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martes, 5 de enero de 2021

La Cámara de Estados Unidos elimina las expresiones “padre” y “madre” (Carlos Esteban)



El nuevo Congreso norteamericano se ha abierto con la abolición de los términos sexuados -padre, madre, hermano, hermana, hija, hijo- y con una ‘oración’ universalista que hace referencia al Brahma hindú.


Pocos días después de que la Casa Blanca de Donald Trump conmemorase a Santo Tomás Becket y su martirio por la libertad de la Iglesia frente al poder, la Cámara de Representantes norteamericana decide eliminar toda referencia sexuada en un paso más en la rebelión progresista contra la realidad, y el Congreso ha abierto su 117 sesión con una ‘oración’ cerrada con un estúpido “amen and a-women” y abierta con una referencia al dios hindú Brahma.

Ya saben, ahí entran todas las sensibilidades religiosas en una fraternidad de fes muy del gusto de la actual jerarquía eclesiástica. Solo que, pese a los optimistas deseos del Santo Padre, es dudoso que todos los cultos adoren al mismo Dios, y la prueba es la propia sociedad americana.

Las religiones tienen consecuencias, crean cultura y condicionan la forma en que se concibe la vida social. Ese Brahma al que el diputado Emanuel Cleaver hacía referencia en su oración universalista es parte de un sistema de creencias que engendró una sociedad de castas incomunicables. Si uno parte del sistema del karma, tiene sentido: el lugar donde uno nace está determinado por nuestra conducta en una vida anterior, así que quien nace, digamos, sudra, merece serlo durante toda su vida, y lo mismo puede decirse de quien nace brahmin o vaisiya. Es, en fin, una fe que justifica la más atroz desigualdad social y desanima el contacto entre los miembros de las distintas castas.

Alá, por su parte, es un dios ultravoluntarista. Todo sucede porque lo desea activamente, ni siquiera, como en el caso de la Providencia cristiana, porque lo permite. Es un dios que no tiene límite alguno, ni siquiera la razón o sus propias leyes. ¿Es extraño que las sociedades musulmanes hayan desarrollado un fatalismo que no ha sido exactamente beneficioso para la iniciativa y el progreso?

Pero Estados Unidos, su sociedad, su sistema de gobierno, es hijo de la fe cristiana, aunque no específicamente de la católica. Pretender lo contrario, fingir que da igual sobre qué fe base su destino, no augura un buen futuro para el país.

El rezo para empezar la primer sesión del 117avo Congreso de Estados Unidos, presidido por los demócratas, concluyó con un “amen y awomen” para ser inclusivos.

La idea provino del diputado demócrata Emanuel Cleaver.pic.twitter.com/TLbjBLa33v

— La Derecha Diario (@laderechamedios) January 5, 2021

Carlos Esteban

martes, 25 de febrero de 2020

Jean Vanier y la tentación gnóstica (Carlos Esteban)



Jean Vanier, laico, tuvo relaciones sexuales con al menos seis mujeres, algunas consagradas, pero eso no es excesivamente relevante. Es, sin más, un pecado mortal del que, en su gravedad, podemos decir lo que Cristo con ocasión de la mujer adúltera: quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

El segundo escalón, el que le hubiera llevado a la cárcel y el que más escándalo causa en el siglo, es que estas relaciones fueran coaccionadas, valiéndose de su posición de autoridad. Pero hay un tercer escalón que a los católicos debería preocuparnos y ocuparnos más que todos los anteriores, y es el uso de la propia religión, de la misma fe, para lograr el objetivo lascivo de Vanier, aprendido de su mentor, el dominico padre Thomas Philippe.

“El acompañamiento espiritual se transformó en tocamientos sexuales”, leemos en el testimonio de una de las víctimas, en el informe que ha hecho público la propia organización El Arca. “Le dije que tenía una relación amorosa. Él me dijo que era importante distinguir [lo que pasaba entre nosotros], refiriéndose al Cantar de los Cantares. Duró tres o cuatro años; yo me quedaba paralizada, era incapaz de distinguir lo que estaba bien de lo que estaba mal. Me decía que formaba parte del acompañamiento». Y una frase más: «No somos nosotros, son María y Jesús. Eres elegida, eres especial. Es un secreto”.

Es la tentación gnóstica, vieja como la propia Iglesia. La idea de que, a partir de cierto grado de acercamiento a Dios, las normas comunes para los mortales ya no rigen, y que los ‘puros’ no solo no pueden pecar, hagan lo que hagan, sino que todo, incluso acciones moralmente malas para el resto, son en ellos fuente de aumento de gracia, es común a muchas herejías a lo largo de la historia. Y, probablemente no por casualidad, es especialmente frecuente que tengan esta misma tendencia o fijación en los pecados de la carne, los primeros de los que se dispensan a sí mismos.

Es la Gran Dispensación, y pocas veces ha sido tan fácil ‘venderla’ como ahora, cuando los mandamientos sexto y noveno parecen derogados tácitamente, por ‘silencio administrativo’. Pero no son ellos lo más grave, con mucho, de todo esto. Podría haber sido enriquecimiento o venganza o cualquier otra cosa. Lo extraordinariamente, lo monstruoso, es la instrumentalización de lo sagrado, del mismo Dios.

Hay también en todo esto dos características muy de nuestro tiempo, aunque de modo algo menos exagerados son de siempre: el afán de novedades y el culto a la personalidad. Lo segundo es deformación de algo bueno en sí, la necesidad de tener ante los ojos ejemplos que nos ayuden a avanzar, que es la razón por la que la Iglesia nos propone a los santos como modelo, pero que se convierte en peligroso vicio cuando somos nosotros mismos o los medios quienes ‘canonizan’ y cuando preferimos la interpretación de la Escritura y la Tradición que hacen estos ‘ídolos’ a la que enseña la Iglesia desde siempre.

En cuanto a lo primero, estamos siempre como esperando que el mensaje eterno de salvación tenga ‘nuevos capítulos’, giros de guión, revelaciones novedosas, como si nos resistiésemos a la idea de que la Revelación está ya cerrada. Contemplamos, por ejemplo, esa ‘Revuelta de las Mujeres en la Iglesia’ cuyo único alcance real está en cómo lo jalean ciertos medios, especialmente clericales. Una de sus líderes, la teóloga Pepa Torres, hace unas declaraciones que Religión Digital convierte en titular: “Sin cambios profundos, la Iglesia no será nunca la iglesia de Jesús”.

