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sábado, 22 de junio de 2019

Sínodo de la Amazonía: Señores cardenales y obispos, ¿de verdad quieren una Iglesia así? (Roberto de Mattei)



Del blog de Aldo Maria ValliDuc in altum, hemos tomado el siguiente análisis del profesor Roberto de Mattei sobre el Instrumentum laboris publicado por la Santa Sede con miras al Sínodo de los obispos sobre la Amazonía, programado para el próximo mes de octubre ().
Las primeras reacciones al Instrumentum laboris para el Sínodo de la Amazonía se centran en la apertura a la posibilidad de los sacerdotes casados y de la inclusión de la mujer en el sacerdocio de la Iglesia. Pero el Instrumentumlaboris es algo más que eso: se trata de un manifiesto de la ecoteología de la liberación que propone una visión panteísta e igualitaria inaceptable para un católico. Como ha destacado acertadamente José Antonio Ureta, se trata de abrir de par en par las puertas del Magisterio a la ecología india y la ecoteología, derivados hispanoamericanos de la teología de la liberación, cuyos corifeos, tras el desplome de la URSS y el fracaso del auténtico socialismo han atribuido a los pueblos indígenas y a la naturaleza el papel histórico de fuerza revolucionaria en clave marxista. 
En el documento publicado por la Santa Sede el pasado 17 de junio, la Amazonía irrumpe como «un nuevo sujeto» en la vida de la Iglesia (nº2). ¿Y qué es la Amazonía? Es algo más que un lugar físico, es una «biosfera compleja» (nº10), pero es también «una realidad llena de vida y sabiduría» (nº5) que se convierte en paradigma conceptual y convoca a una conversión «pastoral, ecológica y sinodal» (nº5). Para llevar a cabo su misión profética, la Iglesia tiene que ponerse a la escucha de los «pueblos amazónicos» (nº7). Esos pueblos son capaces de vivir en armonía con todo el Cosmos (nº12), pero sus derechos están amenazados por los intereses económicos de las multinacionales que, como dicen los indígenas de Guaviare (Colombia), «le han cortado las venas a su Madre Tierra» (nº17). La Iglesia «escucha los clamores tanto de los pueblos como de la Tierra» (nº18), porque la Amazonía es un lugar teológico desde donde se vive la fe, es también una fuente peculiar de revelación de Dios (nº19). Se añade una tercera fuente a la Revelación junto a la Sagrada Escritura y la Tradición: la Amazonía, territorio donde «todo está conectado» (nº20), todo «constitutivamente existen en relación, formando un todo vital» (nº21). En la Amazonía se hace realidad el ideal comunista, porque, en el colectivismo tribal, «Todo se comparte, los espacios privados –típicos de la modernidad– son mínimos».
Los pueblos indígenas se han liberado del monoteísmo y han recuperado el animismo y el politeísmo. Es más, como se lee en el nº25, «La vida de las comunidades amazónicas aún no afectadas por el influjo de la civilización occidental se refleja en la creencia y en los ritos sobre el actuar de los espíritus, de la divinidad –llamada de múltiples maneras– con y en el territorio, con y en relación a la naturaleza. Esta cosmovisión se recoge en el mantra de Francisco: “Todo está conectado” (LS 16, 91, 117, 138, 240)».
El documento afirma con insistencia que la cosmovisión amazónica abarca «sabiduría ancestral […] reserva viva de la espiritualidad y cultura indígena» (nº26). Por consiguiente, «Los pueblos amazónicos originarios tienen mucho que enseñarnos. […]Los nuevos caminos de evangelización han de construirse en diálogo con estas sabidurías ancestrales en las que se manifiestan semillas del Verbo» (nº29). La riqueza de la Amazonía no consiste en ser monocultural, sino en constituir «un mundo pluriétnico, pluricultural y plurireligioso (nº36) con el que es necesario establecer un diálogo. Los pueblos amazónicos «nos confrontan con la memoria del pasado y con las heridas causadas durante largos períodos de colonización. Por ello el papa Francisco pidió “humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”. En este pasado la Iglesia a veces ha sido cómplice con los colonizadores, ello sofocó la voz profética del Evangelio»(nº38).
