plenamente culpable. Y la conocida nota 351 añadió que la ayuda ofrecida por la Iglesia «en ciertos casos» podía incluir también los sacramentos, con referencias expresas a la Confesión y a la Eucaristía.

La exhortación no especificó en ese punto cuáles eran esos casos ni reiteró la condición de continencia establecida por Familiaris consortio.

De esa diferencia surgió una de las principales controversias que acompañaron la recepción del documento.

Las cinco dubia que Francisco no respondió

El 19 de septiembre de 2016, apenas cinco meses después de la publicación de Amoris laetitia, los cardenales Walter Brandmüller, Raymond Leo Burke, Carlo Caffarra y Joachim Meisner enviaron a Francisco cinco dubia, preguntas doctrinales formuladas para obtener una respuesta afirmativa o negativa.

La primera iba directamente al punto que había generado mayor discusión.

Los cardenales preguntaron si, después de Amoris laetitia 300-305, era posible conceder la absolución sacramental y admitir a la Eucaristía a una persona que, estando vinculada por un matrimonio válido, conviviese more uxorio —manteniendo una relación propia de los esposos— con otra persona sin cumplir las condiciones previstas por Familiaris consortio 84.

Las otras cuatro preguntas ampliaban el problema. Tomando como referencia Veritatis splendor, preguntaban si continuaba siendo válida la enseñanza sobre la existencia de normas morales absolutas, los actos intrínsecamente malos, la situación objetiva de pecado grave, el papel de las circunstancias y los límites de la conciencia frente a las normas morales.

Francisco no respondió formalmente a las preguntas. Los cuatro cardenales decidieron hacerlas públicas en noviembre de 2016. Caffarra y Meisner murieron al año siguiente sin haber recibido una respuesta.
Diez años de aplicaciones diferentes

La falta de una respuesta formal no detuvo la aplicación de Amoris laetitia.

Durante los años siguientes, distintas Conferencias Episcopales y diócesis desarrollaron orientaciones pastorales para interpretar el capítulo VIII de la exhortación. La cuestión de los divorciados vueltos a casar ocupó buena parte del debate, precisamente porque los criterios adoptados no fueron idénticos en todas partes.

Uno de los episodios más relevantes se produjo con las directrices de los obispos de la región pastoral de Buenos Aires. El documento argentino sostuvo que, cuando no fuese factible vivir en continencia y existiesen determinadas circunstancias, podía abrirse un camino de discernimiento que incluyera eventualmente el acceso a los sacramentos.

Francisco respaldó aquella interpretación en una carta de septiembre de 2016, afirmando que el texto explicaba «cabalmente el sentido del capítulo VIII» y que «no hay otras interpretaciones». Ambos documentos fueron posteriormente publicados en las Acta Apostolicae Sedis, acompañados de un rescripto que los calificó como magisterio auténtico.

Ese desarrollo aportó un elemento importante para interpretar la intención de Francisco, pero no produjo una respuesta formal a las cinco dubia ni eliminó las diferencias existentes en la aplicación pastoral entre las distintas Iglesias locales.

Es precisamente esa década de experiencias la que Roma comienza ahora a examinar.


León XIV coloca Amoris laetitia junto a Familiaris consortio


En su mensaje del pasado 19 de marzo con motivo de los aniversarios de Familiaris consortio y Amoris laetitia, León XIV recordó conjuntamente las dos exhortaciones y afirmó que ambas han impulsado el compromiso doctrinal y pastoral de la Iglesia al servicio de los jóvenes, los esposos y las familias.

El Papa ha querido así situar el encuentro de octubre dentro de un recorrido más amplio de la pastoral familiar, en lugar de presentarlo únicamente como una conmemoración del documento de Francisco.

Ese planteamiento aparece también en la presentación de los trabajos. Los responsables del encuentro han recordado expresamente las raíces de Amoris laetitia en el Concilio Vaticano II y en Familiaris consortio, que este año cumple 45 años.

Lo que está en juego esta semana

El encuentro que comienza hoy no está convocado para responder a las dubia, revisar el capítulo VIII ni determinar nuevamente quién puede recibir los sacramentos. Tampoco está previsto que de él salga una nueva exhortación apostólica.

La pregunta oficial es mucho más «pastoral»: qué ha aprendido la Iglesia durante estos diez años y qué debe hacer a partir de ahora.

Pero el balance llega después de una década en la que Amoris laetitia ha sido objeto de interpretaciones y aplicaciones diferentes. Por eso, junto a las experiencias que presenten las Conferencias Episcopales, permanecerá de fondo una cuestión que acompaña a la exhortación desde 2016: cómo debe entenderse su propuesta de discernimiento en continuidad con Familiaris consortio y con los principios morales reafirmados por Veritatis splendor.