Los cambios profundos se refieren, naturalmente, a ese seguidismo del feminismo secular que pretende que la Iglesia apruebe lo que ha dicho claramente que no puede hacer: la ordenación de mujeres. Pero el contenido es aquí menos importante que el marco mental del que parte. ¿La Iglesia no será nunca la Iglesia de Jesús? ¿No lo es ahora, no lo ha sido estos dos mil años? Es la perpetua tentación inmanentista de que lo que en cada momento se considere lo perfecto se culmine aquí abajo, una Sociedad de Perfectos, y que mientras no se dé eso no existe verdaderamente la Iglesia, sino algo así como su germen.
Carlos Esteban

jueves, 2 de mayo de 2019

El mes de Mária, el hereje Papa Francisco, la alegría de los zurdos, la exfeminista legionaria, el huerto chino del Vaticano.

SPECOLA


Empezamos el mes de mayo dedicado tradicionalmente a la devoción a la Virgen María. Son muchos los fieles que aprovechan este primer día festivo de mayo para acercarse a alguno de los innumerables santuarios y ermitas que pueblan la maravillosa tierra de María Santísima como llamo a España el recordado Papa Juan Pablo II.

- San Bernardo, el cantor de la Virgen, en su escrito titulado las “Grandezas Incomparables de María” nos recomienda: ” Si se levantan las tempestades de tus pasiones, mira a la Estrella, invoca a María. Si la sensualidad de tus sentidos quiere hundir la barca de tu espíritu, levanta los ojos de la fe, mira a la Estrella, invoca a María. Si el recuerdo de tus muchos pecados quiere lanzarte al abismo de la desesperación, lánzale una mirada a la Estrella del cielo y rézale a la Madre de Dios. Siguiéndola, no te perderás en el camino. Invocándola no te desesperarás. Y guiado por Ella llegarás seguramente al Puerto Celestial.”

- La editorial Vaticana nos ofrece algunas intervenciones del Papa Francisco sobre la Virgen María con el desafortunado título de ‘Maria mujer normal’ que no sabemos muy bien como entender en este mundo de tópicos vacíos. Si por normal queremos entender que no ha ido al psicoanalista puede valer, si por normal queremos entender que está en la media, creo que estamos lejos. Nos quedamos con que ya nos gustaría que todas las mujeres, y por supuesto los hombres, gozáramos haciendo normal lo que admiramos y veneramos en María.

- Acusaciones de herejía al Papa Francisco con declaración a la que nos podemos sumar. Doctores tiene, o tenía, la iglesia que sabrán dilucidar estos complicados temas. Lo preocupante es que la buscada confusión en que se mueven algunas intervenciones del Papa Francisco lleven a estas conclusiones. No tenemos mucha confianza en que las cosas se aclaren porque lo que hoy gusta es la indefinición y la duda que conduce al caos sin precedentes que estamos sufriendo.

- El día uno de mayo se celebra en casi todo el mundo la fiesta del trabajo. En Roma la cosa se ha reducido al conocido macroconcierto en la explanada de San Juan de Letrán. Uno se sus más relevantes ideólogos nos confiesa que el Papa Francisco es su jefe político. Pues algo tendrá el agua cuando la bendicen. Es extraño que el mismo día que un importante grupo de católicos lo llama hereje el rojerío esté encantando con sus posiciones políticas.

- La política italiana siempre ha mirado a la colina Vaticana. Es muy difícil de entender esto fuera de ambiente italiano. Las opiniones del papa reinante tienen un peso importante, o por lo menos lo tenían, en este complicado mundo. Andreotti ha sido el máximo representante de esta intima unión político religiosa que ha marcado la vida italiana desde el fin de la guerra mundial. La preocupación en los sacros palacios no es tanto por las divergencias en un tema concreto o en otro sino por la desaparición del peso Vaticano en la vida diaria de los italianos. No hablamos de influencia religiosa o moral sino de influencia en los repartos de poder tan ajenos a la finalidad propia de la iglesia.

- EL periódico del papa contrata a Rita Pinci, como nueva responsable del semanario sobre la mujer. En estos momentos la Pinci pertenece al movimiento de los legionarios de Cristo en lo que muchos consideran una victoria post mortem de su fundador. En sus años mozos fue una conocida feminista muy activa. Después de la huida en masa del anterior equipo urgía dar un golpe de efecto y tenía que ser femenino. Veremos los resultados.

- Los obispos argentinos están en Roma para su primera visita ad limina del pontificado de Papa Francisco. Las heridas mal curadas siguen siendo heridas por mucho que se quieran ocultar. La fallida cumbre de finales de febrero está convirtiendo a Roma, mejor al Vaticano y sus alrededores, en el escenario mundial de manifestaciones de víctimas de abusos. Hoy son argentinas por estar aquí sus obispos y es la noticia que salta a los medios.

- En algunos seminarios anteriores al concilio se enseñaba a los futuros sacerdotes una curiosa asignatura sobre agricultura y ganadería. También el cura tenía que estar instruido para entender a su parroquia, habitualmente rural, de tan profundos conocimientos. Esto, entre otras cosas, se ridiculizo, y no poco, en los modernos tiempos ilustrados del post concilio. Hoy vuelve a estar de moda y vuelve a ser noticia el pabellón de 200 metros con que el Vaticano participa en la feria de agricultura de Pekín. ¡Cuánto gozarían los denostados profesores de agricultura de nuestros seminarios viendo su humilde materia ensalzada a tan altas cumbres! Estamos seguros de que muchos párrocos estarán pensado en recuperar sus famosos y envidiados huertos parroquiales como un signo del renacer de los nuevos tiempos.

Seguimos dejando de lado las innumerables noticias de la intervención del Papa Francisco sobre los peluqueros chismosos.

“Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.

Buena lectura.

SPECOLA

LETTERA APERTA AI VESCOVI E ALLA CHIESA. PER ACCUSARE PAPA BERGOGLIO DI ERESIA. COME UNIRSI ALL’APPELLO.

