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jueves, 19 de marzo de 2026

En Friuli hay un sacerdote verdaderamente católico




Dejen de conceder instalaciones católicas a musulmanes. ¿Por qué la decisión del padre Francesco Fragiacomo es correcta y coherente con nuestra fe? Aquí tienen el índice de artículos sobre el islamismo.En Friuli hay un sacerdote verdaderamente católico…

En muchas regiones del mundo, desde Oriente Medio hasta partes de África y Asia, los cristianos sufren condiciones difíciles: iglesias destruidas, culto limitado o prohibido, discriminación y persecución.
En los últimos años, se ha extendido cada vez más en ciertos círculos eclesiásticos y mediáticos la idea de que la "apertura" y el diálogo interreligioso deben necesariamente traducirse en la cesión de espacios parroquiales o eclesiásticos para celebraciones de otras religiones. Este es el contexto en el que se sitúa Francesco Fragiacomo, un sacerdote friulano que ha decidido no ceder espacios parroquiales para las celebraciones del Ramadán.
Esta elección ha suscitado debate, pero en realidad se basa en motivaciones teológicas, pastorales y de sentido común que son profundamente coherentes con la tradición católica.

El primer punto que recuerda Don Fragiacomo es simple pero fundamental: 
Las estructuras de la Iglesia existen para la misión de la Iglesia. Las iglesias, los oratorios, los salones parroquiales y los edificios eclesiásticos fueron construidos y mantenidos gracias a la contribución de los fieles para proclamar el Evangelio y celebrar la fe cristiana.
Según el sacerdote, ceder estos espacios para celebraciones religiosas de otras confesiones conlleva el riesgo de contradecir su propósito: proclamar a Jesucristo resucitado, preservar el culto cristiano y educar a los fieles en la fe católica. Esto no es una falta de respeto hacia otras religiones, sino una cuestión de coherencia con la propia identidad. La Iglesia no es simplemente un centro cívico ni un centro cultural neutral: es el lugar consagrado a la fe cristiana.

Otro punto clave que subraya el padre Fragiacomo se refiere a la distinción entre caridad y confusión religiosa

La caridad cristiana existe y debe ser concreta. Las parroquias, a través de organizaciones como Cáritas, acogen y ayudan a cualquier persona necesitada, independientemente de su religión, origen o idioma. Esto implica distribuir alimentos, brindar apoyo a los pobres y ayudar a quienes no pueden pagar el alquiler o las facturas. En muchas zonas, las propias parroquias financian estas actividades sociales. Pero ayudar a los necesitados no significa transformar los lugares de culto cristianos en espacios para otras religiones. Confundir ambas cosas conlleva el riesgo de distorsionar el verdadero significado de la caridad cristiana.

Uno de los argumentos más convincentes del sacerdote se refiere a los cristianos perseguidos en países islámicos. En muchas regiones del mundo —desde Oriente Medio hasta partes de África y Asia— los cristianos viven en condiciones difíciles: iglesias destruidas, culto limitado o prohibido, discriminación y persecución. Según el padre Fragiacomo, conceder espacios en las iglesias para celebraciones islámicas sin reconocer esta realidad conlleva el riesgo de interpretarse como una negligencia hacia quienes sufren por su fe.

Su negativa, por lo tanto, no nace de un espíritu polémico, sino también de la solidaridad con los mártires cristianos, a menudo ignorados en el debate público. El sacerdote recuerda además un principio clásico de la filosofía y la teología: «distinguir para unir». La verdadera coexistencia no surge borrando las diferencias, sino reconociéndolas claramente. El cristianismo proclama a Jesucristo como el Hijo de Dios y Salvador. El islam tiene una visión religiosa profundamente diferente. Fingir que estas diferencias no existen no fomenta el diálogo: lo vuelve superficial. 

Por este motivo, según el padre Fragiacomo, es más honesto mantener una clara distinción entre los lugares y ritos de las diferentes religiones. El sacerdote también recuerda un elemento cultural a menudo pasado por alto: para muchos musulmanes, el lugar donde rezan se vuelve sagrado. Esto significa que rezar en un lugar puede otorgarle un significado religioso específico. De ahí la cautela de quienes creen que los espacios eclesiásticos deben permanecer claramente identificados como lugares de culto cristiano.

Algunos incidentes ocurridos en Italia en los últimos años demuestran la delicadeza del tema: en una parroquia donde se celebró un servicio religioso islámico, incluso se cubrió una estatua de Cristo con una toalla para evitar interrupciones durante la oración. Incidentes similares han avivado la preocupación entre muchos fieles.

Otro punto teológico planteado por el padre Fragiacomo se refiere a la palabra «fraternidad». Según la tradición cristiana, la fraternidad universal no es meramente un sentimiento humano: surge de la redención obrada por Cristo. Citando el pensamiento de Pablo de Tarso, el sacerdote nos recuerda que los cristianos son hermanos y hermanas porque han sido redimidos por Cristo. Si hablamos de fraternidad sin proclamar a Cristo, corremos el riesgo de vaciar la esencia misma del mensaje cristiano. Hoy en día, muchos párrocos optan por abrir los salones parroquiales para eventos relacionados con el Ramadán, como cenas o rezos comunitarios. Esto no significa, sin embargo, que quienes adoptan una postura diferente estén «en contra del diálogo».
La elección de Don Fragiacomo representa una voz que se opone a la corriente, pero también un recordatorio para no olvidar nuestra identidad cristiana, la misión evangelizadora de la Iglesia y nuestra responsabilidad hacia los fieles.
Angélica La Rosa