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sábado, 2 de mayo de 2026

¿QUÉ PASA EN LA IGLESIA? #115 PADRE JORGE GONZÁLEZ GUADALIX.



EMPEZAMOS EN ROMA 

ESPAÑA 

1. Valle de los caídos. El lío que no cesa 

2. 50 nuevos mártires de la guerra civil 

3. El catolicismo vuelve entre los jóvenes 

MUNDO 

4. Nos quedamos sin abadías 

5. Las carmelitas se van de Compiegne 

6. Crecen las vocaciones en África y Asia 

7. De dónde salen las vocaciones en USA 

8. Un perrito de primera comunión

viernes, 1 de mayo de 2026

El obispo Strickland responde a las declaraciones de León XIV sobre las "bendiciones" homosexuales.




Vuelvo a preguntar: ¿Estamos razonando con la mente de Cristo... o con la mente del mundo? En respuesta a las recientes observaciones sobre las prioridades morales y las bendiciones de quienes viven en uniones irregulares, ofrezco esta aclaración para el bien de los fieles.

La Iglesia, a quien se le ha confiado la verdad del Evangelio, no puede bendecir el pecado. Siempre está llamada a bendecir a las personas —a llamar a cada alma al arrepentimiento, la sanación y la santidad—, pero jamás debe actuar de manera que sugiera la aprobación de acciones o relaciones contrarias a la ley de Dios.

El reciente énfasis en la distinción entre bendiciones “formales” e “informales”, como se menciona en la “ Fiducia Supplicans ” [aquí], ha generado una gran confusión entre los fieles.

Una bendición no es un simple gesto casual; es un acto sagrado que implica el favor de Dios. Si dicha bendición se imparte de manera que parezca afirmar una relación ajena al plan divino, se corre el riesgo de causar escándalo y desviar a las almas del camino correcto.

Asimismo, la sugerencia de que existen cuestiones morales "más importantes y trascendentales" que la moral sexual debe entenderse con mucha cautela.

La Iglesia jamás ha enseñado que los pecados contra la castidad sean de poca importancia. Al contrario, la Sagrada Escritura y la enseñanza constante de la Iglesia afirman que la moral sexual afecta profundamente la dignidad de la persona humana, la santidad del matrimonio y el orden correcto del amor.

Es cierto que la justicia, la libertad religiosa y la dignidad de toda persona son cuestiones morales importantes. Pero la ley moral no se divide en categorías contrapuestas, donde una verdad pueda dejarse de lado en favor de otra. Toda verdad proviene de Dios, y todo pecado —ya sea contra la justicia, la caridad o la castidad— aleja el alma de Él.

La verdadera unidad en la Iglesia no puede construirse sobre la ambigüedad ni sobre el endulzamiento de verdades difíciles. Se fundamenta en Jesucristo, quien es «el camino, la verdad y la vida» (Juan 14:6). La caridad exige que hablemos la verdad con claridad, incluso cuando sea difícil, para que las almas no se extravíen, sino que sean conducidas a la conversión y a la vida eterna.

Como sucesor de los Apóstoles, sigo comprometido con proclamar la plenitud de la fe católica, sin concesiones, sin confusiones y siempre con caridad hacia todas las personas, invitando a todos a la libertad que proviene de vivir en la verdad de Cristo.

Monseñor Joseph Strickland, obispo

Ashenden advierte de «la tentación perenne de ser amable en lugar de honesto» en la acogida a la arzobispa de Canterbury


Encuentro del Papa León XIV y la «arzobispesa» de Canterbury 


«Gestos que oscurecen la realidad»

El exobispo anglicano Gavin Ashenden, hoy laico católico y editor asociado de The Catholic Herald, cuestiona la efusiva acogida vaticana a Sarah Mullally y advierte que el ecumenismo no puede construirse sobre gestos que oscurecen la verdad doctrinal.

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Gavin Ashenden, exobispo anglicano convertido al catolicismo y editor asociado de The Catholic Herald, ha publicado en el National Catholic Register un análisis crítico de la reciente visita al Vaticano de Sarah Mullally, primera mujer en ocupar la sede de Canterbury.