Vaticano, Papa Francesco accusato di eresia! Che farà ora Bergoglio? Vaticano, è la prima volta che accade

DANIELE SILVESTRI/ “Papa Francesco è il mio capo politico” (Concerto Primo Maggio)

Rita Pinci è la nuova responsabile dell’inserto “Donne Chiesa Mondo” dell’Osservatore Romano

Dio ci salvi dai pretini d’assalto tutti immigrazione e progresso

Argentina, 106 vescovi in visita “ad limina” dal Papa per tutto il mese di maggio

Il mensile del Papa a un’ex femminista. “Sorpresa, ma metà dei fedeli è donna”

“Maria Donna normale”, una raccolta di pensieri di Papa Francesco per il mese mariano

La Santa Sede all’Expo dell’orticoltura di Pechino, occasione di dialogo con la Cina

Santa Sede – Le vittime dell’abuso di preti argentini chiedono “tolleranza zero” all’ambasciatore in Vaticano

Convegno “Giulio Andreotti e la Santa Sede”

sábado, 16 de marzo de 2019

El feminismo actual (como lucha de hombres contra mujeres) es una trampa, un negocio; nos sale carísimo y hace mucho daño a las nuevas generaciones (Alicia Rubio)


Duración 10:10 minutos

Alicia Rubio, en esta entrevista con LA CONTRA TV, autora de Cuando nos prohibieron ser mujeres... y os persiguieron por ser hombres, gran luchadores contra el feminismo radical, sintetiza aquí y rebate, con serenidad y contundencia, todos los clichés de los que se alimenta este feminismo absurdo y sin sentido en el que nos movemos.



martes, 12 de marzo de 2019

Feministas asaltan el Arzobispado de Valladolid con proclamas abortistas (Carlos Esteban)



Algo más de una docena de participantes en la ‘huelga’ feminista del 8 de marzo ha irrumpido en el Arzobispado de Valladolid, donde se presentaba la XXIV edición de las Edades del Hombre, con megáfonos, entre gritos a favor del aborto y en contra de la religión en las escuelas.

El incidente no ha ido a más, e imaginamos que no será el único que dejará este día de una ‘huelga’ que es más un día de fiesta laboral, ya que nadie parece tener muy claro contra quién se hace, viendo que gobierno, oposición, instituciones públicas, medios y empresas rivalizan para complacer y festejar a las feministas.

“Aunque estamos en un país libre y de libre opinión”, que les vayan “a vocear a la puerta de casa no es plato de buen gusto”, ha señalado el delegado diocesano de Patrimonio de Valladolid, Jesús García Gallo, según recoge el diario ABC. No sabemos qué es más patético, si el hecho de que el delegado diocesano juzgue un asalto así meramente como “no es un plato de gusto”, sino, al parecer, un acto que se enmarca en las “libertades de opinión”, o que lo que le moleste sea el hecho de ‘vocear’, y no el que reivindiquen que las madres puedan matar a sus hijos en su vientre sin sanción social.

Lo que hace tristemente risible este caso, como decenas de otros tantos del mismo cariz, es la demostración -por otra parte innecesaria- de que los denodados esfuerzos de la jerarquía eclesiástica para congraciarse con la causa feminista no solo no mansa a este colectivo frontalmente anticristiano, sino que parece estimularle al ataque.

A lo largo del día hemos asistido a un rosario de declaraciones de autoridades eclesiásticas, incluido el Santo Padre, felicitando a las mujeres en general o al movimiento feminista en particular y apoyando sus reivindicaciones, sin que nada de todo eso sirva para que dejen de considerar a la Iglesia, como declaraba recientemente una monja, “bastión del Patriarcado”.

El feminismo no es un movimiento a favor de la mujer, es una ideología abominable, tentáculo de la izquierda, que busca enfrentar a hombres y mujeres y defiende políticas absolutamente incompatibles con cualquier concepción cristiana de la vida. Seguir fingiendo que no se escucha o no se entiende lo que de verdad representa, lo que sus líderes y seguidores exigen a gritos, solo lleva a aumentar la confusión doctrinal y moral de la Iglesia y evidenciar su conversión en un accesorio religioso del pensamiento secular.

El Papa ha felicitado a las mujeres, como han hecho incontables príncipes de la Iglesia. Bien está tenerlas en cuenta y, cuando convenga, celebrar su contribución, pero no dar por buenos los ‘días internacionales’ que se le antojen a la ONU y celebrarlos como tras tantas festividades de guardar, cuando la ONU no va hacer lo mismo con nuestras fiestas.
Carlos Esteban

sábado, 30 de junio de 2018

¿O sea: que Jesús era contrario a la igualdad? (padre Aberasturi)



¿Alguien en su sano juicio -y con un mínimo de sentido moral y religioso: en católico, me refiero- puede pretender a estas alturas que Jesús era un discriminador de tomo y lomo? ¿Se puede ser más “cortito", por muy cardenal de la Iglesia Católica que se sea?

Por cierto: ya se ve -patet, que diría mi maestro- que lo de ser cardenal, arzobispo, obispo, sacerdote, religioso o asimilado … no aporta absolutamente nada a lo que natura non dat; la gracia presupone la naturaleza y, por eso precisamente, se asienta en ella como en su sujeto, pero no la sustituye: sólo la mejora, si uno lucha por ser santo; en caso contrario, se hace uno más tonto de lo que ya es.

Por cierto: no sólo es el caso del señor que nos ocupa, como si fuese algo raro o insólito; sino el de ya tantos y tantos reiterados, cansinos, enfermizos, bobalicones, ilógicos, cerriles y nada “eclesiales” miembros de la Jerarquía Católica, que “se dejan llevar por todo tipo de doctrinas” (cf. Ef 4, 14; Hbr 13, 9) menos por las que deben. Lo digo con dolor, porque soy sacerdote; pero, en conciencia, no puedo callar ante estas memeces que, se quieran o no, hacen daño a la misma Iglesia, y a sus mismos hijos.