La ecología integral incluye «la transmisión de la experiencia ancestral, cosmologías, espiritualidades y teologías de los pueblos indígenas, en torno al cuidado de la Casa Común» (nº50). Estos pueblos, «En su sabiduría ancestral han cultivado la convicción que toda la creación está conectada, lo cual merece nuestro respeto y responsabilidad. La cultura de la Amazonía, que integra los seres humanos con la naturaleza, se constituye en un referente para construir un nuevo paradigma de la ecología integral» (nº56). La Iglesia tiene que despojarse de su romanidad y asumir un rostro amazónico: «El rostro amazónico de la Iglesia encuentra su expresión en la pluralidad de sus pueblos, culturas y ecosistemas. Esta diversidad necesita de una opción por una Iglesia en salida y misionera, encarnada en todas sus actividades, expresiones y lenguajes» (nº107). «Una Iglesia con rostro amazónico en sus pluriformes matices procura ser una Iglesia “en salida” (cf. EG 20-23), que deja atrás una tradición colonial monocultural, clericalista e impositiva, que sabe discernir y asumir sin miedos las diversas expresiones culturales de los pueblos» (nº110). El espíritu panteísta que anima la naturaleza amazónica es un leit-motiv del documento. «El Espíritu creador que llena el universo (cf. Sab 1,7) es el que durante siglos ha alimentado la espiritualidad de estos pueblos aún antes del anuncio del Evangelio y el que les mueve a aceptarlo desde sus propias culturas y tradiciones» (nº120). Por tanto, «Hay que captar lo que el Espíritu del Señor a través de los siglos ha enseñado a estos pueblos: la fe en el Dios Padre-Madre Creador, el sentido de comunión y armonía con la tierra, el sentido de solidaridad con sus compañeros, el proyecto del “buen vivir”, la sabiduría de civilizaciones milenarias que poseen los ancianos y que influye en la salud, la convivencia, la educación, el cultivo de la tierra, la relación viva con la naturaleza y la Madre Tierra, la capacidad de resistencia y resiliencia en particular de las mujeres, los ritos y las expresiones religiosas, las relaciones con los antepasados, la actitud contemplativa y el sentido de gratuidad, de celebración y de fiesta, y el sentido sagrado del territorio» (nº121).
Además, en función de una saludable descentralización de la Iglesia, «las comunidades piden que las Conferencias Episcopales adapten el ritual eucarístico a sus culturas». «La Iglesia se ha de encarnar en las culturas amazónicas que poseen un alto sentido de comunidad, igualdad y de solidaridad por lo que no se acepta el clericalismo en sus diversas formas de manifestarse. Los pueblos originarios poseen una rica tradición de organización social donde la autoridad es rotativa y con un profundo sentido de servicio. Desde esta experiencia de organización sería oportuno reconsiderar la idea de que el ejercicio de la jurisdicción (potestad de gobierno) ha de estar vinculado en todos los ámbitos (sacramental, judicial, administrativo) y de manera permanente al sacramento del orden». (nº127). Partiendo de la premisa de que «el celibato es un don para la Iglesia», se pide expresamente «para las zonas más remotas de la región, se estudie la posibilidad de la ordenación sacerdotal para personas ancianas, preferentemente indígenas, respetadas y aceptadas por su comunidad, aunque tengan ya una familia constituida y estable, con la finalidad de asegurar los Sacramentos que acompañen y sostengan la vida cristiana» (nº129). Por otra parte, es necesario proporcionar a las mujeres sin falta «su liderazgo, así como espacios cada vez más amplios y relevantes en el área formativa: teología, catequesis, liturgia y escuelas de fe y política», así como «identificar el tipo de ministerio oficial que puede ser conferido a la mujer, tomando en cuenta el papel central que hoy desempeñan en la Iglesia amazónica».
¿Qué más se puede añadir? ¿Callarán los obispos, sucesores de los Apóstoles, y los cardenales, consejeros del Papa en el gobierno de la Iglesia, ante este manifiesto político-religioso que pone patas arriba la doctrina y la praxis del Cuerpo Místico de Cristo?
Roberto De Mattei
(Traducido por Bruno de la Inmaculada)