Para Ashenden, la efusiva bienvenida del Papa León XIV a la jerarca anglicana plantea serias dudas sobre la coherencia eclesiológica del proceso ecuménico y sobre la aplicación de la doctrina católica relativa a la nulidad de las órdenes anglicanas. La percepción de gran parte de los conversos del anglicanismo al catolicismo es similar y son voces que ofrecen una perspectiva que merece la pena que sean escuchadas.
Un recibimiento que «excede la hospitalidad diplomática»

El analista, antiguo capellán de la difunta reina Isabel II y hoy laico católico, recoge los términos en que el vaticanista Edward Pentin describió el encuentro. Según Pentin, las cortesías dispensadas por las autoridades vaticanas «excedieron la hospitalidad diplomática e incluyeron gestos cargados de significado eclesial»: una audiencia privada con León XIV y la oportunidad, inédita para un arzobispo de Canterbury de visita, de impartir una bendición en la Capilla Clementina de la Basílica de San Pedro, lugar descrito por el periodista como «el sitio mismo del martirio de San Pedro y, por tanto, un espacio donde la sucesión apostólica se concentra visual y espiritualmente».

A juicio de Ashenden, estos gestos no son neutros. Sostiene que la jerarquía católica, al acoger «con tanto fervor» a Mullally, ha mostrado escasa sensibilidad tanto hacia su propio juicio sobre la validez de las órdenes anglicanas como hacia las posiciones doctrinales de la nueva arzobispa. El recibimiento, advierte, supone un agravio particular para los conversos del anglicanismo al catolicismo, que dieron ese paso «por convicción de la falta de integridad de las órdenes anglicanas y del peligro de su heterodoxia ética».

La trayectoria de Sarah Mullally

El análisis dedica una parte sustancial a perfilar a la jerarca anglicana. Ashenden, apoyándose en la reseña que el comentarista episcopaliano George Conger ha hecho de la biografía escrita por Andrew Atherstone, sostiene que Mullally ha recorrido un itinerario que la ha llevado «de la claridad evangélica conservadora al liberalismo progresista de moda» o, en términos teológicos, «de la ortodoxia bíblica protestante al deísmo terapéutico».

Para el autor, ese recorrido explica la rapidez de la promoción eclesiástica de Mullally. Argumenta que en la Iglesia de Inglaterra los evangélicos conservadores son percibidos como «un estorbo teológico, cultural y político» por el establishment, y que alcanzar mayores responsabilidades exige, en su lectura, evolucionar hacia «un agnosticismo políticamente sofisticado con conciencia social» y, con frecuencia, con inclinación política socialista.

Ashenden no afirma que Mullally renunciara deliberadamente a su ortodoxia por ambición secular ―reconoce que «no conocemos la respuesta»―, pero formula la pregunta a partir de la trayectoria pública: una carrera previa en enfermería que la llevó a dirigir la burocracia que supervisaba la profesión en el Reino Unido, seguida de una promoción eclesiástica notablemente acelerada.
Aborto y uniones del mismo sexo

El comentarista subraya las dos posiciones doctrinales que, a su juicio, sitúan a Mullally «en el extremo más alejado de la heterodoxia progresista». Según Ashenden, la arzobispa ha defendido el aborto como «preferencia ética» dentro de la legitimación de la agenda feminista y ha apoyado la bendición de uniones entre personas del mismo sexo, en contradicción con la enseñanza tradicional sobre el matrimonio, el sexo y la identidad.

«La Iglesia católica goza de una reputación de claridad tanto en el aborto como en la naturaleza del matrimonio», escribe Ashenden, «y no se hace ningún favor a sí misma cuando recibe a clérigos de otras confesiones que encarnan preferencias heterodoxas como si tal claridad no importase».

Apostolicae Curae y la cuestión de las órdenes anglicanas

El núcleo eclesiológico de la crítica remite a Apostolicae Curae, la bula del Papa León XIII que declaró nulas e írritas las órdenes anglicanas. Ashenden recuerda que aquel documento dejó claro «por qué las órdenes anglicanas eran nulas e inválidas y por qué siempre lo habían sido», reconociendo a la vez que tal nulidad respondía «a la intención original y deliberada del ordinal anglicano y de la eclesiología politizada de los siglos XVI y XVII».

El hecho, prosigue, de que los anglicanos hayan modificado posteriormente su parecer y busquen «cierto grado de legitimidad por parte de la Iglesia Madre con la que están en cisma no cambia la historia ni sus credenciales».

Verdad frente a cortesía

La parte final del comentario articula el argumento teológico de la crítica: la oposición entre «ser amable» y «ser veraz». Ashenden recuerda que, en el sacramento de la reconciliación, la precondición es que el penitente reconozca la verdad sobre sí mismo. «Resulta extraño», escribe, «que una regla que se aplica con tanta evidencia a la penitencia individual quede suspendida o incluso invertida en el plano institucional o corporativo».

A continuación enumera lo que, en su lectura, sigue separando hoy a la comunión anglicana de la Iglesia católica: los formularios anglicanos «todavía repudian la Misa, todavía repudian la autoridad del Obispo de Roma y todavía repudian el purgatorio y un cierto número de concilios ecuménicos». A ello suma, en clave histórica, la responsabilidad de Inglaterra en «la destrucción de la cultura católica» y la confiscación estatal de los bienes eclesiásticos.