El 14 de octubre se conocerá el informe de síntesis de esos trabajos. Las cinco dubia de Brandmüller, Burke, Caffarra y Meisner, entretanto, quedaron sin una respuesta formal.

miércoles, 7 de octubre de 2026

No lo olvidemos nunca: éste es Pedro Sánchez





⏲ Tiempo estimado de lectura: 7 minutos

Balance caso por caso de la gestión de Sánchez ante la cita electoral del 29N

El panorama político español experimenta un vuelco decisivo tras el reciente anuncio de la convocatoria de elecciones generales anticipadas para el próximo 29 de noviembre. La posibilidad real de articular una alternativa política y desplazar a Pedro Sánchez de la presidencia del Gobierno activa los engranajes electorales de todo el país. Sin embargo, la inmediatez de la campaña y las promesas de futuro suelen actuar como un manto que diluye la memoria colectiva. Hoy, ante una encrucijada de tal magnitud, resulta imprescindible ejercer un ejercicio de memoria histórica reciente para analizar detalladamente la trayectoria, las decisiones y las consecuencias de la gestión de Sánchez durante estos ocho años, desglosando cada uno de los episodios que marcan este periodo. Sin ánimo de ser exhaustivos podemos señalar:

1. Ceuta y la vulnerabilidad de las fronteras nacionales

La situación de Ceuta tras la invasión de más de 80.000 marroquíes – y que aún permanecen más de 10.000- evidencia una quiebra en la seguridad social y de la unidad nacional.. Los invasores, la política de apoyo a la inmigración masiva, y la gestión de la frontera terrestre sostienen un escenario de vulnerabilidad, inestabilidad y caos. Los residentes denuncian la alarmante inseguridad ciudadana que altera por completo la vida cotidiana de las familias. Las mujeres ya no pueden ir solas por la calle debido al riesgo constante de agresiones sexuales, robos, etc.

2. Adamuz y la opacidad en las infraestructuras

El accidente ferroviario en las inmediaciones de Adamuz se saldó con la alarmante cifra de 46 muertos por una evidente falta de mantenimiento y seguridad en las infraestructuras del Estado y permanece como un episodio de profunda opacidad institucional. A pesar de saldarse con la trágica cifra de 46 personas muertas, la investigación oficial no ha derivado en la asunción de responsabilidades políticas ni técnicas en el Ministerio de Transportes en una vergonzosa muestra de cobardía política. Las pesquisas sobre los tramos de vía férrea sustraídos siguen sin arrojar resultados claros, diluyendo la rendición de cuentas ante las familias de las víctimas.

3. El apagón energético y sus consecuencias críticas

El colapso del suministro eléctrico dejó desprotegidos a miles de ciudadanos vulnerables por culpa de una caótica y sectaria política energética. Sánchez no asume la autoría del incidente y echa la culpa de manera cobarde a las centrales nucleares, a las que previamente su propio ministerio había mandado desconectar o trabajar al mínimo de su capacidad por puros prejuicios ideológicos. Debido a esta negligente falta de previsión, tras forzar la desconexión o el funcionamiento al mínimo de las centrales nucleares, las desconexiones masivas provocaron situaciones de desamparo absoluto, llegando a causar la muerte agónica de ciudadanos dependientes de respiradores artificiales en sus propios domicilios sin que ningún miembro del Consejo de Ministros asumiera responsabilidades por las directrices energéticas.

4. La catástrofe de la DANA y la omisión de auxilio

La gestión de las inundaciones provocadas por el temporal evidenció una cruel falta de empatía institucional por parte de la Moncloa, que prefirió el cálculo electoral a la salvación de vidas. El presidente del Gobierno central optó por inhibirse, bloquear el envío del Ejército y esperar la reacción de las administraciones locales con una frase literal que destila una soberbia inadmisible:

«Si quieren ayuda, que la pidan».

Esta postura supuso retrasos críticos en el despliegue del Ejército y los servicios de emergencia estatales en las zonas más afectadas.

5. El abandono de los damnificados en La Palma

La falsa compasión gubernamental hacia los damnificados por la erupción del volcán desapareció por completo en cuanto se apagaron los focos de las televisiones. El líder del Ejecutivo no ha vuelto por allí ni quiere saber nada de las promesas de reconstrucción económica que firmó ante los medios. Hoy en día, la Moncloa ignora el sufrimiento de las familias afectadas, que siguen malviviendo de forma indigna en barracones industriales y contenedores provisionales tras haberlo perdido todo a la espera de las ayudas económicas prometidas que no llegan.

6. La gestión del COVID-19 y el falso Comité de Expertos

La gestión de la crisis sanitaria de 2020 constituyó un fraude y un fracaso absoluto del Sistema Nacional de Salud, situando a España en los peores ratios de mortalidad de toda Europa. El Ejecutivo central justificó decisiones unilaterales, sectarias y que atentaban contra la libertad de las personas y el arresto domiciliario de la población basándose en las recomendaciones de un Comité de Expertos inventado, que realmente no existió nunca. Sanidad manipuló los datos oficiales y todavía hoy oculta el número real de víctimas mortales. El sectarismo político de Sánchez primó sobre la vida de los españoles al permitir de forma negligente la manifestación ideológica del 8M cuando los contagios ya se encontraban disparados de forma exponencial.

7. El fraude de la reforma de la Ley de Nietos

El Gobierno utiliza de forma fraudulenta la normativa de memoria democrática como una vía rápida para tramitar regularizaciones masivas en el extranjero con fines puramente electorales. La instrucción administrativa del Ministerio de Justicia rebajando los requisitos técnicos regaló la nacionalidad española a miles de ciudadanos sin la necesidad de que tengan que acreditar un parentesco real o consanguíneo con los exiliados históricos, adulterando gravemente el censo de votantes.

Múltiples municipios y pequeñas corporaciones locales del entorno rural se han visto desbordadas al constatar de forma repentina que su población censada se triplicaba en cuestión de meses. Es un fraude electoral.