viernes, 21 de junio de 2019

Sínodo sobre la Amazonia, el problema está en la Laudato Si (Riccardo Cascioli)



Para entender cómo ha podido hacerse público un documento desconcertante como es el documento preparatorio para el Sínodo sobre la Amazonia, hay que remontarse a la encíclica Laudato Si'. Es allí que se encuentran los principios que en el Sínodo sobre la Amazonia son llevados a sus últimas consecuencias.

Un documento desconcertante como el Instrumentum Laboris para el Sínodo sobre la Amazonia no se comprende si no es como el resultado de un crecimiento constante de una corriente ecologista en la Iglesia, que en la encíclica Laudato Si' (2015) tuvo su reconocimiento oficial y, en consecuencia, su elevación a doctrina.

El giro representado por la encíclica sobre el medio ambiente va más allá de la atención a la “casa común”; de hecho, es una toma de distancia de la tradicional antropología católica para incluir categorías sociales y políticas que tienen su raíz en el darwinismo social. En la Laudato Si' llega el eco de la Carta de la Tierra, una declaración de principios éticos fundamentales que nace de un proyecto madurado en Naciones Unidas, en el que el hombre pierde su centralidad en lo creado para convertirse en parte de una “comunidad de vida” en la que tiene la misma dignidad que animales y vegetales. Se trata de una visión fundamentalmente panteísta, de tal modo que la referencia obligada a la Revelación cristiana presente en la encíclica parece más que nada yuxtapuesta a concepciones religiosas que tienen una raíz bien distinta.

En el catolicismo, la armonía en la Creación proviene de una relación correcta del hombre con el ambiente circundante y con Dios que se resume en la fórmula “la naturaleza es para el hombre, pero el hombre es para Dios”. En otras palabras, la relación correcta del hombre con la naturaleza es consecuencia del reconocimiento de la pertenencia a Dios, hacia quien se es responsable del modo en el que usamos los dones de la naturaleza, así como de las relaciones con los otros hombres. Es exactamente la visión que está bajo el tan incomprendido e instrumentalizado Cántico de las Criaturas de San Francisco.

Aunque en la Laudato Si' se critica explícitamente el “biocentrismo” típico de la llamada “ecología profunda”, de hecho la fuerte y justificada critica al antropocentrismo moderno no es la ocasión de reafirmar la tradicional visión católica. Tan cierto es esto que se desestima mediante una broma la experiencia del monacato benedictino, que por el contrario es el ejemplo más grande en la historia de lo que significa una relación correcta con la naturaleza que desciende del “Quaerere Deum” [buscar a Dios]: en una vida vivida como búsqueda de Dios, el hombre colabora con la obra de la Creación, haciendo florecer la naturaleza a su alrededor. En cambio, se proponen como modelo de armonía entre el hombre y la naturaleza las comunidades primitivas y aborígenes (n. 146), según una visión tan idílica como irreal. Es precisamente esta exaltación de las culturas indígenas la que es llevada a las consecuencias extremas en el Instrumentum Laboris.

Tal impostación no es sorprendente si se considera que una contribución decisiva a la redacción de Laudato Si' provino del ex fraile franciscano brasileño Leonardo Boff, principal exponente de la teología de la liberación, condenado ya en la década de 1980 por la Congregación para la Doctrina de la Fe. Desde la década de 1990 Boff vive en una reserva ecológica y además de haber llevado a cabo actividades académicas y de ensayos, ha apoyado los principales movimientos ecológicos y marxistas de América Latina. Fue él mismo quien reveló que fue el Papa Francisco quien lo llamó y quiso leer todos sus libros como ayuda para  escribir Laudato Si'. Y la influencia es más que evidente. Así como, por ejemplo, al asumir acríticamente la catástrofe ambiental –climática y no solo ésta– como fundamento sobre el cual impostar lo que el Papa definió como “conversión ecológica”. Es la primera vez que un análisis social y político, por su naturaleza opinable y sujeto a correcciones, se convierte en fundamento de un acto magisterial y, también aquí, es la misma impostación que encontramos en el Instrumentum Laboris.

Otro giro decisivo fundamental de la Laudato Si' es la adopción del concepto de “desarrollo sustentable”, que los pontificados anteriores habían rechazado siempre. Demasiado superficialmente, de hecho, se piensa que la “sustentabilidad” se refiere simplemente a la inclusión del respeto por el medio ambiente como uno de los criterios de valoración de iniciativas económicas, sociales y políticas. La sustentabilidad, por el contrario, es un concepto mucho más amplio, afirmado en la década de 1980 en el ámbito de las Naciones Unidas, hijo de una concepción atea y materialista. Fundamento del concepto de sustentabilidad es una visión negativa del hombre, elemento disruptivo para el ecosistema global: es por eso que las políticas ambientales globales tienden a limitar el impacto humano, cuantitativa y cualitativamente. Es decir: control de la natalidad en los países pobres, freno al desarrollo y desindustrialización en los países ricos.