Para Ashenden, el ecumenismo solo puede tener integridad si se construye «no sobre gestos que oscurecen la realidad o suavizan la contradicción, sino sobre una sumisión compartida a la verdad que Cristo mismo encarna». Lo contrario, advierte, «corre el riesgo de convertirse en un teatro de sentimiento más que en una obra de reconciliación». Mientras la primera tarea ecuménica, que sugiere debería corresponder al «Patriarca de Occidente», no se aborde con esa exigencia, encuentros como el de Mullally con León XIV permanecerán, en su diagnóstico, «suspendidos entre la apariencia y la realidad, ofreciendo la forma de la unidad sin su sustancia».

Mons. Bux pide al Vaticano una aclaración por los gestos hacia Mullally

 INFOVATICANA



Las recientes escenas protagonizadas durante la visita a Roma de Sarah Mullally, primada de la Comunión Anglicana, han suscitado una reacción crítica desde el ámbito teológico. El sacerdote y teólogo monseñor Nicola Bux ha advertido de una posible “confusión” entre los fieles a raíz de algunos gestos realizados en el Vaticano en presencia de la líder anglicana.

Según recoge el portal Stilum Curiae, Bux ha cuestionado especialmente la coherencia entre estos actos y la doctrina católica sobre el sacerdocio y la autoridad eclesial.

Una visita marcada por gestos polémicos

La presencia de la líder anglicana en distintos actos —desde su paso por la Capilla Clementina, junto a la tumba de San Pedro, hasta su participación en celebraciones en la iglesia de San Ignacio de Loyola— ha sido interpretada por algunos sectores como un signo de creciente cercanía ecuménica.

Sin embargo, las imágenes difundidas en estos días muestran a Mullally realizando gestos propios de la autoridad espiritual, como la impartición de bendiciones en presencia de fieles y de prelados católicos, lo que ha suscitado interrogantes sobre su significado en el contexto de la doctrina de la Iglesia.

Uno de los momentos más comentados tuvo lugar en la Capilla Clementina, donde, según las imágenes publicadas, monseñor Flavio Pace, secretario del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, se signó como si recibiera la bendición de la líder anglicana.


Una contradicción con la doctrina

Ante estos hechos, monseñor Bux ha planteado una objeción de fondo: la contradicción entre estos gestos y la enseñanza constante de la Iglesia sobre el sacerdocio.

El teólogo recuerda que la Iglesia católica no reconoce la ordenación sacerdotal de mujeres, lo que implica que los actos que simulan o evocan ese ministerio carecen de validez sacramental. En este sentido, considera problemático que tales gestos sean realizados en espacios católicos y en presencia de autoridades eclesiásticas.

A ello se suma, según su análisis, la propia situación dentro de la Comunión Anglicana, donde una parte significativa de sus miembros no reconoce la autoridad de Mullally como primada.

“Ignorancia o mala fe”: una cuestión que exige aclaración

En sus declaraciones, Bux se pregunta si quienes participaron en estos actos fueron conscientes de la gravedad de los gestos realizados o si, por el contrario, actuaron sin valorar sus implicaciones.

Más allá de la intención, advierte de que este tipo de situaciones tienen consecuencias reales: “escandalizan y confunden” a muchos católicos, especialmente cuando no se ofrece una explicación clara.

Por ello, considera necesario un pronunciamiento por parte de la Santa Sede que ayude a clarificar lo sucedido y evite interpretaciones erróneas sobre la naturaleza del sacerdocio y la autoridad en la Iglesia.

García-Conde analiza los motivos de peso por los que el Papa debería visitar el Valle de los Caídos



Entrevistamos al promotor de la iniciativa. Jesús García-Conde Del Castillo es economista, colaborador de Razón Española, Informa Radio, Periodista Digital, Distrito TV y El Toro TV. Conferenciante ocasional sobre Memoria Histórica.


Nos ha atendido amablemente para recalcar y explicitar el contenido de la carta.

¿Por qué ha escrito una carta al cardenal Cobo pidiendo que el Papa visite y rece en el Valle de los Caídos?

Hay muchas razones que animan a que el Papa visite el Valle de los Caídos: El Valle de Los Caídos es un lugar muy querido para muchos españoles, fue construido como monumento a la Reconciliación después de nuestra guerra donde están enterrados, sin distinción, combatientes de ambos lados junto a 149 beatos y Siervos de Dios que descansan eternamente bajo el signo de perdón de la Cruz. Sólo este hecho es único en el mundo y un ejemplo para todo el mundo en días tan convulsos como en los que estamos. Ese monumento, que es Basílica, Abadía, Escolanía y cementerio católico está amenazado por los que pretenden seguir con el odio revanchista. Finalmente porque el templo fue declarado Basílica Pontificia por el papa San Juan XXIII y está bajo la protección del Vaticano.