8. Regularización masiva

El gobierno de Sánchez acelera los trámites para legalizar la situación administrativa de golpe a cerca de un millón de inmigrantes que residen de forma ilegal en el país. Esta maniobra constituye una estrategia clientelar para fabricar un nuevo electorado dependiente del subsidio estatal y la fidelización del voto. Esta medida genera además un destructivo e inmediato efecto llamada que beneficia de forma directa a todas las mafias y organizaciones no gubernamentales que se lucran con el tráfico ilegal de personas.

9. Pegasus y las contrapartidas diplomáticas con Marruecos

El hackeo masivo de los dispositivos móviles del presidente y de varios ministros mediante el software espía Pegasus coincidió temporalmente con un giro radical e inconsulto en la política internacional respecto al Sáhara Occidental. Con posterioridad, el Gobierno articuló la concesión de miles de millones de euros para subvencionar empresas y explotaciones agrícolas marroquíes, introduciendo productos que carecen de estrictos controles sanitarios y que compiten en desigualdad de condiciones con el sector primario español

10. Okupación

El marco legal que impulsan los socios separatistas y de extrema izquierda ampara abiertamente a los delincuentes que violan el derecho de propiedad privada. Con las leyes actuales del sanchismo, las trabas burocráticas y judiciales introducidas en la legislación de vivienda impiden los desalojos exprés, de forma que si se te mete una familia de okupas en tu casa, los plazos judiciales se alargan deliberadamente durante años y los intrusos te arruinarán la vida económica y familiar con total impunidad, mientras la policía contempla los hechos con las manos atadas.

11. Indultos a los golpistas separatistas

La sumisión de Pedro Sánchez ante las exigencias de los líderes separatistas dinamitó el Estado de derecho y desautorizó el trabajo del Tribunal Supremo. El Ejecutivo aplicó la medida de gracia de forma arbitraria y concedió indultos gubernamentales a casi todos los golpistas implicados de forma directa en los delitos de sedición y malversación, traicionando su promesa electoral explícita de no perdonar jamás a quienes quebrantaran la Constitución.

12. ETA

La supervivencia del Gobierno sanchista descansa sobre la indigna alianza parlamentaria con los herederos de la banda terrorista ETA. Como pago directo por los votos de EH Bildu, el Ejecutivo entregó de forma infame la transferencia de las competencias penitenciarias al Gobierno vasco. La coalición proetarra no tardó en utilizar este privilegio para vaciar las cárceles, aplicar terceros grados exprés y soltar a la calle a asesinos múltiples de la organización terrorista ETA antes de cumplir sus condenas.

13. Las excarcelaciones de la ley de protección a la mujer

La implantación de la conocida ley del «solo sí es sí» derivó en el mayor atentado de seguridad jurídica para las víctimas de violencia sexual en la historia contemporánea española. El sectarismo ideológico y los fallos en el diseño técnico de la norma penal permitieron la rebaja sistemática de condenas y la excarcelación imprevista de centenares de violadores. La protección se debilitó aún más ante los fallos logísticos de las pulseras de control telemático, un escenario crítico ante el cual ningún cargo político del Ministerio de Igualdad asumió la culpa.

14. El bloqueo sistemático de los Presupuestos Generales

El Ejecutivo de Pedro Sánchez ostenta el récord absoluto de incumplimiento del mandato constitucional recogido en el artículo 134, que obliga a presentar anualmente las cuentas del Estado. España encadena cuatro ejercicios consecutivos sin presupuestos aprobados, lo que obliga a gobernar mediante la prórroga sistemática y artificial de cuentas anteriores, un síntoma de debilidad parlamentaria que debilita el control económico de las instituciones.

15. Un sumario inabarcable de negligencias y despropósitos bajo sospecha

Para no extender en demasía este análisis y ante la ingente acumulación de causas pendientes, resulta obligado agrupar en este último apartado un compendio de escándalos que completan este demoledor balanceLa mordaza mediática
  1. El asalto implacable a las instituciones del Estado y al Poder Judicial
  2. Las presiones a los jueces y la quiebra de la separación de poderes
  3. Las sospechas de fraude en las primarias del PSOE
  4. La deuda y el descuadre contable de la SEPI
  5. El caso Tito Berni y la corrupción parlamentaria
  6. La trama Peugeot con Koldo, Ábalos y Cerdán
  7. El rol del expresidente Zapatero y el eje venezolano
  8. El fracaso de las políticas de vivienda
  9. La recaudación de la DGT mediante balizas obligatorias
  10. La subordinación política de la cúpula de la Policía Nacional
  11. El desmantelamiento de la Guardia Civil y OCON-Surr.
  12. El control de la Fiscalía a las órdenes de Bolaños
  13. El declive del sistema educativo en el Informe PISA
  14. La financiación singular y a la carta para Cataluña
  15. El caso de las cloacas de Leire Díez
  16. Las sospechas de fraude en las Elecciones Generales de 2023
  17. La imputación del Fiscal General del Estado por revelación de secretos
  18. La manipulación demoscópica del CIS de Tezanos
  19. La impunidad judicial del caso ERE en el Tribunal Constitucional

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1 comentario de Javier

… más:

1. Llamó cambios de opinión a sus mentiras.
2. Levantó un muro entre españoles.
3. Hizo del guerracivilismo su estrategia de supervivencia.
4. Compró la investidura con impunidad.
5. Quebró la igualdad entre españoles.
6. Indultó a los condenados del 1-O.
7. Borró el delito de sedición.
8. Rebajó la malversación.
9. Blanqueó a Otegi como socio de Gobierno.
10. Pactó con Bildu la memoria democrática.
11. Le entregó la alcaldía de Pamplona.
12. Impulsó la excarcelación masiva de etarras.
13. Colonizó todas las instituciones.
14. Extendió su injerencia a las empresas privadas.
15. Linchó a los jueces que investigaban a los suyos.
16. Intentó liquidar la independencia judicial.
17. Llamó fango a la prensa crítica.
18. Criminalizó la discrepancia.
19. Maniató al Parlamento.
20. Encadenó una legislatura entera sin presentar Presupuestos.
21. Pulverizó el principio de responsabilidad política.
22. Despreció la rendición de cuentas.
23. Asaltó la televisión pública.
24. Impuso un confinamiento inconstitucional.
25. Intentó manosear el censo electoral.
26. Su fiscal general fue condenado por revelación de secretos.
27. Su mano derecha fue condenado a 24 años por corrupción.
28. Su otra mano derecha espera juicio por corrupción.
29. Su hermano fue condenado por prevaricación.
30. Su mujer está procesada por corrupción.
31. Su entorno convirtió las mascarillas en negocio.
32. Predicó feminismo mientras enchufaban a prostitutas en empresas públicas.
33. Pagó a cloacas para intimidar a jueces, fiscales y policías.
34. Rebajó las penas a más de mil agresores sexuales.
35. Prometió vivienda asequible y dejó alquileres prohibitivos.
36. Hundió el mercado del alquiler.
37. Promovió la okupación.
38. Pulverizó las esperanzas de los jóvenes.
39. Impuso un infierno fiscal.
40. Descontroló la deuda pública.
41. Empobreció a los españoles.
42. Degradó los servicios públicos.
43. Erosionó las fronteras.
44. Aprobó una regularización masiva de inmigrantes.
45. Presidió el desplome de la Educación.
46. Abandonó a los castellanohablantes en Cataluña.
47. Convirtió la gestión ferroviaria en un caos.
48. Abandonó a las víctimas de la DANA.
49. Provocó con su dogmatismo un apagón masivo.
50. Se lavó las manos de los 46 muertos de Adamuz.
51. Medró con la corrupta dictadura venezolana.
52. Recibió a Delcy Rodríguez en Barajas.
53. Protegió a Zapatero a pesar de sus comisiones y joyas millonarias.
54. Provocó conflictos diplomáticos con los aliados naturales de España.
55. Entregó el Sáhara a Marruecos sin pasar por el Congreso.
56. Declaró que Ceuta había sufrido un ataque y se marchó un mes de vacaciones.
57. Degradó la vida pública.
58. Normalizó la indecencia.

Comentario personal

En realidad, se quedan cortos los que esto escriben:

La miseria y degradación de España, que ya está ocurriendo, y que pretende perpetuarse, como en Cuba y Venezuela, sin ir más lejos, va unida [... ¡no debemos de olvidarlo! ...] al abandono de Dios por parte de la sociedad española.

Sólo si se tiene en cuenta que la soberanía no reside en el pueblo sino en Dios, sólo entonces, esta sociedad progresará, en el sentido más genuino de la palabra progreso; un progreso que va unido siempre a la verdad; y una verdad que está encarnada en Jesucristo, verdadero hombre y verdadero Dios. Sin el Señor Jesús nada podemos hacer (y no sólo la sociedad española sino toda la humanidad) y caminamos indefectiblemente hacia nuestra autodestrucción.

El arma más poderosa que tenemos los católicos para luchar contra estas fuerzas infernales es la oración, una oración ferviente y confiada. Dios nos escucha siempre y, si le somos fieles, no nos abandonará nunca. 

Por eso, no nos cansemos de rezar. Y en este caso concreto, recemos por España, tierra de María. El rezo del Santo Rosario tiene una eficacia que los enemigos de la fe desconocen por completo.

José Martí

domingo, 4 de octubre de 2026

Una serie de catastróficas desdichas. Cierto tradicionalismo y León XIV

EL WANDERER




“C’est pire qu’un crime, c’est une faute_”_
Atribuida a Talleyrand

Introducción

“Es peor que un crimen, es una estupidez”. En 1804 el Primer Cónsul Napoleón había dado por finiquitado los desmanes revolucionarios y ya se podía dar a conocer por toda Europa como un gobernante confiable y razonable. Sin embargo, en marzo de ese mismo año su ejercito secuestró al Borbón duque de Enghien en tierra extranjera, lo juzgó sumariamente e inmediatamente lo ejecutó en el paredón. Volvían los tiempos en que parecía que los franceses tenían patente del Corso, y podían romper a su sabor las soberanías de los reinos y países europeos a la buena usanza jacobina. Fue peor que un crimen, fue una estupidez porque el asesinato apenas le reportó beneficios —castigar una supuesta conspiración—, sino innumerable perjuicios ya que hizo que Napoleón jamás pudiera reconciliarse con los Borbones y le impidió ser aceptado por el resto de Europa como un igual. Esa sangre vertida levantó un muro formidable alrededor del gran Corso que finalmente lo destruyó. No es nada extraño que se la atribuyeran al gran diplomático y excelso superviviente Talleyrand.

