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domingo, 5 de abril de 2026

El árbol solitario (por Bruno Moreno)



El árbol de la cruz es solitario. A la resurrección le salen enseguida amigos, pero la cruz tiene muy pocos. No obstante, sin muerte no hay resurrección, sin calvario no hay tumba vacía y, como decía Lope de Vega, sin “cruz no hay gloria ninguna".

Nuestra naturaleza, comprensiblemente, rechaza este árbol, porque es el resumen de todo dolor, oscuridad, angustia, fracaso y muerte. En la cruz, sin embargo, está todo auténtico consuelo, porque en ella está Cristo, que es nuestra vida, nuestra paz y nuestro paraíso.

Para no perder las buenas costumbres de otros años, traigo hoy al blog un pobre sonetillo sobre el árbol de la cruz:




El árbol solitario

Sacudido por tormentas,
crece un árbol solitario
sobre las piedras sedientas
de la cima del Calvario.

Árbol cruel, sanguinario,
de clavos, lanza y afrentas,
cuyo fruto voluntario
cancela todas las cuentas.

¿Quién soporta su visión,
si este árbol es modelo
de muerte y de maldición?

Quiera darme hoy el cielo
un solo y único don:
hallar en él mi consuelo.

Bruno Moreno