¿Qué repercusión tendría la visita del Papa a este santo lugar?

El mundo conocería el mensaje de perdón y reconciliación con el que fue construido este lugar, mas allá de la belleza indiscutible de su arquitectura, frente al relato de odio de los que lo quieren seguir profanando bajo el nombre confuso de resignificación.

¿Por qué debería ser uno de los lugares de visita obligada dado su simbolismo en defensa de la fe y el hecho de ser la cruz más grande del mundo?

Esa Cruz es la más grande del mundo, sí, pero lo mas importante de la Cruz está debajo. Y es que la Cruz de piedra que se ve fuera continúa la vertical de la cruz de madera que se apoya en el altar. Alrededor de esa cruz se reza todos los días por la paz y la reconciliación de los españoles representados por los mas de 35.000 españoles de los dos bandos allí enterrados. Transmitir ese mensaje es fundamental.

¿Por qué aprovecha para recordarle a Cobo y al resto de obispos el deber de preservar la integridad del Valle de los Caídos como lugar de Culto?

Porque el acuerdo de Monseñor Cobo y el ministro Bolaños iban a hacer prácticamente imposible la continuidad del culto en el Valle al restringir la zona de culto a la zona del altar y bancos adyacentes. Además el proyecto de “resignificación” iba a obligar a los asistentes a pasar delante de la exposición planteada en contra del mensaje original del Valle al acercarse a esos bancos. También taparía las capillas de la nave o la cúpula. Eso es un insulto a los católicos.

Así mismo recuerda el pésimo estado de conservación en el que se encuentra el recinto…

El papa ya visitó el Valle en 2003. Si vuelve a la explanada y entra en la nave no se va a encontrar el templo como lo visitó entonces. Hay goteras, desconchones y en general, las consecuencias del abandono al que le somete el gobierno. Taparlas solo para las fotos de la visita sería hacer trampas. El Valle ha de ser conservado como se merece.

¿Por qué la basílica, la abadía y la escolanía es un patrimonio a conservar que debería ser cuidado con mimo?

Porque todo el conjunto es sagrado según dijo San Juan XXII y todo el conjunto es un caso único en el mundo de monumento de perdón, de arte y lugar de recogimiento y oración.

¿Espera que tenga respuesta su carta y pueda conseguir lo que pide?

La esperanza no se pierde pero tener contestación ya no depende de mí. Lo que si depende de mi es hacer lo posible todos los días por defender los símbolos de la fe y España y el Valle lo es. Y esa lucha habría de continuarse, aunque no se vieran cerca los frutos.

Por Javier Navascués

Hakuna llega a su gira en Venezuela con su forma desastrosa de tratar al Santísimo




Este sábado 2 de mayo Hakuna Group Music desembarca por primera vez en Venezuela. Será en el Fórum de Valencia (Carabobo), con un montaje de 360 grados, más de cincuenta artistas en escena, entre 8.000 y 9.000 entradas con el mismo lema repetido sin pestañear: «arrodillados ante la Eucaristía y de pie ante el mundo».

Reproductor de vídeo
Duración 1:41 minutos


Conviene, antes de que se enciendan las luces, ver el vídeo que enlazamos. Lo que aparece en él no es ninguna campaña difamatoria de un enemigo del movimiento: es material producido y difundido por el propio entorno de Hakuna y ha sucedido dursnte estos días en Venezuela. Lo que se ve es esto: el Santísimo Sacramento expuesto sobre una roca de la playa, más o menos cubierta con un mantelillo doméstico de cuadros, custodia depositada como quien coloca el mantel para una merienda, una pancarta grafiteada tendida a los pies, y ni un solo presbítero o diácono identificable en escena. Solo una religiosa.

A partir de ahí, las preguntas son inevitables y exigen respuesta pública:

¿Había permiso del Ordinario del lugar? Porque la exposición pública del Santísimo lo requiere (c. 942 CIC; Redemptionis Sacramentum 137).

¿Había ministro ordenado? Porque la exposición en custodia con bendición eucarística está reservada al sacerdote o al diácono (Ritual de 1973, n. 91). Una religiosa no suple esa función.

¿Dónde está el altar, los cirios, el incienso, la dignidad mínima del lugar? Porque Redemptionis Sacramentum 138 lo dice con claridad: nada que pueda oscurecer la centralidad de la Eucaristía debe distraer la atención de los fieles. Una roca no es un altar. Un pareo no es un mantel litúrgico. Una sesión de fotos no es una adoración.