Desde que salió León XIV al balcón de la basílica de San Pedro, casi todo el tradicionalismo ha entrado en un estado de histeria colectiva contra el nuevo Papa. Ni siquiera se había trasladado al Palacio Apostólico cuando ya recibía ataques feroces, exigencias desmesuradas, denuncias intempestivas, gritos ensordecedores e, incluso, chantajes como los de la Fraternidad de San Pio X. De hecho, los primeros problemas y dolores de cabeza no fueron los progresistas, desfondados, ni los neocones, hundidos, sino de algunos grupos tradicionalistas. Una insaciabilidad de Agujero Negro, que todo lo engulle en su negra oscuridad y nada le colma ni le calma. Ni un rayo de luz escapa de un agujero negro, ni un poco de esperanza sale de estas mentes. Maniqueísmo puro y suma estupidez.

No tengo ni idea de por qué ha ocurrido esto ni sé la causa profunda de ello, aunque tengo algunas sospechas e intuiciones pero, como ya hemos tenido la acusación de leer las consciencias, de falta de caridad y de juicio temerario, hemos decidido que intentaremos no meternos en juicios internos sino hacer un ejercicio de realismo político eclesiástico a la manera de Maquiavelo y Tácito para ver las oportunidades perdidas y los graves errores cometidos.

Estado de tradicionalismo durante de elección de León XIV

El Papa León fue elegido sumo pontífice el día 8 de mayo del 2025. Por primera vez en muchísimo tiempo el tradicionalismo y sus aliados jugaron bien sus cartas y formaron parte del bando ganador del cónclave. Por una vez y sin que sirva de precedente, viendo lo visto ahora, se actuó con perspicacia, prudencia e inteligencia. Además de esta gran ventaja de no ser enemigos ni opositores al pontífice desde el comienzo, en el momento de la aparición de Prevost en el balcon de San Pedro, se contaba con el siguiente capital locamente dilapidado en aspavientos:

En primer lugar, el capital simbólico de ser las principales víctimas del tiránico Francisco, Papa que llegó a ser odiado de forma universal por casi todas las facciones eclesiásticas, desde las más progresistas hasta las más conservadoras, por su desgobierno, injusticia, personalismo, delación e incompetencia. Este caos despótico hizo que todos los enemigos de Francisco vieran con simpatía al tradicionalismo, le dieran la razón en muchos de sus planteamientos y lo aceptaran como un jugador legítimo más.

En segundo lugar, con León XIV asciende una nueva generación muy distinta a las anteriores, donde el Vaticano II y sus consecuencias se vivían como algo personal y vital. La generación de Prevost es más pragmática y racional, y ha asumido el Concilio como un hecho de la historia, sin la carga polémica de los anteriores. Es el primer pontífice que no participó ni le afectó el gran suceso eclesiástico del siglo XX, ni sus luchas ni sus prejuicios. Podría estar abierto al debate constructivo de muchos aspectos importantes y fundamentales, incluido el encaje de la Misa Tradicional y sus movimientos.

En tercer lugar, el desfondamiento profundo de todo el progresismo. El progresismo realmente existente de Francisco ha sido tan letal como el soviético para sus defensores. Es una derrota en todos los frentes, moral, política, institucional. Como en 1989, sólo queda la nomenklatura en los mandos. Por otro lado, el clima político y social de los centros del progresismo, Europa y América del Norte, están virando en contra con profundidad. No habrá apoyos externos que presionen fuertemente desde fuera como con Benedicto XVI. El progresismo no iba a poner graves impedimentos pues está desfondado y disperso interna y externamente.

En cuarto lugar, el crecimiento del propio tradicionalismo tanto en número como en influencia, gracias al sacrificio muy poco correspondido y nada agradecido, de un Papa, del gran Benedicto XVI, que dio libertad, autoridad moral y prestigio da través de su figura humana e intelectual, para la recuperación de la Misa Tradicional. El tradicionalismo estaba más fuerte que nunca y con una imagen renovada sin las rémoras del pasado.

Este era el estado en que se encontraba el tradicionalismo en el momento de la proclamación de León XIV. El mejor desde la muerte de Pio XII en 1958 y con mayores posibilidades de renovación en todos los frentes y colaboración en la restauración de la Iglesia. En un año se fue todo al garete por soberbia, revanchismo, fariseísmo e insaciabilidad. Por mezquindad, idiocia y fatuidad.

Comienzo de la tragedia

Prevost fue elegido como Papa de consenso para devolver normalidad a la Iglesia y su gobierno cotidiano, poner algo de paz a las facciones que desgarraban la Iglesia y evitar las sucesivas imposiciones de los bandos. En la memoria de todos estaba el período terrible de la llamada “sede vacante” (2000-2005), los enfrentamientos cainitas del pontificado de Benedicto XVI (2005-2013) y la tiranía francisquista (2013-2025) Es decir, se eligió un administrador competente que devolviera un funcionamiento normal al Vaticano, y a un moderador que evitara el cisma después de 25 años de guerra civil. A eso se ha dedicado todo este tiempo con el acuerdo de todas las facciones, desde casi todos los francisquistas como Tucho o Parolin, hasta los más conservadores como Sarah o Müller, sea por interés desinteresado o muy personal. ¿Todos? No, sólo algunos grupos tradicionalistas se opusieron en una de las políticas más suicidas, contraproducentes y estúpidas que se recuerde.

De conscriptione modernistarum

Ya hablé en uno de los artículos más polémicos de la insaciabilidad, que es una muestra de la soberbia que nos corroe. Sólo se puede exigir legítimamente el mínimo pedido por Dios: el Credo, los Mandamientos y los Sacramentos lícita y válidamente celebrados con los ritos aprobados por la Iglesia. Todo lo demás, por muy bueno, santo y bonito que sea, está al servicio de estos fines y dentro del ámbito de la prudencia, por lo que debe haber libertad y reconocimiento de la licitud de otras opciones. 