Hablar, a estas alturas, de “sacerdocio exclusivamente masculino” -cuando es bien sabido que, hasta ayer mismo, la Iglesia como tal no se sentÍa autorizada ni legitimada para hacer algo distinto a lo que hizo Cristo, ni en éste ni en ningún otro tema-, y presentarlo -consciente o inconscientemente- con toda la mala baba de que uno es capaz, como algo “negativo", que “no está ayudando a la Iglesia a presentarse como una pionera de la igualdad de derechos"…, es pasarse, por donde le da la gana -fruto también, pero no sólo, de su cortedad manifiesta- 
desde la misma Institución del Sacerdocio por parte de Jesucristo hasta todo el conjunto de la teología de siempre respecto al mismo, pisoteando la praxis de siempre y sin ningún “corte” o “laguna” desde su nacimiento; además de ningunear a san Juan Pablo II, que dejó escrito y rubricado, que la pretensión de un sacerdocio “femenino” era “un caso cerrado en la Iglesia Católica".

El tal Marx, card. Reinhard, se suma a la ya larguísima lista de miembros de la Jerarquía que, abducidos por las insanas ensoñaciones que producen los despachos eclesiales (les pasa lo mismo a cierto tipo de “teólogos") cuando en ellos no se hace nada de lo que se debería de hacer. Y se cumple lo que me decía mi madre, fruto de la sabiduría popular: “cuando el diablo no tiene qué hacer, con el rabo mata moscas". Y es el caso.

En el seno de la Iglesia, y por parte de bastantes de sus miembros, se está produciendo -con plena conciencia- todo un entramado de “opiniones", “praxis", “pastorales", “documentos", “declaraciones", “términos", “medias verdades", “afirmaciones sin fundamentar y sin explicar lo que quieren decir", “aperturas", etc., que tienen como intención y finalidad la presentación de la realidad de la Iglesia Católica hasta el día de hoy -bueno, exactamente hasta hace 4 años- como algo “superado” porque ya no comunica con la gente, con la mentalidad de las gentes, con los jóvenes, con los religiosos y éstos con el personal, con los sacerdotes, con la sociedad…, con el mundo, en definitiva. Con esta premisa -falsa de toda falsedad; falta de Fe, de Esperanza, de Caridad, de Comunión y de Eclesialidad- se “motiva” entonces la “creación” de la “nueva Iglesia", empezando por “una nueva imagen” de la misma, como dice el sr. cardenal.

Se pretende asentar que "más que la religión nos debería preocupar la salud, la comida y las relaciones humanas": esto lo dice uno que se las da de teólogo -y durante años ha sido incluso referente para la jerarquía española-, presentando como verdadera y única misión de la Iglesia “humanizar el mundo". Es la “cultura” de la acogida, la de tender puentes, la que no juzga, la de la paz…:

Ahí tiene que estar la Iglesia, ése ha de ser su único horizonte; al precio, claro, de esconder todo signo visible de Dios, empezando por su misma Palabra -encarnada en Jesucristo, sí, pero del que ya no sabemos realmente nada cierto-, porque ésta -la Palabra, Jesús mismo, sus Sacramentos, su Salvación- ya “no sirve” al “hombre de hoy". Luego tampoco sirve la Iglesia de hasta ayer mismo.

Si para eso se ha de acusar a la Iglesia de lo que nunca ha dicho ni hecho, y si se ha de tergiversar lo que siempre ha dicho y hecho…, pues se hace. 

Y “aquí paz y después gloria".

Amén.

José Luis Aberasturi

viernes, 25 de mayo de 2018

MUJERES EN LA IGLESIA(I). SANTA HELENA (Capitán Ryder)



Creo que pocos elogios superan al que Harper Lee dedica al protagonista de Matar a un ruiseñor: “Era igual en casa que fuera de ella”. Una forma de señalar la integridad, la ausencia de doblez, la hombría del protagonista y sus convicciones, que defendería también en público.
Una virtud que se le acercaría sería la de saber cuál es el lugar que a cada uno le corresponde en cada sitio o lugar.
No abundan ni la una ni la otra. De hecho, respecto a la segunda, es muy común ver todo lo contrario, dado el afán de protagonismo que existe en el mundo, o simplemente, la mala educación. La Iglesia, desgraciadamente, no escapa a esta moda. Todo el mundo quiere ser el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro, considerándose discriminado si no ocurre tal cosa.
Una de las muchas corrientes que buscan dinamitar la Iglesia se apoya en el “lugar que las mujeres deben ocupar dentro de la misma”. La deslealtad de esta propuesta se capta enseguida, basta echar un vistazo a la historia de la Iglesia, y a los modelos que las Iglesia ha propuesto. Muy alejados todos ellos de la mujer reivindicativa-feminista que parecería ser el espejo en que mirarse.
Sean las entradas siguientes, que dedicaremos a grandes mujeres católicas, inspiración y referencia para todas las jóvenes, entre las que espero se encuentren mis hijas.
Sirvan también para acabar con el mito de la mujer marginada en la Iglesia, mito extendido por muchos prelados, con tal de quedar bien con el mundo.
SANTA HELENA
Cuando el emperador Constantino murió en York, en el año 306, el ejército romano proclamó inmediatamente a su hijo, que se encontraba en el lecho de muerte, su sucesor.
La madre del emperador, Helena, dicen que hija del antiguo Rey Cole, príncipe de Colchester, pasaría a ser una figura clave en la historia de la Iglesia.
Pero las cosas que la hicieron Santa sucedieron mucho tiempo después de que ella y su hijo Constantino salieran de Gran Bretaña con destino a Roma.
Helena, como la mayor parte de la gente que vivía en Gran Bretaña en ese momento, era pagana, y su hijo, como ella, creía en los viejos dioses romanos. Pero el cristianismo estaba creciendo y el emperador había oído hablar de Jesús y la Cruz.
A pesar de que Constantino había sido proclamado emperador por los soldados en York, muchas personas poderosas en otras partes del imperio, y en Roma mismo, no lo reconocían, y tuvo que luchar durante mucho tiempo para obtener el trono.
Justo antes de la batalla que decidiría todo tuvo un sueño de una Cruz llameante en el cielo y las palabras “Con este Signo Vencerás”.
Cuentan que hizo un voto; si ganaba la batalla se haría cristiano, y más que eso, haría cristiano su imperio. Cumpliría su palabra.
Su madre fue una de las primeras bautizadas en esos nuevos tiempos, y a medida que aprendía más acerca de la Cruz donde murió Jesús quiso saber más sobre qué le había sucedido a esa Cruz en particular.
Cuanto más pensaba en ello, más sentía que debería ir a Jerusalén a tratar de encontrarla. Finalmente, con casi 80 años, Constantino hizo los preparativos para que viajara a Jerusalén.
Habían pasado casi 300 años desde que Jesús fue crucificado.
Uno de los primeros emperadores romanos, Adriano, que odiaba a los cristianos, había construido sobre el Calvario y el Santo Sepulcro una terraza de trescientos cincuenta pies de largo sobre la cual había una estatua del dios romano Júpiter y un templo a Venus.
Esto se había hecho sólo 100 años después de la Crucifixión, así que Helena pensó que debajo de esa terraza se podría encontrar algo.
Excavaron en un lugar, junto a una roca, donde Helena había soñado y descubrieron 3 cruces.
No sabían cuál era la Cruz en la que Jesús sufrió. Helena había rescatado a un hombre muy enfermo y pidieron a Dios que ese hombre fuese el instrumento para saber cuál era la verdadera Cruz.
Levantaron al hombre y lo posaron suavemente sobre la primera Cruz y no sucedió nada. Lo mismo pasó al posarlo sobre la segunda Cruz. Pero cuando su cuerpo tocó la tercera Cruz quedó inmediatamente curado. Todos sabían que era la verdadera Cruz.
Helena ordenó construir una Iglesia en el lugar.
Un pedazo de madera volvió con ella a Roma, así como 2 uñas que se habían encontrado cerca.
Cuando llegó a casa construyó otra Iglesia igual llamada “Santa Cruz de Jerusalén”, donde la madera y las uñas fueron guardadas.
Durante cientos de años los peregrinos de toda Europa fueron a Jerusalén para ver la Cruz, hasta que fue destruida por los enemigos del Cristianismo que capturaron la ciudad Santa; pero cada año, el 3 de mayo, la Iglesia sigue manteniendo la fiesta del encuentro de la Santa Cruz por SANTA HELENA.
Capitán Ryder
P.D: Pintura de portada: Jan Van Eyck, El hallazgo de la Vera Cruz