Hakuna lleva años vendiendo su «carisma» como argumento que todo lo excusa: la frescura juvenil, la cercanía, la espontaneidad. Pero ningún carisma autoriza a tratar al Santísimo con menos cuidado del que se pondría al manipular un objeto de mediana relevancia material. Cuando la custodia se convierte en atrezo publicitario —en reel, en cartel, en imagen viral para vender entradas—, ya no estamos ante un movimiento eclesial: estamos ante una operación de marketing experiencial que se sirve del Santísimo como activo de marca.

Y aquí hay que poner freno. Lo está pidiendo la fe de la Iglesia, no el rigorismo de nadie. Si creemos de verdad que en la Eucaristía está real, verdadera y sustancialmente presente Cristo Señor, los signos materiales con que se trata esa presencia no son un detalle estético. Son la prueba pública de la fe que se dice profesar. Y cuando esos signos se degradan sistemáticamente —y esto es sistemático en Hakuna, no un desliz aislado—, lo que se erosiona no es la liturgia: es la fe misma de los miles de jóvenes que el movimiento dice querer evangelizar.


La pastoral juvenil venezolana, los obispos que tratan con Hakuna y, en este caso concreto el Ordinario de Valencia tienen un deber claro antes del 2 de mayo: exigir explicaciones sobre qué se va a hacer con el Santísimo en torno a este concierto, con qué autorización, con qué ministro y bajo qué condiciones.

Hakuna llega a Venezuela con un buen lema y una muy mala aplicación. Quien crea de verdad que hay que estar arrodillado ante la Eucaristía debería empezar por revisar qué entiende exactamente por «estar arrodillado». No es una postura para el reel. Es la manera concreta —material, ritual, custodiada por la Iglesia— de tratar a Dios que incluye evitar mundanizaciones buenistas que generan una dolorosa confusión.

La Asociación Mariana Internacional publica una crítica contundente a la nota del Cardenal Fernández




Era esperable que casi lo primero que hizo el Cardenal Fernández cuando presentó Mater Populi fidelis fue reclamar que «pertenece al magisterio ordinario de la Iglesia», porque, efectivamente, esa es la preocupación de muchos fieles. Las opiniones del Cardenal Fernández carecen de la calidad teológica de sus predecesores, y tienen el valor de un poder prestado. La nota, como otros documentos del Cardenal también adolecen de «sinodalidad»,que se está convirtiendo en marca de la casa.

Hace unos días respondía a Diane M.:

Diane Montagna: Muchas gracias. Solo una última pregunta: ¿consultasteis (es decir, la DDF) a algún mariólogo para Mater Populi Fidelis?

Cardenal Fernández: Sí, a muchos, muchos, así como a teólogos especializados en cristología.

Habría que matizar lo de «muchos, muchos».

La Comisión Teológica de la Asociación Mariana Internacional ha emitido una respuesta fuertemente crítica al documento Mater Populi Fidelis, la controvertida nota doctrinal del Dicasterio para la Doctrina de la Fe que ha sido criticada por su reducción de algunos títulos marianos devocionales establecidos desde hace tiempo.

En un documento de 22 páginas (con notas) publicado el 8 de diciembre, festividad de la Inmaculada Concepción, la comisión teológica señala varios elementos de Mater Populi Fidelis (La Madre del Pueblo Fiel de Dios) que califica de erróneos, «lamentables», y que necesitan «aclaración y modificación sustanciales».

Una asociación de prestigio internacional

La Asociación Mariana Internacional comprende teólogos, obispos, clero, religiosos y líderes laicos que buscan promover la plena verdad y devoción mariana en todo el mundo. Su comisión teológica está compuesta por cardenales, obispos y más de 40 teólogos y mariólogos de reconocido prestigio internacional, como los académicos estadounidenses Scott Hahn, Mark Miravalle y Michael Sirilla, así como los cardenales Baselios Cleemis Thottunkal y Sandoval-Íñiguez, y los obispos Jozef Maria Punt de Países Bajos y Rico Pavés de España.

El contenido de la nota vaticana

Publicada el 4 de noviembre por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF), Mater Populi Fidelis enseña que la cooperación única de María en la salvación debe entenderse siempre como enteramente dependiente y subordinada a la única mediación de Cristo y su sacrificio redentor universal, rechazando cualquier formulación que difumine esta asimetría.

La nota doctrinal reafirma títulos marianos aprobados como Madre de Dios y Madre de la Iglesia, pero considera los títulos «Corredentora» y ciertos usos de «Mediadora de todas las gracias» como pastoral y teológicamente ambiguos, desaconsejando su uso en la enseñanza oficial o la liturgia, sin negar las verdades que buscan expresar.