Pero algunos no lo entendieron y empezaron a exigir una purga mayor de todos los francisquistas tras la acusación de que León XIV era un nuevo Francisco (¿Nadie ve la contradicción aquí?). Y estos mismos grupos exigentes eran sus clones más fieles pero invertidos; son Bergoglios tradis en miniatura. Es decir, piden volver a la guerra civil y con muy poco poder real en las manos, rompiendo la frágil tregua. Destruyeron la imagen de víctimas injustamente maltratadas, y se adjudicaron otra de futuros tiranos y revanchistas furibundos.

De Bello Titulaico

Primer error del pontificado fue la publicación del documento de los títulos de la Virgen y de la mano de quien sabemos, el Tucho. No obstante, el oponerse a esos títulos es tan legítimo como su defensa, puesto que no son dogmas, que nadie niega el fondo del asunto sino su formulación y que son muy recientes y para nada populares, sino devociones de grupos muy acotados. Este escrito se debería haber contestado con un debate profundo, dando razones teológicas, revisitando los Padres y los Santos, y con muestras de devoción mariana auténtica. Se contestó al documento con histeria digna de los Monthy Pitton, con ataques personales a León XIV, el Tucho y otros (¿dónde quedó el no juzgar consciencias?) y con violencia simbólica para acallar a los contrarios con acusaciones de herejía, blasfemia y sacrilegio por una disputa menor y legítima. Los defensores de la Fe y la Tradición se mostraron como censores y secuaces fanáticos, en vez de profundos teólogos y personas de piedad probada como los Padres y Santos de antaño .

De schisma êconistarum

Finalmente, el cisma de los econitas, la puntilla. Ante una petición de unidad y de colaboración con todos, se respondió con altivez y se ha mostrado de que, si no interesa, se hace rancho aparte, se chantajea a toda la Iglesia con excusas estrafalarias, y peor, se ha visto a un grupo, injustamente pero con algo de razón, que, en el fondo y calladamente, se creen la única iglesia verdadera con los únicos sacramentos verdaderos y la única espiritualidad verdadera que quiere imponerse al resto, ilegítimos leprosos de modernismo.

Esta son las tres desdichas que han hundido el tradicionalismo cuando tenía una oportunidad de oro, casi única en décadas, para poder prosperar, ofrecer sus tesoros y colaborar con el resto de grupos sanos en la restauración de la Iglesia. No ha sido así; ha faltado inteligencia, humildad y autocrítica, ha faltado amor a la Iglesia y a Cristo, ha faltado el espíritu crítico para diferenciar lo esencial y lo accesorio. Ha sobrado soberbia, fanatismo, fariseísmo; han sobrado ídolos a los que adorar, incensar y sacrificar y se ha exigido lo que no se podía exigir legítimamente. Se ha dilapidado alegremente el capital aportado por el sufrimiento y se ha demostrado que están tan enfermos como los demás y que, en el estado actual, si se hicieran con los mandos de la Iglesia y tuviesen las manos libres para imponer sus ideas, sobrevendría otra gran tragedia a la Iglesia. Justos juicios de Dios porque ningún -ismo salva, aún teniendo lo más bueno y santo, sino Él mismo y su insondable providencia

Conclusión

No conozco al papa León XIV ni nadie le conocía hasta su elección. No sé si será un Francisco II más presentable, un Benedicto XVII o un Pio XIII. Sí sé que los papas no heredan ni son heredados, quieran o no. Tampoco me importa mucho lo que digamos de él; lo que me importa es lo que hagamos nosotros, puesto que es esto lo que depende de nuestra mano. Quizás la mayor sorpresa que puede deparar su pontificado es que haga lo que le pidieron que hiciera. Además, no se sabía ni siquiera donde nació, no se había oído apenas su voz cuando se produjeron los primeros ataques y no había pasado ni un mes cuando se le atacó con furor por lo que nada me valen las excusas actuales de si nos gusta o no, lo que hace y lo que no hace. Se le condenó por adelantado cuando no se había recibido ni una mala palabra ni una mala acción, ni un insulto ni una condena, ni nada. Se le despreció cuando ofreció palabras y oportunidades de debate y negociación razonable y no se le apoyó cuando ejerció su labor de defensa de la unidad de Iglesia. ¿Qué esperaban que fuera la respuesta? ¿Flores, besos y sonrisas…?.

Nunca sabremos lo que se hubiera conseguido con otro comportamiento y actitud, quizás nada, pero sí que, por lo menos, se hubiera conseguido la autoridad, el prestigio y el honor ante toda la Iglesia, el reconocimiento de la justicia y razón de la Misa Tradicional, y la convicción de total lealtad, lealtad en el bien y la verdad, a la sede de Pedro y a toda la Iglesia Católica. Hoy no se hubieran visto los frutos pero mañana sí. Este era el camino del Divino Maestro durante su vida terrenal.