lunes, 16 de abril de 2018

Conversando con Jesús: Celibato sacerdotal, salvación universal, el silencio de los pastores, feminismo, aborto [12 de 22] (José Martí)





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Nos encontramos, debido -entre otras cosas- a una interpretación errónea de la libertad y de la conciencia personal de cada uno, con situaciones que son extrañas al sentir de la Iglesia de siempre.

Se trata, en realidad, de temas ya tratados en este blog, de modo que me limitaré, básicamente, a colocar los links a las correspondientes entradassin pretensión de ser exhaustivo. Son muchos los estudios y escritos que se han realizado. Sirvan éstos sólo como una muestra


[Nota: cuando no indique el nombre, lo que ocurrirá en un gran número de entradas, me estaré refiriendo al padre Alfonso Gálvez, bien en forma de vídeos (homilías completas o recortes); o bien textos escritos. Lo hago así porque la escucha atenta de sus homilías me ha llevado -contando siempre con la Gracia de Dios- a conocer y a amar más al Señor. Y eso no tiene precio. Del resto de autores - yo mismo entre ellos - sí colocaré el nombre así como la fecha del escrito]

CELIBATO

El clamor por la justicia  ante la destrucción del sacerdocio, del sentido del pecado y de la devoción a los santos  (8 septiembre 2016) (Vídeo)
La farsa de la Amazonía. Objetivo oculto: acabar con el celibato sacerdotal   (31 mayo 2017) (Vídeo)

SALVACIÓN UNIVERSAL

La Salvación Universal 
 (16 marzo 2016) (Vídeo)

Reflexiones en torno a la salvación universal ( José Martí, 19 y 25 de mayo de 2017) (aquí y aquí)

EL SILENCIO DE LOS PASTORES

FEMINISMO

Ideología de género (Alberto Bárcena, 
Junio de 2015) (vídeo)

Más sobre la Ideología de género  (26 noviembre 2015) (incluye vídeos)
La dignidad de la mujer  (14 agosto 2017) (Vídeo)
El feminismo, una gran mentira  (22 enero 2018) (Vídeo)
Feminidad o feminismo (1 de 2) (11 marzo 2018)
Feminidad o feminismo (2 de 2)  (15 marzo 2018)

ABORTO

Evangelium Vitae: Gravedad del aborto ( José Martí; 25 Marzo 2015)
Excomunión y aborto (José Martí; 27 Marzo 2015)
¿Puede ser legal el aborto? ( José Martí; 29 Marzo 2015)
Impactante discurso del senador de Oklahoma , James Langford, sobre el aborto y Planned Parenthood (James Langford; 13 Julio 2015) (Vídeo)
El clamor por la justicia de los inocentes asesinados en el vientre de su madre y de la juventud destruida  (7 septiembre 2016) (Vídeo)
Sobre Planificación Familiar: (Brillante intervención de Obianuju Ekeocha en la BBC (25 Julio 2017) (Vídeo)
La fecundación "in vitro" es un pecado (Presidente de los obispos húngaros) (Secretum Meum Mihi, 26 agosto 2017)
Manipulaciones y mentiras sobre el aborto  [ aquí y aquí] (Mateo Palliser, 30 y 31 de Diciembre 2017)
¿Lobby abortista en el Vaticano? (Secretum Meum Mihi, 18 enero 2018
¡IMPRESIONANTE! Así responde Ben Shapiro a una defensora del aborto (Vídeo, 31 enero 2018)

Continuará

jueves, 15 de marzo de 2018

FEMINIDAD O FEMINISMO (2 de 2) (Padre Alfonso Gálvez)






El problema preferido por el Feminismo para esgrimirlo como arma en cuanto a la identidad de la mujer en relación al varón, gira en torno a la pretendida sumisión al esposo. Para el Feminismo la obediencia de la mujer supone una flagrante discriminación por su parte con respecto al varón.