Críticas al título de Corredentora

Respecto al título Corredentora, los teólogos rechazan la advertencia de la nota de que es «siempre inapropiado», o, según algunas traducciones, «siempre inoportuno», usar el título para definir la cooperación de María. La nota del DDF afirma que el título «corre el riesgo de oscurecer la única mediación salvífica de Cristo» y puede por tanto causar confusión.

La comisión contraargumenta que si el título Corredentora es siempre inapropiado o inoportuno de usar, «entonces los papas que aprobaron o usaron el título actuaron de manera inapropiada e imprudente». Añaden: «Si es siempre inapropiado usar el título, entonces los santos y místicos que usaron este título fueron irresponsables e inapropiados».

Los teólogos acogen favorablemente una aclaración posterior del prefecto del DDF, el arzobispo Víctor Fernández, quien declaró a la periodista Diane Montagna el 25 de noviembre que el título Corredentora es, «de ahora en adelante», «siempre inapropiado» de usar en «documentos oficiales del Magisterio», pero puede seguir usándose en discusiones, grupos de oración y devoción privada.

Omisiones doctrinales significativas

Sin embargo, la comisión señala que el documento aún tiene una «omisión sustancial del valor redentor de la cooperación activa única de María en la redención objetiva, así como lo que vemos como una prohibición innecesaria del título legítimo de Corredentora en futuros documentos oficiales de la Santa Sede y en textos litúrgicos». Este movimiento, dicen, representa «un anti-desarrollo de la doctrina».

Los teólogos desestiman varias otras afirmaciones en la nota del DDF, incluyendo su argumento de que los títulos marianos es mejor no usarlos ya que son «poco útiles» porque requieren «explicaciones repetidas». Muchos términos teológicos requieren explicación perenne, contraargumenta la comisión, y citan como ejemplos el título «Madre de Dios», la Santísima Trinidad, la transubstanciación y la infalibilidad papal.

Cuatro siglos de enseñanza papal

Señalan cómo, a pesar de decidir no usar el término Corredentora, el DDF reconoce que el título ha sido usado durante siglos, y enfatizan que Corredentora había sido preferido en lugar de Redentora precisamente para enfatizar la subordinación y dependencia de María respecto a Cristo, el Redentor.

Mencionan cuán frecuentemente los papas han usado el título y afirman que es «lamentable» que estos ejemplos «no reciban mayor respeto o presencia en el texto actual». También recuerdan advertencias previas contra el contenido de la nota del DDF, citando al padre René Laurentin, considerado como «uno de los estudiosos más destacados del mundo» en mariología, quien escribió en 1951 que sería «gravemente temerario atacar la legitimidad» del título Corredentora.

La Asociación menciona algunos ejemplos.

Sin embargo, tal valoración no tiene en cuenta las enseñanzas papales coherentes sobre la mediación universal de María en la gracia, que se remontan al siglo XVIII y se extienden hasta el pontificado del Papa Francisco, incluidas varias de ellas que constituyen instrucciones encíclicas autorizadas del Magisterio papal. Por ejemplo:

El Papa Benedicto XIV, en su bula de 1748, Gloriosae Dominae, describe a la Santísima Virgen como «una corriente celestial a través de la cual el flujo de todas las gracias y dones llega al alma de todos los miserables mortales».

El Papa Pío VII, en su constitución apostólica de 1806, Quod Divino afflata Spiritu, se refiere a María como la «Dispensadora de todas las gracias».

El beato Papa Pío IX, en su encíclica de 1849, Ubi primum, escribe: «Porque Dios ha confiado a María el tesoro de todas las cosas buenas, para que todos sepan que por ella se obtienen todas las esperanzas, todas las gracias y toda la salvación».

El Papa León XIII, en su carta apostólica de 1891, Octobri mense, escribe: «Por consiguiente, se puede afirmar con no menos verdad y justicia que absolutamente nada de este inmenso tesoro de todas las gracias traídas por el Señor –en la medida en que ‘a gracia y la verdad vinieron de Jesucristo’ [Jn 1, 17]– nos es impartido, por voluntad de Dios, excepto a través de María (nisi per Mariam)».

San Pío X, en su encíclica de 1904, Ad diem illum, habla de María como «la suprema ministra de la distribución de las gracias» (Denz.-H, 3370).

En un decreto de 1919 que anticipa la canonización de santa Juana de Arco, Benedicto XV se refiere a María como «la Mediadora de todas las gracias» (Mediatrix omnium gratiarum).

En 1921, el Papa Benedicto XV aprueba la misa y el oficio de la fiesta de la Santísima Virgen María, Mediadora de todas las gracias.