Por una vez están de acuerdo todos los moralistas, sean realistas o idealistas: stultitia est peccatum. Lo que se ha hecho ha sido un error gordísimo, un suicidio, unas larga serie de decisiones desdichadas. Han atado las manos al pontífice si éste tenía la intención de solucionar el problema de forma pacífica y razonable, y dado razones válidas para castigar. Ahora no puede otorgar nada sin parecer que abdica de su autoridad y sin que parezca que alimenta un cáncer que pone en peligro a la Iglesia. Los efectos los estamos viendo ya y el principal daño lo están recibiendo lo más inocentes. Todavía hay una oportunidad para enmendar el daño aunque se necesita un grado heroico de humildad, y es bajar del pedestal al que nos hemos subido, derribar los ídolos, cambiar de actitud, asumir responsabilidades y volver a lo esencial: buscar el Reino de Dios. Lo demás se dará por añadidura.

Termino con una frase, esta vez sí, pronunciada con certeza por Talleyrand, el mejor resumen de lo que ha pasado: “Nunca debe cometerse la imprudencia de exigir al presente lo que el porvenir nos aportará con menos esfuerzo.”

Eck

Cupich, McElroy, Tobin, Cobo, Hollerich, Fernández: León XIV elige a los suyos para el encuentro sobre Amoris laetitia






La lista de invitados personales del Papa al encuentro del 7 al 14 de octubre, publicada este viernes por la Sala de Prensa junto al programa de los trabajos, reúne a los nombres más señalados del ala progresista de la Iglesia y deja fuera a todos los críticos de la exhortación de Francisco.

Dentro de cuatro días, cardenales y obispos de todo el mundo se sentarán con León XIV en el Vaticano para hablar de la familia a la luz de Amoris laetitia. La convocatoria oficial habla de «discernimiento sinodal» y «escucha recíproca», pero la nómina de invitados que el Papa ha añadido de su puño y letra a los participantes de oficio dice algo más preciso. Cupich, McElroy, Tobin, Cobo, Hollerich, Fernández, Tagle, David: todos los nombres que marcaron la agenda del pontificado anterior en la cuestión matrimonial están. Ninguno de los que la discutieron ha sido llamado.

Un encuentro «que no es un sínodo»

León XIV anunció la cita el pasado 19 de marzo, fiesta de San José y décimo aniversario de la exhortación, mediante un mensaje en el que convocaba a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo y a los cabezas de las Iglesias orientales católicas para «proceder, en la escucha recíproca, a un discernimiento sinodal sobre los pasos a dar para anunciar el Evangelio a las familias hoy». El formato recuerda al de la cumbre sobre abusos de febrero de 2019, con la que Francisco reunió en Roma a los jefes de los episcopados de los cinco continentes.

La Sala de Prensa publicó el 6 de julio el itinerario temático elaborado por la Secretaría General del Sínodo y el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Cinco bloques ordenan los trabajos: la realidad de las familias hoy, los jóvenes y la vocación matrimonial, los primeros años de matrimonio, la familia como sujeto evangelizador y el acompañamiento de quienes han vivido «el sufrimiento, el abandono, la separación y el divorcio». Este último epígrafe, el único que toca el nervio del capítulo octavo de la exhortación, es el que ha despertado la expectación de unos y la inquietud de otros.

Según el programa presentado este viernes en la Sala de Prensa, los trabajos se celebrarán a puerta cerrada en el Aula Pablo VI, con unos 190 participantes: los presidentes de las 115 conferencias episcopales, los cabezas de las Iglesias orientales, once matrimonios de los cinco continentes y una treintena de expertos y moderadores. El Papa estará presente solo en la apertura del día 7 y en la clausura del 14. Los participantes de oficio son, por tanto, los presidentes de conferencias episcopales, con la pluralidad que ello implica: episcopados africanos, polaco, húngaro o centroeuropeo que en su día recibieron Amoris laetitia con prudencia o con reservas públicas. A esa asamblea el Papa ha sumado veintidós invitados personales, y es en esa nómina, escogida nombre a nombre desde Santa Marta, donde se adivina el rumbo que Roma quiere dar al encuentro.

Diez años de una herida abierta

Amoris laetitia, firmada por Francisco el 19 de marzo de 2016 tras los dos sínodos sobre la familia de 2014 y 2015, es el documento pontificio más discutido del último medio siglo. La polémica se concentra en un puñado de párrafos y, sobre todo, en una nota a pie de página, la 351, que abre la puerta a la comunión sacramental de los divorciados vueltos a casar civilmente en «ciertos casos», tras un proceso de discernimiento en el fuero interno.

La recepción fue inmediatamente contradictoria. Los obispos de la región de Buenos Aires redactaron en septiembre de 2016 unos criterios que admitían esa comunión, y Francisco los avaló por carta diciendo que «no hay otras interpretaciones». Episcopados como el polaco o diócesis como Filadelfia, con Chaput al frente, mantuvieron la disciplina de Familiaris consortio: acceso a la comunión solo para quienes se comprometan a vivir como hermanos. Alemania, Malta y buena parte de la Iglesia centroeuropea abrazaron la lectura más abierta.

En septiembre de 2016 cuatro cardenales, Burke, Brandmüller, Caffarra y Meisner, presentaron al Papa cinco dubia sobre la compatibilidad de la exhortación con el magisterio anterior. Nunca recibieron respuesta. Dos de ellos murieron esperándola. En 2023 un segundo grupo, encabezado de nuevo por Burke y con Sarah, Zen, Sandoval y Brandmüller, repitió la operación en vísperas del Sínodo sobre la sinodalidad y obtuvo una contestación del propio Francisco y del recién nombrado prefecto de Doctrina de la Fe, el cardenal Víctor Manuel Fernández, tenido por redactor del polémico capítulo octavo. Semanas después, el 18 de diciembre de 2023, el mismo Fernández firmó Fiducia supplicans, la declaración que permite bendecir a parejas en situación irregular y a parejas del mismo sexo, y que África entera rechazó en bloque.