La Doctrina Católica al respecto es la derivada de las exigencias de la propia Naturaleza, las cuales a su vez no son sino el reflejo del Plan de Dios para el hombre. Así lo ha creído siempre la Humanidad durante milenios, y así se ha admitido durante siglos y siglos..., hasta la llegada de las nuevas ideologías progresistas (masónicas y comunistas). La Doctrina Católica sobre el tema tiene como fundamento la creencia universal de la Humanidad y, en último término, las normas establecidas por Dios acerca del funcionamiento de la Naturaleza que Él mismo ha creado. Las nuevas teorías progresistas tienen como fundamento la autoridad de las modernas ideologías correspondientes, a cuya cabeza figuran pensadores de la talla de quienes militan a la cabeza de el PSOE y de Podemos, universalmente conocidos en los círculos intelectuales internacionales.

La Doctrina Católica sobre el tema está contenida en la Biblia y la expone claramente el Apóstol San Pablo: El marido es la cabeza de la mujer, así como Cristo es Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo.[1] Es evidente que sobre alguien tenía que recaer la autoridad en la institución familiar. Y continúa el Apóstol: Pues como la Iglesia está sujeta a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo.[2]

Sin embargo, para el Apóstol San Pablo esta sumisión de la mujer al esposo nada tiene que ver con una actitud humillante: Maridos: amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a Sí mismo por ella... Así deben los maridos amar a sus mujeres como a su propio cuerpo. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama, pues nadie aborrece nunca su propia carne, sino que la alimenta y la cuida, como Cristo a la Iglesia.[3]

Según lo cual y en reciprocidad, la actitud del marido con respecto a su esposa es la de amarla y entregarse a sí mismo por ella. Ni más ni menos que como Cristo lo hizo con su Iglesia: entrega e inmolación por amor.

Por eso dice también en otro lugar que la gloria del varón es la mujer,[4] y añade: Ni la mujer sin el varón ni el varón sin la mujer, en el Señor.[5]

Lo que hubo en la mente del Creador desde el principio no fue una idea de dominio por parte del esposo y una actitud de sumisión por parte de la esposa sino todo lo contrario: paridad, igualdad en dignidad, y una unión de dos en el amor tan íntima (tan distanciada de una diferenciación) como que habrían de ser ambos una sola carne. Dijo Dios:

Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre. Y se adherirá a su mujer. Y vendrán a ser los dos una sola carne.[6] Así que en la unidad de una sola carne.

Lo que subyace en realidad en el fondo de la creencia del Feminismo, según la cual la actitud de sumisión de la mujer con respecto al marido es humillante y lleva consigo una discriminación, supone en realidad un desprecio a las virtudes cristianas, y más concretamente a la de la obediencia. Incluso una mayor atención al fondo del problema nos conduciría hasta el pecado cometido al principio de los tiempos, el cual no es otro que el de la soberbia.

Vamos a refutar la falsedad y el profundo fondo de maldad de la creencia feminista. No sin antes consignar una importante nota introductoria:

Siendo la Virgen María Madre de Cristo y Madre de la Iglesia, de ahí que haya de ser considerada también Madre de todos los cristianos. Teniendo en cuenta que el sentido sobrenatural supone aquí una vinculación mucho mayor que la que sería propia de lo puramente natural o carnal. Por lo que su persona y sus virtudes han de ser reconocidas como ejemplo y norma para todos los cristianos, tanto varones como mujeres.

Sin embargo, su condición de mujer es un elemento determinante y decisivo para el sexo femenino, por más que esa circunstancia acostumbre a pasar desapercibida.

Ella es el modelo perfecto al que una mujer puede y debe mirar, lo cual significa la posibilidad de aprender el mejor modo de vivir las virtudes de la existencia cristiana. Realizándolo al modo de mujer o, dicho de otra manera, tal como debe hacerlo una mujer. Conclusión basada en el hecho de que el carácter y la psicología femeninos son distintos del carácter y la psicología masculinos, aparte de las diferentes tareas, menesteres y oficios que son propios de cada uno de los sexos.

La obediencia ha sido alguna vez considerada como una de las virtudes pasivas (obediencia, docilidad, humildad, sencillez, ingenuidad, pureza, simplicidad, entereza o capacidad de sufrimiento, etc.), sin caer en la cuenta que en realidad no existen virtudes pasivas. El verdadero significado del vocablovirtus, es el de fuerza. Y no es poca la que se necesita, junto a una gran capacidad de heroísmo y abundante generosidad de corazón, para practicar las virtudes cristianas. Y ya puestos a decirlo todo, para la de la obediencia.

Pero aun admitiendo, por hipótesis, la particularidad específica de esta especie de virtudes en cuanto a su pretendido carácter de pasividad, tal cosa no haría sino conducirnos al descubrimiento de un encanto peculiar propio de estas virtudes y que es tan seductor como desconocido. Encanto caracterizado, a su vez, por su capacidad para provocar y atraer sobre sí una extraordinaria energía: La fuerza se perfecciona en la flaqueza, decía el Apóstol San Pablo (2 Cor 12:9), además de una lluvia de bendiciones. Así resulta que la pretendida debilidad es capaz de contener maravillosas virtualidades, las cuales a su vez pueden ser actualizadas en un caudal de gracias y de inmensas posibilidades, cuya comprensión y alcance escapa a las posibilidades del conocimiento y de los sentimientos humanos (Mt 11:25; Lc 10:21).

Quienes atribuyen a la obediencia un carácter de pasividad, o de humillante sumisión, desconocen la grandeza de ánimo y el heroísmo necesarios para practicarla. Pronto veremos que tal atribución anda lejos de tener sentido. Aparte del hecho reconocido, según el cual la caridad es la reina y el aval de las demás virtudes, hasta podría decirse que la obediencia destaca sobre todas ellas.

Atribuirle en cambio, como hace el Feminismo, un carácter discriminatorio cuando se trata de ser la mujer quien la practica, o lo que es peor, de humillación y bajeza, supone una ignorancia absoluta sobre una serie de cosas fundamentales: acerca de Dios, de la naturaleza humana, de la vida, de la verdad, de la rectitud, de la naturaleza de las cosas, del mundo en el que vivimos y hasta del ejercicio del sentido común. Pero si tal actitud, como generalmente suele suceder, rebasa el estado de ignorancia y proviene de un sentimiento más profundo, es obligado entonces suponer que responde a un voluntario retorcimiento de la realidad provocado, en último término, por un corazón dominado por la maldad.