Pío XI, en su encíclica de 1932, Caritate Christi compulsi, señala el poderoso patrocinio de la Virgen Madre de Dios, «Mediadora de todas las gracias» (Virginis Deiparae, omnium gratiarum Mediatricis).

Pío XII, en su constitución apostólica Sedes sapientiae, del 31 de mayo de 1956, habla de María como «la que fue constituida Mediadora de todas las gracias relativas a la santificación» (quae gratiarum omnium ad sanctificationem spectatium Mediatrix constituta est).

San Juan XXIII, en su carta apostólica Beatissimum Virginem Mariam, del 26 de mayo de 1961, concede el título de Basílica Menor a la Iglesia ugandesa dedicada a la Santísima Virgen María, Mediadora de todas las gracias, Sultana de África. En esta carta, se refiere a «la Virgen María, Mediadora de todas las gracias» (Virginem Mariam, Omnium Gratiarum Sequestram).

San Pablo VI, en su encíclica de 1965, Menso Maio, dice que «no debemos olvidar que ‘el Padre de las misericordias y Dios de toda consolación’ (2 Cor 1, 3) [...] ha designado a María santísima como generosa administradora (generosam administram) de los dones de su misericordia».

San Juan Pablo II se refirió a María como la Mediadora de todas las gracias (o su equivalente) al menos nueve veces.[21] Por ejemplo, en su discurso del Ángelus del 17 de enero de 1988, se refiere a la Iglesia egipcia de Nuestra Señora en Medai como un santuario al que acuden muchos peregrinos para confiar sus intenciones a la Mediadora de todas las gracias (Mediatrice di tutte le grazie).

El Papa Benedicto XVI, en su carta del 10 de enero de 2013 al arzobispo Sigismundo Zimowski (que representaba a la Santa Sede en la celebración de la 21.ª Jornada Mundial del Enfermo), elogia su misión «implorando las oraciones y las intercesiones de la Santísima Virgen María Inmaculada, Mediadora de todas las gracias» (implenda precibus comitamur atque intercessioni Beatae Virginis Mariae Immaculatae, Mediatricis omnium gratiarum, commendamus).

El Papa Francisco, en su mensaje del 13 de mayo de 2023 al arzobispo Gian Franco Saba de Sassari, Cerdeña, Italia, señala que «uno de los títulos más antiguos con los que los cristianos han invocado a la Virgen María es precisamente ‘la Mediadora de todas las gracias’»

Críticas sobre la Mediadora de todas las gracias

Concerniente al título de María como Mediadora de todas las gracias, la comisión criticó la nota del DDF por buscar reducir la mediación maternal de María solo a la intercesión y por omitir la enseñanza de 12 papas, incluyendo al Papa Francisco, a lo largo de cuatro siglos, que sostiene la mediación universal de María.

La asociación mariana también señala que el DDF falló en mencionar tres comisiones pontificias establecidas por Pío XI que resultaron en 2.000 páginas de apoyo teológico a favor de la definición papal de la mediación universal de gracia de María.

Mater Populi Fidelis establece que la mediación mariana no debe entenderse en términos de producir gracia, pero mientras la comisión está de acuerdo en que la verdadera gracia solo viene de Dios, dice que la nota «falla en afirmar la mediación secundaria activa y causal de María en la distribución de las gracias», algo que, dice, papas anteriores como Pío X enseñaron claramente.

Consecuencias pastorales preocupantes

La comisión expresa preocupación de que al disminuir la doctrina magisterial de María como Mediadora de todas las gracias, el DDF ha arrojado muchas prácticas marianas, como las conectadas con la Medalla Milagrosa, el Rosario y el Escapulario, «en confusión y duda innecesarias». Se pregunta cómo deben proceder las comunidades religiosas que usan el título Corredentora en su nombre, y cómo responderá la Legión de María, con sus 10 millones de miembros, dado que el manual de la organización tiene 10 referencias a María como Mediadora de todas las gracias.

A modo de ejemplo, el documento cita:


A) Devociones marianas arraigadas en la Corredentora y Mediadora de todas las gracias. Dado que cada práctica devocional mariana debe tener su base en la auténtica doctrina mariana (cf.