Si bien en la Laudato Si' encontramos una fuerte acentuación del segundo aspecto pero un rechazo de principio de los métodos de control de los nacimientos, parece evidente que si se asumen por buenos los principios que están a la base de una concepción global de la relación hombre-naturaleza, rehusarse a adoptar las consecuencias prácticas se convierte en puro moralismo destinado antes o después a ceder totalmente

En otras palabras: si se da por bueno que la presencia y la actividad humanas es dañina para el medio ambiente y pone en riesgo la supervivencia misma del planeta; si se continúa lanzando alarmas sobre la próxima catástrofe, si se afirma que estamos al borde del abismo, es necesario aceptar tarde o temprano medidas de emergencia para detener la actividad humana, incluida la difusión de métodos anticonceptivos para controlar los nacimientos. Así como se considera la cultura aborigen como un modelo de armonía, no puede no continuarse de ello la valorización de las religiones animistas y la condena de la evangelización, que en efecto parece clara en el Instrumentum Laboris.

La verdadera puesta en juego, entonces, no es tanto el cuidado del medio ambiente –lo que obviamente debe hacerse– ni las medidas para salvar la selva amazónica (admitido que ésta es la tarea específica de la Iglesia). Hay mucho más, está el contenido mismo de la fe católica. Por esta razón se torna importante que los obispos tomen conciencia de esto y comiencen por rechazar el Instrumentum Laboris en vista del Sínodo sobre la Amazonia.

Riccardo Cascioli

Publicado originalmente en italiano el 20 de junio de 2019, en www.lanuovabq.it/it/sinodo-amazzoni…

Traducción al español por: José Arturo Quarracino

jueves, 20 de junio de 2019

El Sínodo de la Amazonía de la Iglesia Bergoglio propaga el regreso al paganismo


Duración 3:25 minutos

ENGLISH

The Chilean author José Antonio Ureta
of the Plinio Corrêa de Oliveira Institute writes that the Instrumentum Laboris, the working paper, for the Amazon Synod shows a strong propensity toward a “deification of nature” which is promoted in UN environmental conferences since at least 1972. This neo-pagan UN agenda is now about to enter the Catholic Church. According to Ureta the Instrumentum Laboris represents a “total opening of the gates of the Magisterium to Indian theology and eco-theology” which includes – quote - “clearly pagan” and “pantheistic elements of belief”.

But the “real earthquake” is according to Ureta contained in Nr. 127 of the Instrumentum Laboris which says that – quote – “it would be opportune to reconsider the notion that the exercise of jurisdiction must be connected in all areas and in a permanent way to the Sacrament of Holy Orders.” Nr. 127 calls therefore into question the essential difference between the common priesthood of the faithful and the ministerial priesthood of clerics which has been affirmed since the First Council of Nicaea. This will lead to a – quote - “dilution" of the Catholic priesthood.

Margaret Petito, president of non-profit Friends of Rule of Law in Ecuador, Inc., said about the Instrumentum Laboris, said that it – quote - “lacks observable, verifiable real-time facts about the large region of the world it pretends to assist.” According to her, it is nonsense to portray the pre-colonial inhabitants of the region as “happy-clappy” people “in harmony with nature.” Quote, “Death was the Incan primary god and all existed as slaves to serve the central state.”

Referring to the Instrumentum Laboris, Damian Thompson writes on Twitter: "This risible document is straight out of some PC Disney animation. “O wise ones, tell us the secrets of the forest.”

Commenting on the Instrumentum Laboris, Steve Skojec concludes on OnePeterFive: "We’re way, way, way past the point in time where we can take anyone seriously who is still trying to offer an orthodox reading on what’s happening. These are not men who are merely misguided; they are destroyers, who have come in hatred of our religion to remake it according to their own designs."