Con la elección de León XIV, buena parte del episcopado esperaba que el nuevo pontificado pusiera orden en esta diversidad de prácticas. Hay quien lee la convocatoria de octubre como la ocasión de hacerlo. Hay quien teme que sirva para consolidar, con el sello de la «sinodalidad», lo que hasta ahora era una interpretación entre varias.

Los invitados del Papa

La lista oficial de participantes recoge bajo el epígrafe «Invitati» a veintidós prelados que no participan por razón de su cargo sino por designación pontificia. La lectura del bloque norteamericano y europeo no deja lugar a dudas.

Por Estados Unidos acuden tres cardenales y un obispo. Blase Cupich, arzobispo de Chicago, fue el gran impulsor de Amoris laetitia en el episcopado norteamericano y el primero en afirmar que la conciencia de los divorciados vueltos a casar podía llevarles a la comunión. Robert McElroy, hoy en Washington, defendió desde San Diego la misma tesis y la extendió a las parejas homosexuales en un célebre artículo de 2023 en el que pedía una «inclusión radical». Joseph Tobin, arzobispo de Newark, es el tercer vértice del mismo triángulo, acogedor de peregrinaciones de católicos homosexuales en su catedral. Daniel Flores, obispo de Brownsville y hombre fuerte del Sínodo sobre la sinodalidad en Estados Unidos, completa la delegación.

Por Europa, el cardenal Jean-Claude Hollerich, jesuita y relator general del Sínodo sobre la sinodalidad, ha pedido abiertamente revisar la doctrina sobre la homosexualidad. Y por España, el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid y vicepresidente de la Conferencia Episcopal, que se sentará junto a monseñor Argüello, presente de oficio como presidente. Que el Papa quiera a Cobo en la sala al margen de su cargo, cuando España ya tiene voz asegurada, es de por sí una indicación de a quién escucha Roma en el episcopado español.

De la Curia asisten el cardenal Fernández, prefecto de Doctrina de la Fe y autor material del texto que se celebra, y el cardenal Luis Antonio Tagle, pro-prefecto de Evangelización, que en 2016 pidió una aplicación de la exhortación «caso por caso». Desde Filipinas llega el cardenal Pablo Virgilio David, obispo de Kalookan, y desde Canadá el cardenal Gérald Lacroix, de Quebec, junto al obispo Joseph Dabrowski.

El resto de la nómina reúne perfiles menos marcados: Giuseppe Baturi, secretario general de la Conferencia Episcopal Italiana; el cardenal Ignace Bessi Dogbo, de Abiyán; el cardenal Protase Rugambwa, de Tabora; los obispos Jean Bondu (Francia), Jaime Calderón (Zacatecas), Robert Llanos (Antigua y Barbuda), Peter Machado (Vasai), Pierantonio Tremolada (Brescia) y Bruno Elizeu Versari (Brasil). Ninguno de ellos ha destacado nunca por discutir la exhortación.

Los que no están, y los dos obispos de Pekín

Tan elocuente como la lista es su reverso. Ni un solo firmante de los dubia de 2016 o de 2023 ha sido llamado: ni Burke, ni Brandmüller, ni Sarah, ni Zen. Tampoco el cardenal Gerhard Müller, prefecto de Doctrina de la Fe cuando se publicó la exhortación y crítico persistente de su aplicación, ni Charles Chaput, cuyas directrices de Filadelfia fueron el contrapeso más articulado a las de Buenos Aires. Ningún europeo del perfil de Péter Erdő, relator general de los sínodos de la familia y defensor de la disciplina tradicional, figura entre los invitados personales. Si la pluralidad existe en el aula, la aportarán los presidentes de conferencias por derecho propio, nunca por voluntad de quien ha confeccionado la lista.

El otro dato que salta a la vista es la presencia de dos obispos de la República Popular China: Giuseppe Huang Bingzhang, obispo de Shantou, ordenado sin mandato pontificio en 2011, excomulgado y reconciliado en 2018 al calor del acuerdo provisional con Pekín, y Matteo Zhen Xuebin, obispo de Pekín, elegido conforme a los mecanismos de ese mismo acuerdo. Su aportación pastoral a un debate sobre la familia resulta difícil de imaginar en un país que durante cuatro décadas impuso el hijo único y donde la Iglesia opera bajo la vigilancia de la Asociación Patriótica. Su invitación habla menos de Amoris laetitia que de la continuidad de la política china del pontificado anterior, renovada por León XIV sin alteraciones visibles.

La lista como mensaje

En Roma, las convocatorias se leen antes que los discursos. Francisco gobernó durante doce años a golpe de nombramientos y de invitaciones, y quien conocía la nómina de un sínodo conocía ya su documento final. León XIV, que ha cultivado desde mayo de 2025 una imagen de pontífice sereno, institucional y poco amigo de las guerras internas, acaba de firmar con esta lista su primera toma de posición inequívoca en la cuestión más divisiva heredada de su predecesor. Para fijar posición sobre la nota 351 le ha bastado con decidir quién se sienta a la mesa.

El encuentro se presenta como un ejercicio de escucha. La pregunta que queda abierta es a quién se ha invitado a hablar.