Lumen Gentium 66, 67), la base doctrinal de muchas prácticas devocionales marianas –como la consagración mariana, el rosario, el escapulario, etc.– se basa, correctamente entendida, en la doctrina de María como Mediadora de todas las gracias, que a su vez se fundamenta en la corredención mariana. Rechazar estas doctrinas magisteriales es sumir a muchos fieles católicos en una confusión y duda innecesarias. Se trata de devociones honradas constantemente por la Iglesia y alentadas por los papas. ¿Es el deseo de la DDF poner fin a estas devociones y asociaciones marianas internacionales y eficaces entre el Pueblo de Dios, por ejemplo, la Militia Immaculatae internacional? También hay oraciones y devociones marianas, como las relacionadas con la Medalla Milagrosa y las apariciones de 1830 a Santa Catalina Labouré, que se basan claramente en la doctrina de María como Mediadora de todas las gracias. Lamentablemente, la nueva nota de la DDF amenazará estas y otras oraciones y devociones de los fieles en todo el mundo.

B) El efecto sobre las comunidades religiosas que utilizan el título de Corredentora. Hay varias comunidades religiosas aprobadas que utilizan el título de «Corredentora». He aquí algunos ejemplos:Congregazione Figlie Maria SS. Corredentrice: fundada en Catania, Italia, en 1953; aprobada en 1964.
Pia Associazione di Maria SS. Corredentrice: aprobada por el arzobispo de Reggio Calabria, Italia, en 1984.
Hijas de María Inmaculada y Corredentora (Lima, Perú): fundada en 1978, aprobada en 1980.
Instituto de Misioneras de María Corredentora (Ecuador): fundada en 1964, aprobada en 1969.
Associación de Fieles al Servicio de María Corredentora y Reina de la Paz (Venezuela): fundada en 1992 y aprobada entonces por el arzobispo de Barquisimeto, Venezuela.

¿Se verán ahora obligadas estas comunidades a cambiar de nombre?

C) El efecto sobre los 10 millones de miembros de la Legión de María. El Manual de la Legión contiene diez referencias a María como Mediadora de todas las gracias. ¿Se verá obligada la Legión de María a cambiar su Manual y sus oraciones que honran a María como «Mediadora de todas las gracias»? La Legión de María es particularmente fuerte en algunas partes de África, Asia y América Latina. La oposición de la DDF a María como «Mediadora de todas las gracias» causará confusión y dolor a estos fieles católicos.

D) El efecto sobre la Basílica de Nuestra Señora de Todas las Gracias en Brasil. En 1987, el santuario de Nuestra Señora, Mediadora de todas las gracias, en Rio Grande do Sul, Brasil, fue reconocido por la Santa Sede como basílica menor. ¿Se verá obligada esta basílica a cambiar su nombre?

E) El efecto sobre la confianza de los fieles en el Magisterio papal. Quizás lo más importante sea el efecto sobre la confianza de los fieles en el Magisterio. Si las enseñanzas y los títulos utilizados anteriormente por los papas se consideran ahora «inapropiados» o «inoportunos», ¿por qué deberían los fieles tener confianza en el Magisterio papal? La confusión y la frustración en este ámbito ya están siendo expresadas por el Pueblo de Dios tanto en los medios de comunicación católicos internacionales como en los seculares.

Más importante aún, los teólogos creen que el documento socavará la confianza de los fieles en el magisterio papal, y señalan que «confusión y frustración» en esta área «ya están siendo expresadas».

Teología protestante más que católica

En conclusión, los teólogos de la comisión sostienen que son «precisamente las enseñanzas» de María como Corredentora y Mediadora las que «constituyen la doctrina perpetua de la Iglesia», ya que han sido enseñadas desde la Escritura hasta el modelo patrístico de María como la Nueva Eva, hasta los papas modernos y contemporáneos.

Creen que los riesgos mencionados por el DDF «parecen más teóricos que reales», y añaden que, por el contrario, los títulos se convierten en «excelentes oportunidades para la auténtica evangelización católica» junto con otras verdades católicas clave que requieren explicaciones apropiadas.

La teología católica afirma que Dios quiso que la Virgen María tuviera un papel en la obra de la redención, enfatizan los teólogos, y Dios deseó asociar la contribución de una mujer y madre humana inmaculada a su designio salvífico. «Proponer, en cambio, una Redención basada en «solo Jesús» desprovista de cualquier valor redentor humano por parte de María, parece asemejarse más a una teología protestante de la Redención que a la de la Iglesia Católica», dice la comisión.

Llamada al diálogo sinodal

Cierran afirmando que es su «sincera esperanza y oración» que su respuesta contribuya, «en un espíritu de verdadero diálogo sinodal, a una reevaluación de Mater Populi Fidelis» y que tal reevaluación «conduzca a una nueva expresión del Magisterio concerniente a estas doctrinas y títulos marianos de importancia crítica en mayor consistencia, desarrollo y armonía con las enseñanzas doctrinales de papas anteriores».

«Entre tales enseñanzas», dice, «están aquellas que reconocen a la Santísima Virgen María como Corredentora y Mediadora de todas las gracias».