ESPAÑOL

El autor chileno José Antonio Ureta del Instituto Plinio Corrêa de Oliveira escribe que el Instrumentum Laboris, el documento de trabajo para el Sínodo del Amazonas, muestra una fuerte propensión hacia una "deificación de la naturaleza" que se promueve en las conferencias ambientales de la ONU desde al menos 1972. Esta agenda neopagana de la ONU está a punto de ingresar en la Iglesia católica. Según Ureta, el Instrumentum Laboris representa una "apertura total de las puertas del Magisterio a la teología y eco-teología de la India", que incluye - cita - elementos "claramente paganos" y "de creencia panteísta".

Pero el "terremoto real" está contenido,  según Ureta, en el Nr. 127 del Instrumentum Laboris que dice que - cita - "sería oportuno reconsiderar la noción de que el ejercicio de la jurisdicción debe estar conectado en todas las áreas y de manera permanente al Sacramento de las Órdenes Sagradas".  Por lo tanto, el Nr 127 cuestiona la diferencia esencial entre el sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio ministerial de los clérigos que ha sido afirmado desde el Primer Concilio de Nicea. Esto conducirá a una - cita - "dilución" del sacerdocio católico.

Margaret Petito, presidenta de Amigos del Estado de Derecho sin fines de lucro en Ecuador, Inc., dijo acerca del Instrumentum Laboris  que  -cita- “carece de datos observables y verificables en tiempo real sobre la gran región del mundo que pretende ayudar ”. Según ella, es absurdo retratar a los habitantes precoloniales de la región como personas“ felices ”en armonía con la naturaleza”. Cita: “La muerte era el dios primario de los incas y todos existían como esclavos al servicio del estado central ".

Refiriéndose al Instrumentum Laboris, Damian Thompson escribe en Twitter: "Este documento risible es el resultado de alguna animación de PC Disney." Oh, sabios, cuéntennos los secretos del bosque ".

Al comentar sobre el Instrumentum Laboris, Steve Skojec concluye en OnePeterFive: "Estamos muy, muy, muy lejos del momento en que podemos tomar en serio a cualquiera que todavía esté tratando de ofrecer una lectura ortodoxa sobre lo que está sucediendo. Estos no son hombres que simplemente están equivocados; son destructores, que han venido odiando nuestra religión para rehacerla de acuerdo con sus propios diseños ".

Sínodo sobre la Amazonia: obispos, rechacen ese documento (Stefano Montana)



El Instrumentum Laboris para el Sínodo sobre la Amazonia, presentado el lunes pasado, es un texto gnóstico que contradice la fe católica. Sólo se puede esperar que los Padres sinodales lo recusen y redacten uno nuevo. Además de contener análisis muy discutibles sobre la Amazonia, cuyas poblaciones no tendrían ninguna necesidad de la libertad traída por Cristo, está la idea que la salvación deriva de una praxis y de la exaltación de un primitivismo ecologista de la vida en el “todo” de la Madre Tierra. Un texto totalmente inaceptable.

El Instrumentum Laboris del próximo Sínodo de los Obispos sobre la Amazonia, presentado a la prensa hace dos días, presenta un esquema inaceptable y se espera que los Padres sinodales lo recusen y redacten uno nuevo. De este modo darían prueba de caridad y de verdad. El motivo de fondo de nuestra drástica propuesta no se refiere a las numerosas formulaciones gravosas e incongruencias que contiene el texto, sino a su alma oculta, el sutil hilo teológico que une las partes. Es por eso que no es aceptable.

El texto está densamente tapizado con el neo-lenguaje eclesial de hoy. No se cuentan las palabras como sinodalidad, la Iglesia en salida, opción por los pobres, diálogo, escucha, discernimiento, conversión ecológica, periferias geográficas y existenciales y tantas otras que ahora todos tenemos y escuchamos hasta el aburrimiento, porque las sentimos repetidas por deber institucional, como manifiesto ideológico, por moda comunicativa o por complacencia servil.

Contiene también un análisis muy discutible de la situación en la Amazonia, desde un punto de vista científico, y de las características de las culturas de los poblaciones indígenas desde el punto de vista de la antropología cultural: estas culturas no representan en absoluto un mundo idílico, equilibrado y de convivencia como el documento quiere hacernos creer. Su paganismo no era ni es fuente de libertad, sino de esclavitudes múltiples. Las relaciones internas en sus vidas tribales conocen formas crudas de violencia, de injusticia y de segregación.