Para comprender lo que significa la obediencia, junto a la alta dignidad que otorga a quien la practica, es necesario contemplar a Jesucristo. Una vez realizada la Encarnación, viviendo ya como verdadero Hombre entre nosotros y como uno de nosotros, conviene recordar que la Escritura dice de Él que aun siendo Hijo, aprendió por los padecimientos la obediencia.[7] De manera que, según la Escritura, como Hombre verdadero al fin y al cabo, tuvo necesidad de aprender la obediencia. Tal como los hombres llegan también a aprenderla y a hacerla parte de su vida, a saber: a costa de los propios padecimientos. De esta forma quedan claramente establecidos el carácter de virtud fuerte propio de la obediencia, de una parte. Y la necesidad de un corazón generoso y grande, bien repleto de entereza de ánimo, en aquéllos que se atreven a emprender la aventura de practicarla, de otra. Bien difícil sería reconocer en esta virtud el aire de bajeza que el Feminismo pretende asignarle cuando es la mujer quien la practica.

Teniendo en cuenta que la voluntad divina de Jesucristo es idéntica y una con la del Padre, el texto de los Hebreos viene a subrayar indirectamente el carácter humano de su voluntad como Hombre. De hecho existen dos voluntades en Jesucristo, divina y humana, frente a las teorías propugnadas por el monotelismo. Pero al mismo tiempo también queda abierto el camino para llegar a conocer las posibilidades de grandeza a las que la voluntad humana, animada por la gracia, es capaz de llegar. Aun en el estado actual de naturaleza caída, una vez que la voluntad del hombre ha sido restaurada, ayudada y elevada por la gracia, se convierte en la fuente segunda del estado más sublime al que el hombre podría aspirar, que no es otro que el de la santidad. La voluntad humana, a su vez, es la facultad del alma a la que ha sido concedido el don de responder con un Sí consentido al ofrecimiento de amor que Dios libremente le hace.

Según lo contenido en este texto de la Carta a los Hebreos, la virtud de la obediencia, a fin de ser practicada debidamente, necesita de una cierta ascesis y ejercicio de entrenamiento. Es la única virtud de la cual se dice que ha de ser aprendida.[8] En lo que respecta a la inmolación, fundamento de la virtud de la obediencia, parece más difícil para la creatura humana el acatamiento de la voluntad que el de la inteligencia. En todo caso, si bien se examina, todo sucede como si el voluntario sometimiento de la inteligencia necesitara previamente la sumisión de la voluntad.

El punto clímax de la heroicidad de Jesucristo en cuanto a su obediencia, aparece claramente en el momento de la Agonía del Huerto: Padre mío, si es posible, aleja de mí este cáliz; pero que no se haga tal como yo quiero, sino como lo quieres tú.[9] Jamás podrá darse un acto de obediencia de tamaña perfección y de tan elevado heroísmo. Supuesta la profundidad del conocimiento de la malicia del pecado por parte de Jesucristo, la negación de su propia voluntad para someterse a la del Padre (Jn 4:34) en la insondable generosidad de su Corazón humano, supone un nivel de inmolación imposible de ser entendido por el hombre. Decididamente, para un Corazón enteramente ajeno a otros latidos que no sean los animados por la Pura Inocencia y el Perfecto Amor —aunque conocedor al mismo tiempo de la infinita malicia del pecado—, el hecho de cargar con la culpa de toda la miseria humana acumulada a través de milenios, es algo cuya comprensión jamás llegará a ser agotada en profundidad por la creatura.

Según la Carta a los Hebreos, el Verbo se hizo Hombre y vino al mundo a través de un acto de obediencia (Heb 10:9) y dispuesto a ejercerla hasta el fin. Aunque el texto que expresa mejor la voluntad de Jesucristo de llegar al ápice de la inmolación, a través de la suma obediencia, está contenido en la Carta dirigida por el Apóstol San Pablo a los fieles de Filipos: Mostrándose igual que los demás hombres, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.[10] Donde cabe destacar separadamente los elementos contenidos en la declaración:

a) Aceptó para Sí mismo la obediencia.

b) En grado de inmolación total, hasta la muerte.

c) Y muerte de patíbulo.

La obediencia de Jesucristo no es una virtud más, vivida hasta la perfección. Supone un punto fundamental en su existencia, del cual dependía además nuestra salvación. Por otra parte, es la epiphania o mostración (de–mostración) más contundente de un acto de amor perfecto. Si tal amor supone, como así es, la entrega en totalidad a la persona amada, la condición indispensable para llevar a cabo tal donación, y lo primero a entregar y rendir, es la propia voluntad.

Aún antes que la inteligencia. No es presumible que la Virgen al pie de la Cruz, testigo principal y la persona más ligada a la muerte de su propio Hijo Jesús, comprendiera en totalidad los designios del Padre. Pero indudablemente, y en momentos en los que una espada de dolor atravesaba su alma, aceptó plenamente los caminos de Dios que condujeron hasta la muerte del Hijo que Ella misma había dado a luz y que reconocía como a su Dios. Otro caso patente en el que la voluntad ha obligado a arrodillarse a la inteligencia.

Otro importante texto de la Carta a los Hebreos es fundamental en este punto: Por eso, al entrar en el mundo, dice: "Sacrificio y ofrenda no quisiste, pero me preparaste un cuerpo; los holocaustos y sacrificios por el pecado no te han agradado. Entonces dije: Aquí vengo, como está escrito de mí al comienzo del libro, para hacer, oh Dios, tu voluntad".[11] Donde, según el texto, los sacrificios y ofrendas quedan desplazados para ser sustituidos por otro sacrificio más perfecto: el de la voluntad, mediante la rendición de la obediencia. Con lo que nos encontramos, una vez más, con el fundamento al cual vuelve una y otra vez la Revelación. El acto más perfecto a realizar por un ser racional es el del amor. El cual no es otra cosa que la oblación de la propia voluntad (que lleva consigo todo el ser de la persona que ama) a la persona amada. Así pues, lo más sublime y digno de destacar en la obediencia radica en el hecho de que, en último término, es un acto de amor.