El Instrumentum laboris contiene también una demonización injusta e imprevistade la evangelización del continente, repetidamente remarcada a lo largo del texto. En consecuencia, frente a las diversas propuestas prácticas y a las sugerencias pastorales que cierran los diversos capítulos, el lector entiende que se trata de cosas que nunca se harán, siendo demasiadas, demasiado genéricas y demasiado desiguales con respecto a las fuerzas de un catolicismo latinoamericano en gran dificultad y que para revitalizarlo no será suficiente la lucha por los derechos de los pueblos indígenas.

Todos estos elementos dejan perplejos y, con frecuencia, desconciertan. Incluso por su cuenta pondrían una grave hipoteca sobre la utilidad del documento. Sin embargo, como repetimos, el verdadero problema no está en esto. Se trata más bien de una clara vena gnóstica que anima todo el texto.

En esencia se propone leer el mensaje de Cristo a la luz de la cultura ancestral y panteística de las poblaciones indígenas. El paganismo -una religiosidad del mito que no conoce el Logos- es presentado como un sano ejemplo de multi religiosidad en el que se manifestaría el Espíritu Santo, algo paralelo a la biodiversidad en el plano ambiental. El animismo es presentado como una dimensión espiritual válida y elevada que recoge el sentido del todo y empatiza con él, utilizando un lenguaje narrativo esotérico al que se debería conformar el lenguaje de la Iglesia. El ritual indígena es considerado “esencial para la salud integral”, en cuanto crea “armonía y equilibrio entre los seres humanos y el cosmos”. Por lo tanto, es visto como una experiencia válida de lo sagrado, ajena a la superstición, a la magia, a la brujería, al chamanismo, y para tenerlo en cuenta como puntal para la inculturación de la liturgia católica. Lo creado es llamado gnósticamente la “Madre Tierra”, en cuyo seno vivimos todos en conexión “con las diversas fuerzas espirituales”, alimentados por ella en una igualdad integral entre los seres vivos, de la que el hombre no emerge por ninguna forma de elección divina.

La Amazonia estaría “llena de vida y de sabiduría”; sus culturas inspiran “nuevos caminos, desafíos y esperanzas”; sus pueblos vivirían admirablemente “la armonía de la relación entre el agua, el territorio y la naturaleza, la vida comunitaria y la cultura, Dios y las diversas fuerzas espirituales”; la Amazonia es un lugar “de significado para la fe o para la experiencia de Dios en la historia... un lugar epifánico... una reserva de vida y de sabiduría para el planeta, una vida y una sabiduría que hablan de Dios”; de ella emana “una enseñanza vital para una comprensión integral de nuestras relaciones con los demás, con la naturaleza y con Dios”; en la Amazonía “la vida es un camino comunitario donde las tareas y las responsabilidades se dividen y comparten en función del bien común".

¿Qué necesidad tiene una Amazonia similar del anuncio de la liberación de Cristo?A lo sumo lo necesita, porque ese paraíso está amenazado por las industrias extractivas, lo necesita como una acción social reivindicativa, hay necesidad de Cristo para liberar la Amazonia, pero no para liberarla de la Amazonia, sino más bien para restaurar la Amazonia pura, originaria, primitiva, que tiene dentro de sí todos los criterios del “buen vivir" y de los cuales la Iglesia debe aprender. ¿Es este “conocimiento” (gnosis) el que nos salvará y no la doctrina, la vida y el culto de la Iglesia de Cristo? Parece que sí, si el Instrumentum dice que es necesario “desaprender, aprender y volver a aprender”: un proyecto claramente gnóstico.

En el documento confluyen dos gnosticismos. El primero es la idea que la salvación proviene de una praxis, de un cristianismo revisado desde el interior de una situación histórica (de explotación): era el camino de la teología de la liberación. El segundo está representado por el primitivismo ecológico de la vida en el “todo” de la Madre Tierra, del que serían depositarios los pueblos amazónicos hoy explotados. Dos gnosticismos en uno. Dos gnosticismos poco amazónicos, en gran medida de exportación occidental, pensados sobre las cátedras de la nueva teología católica europea.

Stefano Montana

Publicado originalmente en italiano el 19 de junio de 2019, en www.lanuovabq.it/it/sinodo-amazzoni…

Traducción al español por: José Arturo Quarracino