En cuanto a la Mujer, no debe olvidarse que el punto de partida y fundamental de la Historia de la Salvación, cual es la Encarnación del Verbo, dependió de un perfecto acto de obediencia llevado a cabo por una mujer. Ante el anuncio y el requerimiento del Ángel, recabando de parte de Dios su consentimiento, la joven virgen de Nazaret respondió con las palabras que dieron paso a la realidad del Dios hecho Hombre y su presencia entre nosotros: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.[12]

Fue el momento que cambió la Historia para siempre. Cuando aquella humilde y desconocida muchacha de Nazaret, no solamente otorga su absoluta conformidad a lo que se le propone, sino que no se considera disminuida al calificarse a sí misma como esclava del Señor.[13]

Tal acto de obediencia iba a suponer una íntima participación en el destino de inmolación de su Hijo. El cual culminaría para Ella, a través del cumplimiento de la voluntad de Dios no siempre comprendida pero en todo momento aceptada, en la espada de dolor que le atravesaría el alma al pie de la Cruz, tal como años antes le había sido anunciado por el anciano Simeón (Lc 2:35). No es de suponer que la Virgen entendiera en el momento de la Anunciación el plan de Dios en todas sus derivaciones. Aunque sí que podemos considerar, como algo absolutamente cierto, que Ella personalmente no trató de descartar ni una sola de las eventualidades, quizá no siempre agradables pero que seguramente iban a ocurrir. La expresiónhágase en mí según lo que me has dicho significa una rendición total, completa e incondicional, a lo que pudiera disponer Aquél cuyos caminos son absolutamente incomprensibles e impredecibles (Ro 11:33).

Ante todo lo dicho, podemos considerar establecida una doble conclusión: En primer lugar está el hecho de que la virtud de la obediencia significa un hito importante y absolutamente decisivo en la Historia de la Salvación. En segundo término, es de notar la particularidad de que fue precisamente a una mujer a quien se le otorgó el papel de practicar tal virtud en perfección y de modo determinante, mediante la aceptación también de las consecuencias que tal comportamiento pudiera acarrear. Sin olvidar tampoco el peso de la terrible e inimaginable responsabilidad que recayó sobre aquella mujer. En definitiva, fue una representante del sexo femenino la que, mediante su obediencia, contribuyó especialmente a la Redención de la Humanidad, aplastando de esa manera, enteramente y para siempre, la cabeza de la Serpiente (Ge 3:15).

Así las cosas, una vez establecido, como ya hemos visto, que estamos ante una virtud propia de almas fuertes y con entereza de corazón, resulta incomprensible, además de absurdo, que el Feminismopretenda desterrar la obediencia y la sumisión del horizonte existencial de la mujer, como si de algo denigrante y humillante se tratara. Cuando lo que consigue en realidad esa ideología es privar a la mujer de algo que habría de servir de corona a su condición de sexo femenino, dado que es una de las perlas más preciadas que Dios ha querido otorgarle.

Así se explica que Dios haya concedido a la Mujer una condición especial en lo que se refiere a la virtud de la Fortaleza. La condición de sexo débil, que suele atribuirse a la Mujer, no es sino otro de losinventos del varón referidos a ella. Es seguro, por supuesto, hablando de un modo general, que la mujer esfísicamente más débil que el varón. Pero sólo físicamente, habida cuenta de que, en último término, no es la fuerza lo mejor ni lo más importante a valorar, puesto que la fortaleza física no es precisamente el don que distingue al animal racional como superior a los animales irracionales. Sin embargo, es cosa bien conocida, por lo que hace a una consideración psíquica o entereza de alma, que la mujer es muy superior al varón. Lo prueba el hecho innegable de su gran capacidad de resistencia ante el sufrimiento y la multitud de contratiempos que la vida presenta, a saber: enfermedades, dolores, fracasos, resistencia y paciencia ante las vejaciones e injusticias, etc. Sería inútil negar lo que cualquier hombre ha experimentado alguna vez, en sí mismo o en otros; cual es la mayor capacidad de resistencia y fortaleza de la mujer ante las enfermedades en comparación con la mayor debilidad del varón. Por no hablar de la multitud de sufrimientos y sinsabores, afrontados normalmente con enorme paciencia y reciedumbre, que lleva consigo la maternidad y la educación de los hijos.

Ya dijimos al principio de este Estudio que solamente íbamos a tratar por ahora, con respecto al problema del Feminismo, el aspecto de la sumisión de la mujer al varón en el matrimonio. Quedarían muchos aspectos por estudiar en relación con la excelsa dignidad de la Mujer: como madre, como educadora de sus hijos, como confortadora, compañera y ayuda para su esposo, como ejemplo de fortaleza y de inmolación para el varón, etc.

Claro que hablarle de estas cosas a la Sociedad moderna sería hablarle en chino. Cuando en una Sociedad como la española actual, se contempla a los Obispos que la dirigen espiritualmente defendiendo el Feminismo, o al Presidente del Gobierno luciendo orgullosamente signos de adscripción a esta misma ideología, es la señal clara de que esta Sociedad ha llegado al colmo de su degradación. Habría que buscarla en el fondo de una hedionda letrina, por dura que parezca esta apreciación.



Alfonso Gálvez


[1] Ef 5:23.

[2] Ef 5:24.

[3] Ef 5: 25–29.

[4] 1 Cor 11:7.

[5] 1 Cor 11:11.

[6] Ge 2:24.

[7] Heb 5:8.

[8] También las virtudes infusas han de ser practicadas para madurar al ritmo de la vida de quien las recibe. Pero la obediencia parece requerir un cierto nivel de profundidad en cuanto a la propia negación o inmolación de quien la ejerce. De ahí la necesidad de un elevado grado de madurez y fortaleza en el sujeto obediente. En suma, tal como venimos diciendo, una virtud para almas fuertes.

[9] Mt 26:39; Mc 14:36.

[10] Flp 2: 7–8.

[11] Heb 10: 5–7.

[12] Lc 1:38.

[13] La voz griega δούλη (Lc 1:38), que es la que contiene el texto, significa literalmente esclava, o en todo caso, hembra esclava.